¿Cuánto le resta exportar al agro en 2025?

¿Cuánto le resta exportar al agro en 2025?

Por Emilce Terré – Julio Calzada de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) 
A los precios actuales, entre septiembre y diciembre se proyectan exportaciones de los principales granos y subproductos del agro por US$ 10.154 millones, el registro más alto para el último cuatrimestre en 3 años.

Rosario, sábado 30 agosto PR/25) — Con exportaciones de los principales granos y subproductos argentinos por US$ 21.410 millones (M)estimados entre enero y agosto de 2025 inclusive, muy en línea con los US$ 21.449 M del mismo período de 2024, se proyectan despachos entre septiembre y diciembre por otros US$ 10.154 millones, el valor más alto desde el último cuatrimestre de 2022 y el tercero más alto de la última década.

De este modo, las exportaciones de granos y subproductos del agro totalizarían en 2025 US$ 31.564 millones de dólares, un 2% por encima del registro del año anterior y prácticamente en línea con el promedio de los últimos cinco años.

Desagregando por complejo, el complejo soja alcanzaría envíos al exterior en 2025 por US$ 18.776 millones, prácticamente en línea con los US$ 18.799 millones del 2024 aunque con mayor participación de poroto y aceite, en desmedro de la harina proteica. Para el complejo maíz, por su parte, se proyectan exportaciones por US$ 7.271 millones; ello es, US$ 148 M más que el año anterior, en tanto que el complejo trigo aportaría otros US$ 2.867 millones, US$ 334 M por encima de 2024. Finalmente, los complejos girasol y cebada anotarían exportaciones por US$ 1.636 millones y US$ 1.014 millones, respectivamente, destacándose el primero al superar los despachos del período previo.

Ahora bien, es importante destacar que, pese a que el valor proyectado de los principales bienes agroindustriales aumenta apenas un 2% interanual, el volumen estimado de despachos registra un aumento del 11% en 2025 respecto al 2024. En otras palabras, pese a la mejora en el tonelaje embarcado, la caída de los precios internacionales erosiona parte de esta mejora.

Como se observa en la tabla adjunta, entre los despachos del complejo soja destaca el aumento en los envíos de poroto de soja, principalmente con destino a China, en medio de las tensiones comerciales que mantiene el gigante asiático con Estados Unidos. Para maíz en grano, por su parte, se prevén embarques en el año calendario 2025 por 35,4 millones de toneladas, el volumen más alto en tres años, en tanto que el trigo en grano sumaría otros 11,6 M; ello es, 3,5 Mt más que el año anterior. El complejo girasol, por su parte, exportaría un total de 2,5 millones de toneladas por mejoras en los tres principales rubros que lo componen en tanto que el complejo cebada, en sentido opuesto, anotaría embarques por un total de 3,6 millones de toneladas en 2025, por debajo de los 3,9 Mt del año anterior.

Finalmente, para distinguir el valor de la mercadería a embarcar entre septiembre y diciembre del momento en el que el agro liquide divisas, esta última más vinculada a la necesidad de fondos de los compradores de granos para pagar por la mercadería que originen así como para el cumplimiento de obligaciones tributarias, y teniendo en cuenta el adelanto de negocios que supuso el régimen de rebaja temporal de derechos de exportación vigente en el primer semestre del año, para el último cuatrimestre del año se estima un ingreso de dólares del sector cereales y oleaginosas por US$ 9.949 millones, un 3% por detrás del registro del mismo período del año anterior.

Aun así, el aporte de dólares del campo para todo el 2025, en base a los precios vigentes a la fecha y el volumen proyectado de despachos al exterior, se prevé en US$ 31.307 millones, un 2% por encima de la liquidación de divisas del agro en 2024 y el tercer mayor registro en más de una década.

Primicias Rurales
Fuente: BCR Informativo Semanal
Cómo proteger los granos almacenados

Cómo proteger los granos almacenados

Sistema de alerta temprana para la protección de granos almacenados
Buenos Aires, sábado 30 agosto (PR/25) — El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) junto con la empresa Ingeniería Electrónica Argentina (IEA) de la ciudad de Rosario han desarrollado una nueva tecnología para el monitoreo de los granos almacenados en silos y celdas.

Fundamentos

El aire ambiente tiene una determinada composición gaseosa, típicamente 78% de nitrógeno (N2), 21% de oxígeno (O2) y alrededor de 0,04% de dióxido de carbono (CO2). Como este número es muy pequeño, en lugar de referirnos a él en término de porcentaje, usualmente nos referimos en término de partes por millón (ppm), por lo que la concentración de CO2 en el ambiente generalmente ronda cerca de los 450 ppm. El espacio poroso de una masa de granos varía entre un 35 y 40%. Esto quiere decir que entre el 35 y 40% del volumen del grano almacenado en un silo o celda es aire, retenido en los intersticios intergranarios. Ese aire intergranario usualmente se encuentra estanco, por lo que está en equilibrio de temperatura y humedad con el grano (humedad relativa de equilibrio).
Por otra parte, la concentración de gases del aire intergranario resulta alterada respecto de la concentración del aire ambiente. Esta alteración se produce por la respiración de los organismos vivos del granel. Recordemos que entre los organismos vivos del granel (componentes bióticos) encontramos a los propios granos o semillas (aunque en condiciones de baja humedad estos se encuentran en estado “latente”), los microorganismos asociados a ellos, y los insectos. La respiración, proceso fundamental para los organismos aerobios (necesitan oxígeno para vivir), se produce a nivel celular (Figura 1). A través de este proceso, en presencia de O2, las células generan la energía necesaria para cumplir con sus procesos vitales a expensas del consumo de hidratos de carbono, liberando además CO2, agua y calor. La Ecuación 1 muestra la bioquímica de la respiración de la glucosa a nivel celular, indicando que por cada molécula de glucosa, en presencia de 6 moléculas de oxígeno, se van a generar 6 moléculas de dióxido de carbono y 6 moléculas de agua, liberándose además 678 kcal.
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Figura 1. Esquema conceptual del proceso de respiración.
Como muchos procesos biológicos, la respiración es afectada por la temperatura, la humedad y la presencia de O2. En el caso de los sistemas de almacenamiento convencional (no herméticos), la concentración de O2 no varía sustancialmente como para afectar la respiración. Ejemplo de estas condiciones de almacenamiento podemos encontrar en silos de metal u hormigón, galpones y celdas. En el caso de los sistemas de almacenamiento hermético (como por ejemplo los silo-bolsas), una reducción sustancial de la concentración de O2 puede resultar en la supresión de la actividad biológica del granel. Como CO2NTROL es un sistema concebido para el monitoreo de silos y celdas no herméticos (donde la atmósfera intergranaria no sufre modificaciones substanciales), en el presente artículo no vamos a analizar el efecto de la concentración de gases sobre la respiración.
Microorganismos

