Alarmas en el mundo de las agromáquinas

Alarmas en el mundo de las agromáquinas

Buenos Aires, 18 abril (PR/22) –Las señales de alarma están sonando con estridencia en el tablero mundial de los fabricantes de máquinas agrícolas.

La tonelada de acero aumentó casi 90% en lo que va de 2022 y acumula un incremento de 165% en los últimos 15 meses. Además, hay escasez de componentes.

Recientemente, fue FederUnacoma, entidad que agrupa a los fabricantes italianos, la vocera de los problemas que emergen en el horizonte del sector.

Ahora se sumaron los industriales de Francia con un informe que traza un panorama preocupante para 2022, después de un 2021 que cerró con récord de ventas en Europa.

Se esperaba una normalización del contexto tras la pandemia, pero la guerra en Europa del Este frustró esa posibilidad.

El presente está signado por el aumento de los precios del acero, la escasez de componentes, en particular hidráulica y electrónica, y grandes dificultades de suministro.

Las turbulencias, por su naturaleza, amenazan a todo el mundo y la onda expansiva está en condiciones de arribar al mercado argentino.

Problemas

El cuadro que afronta el mundo de las máquinas agrícolas exhibe estos componentes:

Acero  En lo que va de 2022, la tonelada aumentó 89,47% al pasar de U$S 1.045 en enero a los U$S 1.980 de los últimos días (e incluso sobrepasando los U$S 2.000). Desde enero de 2021, la tonelada de acero incrementó su precio 165% (cotizaba a U$S 748).
Agropartes  Los proveedores de los fabricantes también dependen de cadenas de suministro muy interrumpidas y ya no pueden garantizar precios y plazos. Además, aplican aumentos de precios sin previo aviso a sus clientes, que se ven obligados a trasladar los incrementos al valor de las máquinas.
Inflación  Al aumentar los precios de la energía y el acero, se potencia el proceso de encarecimiento de los equipos agrícolas. En 2021, subieron entre un 10% y 15% (de acuerdo con los rubros), niveles considerados muy altos para el mundo. Ahora se aplican nuevos aumentos que pueden provocar un efecto recesivo al contraer la compra por parte de productores y contratistas.
Rentabilidad  El flujo de caja de los fabricantes se está viendo perjudicado, ya que muchos de ellos no han logrado trasladar a sus precios los aumentos de costos en 2021. Ahora se encuentran en una situación crítica y deben adelantar fondos para asegurar sus suministros. Esta tensión de liquidez se suma al achicamiento de los márgenes de ganancias.
Logística  Las dificultades de suministro de partes e insumos se han agudizado y los calendarios de producción se enfrentan ahora a la imprevisibilidad de las entregas, que se retrasan o incluso cancelan. Como resultado de esta desorganización, los plazos de entrega de maquinaria agrícola se han alargado una media de 11 semanas en comparación con una situación normal. Actualmente son 19 semanas de promedio y ??llegan hasta las 30 semanas para los tractores. En algunos sitios de producción, cientos o incluso miles de máquinas se almacenan en espera de piezas para el ensamblaje final.
Descalabro  La guerra entre Ucrania y Rusia provoca la caída de dos mercados florecientes para las máquinas agrícolas. Es una realidad que afecta a los industriales europeos y también a empresas sudamericanas que venían exportando cabezales maiceros y girasoleros, y también sembradoras.

Primicias Rurales

Fuente: Maquinac

Certificación de fruta de granadas desde San Juan exportadas a Estados Unidos

Certificación de fruta de granadas desde San Juan exportadas a Estados Unidos

San Juan, 14 abril (PR/22)  – En el departamento de Sarmiento, provincia de San Juan, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) realizó la certificación fitosanitaria de un nuevo cargamento para exportar frutas de granadas de “uso industrial” con destino a Estados Unidos.

