Cómo cerró la campaña 2024/25: Los productores invirtieron US$ 13.821 millones

Cómo cerró la campaña 2024/25: Los productores invirtieron US$ 13.821 millones

Franco Ramseyer – Emilce Terré – Julio Calzada de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)
Los productores invirtieron US$ 13.821 millones en la campaña 2024/25: 30% con capital propio y 70% con financiamiento externo: de este último, el 66% provino del sector comercial, y el 36% del sector bancario y mercado de capitales.

Rosario, domingo 2 noviembre (PR/25) — Cada año, los productores agrícolas de la República Argentina realizan importantes desembolsos de capital para poner en marcha las actividades de siembra: estas erogaciones incluyen la compra de insumos como semillas, fertilizantes y agroquímicos, y todos los movimientos necesarios para llevar adelante las siembras y las pulverizaciones.

A diferencia de otras actividades, los ingresos en el sector agrícola se materializan muchos meses después de realizadas las inversiones, dado el tiempo de desarrollo de los cultivos que requieren los cultivos hasta su cosecha. Es por ello por lo que la obtención de financiamiento es una piedra angular para el correcto funcionamiento del sector.

En el presente informe, a partir de consultas de datos estadísticos y de exhaustivas entrevistas a diferentes agentes relevantes del sector, se realiza una estimación de cuáles fueron las principales canales mediante los cuales se financió la campaña agrícola 2024/25

I)    Financiamiento de la campaña agrícola 2024/25

En la campaña agrícola 2024/25 los productores habrían realizado inversiones directas por US$ 13.821 millones. Dicho monto surge de considerar los gastos de insumos, siembra y pulverización para soja, maíz, trigo, sorgo, cebada y girasol.

1. Capital propio

En primer lugar, se estima en base a las consultas realizadas que el financiamiento de la inversión con capital propio habría rondado el 30% del total. Es decir que en la campaña 2024/25, los productores habrían realizado un desembolso de aproximadamente US$ 4.146 millones de sus propias carteras.

2. Financiamiento de terceros

El importe financiado con capital propio deja un saldo aproximado de US$ 9.675 millones que se habría sido financiado por terceros. Una parte de este financiamiento se canalizó a través de los bancos; otra en el Mercado Argentino de Valores (MAV); y también una buena parte del crédito se hizo dentro del circuito comercial, mediante acuerdos con corredores, acopios, cooperativas, proveedores de insumos, traders y mutuales.

2.1. Bancos y Mercado Argentino de Valores S.A.

El 34% del financiamiento total, es decir, US$ 3.325 M, se estima habría sido realizado a través de créditos bancarios y del MAV (Mercado Argentino de Valores S.A., con sede en Rosario en el edificio de la Bolsa de Comercio de Rosario. Se habrían utilizado los siguientes instrumentos:

•    Tarjeta agro: estas tarjetas de crédito están diseñadas teniendo en cuenta las características de la producción agrícola, y permiten a productores comprar insumos y maquinarias al momento de la siembra, difiriendo su pago hasta que llega la cosecha, con vencimientos que se adaptan a los ciclos productivos de los principales cultivos. En el ciclo 2024/25 se habrían financiado alrededor de US$ 219 M mediante este instrumento, lo que representa el 7% del total del sector.

•    Descuento de cheques y pagarés: Los bancos ofrecen una tasa de descuento por el adelanto de fondos de cheques y pagarés que le entregan los productores. Estos instrumentos dieron cuenta del 13% del total del sector, por alrededor de US$ 433 M.

•    Forwards cedidos: bajo esta modalidad, las entidades bancarias adelantan fondos a los productores por forwards, es decir, contratos de compraventa de granos con fecha de entrega a futuro cuya mercadería todavía no fue entregada al exportador o fábrica. El banco recupera el capital y los intereses del préstamo cuando el exportador/fábrica recibe los granos que le envía el productor y paga el monto total de la operación de compraventa. El importe financiado con este mecanismo fue cercano al de las tarjetas agro, por aproximadamente US$ 218 millones, alrededor de un 7% del total.

•    Préstamos bullet los préstamos de pago íntegro, también conocidos como bullet, son un tipo de financiamiento en el cual el monto total del préstamo, incluyendo el capital y los intereses, se paga en un único pago al final del plazo acordado. Esto permite al prestatario manejar mejor su flujo de efectivo hasta la fecha de vencimiento. Esta fue la alternativa bancaria más utilizada, cubriendo aproximadamente el 21% de los préstamos totales, sumando US$ 682 M.

