La pobreza bajó al 34,9% en febrero último, según una proyección de la Universidad Di Tella

La pobreza bajó al 34,9% en febrero último, según una proyección de la Universidad Di Tella

El dato fue destacado por el presidente Milei. La reducción de la inflación jugó un rol clave.

Representa un descenso de doce puntos porcentuales en el semestre que va de septiembre de 2024 -cuando se estimaba en 47%– y febrero último.

En la comparación con respecto al mismo semestre del año anterior, la tasa de indigencia cayó 7,1 puntos porcentuales, pasando de 15,8 a 8,7 por ciento, mientras que la tasa de pobreza descendió de 47% a 34,9%.

El dato fue celebrado por el presidente Javier Milei en redes sociales.

X de Javier Milei

En el mismo período la variación de las canastas que marcan el umbral de la pobreza y la indigencia aumentaron 99 y 114 por ciento, respectivamente, en comparacion con un aumento de alrededor de 168 por ciento en la suma del ITF total y de 171 por ciento para la suma del ITF de estratos bajos.

El denominado “nowcast” de la Di Tella, a cargo del especialista Martín González-Rozada -director de la maestría de Econometría del Departamento de Economía de la Di Tella-, la tasa de pobreza fue estimada en 34,9% para el semestre septiembre 2024-febrero 2025, con un intervalo del 95% de confianza (entre 33.4%, 36.3%).

X de Martin Rozada

La Canasta Básica Total promedio de la región del Gran Buenos Aires (GBA) para el semestre de referencia se estimó en $327.332 por adulto equivalente.

Esto representa un aumento interanual de 113.8 por ciento.

La proyección para el semestre de referencia arrojó un incremento interanual de 167.4 por ciento.

Con estos datos y la simulación de los microdatos de la EPH de los trimestres tres y cuatro de 2024 y el primer trimestre de 2025 se proyectó la tasa de pobreza.

“Esta proyección sugiere que alrededor del 35 por ciento de las personas viven en hogares urbanos pobres. La EPH es una encuesta representativa de una población urbana que en el semestre de referencia se estimó en 29.6 millones de personas, lo que implica que alrededor de 10.4 millones viven en hogares urbanos pobres”, indicó el reporte.

Evolución de la pobreza en el último semestre (septiembre 2024-febrero 2025).

Evolución de los índices de pobreza semestre a semestre.

En este escenario, la incidencia de la pobreza además cayó 8 puntos porcentuales entre el primer semestre del año y el semestre abril-septiembre de 2024 pasando de 52.9 a 44.9 por ciento.

Esta disminución en la tasa de pobreza se produjo por una caída de casi 15 puntos porcentuales explicada por un aumento del valor real del ingreso per capita familiar, medido con respecto a la inflación de la canasta básica total y una distribución del ingreso más igualitaria entre esos dos semestres.

El efecto crecimiento y distribución del ingreso se vio amortiguado por un aumento de casi 7 puntos porcentuales en la tasa de pobreza entre semestres producido por el incremento del valor real del umbral con que se mide la pobreza, la canasta básica total per capita.

Primicias Rurales

Fuente: Agencia Noticias Argentinas

 

Realmente la historia se repite? Reflexiones sobre la guerra comercial 2.0

Realmente la historia se repite? Reflexiones sobre la guerra comercial 2.0

Fernando Vuelta |  Director de Comercializacion de Agroeducación

La pasada semana ha sido tan corta como turbulenta y los titulares de los diarios de todos los días parecen anunciar la obviedad de que tampoco será la última.

Desde la asunción de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos los mercados se han convertido en una coctelera de expectativas y especulaciones donde se torna cada vez más difícil acercarse a un pronóstico medianamente acertado del comportamiento de los precios.

El flamante Presidente americano no tiene la impronta, el estilo ni el modo de accionar de un político tradicional. Se define orgullosamente como un exitoso hombre de negocios y como tal, utiliza su manual de negociación del sector privado pero al mando de la mayor potencia bélica y económica del planeta.

Comienza poniendo una punta agresiva, aprovecha su posición dominante, hace ceder para luego otorgar concesiones y por sobre todas las cosas, como un gran jugador de ajedrez, está dispuesto a hacer sacrificios en pos de sus objetivos.

No pretendo hacer un análisis político en esta columna ya que no es mi materia de estudio, sin embargo trabajando en un mercado de complejo funcionamiento y que opera expectativas todos los días, se hace imperativo analizar cómo se comporta quien es capaz de modificarlas a su antojo con solo sus pulgares y una cuenta de X.

Las idas y venidas, marcha adelante y marcha atrás no hacen más que agregar ruido de fondo a este carnaval mundial y no permite apreciar la música.

Ocurre que en el afán de querer predecir movimientos o comportamientos de precios en una situación como la actual es fácil caer en la tentación de hacer comparaciones con la primera versión del conflicto que allá por el 2018 provocó una larga disputa comercial.

Seguir por ese camino nos llevaría a cometer groseros errores de diagnóstico por varios motivos, pero fundamentalmente por dos.

1- Nuevos actores se han sumado a la novela y la trama se complica.

La primera disputa estuvo centrada fundamentalmente en China para ejercer presión por competencia desleal, patentes, seguridad nacional, y otros temas

En nuestro microclima el producto afectado número uno fue la soja, con USA en aquel momento como proveedor principal y posición dominante ante un comprador que necesitaba imperiosamente abastecerse.

