San José Gregorio Hernández: un científico profundamente mariano

San José Gregorio Hernández: un científico profundamente mariano

Vitral del Dr. José Gregorio Hernández en el Santuario del Niño Jesús. Isnotú, Trujillo, Venezuela.

El médico Gregorio Hernández era hombre de ciencia. El venezolano era un laico enamorado de Dios y la Inmaculada. Por ello, rezaba cada día el rosario y el oficio de la Virgen María, fruto de una fe que nació con su madre en un hogar entregado a la voluntad divina

España, viernes 26 diciembre (PR/25) — San Gregorio Hernández es llamado con cariño el “Médico de los pobres” por su noble empeño en mejorar la salud de las personas vulnerables. Y se le reconoce como un científico prominente que dejó un rico legado.

Lo que no se dice con frecuencia, es que José Gregorio Hernández era increíblemente mariano.

El santo era un católico practicante. Dan fe de ellos los miles de testimonios escudriñados con rigor antes y durante el complejo proceso de beatificación y canonización que lo llevó a los altares.

José Gregorio Hernández fue canonizado el 19 de octubre de 2025 durante una solemne celebración en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano.

La ceremonia fue presidida por el Papa León XIV, quien proclamó oficialmente santo al médico venezolano, reconocido universalmente como el “Médico de los pobres”.

En esa misma Misa de canonización, también fue elevada a los altares Carmen Elena Rendiles Martínez, convirtiéndose ambos en los primeros santos de Venezuela, un hecho histórico para la Iglesia y para el país caribeño.

La canonización de José Gregorio Hernández fue posible luego de que el Papa Francisco autorizara el proceso definitivo el 25 de febrero de 2025, tras la aprobación del milagro atribuido a su intercesión.

José Gregorio estaba convencido de su vocación. Y la suya no era una idea pasajera, por lo que intentó repetidas veces ingresar a la vida religiosa. Pero no pudiendo hacerlo, decidió responder a la llamada divina a través de los talentos recibidos y cultivados para la medicina.

A José Gregorio Hernández se lo llama “el santo de los pobres” porque dedicó su vida profesional y espiritual al servicio gratuito y desinteresado de las personas más humildes, especialmente de los enfermos que no tenían recursos para pagar atención médica.

Como médico, atendía sin cobrar a quienes no podían hacerlo, compraba medicamentos con su propio dinero y, en muchos casos, los dejaba en la puerta de las casas de los pacientes para no humillarlos.

Su consulta se convirtió en un verdadero refugio para los más necesitados de Caracas, donde ejercía la medicina con una profunda sensibilidad humana y cristiana, viendo en cada enfermo el rostro de Cristo.

La profunda vocación mariana del santo se evidencia en sus escritos, en sus diarios y en los testimonios jurados recolectados durante su causa de canonización. Textos documentados por la Academia Nacional de la Historia y por la Postulación.

Sin embargo, aunque no existiera constancia en texto de ello, aún su condición mariana quedaría patente y manifiesta en la praxis. Pues su vida incluía la oración diaria, un notable amor por el santo rosario y su pertenencia a cofradías marianas legalmente constituidas.

Aleteia hace un repaso histórico a los múltiples hechos documentados que sustentan la profunda devoción de san José Gregorio Hernández Cisneros a la santísima Virgen María.

 

 

Los analizaremos de forma detallada en los siguientes elementos:

1Consagración en la Cartuja

Durante su primer intento de vida monástica en la Cartuja de Farneta (Italia), José Gregorio adoptó el nombre de Hermano Marcelo.

Pues, resulta que el reglamento de la Orden de los Cartujos es estrictamente mariano. De hecho, el ingreso representa el acto de entrega más radical a una vida de oración bajo el patrocinio de la Virgen María.

Además, las cartas enviadas a su familia desde Lucca revelan algo profundamente conmovedor de su camino espiritual. Su búsqueda se apoya continuamente en la intercesión mariana, un pilar crucial de la espiritualidad cartujana.

2La Orden Franciscana Seglar

José Gregorio Hernández fue miembro activo de la Venerable Orden Tercera de San Francisco, conocida en la actualidad como la Orden Franciscana Seglar. Concretamente, perteneció a esta orden en la Iglesia de Nuestra Señora de la Mercedes, en Caracas.