Cualquier tipo de grano, cosechado en cualquier parte del mundo, tendrá asociada una importante carga microbiana. No hay nada que podamos hacer para evitar que el grano “venga” con hongos a nuestro silo. En consecuencia, resulta fundamental entender la relación entre la humedad del grano y la actividad de los microorganismos asociados. Cuando los granos están secos, todo el ambiente intergranario se encuentra seco (la humedad relativa del aire intergranario también es baja) y los microorganismos no tienen posibilidad de utilizar el agua del grano/aire para desarrollarse. En consecuencia, la respiración es prácticamente inexistente y las condiciones de almacenamiento son estables y seguras. A medida que aumenta la humedad del grano almacenado (y en consecuencia la humedad relativa de equilibrio del aire intergranario), los microorganismos comienzan a activarse, se desata la actividad metabólica a nivel celular y comienza la respiración. A partir de este punto comienza en el granel una dinámica compleja, ya que la actividad de la flora microbiana genera calor y humedad, lo cual conlleva a una mayor actividad microbiana retroalimentando el proceso. Consecuentemente, si no intervenimos desde el exterior (ej a través de la aireación o el secado de la mercadería), la dinámica natural de este proceso deriva en las sucesivas etapas del desarrollo de un foco de calentamiento el cual, además perdidas de calidad en la mercadería, puede derivar en pérdidas totales de granos y daños en las instalaciones.
La pregunta que podríamos hacernos es ¿A qué nos referimos entonces cuando decimos que la mercadería está seca? La respuesta, desde el punto de vista microbiológico, indica que la mercadería estará seca cuando NO tiene humedad suficiente para soportar la actividad microbiológica. Numerosos estudios han demostrado que cuando la humedad relativa de equilibrio del ambiente intergranario es menor a 70%, los microorganismos simplemente no tienen capacidad para desarrollarse. Por lo tanto, se considera como humedad de almacenamiento segura aquella (HAS) que está en equilibrio con una humedad relativa de 67% (para tomarnos un margen de seguridad). Note en la Tabla 1 que mientras para algunos granos la humedad “comercial” coincide con la HAS (ej trigo, sorgo y maíz), para otros granos, en particular girasol, la humedad base de comercialización (11%) está totalmente por encima de una condición segura (8%). Las diferencias en los valores de contenido de humedad de equilibrio para los diferentes tipos de granos se deben a su composición química, en particular concentración de materia grasa. Desde el punto de vista práctico esto implica que el nivel de “disponibilidad” de agua (o la fuerza con la que está retenida en la matriz del grano) es similar en girasol a 8% que en maíz a 14%.
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Tabla 1. Contenido de humedad en equilibrio con una humedad relativa de 67% (Humedad de Almacenamiento Segura) y con una humedad relativa de 85% (límite de respiración intensa) a 20°C para diferentes tipos de granos. Valores obtenidos de la App Aireación y Almacenamiento de Granos INTA-ISU (Maier and Bartosik, 2020).

Grano
HRE 67%
HRE 85%
Trigo
14.9
18.1
Cebada
15.3
18.6
Maíz
14.0
16.6
Girasol
8.3
12.5
Sorgo
15.9
18.6
Soja
12.8
16.5
Colsa
9.2
13.8
Arroz
14.6
17.4
Cuando los granos se almacenan por encima de la HAS se activan los microorganismos y comienza la respiración, la cual además se acelera cuanto mayor es la humedad del grano (Figura 2). Este incremento en la respiración es más o menos constante hasta un nuevo límite, correspondiente a una humedad relativa de equilibrio de 85% (Tabla 1). A partir de este nivel de disponibilidad de agua el embrión de la semilla también comienza a tener cierta actividad metabólica. A esto se le suma el hecho que mayor cantidad de especies fúngicas comienzan a activarse, resultando en un incremento exponencial de la respiración.
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Figura 2. Relación entre humedad del grano, humedad relativa de equilibrio y respiración de diferentes tipos de granos

El efecto de la humedad sobre la respiración es similar para todos los granos, aunque el nivel de incremento puede resultar diferente. La Figura 3 muestra la tasa de respiración (medida como mg de CO2 generados por kg de materia seca y por día) para soja (izquierda) y maíz (derecha) a diferentes humedades. Allí se puede apreciar claramente que cuando aumenta la humedad, aumenta la respiración. Recordemos que, análogamente a lo que ocurre con la liberación de CO2, la respiración también resulta en la liberación de calor (Ecuación 1).
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Figura 3. Tasa de respiración de soja (izquierda) y maíz (derecha) a 25°C y diferentes humedades

Además de la humedad, la temperatura también afecta la respiración de los microorganismos. La Figura 4 muestra la tasa de respiración de soja y maíz a una misma humedad y distintas temperaturas, donde se puede observar que a medida que la temperatura aumenta la tasa de respiración también aumenta.

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Figura 4. Tasa de respiración de soja con un CH de 13% (izquierda) y maíz con un CH de 14,5% (derecha) a diferentes temperaturas
Las Figuras 3 y 4 hacen referencia a condiciones relativamente usuales en el almacenamiento. Es decir, es posible que un lote de grano se coseche y almacene aun a humedades de 18%, aunque sea por un período corto de tiempo hasta que pueda ser secado. Pero, ahora bien, que pasa en una situación más extrema, por ejemplo, cuando tenemos una filtración de humedad en el silo y el grano resulta “empapado” o “remojado”. En ese caso la respiración resulta extremadamente alta (entre 500 y 600 veces mayor que para el grano seco), y casi violenta si el grano además está partido o roto (entre 4000 y 5000 veces mayor) (Tabla 2). En condiciones de tan alta humedad (30 a 40% – humedad que llega el grano cuando se moja) se activa prácticamente toda la flora microbiana que se encuentra en el grano y, además, el embrión de la semilla también resulta con intensa actividad metabólica. En consecuencia, la respiración, generación de CO2 y liberación de calor son muy violentos, conllevando un altísimo riesgo para el almacenamiento. Si a esto le sumamos la presencia de grano roto o partido, donde el endosperma del grano está directamente expuesto a la acción de los microorganismos (e insectos si los hubiere), entonces el proceso de respiración es más violento aun (ver respiración de grano partido y mojado en Tabla 2).
Tabla 2. Tasas de respiración de granos de trigo (mg CO2/(kg MS día)) a diferentes humedades, condiciones y temperaturas.

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Insectos
Los insectos plagas de los granos almacenados son una preocupación constante para la industria alimentaria y agrícola, ya que pueden causar estragos en los depósitos de granos, comprometiendo la calidad y la cantidad de los alimentos almacenados. Para entender y abordar este problema, es esencial examinar la biología de estos insectos, así como las variables clave que afectan su comportamiento y el daño resultante.

Los insectos más comunes en este contexto son los taladrillos de los granos, las diferentes carcomas, tribolios, polillas y los gorgojos. Estos insectos son adaptativos y pueden reproducirse rápidamente, lo que aumenta la amenaza que representan para los granos almacenados. Su ciclo de vida incluye etapas de huevo, larva, pupa y adulto, y su capacidad para sobrevivir en ambientes variables les otorga una ventaja evolutiva.

Las variables ambientales desempeñan un papel crucial en la actividad y proliferación de los insectos plagas. Uno de los factores más relevantes es la temperatura. Los insectos son ectotérmicos, lo que significa que su temperatura corporal está determinada por la del entorno. Un aumento de temperatura acelera su metabolismo y ciclo de vida (rango óptimo entre 25 y 32°C – Figura 5), intensificando su actividad reproductiva y, en consecuencia, el daño en la mercadería. Además, la temperatura influye en la respiración de los insectos, un proceso vital para su supervivencia.
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Figura 5.
 Relación entre temperatura y nivel de actividad de los insectos plagas de los granos almacenados.
Este proceso de respiración está vinculado a la generación de dióxido de carbono como subproducto y la liberación de calor (Figura 6). La generación de calor resulta de la actividad metabólica de los insectos, que se incrementa con la temperatura ambiental y la concentración de insectos presentes. Estos focos de calor pueden tener consecuencias devastadoras, ya que elevan la temperatura de los granos, afectando su calidad y propiciando condiciones ideales para el desarrollo de más insectos y, eventualmente, el desarrollo de hongos.
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Figura 6.
 Respiración de Ryzopertha dominica (Taladrillo de los cereales) a diferentes temperaturas (Fuente: Emekci y col. 2002).
El daño causado por los insectos plagas no se limita solo a la reducción de la cantidad de granos almacenados (consumo). También afecta la calidad nutricional y la comercialización de los productos. Además, la presencia de insectos y sus subproductos, como excrementos y tejidos, puede contaminar los granos, volviéndolos inseguros para el consumo humano y animal.

