Molinos no reconocen la calidad del trigo y pagan el precio de pizarra sin bonificación

 

   Buenos Aires, 12 febrero (Especial de NA, por Matilde Fierro)– 
La venta del trigo por su calidad fracasó como incentivo para los 
productores, en especial los pequeños y medianos, ya que los 
molinos, en su mayoría, se plantaron en el precio de pizarra que 
oscila en los 2.700 pesos la tonelada y no bonificaron. 
   Difícil fue conseguir que pagaran más valor por un trigo de 
calidad en una Argentina donde no hay acopio para segregar el 
cereal. 
   El presidente de la asociación civil Fertilizar, Jorge Bassi, 
había dicho el año pasado: "No podemos hacer trigo de calidad si 
no fertilizamos como corresponde". 
   Así los productores se lanzaron a introducir tecnología y a 
pesar de los eventos climáticos que comenzaron en 2016 con fuertes 
lluvias, se consiguieron algunos trigos de calidad. 
   Por otra parte, las Bolsas de Cereales y de Comercio pusieron a 
las Cámaras Arbitrales a analizar en forma gratuita los datos 
básicos de los trigos de la campaña 2016-2017 para fomentar las 
operaciones. 
   Un productor chico de la zona bonaerense de Pergamino salió a 
vender su trigo entre fines de enero y lo que va de febrero con 
concurrencia a molinos y acopiadores, en un derrotero muy 
frustrante. 
   La calidad de su trigo era bueno: según Agricultores Federados 
Argentinos (AFA), entidad ligada a Federación Agraria Argentina, 
dijo que tenía 10,7 de proteína, peso Hectolítrico de 82,6,  
gluten 24,3 y correcta elasticidad de la masa, es decir p/l de 
0.81. 
   En tanto, la Cámara Arbitral de la Bolsa de Cereales de Buenos 
Aires le había dado 11.3 puntos de proteína, pero debió 
conformarse con los datos más bajos de AFA. 
   Después de ofrecerlo a distintos lugares, llegó a la conclusión 
de que la calidad no se paga y tampoco se bonifica, es imposible 
discutir el precio con los molinos ya que éstos deciden el valor.  
   Según su triste experiencia, una Cámara Arbitral puede decir 
que el trigo analizado tiene una calidad superior, pero sólo 
decide lo que va a pagar, el molino. 
   Finalmente el único "negocio" que consiguió fue enviar su trigo 
a través de AFA a Punta Alvear en el Gran Rosario, a 105 
kilómetros de su campo, con un flete directo que le salió 250 
pesos la tonelada.  
   Esto es lo que pasa cuando hay cinco o seis millones de 
toneladas de trigo argentino de sobreproducción como ocurrió en 
este ciclo y la exportación no se mueve lo suficiente. 
   Para entender: el productor llega con un camión cargado y 
arbitrariamente los molinos dicen "pago tanto, si te gusta bien, 
lo descargo, sino te lo llevás de vuelta con lo que cuesta el 
flete". 
   Por otra parte, el cambio climático determinó que a los 
productores chicos no les conviene guardar en silo-bolsas el trigo 
porque es caro y muy riesgoso ya que en un contexto de altas 
lluvias, el cereal embolsado se puede deteriorar, baja el gluten, 
se humedece, entre otros catastróficos problemas. 
   Los productores reclaman que AFA tenga negocios de alta calidad 
de trigo y acopie por calidad, pero a los Agricultores Federados 
no parece interesarle bonificar y en cambio hace su propio 
negocio. 
   AFA, luego de 12 años de gobierno Kirchnerista, en los que fue 
beneficiado junto con los molineros, no ha producido cambios que 
beneficien al productor chico: los más grandes tienen más fuerza 
de negociación. 
   En el caso de la multinacional Cargill, ofrece el programa del 
trigo "Proteo", calidad panadera, clase 1, por el que entrega la 
semilla al productor y bonifica esa producción a 20 dólares más 
que el precio de mercado por tonelada. 
   La realidad es que producir trigo lejos de los puertos es 
prácticamente inviable y cuando el Gobierno quiera realmente que 
el productor genere calidad, deberá tener resueltos varios puntos: 
caminos, acopios para segregar, arreglar que los molinos no tengan 
como rehenes a los agricultores y efectuar más negocios para 
exportar trigo de calidad. 
   El jefe de Gabinete del Ministerio de Agroindustria, 
Guillermo Bernaudo, reconoció el año pasado en un auditorio de la 
Universidad de Belgrano, que todavía no está lista en el país la 
infraestructura para dividir, acopiar y vender por calidad y que 
el productor, sobre todo, debía encontrar una solución para esto.  
 
