Buenos Aires, 20 julio (PR/18) — La producción de camélidos, llamas y alpacas tiene un futuro promisorio en la Argentina, en fibras para exportar muy demandadas internacionalmente, si el Estado y los privados trabajan en conjunto.
   "Es un animal muy inteligente, aprenden muy rápido, por lo tanto es fácil criarlos y manejarlos, se acostumbran rápido a rutinas, horarios, al enseñarle dos o tres veces aprenden fácilmente", dijo a NA, el productor Carlos Poplavsky de San Luis y cabañero de llamas y alpacas.
   Las tropas "salen todas las mañanas a pastorear y vuelven a la tarde y se encierran en sus corrales, el peón sólo tiene que abrir y cerrar las puertas", sostuvo.
   El productor se encuentra en la Exposición Rural de Palermo con menos de una decena de ejemplares que trajo desde Los Membrillos (San Luis).
   Poplavsky es presidente de P.A.L.A.G.A, "Productores argentinos de llamas, alpacas y guanacos asociados", sabe por lo tanto la falta de apoyo que tiene la actividad por parte de los gobiernos nacional y provinciales, aunque estos últimos tienen mejor diálogo con los criadores.
   "En el mundo hay gran avidez de esta fibra, una demanda internacional muy importante, el tema es que la Argentina no tiene volumen exportable. La alpaca por ejemplo en nuestro país hace dos años estaba extinta y ahora hay 200 ejemplares. No tenemos saldo exportable. Faltan las inversiones. Necesitamos ayuda del Gobierno. No podemos competir contra las Lebacs", enfatizó.
   El folleto de la asociación finaliza con una descripción que realizó Bernabé Cobo en 1653, en la que dice que Dios "recompensó la esterilidad de las punas y páramos inhabitables, con criar en ellas tanta cantidad de este ganado manso".
   "En la puna la cría de camélidos es extensiva, extrapuna es con mayor tecnología y manejo distinto y conseguimos el altísimo índice reproductivo de casi 99% de destete" (cuando se separa de la madre a la cría), en este caso prácticamente sin mortalidad.
   Comparado con Jujuy, la diferencia es abismal, porque en la Puna ese destete es de sólo el 12 por ciento.
   El productor puntano y otros consiguieron formar una hilandería industrial que les da mejor hilado, más calidad y les permitirá "pegar un salto en la calidad del hilo, de la prenda y en la rapidez del tejido", expresó a Noticias Argentinas.
   Jujuy, Catamarca, San Luis, Salta, Buenos Aires son provincias productoras y el problema es que "los investigadores están trabajando a espaldas del productor que hoy necesita, por ejemplo, saber más de transplante embrionario", manifestó. 
 
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