Finos y materias extrañas

En algunas ocasiones el grano puede venir de la cosecha con una importante cantidad de impurezas y finos. Las impurezas las podemos clasificar como materias extrañas (todo lo que no es grano, como por ejemplo tierra, semillas de malezas, restos de tallo y espiga, etc). Los finos son pedazos del mismo grano que se desprenden (rompen) por acción mecánica de la cosechadora, los transportes (ej norias, roscas, reedlers, etc), o producto del impacto de la caída durante la carga del silo. Este material fino tiene en general mayor carga fúngica (mayor cantidad de inóculo) que el grano y, además, suele tener mayor contenido de humedad. A su vez, los granos rotos y pedazos de granos son más susceptibles al ataque de microorganismos y de los propios insectos,. Por estos motivos la actividad biológica (respiración) de los granos rotos y el material fino es sustancialmente mayor que la del grano sano (Tabla 2). Cuando se carga un silo desde el centro, se produce una acumulación de finos justo debajo del punto de caída, formando una columna central con mayor concentración de finos que en el resto de la masa de granos. Esta zona es particularmente crítica para un apropiado almacenamiento a largo plazo, debido a la alta actividad biológica. Por otra parte, producto de la dinámica propia del flujo de material particulado, las fracciones comparativamente más livianas y grandes que el grano (ej chauchas o vainas de soja, restos de marlo de maíz y de capítulos de girasol) se van a desplazar contra la pared del silo, conformando otra sección de alta actividad biológica (debido a la mayor humedad de estos componentes). En definitiva, tanto el centro como la periferia del silo son sitios de potencialmente alta actividad biológica debido a la acumulación de finos o de material grande y liviano. La acumulación de estos componentes favorece la actividad focalizada de insectos y de microorganismos condicionando la calidad del almacenamiento.
Focos de calor

Focos de calor, focos de actividad biológica, focos de descomposición, podredumbre o “hot spots” son términos que se refieren a un mismo fenómeno. En un área puntual de la masa de granos la mercadería comienza a desarrollar actividad biológica, es decir, comienza el desarrollo de microorganismos o de insectos. Como ya se mencionó anteriormente, actividad biológica es sinónimo de respiración, por lo que también implica la liberación de calor, humedad y dióxido de carbono en dicha zona puntual. En primer lugar, es importante establecer que hay dos (y solos dos) agentes causantes de los focos: los microorganismos, a través del exceso de humedad, y los insectos. Entre los factores predisponentes para el desarrollo de los focos causados por los microorganismos podemos encontrar el ingreso al silo de mercadería húmeda (error en la medición de humedad en la recepción de la mercadería, mercadería mal secada, etc), filtración de agua de lluvia al interior del silo, filtración de agua de la napa freática por la base del silo (especialmente crítico en silos cónicos enterrados), condensación de humedad en el techo del silo, migración de humedad producto de movimientos convectivos por diferencia de temperatura (en almacenamientos a largo plazo), y acumulación de material fino (o grueso) en zonas localizadas (ej. finos en el corazón y vainas en la periferia), entre otras. Para que estos focos se desarrollen no es necesario que la mercadería esté caliente, aunque temperaturas superiores a 25°C ciertamente van a acelerar este proceso.

Por otra parte, los focos que comienzan por actividad de insectos tienen la particularidad de que no necesitan que la mercadería esté húmeda. Los insectos tienen capacidad para desarrollarse en condiciones de baja humedad, por lo que estos focos pueden desarrollarse aun durante el almacenamiento de mercadería seca. Sin embargo, la temperatura del granel resulta limitante, como ya se mencionó en la sección anterior referida a insectos (Figura 5). Para que se desarrolle un foco por actividad de insectos la temperatura de la masa de granos debe estar por encima de los 20°C, y cuanto más alta la temperatura, más rápido el crecimiento del foco (por supuesto, los insectos deben estar presente en la masa de granos). También puede haber actividad de ácaros, pero en este caso además de temperatura apropiada se necesita que la humedad de la mercadería sea elevada (HR de equilibrio superior a 85% – Tabla 1).
Ya sea por actividad de hongos o de insectos, una vez que comienza la actividad biológica de un foco, éste toma una dinámica propia que no se detendrá a no ser que se intervenga con alguna práctica de manejo (ej. aireación, transile, fumigación, zaranda o secado). En el foco de actividad biológica la respiración resulta en un aumento de la temperatura y de la humedad, lo que a su vez acelera la actividad biológica, la cual a su vez incrementa aún más la liberación de calor y humedad (a expensas de consumir las reservas del grano y afectar su calidad) y así sucesivamente. Cabe aclarar que cuando comienza un foco por actividad microbiológica, los insectos del granel son atraídos hacia dicho foco debido a las condiciones favorables que allí se crean para su desarrollo. A su vez, cuando un foco comienza por actividad de insectos, la liberación de humedad eventualmente resulta en el desarrollo de microorganismos, por lo que en muchos casos los focos resultan en la actividad combinada de hongos y de insectos.
Dinámica del foco: Cuándo la temperatura del foco supera los 35 °C, los insectos comienzan a disminuir su crecimiento (no se sientes cómodos a altas temperaturas), y se mueren cuando la temperatura se acerca a los 50 °C. Los hongos del almacenamiento van a acelerar su actividad también hasta los 35-40°C y luego comienza a disminuirla hasta los 55 °C, a partir de allí un incremento de la temperatura los inactiva. Sin embargo, hay otros microorganismos que se activan y que son resistentes a altas temperaturas (en particular algunas bacterias), las cuáles van a tomar la posta y continuar con la actividad biológica aumentando la temperatura del foco hasta los 64 °C. Por encima de este rango de temperatura dichos microorganismos también mueren, pero ya se crearon condiciones propicias para que se produzcan reacciones enzimáticas y de oxidación en la semilla (que no requieren de la presencia de organismos vivos), las cuáles liberan mucho más calor. En consecuencia, la mercadería queda totalmente dañada y la temperatura del foco puede llegar al punto de ignición.
Crecimiento del foco: El foco de actividad biológica tiende naturalmente a expandirse en la masa de granos. Por un lado, el calor generado en el foco se va a mover por conducción (de grano a grano) y por movimientos convectivos del aire (el aire intergranario en contacto con el grano caliente del foco aumenta su temperatura, expande su volumen, se hace más liviano y tiende a ascender). En consecuencia, el calor generado en el foco va a difundirse, irradiándose desde su centro hacia la periferia, como las capas de una cebolla. Sin embargo, el grano es un material aislante, por lo que el movimiento del calor por conducción va a ser muy lento, al igual que la difusión del calor por las corrientes convectivas (la velocidad de movimiento del aire es muy baja). Por otra parte, la humedad del grano en la zona del foco, y en consecuencia la humedad relativa de equilibrio del aire intergranario, aumenta, por lo que las moléculas de agua del aire van a moverse a través del espacio poroso por difusión, y también van a ser “arrastradas” por las pequeñas corrientes convectivas. En consecuencia, lentamente las porciones del gano en contacto con el foco van a ir aumentando su humedad. El aumento de la temperatura y humedad en las capas externas del foco predisponen a su vez el desarrollo de actividad biológica en estas áreas, aumentando de esta manera el tamaño del foco y el volumen de mercadería afectada.