Primicias Rurales
 

Menos superficie y producción de soja que en la campaña anterior

 

   Buenos Aires, 6 febrero (Especial de NA, por Matilde Fierro) —
La reciente estimación de la Bolsa de Cereales porteña apunta a 
una cosecha de soja de la campaña 2016-2017 de 53,5 millones de 
toneladas, 2,5 millones menos que en el ciclo anterior, por las 
contingencias climáticas, el desvío hacia otros cultivos y una 
menor superficie sembrada.  
   La mirada del Gobierno está puesta en las divisas que podrían 
ingresar por el 30 por ciento de las retenciones, ya que la soja 
es el único grano que tributa derechos de exportación. 
   El año pasado, la Bolsa, siempre a través del Panorama 
Agrícola Semanal (PAS), declaró finalizada la cosecha, por 
episodios húmedos que impedían su conclusión, recién el 18 de 
agosto de 2016, con 56 millones de toneladas producidas. 
   Mientras que este jueves, el PAS dio por terminada la siembra 
de soja y consideró que se sembraron 19,2 millones de hectáreas 
contra 20,1 millones del ciclo anterior 2015-2016. 
   Por lo tanto no se habla ni de una siembra, ni de una cosecha 
récord de soja y también los tópicos se reflejan en los precios.
   La especialista Sofía Corina de la Bolsa de Comercio de 
Rosario (BCR) analizó que "con la prima climática a flor de piel, 
la volatilidad de la soja tanto en Chicago como en la plaza local 
fue preponderante en el mes de enero último". 
   "Excesos de lluvias primero, días de radiante sol después, en 
medio de un contexto geopolítico tirante, produjeron vaivenes del 
orden de los 500 pesos en pocos días en nuestro recinto", indicó 
Corina de la BCR.
​   Después del vuelo climático de los 4.600 pesos la tonelada en 
el Mercado Físico, la soja busca pista de aterrizaje para 
ingresar al nuevo ciclo comercial, dijo. 
   "Durante los últimos días, la tonelada de soja fluctuó entre 
los 4.200 a 4.300 pesos la tonelada frenando el dinamismo 
comercial de los primeros 15 días de enero", manifestó. 
   Formalmente el primer lote de soja cosechado de la actual 
campaña ya ingresó a la BCR y provino de Potrero Norte, Formosa, 
y cuando en abril sea subastado, la entidad comenzará el período 
comercializador de soja 2016-2017 formalmente. 
   Mientras tanto, Coninagro, que agrupa a las cooperativas 
rurales del país se lanzó a visitar las zonas afectadas por las 
inundaciones primero y por incendios después. 