•    Préstamos hipotecarios y prendarios:  en la campaña 2024/25, el 16% del financiamiento bancario y del mercado de capitales (aproximadamente US$ 542 M) se canalizó mediante garantías reales. Esta modalidad, que incluye préstamos hipotecarios (respaldados por inmuebles) y prendarios (colateralizados con bienes muebles como maquinarias y equipos), permite al productor acceder a financiamiento de largo plazo y con tasas más competitivas que las ofrecidas en créditos no garantizados.

•    Acuerdos en cuenta corriente:  estos acuerdos están diseñados para cubrir necesidades de liquidez inmediatas. Permiten al productor disponer de fondos por encima de su saldo en cuenta corriente (generando un sobregiro) hasta un límite fijado. Es un instrumento ágil para la obtención de fondos. Dieron cuenta del 6% del total del sector, por alrededor de US$ 209 M.

•    Préstamos con convenio para la compra de insumos:  mediante diferentes plataformas los productores agropecuarios pueden acceder a múltiples opciones de crédito para la adquisición de insumos, a través de convenios con las empresas que los proveen. Se estima que en la campaña 2024/25, esta modalidad habría representado el 8% de todo el financiamiento bancario y del mercado de capitales, por un importe estimado en US$ 251 M.

•    Otras líneas y financiamiento en el Mercado Argentino de Valores: el 23% del financiamiento restante se realizó con otras líneas bancarias y a través de los instrumentos del MAV, donde se destacan los pagarés, cheques de pago y diferido y facturas de crédito electrónicas. Todo esto sumó alrededor de US$ 771 M en el financiamiento de la campaña 2024/25.

2.2. Crédito comercial

Como es habitual en el sector agrícola, la mayor parte del financiamiento del sector ha provenido de los créditos comerciales en la campaña 2024/25. Estos son los préstamos otorgados por acopios, cooperativas, corredores, proveedores de insumos, exportadores y mutuales, entre otros agentes de la cadena. Este tipo de financiamiento habría representado el 66% del total de los créditos que terceros les asignaron a los productores, equivalente a aproximadamente US$ 6.350. La distribución se estima de la siguiente manera:

•    El 55%, es decir, US$ 3.492, habría sido realizado con corredores, acopios y cooperativas. Se utilizan cuentas corrientes en dólares, acuerdos con pago en especie, y préstamos contra la cesión de forwards, pagarés o cheques de pago diferido, entre otros.

•    El 40% del financiamiento de terceros se realizó con proveedores de insumos y exportadores.  De acuerdo con las fuentes consultadas, la mayor parte del crédito habría sido en dólares, y contra forwards como garantía.

•    Alrededor del 5% del crédito de terceros se habría realizado a través de mutuales. Esta modalidad es más frecuente en localidades pequeñas, a través de distintos instrumentos tales como negociación de cheques, préstamos con hipotecas, entre otros.

La tregua Estados Unidos-China dejó gusto a poco

La tregua Estados Unidos-China dejó gusto a poco

Por Franco Pennino – Matías Contardi – Emilce Terré de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)
Rosario, sábado 1 noviembre (PR/25) — El volumen de soja que China se comprometió a comprar a EE. UU. va en línea con el promedio y Chicago perdió impulso. La siembra de maíz temprano cubrió 3,6 M ha en Argentina, un récord histórico. Los embarques de trigo se mantienen robustos.

 

1- Llegó el anhelado encuentro entre Trump – Xi Jinping y la soja actuó como caja de resonancia

La cumbre en Corea del Sur entre Trump, presidente de EE. UU., y Xi Jinping, primer mandatario de China, cerró con el compromiso por parte del gigante asiático de comprar 12 Mt de soja hasta enero y mantener un ritmo de originación anual de 25 Mt durante los próximos tres años. 

Considerando que las ventas a China representan el 56% de las exportaciones de poroto de soja para los norteamericanos, este encuentro fue altamente esperado por los operadores de la cadena de soja global. Si bien los precios de la oleaginosa se habían visto impulsados por la posibilidad de llegar a un acuerdo, una vez dado a conocer el mismo el impulso alcista se desinfló.

Sucede que los 12 Mt de compras anunciados desde aquí hasta enero se encuentran en línea con los desembarcos habituales de soja americana en estos meses. En efecto, dejando afuera el período de la primera guerra comercial, el promedio de los últimos 10 años es de 16 Mt, con un máximo de 20 Mt en la campaña 2020/21 y un mínimo de 10 Mt en la 2023/24. Mientras tanto, Estados Unidos se perdió las ventas de los primeros dos meses de su campaña, septiembre y octubre, cuando habitualmente le despacha alrededor de 8 Mt. Ello explica el sabor amargo que deja el acuerdo y la evolución que mostró el precio de referencia de la soja en Chicago.

Específicamente, con el aire de optimismo generado durante la previa el precio de la soja en Chicago alcanzó máximos desde julio del año pasado, rompiendo el techo de US$ 400/t. Sin embargo, ya para la rueda del jueves cuando se anuncia el acuerdo el futuro por el poroto solo subió un 1%.

