Acuerdo UE-MERCOSUR: ¿Qué impacto tiene para Argentina la rebaja pactada en derechos de exportación al 2035?

Acuerdo UE-MERCOSUR: ¿Qué impacto tiene para Argentina la rebaja pactada en derechos de exportación al 2035?

Dirección de Informaciones y Estudios Económicos – Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)

El Acuerdo establece una rebaja generalizada de retenciones, excepto para la cadena soja, a la cual aplica un tope del 14%. De generalizarse, se estima un ingreso adicional de divisas por exportaciones agroindustriales de US$ 10.529 M en 10 años.

 

Rosario, jueves 29 enero (PR/26) — Entre las principales novedades que incluye el recientemente firmado “Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y el Mercosur” que impactan sobre el agro local, se destaca la eliminación pactada de alícuotas de derechos de exportación (DEX) para la generalidad de las exportaciones a la UE por parte de los países del MERCOSUR a partir del tercer año de vigencia del acuerdo, con algunas excepciones.

Haciendo foco en las principales cadenas agroindustriales argentinas, sólo la cadena sojera queda exceptuada de esa regla general, ya que se establece un tope progresivamente descendente de las alícuotas aplicables hasta llegar al 14% en un plazo de 10 años[i].

De entrar en vigor el Acuerdo, y generalizarse la medida a las exportaciones de productos agroindustriales a todos los destinos y no sólo a la UE, ello daría un gran impulso a la producción y el comercio del sector insigne de las cuentas externas argentinas.

En este informe se proyecta el impacto del esquema de reducción de alícuotas de derechos de exportación en la producción, el consumo y las exportaciones de las principales cadenas agroindustriales argentinas al 2035, asumiendo que se aplica a la totalidad de los embarques, independientemente de su destino, y utilizando a tal fin el modelo AGMEMOD-AR[ii].

Supuestos

Si bien el acuerdo aún debe ser ratificado en los respectivos Congresos de los bloques firmantes[iii], es posible modelizar escenarios en base a la información contenida en sus apéndices.

En lo relativo a los derechos de exportación, el texto plantea una condición general en su artículo 2.9 que indica que los países firmantes no podrán introducir ni mantener derechos o cargos de ningún tipo a la exportación de bienes a otro país firmante tres años después de la entrada en vigor del Acuerdo, “con excepción de las detalladas en el Anexo”. Entre tales excepciones, figura la cadena soja para la cual rige el siguiente esquema:

  • Los DEX del complejo soja deben tener una alícuota tope del 18% desde el 1° día del 5° año posterior a la entrada en vigor del acuerdo.
  • Luego, los DEX deben reducirse progresiva y anualmente de a 1 punto porcentual desde el 1° día del 7° año después de entrada en vigor el acuerdo, y hasta el inicio del 10° año.
  • De este modo, en el 10° año, el tope que regirá para los DEX sería del 14% (lo cual no exime que los DEX puedan ser menores a dicho máximo).

Concretamente, en base a lo establecido por el acuerdo, el modelo considera que se mantienen las alícuotas vigentes para el maíz, trigo, sorgo, cebada, girasol y derivados hasta la campaña 2027/28, coincidente con el tercer año posterior a la entrada en vigor del acuerdo, momento a partir del cual el modelo toma alícuotas de 0% para todos esos productos.

Para los productos del complejo soja, el modelo grava con la alícuota vigente hasta la campaña 2029/30, momento a partir del cual al poroto lo grava con una alícuota de 18% (5to año desde la entrada en vigor del acuerdo), que se reduce en un punto porcentual a partir de 2031/32 hasta finalizar en 14% en 2034/35.

Cabe aclarar que el mismo texto del Acuerdo deja asentado que en circunstancias excepcionales justificadas por serios desbalances o una brusca y repentina depreciación de una moneda local que requiera una acción inmediata, un país del MERCOSUR puede por un período limitado de tiempo, introducir o incrementar el nivel de retenciones a las exportaciones con relación a las vigentes al 31 de diciembre de 2018, y siempre bajo estrictas condiciones (que la UE no resulte menos favorecida que otros países, que sea temporal, proporcionado, transparente, y que la UE sea informada con antelación, entre otros).

Ahora bien, pese a que las alícuotas máximas del acuerdo UE–Mercosur aplican formalmente a exportaciones con destino UE, la segmentación de derechos por destino resulta operacionalmente difícil y de compleja implementación.

El presente análisis, de hecho, modeliza los resultados de implementar este esquema de reducción de derechos a la exportación a la generalidad de las exportaciones agroindustriales para luego compararlos con un “escenario base”, en el cual se supone que las alícuotas a las retenciones de aquí al futuro se mantienen iguales a las que vigentes hoy[iv].