Esta regla exige una devoción especial a la Inmaculada Concepción. Y él solía participar en cada festividad y culto mariano organizado por sus hermanos. Más aún, se afirma que los realizaba con la misma disciplina y rigurosidad que mostraba en sus labores científicas.

3Devoción a la Inmaculada

Testimonios acreditados en la Positio, como se le llama formalmente al expediente oficial de su canonización, sostienen que José Gregorio vivía bajo un voto de castidad privada. Tal entrega la habría ofrecido inspirado por la excepcional pureza de la Virgen María.

4La Virgen de las Mercedes

José Gregorio recibió el sacramento de la confirmación en el templo Las Mercedes, de Caracas, adonde acudía con frecuencia a misa, reconciliación y comunión. Según los documentos parroquiales, era un devoto asiduo.

Su profundo respeto y amor por los sacramentos se lee con ternura en una “confesión” a su hermana Isolina Hernández, fechada en 1908 durante su estancia en la Cartuja de Lucca (Italia): “Cada día aplico mi comunión, las misas, el oficio divino, el de la Santísima Virgen”.

Otro elemento destacado en su vida mariana es que, de hecho, antes de iniciar sus clases en la Universidad Central de Venezuela (UCV) se detenía en el templo católico para elevar una oración a Dios y encomendar sus labores académicas a la intercesión de la Virgen.

5Registro en su obra escrita

Su obra filosófica y personal tiene la particularidad de que, más allá del carácter intelectual, muestra una visión del mundo donde la fe y la razón convergen siempre en armonía.

Mientras sus textos médicos son técnicos, su correspondencia personal deja ver con claridad que José Gregorio Hernández atribuía su éxito académico en París (Francia) y Berlín (Alemania) a la intercesión divina.

Por ello, es común encontrar referencias directas en las que menciona la protección de la “Santísima Virgen” cada vez que se refiere a su salud y bienestar en el extranjero.

6Un científico excepcional

En el plano de la salud, José Gregorio introdujo la fisiología experimental que buscaba causas biológicas en el laboratorio. Su proeza fue modernizar la región con el perfeccionamiento de los conocimientos adquiridos en Europa, tal como hizo tras sus avances en la escuela fundada por Claude Bernard en Francia.

Fue pionero en microbiología, bebió en la escuela de Louis Pasteur, actuó como un puente excepcional para la transferencia de conocimiento científico tras laborar con mentes brillantes como las del Premio Nobel Charles Richet.

Fundó las cátedras de Histología, Bacteriología y Fisiología.

Estableció en América Latina protocolos de laboratorio con base en los estándares internacionales de Francia y Alemania.

Dio un impulso único a la profesionalización de la medicina en todo el continente. Y todo esto se tradujo en la salvación de un mayor número de vidas humanas.

7Siempre se abrazó al rosario

José Gregorio Hernández fue un científico de vanguardia con un legado excepcional, ¡un médico brillante! Pero, supo armonizar los aportes de la ciencia con la belleza de la fe. Muestra de ello es que nunca se separó de su rosario.

Jamás olvidó que aprendió a rezarle a la Virgen María en compañía de su mamá, doña Josefa Antonia Cisneros Mansilla, en su casa en Isnotú, como acreditan abundantes fuentes biográficas. Intelectuales como Francisco Canónico y Miguel Yáber mencionan que ella fue su primera catequista mariana.

El santo venezolano mantuvo viva esa práctica, que no dejó ni siquiera durante sus estudios en Europa, o en medio de su agitada agenda científica en Caracas. Su devoción a la Virgen fue tal, que en su testamento espiritual y en su vida diaria, la Inmaculada Concepción era una guía absoluta.

 

 

Ojalá que como él, podamos también nosotros decir la linda frase que repetía con cariño dirigiéndose a la Madre de Dios:

“¡Qué hermosa es la Virgen! Yo no sé cómo hay quien no la ame… Ella es la que nos guía, la que nos protege y la que nos lleva a Jesús”.