Con relación al compromiso de China de originar anualmente 25 Mt de soja en el mercado americano, este guarismo también queda por debajo del promedio de los últimos años. En la última década, EE. UU. embarcó una media de 30 Mt al año con destino a China (excepto el año de la primera guerra comercial). Hoy los farmers han encontrado un crecimiento importante de su mercado interno, impulsado por la industria de biodiesel (ver), compensando parcialmente la menor participación en el mercado chino.

De la mano de la suba del poroto, es de destacar que las expectativas en torno al acuerdo también traccionaron los precios de la harina de soja, que escalaron un 15% durante octubre tocando su valor más alto desde marzo.

La suba de la harina en el mercado internacional repercutió sobre los precios de exportación de Argentina, y el FOB para embarques desde el Up-River durante diciembre llegó a negociarse en US$ 340/t, un 16% más que durante principios de mes y máximos desde marzo, cuando treinta y seis días atrás había caído hacia mínimos en quince años.

El aumento del precio de la harina mejoró el margen bruto de la industria dando impulso a la Pizarra Rosario, que volvió a la zona de los US$ 340/t. Mientras tanto, el ritmo de comercialización interna logró romper la barrera de las 100.000 toneladas diarias, luego de la virtual paralización pre eleccionaria en las últimas dos semanas.

2- Al 31/10 se sembraron 3,59 Mha de maíz

La campaña 2025/26 de maíz se postula para romper el récord de producción y superar las 60 Mt del cereal, siempre que el clima acompañe. En efecto, excelentes condiciones hídricas como hace años no se veían potenciaron la intención de siembra para este ciclo y el avance del 35% a la fecha ya corre en máximos de siete años y resulta 11 p.p. superior al del año pasado. 

Tal como se destacó en informes anteriores, la intención de siembra resultó especialmente apuntalada para las variedades tempranas de maíz, que se destacan por un potencial de rinde más alto (aunque más variable) que el maíz tardio. Esta estrategia agronómica permitiría, además, compensar con kilos los flacos márgenes que se proyectan en la campaña.

En este contexto, junto con el mes de octubre se va dando por cerrada la ventana de siembra de maíz temprano. Según reporta SAGyP, a la fecha se sembraron 3,59 millones de hectáreas de maíz temprano correspondientes a la campaña 2025/25, un récord histórico.

3- El trigo, surfeando entre la abundancia de oferta y el ajuste de precios 

Para finalizar con el trigo, se destaca la robustez del mercado exportador de la segunda mitad de la campaña. En efecto, entre diciembre y octubre se embarcaron 11,2 millones de toneladas, 57% por encima de la campaña anterior y 12% mayor al promedio de los últimos ocho años.

La tan favorable dinámica de embarques tiene mucho que ver con la competitividad del trigo argentino. Los precios FOB locales más bajos facilitaron a los exportadores concretar más negocios hacia afuera. Si centramos nuestra atención en la segunda mitad de la cosecha -meses de junio hasta octubre- los guarismos de exportación son los segundos más altos del siglo, sólo superados por los de la campaña 2011/12.

Sin embargo, como consecuencia de los bajos precios, en valor las exportaciones de diciembre a octubre último es tan solo 15,4% mayor a la campaña previa.  

Primicias Rurales

Fuente: BCR Informativo Semanal

Sorgo: ¿Cómo impactó la guerra comercial entre USA y China?

Sorgo: ¿Cómo impactó la guerra comercial entre USA y China?

Matías Contardi – Emilce Terré – Julio Calzada – Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)
Similar a lo ocurrido en el mercado de soja, las exportaciones norteamericanas de sorgo se desplomaron, y no pudieron colocar ni 100.000 toneladas en el mercado chino. Mientras tanto, Argentina aparece como origen clave.

Rosario, 1 noviembre (PR/25) — 1- Las exportaciones de sorgo norteamericano están en mínimos de 13 años

Los efectos de la guerra comercial entre Estados Unidos y China no solo se concentran en el comercio y flujo internacional de la soja, sino que también son transversales a otros productos que de pronto vieron desaparecer a su principal mercado comprador. El sorgo es gran prueba de ello.

Entre enero y septiembre de este año, desde Estados Unidos se embarcaron 800.000 toneladas de sorgo hacia el resto del mundo, cinco veces menos que el año pasado a esta altura y un 81% por debajo del promedio para el último quinquenio. Es el segundo menor ritmo de exportaciones en veinte años, sólo por delante del 2012, cuando la cosecha de sorgo había caído un 40% de una campaña a la otra. Justamente es la ausencia de compras chinas la que explican el derrotero del 2025, las cuáles cayeron un 98% de un año a otro.

