Buenos Aires, 25 de enero (PR/21) .— Las reservas de humedad, por sectores caen en niveles de sequía. Las condiciones ambientales son muy propicias para que esta última semana de enero deje lluvias en el centro norte del país. Sin embargo, dada la dinámica volátil que tendrá el desarrollo de las tormentas, es difícil precisar si la recuperación será homogénea. No parece en principio, que zonas del sudeste entrerriano y la provincia de Buenos Aires y La Pampa en general obtengan grandes beneficios pluviales. El oeste entrerriano, Santa Fe, Córdoba y el norte del país quedan mejor parados para recibir más agua en casi todos los pronósticos.
La semana seguirá estando caracterizada por la presencia de una masa tropical, a la que se irá sumando humedad en las capas bajas de la atmósfera. Esta situación llevará a generar condiciones de tiempo inestable, con el desarrollo de lluvias y tormentas de variada intensidad de manera errática y aislada. Más homogéneo sobre el norte del país.
Resto del día
El resto del día de hoy, una muy débil perturbación irá generando condiciones de inestabilidad sobre el sudoeste de Buenos Aires y el sudeste de La Pampa. Esa región tendrá un incremento de la cobertura nubosa y una rotación del viento al sector este o sudeste, lo que ayudará a presentar un leve descenso térmico. Pero será la única región que mostrará esas características, ya que el resto del país seguirá con temperaturas extremas y viento del norte. Sólo sobre sectores del NEA y NOA, el aumento de las marcas térmicas y la presencia de humedad podrían generar algunas tormentas dispersas a lo largo de la jornada de hoy.
Martes
El martes, se prevé que se potencien las condiciones de inestabilidad sobre el noreste del país. Lluvias y tormentas de moderada a fuerte intensidad podrían desarrollarse en sectores de Misiones, Corrientes, este de Chaco y el este de Formosa. En tanto, toda la franja norte del país y la zona central experimentarán condiciones de tiempo inestable, con la probabilidad de presentar lluvias y tormentas aisladas. Si bien los eventos más significativos se desarrollarían sobre el NEA, no se descartan algunas tormentas moderadas a fuertes sobre Santa Fe, Córdoba, Santiago del Estero y parte del NOA.
Pronóstico de lluvias para el 26 de enero.
Miércoles
El miércoles, las principales tormentas seguirán estando acotadas al NEA, donde podría seguir registrándose eventos de moderada a fuerte intensidad. El núcleo más significativo se observaría sobre Corrientes y Misiones. El resto de la franja central y norte del país se mostrará con condiciones de tiempo inestable, con la presencia de algunas tormentas dispersas, especialmente sobre la franja oeste del país. Mientras tanto, sobre el centro y sur del área pampeana, se prevén condiciones de tiempo estable, con un leve a moderado descenso de las marcas térmicas y la rotación del viento al sector este o sudeste, lo que también proporcionará un descenso moderada de las marcas térmicas en esa zona en particular.
Pronóstico de lluvias para el 27 de enero.
Jueves
El jueves, se espera el avance de un débil sistema frontal frío sobre la porción central del país, lo que podría generar algunas lluvias y tormentas de variada intensidad sobre el norte de Buenos Aires, sur de Sant Fe, sur de Córdoba, San Luis y norte de Mendoza. Además, las condiciones de inestabilidad también se extenderían hacia el noroeste, con algunas tormentas de moderada intensidad en gran parte del NOA. Por otra parte, sobre el NEA, las condiciones tenderán a estabilizarse temporariamente, y sólo quedarán lluvias y tormentas de variada intensidad sobre la provincia de Misiones.
Pronóstico de lluvias para el 28 de enero.