 

 

Primicias Rurales

Fuente: Aleteia

Homilía completa del Papa León XIV en su primera Misa de Nochebuena

Homilía completa del Papa León XIV en su primera Misa de Nochebuena

Homilía del Papa León XIV en la Misa de Nochebuena | Crédito: EWTN / ACI Prensa.

 

En el Hijo hecho hombre, Dios no nos da algo, sino a sí mismo, «a fin de librarnos de toda iniquidad, purificarnos y crear para sí un Pueblo elegido» (Tt 2,14). Nace en la noche Aquel que nos rescata de la noche: ya no hay que buscarla lejos, en los espacios siderales, sino inclinando la cabeza en el establo de al lado.

Es divina la necesidad de cuidado y calor que el Hijo del Padre comparte con todos sus hermanos en la historia. La luz divina que irradia este Niño nos ayuda a ver al hombre en cada vida que nace.

Para iluminar nuestra ceguera, el Señor quiso revelarse al hombre como hombre, su verdadera imagen, según un proyecto de amor iniciado con la creación del mundo. Mientras la noche del error oscurezca esta verdad providencial, «tampoco queda espacio para los otros, para los niños, los pobres, los extranjeros» (Benedicto XVI, Homilía en la noche de Navidad, 24 diciembre 2012).

Admiremos, queridos amigos, la sabiduría de la Navidad. En el niño Jesús, Dios da al mundo una nueva vida ―la suya―, para todos. No es una idea que resuelva todos los problemas, sino una historia de amor que nos involucra.

Ante las expectativas de los pueblos, Él envía un niño, para que sea palabra de esperanza; ante el dolor de los miserables, Él envía un indefenso, para que sea fuerza para levantarse; ante la violencia y la opresión, Él enciende una suave luz que ilumina con la salvación a todos los hijos de este mundo.

La respuesta llega en cuanto nos despertamos, como los pastores, de una noche mortal, a la luz de la vida naciente, contemplando al niño Jesús. En el establo de Belén, donde María y José, llenos de asombro, veían al recién nacido, el cielo estrellado se convierte en «una multitud del ejército celestial» (Lc 2,13).

Son huestes desarmadas y desarmantes, porque cantan la gloria de Dios, cuya manifestación en la tierra es la paz (cf. v. 14); en el corazón de Cristo, en efecto, palpita el vínculo que une en el amor el cielo y la tierra y el Creador con las criaturas.

Por eso, hace exactamente un año, el Papa Francisco afirmaba que el nacimiento de Jesús reaviva en nosotros «el don y la tarea de llevar esperanza allí donde se ha perdido», porque «con Él florece la alegría, con Él la vida cambia, con Él la esperanza no defrauda» (Homilía en la noche de Navidad, 24 diciembre 2024).

Hermanas y hermanos, la contemplación del Verbo hecho carne suscita en toda la Iglesia una palabra nueva y verdadera: proclamemos, pues, la alegría de la Navidad, que es fiesta de la fe, de la caridad y de la esperanza.

Es fiesta de la fe, porque Dios se hace hombre, naciendo de la Virgen. Es fiesta de la caridad, porque el don del Hijo redentor se realiza en la entrega fraterna. Es fiesta de la esperanza, porque el niño Jesús la enciende en nosotros, haciéndonos mensajeros de paz. Con estas virtudes en el corazón, sin temer a la noche, podemos ir al encuentro del amanecer del nuevo día.

 

Hoy en el mensaje Urbi et Orbi: León XIV clamó por la paz mundial y diálogo político sin exclusiones ideológicas

Hoy en el mensaje Urbi et Orbi: León XIV clamó por la paz mundial y diálogo político sin exclusiones ideológicas

Buenos Aires, jueves 25 diciembre (PR/25) — En un contexto internacional atravesado por guerras y tensiones, el Papa León XIV centró su mensaje del Urbi et Orbi en un llamado urgente a la paz y a la responsabilidad ética de la comunidad internacional.

Ante unas 26.000 personas reunidas en la Plaza de San Pedro, afirmó que la paz auténtica no surge espontáneamente, sino que exige asumir responsabilidades concretas orientadas a actuar con amor, reconciliación y justicia.

