Buenos Aires, 30 de junio, (PR/ 20).- El especialista Aníbal Pordomingo sostiene que hay prácticas sencillas para disminuir el impacto ambiental en la cría, recría y terminación, que a la vez generan un incremento de la productividad. Utilizar bien las pasturas, acortar el período ocioso de los vientres, aumentar el porcentaje de destete, recriar a buen ritmo y mejorar la eficiencia de conversión en el feedlot, abren oportunidades de mejora.
«En la medida en que manejemos los sistemas productivos con mayor eficiencia para que el bovino convierta mejor el alimento en carne, podremos reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Más productividad y cuidado del ambiente van de la mano», afirmó el Ing. Agr. Aníbal Pordomingo, Coordinador de Producción Animal del INTA, en un nuevo webinar organizado por el Foro Argentino de Genética Bovina sobre Ganadería y Cambio Climático, que abordó un aspecto clave para el negocio ganadero y estratégico para el sector, dada la creciente amenaza del lobby contra la carne vacuna con el argumento de la contaminación de los recursos.
Por ser rumiante, el bovino fermenta el alimento que consume y emite metano y otros gases, pero esto varía según la etapa del ciclo de vida y el sistema de producción. «La cría es el eslabón de mayor impacto, incluyendo todas las categorías que la integran, como la vaca, la reposición y los toros. Entonces, producir cerca de un ternero por vaca y por año nos llevaría a mejorar la eficiencia y, con ello, a bajar las emisiones», planteó, presentando los datos de varios modelos científicos internacionales.
En la Argentina, con un 60% de destete, la cría estaría generando el 82% de las emisiones totales del ganado (medidas como kg CO2 eq./kg carcasa) pero si se aumenta el destete al 85% podría bajar al 65%.
«La mayor emisión de la cría estaría dada por la cantidad de horas de pasto que cosechan y fermentan los animales para producir un kilo de peso vivo. En cambio, la recría y el engorde producen más kilos en función de la cantidad de materia seca utilizada, con lo cual emiten menos», explicó.
En la práctica
Para respaldar estos conceptos, Pordomingo comparó la cantidad de pasto que requiere producir un novillo de 450 kg en un sistema pastoril con terminación a corral, si el rodeo tiene un 60% destete y si avanza al 85%. En ambos casos consideró un ciclo de 30 meses, desde la preñez a la faena, o sea incluyendo los nueve meses de gestación.
«Si mejoro la eficiencia y logro un mayor destete puedo producir los mismos kilos de carne pero estoy fermentando menos cantidad de pasto por unidad de producto y, automáticamente, estoy reduciendo las emisiones», aseveró.
Para el especialista, aunque el animal se termine a corral, los sistemas argentinos son muy pastoriles. «La participación del forraje, tanto pasturas naturales como implantadas, es muy alta incluso en la producción de un animal liviano (380kg) y aún si se incrementa el porcentaje de destete», indicó.
«Entonces, aunque se pueden hacer ahorros en la terminación, la clave para disminuir emisiones está en cómo se utiliza ese pasto, sobre todo, en la cría y también en recría», advirtió, detallando que, en otros países donde la ganadería es más intensiva, «lograron sistemas menos emisores, aunque se generan otras externalidades o costos sociales».
Oportunidades de mejora
A nivel global, las mediciones de gases de efecto invernadero se basan en las metodologías del Grupo Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), en particular la cantidad de carbono emitida para producir cada kilo de carne, sin considerar la captura de los pastos. «Si bien esto va en desmedro de nuestros sistemas, aún así, tenemos espacios para mejorar», sostuvo Pordomingo.
En la cría, un punto clave es acortar el período ocioso de los vientres, lo que además de mejorar la eficiencia del rodeo, contribuye a reducir las emisiones por kilo producido. «Hay algunos establecimientos que entoran a los 13 a 15 meses. Y para estandarizar el nacimiento de los terneros destinan la cabeza de los vientres (según fecha de parto en la parición anterior) a un segundo servicio, ya que este grupo se preña más fácilmente», ejemplificó.
En esa línea, más allá de estacionar el servicio, acomodándolo a los ciclos forrajeros, se busca acortarlo todo lo posible, a 70 días, para ejercer una máxima presión sobre la fertilidad. «La vaca cabeza siempre tiene una expresión de fertilidad superior al resto», remarcó y mostró un gráfico de un rodeo con un servicio de 90 días que presenta el pico de la preñez a los 45 a 60 días.
«Pero si se mira dentro de ese rodeo, se encuentran dos poblaciones bien distintas. Un 60% siempre se preña mucho antes, son los vientres que mejor uso hacen de los recursos, y otro 40% lo hace luego. Entonces podemos aprovechar esta oportunidad con un servicio diferente», dijo Pordomingo, refiriéndose al adelantamiento del grueso de las preñeces, a los 30-45 días, que se alcanza seleccionando las vacas cabeza y entorándolas por separado del remanente de la tropa, que logra los máximos a los 60-75 días.
En toda la cadena
La mejora en la eficiencia de la cría no solo brinda beneficios a la propia actividad sino que se proyectan a todo el ciclo productivo. «Estudios experimentales, validados en campos de productores, demostraron que los novillos hijos de vacas cabeza con servicio de 70 días, manejados con iguales sistemas posdestete, en este caso pastoriles, logran un peso de faena similar (450 kg), tres meses antes que aquéllos que provienen de rodeos con servicio de 90 días. Unos salen a faena los 20 meses y los otros a los 23 meses», contó.
También hay oportunidades de mejora acelerando los procesos de recría y engorde, algo que en la ganadería argentina se viene dando en los últimos 20 años. «En la recría no es lo mismo si el animal gana 350 gr/día que si gana 600-700 gr/día. Eso además de permitir terminar un novillo con mayor peso y mejor calidad de carcasa, hay una menor emisión neta por kilo de res producido», pormenorizó.