Viernes
Para el viernes, la situación se irá complejizando, la inestabilidad seguirá generalizada sobre todo el centro y norte del país, y con el sistema frontal frío avanzando de sur a norte, comenzarán a desarrollarse lluvias y tormentas de variada intensidad. Los eventos más significativos se concentrarían sobre la región pampeana y parte de la región de Cuyo. Los sistemas de mal tiempo que se podrían generar serían intensos, debido al contraste de características, entre la masa de aire muy caluroso y húmedo, frente al avance de una masa de aire más frío y seco. Esto podría provocar núcleos de tormenta fuerte sobre Córdoba, Santa Fe, San Luis y norte de Buenos Aires, aunque los mismos se mantendrán dispersos y erráticos.
Pronóstico de lluvias para el 29 de enero.
Fin de semana
Durante el fin de semana se espera que todo el centro y norte del país comience a experimentar el desarrollo de lluvias y tormentas de variada intensidad. El avance del sistema frontal frío sobre la masa de aire calurosa y húmeda provocará tormentas que podrían ser fuertes a muy fuertes, incluso en algunos sectores podrían ser severas. Estos eventos se observarían tanto el sábado como el domingo, en la porción central y especialmente sobre el norte argentino.
Buenos Aires, 21 de enero (PR/21) — El evento de lluvias del 14 al 18 de enero ha sido importante por volumen y cobertura, si bien la actual Niña está entre las seis más intensas de los últimos treinta años.
Si bien la actual Niña está entre las seis más intensas de los últimos treinta años, el alivio hídrico sigue consolidándose en Argentina, señala la Bolsa de Comercio de Rosario en un informe.
El evento de lluvias del 14 al 18 de enero ha sido más importante por volumen y cobertura que el que se produjo hace pocos días, entre el 8 y el 11, puntualiza el informe.
«La actual Niña ya está entre las seis más intensas de los últimos treinta años al comparar los valores de enfriamiento de diciembre», comentan el Dr. José Luis Aiello y el consultor Alfredo Elorriaga en charla con el GEA de la Bolsa de Comercio de Rosario.
Sin embargo, el alivio hídrico sigue consolidándose sobre Argentina. A solo 3 días de las importantes lluvias que alcanzaron a la región central tras un mes de penurias, se produjo un nuevo evento superador, destaca el informe. El sistema de tormenta que avanzó entre los días 14 y 18 de enero alcanzó a toda la región pampeana y al norte de Argentina.
Los acumulados superaron los 45 mm en el 80% del territorio santafesino, en casi la mitad de Córdoba y Entre Ríos, y en gran parte de Chaco, Santiago del Estero, Tucumán, Salta, Formosa y Misiones. De esta manera, la porción norte del país se afirma un cambio de escenario productivo en medio de una «Niña» altamente consolidada.
¿Por qué está sucediendo esto?
«La respuesta es contundente y bastante simple: el Pacifico no es el único forzante de gran escala que condiciona la provisión de agua sobre Argentina. Existen otros, quizás menos tenidos en cuenta como el anticiclón semipermanente del Atlántico (Santa Elena), o el calentamiento y enfriamiento superficial del mismo océano. Y en este momento están actuando con gran eficacia en Argentina. Por eso insistimos en que son igual de relevantes a la hora de sumar humedad y buenas lluvias a los sectores productivos del país», explican los especialistas.
«El comportamiento pluvial que estamos experimentando actualmente es un claro ejemplo de cómo una Niña intensificada mantiene su efecto negativo pero se ve muy morigerado por la excelente actuación de los forzantes del Atlántico Sur».
«Comprender y seguir periódicamente todos los forzantes es fundamental para prever el comportamiento pluvial que luego se da en la realidad», coinciden en señalar los expertos.
¿Hasta cuando puede durar?
«Por el momento, siguen actuando los flujos de humedad. Y continuarán entrando a través del sur de Brasil. Pero en el corto plazo, habrá un período de alta estabilidad en la región núcleo. Todo parece indicar que el calentamiento superficial del Atlántico seguirá activo. Pero este indicador es mucho más volátil que el del Pacífico y es necesario monitorearlo semana a semana», responden los especialistas.
«Lo que sí podemos es proyectar hasta cuándo puede durar el efecto negativo del Pacifico. Comparando el valor de enfriamiento actual con el de cinco niñas anteriores con valores similares, la neutralidad recién podría esperarse en la transición al otoño».