   La economista Silvina Campos Carlés produjo un interesante 
informe sobre las inundaciones, porque mucho se habla y dice: que  
son 600.000 hectáreas que quedaron sin sembrar y casi 1 millón 
sin cosechar, pero la verdad surgirá con el tiempo, cuando 
amaine, si ocurre. 
   Mientras tanto, Coninagro contabilizó que las inundaciones 
afectan el centro-sur de Santa Fe y zonas del norte y oeste de 
Buenos Aires y Córdoba.
   Fueron cuatro temporales que se desataron desde el 16 de 
diciembre de 2016 en Buenos Aires, sur de Córdoba y Santa Fe y NO 
de Entre Ríos hasta el 15 de enero de 2017.
   El 25 de diciembre de 2016 la furia del agua cayó sobre las 
localidades bonaerenses de Pergamino y Ramallo y en Córdoba 
mientras que el 1 de enero de 2017, las precipitaciones 
desbordaron el sur y el centro de Santa Fe. 
   Al fin el 15 de enero último, bajó abundante lluvia sobre  
Santa Fe, Entre Ríos y el norte de Buenos Aires.
   Campos Carlés consideró que la provincia más afectada es Santa 
Fe con entre 500 y 600 personas evacuadas, en una contingencia 
que llegó a 70 localidades y 18 departamentos provinciales.
   Calculó que cuatro millones de hectáreas santafesinas están en 
serios problemas de las cuales, 1,5 millones de hectáreas se 
encuentran en forma crítica lo que significa el 25% de la 
superficie productiva de la provincia: soja, maíz y girasol.
   En lo que hace a lechería, en la cuenca santafesina hay 1.350 
tambos, 150.000 vacas, 1.800.000 litros de leche se pierden por 
día y 54 millones de litros de leche se esfumarán en el mes.
   El total de agro en pérdidas económicas productivas oscila 
entre 1.100 y 1.750 millones de dólares, suma que llega a los   
3.500 millones de dólares si se adicionan lo que fue perdido en 
abril de 2016.
   Las inundaciones se producen por falta de obras importantes y 
por exceso de otras menores, porque los están aguas arriba tratan 
de hacer canales y tirar el líquido a los de abajo. 
   La necesidad de un acuerdo interprovincial flota en el aire, 
por eso anunció el ministro de Agroindustria de Buenos Aires, 
Leonardo Sarquís, que el 13 de marzo se juntará con sus pares de 
Santa Fe y Córdoba. 
   Aunque no sea de la agenda, quizá este problema se sume a la 
discusión ahora que se licita una parte de la Cuarta Etapa del 
Plan Maestro de la Cuenca del Salado y después del Río Quinto que 
manda el agua de Córdoba a Buenos Aires.   
 
