Un gobierno que ve que el poder se le escapa como si fuera agua

Un gobierno que ve que el poder se le escapa como si fuera agua

La política entró en modo reconfiguración. La torpeza de la gestión le dio aires, especialmente, a los gobernadores.
Nelson Castro

En su discurso del viernes en la Bolsa de Comercio de Córdoba, Javier Milei, habló de esto. Señaló allí, que el origen de esta turbulencia económica es política. Tiene razón. Enhorabuena que se haya dado cuenta de ello. Lo que no queda claro es si eso equivale a decir que se dio cuenta de los errores que cometió que han llevado a cimentar esta crisis. Errores que condujeron a la catastrófica derrota electoral en la provincia de Buenos Aires, en medio de una situación socioeconómica dramática para vastos sectores de la sociedad.

Creer que hay doce millones de pobres menos es no tener una dimensión de lo que significa la pobreza. Errores que se siguen repitiendo. La gente, en especial la clase media y media baja –que lo votó– ve cómo se deteriora su calidad de vida día tras día y esto se hace por momentos, insostenible.

Lo que se ha visto en estas dos semanas transcurridas desde que, el oficialismo atravesó el fatídico domingo 7 de septiembre, es un gobierno en situación de parálisis y sin poder de maniobra en el Congreso. Los 87 héroes de la Cámara de Diputados que evitaron el veto de la Ley Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos se han reducido a unos setenta.

Varios de los gobernadores que acompañaron el proyecto e instruyeron a sus diputados y senadores para que le dieran vida, se han distanciado del Presidente hartos de sus malos tratos e incumplimientos de promesas hechas en aquellos días de febriles negociaciones por la ley. Hay que resaltar que ese maltrato también lo sufrieron los propios puertas adentro.

“La euforia de Javier le hizo perder de vista varios semáforos amarillos en la gestión. Su seguridad, respecto de lo que había estado haciendo para ordenar la macro le impidió humanizar parte de su gestión, en pos de medidas necesarias, pero impopulares que implicaban sacrificios enormes para el electorado” –aseguró un libertario que ya no forma parte del Gobierno. El resultado en la provincia de Buenos Aires, para algunos pocos buenos observadores no fue una sorpresa.

Lo mismo está pasando en los centros del poder económico y financieros mundiales donde la preocupación va en aumento ante la falta de un volumen de poder político, sin el cual todo lo que prometa hacer Milei se ve como utópico. La paliza legislativa que recibió el oficialismo en Diputados y en el Senado es una muestra de ello.

La misma sensación también se puede señalar para el proyecto de Presupuesto 2026 que el Presidente presentó el lunes pasado, con un índice de inflación anual y un valor del dólar que no parecen reales.

Nadie duda del equilibrio fiscal como política necesaria para darle certidumbre a la economía argentina, pero hemos llegado a un punto en donde la motosierra lastimó más de la cuenta. El problema no es el orden fiscal calificado de innegociable sino más bien las acciones y decisiones que se toman para sostenerlo. Todo tiene un límite desde las formas hasta el fondo. El Presidente no lo supo ver.

En este contexto el tablero político entró en modo reconfiguración. Un movimiento que se esperaba naturalmente para después de las elecciones del 26 de octubre. Nada de eso. El momento es ahora. Veamos algunos ejemplos. La torpeza del Gobierno le dio a los gobernadores peronistas –y no tanto– el impulso necesario para rearmarse y pensar y repensar nuevas estructuras de poder. También le dio una nueva vida al vapuleado Horacio Rodríguez Larreta, blanco de las peores descalificaciones de parte de Milei.

Lo mismo ocurrió con Mauricio Macri, quien pasó de poner la estructura del PRO al servicio del Gobierno y de recibir el destrato del líder libertario a observar la realidad con más calma y negarse –al menos por el momento– a reunirse con los emisarios del ala política del Gobierno. ¿Para qué? Es la pregunta que hizo trascender harto de comer milanesas y recibir elogios que nunca se tradujeron en participación política concreta. El partido amarillo ha quedado herido de muerte y dividido. ¿Estarán a tiempo de volver a construir una opción de centroderecha viable, capaz de erigirse como alternativa al presente? Parece difícil.