Termometría

La termometría consiste en una serie de sensores de temperatura ubicados a lo largo de cables que cuelgan del techo del silo. Por lo tanto, lo que mide es la temperatura del grano que está en contacto con el sensor inserto en la masa de granos, es decir, en un punto particular. La termometría es una excelente tecnología que nos permite detectar el estado general de la “salud” del grano almacenado. La medición de la fiebre en un enfermo es una analogía apropiada a lo que implica la medición de la temperatura en la masa de granos. Si el granel está uniformemente frío no hay actividad biológica, mientras que, si detectamos un punto donde la temperatura incrementa, esto implica que hay un proceso biológico en marcha que está generando calor y poniendo en riesgo la calidad de la mercadería (a mayor liberación de calor, mayor incremento de temperatura). Ahora bien, la termometría tiene sus limitaciones, algunas relacionadas a la característica propia de la variable que se intenta medir (calor), mientras que otras están relacionadas a la forma en que se implementa. El grano es un material aislante, es decir que no transmite el calor con facilidad. En consecuencia, si un foco de calentamiento comienza a unos cuántos centímetros del punto de medición, el sensor no va a registrar un incremento de temperatura sino luego de varios días. La cantidad de cables que se colocan en un silo, y los puntos de medición que tiene cada cable dependen de las dimensiones del silo (diámetro y altura). Los instaladores de termometría intentan que haya al menos 1 punto de medición cada 3-4 m, aunque en silos de gran tamaño y en celdas dicha densidad de puntos de medición a veces no es posible de alcanzar debido a los costos que esto conlleva. Distanciar los puntos de medición, sin duda, reduce los costos, pero también reduce la capacidad de detectar un problema de manera temprana (pueden pasar varios días para que un foco que comenzó entre los cables pueda ser detectado por uno de los sensores) (Figura 7). Por otro lado, paradójicamente los lugares más críticos donde suele comenzar los procesos de calentamiento del grano por mayor actividad biológica (centro o corazón del silo y la periferia) son aquellos donde es más complicado realizar un adecuado monitoreo con la tecnología tradicional. Los cables de termometría se cuelgan desde el techo del silo y, para evitar su desplazamiento producto del movimiento del mismo grano, se anclan en la base. Ahora bien, es muy complejo instalar (colgar y anclar) cables justo en el centro debido la presencia de los dispositivos de carga y descarga y las altas fuerzas de tracción a las que se someten los cables en esa zona (particularmente en silos de grandes dimensiones). A su vez, la colocación de cables muy cerca de la periferia también resulta compleja y, en cierto punto, ineficaz. Si los cables se ponen muy cerca de la pared del silo (ej 0,2-0,3 m) la temperatura del grano puede resultar influenciada por la temperatura ambiente externa, pudiendo dar como resultado falsas alarmas positivas.
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Figura 7. Silos con cables de termometría y puntos de medición. Detalle de un foco de calentamiento entre cables que no puede ser detectado por el sistema.
Movimiento del CO2 en la masa de granos
Como se mencionó previamente, la masa de granos es un espacio poroso. Esto quiere decir que entre los granos quedan espacios vacíos que tienen una continuidad. El tamaño y forma de estos poros depende del tipo de grano y de la cantidad y distribución de materias extrañas y finos que tenga el granel. Las moléculas de un gas se mueven por el espacio poroso a través de diferentes mecanismos. Por una parte, tenemos el fenómeno de difusión. A través de este fenómeno las moléculas de gas (en este caso CO2) se van a mover por el medio fluido (aire) debido a un gradiente de concentración. Este mecanismo es relativamente lento. Por otra parte, el CO2 se puede desplazar a través del espacio poroso debido a un flujo masal creado por un diferencial de presión. En este caso, toda la “masa” de aire se va a desplazar, arrastrando las moléculas de CO2. Este diferencial de presión puede estar dado por diferencias de temperatura en la masa de granos (movimientos convectivos), causando desplazamientos de aire en el orden de algunos metros por día. Finalmente, también respondiendo a un flujo masal por diferencia de presión, el CO2 puede moverse en la masa de granos debido a la acción mecánica de la ventilación. En este caso el desplazamiento del gas es mucho más rápido, y en cuestión de minutos atraviesa toda la masa de granos.
Si bien los diversos mecanismos de movimiento de CO2 en la masa de granos tienen velocidades sustancialmente diferentes, todos ellos resultan mucho más rápidos que la trasmisión del calor. Motivo de ello la detección de focos de actividad biológica mediante el monitoreo con CO2 es sustancialmente más rápida que con la tecnología tradicional (medición de temperatura). Esto permite anticipar en varios días la detección del problema y tomar una acción correctiva a tiempo, reduciendo sustancialmente el riesgo de que el foco se transforme en una situación descontrolada con pérdidas de calidad y cantidad de granos, como así también evitar daño en las instalaciones.

CO2NTROL: una nueva tecnología para el monitoreo y la gestión de la calidad de los granos almacenados
En este punto podríamos hacernos la pregunta ¿Qué medimos cuándo medimos CO2? La respuesta es la siguiente: Cuando detectamos un incremento en la concentración de CO2 en un silo tenemos evidencia que en dicho granel hay respiración intensa, y que dicha respiración es, o bien producto de los microorganismos que están activos porque hay humedad, o bien porque hay insectos activos en la masa de granos. El objetivo es detectar esa actividad biológica en sus estadíos tempranos, antes de que se manifieste en una pérdida de calidad del grano.

Con esa premisa, el Grupo de Poscosecha de Granos de INTA Balcarce viene trabajando desde hace más de 8 años realizando investigación de base respecto de la respiración de los granos bajo diferentes condiciones de almacenamiento, evaluando el movimiento de CO2 en el granel y desarrollando metodologías para su detección e interpretación. En los últimos años el INTA se asoció con la empresa Ingeniería Electrónica Argentina (IEA – www.iea.com.ar), empresa líder en sistemas de monitoreo, sensado y automatismos para la industria de los granos, para resolver tecnológicamente este problema. Se evaluaron diversos tipos de sensores, cantidad y localización en el silo, se consideró la relación entre tamaño de silo y concentración de gas medida y otras variables a los efectos de poder relacionar la concentración medida con el “nivel” de problema detectado. Seguidamente se confeccionaron prototipos que se instalaron y evaluaron en silos reales, desde 500 t de capacidad hasta 10000 t de capacidad. Durante tres años los prototipos se fueron refinando hasta llegar a su versión definitiva actual, dando origen al sistema denominado CO2NTROL.
El sistema funciona de una manera simple y efectiva (Figura 8). Consiste en el uso de la aireación para trasladar el CO2 desde el foco hacia una serie de sensores ubicados en la salida de aire en el techo del silo (en caso de que la aireación funcione insuflando aire al silo), una central de procesamiento y módulos de comunicación. La central de procesamiento puede intervenir de manera automática el sistema de aireación y, además, cuenta con un algoritmo que interpreta los datos y los traduce en alarmas, genera reportes y produce la trazabilidad de eventos, lo que lo convierte al esta herramienta en un verdadero Sistema de Gestión de Calidad de granos almacenados.