Primicias Rurales
 

Asistencia a productores en un estado burocrático

   Buenos Aires, 29 enero (Especial de NA, por Matilde Fierro) — 
Las contingencias climáticas, inundaciones e incendios y la 
necesidad de asistir a productores agropecuarios y tamberos en un 
extenso territorio de la Argentina pusieron de manifiesto que la 
burocracia del Estado no cede ni siquiera en una crisis. 
   El ritmo de las tareas de asistencia se hace más pesado aún 
por la demora de la concreción de las decisiones que se toman en 
los niveles gubernamentales. 
   Matías de Velazco, joven productor de la zona bonaerense de 
González Chaves y presidente de la Confederación de Asociaciones 
rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap) dijo a NA que tiene 
que lidiar con las inundaciones bonaerenses y los incendios ante 
la burocracia estatal. 
   "Estamos centralizando la ayuda desde Carbap para las áreas 
necesitadas, rollos de pasturas y alimentos que se han donado, 
los carretones del Ejército que se usan para trasladar tanques 
(de guerra), dos por vez, los utilizamos para llevar la carga y 
juntamos dinero para pagar el gas oil", sostuvo en diálogo con 
Noticias Argentinas. 
   Poner en vinculación el Ministerio de Defensa con el 
Ministerio de Agroindustria y los organismos descentralizados 
para que se autorizara la utilización de los carretones basados 
en unidades del Ejército y su movimiento con los rollos equivalió 
a una película de encuentros y desencuentros.
   Visiblemente cansado, De Velazco reflejó con gestos en la 
charla las consecuencias de la crisis que comenzó con las lluvias 
de abril, siguió con más precipitaciones, caminos intransitables, 
pérdidas de cultivos y hasta ganado quemado por los incendios del 
oeste bonaerense y la zona de La Pampa aledaña. 
   Ahora, entre otros temas, están abocados a efectuar la 
logística para conseguir más rollos con pastura para la ganadería 
desplazada de los campos incendiados, como en La Adela (La 
Pampa), coordinar los fletes y la descarga. 
   Hay lugares donde se han juntado rollos para alimentar 
animales, como producto de las donaciones de Coronel Suárez, 
Pigué y distintos lugares, además de juntar "plata" para comprar 
otros. 
   El operativo se lleva a cabo sobre un escenario dinámico, las 
lluvias son esporádicas, los focos de incendios se avivan y las 
asociaciones de ganaderos, como la de Bahía Blanca, además de los 
integrantes de las 114 asociaciones rurales que integran Carbap 
debieron poner manos a la obra.  
   "Sabés lo que nos costó que se entendieran el Ministerio de 
Defensa y el de Agroindustria para que se utilizara el uso de los 
carretones, burocracia por donde la busques, al Estado le cuesta 
movilizarse", sostuvo el dirigente y agregó: "Eso que hay 
voluntad, porque si hubiera sido en otra época, peor aún". 
   Sin embargo, mientras las críticas de un campo jaqueado 
inclusive por la dificultad existente para vender el trigo con un 
precio diferencial por calidad, el Gobierno rinde cuentas a 
través 
de comunicados que parecen atribuirse más logros que los reales. 
   Por ejemplo la Ley de Emergencia y Desastre Agropecuario, en 
rigor para los productores, significa diferimiento del pago de 
impuestos, pero no le desaparece la carga y costos económicos en 
medio de la situación crítica y a futuro. 
   "Si bien la provincia de Buenos Aires y de La Pampa han salido 
con unos créditos blandos, con tasas de 12 por ciento, para dar 
una mano a los productores, no alcanza, la situación requiere un 
año más de gracia por ejemplo para recomponer. El productor 
afectado está en la lona", confió De Velazco. 
   Respecto del papel estatal, el presidente de Carbap fue 
taxativo, "el Ministerio de Agroindustria está colaborando con la 
burocracia de un Ministerio".
   "Hay voluntad, pero bueno, es un Estado sobredimensionado que 
lo estamos pagando con impuestos que es una parte importante de 
nuestros reclamos por la alta presión tributaria que tenemos 
nacional, provincial y municipal". 
   La sensación, según su opinión es que "mover la burocracia es 
difícil" y esta coyuntura lo demostró.  
   "Pedimos que se revea la Ley de Emergencia porque los 
beneficios que contempla no alcanzan y encima ahora en la 
provincia de Buenos Aires hablan de que la valuación fiscal está 
muy baja. Se viene más presión impositiva", concluyó.  
 