A su vez, resulta pertinente aclarar que para las comparaciones de punta a punta se toma como inicio a la campaña 2023/24, por ser la última que cuenta con disponibilidad completa en los indicadores de oferta y demanda, proyectando los resultados hasta la campaña 2034/35.

Resultados

  1. Área sembrada

En primer lugar, de aplicarse las alícuotas previstas en el Acuerdo UE-MERCOSUR se observa un aumento en el área sembrada total, que mayormente es explicado por la mayor cantidad de hectáreas implantadas con soja y maíz.

Hacia la campaña 2034/35, en el escenario con Acuerdo, el área sembrada con los 6 principales cultivos en Argentina crece hasta 41,46 M ha, mientras que en el escenario base se estima que la superficie total alcanza 40,37 M ha.

La siguiente tabla resume cómo quedaría compuesta el área bajo el escenario del acuerdo en la campaña 2034/35. Se sembrarían 41,46 millones de hectáreas con los seis principales cultivos, superando en casi 5 M ha a la campaña 2023/24. La distribución sería de 18,9 M ha de soja; 12,0 M ha de maíz; 6,4 M ha de trigo; 1,8 M ha de girasol; 1,7 M ha de cebada y 0,7 M ha de sorgo.

  1. Producción

Bajo los supuestos abordados, el Acuerdo UE-MERCOSUR permitiría a nuestro país alcanzar en el ciclo 2034/35 una producción de 184,2 millones de toneladas entre los seis principales cultivos (soja, maíz, trigo, sorgo, cebada y girasol), lo que supera en 10,2 millones de toneladas a la producción que se hubiese alcanzado en dicha campaña en el escenario base.

Esta producción estaría compuesta por 86,6 Mt de maíz, 61,9 Mt de soja, 23,2 Mt de trigo, 6,3 Mt de cebada, 4,3 Mt de girasol y 2,1 Mt de sorgo.

Es importante precisar que, aunque el salto productivo de una campaña aislada puede parecer marginal, estamos ante un incremento productivo que se repite año a año. Si observamos la evolución acumulada de los últimos 10 años considerados, los resultados son más que elocuentes.

En el escenario contemplado, la producción de soja entre las campañas 2023/24 y 2034/35 aumentaría en 11,9 Mt, por encima del aumento de 9,8 Mt del escenario base.

Por su parte, la producción de maíz aumentaría en 34,1 Mt, superando el incremento de 26,2 Mt proyectado en el escenario base; en tanto que la cebada crecería en 1,2 Mt en ambos escenarios, el sorgo disminuiría en 0,4 Mt en ambos casos y, por último, la producción de girasol aumentaría en 0,5 Mt en el escenario con acuerdo, versus 0,4 Mt en el escenario base.

El trigo se proyecta con un incremento de 8,6 Mt en el escenario con acuerdo respecto de la campaña 2023/24 contra 8,3 Mt en el escenario baseline.

  1. Crushing de soja

Resulta también de interés analizar cómo impactarían estos cambios en la demanda de soja. Por el lado del crush, se proyecta que hacia la campaña 2034/35, las menores retenciones propuestas por el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea permitan que el mismo ascienda a 47,1 Mt, superando en 1,3 Mt al que resultaría de mantener los DEX en su actual nivel.

Este nuevo esquema permitiría, además, que en todo el período de 10 años (2025-2035) se procesen 4,4 millones de toneladas más de soja que en el escenario base.

  1. Exportaciones

En cuanto a las exportaciones totales, e incluyendo aquí los despachos a todos los destinos, hacia la campaña 2034/35 bajo el escenario alícuotas fijadas por el acuerdo, las exportaciones de poroto de soja, harina, aceite y biodiesel podrían sumar 48,9 millones de toneladas en dicha campaña (contra 47,2 Mt en el escenario base sin acuerdo).

En tanto, con el acuerdo, los despachos de maíz sumarían 53,3 Mt (vs. 48,0 Mt), los de trigo 15,5 Mt (vs. 15,1 Mt), los de cebada 4,3 Mt (vs 4,3 Mt), los del complejo girasol 2 Mt (vs 1,9 Mt) y los de sorgo 1,8 Mt (vs 1,8 Mt).

En total, con el Acuerdo UE-Mercosur para la campaña 2034/35 los embarques de los seis principales complejos agrícolas ascenderían a 125,8 Mt, superando en 7,5 Mt los 118,3 Mt que se proyectaban exportar en el escenario base.