El sistema tiene un modo pasivo y otro activo de monitoreo. En el modo pasivo, el sistema disparará una alarma en caso de que la concentración de CO2 medida en el espacio aéreo del silo supere un determinado umbral. En el modo activo, el sistema enciende los ventiladores de aireación para “purgar” el aire confinado en la masa de granos, el cual es sensado enteramente al salir por las bocas de ventilación en el techo. Se procesa la información y, en caso de superarse los umbrales prestablecidos se emiten las alarmas correspondientes (reflejando un mayor nivel del riesgo a mayor concentración detectada). El modo activo permite detectar en unos pocos minutos un problema que puede estar desarrollándose en el otro extremo de la masa de granos, aumentando sustancialmente la fiabilidad del sistema. Una vez que el sistema emite una alarma, la misma está visible para toda la cadena de responsabilidad de la gestión de calidad de la empresa. A su vez, el operario de la planta de acopio recibe una serie de recomendaciones en función de la información analizada por el sistema, y se le requiere que ingrese al sistema las medidas tomadas para la resolución del problema. De esta manera lleva una rigurosa trazabilidad de los eventos críticos y mantiene a su vez a todos los interesados informados sobre los principales eventos.
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Figura 8. Infografía sobre el funcionamiento y características del sistema para el monitoreo de silos mediante la medición de CO2
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Tecnologías complementarias: CO2 y temperatura

Ambas tecnologías de monitoreo tienen sus ventajas y desventajas. La tecnología tradicional de monitoreo a través de la medición de temperatura tiene la gran ventaja de ser ampliamente aceptada por la industria, los usuarios tienen conocimiento de sus fundamentos, es muy simple e intuitivo interpretar los valores de temperatura, permite monitorear el avance del frente de enfriado durante la aireación y, fundamentalmente, cuando se detecta un problema, se puede identificar su magnitud y localización con cierta facilidad. Por el contrario, entre sus desventajas podemos citar que la detección del foco puede resultar tardía (si el foco comienza lejos del punto de medición), no siempre es posible ubicar los cables en los lugares más críticos, los cables requieren de mantenimiento frecuente (se arrancan o desconectan con cierta facilidad), el acceso a los cables y las posibilidades de reparaciones y reemplazos queda condicionada al nivel de granos del silo, y en ciertos casos se requiere sobredimensionar la estructura del techo para poder soportar las tensiones durante la carga y descarga de los granos (la fricción del grano en movimiento sobre el cable genera esfuerzos importantes que se trasladan al techo del silo).
Por su parte el sistema de monitoreo con CO2 tiene como ventaja fundamental la detección temprana del problema independientemente del sitio donde comienza el foco de actividad biológica; los sensores son robustos y de bajo mantenimiento, pero en caso de requerirlo, el acceso está garantizado independientemente del nivel de granos en el silo; se requieren muy pocos sensores por silo; y no hace falta realizar ninguna modificación en el silo ni sobredimensionar su estructura.
Entre las desventajas podemos citar que al ser una tecnología nueva los usuarios no están familiarizados con la misma, los valores de CO2 medidos no son tan fáciles de interpretar (además del tamaño del foco dependen del tamaño del silo, el tiempo transcurrido, etc – aspectos considerados por el sistema CO2NTROL) y, por supuesto, no es posible de tener certeza sobre la ubicación del foco. En consecuencia, parecería que la complementariedad de estas dos tecnologías es la situación ideal, con la medición de CO2 se puede tener una alerta temprana, y con la termometría se puede tener mayores certezas sobre la ubicación y tamaño del foco.
Primicias Rurales
Fuente: engormix
Las ventas al exterior del agro registran el segundo agosto más bajo en 16 años

Las ventas al exterior del agro registran el segundo agosto más bajo en 16 años

Por Matías Contardi – Emilce Terré – Julio Calzada de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) 
Agosto 25 cierra como el 3° con menos volumen de ventas al exterior del agro, sólo por detrás de 2022 y 2009. La soja sostiene el ritmo exportador con China al frente. Grandes expectativas para la siembra de maíz, pero con relación insumo-producto ajustada

Rosario, sábado 30 agosto (PR/25) — El Informativo Semanal de la Bolsa de Comercio de Rosario sostuvo que agosto de este año es el menor en volumen de ventas al exterior.

1-    Un mes después de la baja permanente de retenciones

En agosto las registraciones de ventas al exterior cayeron a niveles mínimos. Como era de esperarse, luego de adelantar la mayor cantidad de DJVE posible en junio bajo el escenario de reducción temporal de derechos de exportación, a lo largo de este último mes se profundizó la tendencia que julio ya anticipaba. Entre los 14 principales granos y subproductos alcanzaron las 3,1 Mt registradas en DJVE.

El grueso de ventas declaradas se hizo en la previa del fin de la baja temporal de retenciones. Por lo que, el anuncio de la reducción permanente se encontró con casi todas las toneladas anotadas con anticipación, dinámica que condiciona hacia adelante el ritmo de registraciones.

Más allá de lo atípico para las registraciones de agosto, los puntos más relevantes a destacar de las DJVE registradas hasta ahora son los siguientes:

Soja: el volumen de ventas es muy elevado, llegando a máximos en 10 años con 8,4 Mt acumuladas en lo que va de la campaña.

Soja industria: las ventas de aceite llegan a 3,4 Mt, máximos de seis años, mientras que las de harina alcanzan las 15,4 Mt, en línea con el promedio.

Maíz: las ventas declaradas se estancaron en 22,2 Mt y en agosto se anotaron solo 310.000 toneladas, cuando en los últimos diez años el promedio fue de 3,4 Mt para el mes.

Trigo: las DJVE acumuladas ya superan las 10,6 Mt para esta campaña y durante el mes se registraron 1,2 Mt. Buenas noticias, para un mercado exportador que venía lento.

2- China sigue siendo la máxima preocupación en Chicago, pero un factor alcista en Argentina

Hay dos factores principales que condicionan hoy las cotizaciones de soja en Chicago hacia el corto plazo.

En primer lugar y de carácter más estructural pero que viene explicando las subas de estas semanas, es la fortaleza del aceite de soja debido a la política de biocombustibles en Estados Unidos. El nivel de mezcla propuesto por la Agencia de Protección Ambiental (EPA) lleva a que el consumo del mercado interno de aceite de soja escale significativamente, incluso hasta el punto de ser de los principales driver de demanda de la soja luego de la exportación de poroto.

En segundo lugar, y probablemente lo más esperado y relevado por las agencias de noticias, tiene que ver con las compras por parte de China. Los asiáticos siguen sin comprar una sola tonelada norteamericana. En el transcurso de fines de la semana anterior y esta misma, fue el principal tópico en torno a los análisis y proyecciones para el precio de la oleaginosa. Inclusive, varias veces se ha llegado a afirmar que los futuros de soja “tomaban impulso” por las especulaciones de que pronto aparezcan embarques con destino China.

Sin novedades aún, el contrato más operado por soja cerró la semana un 1,5% por debajo, aunque ya operando en niveles más altos que semanas previas, debido al impulso conjunto de estos dos factores.

Sin embargo, es importante destacar que, aunque probablemente los chinos tengan que importar soja norteamericana, cuándo lo hagan, hay altas probabilidades que las magnitudes sean significativamente menores que durante las últimas campañas. La razón detrás de esto descansa en que el ritmo de compras desde Brasil y Argentina viene en niveles récords, al mismo tiempo que los mismos analistas asiáticos esperan importar en general menos toneladas que años previos.

A contramano, desde Argentina la exportación de poroto de soja alcanza un récord en 8 años. Impulsada por las compras chinas, la Pizarra Rosario llegó a superar los ARS 400.000/t al tiempo que el tipo de cambio también subía. La pizarra alcanzó a promediar USD 299/t, aunque al cierre de la semana ajustó a USD 294/t.