Buenos Aires, 14 enero (NA) — La perspectiva agroclimática de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires prevé para los próximos siete días precipitaciones de variada intensidad, con su foco sobre el centro y el norte del área agrícola, acompañadas por una moderada oscilación térmica.
Al comienzo del ciclo, continuará el paso del frente, que inició su recorrido en la etapa
anterior, produciendo precipitaciones de variada intensidad, con su foco sobre el centro y el
norte del área agrícola.
Junto con el avance del frente, se producirá una entrada de vientos del sur, produciendo un marcado descenso térmico sobre la mayor parte del área agrícola.
Hacia el final de la perspectiva, retornarán los vientos del trópico, dando comienzo a un
prolongado lapso cálido en la mayor parte del área agrícola.
Buenos Aires, 15 de diciembre (PR/20) .- A partir de la primera mitad de los 2000, el consumo global de granos sufrió un aumento sin precedentes en la historia, impulsado por una población que crece y, además, come más productos animales. Hoy, la Argentina es uno de los principales países exportadores de soja gracias al aumento del área cultivada y de los rendimientos en la llanura Chaco-Pampeana. ¿Cuáles son las huellas de este proceso en el ambiente? ¿Es la misma impronta que tiene la agricultura en todo el mundo? ¿Cómo se puede mejorar la sustentabilidad de nuestros agroecosistemas? Esteban Jobbágy, profesor de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) y de la Universidad Nacional de San Luis, brinda su visión acerca de la impronta de la expansión sobre la naturaleza y señala aspectos clave para generar sistemas más productivos y sustentables.
«Al intentar sintetizar las marcas que los sistemas agrícolas del mundo dejan en el ambiente, en particular los de producción de granos, sorprende ver que en la Argentina, sistemas de cultivo en principio parecidos a los de otros países productores de granos -EE.UU., Europa, India y China, entre otros- impactan en la naturaleza de formas muy distintas. A menudo, lo que colectivamente sabemos del tema se tiñe con el aporte de redes y medios que sugieren una huella global común para la agricultura. Pero nuestros sistemas agrícolas tienen características propias que es fundamental comprender si los queremos mejorar», afirmó Esteban Jobbágy, docente del Departamento de Métodos Cuantitativos y Sistemas de Información de la FAUBA e investigador del CONICET.
Jobbágy destacó que la Argentina -junto con Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia- se transformó en ‘granero proteico del mundo’ produciendo la soja que hace posible el creciente consumo global de aves y cerdos. «¿Cómo fue que lo logramos? -se preguntó el investigador-. Por un lado, en las últimas tres décadas triplicamos el área agrícola; por el otro, los rendimientos por hectárea también crecieron en casi un 60%, lo que totaliza cerca de 5 veces más producción. En el mundo hay poquísimos ejemplos de un aumento de tal magnitud. Desde lo ambiental, la expansión del área cultivada desplazando bosques y otros ecosistemas es el tema más discutido, pero representa sólo una parte de los impactos en el ambiente».
«A mi modo de ver, en los mayores ‘graneros del mundo’ existen dos formas de hacer agricultura según la cantidad de insumos y la estrategia productiva que se persigue. Los países que mencioné antes apoyan el riego y la fertilización de alta intensidad, incluso bajando el precio de la electricidad para el agro, como hace la India, buscando maximizar la producción total. A esta forma la llamo opulenta, y aclaro que no tiene nada que ver con la forma de vida de sus sociedades», dijo Jobbágy, y añadió. «A la forma de producir en la Argentina me gusta llamarla mezquina por el mínimo nivel de insumos que usamos, que busca reducir los costos y riesgos de la producción antes que maximizarla. También debo aclarar que no me refiero a la forma de ser de los productores, sino al sistema de producción».
«Una de las formas de achicar costos es fertilizar poquito, y una forma de fertilizar poquito es usar una leguminosa como la soja -que fija nitrógeno de la atmósfera-, no regar y tratar de vivir de la lluvia y de la fertilidad del suelo mientras se pueda. Así funciona nuestro sistema», explicó.