También exhortó a que “el Niño Jesús inspire a quienes tienen responsabilidades políticas en América Latina”, de modo que, ante los numerosos desafíos, “se dé espacio al diálogo por el bien común y no a las exclusiones ideológicas y partidistas”. A este respecto, observó que la Navidad es real cuando ilumina la vida pública y motiva decisiones capaces de fortalecer la convivencia y la paz social .

La Navidad como fuente de una paz que transforma

El Pontífice recordó que la paz anunciada en el nacimiento de Jesús no se construye desde la imposición, sino desde la misericordia de Dios. Es una paz —afirmó— que nace en la misericordia de Dios y que convoca a la conciencia humana a comprometerse activamente en la transformación de la realidad.

A partir de la liturgia de la Navidad, observó que la venida de Cristo conserva actualidad como signo de esperanza frente a las divisiones del mundo actual. La paz proclamada en Belén, dijo, no se ha extinguido, sino que sigue ofreciendo luz y orientación en medio de las sombras de la historia.

El Dios que nace en la pobreza y se acerca a los excluidos

El obispo de Roma, indicó que el nacimiento de Jesús hecho hombre, desde la sencillez y la precariedad reveló la opción de Dios por acercarse a los más vulnerables. Al elegir la pobreza, Cristo se identifica con quienes viven en los márgenes y dignifica su sufrimiento.

Por otra parte, remarcó que la grandeza que propone el Evangelio no pasa por el poder ni la acumulación, sino por la cercanía con quienes viven el abandono y la injusticia. En ese sentido, señaló que la Navidad llama a descubrir a Cristo en las heridas de la historia.

Paz y responsabilidad: un camino que compromete a todos

El líder religioso subrayó que Jesucristo es “nuestra paz” porque invita a enfrentar el mal con responsabilidad y conversión. Según explicó, La paz, aclaró, no se construye ignorando las faltas, ni echando culpas, sino reconociendo errores, abriéndose al perdón y trabajando por la reconciliación de las relaciones.

En su mensaje, León XIV planteó que los procesos de reconciliación tienen una raíz profundamente humana y personal, pero consecuencias sociales y políticas. Apuntó que únicamente una humanidad abierta al perdón y capaz de perdonar puede construir estructuras más justas y pacíficas.

Un clamor por las regiones heridas del mundo

El Papa amplió su mirada a los numerosos escenarios marcados por la violencia, la guerra y las catástrofes humanitarias. imploró al Niño de Belén “paz y consuelo para las víctimas de todas las guerras, especialmente las olvidadas”, y para quienes padecen “la injusticia, la inestabilidad política, la persecución religiosa y el terrorismo”. Recordó de modo especial a Sudán, Sudán del Sur, Malí, Burkina Faso y la República Democrática del Congo. Incluyó en sus oraciones al pueblo de Haití, para que cese toda forma de violencia y el país pueda avanzar por el camino de la paz y la reconciliación.

En ese contexto, pidió a los responsables de las naciones y a la comunidad internacional un compromiso renovado con la paz, la justicia y la ayuda solidaria y observó que la figura del Niño Jesús debe inspirar a quienes toman decisiones de impacto global, recordándoles que el poder encuentra su sentido auténtico en el servicio y la protección de la vida humana.

América Latina y el desafío del diálogo

De forma particular, el Papa volvió la mirada hacia América Latina, una región marcada por fuertes tensiones sociales y políticas, invitó a sus líderes a escuchar y dialogar sin exclusiones, dejando de lado la polarización política, como camino para enfrentar a las necesidades de sus pueblos.

El Pontífice afirmó que únicamente un diálogo centrado en el bien común, puede abrir caminos para construir la paz y permitir el desarrollo en contextos de desigualdad y exclusión social.

Cercanía con quienes más sufren

En su mensaje, el Papa manifestó su preocupación por quienes viven en situaciones de mayor vulnerabilidad —pobres, migrantes, refugiados, jóvenes desempleados y privados de libertad—, haciendo ver que Cristo se identifica con ellos. Para ayudar a subsanar estas heridas, invitó a la comunidad cristiana y a la sociedad a comprometerse activamente con la solidaridad y la defensa de la dignidad humana.