Pero atención: hasta ahora la mayoría de los analistas se han cansado de repetir que Milei tiene la suerte de no contar con nadie en la vereda de enfrente capaz de hacerle sombra. Esto no es tan así. El Presidente debería volver a leer la cancha y darse cuenta que, cuando el peronismo huele sangre, acelera y se rearma de forma sorprendente. El oficialismo ya no está tan solo y tiene cada vez menos margen de error si quiere llevar a los argentinos a buen puerto.

Primicias Rurales

Fuente: Perfil

La contracara del buen momento ganadero es la industria frigorífica que tiene dificultades para lograr resultados positivos

La contracara del buen momento ganadero es la industria frigorífica que tiene dificultades para lograr resultados positivos

Por: Dr. Daniel Urcía, presidente de FIFRA

Tal como venimos insistiendo desde este espacio, la faena acumulada hasta agosto es elevada en función de las perspectivas con las que se inició el año. En tanto, la proyección para los meses próximos indica que se superarán los 13 millones de vacunos y los 8 millones de porcinos.

Buenos Aires, 20 de septiembre (PR/25) .- Este nivel de faena viene asegurando un muy buen nivel de consumo interno, superando los 50 kilos de carne vacuna por habitante por año, pese a la recomposición de valores que la misma tuvo en los meses de febrero marzo y abril.
En la actualidad, claramente hay una fuerte competencia entre las tres proteínas de origen animal y eso se reflejó en los resultados Índice de Precios al Consumidor del mes pasado. Los datos relevados indican que los precios de la carne de pollos tuvieron una caída, los de la vacuna se mantuvieron estables y los de la carne de cerdos subieron menos de 1%, en tanto, la inflación fue de 1,9%.

En la orilla opuesta a los precios al consumidor, las categorías de hacienda de vacas y de novillos tuvieron una fuerte revalorización que fue traccionada por la exportación que trasladó a los precios de la hacienda las mejoras de la competitividad cambiaria y la obtenida por la disminución de los derechos de exportación que pasaron de 6,75% a 5%.
En la última charla granadera realizada por nuestro asociado AFIC (Asociación de Frigoríficos e Industriales de la Carne de Córdoba), la consultora AgroIdeas mostró claramente que los precios actuales de la ganadería están en unos de los mejores momentos de su historia, incluso para la vaquillona preñada que está a poco de igualar el récord de dólares 1100 por animal que tuvo en el 2011. En una nota que se publica en este newsletter Federico Santángelo repasa la evolución de esas cotizaciones y las perspectivas para el sector pecuario.

Este escenario de precios y rentabilidad positiva alienta a la producción ganadera, pero la posibilidad de inversiones se ve limitada por la falta de créditos a tasas razonables. El stock ganadero cayó en los últimos dos años, el sector necesita de políticas de promoción que facilite la reposición de ganado y la productividad de la cría, recría y engorde.

No es para nada sencillo revertir la tendencia. Para crecer en 1 millón de terneros, se necesitaría promover la misma cantidad de aumento de existencias de vaquillonas preñadas con una inversión de 1.000 millones de dólares. Claramente son varios dígitos. De allí que seguimos sosteniendo desde FIFRA que es absolutamente prioritario que el congreso trate la ley de promoción a las pymes, donde se incluyó un capítulo específico para la ganadería.

Como siempre señalamos desde la entidad, el potencial de crecimiento de nuestro mercado doméstico, el mayor consumidor mundial, se ve fortalecido por la creciente demanda internacional.

La actividad pecuaria tiene absoluto potencial de desarrollo en todo el territorio del país, y necesita que se realicen las reformas estructurales que dependen del Congreso para favorecer su crecimiento.

La contracara de la buena situación de la ganadería es la que vive la industria frigorífica, que está condicionada por las falencias estructurales del sector que se arrastran desde décadas.

