Oct 18, 2019 | Clima
Esta historia es parte de Covering Climate Now, una colaboración global de más de 250 medios de comunicación para fortalecer la cobertura de la historia climática.
El logotipo de Covering Climate NowHugh Hammond Bennett, el padre del moderno movimiento de conservación que se convirtió en el actual Servicio de Conservación de Recursos Naturales (NRCS), escribió una vez: «Cuida la tierra y la tierra cuidará de ti». Tal vez hubiera sido más exacto decir: «Cuida el suelo y el suelo cuidará de ti».
No es sólo una cuestión de semántica, sino de comprensión
El arado profundo de pastizales nativos para la conversión de tierras de cultivo, destruyó el ecosistema del suelo y preparó el escenario para el Dust Bowl. Foto cortesía de USDA Soil Conservation Service.
Cuando Bennett se convirtió en jefe del Servicio de Erosión del Suelo en 1933, la nación estaba en medio de uno de los desastres ambientales más devastadores de nuestra historia: El Dust Bowl. Este desastre fue causado por dos factores principales.
Uno era climatológico: Un período seco prolongado (pero históricamente normal) siguió a un período inusual de precipitaciones por encima del promedio en las Grandes Llanuras. El tramo más húmedo impulsó a muchos propietarios a convertir los pastizales en tierras de cultivo porque el clima, durante un puñado de años, parecía perfecto para la producción de granos. La recompensa resultante fue, de hecho, abundante. La combinación de la precipitación y los suelos ricos en carbono (proporcionados por miles de años de vegetación perenne que viven simbióticamente con rebaños de bisontes errantes) preparó el terreno para una bendecida producción.
Durante un corto periodo, los tiempos fueron buenos. Realmente buenos.
El segundo factor importante fue causado por el hombre: La conversión de pastizales en tierras de cultivo tuvo un impacto negativo a largo plazo en el suelo mismo. El arado que rompió las llanuras también rompió la capacidad del suelo de las llanuras para funcionar como la naturaleza lo deseaba. El arado profundo y los monocultivos de granos destruyeron la estructura del suelo; colapsaron los poros esenciales del aire y del agua en el perfil del suelo y lo hicieron menos capaz de soportar la vida microbiológica y de almacenar agua. Los agricultores dejaron el suelo desnudo entre los cultivos, en lugar de mantener las raíces en el suelo para mantenerlo cubierto.
El proceso de arar los pastizales para convertirlos en tierras de cultivo también agotó la materia orgánica del suelo y redujo la diversidad microbiológica, de modo que el suelo, una vez sano, vivo y vivificante, quedó incapacitado para resistir el inevitable período seco que se avecinaba. Las cosechas sedientas se marchitaron, el viento azotó el paisaje al descubierto, y se produjo el Dust Bowl. Como las cosechas fallaron, granja tras granja se fue a la bancarrota. Las tormentas de polvo envolvieron a la nación y a sus habitantes desde Washington, D.C. Lo que siguió, como sugiere el título del libro de Timothy Eagan, fue realmente el «peor y más difícil momento» para aquellos que lo vivieron.
Los agricultores sacrificaban el ganado para reducir la oferta y subir los precios o vendían, con pérdidas, el ganado que quedaba en las granjas que estaban a punto de abandonar. Para 1934, los agricultores habían vendido el 10 por ciento de todas sus fincas, y para 1937, más de uno de cada cinco agricultores recibía ayuda federal de emergencia. Los que entraban y salían de la granja sufrían y morían de neumonía por polvo, llamada la «peste marrón», causada por un número cada vez mayor de tormentas de polvo de la «Ventisca Negra».
Lo que sabemos en retrospectiva es que los agricultores del Dust Bowl minaron sin saberlo la vida del suelo y, al hacerlo, socavaron su resistencia. Las cosechas abundantes pero a corto plazo llegaron a un costo que nadie en ese momento podría haber imaginado.