En esta segunda versión le pelea es multilateral subiendo al ring ni más ni menos a sus socios del T- MEC, (tratado de libre comercio) México y Canadá.

Esto implica que en esta oportunidad el maíz no es solo un espectador que copia por relación de precios o competencia de área a la soja como en 2018 sino que está directamente involucrado.

Usar a sus vecinos como blanco afecta directamente al corazón de la matriz de oferta y demanda ya que México es el principal cliente comprador de maíz y Canadá el principal de Etanol, dos caras de la misma moneda.

Los fondos especulativos netamente muy comprados en el mercado reaccionan agresivamente, y no es para menos. Un mercado dispuesto a comprar área por una situación de escasez relativa es destruido por un potencial cambio de reglas de juego.

2- Posición dominante??? Es para ponerlo en duda.

Si bien sería necio minimizar la importancia de USA como proveedor de soja a China, hoy el escenario estructural de oferta y demanda es radicalmente diferente a lo que fue en aquellos años de pre pandemia.

La evolución de la productividad de Brasil es a la oferta lo que fue a la demanda la entrada de China en el mercado importador luego de su ingreso a la OMC en el 2001 y que revolucionó el comercio mundial.

En las campañas 17/18 y 18/19 nuestros vecinos produjeron 123 y 120 millones de toneladas respectivamente cuando en este momento está ingresando una zafra que se espera superior a los 170 millones.

Es un kiosco abierto a contra temporada que se hizo muy grande y por lo tanto competidor de igual a igual.

Sería esperable que con las medidas Chinas de contraataque se abarate el precio en CBOT y suban las primas de Sudamérica pero… Con que agresividad ??? La misma de antaño ??

En aquel momento la apreciación fue muy importante y los precios de originación lograron competir de igual a igual con la demanda de las industrias locales. Luego de la seca 17/18 ya en 18/19 nuestro programa de exportación creció hasta 10,5 millones de toneladas después de haber caído durante 3 años consecutivos. Nunca volvimos a tener un programa de esa magnitud hasta la fecha.

Cabe destacar además que Sudamérica en conjunto aporta unas 60 millones de toneladas adicionales que en aquel entonces, trazar paralelismos sería un grave error de diagnóstico.

Cuando abunda la incertidumbre lo más sensato es comprar realidades.

Esta comedia de enredos con poca gracia está destinada a afectar los niveles de volatilidad promedio de nuestros mercados hasta niveles impensados y con altísima dificultad para pronosticar precios.

A pesar de esta lectura de realidad, en el corto plazo estamos teniendo un beneficio inesperado por estas latitudes que desconocemos cuánto durará.

Por un lado Brasil se encuentra cosechando a una velocidad inusitada luego de los atrasos registrados por lluvias sobre todo en Mato Groso. Muestra atasques para arribar a las terminales y para descargar, amén de buques anclados más de la cuenta devengando multas por estadías. Esto sumado a algún puerto inactivo, está generando un salto en las primas FOB por coberturas cortas aun teniendo semejante volumen de zafra.

Por el otro esta situación presiona las primas locales y abre márgenes para que se generen negocios FAS a precios inimaginados haces meses ayudados además por la baja de Dex y un dólar blend como componente de precio que sigue influyendo positivamente.

Las ventas locales aún están atrasadas, los lotes tempranos se empiezan a poner amarillos y ya se asoman negocios con premio por descarga corta en soja. Los compradores huelen que se acerca la cosecha con una base muy cara contra USA teniendo en cuenta el importante volumen que debe ser vendido para cancelar obligaciones.

Nunca es prudente tomar riesgos excesivos, más aun cuando los márgenes son acotados, los volúmenes no serán récord y el dinero es muy caro. Llegar al momento límite sin atar márgenes es como ir en un camino de cornisa apretando el pedal al máximo, algo peligroso e innecesario.

La niebla caprichosa generada por Trump y los tópicos de coyuntura no dejan distinguir claramente el horizonte y confunden nuestra visión mientras avanzamos, sin embargo les aseguro que las curvas se encuentran en el mismo lugar.

Fernando Vuelta |  Director de Comercializacion de Agroeducación

Primicias Rurales

El programa económico demanda un punto de inflexión, análogo al de septiembre 2024

El programa económico demanda un punto de inflexión, análogo al de septiembre 2024

Por Jorge Vasconcelos coordinador general de la revista Novedades

Buenos Aires, jueves 6 marzo (PR/25) — Septiembre de 2024 fue un mes bisagra en el programa económico, porque a partir de ese momento la tasa de inflación perforó el piso del 4% mensual y el Banco Central retomó las compras de dólares por montos significativos, de la mano de la mayor oferta de argendólares derivada de préstamos y suscripción de Obligaciones Negociables, contrapartida de ahorros que se acogieron al blanqueo de capitales. El ciclo descripto incluyó la valorización de las cotizaciones bursátiles en nada menos que un 85,7%, medidas al dólar libre, entre agosto y enero (en términos reales), y la caída del riesgo país, desde los 1600 puntos hasta un piso de 561 puntos, para igual período. 