Impactos ambientales de una forma distinta de producir
Jobbágy señaló que la baja fertilización de la Argentina tiene una contracara para el ambiente. «Aunque la soja, nuestro cultivo principal, no necesita que apliquemos nitrógeno porque lo captura del aire, sí requiere fósforo del suelo. Y así como la India posee la pérdida de agua subterránea más alta del planeta debido al riego, nosotros tenemos la pérdida más grande del mundo en cuanto a fósforo del suelo». Esteban agregó que de esta manera, los suelos disminuyen su capacidad productiva campaña tras campaña. Nuestro sistema todavía lo permite, pero la fertilidad se está reduciendo a una velocidad preocupante.
«Una de las caras más interesantes de esta forma de producir que yo llamo mezquina es lo que le pasa al agua. Así como la India, China y EE.UU. están consumiendo agua subterránea más allá de la capacidad de renovación, la Argentina tiene un sistema agrícola que apuesta a un uso conservador del agua de lluvia, buscando una mayor seguridad ante sequías. Como resultado, nuestros sistemas generan excedentes muy grandes -‘sobra’ agua-, y esta es una de las razones por las que las llanuras de la Argentina se inundan cada vez más».
«El uso conservador del agua se apoya en el alto uso de herbicidas, pilar fundamental de la agricultura bajo siembra directa, particularmente cuando se apuesta a un solo cultivo al año. Hay que aplicar herbicidas repetidamente para que las malezas no le ‘roben’ el agua a ese cultivo, y así nos fuimos transformando en los campeones mundiales de la aplicación de estos agroquímicos. Ningún otro granero del mundo usa tanto como nosotros, ya sea por tonelada producida o por hectárea. De hecho, EE.UU. emplea entre 3 y 4 veces menos. Y es probable que este sea el punto más sensible para la sociedad», puntualizó Esteban.
Según Jobbágy, cada vez más personas visualizan con temor el uso de agroquímicos y, además, descreen que la renta que genera la agricultura se traduzca en el bienestar del pueblo. Mientras la población argentina se concentra mayormente en las ciudades, la fracción vinculada al quehacer agropecuario decreció notablemente porque la agricultura está cada vez más automatizada y concentrada en menos productores. Los agentes que trabajan de forma directa en la producción agrícola decrecen año a año, y una consecuencia de esto es que la fuerza del vínculo de la sociedad argentina con el sector va perdiendo el vigor de antaño.
Más puentes y menos grietas
«Hace 150 años, la agricultura representaba el 90% del PBI global. Hoy es apenas el 3%. La producción agrícola se volvió invisible en la economía y en la cultura. En aquellos tiempos, casi cualquier persona que te cruzabas caminando por ahí era agricultor o estaba cerca de la actividad. Los pueblos de la gran llanura pampeana eran de agricultores, pero dejaron de serlo, perdieron el vínculo con la actividad y hoy ven en la agricultura más una amenaza que un modo de vida. Por ejemplo, visualizan con temor a los agroquímicos y desconfían de que la renta que genera la agricultura regrese en obras y servicios al pueblo. Esto, obviamente, tiene aspectos técnicos, económicos y, sobre todo, políticos», afirmó el docente.
«Quienes somos agrónomos y trabajamos en los sistemas agrícolas tenemos mucho que hacer para tender puentes y lazos, y que la gente se interiorice más de cómo funcionan los sistemas agrícolas, de los problemas ambientales que generan y de las formas de amortiguarlos. Aunque es importante estar al tanto de los impactos globales de la agricultura, más importante es saber que los sistemas agrícolas de la Argentina tienen una característica propia y una razón de ser muy particular. Son así por una historia extractiva de siglos. Ojalá que podamos pedirle a la agricultura que produzca un poco más y que, a la vez, sea mucho mejor con el ambiente. Para eso tenemos que conocerla mejor, aquí, en casa», sostuvo Jobbágy a modo de cierre.