No ha cambiado mucho.
Durante el siglo pasado, a través de un modelo de negocio industrial dependiente de los insumos, nosotros también hemos extraído la vida y la resistencia de nuestro suelo. Nos ha llevado más tiempo hacerlo, pero como el cambio climático es el catalizador de extremos climáticos más frecuentes, estamos viendo cada vez más el impacto de la degradación de nuestros recursos de suelo en nuestras granjas y en nuestras vidas.
En general, nuestros suelos son menos capaces de almacenar agua o absorber fuertes lluvias y, como resultado, son más susceptibles a los períodos de sequía o inundaciones. (Este video de un minuto del USDA explica por qué.) Nuestros suelos también dependen cada vez más de los fertilizantes y pesticidas sintéticos sólo para mantener los niveles actuales de productividad. Durante las fuertes lluvias, muchos de esos productos químicos son transportados a nuestros ríos, lagos y océanos, donde causan estragos en nuestras pesquerías y estuarios.
Según los investigadores del Centro Común de Investigación de la Unión Europea, las pérdidas económicas mundiales debidas a la erosión del suelo por el agua se estiman en 8.000 millones de dólares anuales. Como resultado, la producción agrícola anual se reduce en 33,7 millones de toneladas de alimentos. Aunque el USDA informa que las tasas de erosión de las tierras de cultivo en los EE.UU. disminuyeron 34 por ciento entre 1982 y 2015, la pérdida promedio de suelo por acre en 2015 fue todavía de 4.62 toneladas.
Los extremos climáticos están exacerbando lo que es el problema central subyacente: la mayoría de nuestros suelos están enfermos, carecen de vida microbiana diversa y son incapaces de funcionar en cualquier lugar cerca de su capacidad prevista. Estamos viendo las consecuencias desgarradoras de lo que eso significa cada día, especialmente en el campo.
Afortunadamente, hay una esperanza genuina en un suelo sano.
Sabemos que podemos sanar nuestros suelos de manera relativamente rápida y rentable, con prácticas que han existido durante años. Las prácticas agrícolas regenerativas que mejoran la salud del suelo, incluyendo la siembra sin labranza, el uso de cultivos de cobertura, la integración de animales e insectos benéficos, y las diversas rotaciones de cultivos, alimentan y protegen a los microbios del suelo, que a su vez, alimentan y protegen los cultivos que nos alimentan y nutren.
En todo el país hemos visto los impactos positivos de la agricultura regenerativa en un número creciente de granjas como la de Gabe. Por ejemplo, en sólo unos pocos años de implementar prácticas de mejora de la salud del suelo en su granja, triplicó la materia orgánica del suelo, lo que resultó en un mejor funcionamiento y fertilidad del suelo. Su suelo contiene más agua, lo que le permite cultivar abundantes cosechas, alimentar a su ganado y proporcionar una vida silvestre diversa y un hábitat polinizador, incluso en años de sequía. Al nutrir la vida bajo tierra, Gabe ha permitido una vida abundante y diversa en la superficie. Es importante destacar que estas prácticas agrícolas regenerativas están produciendo una operación agrícola familiar más productiva y rentable.
También hay razones para el optimismo en el hecho de que un número creciente de agricultores, legisladores y otros líderes de pensamiento en todo el país reconocen el potencial de la agricultura regenerativa para sanar la tierra, aumentar los beneficios agrícolas, mejorar la nutrición de los alimentos y mejorar el impacto del cambio climático y los eventos climáticos extremos.
Una vez que hayamos reconocido el hecho de que nuestro suelo está degradado, debemos trabajar juntos para abordar este problema sistémico con un sentido renovado de urgencia y propósito. Nuestro futuro depende literalmente de nuestra capacidad para abordar esta cuestión crítica. Sólo aumentando la adopción de la agricultura regenerativa en todo el mundo podremos hacer frente a este desafío apremiante y existencial que tenemos ante nosotros.
