¿Por qué es buena idea plantar un árbol de olivo en casa?

¿Por qué es buena idea plantar un árbol de olivo en casa?

España, domingo 28 diciembre (PR/25) — Aunque el dulce canto de las cigarras sólo se escucha unos meses al año, hay un atributo del sur que podemos conservar en casa sin demora: el árbol de olivo. Sus variaciones culinarias nos hacen sonreír.

En esta época del año europeo en la que el gris se instala, tal vez nos ilumine un rayo de sol preguntarnos: ¿qué cambiaría si tuviéramos un olivo en casa?

Un árbol robusto y de hoja perenne

Olivier

 

Veamos primero el aspecto práctico: el olivo es conocido por su robustez, ya que crece muy bien en las tierras áridas y ventosas del sur de Francia. Sin embargo, aunque soporta bien el calor, no tolera bien el exceso de agua ni las bajadas bruscas de temperatura.

Un olivo podrá florecer en un jardín si el clima cumple estos criterios. Las variedades «Aglandau» y «Lucques» son las recomendadas para obtener árboles con un efecto más bonito. Su follaje azulado, adornado con flores blancas en junio/julio y pequeñas esmeraldas u olivas negras en verano, viste un jardín como un interior bien expuesto.

Los más entusiastas ya se imaginan produciendo su propio aceite de oliva casero. Siempre y cuando tengan tiempo para recolectar las aceitunas, deshuesarlas y prensarlas… Sin contar que se necesita una cierta cantidad. Las cualidades estéticas del olivo son, por tanto, preferibles a sus perspectivas en términos de producción, pero siempre es agradable servir unas cuantas aceitunas de producción propia como aperitivo.

El olivo, un elemento decorativo minimalista que causa sensación

De hecho, el impulso de sus ramas se refleja a menudo en los temas decorativos. El recorte de sus hojas deja pasar la luz. Se aprecia su presencia discreta y elegante. El olivo podría incluso transmitir implícitamente una sensación de relajación y descanso, ya que evoca las siestas después del mediodía en una terraza acariciada por el sol.

Entonces, ¿qué variedad elegir para tener un olivo en casa? Para plantar un olivo en el balcón, la terraza o el interior, lo mejor es optar por una especie enana, que dé pocos frutos y que crezca bien en maceta. Estas cualidades son propias de variedades como «Little Ollie» o «Montra», o incluso «Arbequina» o «Picholine».

Una maceta grande de arcilla cocida o de hormigón claro resalta el follaje plateado del olivo. Adornado con brotes de lavanda o romero sobre un fondo de grava blanca, aporta un toque mediterráneo al interior. Solo hay que tener en cuenta una cosa: no olvide exponer el olivo al sur y evitar las corrientes de aire frío.

El olivo, símbolo de paz

árbol de olivo

 

En la Antigüedad, poseer olivos era señal de prosperidad y estabilidad. Una riqueza sin ostentación, que invita a la interioridad: el olivo, con su crecimiento humilde y lento, nos recuerda que es bueno vivir de alegrías sencillas y verdaderas.

Dios siempre ha elegido este árbol para expresar su misericordia. Recordemos la paloma que trajo a Noé una rama de olivo, señal de que la ira de Dios se había apaciguado. Con un olivo al alcance de la mano, también es más fácil coger una rama —o más bien una ramita— para solicitar la reconciliación entre hermanos y hermanas, o incluso entre cónyuges…

Poner un olivo en casa es colocar un símbolo de paz en ella, y eso durante mucho tiempo, ya que el olivo es conocido por su longevidad de varios cientos, incluso miles de años. A veces incluso sigue creciendo cuando todo parece indicar que está muerto.

Si Cristo fue huésped de sus bosques en Getsemaní, o bien, en el Huerto de los Olivos, es porque su follaje es mucho más que simples ramas.

Tener un olivo en casa es tener ante los ojos un recuerdo vivo de la invitación de Cristo «Quedaos aquí y velad conmigo», para permanecer siempre, incluso en las pruebas más dolorosas, en la esperanza de la Resurrección.