Debido a la configuración actual de oferta y demanda global, el cereal norteamericano no encontró fácilmente donde colocarse, llevando a una estrepitosa caída en las cotizaciones, que ajustaron un 25% desde febrero de este año. Actualizando las cotizaciones por el efecto de la inflación, a dólares de octubre del 2025, hoy el precio del sorgo estadounidense se encuentra en niveles del 2010. Al mismo tiempo, la caída en las cotizaciones internacionales, del sorgo y el maíz, impartieron una tendencia bajista en el mercado, lo que explica la dinámica de las cotizaciones argentinas, sin embargo, tanto fue el impacto de China sobre el mercado de EE. UU., que el sorgo argentino cotiza un 54% arriba del norteamericano.

2- EE. UU. vs China: Dos potencias enfrentadas, el máximo exportador y el principal importador

Por lejos, los norteamericanos son los principales exportadores mundiales de sorgo. Durante las últimas diez campañas sus despachos casi duplican la suma del resto de exportadores. 

El mercado internacional por el cereal ha sufrido cambios estructurales, ya que China pasó de la ausencia total a convertirse en el principal comprador mundial de sorgo en menos de dos décadas.

Durante los trece primeros años del siglo, entre México y Japón se podía explicar en promedio el 73% de las importaciones mundiales de sorgo, llegando incluso a representar más del 90% del total en varias ocasiones. Pero la ecuación cambiaría diametralmente a partir de la campaña 2013/14 en adelante, cuando China entra de lleno al mercado global para abastecerse del cereal con objetivos de abordar su creciente demanda interna de insumos forrajeros. Desde entonces, hasta el ciclo 2023/24, se estima que los chinos importaron en promedio cada campaña ocho veces más que México y Japón juntos, los siguientes dos principales importadores.

Entre las múltiples formas de utilizar el sorgo, la producción de biocombustibles, preparación de alimentos y elaboración de bebidas alcohólicas son categorías relevantes dentro de la matriz de demanda del cereal. Sin embargo, el destino forrajero es la más importante de todas, explicando en promedio el 42% de su consumo total cada campaña. Esta última clasificación tiene importante relevancia para la dinámica del mercado, sobre todo, teniendo en cuenta el grado de competencia directa en este aspecto con el maíz.

El maíz es ampliamente usado como insumo para piensos y su consumo no ha parado de crecer en el transcurso del tiempo, llevando a casi duplicar las toneladas destinadas a consumo animal entre inicios de este siglo y las campañas actuales. A contramano, en las últimas cinco cosechas, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) estima que el consumo mundial de sorgo promedio para la elaboración de alimento forrajero fue de 24 Mt por campaña (una treintava parte del maíz), un 12% menos que a principios de los 2000’. 

Esta sustitución parcial del sorgo por el maíz es particularmente marcada en quién antaño era el principal importador. Hacia principios de siglo, en México se consumían en promedio 10 Mt de sorgo, de las cuales el 61% era cubierto con la producción, el resto necesariamente se importaba, principalmente desde Estados Unidos. En la actualidad, disminuyeron su consumo de sorgo en un 53% y la producción anual cubre el 95% del consumo interno, limitando drásticamente sus necesidades de importación.

Por otro lado, los importadores japoneses, que solían ocupar el segundo puesto en el mercado internacional durante el primer quinquenio de la década del 00’, redujeron sus importaciones en un 90%, debido al descenso del uso de sorgo dentro del país.

En consecuencia, esta renovada edición de la guerra comercial entre Estados Unidos y China enfrenta por un lado al principal exportador, y por otro, al principal y casi único importador global de sorgo, impactando directamente en las cotizaciones y el flujo internacional del cereal. La colocación de sorgo en otros mercados es sumamente compleja, debido primero a la caída en el consumo en general y luego, a que grandes compradores se autoabastecen del cereal. Esta particularidad, hace que el precio estadounidense se desplome. Como resultado, esas toneladas terminan abasteciendo el mercado interno, cuando, en el margen, resulta conveniente remplazar ligeramente maíz por sorgo.

En esta línea, durante la primera guerra comercial, el consumo interno de sorgo se incrementó un 51% en Estados Unidos. Para las campañas afectadas en esta segunda edición, el USDA estima un consumo de 5,8 y 4,7 Mt de sorgo, un aumento del 106% respecto el nivel medio de los últimos tres años.

3- El impacto para el mercado argentino

En la misma línea de lo ocurrido por el mercado de soja, pero no en la misma magnitud, China está pivoteando en el mercado internacional y vuelca sus compras en los siguientes dos principales exportadores: Australia y Argentina.