Si cuidamos el suelo, el suelo nos cuidará a nosotros.
Primicias Rurales
Fuente: Civil Eats
Oct 17, 2019 | Clima
Buenos Aires, 17 octubre (PR/19) — La Perspectiva Agroclimática de la Bolsa de Cereales porteña prevé entrada de vientos marítimos y precipitaciones de variada intensidad con sus mayores valores sobre el nordeste y el centro-este del área agrícola seguidas por un moderado descenso térmico, para los próximos siete días.
El ciclo comenzará con una vigorosa entrada de vientos del trópico, «provocando temperaturas sobre lo normal en la mayor parte del interior del área agrícola, mientras que sólo el Litoral Atlántico experimentará valores moderados», indicó el autor del informe, el especialista en agro-clima, Eduardo Sierra.
Sostuvo que «paralelamente, se producirá el paso de un frente de tormenta, cuya acción se concentrará el Centro-Este del área agrícola, mientras que el resto de su extensión observará valores de variada intensidad».
«Junto con el frente tendrá lugar una moderada entrada de vientos polares, con riesgo de heladas en partes del oeste y el extremo sur del área agrícola», dijo.
Primicias Rurales
NA
Oct 10, 2019 | Clima
Buenos Aires, 10 octubre (PR/19) — La perspectiva agroclimática
de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires prevé para los próximos
siete días incremento térmico y precipitaciones de variada
intensidad con sus mayores valores sobre el centro-este del área
agrícola, seguidas por moderado descenso térmico.
El ciclo comenzará con una vigorosa entrada de vientos del
trópico, «provocando temperaturas sobre lo normal en la mayor
parte del interior del área agrícola, mientras que sólo el Litoral
Atlántico experimentará valores moderados», indicó el autor del
informe, el especialista en agro-clima, Eduardo Sierra.
También señaló que paralelamente, se producirá el paso de un
frente de tormenta, cuya acción se concentrará el centro-este del
área agrícola, mientras que el resto de su extensión observará
valores de variada intensidad.
«Junto con el frente tendrá lugar una moderada entrada de
vientos polares, con riesgo de heladas en partes del oeste y el
extremo sur del área agrícola», dijo.
Primicias Rurales
NA
Oct 6, 2019 | Clima
Buenos Aires, 5 octubre (PR/19) — La perspectiva agroclimática de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires prevé hasta el próximo jueves una vigorosa entrada de aire polar seguida por un marcado incremento térmico y precipitaciones escasas.
Al comienzo del ciclo tuvo lugar una fuerte entrada de vientos polares, con riesgo de heladas en gran parte del oeste y el sudeste del área agrícola.
A continuación se esperan los «vientos del trópico, provocando temperaturas sobre lo normal la mayor parte del interior del área agrícola, mientras que el Litoral Atlántico experimentará valores moderados», indicó el autor del informe, el especialista en agro clima Eduardo Sierra.
Paralelamente, se producirá el paso de un frente de tormenta, cuya acción se concentrará en el centro norte y el nordeste del área agrícola, mientras que el resto de su extensión observará valores moderados a escasos de temperatura.
NA
Primicias Rurales
Oct 1, 2019 | Clima
Buenos Aires, 1 octubre (PR/19) — Las lluvias quedaron muy lejos de las expectativas. En Buenos Aires, sólo alcanzaron al 20% del área con 15 a 30 mm. Por lo menos hasta el 9 de octubre seguirá la falta de agua, sostuvo la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario.
Así las precipitaciones que comenzaron el 29 de septiembre y se extendieron hasta el primero de octubre eran la oportunidad de quebrar la acuciante falta de agua. Las últimas precipitaciones importantes se presentaron en la tercera semana de junio. Por lo que el período sin agua ya supera los 100 días. La sequía abarca al 75% de la provincia.