Entre ellas hay que destacar la diversidad de los estatus sanitarios, la disímil, condición tributaria que abarca a las alícuotas locales, la situación del fiscal del comercio minorista que no contiene a las carnicerías tradicionales, el costo laboral elevado, la alta judicialidad laboral, altas alícuotas de ART, sumado todo esto a la pérdida de valor de lo que fuera el principal subproducto de faena: el cuero.

Estos problemas, los altos costos de la hacienda y de la producción de carne indican que claramente hoy la Industria es el eslabón más débil de la cadena a pesar de que se cuentan con buenos precios internacionales y locales por el producto. A las empresas les cuesta cerrar los ejercicios con resultados positivos, manteniendo el nivel de inversión que requiere este tipo de establecimiento.

Anhelamos que finalizadas las elecciones, podamos trabajar con los legisladores para concretar estas tan necesitadas reformas.

Primicias Rurales

Fuente: FIFRA

Milei deconstruido: el león domado

Milei deconstruido: el león domado

Tras el impacto de la derrota bonaerense, Milei intentó reinventarse con su discurso con un tono moderado y conciliador. Cercanía y búsqueda de acuerdos con la odiada política. Acaso sea tarde para la persuasión.
Por Walter Curia @waltercuria1
Buenos Aires, miércoles 17 septiembre (PR/25) —  A diferencia de otras cadenas nacionales, Javier Milei habló sin el Gabinete a sus espaldas. Tal vez para escenificar, como anticiparon los voceros, que se pondría el Gobierno al hombro. O simplemente para evitar mostrar a su hermana Karina, una figura que resta. 
El Presidente anunció el lunes desde el Salón Blanco de la Casa Rosada el envío del proyecto de Presupuesto 2026 al Congreso.
Ofreció un mensaje distinto a todos los que le conocimos: abandonó el lenguaje oscuro de la técnica económica; mencionó por su nombre demandas sociales como empleo, educación, salud y pensiones por discapacidad; habló de la necesidad de acuerdos y consensos con gobernadores, diputados y senadores; la quimera del superávit dio lugar al mantenimiento del «equilibrio fiscal», y, finalmente, Milei mostró cercanía y agradeció el esfuerzo que han hecho los argentinos bajo su gestión.
140925_milei_bloomberg_g
Hasta aquí llegué. Es la frase que se repite en los puntos cardinales de la Rosada. | Bloomberg

Patricia Bullrich fue entrevistada unos minutos más tarde en TN. Dijo que en su discurso, el Presidente “puso los puntos sobre las íes y le planteó al pueblo argentino lo que está pasando y qué necesitamos hacer para llegar a tierra firme”.

Bueno, lo que ocurrió con el mensaje de Milei es exactamente lo contrario de lo interpretado por la ministra de Seguridad: el que puso los puntos y le planteó al Presidente qué cosas necesita que haga fue «el pueblo argentino», una semana atrás en la elección bonaerense, territorio en el que Milei no hace mucho prometía arrasar.

La confusión de Bullrich es una muestra acabada de cómo suele verse a sí mismo este Gobierno. O cómo lo venía haciendo hasta ahora. Tiene todavía varios peldaños por bajar.

Milei encajó el golpe, dirían los españoles. Reconoció que tiene que cambiar. El Presidente se había atrevido a vislumbrar hasta un empate técnico en la provincia en los días previos a la elección. Pero el pulso de lo que estaba pasando ya lo habían marcado en realidad, no las encuestas, sino los gobernadores cuando se plantaron en la pelea por los recursos.

Milei los ignoró y encadenó una serie interminable de derrotas en el Congreso. También fueron un aviso la sucesión de marchas por los haberes de los jubilados y la emergencia en pediatría con epicentro en el Hospital Garrahan; podríamos incluso remontarnos a las primeras marchas en defensa de la universidad pública. Fueron desestimadas y, los jubilados, reprimidos desde la primera manifestación.

