Portugal, domingo 10 mayo (PR/26) . De antiguo enclave ballenero a meca de los amantes del surf, esta isla portuguesa ofrece historia, paisaje y olas constantes durante todo el año. En Nazaré, aquí, el surf rara vez depende de la suerte o de esperar el día perfecto. En esta isla de Portugal, el océano pocas veces se detiene y la costa siempre es capaz de ofrecer una alternativa.

En forma de playa resguardada del viento, de una ola más suave para aquellos que quieren iniciarse en el deporte o una rompiente potente para aquellos a los que ya solo les queda mejorar.

La posición de la isla, su geología y la cercanía con la península de Peniche crean un escenario privilegiado donde el Atlántico entra con fuerza y moldea olas durante casi todo el año, y donde se encuentran de forma habitual las condiciones ideales de viento para aprender a surfear.

 

Una historia ligada a las olas

isla Baleal portugal

Foto: Adobe Stock

El surf llegó a la isla a finales de los años 60 y a principios de los 70.

 

El surf llegó a Baleal y Peniche -la región en la que se encuentra la isla- a finales de los años sesenta y a principios de los setenta, cuando un pequeño grupo de surfistas portugueses y extranjeros descubrieron el potencial de sus costas.

Con el paso de los años, corrió la voz y, poco a poco, se fue convirtiendo en un enclave de referencia para los amantes del deporte que comenzaron a viajar hasta Peniche atraídos por olas como las de la playa de Medão, también conocida como Supertubos por sus olas perfectas y tubulares que pueden alcanzar hasta los 3 metros de altura.

De hecho, por eso mismo cada año se convierte en la sede de MEO Rip Curl Pro Portugal, una de las pruebas del World Surf League Tour, una de las más prestigiosas competiciones a nivel nacional e internacional.

 

Escuela pionera

 

baleal portugal

En los años noventa nació además uno de los proyectos que marcaría la identidad surfera de la región.

Fundado en 1993, el Baleal Surf Camp se convirtió en el primer surf camp de la región, y lo que comenzó como una pequeña escuela instalada en una estructura de madera frente al mar, terminó convirtiéndose en el modelo que inspiró a decenas de escuelas y campamentos de toda la costa portuguesa.

Desde entonces, Baleal dejó de ser solo un destino de olas para transformarse en un lugar de aprendizaje y cultura surfista.

 

isla baleal portugal

Foto: Adobe Stock

Históricamente se practicaba la pesca ballenera, de donde deriva su nombre.

 

Sin embargo, aunque ahora su identidad está completamente marcada por este deporte, históricamente su dedicación era otra, también regida por el mar. Durante siglos, las aguas que rodean la isla fueron escenario de una intensa actividad ballenera, uno de los motores de su economía y subsistencia, cuando la presencia de ballenas en esta parte del Atlántico era relativamente frecuente.

Con el paso del tiempo, la disminución de las poblaciones de estos cetáceos y los cambios de las prácticas económicas conllevaron el abandono de esta actividad. Pero se fue dejando huella. El propio nombre de Baleal remite a ese pasado, ya que deriva de ‘baleia’que significa ballena en portugués.

Esta combinación de historia y belleza fue lo que llevó al poeta portugués Raúl Brandão (1867–1930) a afirmar que «Baleal es la playa más bonita de la tierra portuguesa«, y para muchos -surfistas y no surfistas- no hay error alguno en sus palabras.