La intensidad de la demanda china no está siendo ni remotamente similar a lo que ocurre en el mercado de la oleaginosa. Al igual que en la primera edición de la guerra comercial, al parecer el gigante asiático estaría resintiendo sus compras de sorgo y, por ende, limitando el consumo interno al sustituirlo con otros cultivos, como el caso del maíz y la cebada. Durante la campaña 2018/19 China importó menos de 1 Mt de sorgo, marcando una caída interanual del 85%. Si bien el USDA no espera una retracción tan grande de la demanda como aquella vez, las estimaciones de consumo interno caen un 25% para la campaña afectada, explicando la dinámica de absorción china.

El total embarcado en lo que va del año desde Argentina y Australia hacia China equivale al 84% de lo que Estados Unidos embarcó el año pasado a esta misma altura. Sin embargo, ello no quita que las exportaciones argentinas de sorgo corran en máximos del 2022.

La absorción externa es un factor clave en el mercado argentino de sorgo. Teniendo en cuenta las estimaciones actuales de oferta para esta campaña, las proyecciones de exportación del cereal son de 1,8 Mt para la 2024/25. Desde que comenzó la campaña se embarcaron en total 1,1 Mt un 16% más de lo exportado a esta altura el año pasado.

En materia de cotizaciones, el mercado interno no pudo escapar a la tendencia bajista en general y siguió la evolución del mercado FOB. Sin embargo, el buen ritmo exportador, combinado con la demanda interna, llevaron a una leve revalorización del sorgo frente al maíz en lo que va del 2025, comparado al 2024. Aun así, mientras una tonelada de sorgo se negocia en torno a los USD 155/t, el maíz promedia los USD 180/t, por lo que el primero sigue siendo una opción atractiva para la demanda local de piensos.

Fuente: BCR Informativo Semanal
Exportaciones bovinas: volúmenes sostenidos y expectativas por un posible acuerdo comercial con Estados Unidos

Exportaciones bovinas: volúmenes sostenidos y expectativas por un posible acuerdo comercial con Estados Unidos

Buenos Aires, jueves 30 octubre (PR/25)  — Según los datos de la Aduana Argentina, a través del INDEC, durante setiembre Argentina embarcó un total de 71.327 tn peso producto, lo que representa el segundo volumen mensual más alto del año, superado únicamente por las 72.552 tn registradas en agosto.

 

Es importante recordar que, durante los primeros meses del año, las exportaciones de carne mostraron un desempeño bajo en comparación con el año anterior, principalmente en términos de volumen, situación que fue compensada parcialmente por mejores precios.

A partir de mayo y junio, esta diferencia comenzó a disminuir, mientras se mantenían niveles elevados en los precios. Así, en lo que va del año (enero-septiembre), se han exportado aproximadamente 522 mil toneladas peso producto —sin descontar huesos— por un valor cercano a los 2.765 millones de dólares lo que representa una disminución del 9% en volumen, pero un aumento cercano al 25% en facturación.

Sin embargo, más que el dato de exportaciones, lo que en las últimas horas ha captado la atención del mercado son las versiones sobre un posible acuerdo comercial entre Estados Unidos y Argentina, que impulsaría mayores compras de carne vacuna por parte del país norteamericano. Según trascendió, el gobierno de Trump intentaría así morigerar la suba de precios de este producto en el mercado local.

Recordemos que Estados Unidos atraviesa un proceso de escasez de oferta de carne a nivel local, que ha llevado a una fuerte escalada de precios. Desde hace cuatro años, el país sufre una caída en su stock ganadero debido a una prolongada sequía en importantes zonas ganaderas.

A esto se suman las dificultades que ha enfrentado este año para sostener el abastecimiento de ganado en pie desde México, por cuestiones sanitarias, así como su estricta política arancelaria, que provocó la ruptura de relaciones comerciales con su principal proveedor en materia de carnes: Brasil.

Este conjunto de factores, que impacta significativamente en el votante estadounidense, impulsa a la administración de Trump a trabajar en posibles salvoconductos que permitan descomprimir la situación local.

Si bien estas últimas declaraciones resultaron sorpresivas por el contexto en el que fueron emitidas, se enmarcan dentro de un acercamiento mucho más amplio entre ambos mandatarios que, más allá de la ayuda financiera recientemente acordada, también contemplaría un acuerdo comercial más amplio, pero con términos específicos para la carne vacuna.

Para poner en contexto, Estados Unidos es para Argentina un mercado aún poco desarrollado desde su reapertura a fines de 2018. Hasta 2022, el volumen ingresado a este mercado se limitó prácticamente al cupo anual de 20.000 toneladas libres de arancel.

A partir de 2023, y frente a la necesidad de abastecimiento interno que mostraba el mercado norteamericano, el nivel de precios que Estados Unidos comenzó a pagar en relación a otros destinos, impulsó las exportaciones fuera de cuota.