El contenedor, que se empacó y cargó en la zona del Acequión -sector productivo importante de la Provincia- fue supervisado por agentes de la oficina local del Senasa en San Juan, en la jurisdicción del Centro Regional Cuyo, quienes asistieron al establecimiento para verificar que se iniciaran los procedimientos cuarentenarios establecidos y emitir la certificación.

Estados Unidos presenta como requisito que las granadas exportadas desde Argentina lleguen sanas, limpias, secas y libres de la Mosca de los frutos. Al tratarse de una región que no se encuentra libre de esta plaga, el productor debe implementar un tratamiento cuarentenario que la elimina.

En esta ocasión, al cargamento se le aplicó un tratamiento de frío en tránsito. El mismo contempla que, durante 15 o 17 días, las cargas de la fruta deben viajar en temperaturas de 1,11°C o 1, 67°C para que, al llegar a destino, la mosca haya muerto en cualquiera de sus estadíos.

“Lo que nosotros hacemos, luego del reconocimiento de inicio, es informar al Departamento de Agricultura de Estados Unidos los parámetros de salida del equipamiento, incluyendo el contenedor y la computadora a bordo para registrar las temperaturas” afirmó Daniel González, responsable de Protección Vegetal de la Oficina del Senasa en San Juan.

Durante la visita al establecimiento productivo, el personal del Senasa colocó en la fruta los sensores de frío que se requieren para supervisar el tratamiento desde su inicio y tener el registro de los horarios y temperaturas con las que transita la granada hasta llegar a destino.

Cabe destacar que la temporada de cosecha y exportación de granada en la provincia de San Juan comenzó en marzo del presente año y continuará hasta los primeros días de junio. A la fecha, ya se certificaron envíos a Estados Unidos de más de 50 contenedores con cargas que oscilan las 22 toneladas.

Primicias Rurales
Fuente: Senasa
InCAIR de marzo 2022: suba intermensual del 15,4 % en la actividad inmobiliaria rural

InCAIR de marzo 2022: suba intermensual del 15,4 % en la actividad inmobiliaria rural

Buenos Aires, 13 abril (PR/22) — El índice de la Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales, el InCAIR de marzo 2022 registró una suba intermensual del 15,4 % en la actividad inmobiliaria rural del país.

El InCAIR de marzo fue de 22,80 puntos.

Marzo registró la primera suba del año en la actividad del mercado inmobiliario rural

La Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales (CAIR) publica una vez más el Índice de Actividad del Mercado Inmobiliario Rural (InCAIR).

Este índice refleja la actividad del mercado inmobiliario rural en todo el país.

La base del InCAIR es de 97,5 puntos, que corresponde en forma histórica a su pico máximo registrado en septiembre del año 2011.

El InCAIR se conforma, principalmente, por:

-Resultados de la encuesta mensual de actividad efectuada entre socios de todo el país;
-Cantidad de avisos publicitarios de campos en venta o alquiler en los principales medios gráficos de tirada nacional;
-Cantidad de anunciantes en la web de CAIR;
-Operaciones rurales realizadas en el periodo analizado;
-Búsquedas y consultas efectuadas por inversores en la web de CAIR;
-Y cantidad de avisos comerciales en las principales plazas del interior del país.

El índice de marzo es el número 101 que corresponde al tercer mes del 2022.

*Principales puntos a destacar del informe:

El InCAIR de marzo del 2022 fue de 22,80 puntos, un 15,4% mayor al mes anterior.

Sin embargo, se registró una caída del 40% respecto al mismo mes del año pasado.

Luego de varios meses consecutivos de descenso en la actividad inmobiliaria rural, el cambio de tendencia se relaciona, principalmente, a:

·El aumento en el precio de los commodities.

·El acuerdo con el FMI.

·Los valores de la tierra, que habrían llegado a su piso.

·La alta inflación en dólares, que provoca la búsqueda de otros activos como refugios de valor.