Primicias Rurales
NA

Se alejan las perspectivas de una cosecha récord nacional

   Buenos Aires, 22 enero (Especial de NA, por Matilde Fierro) — 
Las pretensiones de obtener una cosecha nacional de granos récord 
en esta campaña 2016-2017 se alejaron luego de que se conocieran 
los primeros números que hablan de la pérdida de más de cinco 
millones de toneladas en todo el país producto de eventos 
climáticos e incendios que no dieron tregua entre la primavera y 
principios del verano. 
   Esta semana la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) divulgó 
números que hablan de una caída de producción que ascendería a 5,2 
millones de toneladas y 1.050 millones de dólares. 
   El análisis, elaborado por Emilce Terré y Sofía Corina, de la 
Dirección de Informaciones y Estudios Económicos de esa entidad, 
estima 600.000 hectáreas sin sembrar y casi un millón sin 
cosechar.
   Del total de granos de Argentina para la campaña 2016-2017 con 
ese recorte de toneladas pasaría de 124,9 millones que se 
esperaban en diciembre a 119,7 millones de toneladas en la 
actualidad.
   Respecto de la soja, de una intención inicial de siembra de 
19,65 millones de hectáreas, se tiene hoy que unas 350 mil 
directamente no lograrán completarse.  
   En tanto, 19,3 millones de hectáreas que efectivamente sí han 
sido sembradas con la oleaginosa al día de hoy, se calcula que 660 
mil se perdieron por los cinco eventos extremos de lluvias 
ocurridos en especial, en el norte bonaerense y en el sur 
santafesino. 
   Para el Panorama Agrícola Semanal (PAS) de la Bolsa de Cereales 
de Buenos Aires, los excesos hídricos ya afectan 1.100.000 
hectáreas sembradas con soja, maíz, girasol y sorgo. 
   "Lluvias acumuladas durante las últimas semanas sobre gran 
parte del área agrícola nacional, generaron anegamientos en lotes 
implantados, provocando pérdidas y limitando el normal desarrollo 
de los cultivos en pie", indicaron los técnicos del PAS. 
   Señalaron que también se relevaron inundaciones en extensas 
áreas ganaderas y otros ambientes no destinados a la 
producción de granos en nuestro país. 
   Bajo este contexto, estimaron que "770.000 hectáreas de soja, 
290.000 de maíz, 21.000 de sorgo y 19.000 de girasol se 
encuentran afectadas por la situación climática actual".          
   El contexto es tal que llevó a la Comisión Nacional de 
Emergencia y Desastre Agropecuario a entrar en sesión permanente.
   Pero sin embargo, para entidades como Federación Agraria 
Argentina (FAA) las declaraciones de emergencia no alcanzan porque 
tras las inundaciones muchos chacareros no podrán recuperarse.
   Jorge Solmi quien capitanea el distrito de FAA más afectado 
pide "obras urgentes" porque considera que cuando bajen las aguas 
cientos de pequeños y medianos chacareros no podrán recomponer la 
producción y lamentablemente muchos estarán obligados liquidar 
tambos, granjas avícolas, arrendar o vender sus tierras. 
   En FAA se mostraron preocupados porque en marzo comienzan los 
vencimientos de los créditos bancarios y los cheques con que 
financiaron la siembra. 
   Mientras que en un comunicado reiteraron que las autoridades 
parecen no comprender la magnitud de la tragedia que alcanza 
tópicos económicos, sociales y productivos. 
   La cuestión se presenta gravísima también para los pequeños y 
medianos productores intensivos como aviares, de cerdo y 
horticultores.
   No sólo no habrá una cosecha récord de granos, sino que podrían 
perderse más de mil tambos, gran parte ubicados en la poderosa 
cuenca lechera santafesina. 
   Habrá una concentración de la actividad porque los animales e 
instalaciones serán vendidos a tambos más grandes y que estén 
mejor posicionados para hacer frente a la crisis. 
    El ministro de la Producción de Santa Fe, Luis Contigiani, 
confirmó que se pondrá "máxima prioridad" en obras hídricas en la 
provincia que está afectada por la inundaciones. 
   En diálogo con el diario Castellanos consignó que existe 
urgencia de los trabajos y que hay "disponibilidad de fondos" para 
emprender los trabajos. 
   Asimismo expresó la intención de ayudar de forma extraordinaria 
a los 1.350 tambos vulnerados que producen 1,8 millón de litros 
menos de leche, diariamente.             
   Sin embargo, el escepticismo está presente: se supo que el 
sector agropecuario perdió cinco mil puestos de trabajo en el 
tercer trimestre de 2016, la mayoría pertenecía a los sectores 
forestal y a la lechería: los datos son oficiales.  
 
