Feb 16, 2017 | Columnas
Buenos Aires, 12 febrero (Especial de NA, por Matilde Fierro)–
La venta del trigo por su calidad fracasó como incentivo para los
productores, en especial los pequeños y medianos, ya que los
molinos, en su mayoría, se plantaron en el precio de pizarra que
oscila en los 2.700 pesos la tonelada y no bonificaron.
Difícil fue conseguir que pagaran más valor por un trigo de
calidad en una Argentina donde no hay acopio para segregar el
cereal.
El presidente de la asociación civil Fertilizar, Jorge Bassi,
había dicho el año pasado: "No podemos hacer trigo de calidad si
no fertilizamos como corresponde".
Así los productores se lanzaron a introducir tecnología y a
pesar de los eventos climáticos que comenzaron en 2016 con fuertes
lluvias, se consiguieron algunos trigos de calidad.
Por otra parte, las Bolsas de Cereales y de Comercio pusieron a
las Cámaras Arbitrales a analizar en forma gratuita los datos
básicos de los trigos de la campaña 2016-2017 para fomentar las
operaciones.
Un productor chico de la zona bonaerense de Pergamino salió a
vender su trigo entre fines de enero y lo que va de febrero con
concurrencia a molinos y acopiadores, en un derrotero muy
frustrante.
La calidad de su trigo era bueno: según Agricultores Federados
Argentinos (AFA), entidad ligada a Federación Agraria Argentina,
dijo que tenía 10,7 de proteína, peso Hectolítrico de 82,6,
gluten 24,3 y correcta elasticidad de la masa, es decir p/l de
0.81.
En tanto, la Cámara Arbitral de la Bolsa de Cereales de Buenos
Aires le había dado 11.3 puntos de proteína, pero debió
conformarse con los datos más bajos de AFA.
Después de ofrecerlo a distintos lugares, llegó a la conclusión
de que la calidad no se paga y tampoco se bonifica, es imposible
discutir el precio con los molinos ya que éstos deciden el valor.
Según su triste experiencia, una Cámara Arbitral puede decir
que el trigo analizado tiene una calidad superior, pero sólo
decide lo que va a pagar, el molino.
Finalmente el único "negocio" que consiguió fue enviar su trigo
a través de AFA a Punta Alvear en el Gran Rosario, a 105
kilómetros de su campo, con un flete directo que le salió 250
pesos la tonelada.
Esto es lo que pasa cuando hay cinco o seis millones de
toneladas de trigo argentino de sobreproducción como ocurrió en
este ciclo y la exportación no se mueve lo suficiente.
Para entender: el productor llega con un camión cargado y
arbitrariamente los molinos dicen "pago tanto, si te gusta bien,
lo descargo, sino te lo llevás de vuelta con lo que cuesta el
flete".
Por otra parte, el cambio climático determinó que a los
productores chicos no les conviene guardar en silo-bolsas el trigo
porque es caro y muy riesgoso ya que en un contexto de altas
lluvias, el cereal embolsado se puede deteriorar, baja el gluten,
se humedece, entre otros catastróficos problemas.
Los productores reclaman que AFA tenga negocios de alta calidad
de trigo y acopie por calidad, pero a los Agricultores Federados
no parece interesarle bonificar y en cambio hace su propio
negocio.
AFA, luego de 12 años de gobierno Kirchnerista, en los que fue
beneficiado junto con los molineros, no ha producido cambios que
beneficien al productor chico: los más grandes tienen más fuerza
de negociación.
En el caso de la multinacional Cargill, ofrece el programa del
trigo "Proteo", calidad panadera, clase 1, por el que entrega la
semilla al productor y bonifica esa producción a 20 dólares más
que el precio de mercado por tonelada.
La realidad es que producir trigo lejos de los puertos es
prácticamente inviable y cuando el Gobierno quiera realmente que
el productor genere calidad, deberá tener resueltos varios puntos:
caminos, acopios para segregar, arreglar que los molinos no tengan
como rehenes a los agricultores y efectuar más negocios para
exportar trigo de calidad.
El jefe de Gabinete del Ministerio de Agroindustria,
Guillermo Bernaudo, reconoció el año pasado en un auditorio de la
Universidad de Belgrano, que todavía no está lista en el país la
infraestructura para dividir, acopiar y vender por calidad y que
el productor, sobre todo, debía encontrar una solución para esto.