El telón de fondo de ese círculo virtuoso fue el afianzamiento del nivel de actividad, confirmando que el férreo control del gasto público no es un instrumento recesivo en economías como la de la Argentina. Luego del rebote del 4,1% del tercer trimestre en relación al segundo (que marcó el piso de la recesión), la variación del PIB del cuarto trimestre de 2024 vs el tercero puede estirarse en 1,3%, guarismo que coloca a la economía en una velocidad crucero levemente superior al 5% anualizado, que podría extrapolarse a 2025, en la medida en que se logre consistencia en el manejo de la macro.

El tema es que parte de esas “buenas noticias” de fin del año pasado y principios del año en curso de algún modo estaban descontadas. En realidad, como se analizó en un artículo publicado el 23 de diciembre pasado, con el título “La confianza, muy por delante del éxito pleno de las reformas”, para extender la racha positiva en los mercados hacía falta alcanzar nuevos hitos. Por el contrario, desde el pico de enero, el Merval en dólares cayó un 22,5% hasta el presente, mientras que el riesgo país se incrementó en 188 puntos básicos, hasta un nivel que cierra en esta etapa la posibilidad de acceder al mercado internacional para refinanciar vencimientos de pasivos externos. Al mismo tiempo, para lograr el rollover de deuda doméstica, el Tesoro ha tenido que aceptar tasas en pesos que, asociadas a la pauta cambiaria del 1%, implican rendimientos en torno al 20% anual en dólares.

Las tasas de interés empiezan a subir por varios factores: el volumen de vencimientos de deuda doméstica que habrán de operar entre marzo y junio (ver más abajo); el hecho de que el sistema financiero se ha volcado al crédito privado y demanda menos títulos públicos; reservas netas negativas y déficit en cuenta corriente del balance de pagos que alimentan una expectativa de devaluación que, medida por el ROFEX, supera en 13,1 puntos porcentuales el 12,7% de variación anual que implica la pauta cambiaria; una política monetaria definida para la transición hasta la salida del cepo (el techo a la base monetaria amplia) que resulta cada vez más disfuncional.

En realidad, la suba de tasas medida en dólares en cierto modo fue inducida por el propio gobierno, al establecer desde principios de febrero una diferencia de 1,4 puntos/mes entre la tasa de política monetaria (2,4%) y el ritmo mensual de la devaluación del peso, ahora al 1% (aunque no sea fácil fijar esos dos precios a la vez). A través del “carry trade” se busca mantener activa la oferta de dólares de origen financiero en el mercado oficial. En igual dirección jugó la “devaluación fiscal” dispuesta para las exportaciones agrícolas, que en el momento inicial implicó un salto cambiario cercano al 10% para el caso de la soja, por la magnitud de la rebaja de retenciones. Esto se reflejó en un ritmo de liquidación de divisas agroindustriales cercana a los 2,2 mil millones de dólares en febrero, levemente por encima de los 2,1 mil millones de enero.

Así, se está logrando sostener un ritmo razonable de compras de divisas en el mercado oficial por parte del Banco Central pero, hasta ahora, sin poder romper el andarivel negativo del orden de los 6 mil millones de dólares para la evolución de las reservas netas.

Por estas razones, para lograr un punto de inflexión como el de septiembre de 2024, luce imprescindible un arreglo con el FMI. Pero eso no ocurrirá con cualquier programa.

A primera vista, hay un conflicto entre el interés del gobierno por evitar devaluaciones y lograr que la tasa de inflación perfore el piso del 2% mensual, y el recetario del FMI que, en las condiciones actuales de la economía argentina, inevitablemente demanda políticas que permitan comenzar a recuperar reservas del Banco Central (al margen de los fondos frescos que puedan inyectarse) y poder acceder a los mercados internacionales de deuda en un plazo razonable. Es una pulseada que tiene como telón de fondo la suerte del oficialismo en las legislativas de octubre.

En ese sentido, la divergencia entre el gobierno y el staff es relativa, porque el oficialismo no podrá lograr una macro tranquila y manejable hacia los meses previos a octubre si comienzan a acumularse expectativas de devaluación por haberse dejado para después de las legislativas las correcciones de política. Y, desde el punto de vista del FMI, antes que un desmonte rápido y completo del cepo, las prioridades en esta etapa estarían centradas en frenar el deterioro de la cuenta corriente del balance de pagos y comenzar a recuperar reservas externas (a largo plazo, cepo es antónimo de acumulación de reservas, pero en el corto plazo puede haber senderos intermedios). La entrada de capitales y el nivel de la tasa de interés deberían encontrar un equilibrio razonable entre marzo y octubre y esto no será posible dejando acumular desequilibrios. La brecha entre el “dólar ROFEX” a un año y el guarismo que surge de extrapolar la pauta cambiaria del 1% mensual es un llamado de atención que no puede ignorarse.

Si los fondos frescos disponibles para la Argentina son limitados, entonces el FMI no podrá imponer condiciones para una salida abrupta del cepo.

Seguramente, la discusión está centrada en la parte de las restricciones cambiarias en vigencia que son contraindicadas para el objetivo de comenzar a recuperar reservas (de un modo gradual, inevitablemente). Si el staff accede a un programa que incluya una contribución significativa a las necesidades de financiamiento de la Argentina en 2025, ¿qué se necesita a cambio? Es posible que, en primer lugar, en esa agenda se encuentre la cuestión del “blend”, el esquema por el cual los exportadores liquidan el 20% de sus operaciones en el mercado libre de cambios. Por esta norma, y con la actual brecha cambiaria, el tipo de cambio de exportación es aproximadamente 3% superior al que rige para las importaciones.