En la terminación, asimismo, «cuanto más rápido es el proceso, como ocurre en el feedlot, menor es la emisión comparada con la invernada pastoril», reveló. Otra posibilidad es aprovechar la variabilidad genética del rodeo en cuanto a eficiencia en el engorde. «Algunos animales consumen menos que otros para ganar el mismo peso y, con ello, también se reducen las emisiones», planteó Pordomingo, aludiendo al trabajo que están realizando el INTA, la FAUBA, CREA y las Asociaciones de Criadores para incluir este atributo en los programas de mejoramiento de diferentes razas.
La eficiencia del pesado
«Un mito bastante difundido es que los novillos más grandes y que están más tiempo en el corral son más ineficientes, pero esto no siempre es así», dijo Pordomingo, mostrando los resultados de un ensayo del INTA Anguil y la empresa Phibro, que midió el desempeño de animales que ingresaron con 310 kg promedio y se mantuvieron encerrados entre 60 y 150 días hasta la faena. «Se comprobó que la conversión fue mejorando hasta los 120 días (6,28) cuando se terminaron con 480 kg. O seaque generar más kilos por cabeza no necesariamente es más ineficiente. No es casual que el mundo produzca animales pesados, nosotros somos los únicos que los hacemos livianos», subrayó.
¿La explicación? «Hay un mayor gasto de energía para el funcionamiento de los órganos en un animal de 480 kg finales que en otro de 380kg, pero una vez resuelto esto, a partir de los 90 días de encierre, la energía sobrante se transfiere más eficientemente a carcasa», argumentó, detallando que luego hay un quiebre en este proceso metabólico que se da a los 150días, cuando el animal llega a los 500 kg. «Entonces, la Argentina sí puede proponerse una mayor producción por cabeza sin exponerse a una mayor emisión por kilo producido«, resaltó.
A futuro
Si bien los sistemas ganaderos tienen un espacio de mejora en la recría y el engorde, sus efectos resultan menos impactantes que ganando eficiencia en la cría. Según un trabajo de CREA, presentado en el Foro, aumentando el 0,1% el contenido de carbono orgánico de los suelos se pueden neutralizar las emisiones de un sistema de cría que produce 100 kg PV/ha/año.
¿Cómo mejorar la cría? «Deberíamos premiar a los productores a medida que vayan logrando metas de eficiencia. Un criador que logra 90% de destete, manejando bien los pastos, con una buena cobertura del suelo y, por lo tanto, capturando carbono, no solo obtiene beneficios para su empresa, sino que está brindando un servicio ecosistémico para la sociedad», finalizó Pordomingo.
Por Ing. Agr. Liliana Rosenstein, Editora de Valor Carne
Buenos Aires, 25 junio (PR/20) — El ataque que sufre desde hace algunos años la producción de carne por parte de ambientalistas, con argumentos de dudosa validez científica, tiene un punto de inflexión en la pandemia de Covid-19. Pese a que la industria de la carne siguió trabajando con normalidad, los niveles de contaminación del planeta disminuyeron notablemente. Nuestro país, además, posee una producción ganadera que propicia la fijación de carbono y posibilita neutralizar las emisiones de otros sectores de la economía. La ganadería argentina no solo no perjudica el medioambiente sino que vuelve sustentable a todo nuestro sistema económico.
Por Ing. Agr. M. Sc. Adrian Bifaretti, Jefe Departamento Promoción Interna del IPCVA, y Lic. Eugenia Brusca, asistente del Departamento Promoción Interna IPCVA.
Los últimos meses se caracterizaron por el confinamiento general y la reducción drástica de muchas de las actividades del día a día. De todas las líneas de producción afectadas por el brote del COVID-19, la cadena de ganados y carnes se encuentra dentro de las actividades esenciales en esta crisis. Y de hecho continúa brindando y garantizando este alimento emblemático para los argentinos a lo largo y ancho del país. Cuando toda la sociedad atraviesa este difícil momento, con un horizonte incierto en lo sanitario y en lo socioeconómico, el sector cárnico dice una vez más presente y está cerca de la gente, cuidando el funcionamiento de la cadena para poder ofrecer de manera ininterrumpida carne vacuna segura y asequible.
En estos momentos de pandemia la cadena trabaja bajo protocolos, controles y normas del SENASA y el Ministerio de Salud de la Nación en forma coordinada con las diferentes provincias. La responsabilidad es de la cadena en su conjunto. No existe tratamiento ni vacuna contra el Coronavirus. El compromiso social es el único antídoto. Y la Cadena de ganados y carnes está demostrando hacerse cargo de su responsabilidad y compromiso social una vez más.
Bienvenida esta posibilidad que se le presenta y que está aprovechando, ya que durante los últimos años el sector de ganados y carnes viene siendo epicentro de debates públicos en el mundo, catalogado como uno de las principales causantes del cambio climático. Precisamente otra de las caras de esta pandemia ha revelado que la cadena de ganados y carnes no es ni de lejos una de las principales causantes de ello.
El continuo castigo que sufre desde hace unos años la producción de carne vacuna, particularmente a nivel internacional, por parte de diferentes instituciones, organizaciones y movimientos, con planteos ideológicos y con argumentos de dudosa validez científica podría tener un punto de inflexión, en función de las evidencias de mejoramiento ambiental, aun cuando las vacas de todo el mundo, han seguido haciendo su trabajo en plena pandemia.
La pandemia y su revelación en la emisión de GEI
Cuando se analizan los datos de los niveles de contaminación durante la cuarentena obligatoria sufrida por el mundo entero, los registros de organizaciones como la Agencia Espacial Europea o la mismísima NASA demuestran que durante los últimos meses los niveles de contaminación del planeta han caído de manera formidable.
Concretamente, desde los momentos previos a este mundo en suspenso, la NASA ha dimensionado un descenso entre el 20% y el 30% de las emisiones de emisiones de dióxido de nitrógeno en países como Italia, China y EEUU donde el covid 19 complicó el normal funcionamiento de plantas de energía, buena parte de la industria y afectó mucho el normal desenvolvimiento del transporte. (Fig 1).