Al mismo tiempo, tanto el precio de exportación del aceite como la harina de soja vienen sosteniendo una suba moderada, pero suficiente para impulsar el margen teórico de la industria. Gracias a ello, tanto el resultado teórico de la industria aceitera como de la exportación de poroto se encuentra en niveles positivos, impulsando los negocios con la oleaginosa. Medidas en toneladas poroto-equivalente, el volumen exportado por la industria y la exportación acumulan hasta agosto el registro más alto desde la campaña 2016/17. 

Por el lado de los porotos, China está siendo una verdadera aspiradora en Sudamérica. En lo que va de la campaña y lo que está programado para exportar son 5,5 Mt de soja que se embarcan desde Argentina hacia el país asiático, esto es máximo en casi diez años.

En aceites la tónica es la misma, y hasta agosto se estima que las exportaciones de aceite de soja alcancen un récord de 2,94 Mt para esta altura de la campaña.

En este escenario, al comparar el ritmo de ingreso y egreso de toneladas de soja hacia y desde los puertos argentinos, el nivel de rotación sería casi unitario. En un ejercicio teórico, teniendo en cuenta los stocks al inicio de la campaña, sumado a las importaciones de porotos e ingreso de camiones a todas las plantas y puertos de Argentina, habrían ingresado hasta fines de agosto 23,5 Mt de las cuáles saldrían en forma de poroto o producto derivado el equivalente a 23,4 Mt.

3 – Maíz: condiciones hídricas inmejorables para la siembra, pero precios que no acompañan. 

Con lluvias históricamente altas en mayo, julio y agosto, la implantación de maíz 2025/26 se enmarca en un escenario hídrico favorable por primera vez en muchos años. Y de la mano de condiciones tan auspiciantes, comienza con una alta intención de siembra, sobre todo en los planteos tempranos, que son aquellos que suelen mostrar los rindes más elevados a la hora de levantar la cosecha. Según el relevamiento de GEA-BCR la proporción de intención de siembras tempranas para esta campaña en la región núcleo es del 90% (ver).

La última vez que arrancó una siembra de maíz en buenas condiciones (año 2020), el rinde medio nacional había alcanzado los 81,8 qq/ha, esto es un 30% más que el promedio de las campañas que le siguieron y un 20% más alto que los mejores rindes registrados desde entonces.  En esa campaña, la superficie sembrada había alcanzado 7,36 Mha, récord para ese momento, pero que hoy en día queda un 20% por atrás del promedio de las últimas cuatro.

Si comparamos la campaña maicera 2020/21 con la 2024/25, en la primera se sembraron 940.000 hectáreas menos, pero se cosecharon 3,5 Mt más. Si bien es muy pronto para estimaciones contundentes de oferta, condiciones iniciales favorables motivan al productor a ir por potencial de rinde, ajustando las fechas de siembra de modo acorde.

Es importante notar que, como contracara de las condiciones hídricas, la relación insumo-producto se presenta más desfavorable de cara a la nueva campaña. Los precios del maíz a nivel internacional vienen imprimiendo una fuerte tendencia bajista, fruto de la continua expansión de la oferta. Sacando el efecto de la inflación, en Chicago los contratos de maíz se negocian en mínimos del 2020 y a valores comparables con los del 2006. 

Esta tendencia sigue hacia delante y afecta al mercado argentino. El contrato para abril del 2026 en A3 ronda los USD 174/t, que está a la par del año pasado, pero con la salvedad de que los derechos de exportación actuales son 2,5 p.p. más bajos. Por lo demás, el precio a cosecha es el más bajo desde el 2020 a esta altura. Para peor, estos niveles de precio se han combinado con subas en insumos claves como la urea y el MAP.

Así, sacando el cimbronazo de los años 2022 y 2023 cuándo el conflicto entre Rusia y Ucrania exacerbó los precios de fertilizantes, los kilos de UREA y MAP que pueden comprar una tonelada de maíz están en mínimos desde el 2015. Bajo este escenario, el productor apuesta a un planteo de alta tecnología que, mejora del rinde mediante, permita dejarle un margen neto al menos positivo.

Factores geopolíticos se han están confabulando para incrementar los precios internacionales de nitrogenados y fosfatados. Según Ingeniería en Fertilizantes los precios locales mayoristas de la UREA y el MAP escalaron un 27% y 13% durante los últimos cinco meses y no parece que estemos frente a un cambio de tendencia.

A pesar de los bajos niveles de precios del maíz en general, las cotizaciones futuras a cosecha están elevadas en términos relativos al mercado norteamericano, lo que le pone un techo a la suba, si la tendencia en Chicago no se revierte. En A3, el maíz argentino hacia abril del 2026 se negocia con una prima positiva del 13% respecto a CBOT. Es la más alta en diez años junto con la campaña 2020/21. 

El 94% de los latinoamericanos abandonaría una compra online si no puede pagar con medios de pago locales

El 94% de los latinoamericanos abandonaría una compra online si no puede pagar con medios de pago locales

Montevideo, jueves 28 agosto (PR/25) — Una nueva investigación realizada por dLocal revela cómo compran, qué valoran y qué frena a los consumidores de América Latina al momento de pagar online. Además, expone el peso creciente de los métodos de pago locales en la región, y por qué Latam es clave para el crecimiento del eCommerce global.

En Argentina, el 50% de las transacciones digitales en LATAM ya se hacen con medios locales y el 98% de los consumidores argentinos considera importantes las opciones de pago accesibles.

En América Latina, donde el comercio electrónico crece con fuerza, el 94% de los consumidores considera esencial poder pagar con medios de pago locales que ya conocen y en los que confían.

Esto incluye billeteras digitales, transferencias bancarias, pagos en efectivo y opciones como “comprar ahora y pagar después” (BNPL). Si esas alternativas no están disponibles, siete de cada diez consumidores directamente abandonan la compra, según revela el informe dLocal LATAM Retail & Payments Report 2025, elaborado por la empresa global de tecnología de pagos dLocal.

Uno de los hallazgos más contundentes es que los obstáculos en el momento del pago siguen siendo una traba estructural: el 45% de los encuestados mencionó la falta de métodos de pago alternativos -es decir, opciones distintas a las tarjetas emitidas por bancos, como billeteras digitales, transferencias locales o pagos en efectivo- como principal motivo para no concretar una compra. El 21% señaló que no poder pagar en moneda local es un impedimento, y un 33% consideró que la ausencia de opciones para pagar en cuotas o más adelante también frena la decisión de compra.

En cuanto a las prioridades al elegir un producto, el 47% de los consumidores prioriza la calidad, seguido por un 41% que menciona el precio. Sin embargo, incluso cuando hay intención de compra, si el sitio no ofrece medios de pago locales que los consumidores ya conocen y en los que confían, la venta no sucede. Este comportamiento se da en un contexto de fuerte expansión digital: el comercio electrónico en América Latina crece al 9.5% anual, y la penetración del ecosistema online ya alcanza el 66%.

El informe confirma además una transformación profunda en las formas de pagar: los métodos de pago locales ya representan la mitad de todas las transacciones digitales en la región, y se proyecta que superarán a las tarjetas emitidas por bancos en los principales mercados latinoamericanos para 2026.