Si se eliminara el blend se lograría que, entre abril y diciembre de este año, aumente la oferta de dólares en el mercado oficial en unos 13 mil millones, al costo de desalimentar la afluencia de divisas hacia el mercado libre. Una movida de estas características tiene una serie de efectos colaterales que el programa necesita calibrar: a) ¿qué ocurriría con la brecha cambiaria si hay menos oferta en el mercado libre?; b) qué medidas compensatorias podrían aplicarse para que el mercado libre no quede desbalanceado; c) el tipo de cambio de exportaciones e importaciones, ¿en qué nivel se unificaría? (hay una diferencia de 3% entre ambos); d) ¿seguiría a partir de allí el deslizamiento al 1% mensual, o se pasaría a un esquema de banda angosta? Es cierto que la capacidad de intervención del Banco Central en la punta vendedora estaría limitada, pero del otro lado la liberalización del cepo sería sólo parcial, subsistiendo restricciones para vectores importantes de demanda potencial en el mercado oficial de cambios.

Respecto al punto de llegada del esquema monetario-cambiario, todo indica que el gobierno estaría abandonando la idea de la “dolarización endógena”: si el programa con el FMI tendrá que ser avalado por el Congreso, no habría votos suficientes para optar por ese camino. En ese caso, también podría entrar en revisión la regla de una base monetaria amplia fija en términos nominales, facilitando el manejo de la política monetaria por parte del Banco Central.

Los factores que hicieron mella en la confianza

En un listado no exhaustivo, se tiene una combinación de determinantes de origen externo, pero predominantemente internos.

Desde principios de año se hicieron más intensos los vientos cruzados del escenario internacional.  La nueva agenda de Estados Unidos, puesta en marcha desde el 20 de enero de 2025, introdujo el riesgo de una pausa prolongada en la baja de tasas de interés que había iniciado la Reserva Federal, un problema amplificado en la región por las tribulaciones macro de Brasil, que perfectamente podría reducir a la mitad el ritmo de crecimiento del PIB, desde el 3,5% en 2024 a un estimado de 1,8% en 2025.

No es posible minimizar el impacto de las turbulencias que se están desatando a propósito de la segunda versión de guerra comercial impulsada por el gobierno de Trump (ver “Trump y su cruzada arancelaria” para un desarrollo más amplio del tema). En su primera versión, hacia 2017, las tensiones se concentraron en la relación entre Estados Unidos y China, mientras que en el presente las medidas alcanzan también a otros socios comerciales y, además, también incluyen normas proteccionistas para una gama amplia de productos, independientemente del país de origen.

Este enfoque cuasi mercantilista recoge los cambios experimentados entre 2017 y 2025, período en el que la significación del sector industrial en el PIB se ha seguido achicando, al tiempo que el saldo negativo de la balanza comercial de Estados Unidos se amplió de 800 M de M de dólares a 1200 M de M, con cambios significativos en el market share de sus importaciones: ocho años atrás, China capturaba un 22% aproximadamente del total de las compras al exterior de los Estados Unidos, y ahora esa participación se redujo al 14%, mientras que el resto de los países asiáticos hicieron el recorrido inverso, hasta superar en el presente un market share de 20%. Al mismo tiempo, la participación de la Unión Europea, Canadá y México aumentaba unos 5 puntos porcentuales, hasta llegar a representar el 45% del total de importaciones estadounidenses.

En la medida en que Washington sostenga estas medidas, obviamente se estará abriendo espacio a retaliaciones, desvíos de comercio y múltiples efectos a seguir con atención.

Mientras que en el plano interno:

  • La suba del riesgo país alejó la posibilidad del Tesoro de salir al mercado para comenzar a refinanciar vencimientos de deuda externa.
  • Al mismo tiempo, en el plano de la deuda doméstica, se hicieron canjes que redujeron el peso de los compromisos en los meses previos a las elecciones de octubre, pero para el período marzo-junio habría vencimientos de títulos en manos de tenedores privados por unos 35 millones de millones de pesos (4,4% del PIB). En la última licitación de deuda del Tesoro quedó registrada una clara tendencia alcista de las tasas de interés necesarias para lograr el “rollover”, un fenómeno que no se interrumpiría en marzo.
  • Se amplió la brecha entre el precio del dólar a futuro pactado en el ROFEX y el sendero marcado por la pauta cambiaria del 1% mensual. De acuerdo a esta última referencia, el tipo de cambio oficial se ubicaría en 1187 pesos en doce meses, mientras que los contratos se negocian con un valor de 1323 pesos.
  • Simultáneamente, las intervenciones vendedoras del Banco Central para tratar de mantener aplacada la brecha cambiaria se duplicaron entre diciembre de 2024 y enero de 2025, pasando de 450 a 980 millones de dólares.
  • Adicionalmente, la tasa de inflación de febrero podría acercarse a un guarismo del 2,8% mensual y, si bien el ítem de carnes y derivados podría explicar 0,5 puntos de diferencia con el dato de enero, lo cierto es que subsisten interrogantes de cara al índice de marzo.
  • De acuerdo a estimaciones de Gustavo Reyes, investigador de IERAL, el piso de la tasa de interés en pesos de acuerdo a la fórmula de paridad ha subido hasta el 37,8% anual (que compara con el 12,7% anual de la pauta cambiaria), derivado del aumento de la prima de riesgo país y de las tasas implícitas del ROFEX. Es cierto, de todos modos, que este último vector incorpora coberturas frente una eventual salida del cepo que modifique la política cambiaria, un factor de incertidumbre sin fecha cierta.