El desplome del dióxido de Nitrógeno es patente desde el espacio y hay que recordar que la principal fuente de las altas concentraciones de este gas es el uso de combustibles fósiles en el transporte, la industria y la calefacción. Al respecto y para dimensionar la caída en el nivel de emisiones, vale citar el comentario de Claus Zehner, Jefe de la misión Copérnico Sentinel 5-P. “Nunca habíamos visto algo así en Europa”, confiesa. “Lo único comparable fue la drástica reducción que vimos en Pekín durante los Juegos Olímpicos de 2008, cuando las autoridades cerraron la ciudad al tráfico y pararon las centrales térmicas de carbón”. Un análisis más profundo de este cambio durante la pandemia puede encontrarse en la nota “La pandemia provoca la mayor caída de contaminación observada en Europa” publicada por el web del periódico El País.
Varios análisis indican que estamos viviendo una caída sin precedentes en la emisión de CO2, uno de los principales gases contaminantes que causan el cambio climático. Buena parte de su disminución está relacionada con el freno del transporte terrestre a nivel global. Así se desprende de un artículo de la BBC que aborda la problemática del coronavirus y el cambio climático
Las menores emisiones de CO2 a la atmósfera están relacionada también con el menor uso de energía entre otras cuestiones de peso. La Agencia de Energía Internacional por ejemplo, ha hecho estimaciones que durante este año el mundo usará un 6% menos de energía. Eso equivale a que se deje de utilizar toda la demanda energética de India, un país industrializado con casi 1.700 millones de habitantes. (Fig 2)
De manera análoga, varios análisis del portal especializado Carbon Brief muestran que este año las emisiones de CO2 disminuirán entre un 4% y 8%, lo que representa entre 2.000 y3.000 millones de toneladas menos de este gas en la atmósfera.
Que no secuestren el futuro de la ganadería… bajo las patas del ganado hay mucho carbono por contar…
Esto, no hace más que demostrar que la ganadería, y con ello la producción de carne, no es la mayor responsable de las emisiones de gases de efecto invernadero, quedando en evidencia que otras actividades como la producción de energía, el transporte o la industria a gran escala en muchos países con poder político, tienen mucha mayor responsabilidad en el cambio climático de lo que definen metodologías validadas solo parcialmente en función de los intereses predominantes en juego.
Si se computan las emisiones globales de todos los sectores de la economía, las emisiones agropecuarias de Argentina explican entre 0.5 – 0.6% de las emisiones globales; una cifra muy poco significativa a escala mundial (Viglizzo y Ricard, 2015).
A pesar de ello, vale profundizar en el enfoque que plantea Ernesto Viglizzo, uno de los máximos referentes y expertos en el tema en Argentina. Sostiene que es necesario perfeccionar y homologar a nivel internacional las metodologías para dimensionar la emisión de gases de efecto invernadero y considerar además la fijación de carbono por parte de la biomasa que habitualmente no vemos y que está en el suelo.
El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) parte del supuesto que las tierras de pastoreo como pastizales, sabanas y pasturas conservan un equilibrio el balance de carbono a través de los años. Sin embargo, ello subestima la capacidad de los suelos ganaderos para capturar y almacenar carbono atmosférico de manera permanente. Por ello, países como Argentina se ven perjudicados en los números que arrojan los inventarios GEI que son los que justamente absorbe la opinión pública.
En torno a este concepto es necesario reforzar y apoyar la postura de la Sociedad Rural Argentina (SRA) y de la Dirección General de Asuntos Ambientales del Ministerio de Relaciones Exteriores y Cultos de la Nación, que en su momento han cuestionado la conclusión brindada por el (IPCC), sobre que el agro es el segundo emisor de carbono de la Argentina.
Nuestro país posee una producción ganadera a base de pastizales (fig 3). Esto es un punto a favor para hacer valer su función ecológica y sus servicios ambientales relacionados con el almacenamiento de carbono.
La fijación de carbono de nuestros suelos posibilita generar un crédito de carbono en condiciones de neutralizar la totalidad de las emisiones de los otros sectores de nuestra economía. Nuestra ganadería no solo no resulta perjudicial para el medioambiente, sino que vuelve sustentable a la totalidad de nuestro sistema económico. De hecho, Argentina emerge como el país que mostraría el balance de carbono con mayores excedentes en toda la región del Mercosur, secuestrando 12 veces más de lo que emite, comparado con una relación de 3,5 promedio para la región.
El rol de la ganadería en la postpandemia
Buena parte de la ganadería argentina se desarrolla donde no hay otras alternativas de producción. No es fácil pensar en un posible reemplazo ya que otras actividades resultan hoy en día inviables desde el punto de vista social y económico desarrollar otras actividades. La FAO a propósito reconoce que el 70 % de las tierras agrícolas del mundo solo pueden destinarse al pastoreo de ganado.
Los rumiantes han existido en el planeta y han acompañado al ser humano desde siempre y si bien es cierto que el metano emitido, principal gas derivado del ganado bovino incide en el calentamiento global, no es el principal gas involucrado en este proceso ya que este lugar es ocupado por el dióxido de carbono.
Además, vale recordar que aproximadamente el 90% del CH4 emitido es inactivado en la estratósfera por un componente químico denominado Hidroxil (OH). Sus consecuencias negativas en la atmósfera se ven de este modo atenuadas a través de un proceso natural, circunstancia que sería oportuno considerar cuando se analiza verdaderamente el impacto de la ganadería en la problemática del cambio climático. (Saunois et al., 2016).
Desde una perspectiva productiva el modelo de la ganadería argentina se basa, mayormente, en estructuras agropecuarias diversificadas, en donde la producción suele ser mixta. En la cual convive la producción ganadera y agrícola en grandes extensiones de pasturas naturales y cultivos. Este es el punto de partida de una cadena de carnes comprometida con su comunidad y responsable del arraigo en buena parte del territorio nacional. Vale la pena resaltar el enorme efecto multiplicador de un conjunto de actores e instituciones que producen riqueza genuina con su participación: Trasporte de hacienda, intermediarios, centros de distribución, industria frigorífica, matarifes, carnicerías, supermercados, entre otros.