En 2024, se exportaron unas 34.750 toneladas peso producto por más de 190 millones de dólares. Este año, hasta septiembre inclusive, se han exportado más de 29.000 toneladas que, a los valores actuales, representan un total de 215 millones de dólares, un 11% más que lo generado en todo 2024.

En los últimos dos años, Estados Unidos pasó más de 2 millones de toneladas al año, entre 500 y 700 mil toneladas más de lo que usualmente ha demandado fundamentalmente para su industria local. Es decir que aún tenemos un gran potencial de crecimiento en este mercado.

Aunque por el momento no se conocen detalles de este potencial acuerdo, se estima que podría contemplar desde una ampliación del actual cupo con arancel preferencial hasta una reducción general de las alícuotas para el ingreso de carne argentina, por fuera de la cuota.

Recordemos que, actualmente, Argentina goza de un cupo de 20.000 toneladas de carne vacuna que inicialmente ingresaban a Estados Unidos con cero arancel y que, a partir de agosto de este año, lo hacen pagando un arancel general del 10%. En tanto, por fuera de cuota, la carne argentina paga un 26,4%, es decir, un total de 36,4%.

Sin embargo, persiste un fuerte hermetismo en torno a las condiciones que implicaría este eventual acuerdo, especialmente en lo que respecta a la contrapartida que Argentina debería ofrecer para mantener cierto equilibrio en las concesiones.

A priori, es esperable que estas se circunscriban exclusivamente al terreno comercial mediante reducción de aranceles o cupos de importación para determinados productos estadounidenses que ingresen a Argentina. No obstante, bien podrían extenderse al plano geopolítico y condicionar la relación comercial con terceros países, en particular con China, principal mercado para Argentina, pero rival estratégico para Estados Unidos.

Si bien esta última hipótesis aparece como más extrema y menos probable, no puede ser completamente descartada. En cualquier caso, si el acuerdo se limita al plano comercial, podría representar una gran oportunidad para la carne argentina, tanto en términos de acceso a un mercado de alto valor como de posicionamiento internacional.

En cuanto al impacto que esto podría generar en los precios, en principio, parecería ser mínimo.

Aunque aún resulta difícil estimar con precisión el eventual aumento en el volumen exportado, dada la falta de detalles concretos sobre los términos del acuerdo, todo indica que no se trataría de una demanda significativa en relación con la escala de producción local. Actualmente, Argentina produce más de 3 millones de toneladas de carne vacuna al año, por lo que un eventual incremento en los envíos a Estados Unidos no debería generar tensiones relevantes sobre la oferta disponible para el consumo interno.

Por otra parte, es importante considerar que parte del diferencial de valor que se obtendría tras una reducción de aranceles debería quedar en manos de los importadores estadounidenses, ya que el principal objetivo del gobierno de Trump es precisamente bajar el precio de este producto en las góndolas norteamericanas.

Luego, solo sobre la parte de beneficio que llegara a capturar el exportador argentino podría esperarse cierto traslado a los precios de compra, dependiendo de cuanta tensión genere en el mercado local un mayor nivel de demanda.

Asimismo, es esperable que, en lo inmediato y sin mayores cambios en el actual nivel de oferta, la exportación busque, más que incrementar volumen, redirigir sus flujos hacia aquellos mercados que ofrezcan condiciones de acceso más convenientes.

En definitiva, a corto plazo, es altamente probable que el efecto principal de esta medida sea una recomposición de márgenes para la industria exportadora, sin que ello impacte significativamente en el valor de la hacienda, y menos aún en el precio de la carne al mostrador.

Por supuesto que, a medida que este mercado se consolide, el sector exportador deberá generar internamente los incentivos necesarios para que el productor se oriente su actividad hacia la producción de animales más pesados, que permitan incrementar genuinamente la oferta de carne poniendo especial atención en la calidad del producto final.

Sin embargo, estos incentivos no dependen únicamente de los precios, sino que requieren, fundamentalmente, horizontes claros y estables que permitan planificar con certidumbre, trabajando sin grandes sobresaltos en plazos de al menos tres a cinco años.

Claro está que quien convalida esta prima en los valores para la reposición sostiene, por un lado, una expectativa de suba en el tipo de cambio, lo que lo lleva a refugiarse en este tipo de activos. Si bien no se espera un desenlace tan disruptivo como el registrado en 2023, lo cierto es que el mercado está incorporando, en mayor o menor medida, cierto nivel de previsión al respecto.

Por otro lado, y a diferencia de otros momentos en los cuales el ternero fue fuertemente demandado como refugio de valor —atrayendo incluso inversiones provenientes de sectores ajenos a la ganadería-, el contexto actual presenta fundamentos mucho más sólidos, no solo para resguardar valor, sino fundamentalmente para posicionarse estratégicamente en hacienda.