En Brasil, por ejemplo, Pix -el sistema de pagos instantáneos- ya domina el comercio online y se espera que supere ampliamente a las tarjetas de crédito este mismo año. Las billeteras electrónicas se consolidaron como opción principal en países como México y Argentina, mientras que los métodos cash-to-digital, como OXXO o PagoEfectivo, siguen siendo puentes clave de inclusión para millones de personas no bancarizadas.

En Argentina, las billeteras digitales ya forman parte de la vida diaria. El 50% de las transacciones digitales en LATAM ya se hacen con medios locales. Más que una excepción, la nueva regla. Aunque el precio es lo que más pesa a la hora de comprar online, el 98% de los consumidores argentinos considera importantes las opciones de pago accesibles.

Las principales barreras que enfrentan  son: falta de métodos alternativos (44%), imposibilidad de pagar en moneda local (30%) y ausencia de opciones BNPL (33%). Si no encuentran su medio habitual, el 70% abandona la compra. Solo el 22% compra con frecuencia en plataformas chinas, aunque el 66% tiene una imagen favorable de ellas.

El estudio también examina la percepción de los consumidores hacia las marcas chinas de eCommerce. Plataformas como Shein, AliExpress y Temu cosechan una aprobación del 73% entre los consumidores latinoamericanos -un 53% con opinión favorable y un 20% con opinión muy favorable-. El grupo etario de 18 a 24 años es el más entusiasta: 22% los valora muy favorablemente. Sin embargo, esa alta estima no siempre se traduce en compras frecuentes: solo el 7% de los encuestados compra “todo el tiempo”, mientras que el 52% lo hace ocasionalmente. Las razones más probables, según el estudio, incluyen limitaciones económicas, hábitos de consumo más prudentes y las restricciones aduaneras, como los topes de importación sin impuestos.

Frente a este escenario diverso y desafiante, dLocal ofrece una solución concreta para ayudar a las empresas globales a operar y crecer en América Latina sin fricciones. Su modelo “One dLocal” permite integrar más de 900 métodos de pago locales en más de 40 países, incluyendo América Latina, Asia, África y Medio Oriente, mediante una sola API, un único contrato y un punto de contacto centralizado. La empresa opera con más de 30 licencias regulatorias, incluida la obtenida en 2024 por la Financial Conduct Authority (FCA) del Reino Unido. Desde 2021, dLocal cotiza en el Nasdaq.

“Este informe es mucho más que un diagnóstico: es una hoja de ruta para las empresas globales que quieren escalar en América Latina con inteligencia y realismo. Las que comprendan desde el principio las preferencias locales -especialmente en materia de pagos- serán las que crezcan con la región”, afirmó Sofía Posada, Head of Local Payment Methods en dLocal.

En su cierre, dLocal LATAM Retail & Payments Report 2025 subraya que América Latina está posicionada para representar el 65% del crecimiento económico global hacia 2035. Y hacia 2050, el 90% de los consumidores menores de 20 años vivirá en mercados emergentes. Adaptarse hoy al contexto local es mucho más que una estrategia táctica: es una inversión directa en el futuro.

Sobre la metodología

La encuesta fue encargada por dLocal y llevada a cabo por Centiment, empresa especializada en paneles de encuestados y recolección de datos para investigaciones de mercado. Participaron consumidores de Argentina, Brasil, México, Chile y Colombia, países que representan el 87% del PBI de América Latina. Las respuestas fueron recolectadas a través de 11 preguntas de opción múltiple con escala tipo Likert.

Acerca de dLocal

dLocal impulsa pagos locales en mercados en expansión, conectando a empresas globales con miles de millones de consumidores en más de 40 países de África, Asia y América Latina. Gracias al concepto “One dLocal” —una única API directa, una sola plataforma y un solo contrato—, las compañías pueden aceptar pagos, realizar desembolsos y liquidar fondos a nivel global sin necesidad de gestionar múltiples entidades e integraciones locales en cada mercado.

Primicias Rurales

Fuente: dLocal

¿Quiénes producen los granos en Argentina?

¿Quiénes producen los granos en Argentina?

Por Bruno Ferrari – Emilce Terré – Julio Calzada de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)
Alrededor del 70% del área producida de soja, maíz y trigo se trabaja bajo tierra arrendada. Existe una alta presencia de pequeños productores, aunque la mayor parte de la superficie se cultiva en unidades productivas de entre 800 y 3.000 hectáreas (has).

Rosario, lunes 25 agosto (PR/25) — Al pensar la agricultura argentina, es de interés conocer la idiosincrasia y cómo se estructura el mercado en términos generales. En lo que refiere a quién realiza la actividad, teniendo en consideración el área sembrada de los principales cultivos declarada en el SISA por parte de los productores, se destaca un rol muy preponderante de la producción bajo tierra arrendada y, en consecuencia, de los “arrendatarios rurales”.

En lo que refiere al ciclo 2023/24, según la SAGyP, el 69,3% del área de trigo, 69,9% del maíz y 70,7% de la soja se trabajó bajo el esquema de arrendamiento y no de forma directa por parte de los propietarios. En este sentido, buena parte del área agrícola es desarrollada por personas humanas y jurídicas que asumen el riesgo de alquilar campos y desarrollar la actividad productiva con distinto grado de tercerización de las labores.

En materia de la cantidad de productores que desarrollan los principales cultivos, existen 45.914 productores de maíz, 58.081 de soja y 33.829 de trigo siguiendo datos del SISA para la campaña 2023/24. Cabe aclarar que no es posible realizar la suma simple de los productores de cada cultivo para saber la cantidad de personas físicas/jurídicas que se dedican a la actividad agrícola, debido a la práctica extendida de hacer doble cultivo en Argentina (ello es, sembrar un cultivo de invierno como puede ser el trigo, y posterior a su cosecha sembrar uno de verano, como puede ser soja).

Focalizando a nivel de cultivos y la estratificación de los productores según rango de hectáreas gestionadas, se revela que la mayor parte de los actores que desarrollan la actividad agrícola son los denominados “pequeños productores”. El 67% de los productores de trigo produce menos de 100 hectáreas, mientras que en soja y maíz dicho guarismo se ubica en 54 y 60%, respectivamente.

Respecto a la distribución del área que se siembra de trigo, soja y maíz según la escala productiva, la mayor proporción tiende a realizarse en empresas que gestionan entre 800 y 3.000 hectáreas. Debe considerarse que en la producción de cultivos extensivos – como los que se analizan – existen economías de escala que tienden a disminuir costos al incrementar las hectáreas gestionadas, en un mundo que exige altos grados de eficiencia para poder obtener rentabilidad al final del camino y ser competitivos a nivel internacional. Ahora bien, mientras que para soja y maíz casi la mitad de la superficie agrícola se siembra en unidades productivas que gestionan más de 800 hectáreas, en el caso del trigo este segmento produce sólo el 29% del total, destacando una mayor proporción del área total producida por productores que declaran extensiones de menor tamaño. Así, el 35% del área de trigo la trabajan productores que declaran hasta 200 hectáreas. Para el caso de la soja y el maíz, ese guarismo se ubica en 21 y 23%, respectivamente.

Por último, a partir de los datos disponibles es factible analizar la proporción de productores propietarios o no propietarios por rango de hectáreas que gestionan. En general, para los principales cultivos, más de la mitad de los productores que desarrollan unidades productivas entre 0 y 50 hectáreas son propietarios. Asimismo, a medida que aumenta la escala productiva, disminuye de forma pronunciada la proporción de productores propietarios que desarrollan la actividad y se incrementa considerablemente la proporción de arrendatarios. Es decir, no se verifica una presencia importante de grandes productores que en simultáneo sean propietarios de dichas parcelas en su totalidad. Por el contrario, el incremento de la escala productiva se alcanza mayormente por el arrendamiento de tierras de terceros para desarrollar la actividad.