Marzo registró la primera suba del año en la actividad del mercado inmobiliario rural

 

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Fuente: CAIR

Digitalizan el proceso de pasteurización de la leche

Digitalizan el proceso de pasteurización de la leche

Un logro que permitirá contar con un producto final de calidad e inocuidad, al tiempo que impulsará la fidelización de los esquemas comerciales de los tamberos a pequeña escala.

El avance de la tecnología produjo un cambio radical en la generación de datos para el sector agropecuario. Así, mediante la digitalización y el registro de los factores involucrados en los procesos se genera la trazabilidad de los procedimientos, lo que permite respaldar con datos la calidad del producto final.

Sergio Justianovich –diseñador industrial e investigador del IPAF Región Pampeana– ponderó el proyecto de digitalización de la ensachetadora-pasteurizadora INTA-UBA 4.0 y lo consideró un paso “trascendental” para lograr la trazabilidad de la leche en sachet.

“Nos asociamos con Siemens para trabajar en un sistema de gestión asociado a una aplicación móvil que recopila los datos del proceso productivo –desde que llega la materia prima hasta que se comercializa la leche en sachet– de cada usuario de la tecnología. Esto permite lograr la trazabilidad de cada litro producido”, explicó.

Asimismo, el especialista también destacó la articulación con INTI Lácteos y Electrónica para el desarrollo del sistema de gestión y la aplicación.

Por su parte, Alejandro Köckritz –presidente de Fundación Siemens– destacó: “Estamos muy orgullosos de poder volcar nuestra experiencia global en un proyecto de alianza público-privada de estas características. Con nuestro aporte, colaboramos en la digitalización del sector productivo lácteo, mediante el desarrollo de tecnología de industria 4.0, lo que permitirá obtener una mayor eficiencia en los procesos de la cadena de valor de un producto de primera necesidad como es la leche pasteurizada”.

Justianovich dio un paso más y se refirió a las ventajas de poder tener en el mercado un sachet trazado y que cuente con un código QR en el que se pueda ver todos los datos del proceso productivo. “Es un elemento diferenciador para las grandes urbes –como Rosario o CABA– en las que existe una mayor cantidad de familias productoras y cuencas lácteas. Y en donde, además, hay una mayor cantidad de consumidores agrupados con redes de comercio electrónico que buscan consumir productos, a contrasentido de lo hegemónico”.

Es que, una vez implementado, el sistema permitirá, también, compilar información para las empresas proveedoras de equipos e insumos, lo que permite mantenimiento preventivo de partes de la pasteurizadora. Y, como si fuera poco, recolecta información para el proyecto en sí: indicadores como cantidad de litros de leche recibidos, procesados, entregados, o bien consumos de agua o de energía del sistema que permitirán realizar mejoras a futuro.

En esta misma línea, el diseñador industrial del INTA no dudó en ponderar las ventajas de implementar esta tecnología. “La sistematización digital de los registros del proceso generará una base de datos propia de cada unidad productiva para hacer frente a posibles desvíos”, explicó, al tiempo que reconoció que, incluso, permite rastrear los productos por lotes y asociarlos a cada proveedor de leche.

Justianovich  aseguró que “el registro digital de datos, integrados en la misma operación de trabajo, facilitaría las instancias de auditorías de los organismos sanitarios competentes en cada localidad. En este sentido, durante el desarrollo trabajamos con el área de agricultura familiar del Senasa para analizar la viabilidad de la implementación”.

Además –explicó – permite contar de forma sistémica y sencilla con datos del proceso. “Esto es muy interesante para dar cuenta de que el sector de la agricultura familiar puede responder a especificaciones de inocuidad y calidad, lo que contribuye a su formalización”.

