El especialista en longevidad Rafael García Guzmán sostiene que restar horas de sueño, y no la dieta ni el ejercicio, es el error que más rápido envejece al cuerpo. Explica por qué el descanso se volvió, según la ciencia reciente, el hábito más determinante para vivir más y mejor.

 

 

 

 

 

 

 

Buenos Aires jueves 2 de julio (PR/26)–Todos hemos escuchado alguna vez que dormir bien es fundamental. El problema es que repetirlo tanto lo volvió casi un cliché, y muchas personas siguen sin tomárselo en serio.

Por eso los especialistas en sueño y en longevidad insisten una y otra vez con el mismo mensaje: hay que dormir más y mejor.

 

 

 

 

Rafael García Guzmán, experto en longevidad, plantea el descanso como una verdadera inversión. Mucha gente lo vive como una pérdida de tiempo, cuando en realidad ocurre lo contrario: dormir las horas necesarias es lo que después permite rendir mejor, pensar con más claridad y afrontar el día con más energía. Se «pierden» un par de horas en la cama para ganar mucho más durante el resto de la jornada.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Para el especialista, entre todos los errores cotidianos que afectan a la longevidad, uno se lleva el primer puesto: sacrificar horas de sueño de manera voluntaria.

Y aclara algo importante: no se trata de levantarse tarde, sino de acostarse antes para completar el descanso que el cuerpo realmente necesita. Dormir, dice, no es un capricho: es darle al organismo el combustible que le hace falta para funcionar.

 

 

El verano, un enemigo silencioso del descanso

 

 

En esta época del año el buen descanso se vuelve todavía más importante. El calor y la deshidratación que trae consigo el verano ya nos dejan más agotados de lo habitual. Las altas temperaturas complican el sueño y, con eso, también la capacidad del cuerpo para recuperarse. El cansancio, entonces, se va acumulando día tras día sin que lo notemos del todo.

 

 

 

 

Sea para trabajar, para entrenar o simplemente para disfrutar del ocio, el hábito al que García Guzmán le da más peso es, sin dudas, el descanso: recomienda respetar entre 7 y 9 horas de sueño, principalmente durante la noche.

 

 

El sueño le gana la partida a la dieta y al ejercicio

 

 

Durante mucho tiempo se creyó que la alimentación y el ejercicio físico eran los dos pilares principales para vivir más y mejor. Sin embargo, las investigaciones más recientes ubican al sueño en el centro de la escena, por encima incluso de esos dos factores.

Comer bien y entrenar de forma regular pierde buena parte de su efecto si después el cuerpo no descansa lo suficiente.

 

 

 

 

García Guzmán es contundente con una de las frases que más se repite sobre este tema: considera que no hay expresión más desafortunada que la de dejar el descanso para «más adelante», ya que el sueño perdido, asegura, no se recupera. Lo que no se durmió en su momento, simplemente se pierde.

Las consecuencias de descuidar el descanso van mucho más allá del cansancio. Dormir menos de 7 horas por noche no sólo resta energía: también acelera el envejecimiento, desordena el metabolismo, debilita el sistema inmune y afecta a la salud del cerebro.

 

 

Dormir bien no es un lujo, es una necesidad

 

 

Mientras dormimos, el cuerpo atraviesa un proceso asombroso: es el momento en el que se regenera, elimina toxinas y repara el daño celular acumulado durante el día.

Privarse de ese proceso, según el especialista, equivale a recortar directamente los años de vida saludable.

Por eso, García Guzmán resume su mensaje en una idea simple y contundente: dormir bien no es un lujo, es una necesidad.

 

 

 

 

 

 

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Fuente: ABC