Primicias Rurales
Fuente: BCR Informativo Semanal
Radiografía del financiamiento bancario al sector agrícola

Radiografía del financiamiento bancario al sector agrícola

Por Belén Maldonado – Emilce Terré – Julio Calzada de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) 
Según datos del BCRA, hacia fines de junio, el stock de créditos al sector agrícola totalizó $ 4,1 billones de pesos, registrando un incremento interanual del 90%. Los préstamos en dólares dieron cuenta del 60% del total, marcando un crecimiento del 133%.

Rosario, domingo 24 agosto (PR/25) — Según datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), al 30 de junio del año en curso, el stock acumulado de préstamos otorgados por entidades financieras al sector agrícola (cereales, oleaginosas y forrajeras) alcanzó un total de $ 4,1 billones.

De esta suma, $ 1,6 billones corresponden a préstamos otorgados en pesos, mientras que los restantes $ 2,5 billones fueron otorgados en moneda extranjera, convertidos a pesos al tipo de cambio BCRA A 3500.

Este financiamiento comprende diversos instrumentos: adelantos en cuenta (corriente u otras a la vista) o de la compra de documentos, los instrumentados bajo la modalidad de documentos a sola firma, los documentos descontados, los préstamos hipotecarios, prendarios, personales y a titulares del sistema de tarjetas de crédito, y cualquier otro préstamo de efectivo.

Considerando el volumen total de préstamos, medido en pesos constantes de junio de 2025, se advierte que hacia finales del sexto mes del año el stock de financiamiento bancario al sector agrícola registró un incremento del 90% respecto a igual fecha del año anterior y se ubicó 30% por encima del promedio de los últimos cinco años. Este volumen, incluso, emerge como el tercero más elevado del siglo actual para la misma fecha, únicamente superado por el registro al 30 de junio de 2018 y de 2012.

Diferenciando por moneda, la mayor parte del incremento en el financiamiento al sector agrícola se explica por el sólido crecimiento de los préstamos en dólares, que más que duplicaron (+133%) su volumen durante el último año. De hecho, si se analizan los datos históricos del siglo XXI, se advierte que únicamente a mediados de 2018 se registró un stock de préstamos en dólares más alto que este año. Mientras tanto, el monto de financiación en moneda local también mostró un incremento, aunque comparativamente menor, del 48%.

En términos porcentuales, el stock de préstamos en moneda extranjera al sector agrícola alcanzó el 60% del total a fines de junio de 2025, siendo la mayor proporción en seis años y únicamente superada tres veces en los últimos 25 años: a mediados de los años 2000, 2001 y 2018. Así, mientras que en el período comprendido entre 2015 y 2024 el financiamiento en dólares mostró una participación promedio del 35% del total, en 2025 dicha participación se ubicó 25 p.p. más arriba.

La participación del financiamiento bancario en dólares al agro muestra un crecimiento tanto en términos absolutos como relativos facilitado por el reciente programa de blanqueo de capitales junto con el “Plan de Reparación Histórica de los Ahorros de los Argentinos”, la progresiva desregulación y flexibilización del mercado cambiario, y la disminución de exigencias a los bancos locales para ofrecer financiamiento en moneda extranjera. A ello se le suma el encarecimiento del crédito en pesos, en un contexto de desaceleración inflacionaria que, combinadas con tasas de interés nominales más inflexibles, resultaron en tasas de interés reales altas.

En cuanto a la proporción del financiamiento bancario al sector agrícola en relación con el total de préstamos bancarios, se advierte que ésta se ubicó en 4,2% al 30 de junio, en línea con el promedio de la última década. Distinguiendo por moneda, el financiamiento en pesos a este sector dio cuenta del 2,1% del total de préstamos bancarios hacia mitad de año, mientras que el promedio histórico arroja una participación del 3,1%. Como contrapartida, la proporción de créditos en dólares al sector agrícola fue del 12,6% del total, ampliamente por encima del 8,8% promedio de los últimos años. De esta manera, se advierte que la toma de crédito en dólares por parte del agro creció más que proporcionalmente que los préstamos bancarios en moneda extranjera en general.

No obstante, se destaca que, a pesar de la gran cantidad de divisas y dinero que genera el sector agrícola, es relativamente bajo el nivel de financiamiento que obtiene por parte de entidades financieras nacionales. Esto se debe a que este sector, a lo largo de los años, encontró otras alternativas para la financiación de los insumos y el capital de trabajo, principalmente a través del crédito comercial y también por vía del mercado de capitales.

En lo que respecta a la morosidad e impago de los préstamos, el cumplimiento del sector agrícola se mantuvo en porcentajes notablemente altos en la última década, entre el 94% y el 98%, lo que denota una gran capacidad de repago del sector. Al 30 de junio, la cartera de deudores clasificados en situación normal (es decir, que no presentan atrasos de más de 31 días) se ubicó en el 97,6%.

Finalmente, se pueden analizar las tasas de interés de los préstamos al sector agrícola. Estas tasas corresponden al promedio ponderado de los préstamos otorgados por las entidades financieras durante junio, de manera que reflejan principalmente las condiciones aplicadas por las entidades financieras con mayor participación en el crédito al sector agrícola.

Analizando los datos históricos para junio de cada año, se advierte que durante siete de los últimos diez años las tasas de financiación en pesos del sector agrícola resultaron negativas en términos reales, llegando a ser del -47% en junio de 2023. Esta situación, no obstante, se revirtió hacia 2024, y para junio de este año la tasa real anual de financiación se estima en 23,1%. De esta manera, la tasa real anual no sólo resultó positiva, sino que emerge como la más alta de la que se tiene registro para el siglo actual, encareciendo el financiamiento en pesos para el sector agrícola y desincentivando la toma de crédito en moneda local. Este fenómeno guarda relación con lo observado con las tasas de interés en el resto de la economía, tal como se analizó recientemente en esta nota.

En cuanto a las tasas de interés reales de los préstamos otorgados en dólares, las mismas se han mantenido históricamente en terreno positivo, con la única excepción del año 2021, que resultó levemente negativa. En junio de 2025, la tasa de interés real de financiación en dólares para el sector agrícola se estima en 5,8%, en línea con el promedio del 6% registrado para los últimos diez años.

En síntesis, se advierte que el financiamiento bancario al sector agrícola ha experimentado un importante crecimiento durante el último año, alcanzando su tercer nivel más elevado en el siglo. La mayor parte de este incremento se explica por el fuerte impulso del crédito en dólares, que más que duplicó su volumen en el último año y representó el 60% del stock total de préstamos.

Aclaración metodológica sobre las tasas reales

El cálculo de tasas reales presentadas en esta nota se basa en la comparación entre la Tasa Nominal Anual (TNA) vigente en cada período y la inflación acumulada en los 12 meses siguientes. Este enfoque permite estimar la tasa real ex post, es decir, cuánto rindió efectivamente una colocación financiera o cuánto costó realmente un crédito, una vez descontada la inflación futura. Para el mes de junio de 2025, se utiliza como estimación la proyección del Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) del BCRA para Argentina y la proyección del Summary of Economic Projections de la Reserva Federal de Estados Unidos.

Para realizar este cálculo, se utiliza la ecuación de Fisher, que define la tasa real como:

donde r es la tasa de interés real, i es la tasa nominal anual (TNA), y ? es la inflación interanual futura.

Primicias Rurales

Fuente: BCR