En Capital Federal llovió bien, se registraron 45 mm. Pero en las grandes zonas agrícolas de Buenos Aires las precipitaciones no cumplieron. El mejor comportamiento pluvial se limitó al sur provincial. Las grandes áreas trigueras de Tres Arroyos y Necochea recibieron entre 15 a 40 mm.
El extremo noreste también recibió lluvias, pero las más importantes estuvieron limitadas al área costera. Se tratan de 10 a 30 mm. Un área más pequeña y aislada que se cuenta entre las privilegiadas por el agua está en el noroeste. General Pinto logró acumular 20 mm, Rojas y Lincoln le siguen con 14 mm.
¿Qué pasó con el agua en la Región Pampeana?
El resultado de las lluvias que se produjeron en las últimas 48 hs está muy lejos de lo que muchos esperaban. En Córdoba, donde se especulaba con la llegada de lluvias para aliviar los focos de incendio, la tormenta solo dejó decepción. Las lluvias registradas apenas están entre los 5 y los 10 mm en una franja horizontal del centro de la provincia.
En el centro sur de Santa Fe llegaron en la misma medida con algunas zonas más favorecidas, como Rosario. Allí fue donde más llovió en Santa Fe. Se registraron 22,8 mm que estuvieron acompañados de intensas ráfagas con granizo. El sur de Entre Ríos volvió a recibir lluvias importantes: acumuló 15 a 30 mm.
Alerta por bajas temperaturas para mañana
Aire muy frío y con un pasaje muy rápido fueron los que causaron las intensas tormentas recientes. Las altas temperaturas y el viento del sector norte cedieron rápidamente al aire frío que provenía del sur. En Villa la Angostura en los últimos días nevó y de forma considerable. Bariloche marcó 1,5°C bajo cero y en Calafate la mínima tocó los 6°C bajo cero. El frío en el sur del país sigue excepcionalmente presente a esta altura del año.
En la mañana de hoy las mínimas registradas en el centro de Buenos Aires rondaron entre los 4 y 6°C. Para mañana se esperan temperaturas aún más bajas, típicas del invierno. De hecho no se descartan que se registren heladas agronómicas en la provincia de Buenos Aires. El frío sigue instalado y es el principal problema que sostiene la falta de agua.
Poca agua y mucho granizo
El cambio abrupto de temperaturas provocó tormentas de gran intensidad con actividad eléctrica y caída de granizo. Buena parte del área núcleo del país, recibió “más granizo que agua”, como explican productores e ingenieros de la zona. El evento abarcó a muchas localidades del centro sur santafesino y el noreste bonaerense. Por suerte, no se comparan con los eventos de granizo del año pasado que dejaron sectores arrasados. Esta vez no habría daños de gran importancia para los cultivos.
Pronósticos poco optimistas para lo que sigue
“El principal problema es que octubre empieza frío, esto es un pésimo indicador de que se revierta la falta de lluvias en el corto plazo”, explica el doctor en Ciencias Atmosféricas José Luis Aiello.
Agregó que «las expectativas climáticas no son alentadoras. El pulso seco seguirá afectando a Argentina, al menos hasta el 9 de octubre. Las lluvias importantes se están dando sólo en el noreste de Argentina, el Litoral y Uruguay”.
El frente de tormenta en pocas horas dejará la región central y se desplazará hacia el noreste dónde se esperan lluvias más importantes.
Hasta el miércoles 9 de octubre no se vislumbran cambios. Puede haber una inestabilidad el próximo viernes (4/10) para Buenos Aires, Entre Ríos, sureste de Santa Fe y Uruguay. Pero serían poco importantes, con pocas chances de que los acumulados superen los 5 mm más allá de las áreas costeras.
Fuente: GEA
Primicias Rurales
Sep 29, 2019 | Clima
Por Eduardo Sierra*.
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Buenos Aires, 28 septiembre (Especial para NA) — Estamos en una situación de sequía continental en este momento.