Primicias Rurales
Feb 9, 2017 | Columnas
Buenos Aires, 6 febrero (Especial de NA, por Matilde Fierro) —
La reciente estimación de la Bolsa de Cereales porteña apunta a
una cosecha de soja de la campaña 2016-2017 de 53,5 millones de
toneladas, 2,5 millones menos que en el ciclo anterior, por las
contingencias climáticas, el desvío hacia otros cultivos y una
menor superficie sembrada.
La mirada del Gobierno está puesta en las divisas que podrían
ingresar por el 30 por ciento de las retenciones, ya que la soja
es el único grano que tributa derechos de exportación.
El año pasado, la Bolsa, siempre a través del Panorama
Agrícola Semanal (PAS), declaró finalizada la cosecha, por
episodios húmedos que impedían su conclusión, recién el 18 de
agosto de 2016, con 56 millones de toneladas producidas.
Mientras que este jueves, el PAS dio por terminada la siembra
de soja y consideró que se sembraron 19,2 millones de hectáreas
contra 20,1 millones del ciclo anterior 2015-2016.
Por lo tanto no se habla ni de una siembra, ni de una cosecha
récord de soja y también los tópicos se reflejan en los precios.
La especialista Sofía Corina de la Bolsa de Comercio de
Rosario (BCR) analizó que "con la prima climática a flor de piel,
la volatilidad de la soja tanto en Chicago como en la plaza local
fue preponderante en el mes de enero último".
"Excesos de lluvias primero, días de radiante sol después, en
medio de un contexto geopolítico tirante, produjeron vaivenes del
orden de los 500 pesos en pocos días en nuestro recinto", indicó
Corina de la BCR.
Después del vuelo climático de los 4.600 pesos la tonelada en
el Mercado Físico, la soja busca pista de aterrizaje para
ingresar al nuevo ciclo comercial, dijo.
"Durante los últimos días, la tonelada de soja fluctuó entre
los 4.200 a 4.300 pesos la tonelada frenando el dinamismo
comercial de los primeros 15 días de enero", manifestó.
Formalmente el primer lote de soja cosechado de la actual
campaña ya ingresó a la BCR y provino de Potrero Norte, Formosa,
y cuando en abril sea subastado, la entidad comenzará el período
comercializador de soja 2016-2017 formalmente.
Mientras tanto, Coninagro, que agrupa a las cooperativas
rurales del país se lanzó a visitar las zonas afectadas por las
inundaciones primero y por incendios después.
La economista Silvina Campos Carlés produjo un interesante
informe sobre las inundaciones, porque mucho se habla y dice: que
son 600.000 hectáreas que quedaron sin sembrar y casi 1 millón
sin cosechar, pero la verdad surgirá con el tiempo, cuando
amaine, si ocurre.
Mientras tanto, Coninagro contabilizó que las inundaciones
afectan el centro-sur de Santa Fe y zonas del norte y oeste de
Buenos Aires y Córdoba.
Fueron cuatro temporales que se desataron desde el 16 de
diciembre de 2016 en Buenos Aires, sur de Córdoba y Santa Fe y NO
de Entre Ríos hasta el 15 de enero de 2017.
El 25 de diciembre de 2016 la furia del agua cayó sobre las
localidades bonaerenses de Pergamino y Ramallo y en Córdoba
mientras que el 1 de enero de 2017, las precipitaciones
desbordaron el sur y el centro de Santa Fe.
Al fin el 15 de enero último, bajó abundante lluvia sobre
Santa Fe, Entre Ríos y el norte de Buenos Aires.
Campos Carlés consideró que la provincia más afectada es Santa
Fe con entre 500 y 600 personas evacuadas, en una contingencia
que llegó a 70 localidades y 18 departamentos provinciales.
Calculó que cuatro millones de hectáreas santafesinas están en
serios problemas de las cuales, 1,5 millones de hectáreas se
encuentran en forma crítica lo que significa el 25% de la
superficie productiva de la provincia: soja, maíz y girasol.
En lo que hace a lechería, en la cuenca santafesina hay 1.350
tambos, 150.000 vacas, 1.800.000 litros de leche se pierden por
día y 54 millones de litros de leche se esfumarán en el mes.
El total de agro en pérdidas económicas productivas oscila
entre 1.100 y 1.750 millones de dólares, suma que llega a los
3.500 millones de dólares si se adicionan lo que fue perdido en
abril de 2016.
Las inundaciones se producen por falta de obras importantes y
por exceso de otras menores, porque los están aguas arriba tratan
de hacer canales y tirar el líquido a los de abajo.