Un sector que pone a disposición de los argentinos el equivalente a 54 kg de carne vacuna por habitante por año en plena cuarentena y que además ha exportado a lo largo del último año, desde mayo de 2019 a abril de 2020, unas 880 mil toneladas equivalente res con hueso; por un valor cercano a 3.200 millones de dólares.
Indudablemente la cadena de ganados y carnes es una actividad muy importante para la economía argentina y lo será aún más en la etapa de recuperación postpandemia. Se necesitarán carne y dólares.
Argentina necesita de las vacas y necesita de productores que produzcan vacas. Todo el interior del país está relacionado de algún modo u otro con la ganadería. Eso es un aliciente para profundizar un camino hacia estrategias de mitigación que nos permitan seguir posicionándonos como uno de los países ganaderos más sustentables del mundo.
Vale la pena recalcar que a pesar del incremento del uso del grano en la alimentación de nuestros animales, seguimos teniendo una ganadería predominantemente extensiva en nuestro país. En este sentido, si bien es cierto que la emisión de metano es mayor cuando los animales se alimentan de pastos fibrosos que cuando se nutren de cereal, investigadores de la Universidad de Michigan en EEUU, demuestran que si el pastoreo se realiza con un manejo apropiado es posible lograr un balance de carbono más beneficioso. (Paige L. Stanley y otros, 2018).
Mas allá de esta aclaración, Argentina, por su extensión territorial y por la diversidad de sus condiciones agroecológicas, tiene un potencial de mitigación más alto que otros países.
Según el trabajo de investigación “Low-emissions development of the beef cattle sector in Argentina” publicado por FAO y New Zealand Agricultural Greenhouse Gas Research Centre existen grandes posibilidades de mitigar la emisión de GEI con diversas estrategias de reducción de la intensidad de emisiones, situación que se potenciaría aún más con la puesta en marcha de políticas público privadas que apunten a un incremento de la productividad del rodeo.
En Argentina podrían obtenerse ganancias significativas a partir de una reducción de entre 19 y 60 % en la intensidad de emisión y un incremento de la producción de entre un 24 y un 70 % implementando medidas de intervención individuales para reducir la intensidad de CH4 entre 3 % y 39 % (kg CH4 /kg peso vivo), dependiendo del tipo de intervención y el sistema de producción.
Esta reducción de emisiones puede considerarse conservadora, ya que el análisis realizado no asume cambios profundos en la tecnología o cambios en los sistemas de producción. Reducciones significativas adicionales en las emisiones podrían lograrse a través de la combinación del manejo del rodeo y la sanidad con diferentes estrategias respecto a los aspectos nutricionales y alimentación.
En este marco, el IPCVA trabaja mancomunadamente con el INTA, las principales universidades y con otros organismos e instituciones del sistema científico tecnológico de nuestro país para promover la difusión y adopción de nuevas tecnologías de manejo adaptadas a las distintas realidades ganaderas del país y que constituyen la base para aportar conocimiento local. Esto con el propósito de dimensionar correctamente el equilibrio que logran nuestros sistemas en materia ambiental y los objetivos complementarios de lograr un perfeccionamiento de las estrategias de mitigación de emisiones y de secuestro de carbono.
Por mencionar solo algunos de estos proyectos, se encuentra próximo a finalizar una investigación llevada adelante por AACREA que apunta a analizar mediante estudio de casos la huella de carbono de la carne argentina y asimismo, se está trabajando con el INTI para analizar la huella hídrica de la carne vacuna argentina en función de distintos cortes y distintos mercados de destino.
Los requerimientos de sustentabilidad y mayores resguardos para la salud de los mercados es probable que se acrecienten postpandemia. La Unión Europea, de hecho ya ha aprobado una normativa que impone nuevas reglas para las empresas en materia de seguridad alimentaria a partir del 1 de abril de 2020.
En el marco de la estrategia de la UE (Farm to Fork Strategy), seguramente se irán armonizando cada vez más las declaraciones voluntarias sobre sostenibilidad que aparecen en las etiquetas alimentarias y se desembocará en un modelo de etiquetado sostenible con mayor grado de detalle de la información nutricional, social y medioambiental de los productos.
Probablemente y más allá de esta referencia, se incrementen en forma paralela en un futuro cercano mayores demandas por trazabilidad, que de no ser cumplimentadas deriven en la imposición de nuevas barreras verdes para países exportadores de alimentos.
En esta lógica, resurgirá la mayor valorización de los productos locales, los productos km cero como a muchos de ellos se los conoce y verdaderamente si queremos elevar la vara de nuestra competitividad debemos a estar dispuestos a trabajar seriamente por una ganadería más sustentable y con valor por sus servicios ecosistémicos. El potencial está. Hay retos, desafíos y oportunidades. No volvamos a perder otro tren…
Fan, J., Zhong, H., Harris, W., Yu, G., Wang, S., Hu, Z.,& Yue, Y. (2008). Carbon storage in the grasslands of China based on field measurements of above-and below-ground biomass. Climatic Change, 86(3-4), 375-396. doi:10.1007/s10584-007-9316-6
Paige L. Stanley y otros. Impacts of soil carbon sequestration on life cycle greenhouse gas emissions in Midwestern USA beef finishing systems. En Agricultural Systems · February 2018
FAO & New Zealand Agricultural Greenhouse Gas Research Centre. 2017. Low-emissions development of the beef cattle sector in Argentina – Reducing enteric methane for food security and livelihoods. Rome. 39 pp.
M Saunois et al 2016. The growing role of methane in anthropogenic climate change. Environ. Res. Lett. 11
Viglizzo, E.F and Ricard, M.F. 2015. Greenhouse gases (GHG) mitigation in the rural sector of Argentina, Brazil, Paraguay and Uruguay and its potential impact on global food and water security. GPS (Group of Producing Countries from the Southern Cone) documents. Buenos Aires, 20 pp. www.grupogpps.org
Viglizzo, E.F. y Ricard, M.F. ¿Hay un eslabón perdido en el cálculo del balance de carbono en los sistemas pastoriles de la ganadería Argentina? Revista Argentina de Producción Animal. VOL 39 N° 2: 105-111 (2019). 105. CAPÍTULO 6.