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Fuente: Aleteia

La jueza Barrett de la Corte Suprema de Estados Unidos habla abiertamente sobre su fe católica

La jueza Barrett de la Corte Suprema de Estados Unidos habla abiertamente sobre su fe católica

Un “amor por los santos”

Cuando se le preguntó qué figuras espirituales la han influido, Barrett compartió acerca de sus relaciones con los santos, en concreto su amor por Santa Catalina de Siena y Santa Teresa de Lisieux.

“Mi favorita era Teresa de Lisieux. Tenemos una hija que se llama Thérèse”, dijo Barrett. “Cuando era joven me cautivó lo joven que era cuando entregó por completo su vida al Señor”.

“Su Caminito es muy accesible para muchos”, dijo. “Hice una especialidad secundaria en francés y estudié en Francia. En realidad fue en Lisieux, donde yo estaba… allí fue donde decidí ir ese verano. Así que pasé mucho tiempo en los jardines de la casa de los Martin. Creo que esos ejemplos de fe fueron importantes para mí”.

Barrett dijo que ha “rezado de distintas maneras en diferentes etapas” de su vida. Como profesora de Derecho, a menudo hacía “lectio divina”. Ahora, como jueza, dijo que tiende “a hacer más lecturas con reflexión” y que suele “leer el Magnificat diario”.

Un “problema personal en estos últimos años ha sido la capacidad de aquietar mi mente para poder rezar de una manera muy profunda y enfocada”, dijo. Escuchar reflexiones “me ayuda, si mi mente divaga, a poder concentrarme en leer algo y en la tarea que tengo entre manos”.

La Constitución y el bien común

A pesar de su fe, Barrett también explicó cómo ésta no es lo que puede influir en sus decisiones como jueza. “La Constitución distribuye la autoridad de una manera particular”, dijo. “La autoridad que tengo está circunscrita”.

“Creo en la ley natural y, desde luego, creo en el bien común”, afirmó Barrett. “Creo que los legisladores tienen el deber de buscar el bien común dentro de los límites de la Constitución y con respeto por la libertad religiosa”.

“Y si empezamos a desviarnos de eso e interpretar en ella nuestras propias ideas individuales del bien común, no vamos a ir a ningún buen lugar, y rápido”.

Roe v. Wade

Barrett dijo que tanto quienes estuvieron de acuerdo con la decisión Dobbs como quienes no lo estuvieron “muy probablemente suponen” que ella emitió su voto basándose en su “fe” y en sus “opiniones personales sobre el aborto”.

Barrett profundizó en “el problema de Roe”.

“No hay nada en la Constitución… que hable del aborto, que hable de procedimientos médicos”, afirmó. “La mejor defensa de Roe, la defensa comúnmente planteada de Roe, era que se fundamentaba en la palabra ‘libertad’ en la cláusula del debido proceso, que protegemos la vida, la libertad y la propiedad y que no pueden ser privados de ellas sin el debido proceso legal”.

La “palabra ‘libertad’ no puede ser un recipiente abierto o un recipiente vacío en el que los jueces simplemente puedan introducir los derechos que quieran, porque de lo contrario perderíamos la democracia en nuestra sociedad democrática”, dijo Barrett.

El problema de Roe “es que fue una decisión flotante, sin anclaje, que interpretó en la Constitución algo que no está allí”.

La razón por la que es difícil enmendar la Constitución es porque “refleja un consenso de supermayoría”, afirmó. “Los derechos que están protegidos en la Constitución, así como las garantías estructurales que se hacen en esa Constitución, no son obra mía. Son derechos con los que los estadounidenses han estado de acuerdo”.

Roe les dijo a los estadounidenses en qué debían estar de acuerdo, en lugar de partir de aquello en lo que ya habían estado de acuerdo en la Constitución”.

Libertad de expresión y libertad religiosa

“Creo que la Primera Enmienda protege, garantiza y nos obliga a respetarnos mutuamente y a respetar el desacuerdo”, dijo Barrett. “Hay una tolerancia de distintas religiones, una tolerancia de distintas ideas… podemos ver qué ocurriría si no tuviéramos la garantía que mantiene eso en su lugar”.

“Piensen en lo que está ocurriendo con respecto a los derechos de libertad de expresión en el Reino Unido”, dijo Barrett. “Las opiniones contrarias o las opiniones que no están en la corriente principal no están siendo toleradas, e incluso están siendo criminalizadas. Debido a la Primera Enmienda, eso no puede suceder aquí”.