La necesidad de un acuerdo interprovincial flota en el aire,
por eso anunció el ministro de Agroindustria de Buenos Aires,
Leonardo Sarquís, que el 13 de marzo se juntará con sus pares de
Santa Fe y Córdoba.
Aunque no sea de la agenda, quizá este problema se sume a la
discusión ahora que se licita una parte de la Cuarta Etapa del
Plan Maestro de la Cuenca del Salado y después del Río Quinto que
manda el agua de Córdoba a Buenos Aires.
Primicias Rurales
Feb 3, 2017 | Columnas
Buenos Aires, 29 enero (Especial de NA, por Matilde Fierro) —
Las contingencias climáticas, inundaciones e incendios y la
necesidad de asistir a productores agropecuarios y tamberos en un
extenso territorio de la Argentina pusieron de manifiesto que la
burocracia del Estado no cede ni siquiera en una crisis.
El ritmo de las tareas de asistencia se hace más pesado aún
por la demora de la concreción de las decisiones que se toman en
los niveles gubernamentales.
Matías de Velazco, joven productor de la zona bonaerense de
González Chaves y presidente de la Confederación de Asociaciones
rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap) dijo a NA que tiene
que lidiar con las inundaciones bonaerenses y los incendios ante
la burocracia estatal.
"Estamos centralizando la ayuda desde Carbap para las áreas
necesitadas, rollos de pasturas y alimentos que se han donado,
los carretones del Ejército que se usan para trasladar tanques
(de guerra), dos por vez, los utilizamos para llevar la carga y
juntamos dinero para pagar el gas oil", sostuvo en diálogo con
Noticias Argentinas.
Poner en vinculación el Ministerio de Defensa con el
Ministerio de Agroindustria y los organismos descentralizados
para que se autorizara la utilización de los carretones basados
en unidades del Ejército y su movimiento con los rollos equivalió
a una película de encuentros y desencuentros.
Visiblemente cansado, De Velazco reflejó con gestos en la
charla las consecuencias de la crisis que comenzó con las lluvias
de abril, siguió con más precipitaciones, caminos intransitables,
pérdidas de cultivos y hasta ganado quemado por los incendios del
oeste bonaerense y la zona de La Pampa aledaña.
Ahora, entre otros temas, están abocados a efectuar la
logística para conseguir más rollos con pastura para la ganadería
desplazada de los campos incendiados, como en La Adela (La
Pampa), coordinar los fletes y la descarga.
Hay lugares donde se han juntado rollos para alimentar
animales, como producto de las donaciones de Coronel Suárez,
Pigué y distintos lugares, además de juntar "plata" para comprar
otros.
El operativo se lleva a cabo sobre un escenario dinámico, las
lluvias son esporádicas, los focos de incendios se avivan y las
asociaciones de ganaderos, como la de Bahía Blanca, además de los
integrantes de las 114 asociaciones rurales que integran Carbap
debieron poner manos a la obra.
"Sabés lo que nos costó que se entendieran el Ministerio de
Defensa y el de Agroindustria para que se utilizara el uso de los
carretones, burocracia por donde la busques, al Estado le cuesta
movilizarse", sostuvo el dirigente y agregó: "Eso que hay
voluntad, porque si hubiera sido en otra época, peor aún".
Sin embargo, mientras las críticas de un campo jaqueado
inclusive por la dificultad existente para vender el trigo con un
precio diferencial por calidad, el Gobierno rinde cuentas a
través
de comunicados que parecen atribuirse más logros que los reales.
Por ejemplo la Ley de Emergencia y Desastre Agropecuario, en
rigor para los productores, significa diferimiento del pago de
impuestos, pero no le desaparece la carga y costos económicos en
medio de la situación crítica y a futuro.
"Si bien la provincia de Buenos Aires y de La Pampa han salido
con unos créditos blandos, con tasas de 12 por ciento, para dar
una mano a los productores, no alcanza, la situación requiere un
año más de gracia por ejemplo para recomponer. El productor
afectado está en la lona", confió De Velazco.
Respecto del papel estatal, el presidente de Carbap fue
taxativo, "el Ministerio de Agroindustria está colaborando con la
burocracia de un Ministerio".
"Hay voluntad, pero bueno, es un Estado sobredimensionado que
lo estamos pagando con impuestos que es una parte importante de
nuestros reclamos por la alta presión tributaria que tenemos
nacional, provincial y municipal".