Buenos Aires, 13 de diciembre (PR/20) .- En esta columna, insistimos que la bioeconomía persigue la máxima eficiencia en la producción y transformación sustentable de biomasa en productos y servicios para todos los sectores de la economía. Quien mejor suele describir la complejidad de los nuevos procesos que involucra este paradigma bioeconómico es el economista Roberto Bisang, quien es además profesor universitario de organización industrial.
Según Bisang, ya no se trata solo de producir maíz, sino de captar la energía del sol, envasarla en el grano de maíz, luego someterlo a un proceso de cracking para transformarlo en alimentos, bioenergías, biomateriales; y, además, generar un servicio ecosistémico de captura de carbono.
Los conceptos del especialista se están aplicando en las nuevas destilerías de maíz que convierten el almidón contenido en el grano en azúcares fermentables, gracias a la acción de los catalizadores biológicos, llamados enzimas. Durante el proceso, los microorganismos liberan dióxido de carbono, que, con tecnología, puede capturarse y utilizarse como un gas industrial en reemplazo de su equivalente fósil. El CO2 se utiliza para carbonatar bebidas, para elaborar hielo seco, y para una gran cantidad de aplicaciones más. Luego los azúcares se convierten en alcohol de diferentes calidades y grados de pureza que pueden utilizarle como combustible, como sanitizante, como solvente o como insumo en la industria alimenticia.
En la misma destilería, se extrae la fibra y la proteína del maíz, que dan origen a la burlanda, un alimento para la nutrición animal de excelentes propiedades nutritivas y alta palatabilidad. Hilando más fino, algunas destilerías mejoran la calidad de la burlanda extrayendo el aceite, que puede utilizarse como materia prima en la elaboración de biodiesel. Los residuos y efluentes de todo este proceso, que se conocen bajo de el nombre de vinazas, pueden alimentar un biodigestor para la producción de biogás, que, en forma de combustible, electricidad o calor puede aportar energía renovable de calidad para la red eléctrica, el transporte, o incluso, a la misma destilería. El biodigestor también suele recibir el estiércol de los animales alimentados con la burlanda. El ciclo se cierra con el digestato, los lodos que quedan en el fondo del biodigestor que produce el biogás, que son utilizados como fertilizante para la producción de maíz.
Concatenación
Este encadenamiento, que surge a partir de demandas de la sociedad de productos con menor huella ambiental, requiere de un complejo acoplamiento de todos los productos y procesos, con políticas claras y perdurables en el tiempo. Porque cuando uno de los engranajes se desacopla, las consecuencias pueden ser inesperadas. Ejemplos abundan. Como el desabastecimiento de cerveza en Inglaterra durante el mundial de Rusia 2018. La industria europea de bioetanol se había preparado durante años para un mandato de biocombustible del 10%. Sin embargo, la Comisión Europea – el órgano ejecutivo del bloque – repentinamente limitó al 7% el uso de etanol obtenido por fuentes como el maíz y el trigo, dejando una gran capacidad ociosa en las destilerías. Para julio de ese año, los stocks del biocombustible eran suficientes para cumplir las obligaciones de entrega acordadas y las plantas estaban paradas. Por lo tanto, no había producción de dióxido de carbono.
La falta del gas limitó la producción de cerveza provocando una escasez en medio de la copa del mundo, cuando la demanda durante un día de partido de la selección inglesa alcanza a 40 millones de pintas. Al mismo tiempo, el Centro de Ciencia Glasgow Science Centre debió cancelar una función ya que no pudo obtener el hielo seco que necesitaba para su nuevo espectáculo.
Otro caso similar ocurrió en Estados Unidos durante el pico de la pandemia. La estrepitosa caída en la demanda de combustibles por las restricciones a la circulación arrastró a las destilerías de etanol, que se vieron forzadas a tener que cerrar por quedarse sin espacio donde almacenar más biocombustible. Esto provocó una fuerte caída en la oferta de burlanda que afectó seriamente a los productores ganaderos, que tuvieron que reformular sus dietas con insumos más costos y no disponibles localmente.