Si Estados Unidos tuviera “una religión establecida, entonces sería muy difícil garantizar simultáneamente la libertad religiosa porque habría una sola voz con la que estaría hablando el gobierno”, explicó Barrett.

Una religión establecida “sacrificaría la libertad religiosa”, dijo. “Pero, al mismo tiempo, la libertad religiosa se volvería autoderrotista si su desenlace lógico fuera obligar a todos a ver las cosas como tú las ves”.

Discernimiento

Al final de la conversación, Barron preguntó a Barrett qué consejo daría a los jóvenes católicos que desean involucrarse en la vida pública, el derecho o el gobierno.

“Disciernan primero”, dijo Barrett. Pregúntense: “¿A qué estás llamado?”.

“Si sientes que esto es una vocación y algo a lo que estás llamado, creo que nunca puede ser lo más importante”, dijo Barrett. “Creo que estar arraigado en tu fe, en quién eres y en la verdad del Señor, para que no te lleven como un barco por todas partes debido a las enormes presiones”.

La fe “me arraiga como persona”, dijo Barrett. “No porque mi fe influya en la esencia de las decisiones que tomo, de ninguna manera, pero creo que me consolida como persona. Es quien soy como persona”.

“Así que es lo que me permite mantener mi trabajo en la vida pública en perspectiva y seguir siendo la persona que soy, y continuar intentando ser la persona que espero ser a pesar de las presiones de la vida pública”, afirmó.

Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa. Publicado originalmente en CNA.

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En Tierra Santa la Navidad se celebra tres veces en menos de un mes

En Tierra Santa la Navidad se celebra tres veces en menos de un mes

La razón es, principalmente, de calendario. La Natividad del Señor Jesús se celebra el 25 de diciembre para la mayoría de cristianos.

Es el caso también de los ortodoxos, con un ligero matiz: para la mayoría de ellos es el 25 de diciembre del calendario juliano, que se encuentra 13 días atrasado con respecto al calendario gregoriano, usado por la mayor parte de los países del mundo desde que fuera establecido por el Papa Gregorio XIII en el siglo XVI.

Así, la celebración del Nacimiento de Cristo Jesús se celebra por primera vez en Tierra Santa el día 25 de diciembre, principalmente entre católicos, anglicanos y protestantes. Exactamente 13 días después, en lo que para la mayoría de países es el 7 de enero, los ortodoxos celebran la Navidad.

Una tercera comunidad cristiana tiene una fecha distinta para la celebración del Nacimiento de Cristo.

La Iglesia Apostólica Armenia, también conocida como Iglesia Ortodoxa Armenia, celebra el 6 de enero tanto el nacimiento como el bautismo del Señor, en un criterio de elección de fecha que se remonta a los primeros siglos del cristianismo, cuando las distintas comunidades de fe buscaban definir un día para celebrar el nacimiento de Jesús.

Aunque en el resto del mundo los armenios adoptaron el calendario gregoriano desde 1923, esta comunidad en Tierra Santa sigue rigiéndose por el calendario juliano. Por esta razón, su celebración de la Navidad ocurre, según el calendario occidental, 13 días después del 6 de enero: el 19 de enero.

Estas tres celebraciones son momentos de especial integración entre los cristianos en Tierra Santa, que intercambian saludos y hacen mensajes conjuntos.

En su “Mensaje de Navidad” de este año, publicado el 22 de diciembre de 2025, los Patriarcas y Jefes de las Iglesias de Jerusalén expresaron que “durante estos tiempos continuos de dificultades y conflictos en toda nuestra región” se mantienen “decididos a proclamar y afirmar tanto a nuestras comunidades como a los fieles de todo el mundo el mensaje de esperanza revelado en la Encarnación de Cristo y su Santa Natividad en Belén hace más de dos milenios”.

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Fuente: ACIPrensa
El Papa afirmó que el perdón es una fuerza “más auténtica que la de las armas»

El Papa afirmó que el perdón es una fuerza “más auténtica que la de las armas»

Durante el rezo del Ángelus en la festividad de San Esteban, el Pontífice advirtió sobre las dificultades actuales que enfrentan quienes buscan la justicia.

 

Ante una multitud de peregrinos, el Papa encabezó el rezo del Ángelus. Foto: Agencia NA/Redes.