Hubo otras señales claras, recientes, de pérdida de confianza en el rumbo del Gobierno, más estrechamente vinculadas a su fraseología económica: el fracaso del proyecto para que la gente saque los dólares del colchón para darle liquidez a la economía, que naufragó antes de zarpar; la pelea con los bancos por el zafarrancho con los instrumentos de deuda y las tasas y el comportamiento del dólar, que sigue en busca de romper el techo de las bandas cambiarias, cuando Milei hablaba no hace mucho de un dólar de $900. Ninguna de esas señales fue atendida.

El Presidente se enfrenta a un momento desconocido. Se sabe que encabeza el Gobierno más débil desde la recuperación de la democracia, medido en términos de representatividad en el Congreso nacional y poder territorial. Con minorías escuálidas y divisibles en las Cámaras y sin gobernadores ni intendentes, el principal factor de poder de Milei residía en el nivel de aceptación social que recogía su gestión. Ese activo ha desaparecido.

Milei montó su poder relativo en torno a su propio personaje, real o imaginario, a la agresividad de sus palabras y sus gestos. Su incorrección, su actitud rupturista encarnaron un rasgo de época y supo atraer a una minoría nada despreciable de seguidores, que arrastró luego a desencantados y furiosos, mayoritariamente jóvenes. Representó como nadie, a la manera de Trump, la crisis de representatividad y la falta de respuestas de las democracias liberales a demandas no satisfechas, una deuda que arrastra años la Argentina.

Cadena Nacional Presupuesto Nacional 2026, Presidente Javier Milei 20250915
Un Milei empático es un Milei deconstruido. Un león domado.

Con un Milei descendido al nivel del conjunto de la clase política, la pregunta es qué sucederá a partir de ahora. Ya no entre quienes depositaron una expectativa moderada de cambio, sino en aquellos que vieron en él un vehículo para expresar su propia rebeldía. El Presidente ya había resignado los insultos, no sabemos bien por qué razón, tal vez su inconsciente se lo ordenó. Permitió que los marginales de la casta se encargaran del armado político y se mezclaran en las derrotadas listas bonaerenses. Ahora debe arrojarse a los brazos de la odiada política para que vaya en su rescate.

“Lo peor ya pasó”. Lo peor, precisamente, no fue que Milei copiara la frase del Mauricio Macri empoderado de 2018, pero desde un lugar de derrota. Ni siquiera que el Presidente recordara a aquel De la Rúa que auguró la salida de la crisis a las puertas del 2001. Un Milei empático es un Milei deconstruido. Un león domado. ¿Correrá el riesgo de no satisfacer a ninguna audiencia?

El filósofo Richard Rorty, quien profetizó en los 90 sobre la llegada de alguna forma de fascismo a los Estados Unidos, sostenía que una sociedad “idealmente liberal”, en el sentido progresista que le atribuyen al término los norteamericanos, es una en la que los objetivos pueden ser alcanzados por medio de la “persuasión” antes que por la mera imposición.

A cincuenta días de la elección nacional de medio término, acaso para Milei ya sea tarde.

Primicias Rurales

Fuente: Perfil

Se reaviva el debate por ‘súper-IVA’ en medio de la turbulencia cambiaria

Se reaviva el debate por ‘súper-IVA’ en medio de la turbulencia cambiaria

El Gobierno perdió US$ 500 millones en tratar de mantener la cotización del dólar la semana previa a las elecciones bonaerenses. Si bien se disparó en la última semana, aún se mantiene dentro de los parámetros planteados por el FMI. Esto opacó el debate que busca instalar el Presidente, de crear un impuesto nacional que incorpore recaudación para las provincias y, por lo tanto, eliminen los Ingresos Brutos provinciales.
130925_fmi_na_g
Devaluación. Pese a los incrementos del dólar de las últimas semanas, la cotización se mantiene dentro de las bandas del FMI. | NA

Si se tiene en cuenta que la idea del organismo era que la divisa cotice a abril un 20% por arriba del nivel del momento ($ 1.097), corrigiendo ese porcentaje por la inflación acumulada en cinco meses, el precio de cotización general estaría dentro de la idea del FMI. Y sin que se utilicen reservas del Banco Central, lo que equivaldría a decir fondos del préstamo del organismo. Todos tranquilos entonces. Y en paz entre Buenos Aires y Washington. El único conflicto general serían los aproximadamente US$ 500 millones que se perdieron en intentar contener a la divisa por debajo de los $ 1.380, en la semana previa a las elecciones legislativas del 7 de septiembre en la provincia de Buenos Aires. Detalles. O “Casualties of War”, en términos maquiavélicos.