El Pontífice recordó al final de su mensaje que la Navidad es la certeza de un Cristo que no condena, sino que salva y sana, acompañando a la humanidad en sus sufrimientos. Apuntó, que esta celebración llama a toda la humanidad a asumir la responsabilidad de construir una sociedad más fraterna, iluminada por gestos concretos de amor y justicia .

 

 

Fuente: adn.celam.org/
Primicias Rurales
¡Les deseamos una muy Feliz Navidad!

¡Les deseamos una muy Feliz Navidad!

Queridos lectores:
Todo el equipo de Primicias Rurales les desea una feliz y santa Navidad.
¡Se renueva la alegría porque ha nacido el Príncipe de la Paz!
Gracias por seguirnos días a día y colaborar con sus sugerencias para hacer más ágil y profundo nuestro portal que ya lleva 15 años ininterrumpidos. 

Que esta Navidad nos mueva a vivir con mayor sencillez y a compartir no sólo lo que nos sobra, sino también lo que tenemos.

Aferrados a las enseñanzas de Jesús, el Camino, la Verdad y la Vida, cuidemos los valores esenciales frente a un mundo cada vez más tecnologizado, donde los sentimientos corren el riesgo de apagarse.

Aunque con esperanza vemos que hay un renacimiento de la espiritualidad cristiana en muchos jóvenes y adultos en el mundo.
No nos olvidemos de los más necesitados.
¡Bendiciones y deseos de Paz para todos!

 

Matilde Fierro y Pedro A. Lobos
León XIV pasa su primera Navidad en el Vaticano, pero el recuerdo del Padre Prevost vive en las celebraciones en Chiclayo

León XIV pasa su primera Navidad en el Vaticano, pero el recuerdo del Padre Prevost vive en las celebraciones en Chiclayo

La gente pasa junto a una pancarta con una imagen del Papa León XIV en la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo en Chiclayo, región de Lambayeque, norte de Perú, el 12 de mayo de 2025. ERNESTO BENAVIDES/AFP/AFP via Getty Images

Chiclayo, Perú, jueves 25 diciembre (PR/25) — “Yo quiero una pistola por Navidad”, le dice al padre Elky Segura uno de los niños que juegan en la puerta del ‘Comedor parroquial León XIV”. “Pistola no, es malo”, le contesta el padre con una sonrisa. “De juguete”, aclara el pequeño.

Los niños ríen y hacen bulla; el viento levanta la tierra afuera del comedor de material prefabricado. Adentro, cerca de la cocina, pequeña y muy sencilla, las fotos del entonces monseñor Robert Prevost están pegadas en la pared, como una estampita que los cuida. Son de 2018, año en el que inauguró el lugar con fondos de Cáritas, la confederación de la iglesia para obras sociales.

En Chiclayo, la figura del papa está en todos lados en esta Navidad

En la cocina, Rosita y Daria sirven el almuerzo a una parte de las 70 personas que comen en este lugar a diario. Daria cuenta que su día inicia a las 6:30 de la mañana. “Soy la que hace las compras, me voy al mercado. Yo le pregunto a Rosita un día antes qué se va a hacer”. Así, desde las nueve de la mañana, Rosita hace el milagro de todo cocinero.

“Moseñor Prevost, viendo que aquí había una capilla y un terreno amplio, decidió construir con Cáritas” el comedor y “los primeros atendidos fueron venezolanos”, dice en referencia a la gran cantidad de migrantes que había en 2018. Chiclayo es una de las ciudades con mayor cantidad de migrantes venezolanos de Perú y una alta porción de ellos viven en la vulnerabilidad, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).

El Comedor papa León XIV

A partir del nombramiento de Prevost como papa, en mayo pasado, “le hemos puesto León XVI”, cuenta a CNN Elky Segura. El comedor queda en San Antonio, una zona de bajos recursos de Chichayo.

El padre Elky conoció al hoy papa León XIV en 2015, meses después de su llegada a Chiclayo, donde vivió de 2014 a 2023. “Es un pastor prudente, escucha mucho, no toma decisiones improvisadas, reflexiona mucho, discierne. Él nunca ha tenido un sacerdote amigo, en particular, con todos era igual, no había distinción”, dice Elky.

Para Elky Segura, su mayor legado es la enseñanza que les dio para “abrir los ojos a los más necesitados”.