Buenos Aires, sábado 27 de diciembre (PR/25)  “El cristiano no tiene enemigos, sino hermanos y hermanas que lo siguen siendo incluso cuando no se comprenden entre ellos”, sentenció el papa León XIV desde la ventana del Palacio Apostólico.

Ante una multitud de peregrinos que colmaron la Plaza de San Pedro, el Pontífice encabezó el rezo del Ángelus en la festividad de San Esteban, primer mártir de la Iglesia, y aprovechó la ocasión para reflexionar sobre el martirio como un proceso de «nacer a la luz».

Durante su alocución, el Santo Padre explicó que para los primeros cristianos esta entrega representaba el verdadero nacimiento, ya que «el martirio es un nacer al cielo: en efecto, una mirada de fe, incluso en la muerte, ya no advierte sólo oscuridad».

Al destacar la figura del protomártir, el Papa resaltó que el rostro de Esteban «parecía el de un ángel» debido a su decisión de no pasar indiferente ante la historia y afrontarla mediante el amor. En este sentido, vinculó la entrega del santo con el misterio de la Navidad al señalar que «venimos al mundo sin decidirlo, pero luego pasamos por muchas experiencias en las que se nos pide cada vez más conscientemente ‘venir a la luz’, elegir la luz».

 

El Papa encabezó el rezo del Ángelus. Foto: Agencia NA/Redes.

Asimismo, el Pontífice advirtió sobre las dificultades actuales que enfrentan quienes buscan la justicia, calificando la coherencia cristiana como una «belleza rechazada» por aquellos que temen perder sus cuotas de poder.

En un pasaje de fuerte contenido social, León XIV denunció que «quienes hoy creen en la paz y han elegido el camino desarmado de Jesús y de los mártires, son a menudo ridiculizados, excluidos del debate público y, no pocas veces, acusados de favorecer a adversarios y enemigos». Frente a este escenario, reivindicó la figura del perdón al recordar que «Esteban murió perdonando, como Jesús: por una fuerza más auténtica que la de las armas».

Finalmente, el Santo Padre instó a reconocer la dignidad del prójimo como base de la esperanza, definiéndola como «una fuerza gratuita, presente en el corazón de todos, que se reactiva y se comunica de manera irresistible cuando alguien comienza a mirar a su prójimo de otra manera», antes de pedir la intercesión de la Virgen María para alcanzar una alegría que disipe todo temor «así como la nieve se derrite al sol».

Fuente: #AgenciaNA

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¿Notamos que Jesús llama a la puerta de nuestro corazón?

¿Notamos que Jesús llama a la puerta de nuestro corazón?

Kent G Becker | Flickr CC BY-NC-ND 2.0

Por Philip Kosloski

España, viernes 27 diciembre (PR/25) — Podemos pensar que Jesús se impone en nuestras vidas, pero la mayoría de las veces, Jesús espera pacientemente en la puerta y llama suavemente a nuestro corazón

 

A menudo, cuando oramos, queremos que Jesús nos hable claramente, con palabras audibles que podamos oír.
Cuando no oímos esas palabras, podemos sentir la tentación de abandonar la oración o pensar que Dios no nos está escuchando. Pero es el corazón el que debe estar atento cuando llama.

De hecho, a menudo culpamos a Dios en tales situaciones, pensando que Dios es quien no está haciendo nada, mientras nosotros hacemos todo lo posible por cumplir con lo que Dios nos pide.

La realidad es que Dios nos habla en un tono mucho más suave de lo que nos gustaría.

Llamando suavemente a la puerta de nuestros corazones

El mismo Jesús describe su modo de operar en el libro del Apocalipsis:

He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo (Apocalipsis 3, 20).

Normalmente, cuando alguien llama a la puerta, lo oímos y corremos hacia ella. Sin embargo, Dios no llama muy fuerte.

El padre Prosper Guéranger escribe en su obra El año litúrgico:

«Ahora, durante el tiempo de Adviento, nuestro Señor llama a la puerta del corazón de todos los hombres, a veces con tanta fuerza que no pueden dejar de oírlo, otras veces con tanta suavidad que hay que prestar atención para darse cuenta de que Jesús está pidiendo entrar. Viene a preguntarles si tienen sitio para él, porque desea nacer en su casa».