Primicias Rurales

Se alejan las perspectivas de una cosecha récord nacional

   Buenos Aires, 22 enero (Especial de NA, por Matilde Fierro) — 
Las pretensiones de obtener una cosecha nacional de granos récord 
en esta campaña 2016-2017 se alejaron luego de que se conocieran 
los primeros números que hablan de la pérdida de más de cinco 
millones de toneladas en todo el país, producto de eventos 
climáticos e incendios que no dieron tregua entre la primavera y 
principios del verano. 
   Esta semana la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) divulgó 
números que hablan de una caída de producción que ascendería a 
5,2 millones de toneladas y 1.050 millones de dólares. 
   El análisis, elaborado por Emilce Terré y Sofía Corina, de la 
Dirección de Informaciones y Estudios Económicos de esa entidad, 
estima 600.000 hectáreas sin sembrar y casi un millón sin 
cosechar.
   Del total de granos de Argentina para la campaña 2016-2017 con 
ese recorte de toneladas pasaría de 124,9 millones que se 
esperaban en diciembre a 119,7 millones de toneladas en la 
actualidad.
   Respecto de la soja, de una intención inicial de siembra de 
19,65 millones de hectáreas, se tiene hoy que unas 350 mil 
directamente no lograrán completarse.  
   En tanto, 19,3 millones de hectáreas que efectivamente sí han 
sido sembradas con la oleaginosa al día de hoy, se calcula que 
660 
mil se perdieron por los cinco eventos extremos de lluvias 
ocurridos en especial, en el norte bonaerense y en el sur 
santafesino. 
   Para el Panorama Agrícola Semanal (PAS) de la Bolsa de 
Cereales de Buenos Aires, los excesos hídricos ya afectan 
1.100.000 hectáreas sembradas con soja, maíz, girasol y sorgo. 
   "Lluvias acumuladas durante las últimas semanas sobre gran 
parte del área agrícola nacional, generaron anegamientos en lotes 
implantados, provocando pérdidas y limitando el normal desarrollo 
de los cultivos en pie", indicaron los técnicos del PAS. 
   Señalaron que también se relevaron inundaciones en extensas 
áreas ganaderas y otros ambientes no destinados a la 
producción de granos en nuestro país. 
   Bajo este contexto, estimaron que "770.000 hectáreas de soja, 
290.000 de maíz, 21.000 de sorgo y 19.000 de girasol se 
encuentran afectadas por la situación climática actual".          
   El contexto es tal que llevó a la Comisión Nacional de 
Emergencia y Desastre Agropecuario a entrar en sesión permanente.
   Pero sin embargo, para entidades como Federación Agraria 
Argentina (FAA) las declaraciones de emergencia no alcanzan 
porque 
tras las inundaciones muchos chacareros no podrán recuperarse.
   Jorge Solmi quien capitanea el distrito de FAA más afectado 
pide "obras urgentes" porque considera que cuando bajen las aguas 
cientos de pequeños y medianos chacareros no podrán recomponer la 
producción y lamentablemente muchos estarán obligados liquidar 
tambos, granjas avícolas, arrendar o vender sus tierras. 
   En FAA se mostraron preocupados porque en marzo comienzan los 
vencimientos de los créditos bancarios y los cheques con que 
financiaron la siembra. 
   Mientras que en un comunicado reiteraron que las autoridades 
parecen no comprender la magnitud de la tragedia que alcanza 
tópicos económicos, sociales y productivos. 
   La cuestión se presenta gravísima también para los pequeños y 
medianos productores intensivos como aviares, de cerdo y 
horticultores.
   No sólo no habrá una cosecha récord de granos, sino que 
podrían perderse más de mil tambos, gran parte ubicados en la 
poderosa cuenca lechera santafesina. 
   Habrá una concentración de la actividad porque los animales e 
instalaciones serán vendidos a tambos más grandes y que estén 
mejor posicionados para hacer frente a la crisis. 
    El ministro de la Producción de Santa Fe, Luis Contigiani, 
confirmó que se pondrá "máxima prioridad" en obras hídricas en la 
provincia que está afectada por la inundaciones. 
   En diálogo con el diario Castellanos consignó que existe 
urgencia de los trabajos y que hay "disponibilidad de fondos" 
para emprender los trabajos. 
   Asimismo expresó la intención de ayudar de forma 
extraordinaria a los 1.350 tambos vulnerados que producen 1,8 
millón de litros menos de leche, diariamente.             
   Sin embargo, el escepticismo está presente: se supo que el 
sector agropecuario perdió cinco mil puestos de trabajo en el 
tercer trimestre de 2016, la mayoría pertenecía a los sectores 
forestal y a la lechería: los datos son oficiales. 
 