Traer insumos desde localidades distantes en pleno bloqueos al transporte resultó ser un tremendo dolor de cabeza para los farmers. En este caso también hubo faltante de dióxido de carbono que afectó a la industria cervecera, especialmente las cervecerías artesanales. El desabastecimiento hubiera sido un importante cuello de botella si hubiera existido una vacuna contra el Covid.
La Compensación de Carbono
A principios de septiembre, el New York Times había alertado que el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) estimaba que las dos vacunas con mayores posibilidades de éxito para el Covid-19 requerirán hielo seco, la forma sólida de dióxido de carbono, para mantener estable las inyecciones durante su transporte.
Retomando las palabras de Bisang, vale la pena detenerse por un instante en ‘el servicio ecosistémico de captura de carbono’. La agricultura es señalada a menudo como uno de los sectores que más contribuye al cambio climático. Sin embargo, con prácticas sustentables como la siembra directa, la rotación de cultivos, los cultivos de servicio y la integración con la ganadería, puede lograr el tan ansiado efecto inverso de secuestrar carbono en el suelo, uno de los métodos más efectivos para combatir el cambio climático. Y a la vez, puede ser una fuente de ingreso para los agricultores a través del mercado mundial de compensaciones voluntarias de carbono (MVC).
Emiliano Huergo
Muchas empresas que quieren mejorar su desempeño ambiental, pero por algún motivo no pueden reducir su huella de carbono en la práctica, están dispuestas a pagarle a un tercero para que neutralice sus emisiones. La Compensación de Carbono (crédito o bono de carbono) es el instrumento financiero, que se mide en toneladas de CO2, que regula estas operaciones. Un crédito de carbono equivale a una tonelada de CO2 secuestrada y certificada por proyectos de carbono válidos y verificados.
Poet-DSM Plant
El pionero en impulsar el mercado de carbono en la agricultura fue la startup de origen estadounidense, Indigo Ag, a través de su plataforma Indigo Carbon. A mediados de octubre, la compañía emitió un comunicado presentando las primeras siete empresas en sumarse a la iniciativa. Acordaron pagar U$S 20 por tonelada de dióxido de carbono (CO2) equivalente secuestrado en el suelo o disminuido durante la campaña agrícola 2020. Para la temporada 2021, Indigo invitó a inscribirse al programa a productores de cereales de 21 Estados de EE.UU., a los que les está ofreciendo un mínimo de U$S 10 por crédito de carbono. La tasa podría subir si hay una mayor demanda de créditos.
Para hacerse del bono, un agricultor debe iniciar sesión en el sitio web de Indigo con las coordenadas de su granja y enviar un conjunto de lecturas a intervalos regulares. Se analizarán estos datos y los del suelo. Luego de una auditoría, realizada por un tercero independiente, se comercializarán los créditos de carbono verificados. De esta forma, un agricultor podría obtener de 5 a 8 créditos o al menos U$S 50-80 por hectárea durante 10 años. Una cifra nada despreciable.
En la misma línea, Bayer anunció que a partir de julio de este año recompensará a unos 1.200 agricultores de Brasil y Estados Unidos, por unas 200 mil hectáreas, por adoptar prácticas sustentables que ayuden a reducir la huella de carbono. La Iniciativa de Carbono de Bayer es el último avance en su camino para lograr los compromisos de sostenibilidad dirigidos a reducir sus emisiones de GEI en 30% para 2030. Durante el Congreso de AAPRESID, celebrado de forma virtual en agosto, el director de Asuntos Corporativos y Sustentabilidad para América Latina de Bayer, Alejandro Girardi, informó que planea traer este programa a la Argentina a partir del próximo año.
Rastrojos que dan energía
En Canadá, la empresa Praire Clean Energy (PCE), ha creado una nueva fuente de ingresos para los agricultores. Les está comprando a los productores de lino de la provincia de Saskatchewan sus rastrojos en forma de fardos cúbicos o cilíndricos, que utiliza para producir energía. Los ‘farmers’ canadienses suelen quemar la paja de lino de forma controlada luego de la cosecha para evitar incendios mayores durante la época de sequía. PCE retira los fardos del campo del productor y el precio que paga por ellos depende de la distancia a su planta y de si tiene que prestarle o no el servicio de enfardado.