La sensación, según su opinión es que "mover la burocracia es
difícil" y esta coyuntura lo demostró.
"Pedimos que se revea la Ley de Emergencia porque los
beneficios que contempla no alcanzan y encima ahora en la
provincia de Buenos Aires hablan de que la valuación fiscal está
muy baja. Se viene más presión impositiva", concluyó.
Primicias Rurales
NA
Ene 28, 2017 | Columnas
Buenos Aires, 22 enero (Especial de NA, por Matilde Fierro) —
Las pretensiones de obtener una cosecha nacional de granos récord
en esta campaña 2016-2017 se alejaron luego de que se conocieran
los primeros números que hablan de la pérdida de más de cinco
millones de toneladas en todo el país producto de eventos
climáticos e incendios que no dieron tregua entre la primavera y
principios del verano.
Esta semana la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) divulgó
números que hablan de una caída de producción que ascendería a 5,2
millones de toneladas y 1.050 millones de dólares.
El análisis, elaborado por Emilce Terré y Sofía Corina, de la
Dirección de Informaciones y Estudios Económicos de esa entidad,
estima 600.000 hectáreas sin sembrar y casi un millón sin
cosechar.
Del total de granos de Argentina para la campaña 2016-2017 con
ese recorte de toneladas pasaría de 124,9 millones que se
esperaban en diciembre a 119,7 millones de toneladas en la
actualidad.
Respecto de la soja, de una intención inicial de siembra de
19,65 millones de hectáreas, se tiene hoy que unas 350 mil
directamente no lograrán completarse.
En tanto, 19,3 millones de hectáreas que efectivamente sí han
sido sembradas con la oleaginosa al día de hoy, se calcula que 660
mil se perdieron por los cinco eventos extremos de lluvias
ocurridos en especial, en el norte bonaerense y en el sur
santafesino.
Para el Panorama Agrícola Semanal (PAS) de la Bolsa de Cereales
de Buenos Aires, los excesos hídricos ya afectan 1.100.000
hectáreas sembradas con soja, maíz, girasol y sorgo.
"Lluvias acumuladas durante las últimas semanas sobre gran
parte del área agrícola nacional, generaron anegamientos en lotes
implantados, provocando pérdidas y limitando el normal desarrollo
de los cultivos en pie", indicaron los técnicos del PAS.
Señalaron que también se relevaron inundaciones en extensas
áreas ganaderas y otros ambientes no destinados a la
producción de granos en nuestro país.
Bajo este contexto, estimaron que "770.000 hectáreas de soja,
290.000 de maíz, 21.000 de sorgo y 19.000 de girasol se
encuentran afectadas por la situación climática actual".
El contexto es tal que llevó a la Comisión Nacional de
Emergencia y Desastre Agropecuario a entrar en sesión permanente.
Pero sin embargo, para entidades como Federación Agraria
Argentina (FAA) las declaraciones de emergencia no alcanzan porque
tras las inundaciones muchos chacareros no podrán recuperarse.
Jorge Solmi quien capitanea el distrito de FAA más afectado
pide "obras urgentes" porque considera que cuando bajen las aguas
cientos de pequeños y medianos chacareros no podrán recomponer la
producción y lamentablemente muchos estarán obligados liquidar
tambos, granjas avícolas, arrendar o vender sus tierras.
En FAA se mostraron preocupados porque en marzo comienzan los
vencimientos de los créditos bancarios y los cheques con que
financiaron la siembra.
Mientras que en un comunicado reiteraron que las autoridades
parecen no comprender la magnitud de la tragedia que alcanza
tópicos económicos, sociales y productivos.
La cuestión se presenta gravísima también para los pequeños y
medianos productores intensivos como aviares, de cerdo y
horticultores.
No sólo no habrá una cosecha récord de granos, sino que podrían
perderse más de mil tambos, gran parte ubicados en la poderosa
cuenca lechera santafesina.
Habrá una concentración de la actividad porque los animales e
instalaciones serán vendidos a tambos más grandes y que estén
mejor posicionados para hacer frente a la crisis.
El ministro de la Producción de Santa Fe, Luis Contigiani,
confirmó que se pondrá "máxima prioridad" en obras hídricas en la
provincia que está afectada por la inundaciones.
En diálogo con el diario Castellanos consignó que existe
urgencia de los trabajos y que hay "disponibilidad de fondos" para
emprender los trabajos.
Asimismo expresó la intención de ayudar de forma extraordinaria
a los 1.350 tambos vulnerados que producen 1,8 millón de litros
menos de leche, diariamente.
