Mientras la Iglesia discierne el camino a seguir, CNI continúa promoviendo la práctica de la noviolencia evangélica.
Roma, domingo 10 de mayo (PR/26) ). La Secretaría General del Sínodo de los Obispos ha publicado el “Informe Final del Grupo de Estudio N.º 9”, identificando la noviolencia activa como una importante “cuestión emergente” para la vida y la misión de la Iglesia, y haciendo referencia a la contribución de la Iniciativa Católica por la No Violencia (CNI), un programa de Pax Christi International.
El informe, que forma parte del proceso más amplio del Sínodo sobre la Sinodalidad, propone nuevas metodologías teológicas y pastorales para abordar las complejas cuestiones que enfrenta hoy la Iglesia. En lugar de presentar estos temas como “controvertidos”, el Sínodo propone un cambio de enfoque hacia “cuestiones emergentes”, discernidas mediante la escucha, el diálogo y la experiencia compartida.
En este marco, la noviolencia activa se presenta como un ámbito crítico para la reflexión eclesial, especialmente ante la escalada de los conflictos globales y las nuevas formas de guerra. El informe señala que marcos tradicionales como la “guerra justa” resultan cada vez más insuficientes en el contexto actual, donde la violencia se extiende más allá de los campos de batalla hacia la vida civil y está moldeada por nuevas tecnologías y complejas dinámicas geopolíticas.
De manera significativa, el Grupo de Estudio del Sínodo identifica la noviolencia como algo “crucial”, tanto por su relevancia teológica para la vida de Jesús como por su arraigo en décadas de experiencia práctica a través de una red global de organizaciones.
El informe afirma: “Este tema aparece en varios lugares de los documentos aprobados por el Sínodo en 2023 y 2024, y fue evocado por el Papa León XIV desde su primer saludo tras su elección. Al desear la paz de Cristo Resucitado a la multitud reunida en la Plaza de San Pedro, la describió como ‘desarmada y desarmante’, una expresión que se alinea con la lógica de la noviolencia, reafirmada y desarrollada posteriormente en su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz celebrada el 1 de enero de 2026” (27).
De la teoría al testimonio
Más que ofrecer conclusiones doctrinales definitivas, el informe pone el acento en el testimonio concreto y la experiencia vivida como punto de partida para el discernimiento. Destaca ejemplos de movimientos noviolentos —como OTPOR (“Resistencia”), en Serbia— que demuestran cómo una noviolencia disciplinada y estratégica puede conducir a transformaciones políticas y sociales significativas sin recurrir a la violencia. OTPOR desempeñó un papel clave en la resistencia noviolenta que contribuyó a la caída del régimen de Slobodan Milošević.
Estas experiencias iluminan un enfoque evangélico del conflicto: no una resignación pasiva, sino una resistencia activa arraigada en la verdad, la dignidad y la negativa a responder a la violencia con más violencia.
Un renovado llamado evangélico
Basándose en la Sagrada Escritura y en las recientes enseñanzas pontificias, el documento refuerza el llamado cristiano a enfrentar el mal “no con violencia ni con pasividad, sino con la fuerza del bien”.
Sitúa este llamado dentro de una visión sinodal más amplia de la Iglesia, caracterizada por:
- la escucha de las realidades vividas, especialmente en contextos de conflicto;
- el aprendizaje colectivo entre disciplinas y culturas;
- El discernimiento de la acción del Espíritu Santo en la historia.
Una invitación para toda la IglesiaMás que resolver la cuestión de la noviolencia, el Sínodo invita a las Iglesias locales de todo el mundo a profundizar en el discernimiento, planteando preguntas como:
- ¿Cómo pueden las comunidades cristianas responder a la violencia de manera más fiel al Evangelio?
- ¿Dónde han demostrado ya su eficacia los enfoques noviolentos?
- ¿Qué prácticas pueden ayudar a erradicar la violencia y sus causas profundas?
Estas preguntas señalan un cambio más amplio en el enfoque de la Iglesia: pasar de aplicar respuestas predefinidas a caminar juntos en discernimiento, atentos tanto a la tradición como a las realidades presentes.
Continuar la tarea del discernimiento
Mientras la Iglesia avanza en este proceso sinodal, la Iniciativa Católica por la No Violencia continúa apoyando a comunidades, teólogos y líderes eclesiales en la profundización de la comprensión y la práctica de la noviolencia evangélica.
A partir de su contribución al Sínodo, CNI está activamente comprometida en:
- promover la reflexión teológica sobre la noviolencia y la paz justa;
- apoyar procesos de formación y educación dentro de las instituciones católicas;
- acompañar a comunidades en contextos de conflicto mediante estrategias prácticas y noviolentas arraigadas en la fe.
En sintonía con el llamado del Sínodo a discernir las “cuestiones emergentes” a partir de la experiencia vivida, la red global de CNI ofrece ejemplos concretos de cómo la noviolencia ya se encarna en diversos contextos: desde iniciativas de construcción de paz de base hasta el acompañamiento pastoral en regiones afectadas por la violencia.
“El reconocimiento de la noviolencia activa por parte del Sínodo confirma lo que muchas comunidades ya están viviendo”, afirmó Nicolas Paz, director de la Catholic Nonviolence Initiative. “Nuestra tarea ahora es seguir caminando con la Iglesia mientras discierne cómo el llamado evangélico a la noviolencia puede vivirse más plenamente en el mundo actual. Nuestro Catholic Institute for Nonviolence fue creado precisamente para ese propósito”.
Como deja claro el informe, el camino hacia adelante no estará definido por soluciones abstractas, sino por una Iglesia que escucha, aprende y camina unida. CNI reafirma su compromiso de contribuir a ese recorrido.
El texto completo del “Informe Final del Grupo de Estudio N.º 9 del Sínodo” está disponible a través de la Secretaría General del Sínodo de los Obispos.


















