Mientras la infraestructura colapsa por décadas de desidia, la política santafesina recurre al manual del fracaso: crear un fideicomiso opaco para cobrarle dos veces al mismo contribuyente por la misma ruta rota.
Buenos Aires, miércoles 13 de mayo (PR/26) .- La creatividad tributaria en Argentina parece no tener límites, especialmente cuando se trata de meterle la mano en el bolsillo al campo. La reciente creación de un fideicomiso provincial para el mantenimiento de accesos portuarios en la Región Metropolitana de Rosario no es una «herramienta de gestión»; es, lisa y llanamente, una doble imposición encubierta que castiga la logística y la competitividad.
El mito del «nuevo» recurso
El argumento oficial es seductor: «necesitamos fondos para las rutas». Lo que no dicen es que esos fondos ya existen. El sector agropecuario consume anualmente unos 2.300 millones de litros de gasoil. Solo a través del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL), el campo aporta 156 millones de dólares al sistema vial nacional.
El problema es que la política ha desvirtuado el origen de estos recursos. Del total recaudado por el ICL, apenas el 28,5% se destina efectivamente a infraestructura. El resto se pierde en el agujero negro del gasto corriente y estructuras políticas millonarias.
La suma del absurdo: números que no cierran
Para el productor, este nuevo cargo de 1,50 USD por tonelada no llega en el vacío. Se suma a un combo asfixiante que ya incluye:
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DEX (Retenciones): El 24% en soja, que drenará este año 5.000 millones de dólares al erario público.
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Tasas Municipales: Entre $20.500 y $26.500 por camión en localidades portuarias.
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Hidrovía: Un costo base proyectado de 3,80 USD/Ton.
Sumar otra tasa es ignorar que el productor ya paga 103 USD por tonelada solo en retenciones de soja, más el aporte vial implícito en el combustible. Estamos ante un sistema que utiliza al sector primario como una «caja de seguridad» sin fondo.
Una tasa que es, en realidad, un impuesto
Desde el punto de vista legal, una tasa debe contraprestar un servicio concreto y divisible. Aquí, el «servicio» es una promesa de mantenimiento sobre rutas que ya deberían estar en condiciones gracias a los impuestos vigentes. Al no haber una mejora inmediata ni proporcional, este fideicomiso actúa como una retención encubierta.
«La política sigue eligiendo el camino más fácil: en lugar de auditar qué se hizo con el dinero de las últimas décadas, crea una nueva carga sobre quienes sostienen la economía real.»
Reflexión:
La falta de planificación no puede ser la excusa para seguir encareciendo la logística. Cada dólar adicional en el costo de transporte es un dólar menos de inversión en tecnología, fertilización y desarrollo local.
Si la dirigencia no revisa esta voracidad fiscal, el mensaje es claro: no importa cuánto produzcas, el Estado siempre encontrará una forma de que el costo de su ineficiencia lo pagues vos. Servir a la patria no es recaudar más, es gastar mejor.
Primicias Rurales
Fuente: SRR


