“El proyecto busca generar datos para todo el ecosistema de actores que sostiene la tecnología en el territorio, que se resumen en el concepto de ´franquicia social INTA UBA´”, detalló Justianovich. Estos datos responden a intereses particulares de cada actor: unidades productivas, empresas proveedoras de equipos, de insumos, de servicios, organismos de control sanitario, consumidores, e INTA UBA (las instituciones franquiciadoras de la tecnología).

En constante mejora

En 2020, el Instituto de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Agricultura Familiar (IPAF) del INTA en la Región Pampeana y la UBA presentó el desarrollo de una ensachetadora y pasteurizadora que envasa la leche fluida, la pasteuriza y la enfría directamente en sachet con el fin garantizar las condiciones óptimas de inocuidad para su comercialización.

A mediados de 2021, la PyME bonaerense FP Ingeniería SRL inició la fabricación en serie del sistema, con financiamiento del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. En esta alianza es clave el rol de la PyME familiar de Misiones Plastimi SRL, proveedora de los sachets habilitados para el tratamiento térmico particular que hace la tecnología.

Actualmente, hay 23 ensachetadoras-pasteurizadoras INTA-UBA en territorio. Muchas de ellas, en pleno funcionamiento cuya comercialización de la leche se basa en el vínculo de confianza existente entre las familias productoras y consumidoras.

Por su parte, Raquel Ariza –especialista en transformación digital, investigadora de Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UBA y directora del proyecto premiado por el CES– detalló: “Buscamos dar un paso más y respaldar con datos la calidad, hasta ahora indiscutida por quienes la compran”. Además, agregó: “La digitalización funciona como instrumento de validación que afianza vínculos y acerca a quienes producen y compran la leche”.

Además, según Ariza, la digitalización puede ser una forma económica de generar información de base para evaluar el desempeño de la Franquicia Social INTA-UBA. “La generación de datos asociados al uso de la tecnología permitirían reforzar la estrategia de expansión territorial de la franquicia”, señaló.

Un proyecto premiado que avanza

El proyecto “pasteurización conectada” aplicó a la convocatoria impulsada por el Consejo Económico y Social en el eje: Formación en tecnologías 4.0. Actualizar los espacios formativos y de servicios tecnológicos. Brindar capacitación a trabajadores/as en conocimientos y tecnología de punta para ser aplicada en los entornos productivos locales y/o la promoción de empleos verdes.

Justianovich celebró el galardón y explicó que “este premio permitirá avanzar en el proyecto, puntualmente, en la financiación para la formación agentes orientados a la agricultura familiar para ofrecer una estructura de soporte al desarrollo de la tecnología en el territorio”.

Además, serán formados en habilidades digitales para el manejo de los equipos digitalizados que aportarán datos a través del IoT (Internet de las Cosas), así como desarrollar capacidades para manejar el negocio y otras plataformas que utilizan datos de la nube.

“Hoy trabajamos en el nuevo diseño de máquina, una versión optimizada, que además de mejorar aspectos de usabilidad, relevados durante el año pasado en las salas de elaboración donde se implementó la tecnología, va a tener la posibilidad de conectarse, Pasteurizadora 4.0”, explicó el técnico de INTA.

Y indicó estar en plena producción del prototipo para validarlo en laboratorio y campo en los próximos meses, en el marco de la convocatoria “Ciencia y Tecnología contra el Hambre” –organizado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, el de Desarrollo Social junto y el Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales.

 

 

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Negocio fierrero: 5 claves de lo que viene

Negocio fierrero: 5 claves de lo que viene

Buenos Aires, 8 abril (PR/22) — El contexto internacional promete un 2022 agitado para el negocio de las máquinas agrícolas.

El panorama fue analizado en el último Think Tank que realizó FederUnacoma, la entidad que agrupa a los fabricantes italianos y es referente en Europa.

A los efectos que venían de arrastre por la pandemia se agrega el impacto de la guerra entre Ucrania y Rusia.

Las derivaciones comerciales y productivas del contexto también derraman hacia Argentina y afectan la actividad de las empresas locales.