Buenos Aires, 18 junio (PR/20) — La producción mundial de carne vacuna se mantendrá estable aunque el comercio internacional se verá afectado. Los únicos países que crecerán en importaciones serán China y Japón, aunque menos de lo que se estimaba en 2019. Sólo tres países aumentarían sus ventas externas: Canadá, Brasil y México, según el informe elaborado por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA)
De acuerdo al Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), la producción mundial de carne vacuna se mantendría prácticamente sin cambios durante el año 2020.
Dentro del “top ten” de productores de carne, las proyecciones del USDA estiman una fuerte caída de Australia (del orden del 14%) que será amortiguada por leves incrementos en la producción en Brasil, China, México y Canadá.
Como consecuencia del brote del COVID 19, los flujos internacionales de carnes fueron seriamente afectados. En la mayoría de los países la demanda por consumo de carnes, entre ellas la carne vacuna, ha mostrado una tendencia decreciente por las restricciones a la circulación de las personas y caída del consumo fuera del hogar, cierres en el sector HORECA (hotelería, restaurantes, servicios de comida), interrupciones en los fletes internaciones, bloqueos en puertos y aeropuertos, etc.
En su informe de abril 2020, el USDA corrigió a la baja sus proyecciones para el comercio internacional de carne vacuna. En enero 2020 el USDA estimaba un crecimiento del 10% en las importaciones de carne de los principales mercados, impulsadas principalmente por China (+33 %).Sin embargo, en su informe de abril, el USDA proyectó una desaceleración, ubicando las importaciones de los principales 10 compradores de carne por debajo de sus compras de 2019, mostrando una baja de casi el 1%.
En esta nueva proyección, sólo China y Japón mantendrían una tasa de crecimiento positiva, aunque significativamente menor a la proyectada previo COVID 19.
En el caso de China se estima que el crecimiento de las importaciones en 2020 sería del 15% (menos de la mitad del crecimiento esperado en las primeras proyecciones) lo cual representa una reducción de casi 500.000 toneladas respecto de las proyecciones previas a la pandemia.
Además de China, Japón mantendría una tasa de crecimiento positiva de sus importaciones de carne vacuna del 2%, en tanto que el resto de los principales importadores del mundo reducirían sus compras de carne desde terceros países.
Desde el lado de la exportación de carne, las proyecciones de crecimiento también fueron corregidas a la baja por el USDA. En tanto en sus proyecciones del mes de enero el USDA estimaba un crecimiento de las exportaciones de carne vacuna (considerando los 10 primeros exportadores mundiales) de casi el 7 %, las proyecciones posteriores presentan las exportaciones de este año por debajo de las correspondientes al 2019, con una caída del 2%.
De acuerdo a esta nueva estimación del USDA, sólo 3 países mantendrían tasas de crecimiento en sus exportaciones durante 2020: Canadá (12%), Brasil (8%), México (2%), en tanto que todos los demás países exportadores alcanzarían niveles de exportación por debajo del año 2019, siendo las caídas de decrecimiento más marcadas: Australia (-19,5%), Argentina (-11,5%), Nueva Zelanda (-2%) y Uruguay (-1,5%).
Análisis de los principales Importadores de Carne
China
Como se señalaba anteriormente, China es el principal importador mundial de carne y, de acuerdo a las proyecciones del USDA, sólo China y Japón mostrarían tasas de crecimiento positivas en sus importaciones durante 2020.
Diciembre 2019 registró el pico más alto de importación respecto a meses anteriores (coincidente con las compras para los festejos del Año Nuevo Chino), medidas tanto en volumen como en valor. A partir de ese momento y hasta el mes de febrero inclusive las importaciones comienzan a descender. Esta reducción en las importaciones en enero y febrero se repite en años anteriores y está vinculado a la celebración del Año Nuevo Chino. También puede observarse que enero-febrero 2020, muestra volúmenes de importación superiores a los mismos periodos en 2018 y 2019.
Con respecto a los principales proveedores de carne, Mercosur continúan siendo el principal proveedor de carne a China. En 2019 Brasil cubrió el 24.6% de las importaciones de China, Argentina el 23.1 % y Uruguay el 17.6 %, en tanto que Australia logró en 2019 incrementar sus ventas en un 74 % alcanzando una participación de mercado del 17.2 %(Cuadro 4)
Los meses de enero y febrero, son meses de menor importación en China, ya que las compras para la celebración del Año Nuevo Chino se producen a fines del año precedente (particularmente noviembre y diciembre). No obstante ello, puede observarse que en el primer cuatrimestre de 2020, las importaciones de carne congelada de China crecieron un 53%, registrándose tasas de crecimiento positivas en prácticamente los principales 10 proveedores a este mercado con excepción de Uruguay cuyas ventas cayeron un 12% en comparación a 2019. En este mismo período, Brasil logró incrementar sus ventas de carne congelada a China en un 140%.
Japón
Japón es el segundo país cuyas proyecciones de importación muestran una tasa positiva para el año 2020, con un crecimiento esperado del 2%. De esta manera, Japón lograría mantener la tendencia creciente de sus importaciones de carne de los últimos años, tal como puede observarse en el Cuadro 6, alcanzando en 2019 un total de importación de 615.390 TN.
A diferencia de China, Japón tiene una composición más diversificada de sus importaciones respecto a China, con el 59 % de sus importaciones correspondientes a carne congelada y 41 % a carne refrigerada con precios promedio de importación (abril 2020) de U$S 4.057/tn para carne congelada y U$S 7.460/tn para carne refrigerada.
Los principales proveedores de carne para Japón son Australia y Estados Unidos, tanto para carne refrigerada como para carne congelada.
