Buenos Aires, 27 septiembre (PR/18) — La colaboración del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) con las provincias para fortalecer el cumplimiento de las normas de higiene y sanidad en las plantas de faena bajo estas jurisdicciones avanza a paso sostenido.
Según expresó el organismo, la tarea es «con el fin de contribuir a afianzar la inocuidad de los productos cárnicos que llegan a la mesa de los consumidores».
«El Senasa busca construir junto con los gobiernos provinciales. Entendimos la necesidad de analizar la situación particular de cada jurisdicción y desarrollar un programa progresivo y posible para cada realidad con el fin de contribuir a mejorar la higiene y seguridad en la faena», explicó Jorge Dal Bianco, director nacional de Inocuidad y Calidad Agroalimentaria del Senasa.
Aclaró que esto «se refleja en la inocuidad de la carne comercializada a los consumidores, lo que implica cuidar la salud pública».
En febrero de 2017 el Consejo Federal Agropecuario (CFA) consensuó con las provincias el avance en esta línea de acción y pidió al Senasa, presidido por Ricardo Negri, que brinde su apoyo, capacidad técnica y capacite a las provincias que subscriban un convenio marco específico.
«Hicimos una carta acuerdo modelo con un anexo que define lo básico a cumplir en cuanto a las condiciones estructurales y el proceso higiénico-sanitario como los controles ante y post mortem para la prevención de los riesgos en enfermedades como, por ejemplo, tuberculosis o brucelosis», resaltó Dal Bianco.
A la fecha el organismo sanitario nacional promovió acuerdos con las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Salta, Corrientes, Santa Fe, Santiago del Estero, Catamarca y Entre Ríos, aunque aún no se iniciaron las acciones de control en los establecimientos de todas estas jurisdicciones.
La punta de lanza del reordenamiento de la cadena es la provincia de Buenos Aires, que representa el 70% de la faena nacional.
El Senasa y el Ministerio de la Producción bonaerense fijaron una estrategia de trabajo para el 2018 en tres etapas que se inició en marzo y concluyó en agosto pasado tras relevar 39 establecimientos.
En promedio, en el 90% de ellos se encontraron irregularidades que, en un período de 20 a 40 días, pudieron ser normalizadas a través de mejoras edilicias u ordenamiento de los procesos, teniendo como marco las Buenas Prácticas de Faena para un funcionamiento que garantice la inocuidad de la producción.

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