Y esa enseñanza y el recuerdo de Prevost estarán en cada rincón de la ciudad en esta Navidad, la primera del exobispo de Chiclayo como papa.

El anhelo de una visita en 2026

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En el comedor, Daria y Rosita, gracias a una donación, reparten víveres por Navidad a quienes almuerzan allí. Daria, increíblemente, conoce el nombre de cada uno de los beneficiarios, “ella es Irene, ella Amanda…”. Con su celular, quiere capturar la entrega de los alimentos, pero se detiene de pronto. “Un ratito porque no he filmado nada”, ríe, cuando se da cuenta que no ha presionado el botón para grabar.

Daria conoció a Prevost mientras él realizaba su trabajo pastoral. Como muchos en Chiclayo, tiene una foto con el hoy papa. Rosita también lo conoció y recuerda que veía a Prevost llegar a la capilla como obispo de Chiclayo. Su deseo para el 2026 es “que venga a conocer, darle un abrazo ya como nuestro papa”, dice sonriendo.

Robert Prevost vivió y trabajó en el obispado de Chiclayo durante 8 de los más de 20 años que estuvo en Perú. En la puerta del edificio, Jimmy, encargado de la seguridad, saluda a CNN como en mayo 2025, cuando el mundo se preguntaba dónde quedaba Chiclayo, la ciudad que el nuevo papa había mencionado como su “querida diócesis” durante su discurso inaugural como León XIV.

El ingreso al obispado está decorado con motivos navideños y una foto en tamaño real del ahora Papa León XIV. También hay fotos de Prevost desde que era un niño desconocido hasta convertirse en papa. Jimmy, que lo vio tantos años entrar y salir por la puerta del obispado, también tiene una foto con él.

Foto tomada el 24 diciembre 2022, donde se ve a Prevost repartiendo alimentos en el comedor de la Catedral de Chiclayo

En el patio decorado por Navidad, Prevost dio su último mensaje por Nochebuena en Chiclayo, que está en la página de Facebook de la diócesis. “Busquemos vivir en paz”, dijo en aquel momento.

En el obispado, el padre Fidel Purisaca, que vivió y trabajó con Prevost en la diócesis de Chiclayo, entonces era el director de Prensa y Comunicación. Conocida la noticia de que monseñor Prevost había sido elegido papa, se comunicó con él por Whatsapp, pero desde entonces lo hace a través de su secretario, Edgar Rimaycuna, debido a su ocupada agenda papal.

Rimaycuna, también chiclayano, fue secretario de Prevost en Perú y continúa trabajando con él ahora en el Vaticano.

Los regalos de la última Nochebuena

La última Nochebuena que Prevost pasó en Chiclayo, el padre Fidel estuvo con él y con otras personas que eran parte del obispado. Recuerda que el papa repartió algunos regalos sencillos, como telas para pantalones y camisas.

También rememora la última misa por Navidad de Prevost en la catedral, en diciembre de 2022. “Habitualmente todos los días tenía la celebración de la santa misa de la catedral”.

A la misa por la Nochebuena “acudía mucha gente y él tenía un mensaje especial en cada Navidad”, cuenta a CNN el padre Fidel. Antes de aquella última misa del 24 de diciembre, Prevost compartió en el comedor de la catedral con chiclayanos humildes, sirvió la comida y repartió regalos personalmente.

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En ese mismo comedor aún está el auto que León XIV manejaba y que ahora es usado por el actual obispo de Chiclayo. “Disfrutaba manejar, lo hacía muy bien”, dice el padre Fidel Purisaca.

Frente al obispado, en un aparcamiento hay un cartel con la foto de Prevost que dice: “Saludamos con aprecio a nuestro Papa León XIV, quien fue cliente de nuestro estacionamiento y vecino”.

Las imágenes de Robert Prevost, están por gran parte de Chiclayo. Hay fotos en carteles que dicen “Bienvenidos la ciudad del papa León XIV” y murales con su rostro que quedaron tras un concurso organizado por la municipalidad.

El municipio también organizó, junto al obispado, una muestra con prendas y objetos que utilizó el papa y una ruta turística para disfrutar de las iglesias de Chiclayo.