En esencia, se trata de oscilaciones que desafían el objetivo de mantener variables clave bajo control de cara a las legislativas de octubre, junto con la evaluación del tipo de medidas y el costo de amortiguar eventuales turbulencias.

 

Inercia positiva y desafíos en actividad y recaudación fiscal

Cierto es que el manejo de la macro impone desafíos, pero también se advierte una inercia positiva por el lado del nivel de actividad y la recaudación impositiva asociada. Como se señaló más arriba, el 2024 cerró con una caída del PIB del 1,8%, con dos segmentos diferenciados, ya que el agro, dejando atrás la sequía, registró un incremento de 31%, mientras que para el “resto” la variación fue negativa en 3,7%.

Muy importante en términos fiscales es que el cuarto trimestre de 2024 dejó un “arrastre estadístico” positivo de 2,6% para 2025, fenómeno que ya se advierte en los datos de recaudación impositiva del arranque de año, particularmente en las transferencias automáticas de coparticipación, que reflejan la evolución de IVA y Ganancias.

Aunque la base de comparación pueda ser engañosa, los ingresos coparticipados de provincias, que habían aumentado en la medición interanual un 98% nominal en enero, con una diferencia positiva de 13,5 puntos porcentuales contra una inflación de 84,5%, están profundizando en forma significativa esa tendencia de acuerdo a los datos de febrero. Aunque al momento de cerrarse este informe no estaba disponible la información oficial, en febrero las transferencias automáticas por coparticipación efectuadas desde Nación se habrían incrementado en torno al 94% nominal, superando por nada menos que 26,5 puntos porcentuales a la inflación estimada de 67,5%.

Dicho sea de paso, este fenomenal plus de ingresos debería habilitar una agenda en las provincias más comprometida con el recorte de impuestos distorsivos y/o con el financiamiento de obras de infraestructura indispensables. El año electoral permitirá constatar qué proporción de gobernadores está verdaderamente encolumnado con un nuevo modelo de país.

Primicias Rurales

Fuente: Revista Novedades. Fundación Mediterránea

La pobreza bajó al 34,9% en febrero último, según una proyección de la Universidad Di Tella

Los mercados se impacientan por el FMI pero Milei y Caputo confían en que el acuerdo sale

El equipo económico mantiene un diálogo fluido con las principales autoridades del organismo. Cuándo podría llegar el apoyo financiero.

El respaldo del FMI será clave para salir del cepo cambiario.

Buenos Aires, domingo 2 marzo (PR/25) — Los mercados mostraron en las últimas semanas ansiedad por conocer más detalles sobre un eventual acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, mientras el Gobierno se muestra confiado en que el respaldo financiero llegará antes de mitad de año.

El equipo económico mantiene diálogo fluido con las máximas autoridades del organismo y la muy buena relación de la administración libertaria con el presidente Donald Trump permiten augura que ese respaldo llegará.

Durante la reciente visita el presidente Javier Milei a Estados Unidos el gobierno buscó eliminar las últimas dudas que quedan entre algunos técnicos del Fondo, sobre todo vinculadas con la política cambiaria.

En el FMI consideran que el atraso cada vez más evidente del dólar conspira contra la acumulación de reservas, y tampoco le convence la estrategia de destinar cientos de millones a contener los dólares financieros.

Pero Caputo considera que esa herramienta permitirá salir en mejores condiciones del cepo cambiario cuando llegue el momento.

Para el ministro de Economía, la brecha cambiaria debe mantenerse por debajo del 20%.

El gobierno exhibe al equlibrio fiscal como su as de espadas para cerrar la negociación.

Y destaca que la economía argentina se contrajo menos de lo previsto en el 2024, el 1,8%, según el INDEC.

Milei lo celebró: «Habiendo hecho el ajuste fiscal más grande de la historia, y mientras todo hacía esperar que el PIB cayera 15%, el EMAE entre diciembre 2024 y 2023 creció 4,8%», destacó. Y Caputo, dijo que, excluyendo lo ocurrido en la pandemia, la suba del 5,5% de la actividad en diciembre “es el número más alto desde el 2010. Es decir que la economía creció 5,5 en el 2024, en el cual el ajuste del gasto público fue del 27%».

El descenso de la actividad está por debajo de lo que preveían los mercados, y permite ser más optimista sobre la magnitud de la recuperación que se producirá este año. A mediados del año pasado, las consultoras calculaban que el PIB se iba a contraer 3,8% en 2024 en promedio.

Además, la economía subió 5,5% interanual en diciembre del año pasado y 0,5% respecto de noviembre. Es decir, se dejó atrás la recesión, algo que era esperado por los mercados. Pero el dato que entusiasma a los agentes económicos, y al gobierno, es que el Producto Bruto subirá por encima del 5% previsto inicialmente.

La proyección más alta fue uno de los argumentos que el ministro de Economía, Luis Caputo, expuso ante el FMI y el Tesoro de los Estados Unidos para justificar el optimismo argentino. Habrá mayor recaudación impositiva e ingreso de divisas, lo que permite estar aún más seguros de que se cumplirán los pagos de la deuda.