Corea del Sur
De acuerdo al Reporte del USDA, Corea del Sur se encuentra dentro de los principales importadores de carne vacuna. Este mercado continúa aún cerrado para las importaciones de carne vacuna argentina, sin tener precisión cuando podría estar abierto y operativo para la comercialización de nuestras carnes.
Al igual que Japón, Corea del Sur muestra una mayor diversificación que China en sus importaciones de carne vacuna, con porcentajes menores a Japón pero mejores precios de importación. Un 20 % de las compras de Corea del Sur corresponden a carne refrigerada con un precio promedio de importación de U$S 9.775/Tn (mayo 2020) y un precio promedio de importación para carnes congeladas de U$S 5.661 /tN (mayo 2020).
Con respecto a los volúmenes totales de importación, en 2019 Corea realizó compras de carne vacuna por un total de 443.566 tns, continuando una tendencia creciente que se observa desde 2012.
Con respecto a los proveedores de carne vacuna a Corea del Sur y al igual que en el caso de Japón, Estados Unidos y Australia con los principales proveedores.
Unión Europea
De acuerdo a los datos del DG AGRI DASHBORAD las importaciones de carne de la Unión Europea (EU+UK) han oscilado durante los últimos 4 años en volúmenes que se han ubicado entre 300 mil y 340 mil ton en tanto que sus exportaciones representan prácticamente el doble, con volúmenes que han oscilado entre 700 mil y 760 mil ton.
La secuencia mensual de dichas importacionesmedidas en volumen muestran que en enero 2020 las importaciones crecieron un 70% respecto al mes de diciembre 2019, sin embargo la comparación interanual (enero 19-enero 20) muestra una caída de las importaciones de prácticamente el 10% y del 20 % en comparando los meses enero 2018-enero 2020.
Mercosur continúa siendo el principal proveedor de carne a la Unión Europa, representando sus ventas el 78% de las importaciones extracomunitarias de la misma. Brasil es el principal proveedor con el 40% en 2019, seguido por la Argentina, con el 22,5%, y Uruguay con el 13.8 %.
Con respecto a la composición de las importaciones de carne vacuna, las mismas son mayoritariamente de carne refrigerada y en menor proporción carne congeladas y preparados de carne.
Chile
De acuerdo a los datos del USDA, las importaciones de carne vacuna de Chile han experimentado una tendencia creciente en el período 2016-2019 con una tasa del 44%. En función a las primeras estimaciones del USDA, en 2020 se esperaba un mayor crecimiento de dichas importaciones cercanas al 15% en comparación al año precedente, sin embargo estas estimaciones fueron revisadas a la baja esperándose que las importaciones de 2020 se ubiquen en un volumen total levemente inferior al 2019.
Los principales proveedores de carne vacuna a Chile son los países del Mercosur, siendo Brasil y Paraguay los países con mayor participación. Con respecto a la Argentina se observa que en los últimos meses sus exportaciones hacia este destino han mostrado una tendencia claramente creciente (hasta el mes de febrero inclusive).
Al compararse el primer cuatrimestre 2020 con el primer cuatrimestre 2019, puede observase un crecimiento de las importaciones totales de Chile del 32 % en tanto que las importaciones desde la Argentina crecieron un 252%, mostrando de esta forma un crecimiento de la participación de la carne vacuna argentina en las importaciones de Chile, pasando de 16% en el primer cuatrimestre del 2019 al 41 % en igual periodo del 2020.
Buenos Aires, junio 16 (PR/20).- La Asociación Argentina de Hereford realizó el webinar «El poder de una marca» en el que Federico Vilariño, directivo de FRIMSA, un frigorífico localizado en Escobar, Buenos Aires, contó cómo formó una empresa familiar, hace casi 30 años, empezando como consumero y por qué decidió poner el foco en el mercado internacional con una estrategia que hoy le permite ser uno de los más importantes exportadores de carne certificada de razas británicas del país. Una muestra de cómo la diferenciación por calidad hace posible que una compañía de porte mediano sea competitiva en un mercado mundial con jugadores de gran escala.
«Creo que estas charlas pueden ayudar a tender puentes entre ganaderos e industria, que a veces pareciera que están distanciados, pero que son muy importantes para posicionar una marca en Europa «, afirmó Vilariño, aclarando que como empresa siempre trabajaron a puertas abiertas y a partir de ahora (con la pandemia) habrá un futuro diferente con la comunicación a distancia.
«Dialogando, todos podemos alinearnos para producir cortes de calidad. Porque así como los criadores e invernadores hacen un excelente trabajo, con su genética y manejo, por nuestra parte, desde que recibimos la hacienda, la procesamos con normas de avanzada y certificaciones, para que esa carne que costó tanto tiempo y esfuerzo producir, llegue a destino con el mayor valor agregado», detalló, haciendo una presentación de la estrategia de FRIMSA que «muchos no conocen».
Desde abajo
El empresario se inició junto a su hermano, Oscar, como abastecedor de carne, allá por el año 1977. «Después, con otro socio, Alejandro, nos aventuramos a comprar, en 1991, una antigua planta de caballos, que había discontinuado su producción», recordó Vilariño, agregando que tras dos años de inversiones para ponerla en marcha y con una habilitación provincial, empezaron con las ventas de medias reses. «Continuamos con mucho esfuerzo para darle valor agregado a esa materia prima, en principio vendiéndole a los supermercados y luego incursionando en la exportación, cosa que no fue fácil, porque implicaba muchas inversiones», comentó, aludiendo a la construcción de una nueva playa de faena, cámaras de maduración, despostada y preparación de cortes, además de los cambios en el modo de encarar los procesos que incluyeron la certificación BRC (British Retail Consortium), un estándar muy alto que exigen algunos clientes internacionales.
«Hubo un fuerte compromiso de la dirección para avanzar en ese sentido, lo que hizo posible, sortear enormes dificultades a lo largo de estos 30 años, que no han sido pocas. La política siempre puede meter la cola, pero de todas maneras uno tiene que apostar, no hay otro camino, no se puede esperar a que las condiciones estén dadas para invertir», planteó. Y pormenorizó: «En nuestro caso, entendemos que la única forma de ser competitivos en el mundo, es estar entre los primeros niveles y, si no hacemos inversiones, quedamos relegados. Aparte no somos el único país que exporta carne de calidad».