Su foto por todos lados

Una fotografía en tamaño real recibe a quienes ingresan al obispado, otra en el balcón de la municipalidad, otra en la puerta de la catedral. Allí está Edmundo Maraví, que vende calendarios con el rostro de León XIV y, desde hace casi 30 años, ayuda a la iglesia.

“Yo nací aquí en Chiclayo, yo de chiquito siempre me venía a la iglesia y decidí trabajar voluntariamente, ya tengo 28 años así”. “Nuestro papa siempre ha sido una persona muy honesta, caritativa, como se dice una persona muy buena, siempre ha apoyado a los más pobres”, dice orgulloso y deja claro que, para él, León XIV es de Chiclayo.

“Nuestro Perú se siente tan orgulloso de tener nuestro papa; la verdad no pensábamos, porque el día que supimos que ya tuvimos un papa chiclayano la gente aquí se alocaba”.

“Él va a venir a vernos, yo sé que él viene, está haciendo su programación para venir y va venir, y ojalá que no me pase nada a mí para verlo”, dice Matilde Angulo, sentada en una de las bancas de la plaza principal de Chiclayo donde está la catedral. “Ha tenido mucha influencia no solo en la ciudad sino en los ámbitos rurales, ha hecho mucha obra a beneficio de gente que necesita”, dice otro chiclayano, Luis Eduardo Huaranga.

Prevost no solo está presente en todas sus fotos en Chiclayo, sino también en “los corazones de los cristianos fue una alegría inmensa, y pienso que sí, sigue presente el papa aquí”, dice Yazmin, mientras camina en la plaza principal.

Su amiga Mirella Reyes recuerda que Prevost celebró muchas misas en Chiclayo.

“Él asistía a las parroquias de cada distrito, a hacer las primeras comuniones, las confirmaciones, entonces una de ella fui yo, porque asistió a mi confirmación”.

Mirella conserva las fotos que se tomó años atrás con él, sin imaginar que aquel cura se convertiría algún día en el papa León XIV.

Primicias Rurales

Fuente: CNN en Español

 

 

 

 

Esta noche es Nochebuena: la espera del nacimiento de Jesús que vuelve a unir al mundo con mensaje de paz

Esta noche es Nochebuena: la espera del nacimiento de Jesús que vuelve a unir al mundo con mensaje de paz

Buenos Aires, miércoles 24 diciembre (PR/25) — La Nochebuena, celebrada cada 24 de diciembre, es una de las noches más significativas del calendario cristiano.

Es el tiempo de la espera, del silencio y de la alegría anticipada por el nacimiento de Jesús, que la tradición sitúa entre la medianoche y la madrugada del 25 de diciembre.

María y José en la espera nos guían hacia el fin del tiempo del Adviento.

En un contexto global marcado por búsquedas espirituales renovadas, esta celebración recupera fuerza como espacio de fe, encuentro y esperanza también para los no cristianos.

Aunque los Evangelios no indican una fecha exacta para el nacimiento de Cristo, la Iglesia estableció el 25 de diciembre en el siglo IV, vinculándolo al anuncio de la luz que vence a la oscuridad.

Desde entonces, la noche previa adquirió un valor propio: una noche buena, distinta, en la que los cristianos se preparan para recibir al Salvador.

A la medianoche nace el Niño Jesús

Para la tradición católica, la Navidad comienza formalmente a las 0 horas, momento en el que se celebra el nacimiento de Jesús en Belén. Por eso, muchas familias esperan ese instante para realizar el brindis, desearse una Feliz Navidad y, en los hogares donde hay pesebre, colocar la imagen del Niño Jesús, signo central de la fe cristiana.

A esa misma hora se celebra la Misa de Gallo, una de las liturgias más antiguas y significativas de la Iglesia, vigente desde el siglo V. Esta celebración expresa la vigilia del pueblo creyente que espera la llegada de la Luz al mundo, recordando que Dios se hace hombre para habitar entre los suyos.

La mesa familiar como signo de comunión

La Nochebuena es también un tiempo profundamente familiar. La cena compartida ocupa un lugar central y se vive como un gesto de comunión, gratitud y reconciliación.