La economía tocó así el mismo nivel que tenía en agosto de 2023, el mes en el que se celebraron las PASO de cara a las elecciones presidenciales en las que se impondría Milei.

El presidente está haciendo trascender entre referentes claves del mercado que incluso que la economía podría crecer hasta 7% este año, lo cual, sumado a una inflación y dólar contenidos, sería el mejor escenario para afrontar las elecciones legislativas de octubre próximo.

El último dato oficial de actividad económica de diciembre fue mejor a lo esperado por el mercado y configuró una “foto” final de 2024 que dejó un arrastre positivo más elevado para el 2025. En este contexto, algunas consultoras ya empezaron a recalcular al alza sus proyecciones de crecimiento del PBI, pero advierten que hay riesgos internos o externos que podrían impactar en esas estimaciones.

La última proyección oficial sobre crecimiento de la economía para este año fue el 5% que exhibió el Palacio de Hacienda en el Presupuesto 2025, que terminó por no ser tratado en el Congreso.

El Fondo Monetario estima un número similar, pero el Gobierno ya da a entender que debería ser mayor, de acuerdo con declaraciones del presidente Milei y el ministro Caputo. No hay, sin embargo, una nueva proyección oficial, algo que podría quedar de manifiesto en el resultado de las conversaciones entre la Casa Rosada y el FMI, que requieren estimaciones económicas precisas para desarrollar las metas macroeconómicas del nuevo programa.

Ese dato final del 2024, conocido esta semana, al ser más alto de lo aguardado por el mercado, implicará un mínimo de expansión del Producto más elevado.

Para la consultora Equilibra, ese piso de crecimiento del último trimestre del año pasado es de 2,6 por ciento. Explicó que el 2024 terminó con una caída de 1,8% en términos generales, pero mucho más alta (-4%) al quitar de la cuenta al agro, que tuvo una recuperación muy marcada en relación al 2023 de fuerte sequía.

Para el economista Lorenzo Sigaut Gravina, que el rebote podría ser mayor a ese 5% a partir de un arrastre más alto.

La consultora EcoGo, en tanto, también elevó su previsión de mejora del PBI a 5,5% por ese efecto estadístico que dejó ver el EMAE de diciembre.

En cuanto al acuerdo con el FMI, la duda que tienen los mercados es cuál será la magnitud del respaldo y en qué plazos llegaría.

Y hay consenso entre los operadores en que por el momento los fundamentos de la economía son sólidos, y que el ruido llega más del lado de la política, en medio de renovadas disputas entre el oficialismo y la oposición, ahora concentradas en la amenaza de intervención de la provincia de Buenos Aires lanzada por Milei en el marco de la crisis provocada por la inseguridad, y el rechazo del kirchnerismo, que parece haber acercado nuevamente a Axel Kicillof y Cristina Kirchner.

Primicias Rurales

Fuente: Agencia Noticias Argentinas

Épico desbalance turístico confirma acuciantes problemas de competitividad

Épico desbalance turístico confirma acuciantes problemas de competitividad

Por Marcos Cohen Arazi

Buenos Aires, sábado 1 marzo (PR/25) — El turismo en Argentina enfrenta un desbalance sin precedentes: en enero, el turismo emisivo creció 73%, mientras el receptivo cayó 20%. Este fenómeno refleja problemas de competitividad y cambios en los precios relativos.

  • Mayor desbalance en 10 años: 2,7 residentes salieron por cada turista que ingresó.
  • Apreciación del peso: La pérdida de competitividad cambiaria impulsó el turismo emisivo.
  • Impacto en el sector: El turismo receptivo se ubica 24% por debajo de los niveles pre pandemia.

Las cifras de turismo emisivo que se verificaron para el mes de enero confirmaron lo que podía preverse desde hace meses. La pérdida de competitividad cambiaria impulsó a una suba extraordinaria del turismo emisivo. 

La diferencia entre turismo receptivo (ingreso de no residentes) y turismo emisivo (salida de residentes) superó la cifra de 1.200.000 turistas y resulta el mayor desbalance mensual en 10 años, que es el periodo para el que se tienen datos homogéneos metodológicamente (conteo de ingresos y egresos de turistas por todas las vías de acceso). 

Salvando que existen cambios metodológicos que impiden una comparación histórica precisa, la situación de enero 2025 refleja un desbalance que resulta inédito desde la salida de la convertibilidad en adelante.

En enero el turismo emisivo creció 73% respecto del mismo mes de 2024, mientras que el turismo receptivo se redujo 20% en forma interanual, reflejando un cambio drástico de condiciones de precios relativos, lo que denota un viraje de tendencia importante en especial en el emisivo. 

El turismo receptivo había tenido una merma durante gran parte del 2024 debido a la pérdida de competitividad cambiaria que se evidenció mes a mes durante todo el año. Lógicamente, la competitividad para el turismo receptivo el año anterior había sido algo exagerada (la brecha cambiaria de 150% al mes de noviembre ponía al tipo de cambio libre en niveles exorbitantes) y eso explica en parte la merma que se venía experimentando. 