En definitiva, quien convalida los valores actuales del ternero lo hace plenamente consciente del valor que está generando cada kilo de carne que este animal aportará, en un escenario donde esta mercadería resultará escasa frente a una demanda creciente y dispuesta a sostener precios firmes durante, al menos, los próximos dos a tres ciclos.

Se optimiza el proceso para la importación de material de propagación vegetal

Se optimiza el proceso para la importación de material de propagación vegetal

El SENASA actualizó la normativa para la cuarentena post entrada agilizando el proceso de importación, su tramitación y los tiempos.

Buenos Aires, jueves 30 octubre (PR/25) — El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) actualizó el marco normativo que regula la Cuarentena Post-Entrada (CPE), mediante una nueva resolución que deroga cinco normativas y concentra en un sólo texto, los requisitos y procedimientos simplificados para el ingreso de material de propagación vegetal a la Argentina.

La nueva Resolución SENASA 807/2025 publicada en el Boletín Oficial agiliza el proceso de importación, simplifica trámites, reduce tiempos y reduce el riesgo de ingreso de plagas al país. Entre los principales cambios se destacan que la CPE se aplicará de manera focalizada y será obligatoria sólo cuando se regulen plagas en los requisitos fitosanitarios del material de propagación vegetal que se importe.

Además, prevé tres modalidades diferentes de CPE entre las cuales podrán optar los importadores, de acuerdo a sus necesidades: CPE CerradaCPE Abierta a campo y CPE In Vitro (anteriormente existían dos modalidades de CPE, una general y una específica para vid).

 

 

La modalidad de cuarentena abierta, que es la más utilizada, se lleva a cabo cuando el material que se importa proviene de centros reconocidos por el organismo sanitario para tal fin. Estos comprenden viveros comerciales, centros de germoplasma públicos y privados, organismos de investigación y proveedores de material de propagación vegetativo.

Para su reconocimiento, el SENASA verifica el sistema de producción de cada uno de ellos y los controles del servicio fitosanitario del país de origen, acordando con éste y el centro en evaluación, los ajustes que fueran necesarios para que los materiales que se importen garanticen las condiciones de riesgo mínimo de ingreso de plagas cuarentenarias a nuestro país.

La nómina de los centros reconocidos para la Cuarentena abierta a campo estará disponible en el sitio web del Organismo. Por otro lado, se flexibilizan los requisitos de aislamiento de esta modalidad de CPE abierta a campo, adecuándolos a la forma de dispersión de las plagas que conformen el requisito fitosanitario de importación (RFI).

 

 

Asimismo, está permitida la importación sin cumplimiento de CPE, aún cuando existan plagas en el RFI, siempre que el material que se importe provenga de centros reconocidos por el SENASA a tal efecto. Una de las condiciones para otorgar este reconocimiento es que todas las etapas del proceso de producción del material que se importe, se haya desarrollado en condiciones de aislamiento en el país de origen.

También la norma contempla la aceptación de centros reconocidos por terceros países, toda vez que se haya evaluado previamente que las condiciones mínimas consideradas por ese país se adecuen a las exigidas por Argentina. Esta medida busca facilitar el comercio internacional, agilizar procesos y utilizar evaluaciones técnicas ya realizadas por otro servicio nacional fitosanitario.

Los plazos para las tres modalidades de CPE se reducen significativamente, estableciéndose en función de la biología de las plagas reguladas y el riesgo fitosanitario del material importado.

Además la resolución implementa la utilización de un nuevo formulario de Aprobación de Sitio Cuarentenario, que incorpora información del Sistema Único de Registros (SUR) del SENASA y es más intuitivo para completar por parte de los importadores. Provee guías para la información de los Planes de manejo de cada importador, tanto para material convencional como para material In Vitro.

También, delimitan los roles y responsabilidades de los distintos actores del proceso de importación, responsable de la CPE, importador y propietario del lote candidato para Sitio cuarentenario. Cabe destacar que se optimizan los tiempos del proceso de importación, ya que no se emitirán los Certificados de Habilitación y Levantamiento de la CPE que se usaban hasta ahora; que se agiliza la aprobación de las Autorizaciones Fitosanitarias de Importación (Afidis) y de los Sitios de Cuarentena propuestos por los importadores.

Por último, la norma describe las acciones a seguir en caso de detección de plagas cuarentenarias en las inspecciones en los puntos de ingreso al país y durante la CPE, lo cual confiere mayor transparencia a todo el proceso.

Primicias Rurales

Fuente: Senasa

¿A dónde va el maíz argentino?

¿A dónde va el maíz argentino?

Por Guido D’Angelo – Emilce Terré de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) 
Uno de cada diez dólares que exporta Argentina son generados por el maíz, principal cultivo en volumen cosechado. El 72% del maíz argentino se exporta. El peso de Asia y la demanda de carnes como impulsor.