Preocupaciones

Las 5 claves de lo que viene para las máquinas agrícolas se resume así:

Materias primas La crisis podría durar años, con una escasez que sostendrá la tendencia inflacionaria. La situación que provocó el coronavirus se agrava con el conflicto militar que impulsa fuertes aumentos de precios e interrupciones en las cadenas de suministros. Todo esto se combina con nuevos aumentos de los costos en la logística. En Argentina, el costo del acero aumentó más del 53% en dólares en los últimos 14 meses, replicando el fenómeno que se observa en el mundo.
Mercados  Las empresas deben reformular sus estrategias comerciales en el mundo, tomando como dato sólido que las sanciones contra Rusia se pueden prolongar durante varios años. Además, Ucrania deberá destinar recursos a la reconstrucción y mermará su capacidad para la renovación de máquinas agrícolas. Tanto Rusia como Ucrania avanzaban en 2021 como fuertes mercados para las máquinas argentinas, especialmente cabezales maiceros y girasoleros, y ese negocio está frenado.
Commodities  La reducción de la oferta de cereales de Europa del Este está creando un fuerte desequilibrio entre la oferta y la demanda, que también repercute en los precios de los productos básicos agrícolas, “creando así las condiciones para una crisis alimentaria mundial”, considera FederUnacoma. La brecha de producción se puede cerrar ampliando la tierra cultivable e invirtiendo en maquinaria agrícola de última generación. Sin embargo, los crecientes costos de producción atentan contra la posibilidad de expandir los volúmenes agrícolas. En Argentina, esta situación se dilucidará con el comienzo de la próxima campaña de granos finos.
Asociativismo  En este contexto, las empresas de maquinaria agrícola deben ser particularmente reactivas a los cambios de situación y también deben seguir estrategias a largo plazo para mitigar su exposición a la volatilidad de las materias primas. Las compras colectivas y las redes empresariales pueden fortalecer el poder de negociación de las empresas en las negociaciones con los proveedores, mejorando así las condiciones contractuales. La industria de máquinas agrícolas debe como un sistema, ser competitivo en nuevos mercados y crear sinergias sectoriales, es la conclusión de FederUnacoma. Para el caso argentino, la unión de fuerzas en el exterior puede ser una variante que permita atacar en conjunto las oportunidades comerciales en destinos mundiales.

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Fuente: Maquinac

Científicos argentinos investigan la incidencia de parásitos en las aves antárticas

Científicos argentinos investigan la incidencia de parásitos en las aves antárticas

La investigación mostrará si las variaciones climáticas «pueden facilitar la llegada de parásitos que hasta ahora no estaban presentes en la Antártida». Foto: Prensa IAA

Buenos Aires, 7 abril (PR/22) — Científicos del Instituto Antártico Argentino (IAA) investigan la incidencia de distintos tipos de parásitos en las poblaciones de aves antárticas y la posibilidad de que los aumentos de temperaturas registrados en los últimos años faciliten la exposición de esas especies a parásitos de otras latitudes.

La Argentina, junto a otros países, desarrolló a lo largo de la última década un registro de todos los parásitos presentes en las aves antárticas. Su propósito: servir de base para monitorear el aumento de esos organismos, la aparición de nuevos y si comienzan a presentarse en distintas zonas o especies de aves.

El licenciado en Biología de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) e investigador del departamento de Ecofisiología y Ecotoxicología del IAA, Bruno Fusaro, afirmó en diálogo con Télam que «los parásitos viven a expensas de otros animales y si un animal tiene muchos parásitos que le quitan energía o alimento sufre muchas más posibilidades de enfermarse, de debilitarse al punto de ser presa fácil para sus predadores o de limitar sus posibilidades de reproducirse, lo que incluso podría afectar determinada población de una especie».

Y agregó: «Nosotros empezamos investigando pingüinos pero ahora también estamos haciendo monitoreos similares en las aves voladoras de la Antártida».