El precio de la cotización del dólar estaría dentro de la idea del FMI

Puede haber sido adrede. O quizá fueron solo las circunstancias. Lo cierto es que desde el lunes, casi al pasar, se generó el primer cruce ideológico-económico-tributario, entre lo que podría ser el reto presidencial de 2027. Por un lado, Axel Kicillof que extendió la aplicación del impuesto a los ingresos brutos (IIBB) a las billeteras virtuales, igualando la operatoria con los bancos, con lo que ahora todo el sistema financiero bonaerense está alcanzado por ese impuesto. Discrecionalmente la novedad se conoció a horas del importante y claro triunfo del peronismo unido en esa provincia, con lo que, más allá del pataleo por no haberse conocido la idea antes, Kicillof cuenta con todas las herramientas legales y políticas para avanzar. El problema es que ese traslado para uniformar IIBB en el tope de gama de la presión (5%) se corta ideológicamente con lo que el gobierno de Javier Milei tiene en mente como contenido de una reforma impositiva, que, más allá de la suerte que se obtenga en las elecciones del 26 de octubre, el jefe de Estado enviará al Congreso para tratamiento y debate.

El Presidente mantiene su idea revolucionaria de un “súper-IVA”. Se trata de la creación de un impuesto al consumo general, administrado desde la Agencia de Recaudación y Control Aduanero, ARCA (la ex-AFIP), que cobraría una parte de lo consumido en cada lugar del país, para luego depositar en la cuenta Nación el 10% de lo obtenido y distribuir a las provincias según el resto de la alícuota que cada repartición aplique. Quedarían liberadas las provincias para aplicar el porcentaje que quieran, incluyendo un nivel mayor al actual. Con la única condición de que eliminen además Ingresos Brutos. La idea primaria es que las provincias compitan entre ellas, tanto en niveles generales como en beneficios para sectores puntuales para atraer inversores. No es una propuesta original. Es un esquema que existe en países como Estados Unidos, Brasil y Perú, entre otros. Aunque con matices. Obviamente, se necesitaría el apoyo casi unánime de los gobernadores para poder avanzar en una idea semejante, la que no tendría futuro sin el aval de Buenos Aires, el territorio económicamente más importante del país. Guste o no. Y, por lo que se ve, será difícil que Kicillof acompañe la idea del “súper-IVA”. Más bien, estaría más cercano al “súper-IIBB”.

La cátedra argentina de tributaristas, casi al unísono, define al impuesto como un tributo medieval. No es una metáfora o una opinión. Es una realidad. Se trata de un impuesto creado hace casi mil años (literal), por los alcaldes y barones feudales, buscando un mecanismo para incrementar su poder económico frente al de los reyes. Buscaba recaudar de manera directa, afectando la economía local a cambio de una mayor cantidad de dinero limpio y rápido para poder, básicamente, incrementar sus propios bienes y, eventualmente, armarse para contrarrestar las embestidas de otros barones. O invasiones de reinos externos.

El Presidente mantiene su idea del ‘súper-IVA’ a cambio de eliminar Ingresos Brutos

Ingresos Brutos fue introducido en el sistema impositivo local en 1977, durante la última dictadura militar y en el marco de la reforma tributaria integral que el país aplicó con la creación del IVA, y en reemplazo al anterior Impuesto a las Actividades Comerciales. Se aplica a todas las provincias argentinas y a la Ciudad de Buenos Aires, con alícuotas que van del 1,5% al 5%, las que con la nueva autorización del Congreso pueden incrementarse aún más. Se aplica a las empresas involucradas en actividades comerciales, industriales, agrícolas, financieras o profesionales y la alícuota depende del distrito y de la industria.