Rosario, miércoles 29 octubre (PR/25) — El maíz es esencial en la producción agroindustrial argentina. Desde hace siete años es la principal cosecha del país, representando el 39% de la producción nacional de granos, si tomamos el promedio de las últimas cinco campañas.

Asimismo, hace una década que se consolida como es el segundo cultivo más importante en superficie sembrada de manera ininterrumpida. En este marco, la Guía Estratégica para el Agro destacó en un reciente informe que el maíz temprano “se sembró a tiempo” lo que apuntala las perspectivas productivas hacia la venidera campaña de maíz, que trae chances de dejar una cosecha récord.

Además de su relevancia productiva, resulta esencial destacar que el 72% del maíz cosechado en Argentina se exporta, tomando el promedio del último lustro. En este período osciló entre el cuarto y el segundo complejo más exportador del país, dependiendo el año. A la vez, representó en promedio cerca del 10% de las exportaciones del país.

El nivel exportador del maíz argentino no se limita a la exportación de maíz en grano. Este complejo cerealero también genera exportaciones de maíz para siembra, aceite de maíz, almidón, sémola, entre otros productos. Asimismo, cada tonelada de carne vacuna, porcina y ovina y de lácteos que se exportan del país al mundo implican años de consumo de maíz como insumo esencial para los balanceados y la alimentación animal. Además, desde hace algunos años la industria de etanol se suma a la matriz de agregado de valor del maíz con un nuevo uso.

Con expectativas de exportar más de 33 millones de toneladas de maíz en la campaña en curso, el nivel de comercio exterior se proyecta con una caída del 7% respecto a los niveles de la cosecha 2023/24. De esta manera, Argentina espera ubicarse nuevamente como tercer exportador mundial de maíz. Con ese rol, resulta de interés destacar algunas de los cambios de peso que se han sucedido entre los principales compradores del maíz argentino.

Si lo analizamos por continentes, la última década nos muestra a Asia consolidada y comprando cerca de la mitad del maíz exportado por la Argentina todos los años. La última década trae cierta estabilidad en la participación de los envíos de maíz a Asia, lo cual es una buena noticia en tanto la producción mostró un marcado crecimiento en los últimos diez años. De hecho, la campaña 2023/24 cerró con el segundo mayor volumen de maíz despachado a dicho continente del que se tenga registro.

En segundo lugar, como destino del cereal se posiciona África en lo que va de la campaña en curso, dejando a nuestro continente americano para cerrar el podio. La última década deja una merma en la participación del continente africano en los embarques, mientras el continente americano recupera espacio.

Haciendo doble clic, resulta de interés ampliar aún más las regiones que componen estos continentes de peso para el maíz argentino. Aquí se ve con claridad que, si bien Asia es el principal continente destino del maíz argentino, ni China ni India se encuentran entre los primeros puestos entre los países compradores. Más bien son Vietnam y Malasia, países del Sudeste Asiático, quienes se destacan como principales clientes en dicha región. Asimismo, Indonesia y Filipinas muestran crecientes compras desde esta zona del mundo en los últimos años. Las perspectivas de crecimiento de los países del Sudeste Asiático amplían la demanda y abren inmensas oportunidades para seguir profundizando la inserción argentina en esta región.

Desde Medio Oriente destacamos a Arabia Saudita como principal comprador del maíz argentino, en una región de creciente relevancia para el comercio exterior argentino. Fuera de estas regiones asiáticas, Corea del Sur se convirtió en las últimas campañas en un gran comprador de maíz desde nuestro país.

En África los países protagonistas de la demanda se encuentran al norte: Egipto, Argelia y Marruecos concentran prácticamente la totalidad de la demanda africana de maíz argentino. Finalmente, los compradores de maíz en América son dos destacados integrantes de la Alianza del Pacífico: Perú y Chile.

Todos estos países importan maíz argentino en una porción muy grande para alimentación animal, en vista de que sus poblaciones que demandan cada vez más carnes en sus consumos. En la última década el uso del maíz para alimentación animal subió un 23% en Chile, un 34% en Arabia Saudita y un 39% en Vietnam, sólo para citar algunos ejemplos. Esto generó en estos países un crecimiento de las importaciones de maíz del 68%, 26% y 50% respectivamente.

Asimismo, tomando el caso de la carne vacuna, los números de la última década son destacables en muchos de estos destinos. De 2015 a 2024, el consumo de esta carne en volumen creció un 26% en Chile, un 46% en Arabia Saudita y un 74% en Vietnam. Además del maíz, estos crecimientos de demanda abren grandes oportunidades comerciales para potenciar exportaciones de carne a dichos destinos.

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Fuente: BCR Informativo Semanal