Sin embargo, el escepticismo está presente: se supo que el
sector agropecuario perdió cinco mil puestos de trabajo en el
tercer trimestre de 2016, la mayoría pertenecía a los sectores
forestal y a la lechería: los datos son oficiales.
Primicias Rurales
Ene 23, 2017 | Columnas
Buenos Aires, 22 enero (Especial de NA, por Matilde Fierro) —
Las pretensiones de obtener una cosecha nacional de granos récord
en esta campaña 2016-2017 se alejaron luego de que se conocieran
los primeros números que hablan de la pérdida de más de cinco
millones de toneladas en todo el país, producto de eventos
climáticos e incendios que no dieron tregua entre la primavera y
principios del verano.
Esta semana la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) divulgó
números que hablan de una caída de producción que ascendería a
5,2 millones de toneladas y 1.050 millones de dólares.
El análisis, elaborado por Emilce Terré y Sofía Corina, de la
Dirección de Informaciones y Estudios Económicos de esa entidad,
estima 600.000 hectáreas sin sembrar y casi un millón sin
cosechar.
Del total de granos de Argentina para la campaña 2016-2017 con
ese recorte de toneladas pasaría de 124,9 millones que se
esperaban en diciembre a 119,7 millones de toneladas en la
actualidad.
Respecto de la soja, de una intención inicial de siembra de
19,65 millones de hectáreas, se tiene hoy que unas 350 mil
directamente no lograrán completarse.
En tanto, 19,3 millones de hectáreas que efectivamente sí han
sido sembradas con la oleaginosa al día de hoy, se calcula que
660
mil se perdieron por los cinco eventos extremos de lluvias
ocurridos en especial, en el norte bonaerense y en el sur
santafesino.
Para el Panorama Agrícola Semanal (PAS) de la Bolsa de
Cereales de Buenos Aires, los excesos hídricos ya afectan
1.100.000 hectáreas sembradas con soja, maíz, girasol y sorgo.
"Lluvias acumuladas durante las últimas semanas sobre gran
parte del área agrícola nacional, generaron anegamientos en lotes
implantados, provocando pérdidas y limitando el normal desarrollo
de los cultivos en pie", indicaron los técnicos del PAS.
Señalaron que también se relevaron inundaciones en extensas
áreas ganaderas y otros ambientes no destinados a la
producción de granos en nuestro país.
Bajo este contexto, estimaron que "770.000 hectáreas de soja,
290.000 de maíz, 21.000 de sorgo y 19.000 de girasol se
encuentran afectadas por la situación climática actual".
El contexto es tal que llevó a la Comisión Nacional de
Emergencia y Desastre Agropecuario a entrar en sesión permanente.
Pero sin embargo, para entidades como Federación Agraria
Argentina (FAA) las declaraciones de emergencia no alcanzan
porque
tras las inundaciones muchos chacareros no podrán recuperarse.
Jorge Solmi quien capitanea el distrito de FAA más afectado
pide "obras urgentes" porque considera que cuando bajen las aguas
cientos de pequeños y medianos chacareros no podrán recomponer la
producción y lamentablemente muchos estarán obligados liquidar
tambos, granjas avícolas, arrendar o vender sus tierras.
En FAA se mostraron preocupados porque en marzo comienzan los
vencimientos de los créditos bancarios y los cheques con que
financiaron la siembra.
Mientras que en un comunicado reiteraron que las autoridades
parecen no comprender la magnitud de la tragedia que alcanza
tópicos económicos, sociales y productivos.
La cuestión se presenta gravísima también para los pequeños y
medianos productores intensivos como aviares, de cerdo y
horticultores.
No sólo no habrá una cosecha récord de granos, sino que
podrían perderse más de mil tambos, gran parte ubicados en la
poderosa cuenca lechera santafesina.
Habrá una concentración de la actividad porque los animales e
instalaciones serán vendidos a tambos más grandes y que estén
mejor posicionados para hacer frente a la crisis.
El ministro de la Producción de Santa Fe, Luis Contigiani,
confirmó que se pondrá "máxima prioridad" en obras hídricas en la
provincia que está afectada por la inundaciones.
En diálogo con el diario Castellanos consignó que existe
urgencia de los trabajos y que hay "disponibilidad de fondos"
para emprender los trabajos.
Asimismo expresó la intención de ayudar de forma
extraordinaria a los 1.350 tambos vulnerados que producen 1,8
millón de litros menos de leche, diariamente.