Los platos tradicionales varían según las regiones: pavo relleno, vitel toné, lechón, tamales, pan dulce o turrones, pero en todos los casos la mesa expresa abundancia y cuidado mutuo.

Como suelen señalar diversos análisis históricos y culturales, muchas de estas costumbres se fueron integrando con el paso del tiempo. Sin embargo, para los cristianos, la comida compartida remite al valor del hogar, al encuentro fraterno y a la alegría de recibir juntos el don de la vida nueva que trae la Navidad.

Luces, adornos y signos de esperanza

La decoración con luces, guirnaldas y adornos, incorporada con el correr de los siglos y de origen no estrictamente religioso, se integró a la celebración como un signo de alegría y esperanza, evocando a Cristo como luz del mundo. El arbolito, el pesebre y las velas encendidas ayudan a crear un clima de recogimiento y celebración, donde lo cotidiano se abre a lo sagrado.

A la medianoche, el intercambio de regalos adquiere su sentido más profundo cuando se lo comprende

como un reflejo del gran regalo que Dios hace a la humanidad al enviar a su Hijo. No se trata solo de un gesto material, sino de una expresión de amor, generosidad y gratuidad.

Tradiciones que se renuevan

A lo largo de la historia, la Nochebuena fue incorporando elementos culturales y sociales que conviven con la tradición religiosa. Figuras como Papá Noel, los villancicos, las reuniones extendidas y los saludos multitudinarios forman parte del modo en que cada comunidad vive esta noche especial.

Al mismo tiempo, en distintas regiones del mundo se observa un renovado interés por la fe cristiana, especialmente entre jóvenes y familias que vuelven a valorar el sentido espiritual de la Navidad, la oración en el hogar y la participación en las celebraciones litúrgicas.

Una noche buena para volver a lo esencial

Más allá de las costumbres y de los cambios culturales, la Nochebuena conserva su esencia: es una noche para detenerse, hacer silencio y abrir el corazón. Una noche que invita a la reconciliación, a la esperanza y a la confianza en un Dios que se hace cercano.

También se celebra la Navidad con los más necesitados en muchos lugares, regiones y a través de organizaciones solidarias o parroquias católicas por nombrar a algunas.

Si estás sólo puedes salir a la calle, de la ciudad o pueblo que sea,  con un pedazo de pan dulce a compartir con alguien que estará desamparado a la espera de una mano amiga. 

En un tiempo marcado por incertidumbres y desafíos, millones de personas en el mundo vuelven a encontrar en esta noche un mensaje sencillo y profundo: Dios nace en la humildad, en el hogar y en la fe compartida. Por eso, ayer como hoy, sigue siendo una noche buena.

Jesús vuelve a nacer en nuestros corazones como hace dos mil años. 

¡Ah! Y no nos olvidemos de invocar a María. Aquí va una oración para esta noche: 

Oración a María, Madre del Adviento, para la Nochebuena

Oh, Santísima Virgen María, Madre del Adviento y de la Nochebuena,
Tú que esperaste con fe y paciencia la llegada del Salvador,
Acogiste en tu seno virginal al Hijo de Dios, hecho hombre por amor,
Y nos trajiste la luz y la esperanza al mundo.
En esta noche santa, junto a tu regazo maternal,
Queremos prepararnos para recibir a Jesús, nuestro Rey y Señor.
Enséñanos, Madre querida, a vivir como tú,
Con un corazón humilde y dispuesto a decir un «sí» a la voluntad de Dios. 
Que nuestro corazón sea como un pesebre,
Un lugar donde el Niño Jesús pueda nacer y reinar,
Libre de todo egoísmo, miedo y distracción.
Ayúdanos a ser como tú: pequeñas, sencillas y llenas de amor.
Acompáñanos, Madre de la Esperanza, en esta Nochebuena,
Para que, al contemplar a tu Hijo,
Sintamos la paz que Él trae al mundo,
Y podamos llevar esa paz y ese amor a todos los que nos rodean.
Ruega por nosotros, Madre de la Iglesia,
Para que crezcamos en bondad, en fe y en servicio,
Y caminemos siempre cerca de Jesús, tu Hijo Amado.
Amén.

Primicias Rurales / IA

Por Matilde Fierro