Una de las anécdotas más conmovedoras de la Guerra de Malvinas ocurrió a bordo del transatlántico británico Canberra, y demuestra la tremenda dignidad del Soldado Argentino.

 

 

 

 

 

Primicias Rurales, lunes 25 de mayo (PR/26) Una de las anécdotas más conmovedoras de la Guerra de Malvinas ocurrió a bordo del transatlántico británico Camberra, y demuestra la tremenda dignidad del Soldado Argentino.

Hacia el final del conflicto en 1982, este enorme buque inglés fue utilizado para transportar a más de 2.000 prisioneros argentinos desde las islas de regreso al continente. El clima a bordo era de extrema tensión. Los soldados argentinos estaban heridos, exhaustos, sucios y cargaban con la enorme tristeza del cese el fuego. Los guardias británicos los vigilaban con extrema rigidez.

El Himno en el piano del enemigo

En el salón principal del barco, donde retenían a un gran contingente de oficiales y soldados, había un piano de cola que pertenecía al lujo original del crucero. En medio del silencio y las miradas desafiantes de los custodios, un Soldado argentino herido rompió las filas, caminó decidido hacia el instrumento y se sentó.

Sin pedir permiso, sus manos empezaron a tocar con fuerza las estrofas del Himno Nacional Argentino.

 

 

Posición de firmes

Al escuchar los primeros acordes, la reacción fue inmediata y masiva: todos los Soldados argentinos presentes, incluso los que apenas podían mantenerse en pie por las heridas, se levantaron y se pusieron firmes con la cabeza en alto.

Al ver esto, los guardias ingleses se alteraron por completo. No entendían qué pasaba y empezaron a gritar órdenes en inglés, apuntando con sus armas para que se callaran y se sentaran.

 

Mientras un coro ensordecedor

Lejos de asustarse, los argentinos empezaron a cantar las estrofas a viva voz. El canto de más de mil hombres retumbó en las paredes de acero del barco enemigo, tapando por completo los gritos de los británicos.

Ante semejante demostración de orgullo y valentía moral, los jefes británicos entendieron que no había fuerza física que pudiera quebrar ese espíritu. Optaron por bajar las armas y dejar que terminara la canción en un silencio de profundo respeto mutuo.

 

 

El honor intacto
Los ingleses descubrieron que ese «enemigo» al que creían haber derrotado, mantenía intacto su honor.

¡Orgulloso de ser y pertenecer! ¡Viva la Patria!

 

 

 

Nota: El músico y excombatiente que tocó el Himno Nacional Argentino a bordo del barco de regreso fue Sergio Vainroj (también conocido como Sergio Vainikoff).

Primicias Rurales

Autor: Alberto Atilio Maggi, Brigadier de la Fuerza Aérea Argentina (RE), Ex subjefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea y comandante de Personal, Veterano de Guerra de Malvinas