Otro factor que contribuyó al crecimiento de la empresa en estos últimos cuatro a cinco años, es la continuidad en la visión familiar. «Afortunadamente, nuestros hijos, cinco de ellos, nos acompañan en la gestión, aunque a decir verdad, somos nosotros los que estamos acompañándolos, porque han heredado nuestra vocación y de algún modo tomaron las riendas de la compañía. Y nosotros hemos tenido la capacidad de saberlos escuchar, de nutrirnos de la fuerza de sus nuevos conocimientos «, remarcó. Además de trabajar los ocho, codo a codo, prosiguió, también se han incorporado un montón de jóvenes profesionales. «Hemos podido cambiar el enfoque del management del sólo dueño al del equipo multidisciplinario, cosa que ha sido muy buena sobre todo en la transformación tecnológica», subrayó.
Otro aspecto valorizado por los directivos es el diálogo con el personal. «Lo construimos desde los primeros momentos, cuando éramos 60 personas en total hasta hoy en que somos muchísimos más. Cuando uno está encima del negocio, puede transmitir con el ejemplo cuestiones como el bienestar animal y la higiene. A veces es difícil bajar las cosas con una orden, en cambio, si uno explica los motivos, la gente entiende, responde y se compromete», argumentó.
El diferencial
Una decisión estratégica de FRIMSA fue reducir la participación comercial en el mercado interno. «La informalidad en el aspecto impositivo, hace que nos saque de competencia, por eso hemos enfocado nuestro negocio en la exportación, que hoy representa el 80% del total. Y dentro del 20% que va al consumo estamos haciendo un plan con el gobierno para ofrecer cortes en los supermercados a un precio promocional, de modo tal de garantizar la tranquilidad, por así decirlo, en la mesa de los argentinos», reveló.
Para Vilariño, hoy por hoy, la empresa se destaca por la hacienda que faena, todos animales británicos, de calidad muy uniforme, provenientes de la región pampeana. «Estamos avanzando en Europa. Hace tres años exportábamos 400 toneladas de cuota Hilton, el año pasado 700, y este año mil, ubicándonos entre las primeras firmas del país en este rubro, al margen de la cuota 481 y de la carne extra Hilton», aseveró, destacando que afuera el reconocimiento a las razas Hereford y Angus es notorio.
¿Cuán importante es la certificación? «Los supermercados y clientes de la restauración la piden, sí o sí», indicó y a modo de ejemplo citó cómo la calidad certificada contribuyó a enfrentar mejor lo sucedido en Europa, a raíz del Covid-19.
«Hemos tenido que renegociar contratos, con descuentos de 20-30% en los contenedores, aunque ahora se ha reactivado un poco el consumo y los clientes volvieron a pedirnos carne. Y el haber hecho un trabajo constante, con productos de calidad, nos ha posicionado de tal manera que hoy esos mismos clientes están reconociendo las quitas para tener la posibilidad de seguir comprando nuestra mercadería», subrayó.
¿Puede crecer la venta de cortes finos en otros mercados? «En EE.UU. hoy se abrió una puerta importante, porque al tener varias plantas cerradas por el coronavirus se quedaron sin producto, con lo cual ha habido muchos embarques argentinos en estos últimos tiempos. Si bien es algo temporario pienso que esta visibilidad es una oportunidad para más adelante», señaló.
En cuanto a China, Vilariño está convencido de que empezará a comprar más. «Nosotros ya le hemos vendido cortes de calidad, obviamente a menor precio que a Europa, pero sin duda será el futuro competidor para estos productos, porque tienen una masa crítica enorme, los chinos recorren el mundo y quieren lo mejor en todo, también la mejor carne. Hay que preparase para producir más», concluyó.
Por Ing. Agr. Liliana Rosenstein, Editora de Valor Carne
Buenos Aires, 15 junio (PR/20) Por Ignacio Iriarte— Un consumo que resiste, una exportación que mejora en algunos mercados (Hilton, Israel), pero que muestra señales preocupantes en China, nuestro principal destino.
Los precios de vacas y novillos muestran los mismos niveles nominales que seis meses atrás, mientras que el valor del novillito se mantiene estancado desde febrero.
Un consumo recuperado, sostenido en buena medida por el menor precio relativo de la carne vacuna, y por el hecho que buena parte de los consumidores, especialmente en el AMBA, están financiando sus consumos con el no pago de tarjetas, alquileres, servicios públicos, impuestos, tasas, seguros, colegios, expensas, cuotas sociales, etc. Hay un reordenamiento del gasto, que con gran parte de la población recluida en su casa, todavía favorece la demanda por los alimentos.
Es probable que en los próximos meses, los efectos de la caída en la actividad económica, el empleo y los ingresos, terminen debilitando la demanda del consumo local. Gran parte de los operadores piensa que para entonces ya se habrá registrado una corrección del tipo de cambio real, que permita que la exportación recupere competitividad y pueda aumentar su participación en la demanda total.
Algo menos de consumo, algo más de exportación. Algo menos de poder de compra local, algo más de la exportación. Todo este cambio gradual, a la salida de la pandemia, del “25% exportación-75% consumo” actual a una nueva relación “30%-70%” se dará sólo si China sigue demandando los enormes volúmenes de los últimos tiempos. Todo indica que si el consumo bajara 3-4 kg per cápita (equivalente anual), este volumen (unas 13 mil toneladas mensuales) podría ser absorbido por el mercado chino. El problema es que China ha desacelerado sus compras y además ofrece valores inferiores a un par de meses atrás.
Este año ha venido todo atrasado: la vacunación contra la aftosa, la zafra de terneros, los tactos, el pico estacional de oferta de vacas vacías o viejas. La vacunación se atrasó por la pandemia, y la cantidad de terneros enviados al feedlot o al campo hasta abril se redujo un 6,5% con respecto a igual período del año anterior. En cuanto a los tactos, empezaron más tarde que el año pasado, con resultados en general inferiores a los del otoño del 2019, que fueron muy buenos en la mayor parte del país.