Por su parte, si bien la posibilidad de hacer turismo en el exterior se fue haciendo más accesible para los argentinos por el mero cambio de precios relativos, gran parte de la población había sufrido una contracción de capacidad adquisitiva en términos de consumos domésticos, debido a la aceleración inflacionaria de fines de 2023 y primeros meses de 2024.

La contención del nivel inflacionario que se hizo notoria en la segunda mitad de 2024 acomodó -al menos parcialmente o en ciertos segmentos poblacionales- la situación de capacidad adquisitiva de las familias. Luego, con la fuerte apreciación del peso (crawling-peg por debajo de la inflación todo el año), se generaron las condiciones para un repunte fenomenal del turismo emisivo. Al mismo tiempo, un factor adicional que contribuyó a este fenómeno fue que la baja del turismo receptivo facilitó la utilización de la capacidad aérea para amplificar los flujos de turismo emisivo.

Un dato que no sorprende es que el mayor crecimiento en el turismo emisivo se dio a través de vía terrestre, creció 93% interanualmente, mientras que el crecimiento del emisivo por vía aérea fue de 52%, también de magnitudes extraordinarias para el cambio de un año a otro.

Si se contempla la situación exclusivamente del mes de enero, se destaca que el turismo emisivo se acercó a los dos millones de turistas, ubicándose cerca de los guarismos de los meses de enero 2017 y 2018, ambos periodos caracterizados con tipo de cambio bajo, en aquel entonces empujado por el fuerte ingreso de dólares para financiar el déficit fiscal. 

Es importante recordar que el gobierno de Cambiemos había liberado el cepo, haciendo subir significativamente el tipo de cambio en su primer año, pero también había reducido los impuestos a los consumos turísticos, para luego desarrollar una política económica que redujo el tipo de cambio en términos reales en su segundo año de gestión, por lo que también había generado los estímulos para un boom de turismo emisivo.

De todos modos, ahora el desbalance resultó mayor, porque el turismo receptivo se ubicó 14%/15% por debajo del nivel de esos años, respectivamente. Así, también resulta el desbalance más desproporcionado para el mes de enero en la última década, con una salida de 2,7 turistas residentes al exterior por cada turista no residente que ingresó a Argentina.

Si tomamos en cuenta que el turismo había sido fuertemente afectado a nivel mundial durante la pandemia, es importante repasar dos hechos que desde hace tiempo se vienen reflejando en las estadísticas oficiales. 

El turismo emisivo durante los últimos años no se había acercado sistemáticamente al nivel pre pandemia, fruto de los problemas de capacidad adquisitiva en dólares que tenía la población.  Durante 2023 se había mantenido en torno a un 79% del nivel pre pandemia y en 2024 comenzó a recuperarse y promedió el 93% del nivel que había tenido en 2019. Finalmente en enero se registró un nivel equivalente a 147% el de 2019 (47% superior). 

Por otra parte, el turismo receptivo durante el 2023 había recuperado un nivel promedio comparable al de 2019, en 2024 resultó en un nivel equivalente al 83% de dicho periodo de referencia. Luego, en enero de este año fue apenas de 76% del nivel pre pandemia, es decir que se encuentra 24% por debajo.

Si se analizan los flujos según destinos y vía de transporte resulta muy destacado el crecimiento del turismo por vía terrestre a Chile, que creció 180% respecto a enero del año previo, y la salida de argentinos con destino a Brasil por esa misma vía, que creció 93% interanualmente. En suma, del total de viajeros emisivos 87% se dirigió a destinos de países limítrofes con argentina.

Esta situación evidenciada en enero en principio se aminoró ligeramente durante febrero, según estimaciones preliminares, pero siguió patrones todavía explosivos. Durante la primera parte de febrero las búsquedas de turismo emisivo crecieron 48% interanual y las de turismo interno cayeron 21% interanual, cifras basadas en el seguimiento de Google Trends. 

De esta manera queda, resulta bastante claro que el equilibrio macroeconómico alcanzado por el gobierno tiene un costado cada vez más acuciante en la pérdida de competitividad que afecta a algunos sectores más que a otros. 

En estas líneas se pone foco en la situación del sector turístico, pero gran parte de las conclusiones son extrapolables a otros sectores productores de bienes transables. 

El turismo, en ese sentido, si bien se consume localmente, resulta un tipo especial de bien transable. Si Argentina se pone cara, los argentinos consumirán servicios turísticos en el exterior y vendrán cada vez menos turistas extranjeros. 

Para revertir esta pérdida de competitividad sin alterar los parámetros centrales de la estrategia de estabilización macroeconómica, urge acelerar las reformas que bajen el “costo argentino”, principalmente a través de reducciones de la carga impositiva, tanto en lo relativo a impuestos distorsivos (nacionales y subnacionales), como también en materia de impuestos al trabajo (principal insumo de la actividad turística, que es intensiva en mano de obra). También podría considerarse la posibilidad de una disminución de impuestos al turismo interno, para intentar nivelar la cancha respecto de la oferta turística de países limítrofes, que en general reducen impuestos en alojamientos y otros servicios a los argentinos que viajan a vacacionar en sus destinos turísticos. En un contexto en el que las cuentas fiscales en orden son un hecho inexorable, la discusión de prioridades en la reducción de impuestos debería contemplar la exposición a la competencia a fin de amortiguar los aspectos que desnivelan los costos respecto de los países competidores, en especial en sectores de gran impacto en generación de empleo y en los flujos de divisas.