Hoy es imposible de pensar una provincia, sin un Ingresos Brutos fuerte. Sucede que es una fuente irreemplazable de ingresos, en medio de una Argentina de ajustes interminables. A diferencia del IVA, Ganancias y el resto de los coparticipables, IIBB es recaudado y gastado directamente por los gobernadores. Plata toda a ellos. Aunque sea fruto de una imposición regresiva y algo criminal para la productividad de sus territorios.

El tercer problema para los responsables de las recaudaciones provinciales es que necesitará una nueva fórmula de repartición de ingresos con las regiones menos progresistas del país. Como Formosa, Catamarca, La Rioja, Chaco o Misiones, que dependen del cheque mensual de la nación producto de lo que se recauda en otras provincias para poner en marcha sus economías. Y que con la aplicación del “súper-IVA”, dependerían de sus propios recursos, con la quimérica promesa de más inversiones si cobran menos impuestos.

Primicias Rurakes

Fuente: Perfil

 

Los déficits de gestión también importan

Los déficits de gestión también importan

Por Osvaldo Giordano

En la edición pasada de Novedades Económicas señalábamos que, luego del rebote inicial, la actividad comenzó a perder dinamismo en los primeros meses del año. Volvía a imponerse el “techo de cristal”, un entorno que impide la expansión sostenida de la producción. Pasada la mitad del año, el salto en la tasa de interés añadió presiones recesivas y consolidó el estancamiento. En este marco, algunos sectores —energía y ciertos complejos exportadores— pueden llegar a sostener su dinamismo, pero los de mayor peso en el empleo urbano (servicios, industria y construcción) se aletargan. La connotación social es evidente.

Buenos Aires, domingo 7 de septiembre (PR/25) .-  En una lectura simplificada, confluyen factores coyunturales adversos. En lo político, la cercanía de las elecciones incrementa la inestabilidad y empuja a los agentes económicos a extremar la cautela. En lo económico, los errores y contradicciones en el desarme de las LEFI potenciaron la confusión y la incertidumbre. El frente externo no suma nuevas malas noticias, pero tampoco ofrece tranquilidad.

Estos factores alcanzan para explicar por qué se ha vuelto tan cuesta arriba llegar a octubre. El Gobierno mantiene como prioridad la desinflación —aun sacrificando otros objetivos— bajo la convicción de que es la mejor estrategia para un triunfo contundente. Los avances en la baja de la inflación son palpables, pero la dinámica reciente muestra que el costo sobre la actividad y el empleo se intensifica.

Particularmente relevante es que, para contener el tipo de cambio, las tasas de interés se elevaron a niveles extremos e insostenibles. A ese costo del crédito no solo se introduce una traba adicional a la producción. También se erosiona el principal sustento del programa económico, el equilibrio fiscal. Crecen desmesuradamente los intereses de la deuda pública, mientras la recesión y la mayor evasión golpean la recaudación.

No todo es transitorio

Más allá de lo coyuntural, la proximidad electoral vuelve más visibles problemas de fondo. Uno es el déficit de gestión política. El oficialismo lidia con una clara minoría, tanto en ambas cámaras del Congreso como frente a los gobiernos provinciales. Sin embargo, parece subestimar las consecuencias de esta debilidad. En lugar de una estrategia diseñada acorde a la complejidad e importancia del tema, prevalece la improvisación. El principal resultado es que la agresividad generalizada impide la posibilidad de una articulación con parte de la oposición para construir mayorías.

La precariedad en la gestión política suma escollos en la transición hacia las elecciones. La evidencia más nítida aparece en el Congreso: ante la falta de capacidad para acordar leyes que atiendan problemas sensibles sin poner en riesgo el equilibrio fiscal, avanzan proyectos que conspiran contra el programa económico. Frente a posiciones rígidas y negacionistas en el oficialismo, se fortalecen posturas extremas que cuestionan la orientación del programa. En vez de sumar voluntades a favor del equilibrio y las reformas, se consolida y fortalece la oposición más refractaria.