NA
PRIMICIAS RURALES

Estimaciones al por mayor en un contexto complicado de la campaña agrícola

 

   Buenos Aires, 15 enero (Especial de NA, por Matilde Fierro) — 
Una verdadera avalancha de estimaciones agrícolas ante las 
contingencias climáticas saturó en la semana la información 
agrícola, cuando en concreto quedan más de 700.000 hectáreas 
previstas de soja por sembrar en el país. 
   La realidad es que se desconoce todavía (no es posible 
monitorear por el anegamiento de la zona norte de la región 
pampeana ni tampoco medir las consecuencias de las sequías en el 
sur del área) cuáles son los resultados para la campaña 2016-2017 
por los desastres sucesivos. 
   Así, la Bolsa de Comercio de Rosario y la de Cereales de Buenos 
Aires, a través de sus respectivos Guía Estratégica para el Agro 
(GEA) y Panorama Agrícola Semanal (PAS), brindaron datos para 
intentar evaluar los alcances de los perjuicios de este vapuleado 
ciclo agropecuario. 
   El Gobierno también hizo lo suyo al mantener reuniones con 
productores afectados, enviar rollos de pasto para alimentar a la 
hacienda afectada por los incendios en Río Negro, Buenos Aires y 
La Pampa y ayudar con lineamientos a prevenir los efectos de 
futuros anegamientos por lluvias que pueden llegar a los 90 
milímetros, en zonas ya inundadas, valga la redundancia. 
   GEA, por su parte, prevé una producción de 35,5 millones de 
toneladas de maíz en la actual campaña agrícola, en el país, pero 
indicó que el cereal nacional viene "con más rinde, pero con 
mayores pérdidas". 
   "La primera estimación nacional del cultivo hecha sobre la
evolución de los lotes con maíz 2016-2017 arroja un volumen de un 
millón de toneladas menos de lo que se proyectaba hace un mes", 
se lamentaron los especialistas rosarinos.  
    Así, según sus estimaciones, la campaña de mayor siembra en 
los últimos diez años, con 5,8 millones de hectáreas implantadas 
de maíz, quedó envuelta en un evento hídrico fenomenal en el 
centro del país, mientras el sur bonaerense sigue marcado por la 
falta de agua desde mediados de octubre. 
   Las pérdidas de hectareaje sumadas a las hectáreas forrajeras, 
reducirían el área que se destina para grano comercial en más de 
un millón de hectáreas este año, reiteraron en un informe.
   El caso de la soja es más grave: "Los problemas que deja la 
actual situación climática compromete entre 400 y 500 mil 
hectáreas. Se tratan de siembras y resiembras pendientes 
que están al límite de las posibilidades", dijeron los autores del 
reporte, en tanto para otros son 700 mil hectáreas. 
    En tanto, el PAS consignó que nuevas precipitaciones complican 
la siembra de soja, maíz y la cosecha de girasol, que no supera el 
10 por ciento.   
   La recolección de girasol, demorada principalmente en el NEA y 
Centro-Norte de Santa Fe, regiones que concentran la mayor 
cantidad de lotes próximos a cosecha, tarea que no avanzó más del 
10 por ciento. 
   La situación de exceso de humedad en lotes de soja se produce 
en sectores del este de Córdoba, centro y sur de Santa Fe y norte 
de Buenos Aires, a los que se le suman nuevas zonas comprometidas 
en el sudoeste de Chaco y norte de Santa Fe como resultado de las 
abundantes precipitaciones acumuladas durante la última semana.  
   Los técnicos del PAS calcularon que bajo este dispar escenario 
(agua y sequía) el avance nacional de siembra cubrió un 96,4 % del 
área estimada en 19.300.000 hectáreas de soja, pero distinto es 
saber el estado final de esos cuadros. 
   El dato positivo: Cerca de 1.975.000 camiones con granos 
ingresaron en 2016 al Gran Rosario, que realizaron alrededor de 
3.950.000 viajes, cantidad de vehículos que creció 23% en un año, 
lo que constituye un récord.        
   Así lo expresaron los economistas Julio Calzada y Alfredo Sesé 
en un estudio para el Informativo Semanal de la Bolsa de Comercio 
de Rosario. 
   "En consecuencia, la cantidad de mercadería (granos) que 
llegó al Gran Rosario por este medio de transporte asciende 
aproximadamente 55,3 millones de toneladas en 2016", afirmaron.  
 
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