Seeds Energy en Venado Tuerto
Recientemente, en Venado Tuerto, Seeds Energy acaba de inaugurar una nueva central térmica de producción de electricidad a partir de marlos y chala de maíz que descartan los semilleros vecinos. Es la segunda de la empresa y es idéntica a la que posee en Pergamino, que se encuentra operando desde hace unos pocos meses. Ambas plantas cuentan con una potencia instalada de 2,5 MW eléctricos cada una.
El maíz producido para la elaboración de semillas, a diferencia del que se produce para grano, se debe cosechar en espiga y con alta humedad para no afectar su poder germinativo. Para ello se utilizan cosechadoras especiales que cuidan al máximo la integridad de los granos. Una vez que la espiga llega al semillero, ingresa a un proceso de secado muy cuidadoso. Cuando alcanza la humedad requerida, se trilla en forma estacionaria para separar las semillas del marlo y la chala.
El potencial de los rastrojos para generar energía es enorme. Pero una cosa es cuando hay un enorme volumen concentrado, como es el caso de Seed Energy -que ubicó sus plantas en los dos polos semilleros más importantes del país-, y otra cuando la biomasa está desparramada en el campo. Hay que recogerla del suelo y trasladarla hasta su lugar de procesamiento. Y es precisamente este aspecto el que ha hecho fracasar enormes inversiones, como el proyecto Liberty en EE.UU., que demandó casi USD 300 millones para producir 100.000 m3 de bioetanol por año a partir de 285 mil toneladas de rastrojos de maíz. Recientemente POET, la empresa que lo llevó adelante, informó el cierre definitivo de la planta luego de 7 años sin lograr producir más que un puñado de litros.
Algunos ingenieros agrónomos cuestionan la extracción de biomasa de rastrojos de los suelos, por el aporte que tienen a la salud del mismo. Estudios elaborados para las plantas de bioetanol celulósico de EE.UU. indicaron que en la medida que se disminuye la intensidad del laboreo se reduce la tasa de oxidación de la materia orgánica y permite aumentar el volumen de retiro de rastrojo.
Del mismo modo, el creciente potencial de rendimiento de los cultivos, que tiene una relación lineal con la cantidad de rastrojo, brinda mayores posibilidades de extraer biomasa sin afectar la sustentabilidad. Un tema que reviste particular importancia para la Argentina, donde se ha generalizado el sistema de siembra bajo cubierta de rastrojo, al mismo tiempo que se incrementó el potencial de rendimiento gracias a los nuevos paquetes tecnológicos y el mayor uso de fertilizantes.
El marlo y la chala representan apenas el 20% en peso de los rastrojos de maíz. En las casi 6 millones de hectáreas que se sembrarán con maíz, el valor la energía que podría obtenerse de supera ampliamente los USD mil millones. Una cifra muy atractiva. Pero claro, antes hay que superar los desafíos logísticos.
Buenos Aires, 3 diciembre (PR/20) — La Perspectiva Agroclimática de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires prevé para los próximos siete días la entrada de vientos del sur, seguida por un marcado ascenso térmico, acompañad por precipitaciones de cariada intensidad con su foco sobre el norte del área agrícola.
El ciclo comenzará con la entrada de vientos del, sur, avanzando sobre la mayor parte del área agrícola causando un marcado descenso térmico tardío, con riesgo de heladas en las serranías bonaerenses y el oeste de Cuyo y el NOA.
Los vientos del trópico retornarán rápidamente con vigor, produciendo varios días de tiempo caluroso en la mayor parte del área agrícola.
Paralelamente, se producirán precipitaciones de frente caliente, es decir sin que baje la temperatura, con su foco sobre el norte del área agrícola, mientras que el resto de su extensión recibirá registros moderados a escasos.