Aún más inquietante es que no están despejadas las dudas sobre si esta debilidad —que está haciendo muy difícil la transición— tendrá una mejor resolución después de octubre. No hay que perder de vista que la única vía para romper con el “techo de cristal” y salir de la larga decadencia que padece la Argentina es avanzando en la implementación de una agenda de reformas estructurales. Para ello será importante validar los planteos transformadores en las urnas y fortalecer posiciones del oficialismo en el Congreso. Pero no alcanza con conseguir en la Cámara de Diputados el tercio de votos que permita sostener los vetos. Adicionalmente habrá que seducir a parte de la oposición para lograr mayorías parlamentarias y generar confianza y apoyo de algunos -no necesariamente todos- gobernadores. Mientras persista la incertidumbre acerca de cómo se migrará de un clima de tirantez, agresiones y desconfianzas a otro de trabajo coordinado con parte de la oposición es inimaginable llegar a soluciones para los crónicos problemas.

El otro punto central que se hizo explícito en las últimas semanas son las consecuencias de subestimar las complejidades que entraña la gestión pública. Desde hace décadas, en el Estado se han enquistado y naturalizado malas prácticas. La corrupción —la más irritante— es solo una manifestación de un sistema que administra fondos con lógica burocrática e ineficiente, con controles precarios y escasa transparencia. Los ajustes que con firmeza viene aplicando el gobierno ayudan a corregir excesos y a achicar el Estado, pero imponer nuevos estilos en la administración pública es un proceso mucho más desafiante. Replantear prioridades, rediseñar procesos, cambiar incentivos, transparentar la gestión y los resultados, desburocratizar y aprovechar la tecnología son transformaciones disruptivas para estructuras anquilosadas y golpeadas.

Sin mejoras sustanciales en la calidad de la gestión pública es imposible reducir las oportunidades de corrupción y, más importante aún, generar las condiciones para un crecimiento sostenido. Aun con un Estado más pequeño, si cobra y administra mal los impuestos, brinda servicios de baja calidad y además le impone trabas y burocracia a las familias y las empresas, el sector público opera como una mochila demasiado pesada para la sociedad. Además, subestimar la complejidad e importancia de la gestión pública se paga con episodios resonantes, como el de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS).

Más allá de sus particularidades, sería un error asumir las denuncias en torno a las contrataciones de la ANDIS como un hecho aislado, en lugar de considerarlas como la consecuencia de prácticas rutinarias que prevalecen desde hace décadas en la mayoría de los organismos del Estado. En este tema también es crucial un cambio de estrategia que tome como prioridad la profesionalización del Estado. De lo contrario, no sólo se hace muy difícil romper con el crónico estancamiento, sino que seguirán latentes los riesgos de que exploten casos análogos a los de la ANDIS.

Llegar a octubre pensando en él después de octubre

Los déficits de gestión —administrativa y política— empinan el camino hacia las elecciones. La urgencia es que la ciudadanía convalide con su voto la necesidad de preservar el equilibrio fiscal y avanzar en reformas estructurales. Pero lo más importante será lo que ocurra después: transformar ese eventual respaldo en una estrategia para corregir los déficits de gestión.

El equilibrio de las cuentas públicas es condición necesaria, pero no suficiente. Sin fortalecer la capacidad de gestión administrativa y política, los avances fiscales no se sostienen. No alcanza con un Estado más chico, es imprescindible un Estado que funcione mejor. Que mejore sus estándares de eficiencia, que defina mejor sus prioridades, que sea menos permeable y vulnerable a la corrupción, que sea más transparente y se someta al control social. Modernizar la gestión pública es condición para que los sectores productivos vuelvan a invertir y a crear empleo.

Primicias Rurales

Fuente: Fundación Mediterránea

Frente a un escenario bajista para el maíz, la soja busca revancha para el 2026

Frente a un escenario bajista para el maíz, la soja busca revancha para el 2026

La oleaginosa tiene una relación de precios favorable de cara al próximo ciclo de siembra

Por Pablo Adreani