Primicias Rurales

Fuente: IERAL – Fundación Mediterránea

El mercado cree que por ahora el escándalo $LIBRA no impactará, pero ruega «basta de errores no forzados»

El mercado cree que por ahora el escándalo $LIBRA no impactará, pero ruega «basta de errores no forzados»

Por José Calero.
Buenos Aires, 23 febrero (NA) — Al menos por ahora, los operadores financieros creen que el «escándalo cripto» generado a partir de la difusión de la criptomoneda $LIBRA por parte del presidente Javier Milei va quedando atrás, porque los fundamentos de la economía argentina son sólidos, sobre todo a partir de mantener el equilibrio fiscal.

Además, hacen un balance positivo del reciente paso del presidente Javier Milei por los Estados Unidos.

Destacan las muy buenas reuniones que mantuvo con las máximas autoridades del FMI, el Banco Interamericano de Desarrollo y el BID.

Pero sobre todo la muy buena sintonía mostrada con Donald Trump y Elon Musk, hombres claves del Estados Unidos que viene.

La titular del FMI volvió a elogiar el plan de estabilización argentino que «está dando resultados significativos».

Ese nuevo programa, como ya lo adelantó el ministro Luis Caputo, contemplará fondos frescos (¿US$ 11.000 millones?) y un «nuevo régimen cambiario».

Para el mercado, la superación del criptogate se confirmó cuando el Banco Central pudo volver a comprar reservas.

En este escenario, se espera tranquilidad en los mercados.

Según el economista Fernando Marull, los analistas extranjeros y fondos más grandes no consideran que el affaire $Libra impactará sobre los fundamentos de la economía.

«De casi diez bancos de inversión que monitorean la Argentina diría que ninguno hizo una análisis sobre como ‘salir’ de Argentina», explicó.

Consideró clave que el ministro Caputo «haya dicho que las anclas del modelo no cambian».

Dijo no ver «riesgos más allá de los inmediatos diría que no veo falta de dólares para 2025 porque no hay grandes pagos de deuda y encima Vaca Muerta y minería dan financiamiento a la economía».

Explicó que el mercado ahora espera novedades, sobre todo del acuerdo con el FMI.
«Creo que el acuerdo está cerrado pero no se saben los detalles y será un punto positivo que generará algún rebote hacia adelante porque los fondos de afuera están recién entrando a la Argentina.
Ningún banco de inversión hoy dice que el riesgo país quedará en 700 puntos sino que seguirá bajando», señaló.

Por su parte, Facundo Gómez Minujin, presidente del banco de inversión JP Morgan en la Argentina, señaló que el escándalo $Libra «por ahora parece acotado».

«La percepción es que hubo una suerte de error, que no fue fraude. Insisto, si deriva en una investigación con otras características, por supuesto que los mercados lo reflejarán. La preocupación de los inversores es si hay juicio político o si Milei pierde el apoyo de la sociedad. No veo esos escenarios hoy.

Los mercados están donde están: hubo una baja inicial que se corrigió rápido. Hay que tratar de evitar todo este tipo de errores no forzados», señaló.

Consideró que en la Argentina «hay muchísimo camino por hacer, el país está mal. Se deben hacer muchas cosas para que Argentina sea un país sostenible. Eso se preguntan los inversores».

«Entraron muchos inversores financieros porque los bonos y los activos de las empresas estaban regalados, pero la cuestión de fondo sigue siendo esa, si los argentinos vamos a poder, más allá de Donald Trump y el FMI. ¿Podremos bajar la inflación a niveles de menos de 10% y tener un sendero claro?», indicó.

Por su parte, Flavio Castro, Asset Management de Criteria, el Agente de Liquidación y Compensación que asesora en mercado de capitales, se mostró optimista y dio precisiones sobre cuáles son los activos a los que están apostando.

«Continuamos con la misma convicción en cuanto a la generación de valor de largo plazo basada en las empresas tecnológicas de alta capitalización y crecimiento», indicó Castro en declaraciones a la Agencia Noticias Argentinas.

«Seguimos identificando valor en empresas tecnológicas dentro del sector de gran capitalización y crecimiento. Seguimos creyendo que este segmento es el lugar donde estar posicionados, y seguimos inclinando nuestro portafolio en esa dirección, bajo una cartera de CEDEARs bien balanceada», indicó.

Con ese objetivo incorporaron a la cartera a Nvidia (NVDA) empresa estelar del segmento, al gigante del comercio electrónico Amazon (AMZN) y a tres Cedears de ETF´s que otorgan mayor diversificación al portafolio.

Sin embargo, aclaró que no son tan optimistas a nivel del índice como los principales bancos de inversión.

Así la incorporación del fondo cotizado ETF de Energía (XLE), el de tecnología (XLK), y el del sector farmacéutico y cuidado de salud (XLV) permiten un mejor balance de riesgo-retorno a nuestra cartera, bajo el entorno actual.

«Esperamos que el crecimiento de las grandes empresas de capitalización siga siendo fuerte, y tanto Amazon como Nvidia aumentarán nuestra exposición a esta área, mientras que los ETF´s nos otorgan un mejor balance ante un mercado que busque alguna corrección de corto plazo luego de un retorno acumulado en los dos últimos años superior al 50%», indicó.

Primicias Rurales

Fuente: Noticias Argentinas