Fusaro sostuvo que «hay un consenso en la comunidad científica respecto de que el aumento de temperatura nos pone frente a un escenario que puede ser cada vez más crítico».

«En ese sentido -añadió-, la pregunta que nosotros nos hacemos es si esas variaciones climáticas pueden facilitar la llegada de parásitos que hasta ahora no estaban presentes en la Antártida y cómo podría afectar eso a las aves».

«Los primeros naturalistas que llegaron a la Antártida a finales del siglo XIX ya registraban algunos parásitos en los pingüinos, pero no sabemos si los que no registraron fue porque no estaban ahí o porque no los observaron porque no los estaban buscando; la parasitología en la Antártida es algo relativamente nuevo y por eso la Argentina forma parte de un esfuerzo conjunto con países como España, Brasil o Australia para consolidar una base de datos sobre la presencia de parásitos que sirva de parámetro para evaluar la evolución de la presencia de estas formas de vida en las aves antárticas», indicó el científico.

«El aumento de temperatura nos pone frente a un escenario que puede ser cada vez más crítico»Bruno Fusaro, licenciado en Biología de la UNLP

Fusaro ejemplificó: «En aves de la Antártida encontramos parásitos que están presentes en aves migratorias que también se encuentran en otros momentos del año en Puerto Madryn o en el sur de España, pero para sacar conclusiones hay que ver si se agarraron esos parásitos estando en la Antártida o más al norte, por eso este tipo de estudio necesita de muchos años de desarrollo«.

«Todo nuestro trabajo de campo se lleva adelante entre los meses de septiembre y marzo que es cuando el hielo se retira de las playas y llegan las poblaciones de aves y mamíferos para reproducirse; en esos meses recorremos las costas alrededor de las bases argentinas recogiendo animales muertos y muestras para analizar en laboratorio», detalló.

En ese sentido, contó que «este verano se recogió una gran cantidad de muestras pero cada una de ellas requiere de un tiempo para ser procesadas, los animales muertos son revisados por afuera en la playa en la que se encuentran para buscar garrapatas o piojos, pero después se abren y sus órganos van a laboratorio; también se toman muestras de sangre de animales vivos y se recogen muestras de material fecal en las cuáles se buscan huevos de parásitos gastrointestinales que después tienen que ser procesados para poder ser identificados».

Bruno Fusaro investigador del departamento de Ecofisiologa y Ecotoxicologa del IAA Foto Prensa IAA

Bruno Fusaro, investigador del departamento de Ecofisiología y Ecotoxicología del IAA. Foto: Prensa IAA

Fusaro aclaró que «muchas veces registramos indicios del impacto de parásitos en determinadas poblaciones, pero para sacar conclusiones es necesaria más información; por ejemplo, hubo una temporada en la que registramos en los pingüinos un virus que provocaba que los pichones perdiesen plumaje, lo que aumentaba su mortalidad, pero no podemos hacer suposiciones sin comprobar que parásito fue el que les transmitió ese virus; del mismo modo es difícil estimar la incidencia de los parásitos en las aves antárticas sin considerar que también están expuestas al cambio climático o a tener que ir más lejos en búsqueda de alimento o a acceder a menos alimento».

«Los parásitos con un objeto de estudio muy interesante por la complejidad de su ciclo vital que se puede considerar coevolutivo; un parásito que vive dentro de un pingüino pone huevos que salen del ave en su materia fecal, esos huevos deben llegar al mar para ser ingeridos por un crustáceo en el que se van a convertir en larvas, ese crustáceo debe ser comido por un pez para que dentro del pez pase a un segundo estadío larvario, y ese pez debe ser comido por un pingüino para que el parásito llegue a adulto y ponga huevos para reiniciar el ciclo. Por eso estudiar a los parásitos facilita la comprensión del estado de un ecosistema«, completó Fusaro.

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Fuente: Telam