Durante el fin del otoño y el invierno la circulación intercontinental se combinó para dejar sin lluvias a la amazonia brasileña, no a la selva amazónica sino a la cuenca del Amazonas, que son ocho millones y medio de kilómetros cuadrados.
También, a gran parte de la cuenca del Plata.
De manera que hoy en día las únicas áreas que tienen buena humedad es la mesopotamia argentina, el sur, la región oriental del Paraguay, Santa Fe, Uruguay y el este de Buenos Aires y de Córdoba. Es una situación que se da muy raramente, yo la comparo con la sequía de 1951-1952, lo que da una idea de cuánto hace que no se veía una sequía tan continental.
Entonces lo que esperamos, como esto fue causado en gran parte por la circulación polar que estuvo tan fuerte, por eso esos fríos tremendos que sufrimos y heladas, es que ahora como está empezando la primavera, la circulación polar se retire hacia el sur y van a poder a avanzar los vientos del nordeste.
Por lo tanto, se va a ir volviendo a recuperar la humedad, por lo menos en la región oriental del Paraguay, el sur del Brasil, Uruguay, litoral fluvial argentino y el este de Buenos Aires. En cambio el centro y norte de Brasil, el oeste de Paraguay y todo el centro y sudoeste de Argentina probablemente sigan con sequía.
Esto es en cuanto a los impactos, se puede producir un impacto grande en el centro y norte de Brasil (no en el sur), en buena parte de Paraguay y en todo lo que es el oeste del área agrícola de Argentina.
Pero al mismo tiempo, las áreas principales de Argentina y Uruguay y sur de Brasil van a tener buenas lluvias y tal vez en estas zonas se dé una buena producción.
La buena producción sería en lo que es Entre Ríos, Santa Fe, este de Córdoba y de Buenos Aires, lo mismo en Uruguay, Rio Grande Do Sul en Brasil, Santa Catarina, Parana en Brasil y los departamentos del sur de la región oriental del Paraguay que son Alto Paraná y Caaguazú.
Justamente ahora se va recuperando la humedad tanto para la formación del rendimiento de trigo argentino como para las siembras de maíz y soja en toda esta área.
Va a ser una campaña agrícola 2019-2020 con grandes contrastes de precipitaciones, para lo que es el sudeste de Sudamérica que se llama geográficamente así, el sur de Brasil, la región oriental del Paraguay, todo lo que es la región oriental agrícola de la Argentina y el Uruguay, ahí se esperan buenas lluvias.
Pero lo que es centro y norte de Brasil, que es toda la línea de Matto Grosso y Minas Gerais eso se ve seco todavía, también es de hacer notar que se ve seca la selva amazónica.
En esa parte es que como está muy seco el cerrado brasileño donde se queman los pastizales, se transmite el fuego a la parte sur de la selva amazónica donde hay mucha preocupación.
Esto se da cada tanto tiempo, si uno quiere buscar una antecedente de esta situación que hay tiene que ir a los libros del escritor brasileño Jorge Amado, como «Gabriela», que empieza en 1928 o algo así, en la peor sequía del sertao brasileño.
Ocurrió que en esa época hubo una sequía continental tan grande que quedó desierto lo que es el interior brasileño.
También en Argentina se desertificó y se desertizó que es cuando la población se va del interior, era la época de los bandidos rurales argentinos, como «Mate Cocido». En Norteamérica fue la sequía en el Midwest, que empezó en Texas, en 1928.
A los productores argentinos les recomiendo esperar, tener paciencia, aguardar un poco, ya que pensamos que se van a ir recuperando las lluvias en la región oriental húmeda.
Para la gente que ya está más al oeste de Córdoba, La Pampa, el sudoeste de Buenos Aires, les decimos que hay que ser muy prudentes porque no le podemos asegurar que se recupere la humedad.
(*) Especialista en agro-clima. .
Primicias Rurales
NA