Los porcentajes de preñez que estamos escuchando se ubican en promedio entre dos y tres puntos por debajo del año pasado, pero en algunas zonas se registran caídas más fuertes. En cuanto a la oferta de vacas para faena, fue hasta marzo un 16% más baja que en el primer trimestre del 2019, pero en abril la faena de esta categoría fue un 6% más alta que en el mismo mes del 2019, y en mayo la recuperación fue del 2,2%. Aún así, en los primeros cinco meses, la faena de vacas es todavía un 6,7% inferior al año pasado.
Si bien todo viene atrasado, es posible que la excepcional faena de vacas del 2019 haya obedecido -como sucedió en otros países exportadores- a la decisión de los criadores de desprenderse de las vacas viejas, vacías o machorras, para aprovechar los tentadores precios (relativos) de esta categoría a causa de la super demanda china. En los últimos meses se ha reducido el precio real de la vaca y se ha incrementado el precio del ternero, por lo que habría menos incentivos para desprenderse de los vientres.
En cuanto al feeddlot, que hasta fines de marzo venía con encierres más bajos que el año anterior, se recuperó en abril, y sobre todo en mayo, cuando en los corrales ingresaron 539 mil cabezas, el registro más alto para dicho mes desde 2008.
Los engordadores sostienen que gran parte de esos terneros en realidad se destinan a la recría sobre campos propios o alquilados, antes de ingresar a los corrales, por lo que buena parte de lo adquirido con el RENSPA de un feedlot, en el corto plazo no se encerrará. Nos dice un feedlotero: “En las últimas semanas han entrado muchos terneros a los corrales, y vemos con preocupación cómo entre todos estamos contribuyendo a que la oferta de gordo liviano en el segundo semestre sea muy alta.
Están los que harán un engorde corto, para salir antes del pico de oferta, pero en este caso se corre el peligro en un ciclo corto de no poder compensar -con kilos baratos ganados en el corral- la relación negativa de compra-venta. El que recría, para salir más tarde y evitar el peor momento del mercado, se arriesga a tener que vender en el pico de la oferta de gordo liviano, que el año pasado se corrió claramente a diciembre. Recién en enero de 2020 aflojó la oferta del feedlot y los precios subieron. Si todos recriamos, para salir con el gordo más tarde que en agosto-octubre, el pico estacional de oferta se termina trasladando a fin de año, como sucedió en el 2019”.
Otro factor a destacar, a la hora de pronosticar cómo será el futuro del mercado ganadero, es que la mayoría de los frigoríficos exportadores están incrementando el encierre de novillitos recriados (290-350 kg) en feedlots propios o de hotelería para cubrir una parte de los novillos pesados que necesitarán más adelante.
Parte de las utilidades excepcionales que tuvo la industria exportadora en el período 2018-2019 ha ido a mejorar la capacidad de faena, o de congelado, la ampliación de salas de despostado o las cámaras de frío, pero otra parte del excedente financiero se ha destinado a comprar novillos. En el mercado se estima que habría hoy unos 120 mil novillos encerrados de propiedad de los exportadores, número que estaría todavía lejos de los 200-250 mil novillos que la industria llegó a tener hace más de una década.
Buenos Aires, junio 13 (PR/20).- La notable recuperación de los precios de los terneros en el mercado argentino refleja una competencia creciente por un producto escaso que se está empleando además como cobertura cambiaria.
Los valores de los terneros en el remate realizado esta semana en el Rosgan registraron un promedio de 124,5 $/kg, que en moneda maíz representa una suba interanual del 51%, mientras que las terneras se operaron a un valor medio de 108,9 $/kg para experimentar un alza del 43%.
Los novillos de 1-2 años de edad también lograron mejoras al registrar un promedio de 96,2 $/kg, el cual, medido en toneladas de maíz, representó una suba del 32% respecto de los valores negociados un año atrás.
A pesar de que las perspectivas del negocio cárnico no lucen alentadoras ante la creciente pauperización social, la menor oferta de terneros prevista para este año está promoviendo una creciente competencia entre invernadores tradicionales, feedloteros y operadores integrados (matarifes y frigoríficos con corrales propios).
Adicionalmente, muchos empresarios agropecuarios de diferentes regiones productivas –tanto mixtos como agrícolas– están posicionándose en hacienda con el propósito de sacarse de encima los pesos argentinos frente a una creciente aceleración inflacionaria, además de promover sistemas productivos más sostenibles en términos tanto financieros como agronómicos.
El precio promedio negociado por lotes de vacas de invernada fue de 58,8 $/kg, el cual, medido en valor maíz, refleja un alza real del 34% respecto del remate realizado en junio de 2019.
La demanda de vacas para elaborar cortes baratos destinados al mercado chino sigue presente, pero con un ímpetu más moderado luego del nuevo planchazo de precios de importación promovido por el gobierno central de la nación asiática.
En cuanto a la fábrica de la ganadería, la vaca con garantía de preñez se negoció a un valor medio de 35.926 pesos, una cifra que en valor maíz representa una suba interanual del 33%.
Las relaciones de precios carne vacuna/maíz se muestran muy favorables debido al retraso cambiario aplicado por las autoridades del equipo económico del gobierno nacional. El tipo de cambio vendedor BNA se ubicó hoy viernes en 72,0 $/u$s, mientras que el dólar MEP y CCL cerró en 106,5 y 109,7 $/u$s respectivamente, según Rava Bursátil.
Por otra parte, la bajante histórica del río Paraná está abaratando el precio del maíz Rosario al tiempo que promueve un alza sustancial del valor del cereal con entrega en las terminales portuarias del sur bonaerense.
El remate virtual del Rosgan se realizó esta semana desde ocho ciudades de la Argentina con la participación de consignatarios que ofrecieron un total de 16.000 cabezas.