Guéranger nos recuerda que Jesús está llamando a nuestra puerta, pero puede que lo haga muy «suavemente», lo que requiere toda nuestra atención.

“Jesús no irrumpe con estruendo en el alma, sino que llama con voz mansa y paciente. ‘He aquí que estoy a la puerta y llamo’ (Ap 3,20), y espera. San Agustín confiesa que fue tocado no por la fuerza sino por la dulzura de Dios: ‘Nos creaste para Ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti’.

Santa Teresa de Jesús describe esa acción interior como una caricia divina: ‘El Señor trata con tanta suavidad al alma, que si no se resistiera, no habría cosa que no hiciera por Él’.

Y san Francisco de Sales enseña que Cristo conquista el corazón sin violencia: ‘Nada es tan fuerte como la dulzura, nada tan dulce como la verdadera fuerza’. Así, Jesús se acerca, hiere de amor y espera libremente nuestra respuesta.”

El padre Boniface Hicks explica la necesidad del silencio en un artículo que escribió sobre la espiritualidad benedictina:

El silencio del monacato cristiano no es meramente un ascetismo de autocontrol o de vaciamiento de nuestros deseos, sino más bien una postura de escucha a un Dios que habla. No nos callamos por el simple hecho de estar en silencio, sino para poder escuchar con mayor claridad.

Nuestro silencio no es una cuestión de aislarnos, sino más bien de abrirnos. Es relacional. El silencio es la condición previa necesaria para escuchar a Dios y encontrarlo en la oración y en la vida.

Lo que el padre Boniface explica es cómo necesitamos más silencio en nuestras vidas, tanto exterior como interior, para escuchar la voz de Dios y notar su llamada.

Todos necesitamos examinar nuestra vida cotidiana y considerar cuánto detenemos nuestras actividades, dejamos el teléfono y simplemente escuchamos a Dios.

Puede que resulte incómodo, pero precisamente en ese espacio podemos abrir la puerta de nuestro corazón.

 

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Fuente: Aleteia / IA

Los pesebres que asombran al mundo esta Navidad 2025

Los pesebres que asombran al mundo esta Navidad 2025

1. El Belén de Playmobil más grande del mundo (Huelva)

En pleno Paseo de Santa Fe, en Huelva, un nacimiento realizado íntegramente con figuras de Playmobil invita a redescubrir la Navidad desde una mirada lúdica y popular.
La muestra no solo recrea el Nacimiento de Jesús, sino que incorpora escenas icónicas de la Romería del Rocío, logrando una original fusión entre tradición mariana andaluza y cultura contemporánea.

2. El Belén Monumental de Alicante, el más alto del mundo

Alicante vuelve a presumir de uno de los nacimientos más imponentes del planeta. En la Plaza del Ayuntamiento se alzan figuras gigantes de la Sagrada Familia y los Reyes Magos, que desde hace años figuran en el Libro Guinness de los Récords.

Más que un adorno, el belén se ha consolidado como uno de los grandes atractivos turísticos de la Navidad española.

3. Un pesebre de hielo en Bogotá, Colombia

En la parroquia San Cayetano, al sur de Bogotá, toneladas de hielo dan forma a un recorrido espiritual que culmina en un belén helado.

La propuesta, integrada en la experiencia pastoral “Villa Cielo”, combina arte, oración y símbolos catequéticos, invitando a los visitantes a vivir la Navidad como un camino interior marcado por la fe y la esperanza.

4. El pesebre más grande de Sudamérica (Quito)

La Basílica del Voto Nacional alberga una monumental instalación considerada la más grande de Sudamérica. Con miles de figuras —muchas de ellas en movimiento—, ríos, cascadas y efectos sonoros, el belén ofrece una experiencia inmersiva que recorre la infancia de Jesús y atrae cada año a miles de fieles y turistas al Centro Histórico de Quito.

5. Un pesebre provida en el Vaticano

Esta Navidad, el Vaticano presenta un nacimiento con un fuerte mensaje en defensa de la vida.

La obra incluye una imagen de la Virgen María embarazada durante el Adviento y miles de cintas que simbolizan vidas salvadas del aborto.

 

El belén, instalado en el Aula Pablo VI, propone contemplar el misterio de la Encarnación desde la “dulce espera” y el cuidado de la vida desde el vientre.