Sin embargo, el escepticismo está presente: se supo que el
sector agropecuario perdió cinco mil puestos de trabajo en el
tercer trimestre de 2016, la mayoría pertenecía a los sectores
forestal y a la lechería: los datos son oficiales.
NA
PRIMICIAS RURALES
Ene 19, 2017 | Columnas
Buenos Aires, 15 enero (Especial de NA, por Matilde Fierro) —
Una verdadera avalancha de estimaciones agrícolas ante las
contingencias climáticas saturó en la semana la información
agrícola, cuando en concreto quedan más de 700.000 hectáreas
previstas de soja por sembrar en el país.
La realidad es que se desconoce todavía (no es posible
monitorear por el anegamiento de la zona norte de la región
pampeana ni tampoco medir las consecuencias de las sequías en el
sur del área) cuáles son los resultados para la campaña 2016-2017
por los desastres sucesivos.
Así, la Bolsa de Comercio de Rosario y la de Cereales de Buenos
Aires, a través de sus respectivos Guía Estratégica para el Agro
(GEA) y Panorama Agrícola Semanal (PAS), brindaron datos para
intentar evaluar los alcances de los perjuicios de este vapuleado
ciclo agropecuario.
El Gobierno también hizo lo suyo al mantener reuniones con
productores afectados, enviar rollos de pasto para alimentar a la
hacienda afectada por los incendios en Río Negro, Buenos Aires y
La Pampa y ayudar con lineamientos a prevenir los efectos de
futuros anegamientos por lluvias que pueden llegar a los 90
milímetros, en zonas ya inundadas, valga la redundancia.
GEA, por su parte, prevé una producción de 35,5 millones de
toneladas de maíz en la actual campaña agrícola, en el país, pero
indicó que el cereal nacional viene "con más rinde, pero con
mayores pérdidas".
"La primera estimación nacional del cultivo hecha sobre la
evolución de los lotes con maíz 2016-2017 arroja un volumen de un
millón de toneladas menos de lo que se proyectaba hace un mes",
se lamentaron los especialistas rosarinos.
Así, según sus estimaciones, la campaña de mayor siembra en
los últimos diez años, con 5,8 millones de hectáreas implantadas
de maíz, quedó envuelta en un evento hídrico fenomenal en el
centro del país, mientras el sur bonaerense sigue marcado por la
falta de agua desde mediados de octubre.
Las pérdidas de hectareaje sumadas a las hectáreas forrajeras,
reducirían el área que se destina para grano comercial en más de
un millón de hectáreas este año, reiteraron en un informe.
El caso de la soja es más grave: "Los problemas que deja la
actual situación climática compromete entre 400 y 500 mil
hectáreas. Se tratan de siembras y resiembras pendientes
que están al límite de las posibilidades", dijeron los autores del
reporte, en tanto para otros son 700 mil hectáreas.
En tanto, el PAS consignó que nuevas precipitaciones complican
la siembra de soja, maíz y la cosecha de girasol, que no supera el
10 por ciento.
La recolección de girasol, demorada principalmente en el NEA y
Centro-Norte de Santa Fe, regiones que concentran la mayor
cantidad de lotes próximos a cosecha, tarea que no avanzó más del
10 por ciento.
La situación de exceso de humedad en lotes de soja se produce
en sectores del este de Córdoba, centro y sur de Santa Fe y norte
de Buenos Aires, a los que se le suman nuevas zonas comprometidas
en el sudoeste de Chaco y norte de Santa Fe como resultado de las
abundantes precipitaciones acumuladas durante la última semana.
Los técnicos del PAS calcularon que bajo este dispar escenario
(agua y sequía) el avance nacional de siembra cubrió un 96,4 % del
área estimada en 19.300.000 hectáreas de soja, pero distinto es
saber el estado final de esos cuadros.
El dato positivo: Cerca de 1.975.000 camiones con granos
ingresaron en 2016 al Gran Rosario, que realizaron alrededor de
3.950.000 viajes, cantidad de vehículos que creció 23% en un año,
lo que constituye un récord.
Así lo expresaron los economistas Julio Calzada y Alfredo Sesé
en un estudio para el Informativo Semanal de la Bolsa de Comercio
de Rosario.
"En consecuencia, la cantidad de mercadería (granos) que
llegó al Gran Rosario por este medio de transporte asciende
aproximadamente 55,3 millones de toneladas en 2016", afirmaron.
Primicias Rurales