Asimismo, para estimar el valor total de las exportaciones en cada uno de los escenarios, tomando como referencia las proyecciones de precios FOB que surgen del modelo AGMEMOD a partir de las ecuaciones de oferta y demanda internacionales para cada grano, se proyecta que para 2035 las exportaciones alcanzarían un valor de US$ 39.752 millones con el acuerdo, mientras que en el escenario base se ubicarían en US$ 37.694 M.

Si se acumulan las ganancias del período, a lo largo de la próxima década, el Acuerdo UE-MERCOSUR permitiría a Argentina incrementar el ingreso de divisas por exportaciones agroindustriales en US$ 10.529 millones por encima de las que obtendría en el escenario base.

Como comentario final, si bien es alentador el tope a las alícuotas de derechos de exportación para los productos del complejo soja que establece el acuerdo, el impulso para que Argentina recupere el sendero de crecimiento sostenido en su producción agropecuaria y agroindustrial requiere profundizar la baja de la presión tributaria eliminando los derechos de exportación.

 En un escenario de retenciones cero para todas las cadenas del agro, combinado con las mejoras logísticas necesarias para transportar los granos al puerto y de allí al mundo, para el año 2034/35 la producción total de granos llegaría a ascender a 202 millones de toneladas y las exportaciones de granos y derivados a 137 millones de toneladas[v], dejando un ingreso de divisas incremental -respecto al escenario base- de 44.737 millones de dólares en el acumulado de la próxima década. Más producción, más empleo, y más ventas al exterior es el camino que debe recorrer Argentina para dejar definitivamente atrás su estancamiento económico.

 

[i] Como referencia, la UE es el destino de aproximadamente el 20% a 25% de los embarques argentinos de harina de soja.

[ii] El modelo AGMEMOD (AGricultural MEmber State MODelling) es una herramienta econométrica de equilibrio parcial desarrollada originalmente para analizar y proyectar la evolución de los mercados agroalimentarios de los países miembros de la Unión Europea, y que gracias a su estructura modular y flexible, ha sido posible extender su aplicación a contextos no europeos, permitiendo la incorporación de nuevos países mediante la construcción de modelos nacionales que dialogan entre sí dentro de un marco común.

La Bolsa de Comercio de Rosario, a través de un acuerdo firmado con el Consorcio AGMEMOD condujo la adaptación del modelo al caso argentino, publicando las primeras proyecciones a 10 años para la oferta y demanda de productos agrícolas. Ver más información en: https://www.bcr.com.ar/es/mercados/investigacion-y-desarrollo/informativo-semanal/noticias-informativo-semanal/que-es-agmemod

[iii] Los Congresos de los bloques son el Parlamento Europeo por la Unión Europea y los Congresos de cada uno de los países que componen el Mercosur.

[iv] Ver https://www.bcr.com.ar/es/mercados/mercado-de-granos/noticias/evolucion-de-los-derechos-de-exportacion-para-productos

[v] Ver https://www.bcr.com.ar/es/mercados/investigacion-y-desarrollo/informativo-semanal/noticias-informativo-semanal/escenario-2

 

 

Primicias Rurales

Fuente: BCR Informativo Semanal

La revancha del maíz temprano

La revancha del maíz temprano

Por Tomás Rodríguez Zurro – Emilce Terré de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)

El maíz anticipa una campaña para la historia, con expectativa de romper el techo de los 60 Mt de producción, y una fuerte concentración logística en los primeros meses de campaña.

Rosario, sábado 24 enero (PR/26) — Comienza a arrojar luz sobre las previsiones para la nueva campaña 2025/26, que arranca formalmente en marzo.

Después de un ciclo 2024/25 en el que el maíz rompió la tendencia que venía exhibiendo en la última década y registró la primera caída en superficie en 10 años ante el desastre productivo (y consecuente temor) de la chicharrita en la 2023/24, la nueva campaña muestra una notoria recuperación en la superficie sembrada con 9,75 millones de hectáreas cubiertas, y un alza interanual del 15%.

El ciclo nuevo, además, presenta una particularidad adicional respecto de lo que venía ocurriendo en años previos, ya que buena parte del maíz se sembró en fechas tempranas.

Con los perfiles en muy buenas condiciones después de un invierno y primaveras que dejaron precipitaciones sustancialmente por encima de la media histórica, las hectáreas sembradas con maíz temprano (tomando como fecha de corte 31/10 de cada año) marcaron un máximo.

Según la última estimación mensual de GEA-BCR, la producción nacional alcanzaría los 62 millones de toneladas (Mt) en la campaña 2025/26.

En base al avance de siembra publicado por la SAGyP para cada delegación y las estimaciones de área y producción de GEA-BCR, se estima que la producción de maíz temprano alcance 30 millones de toneladas (Mt), un incremento de 9,1 Mt para esta variedad respecto del ciclo previo.

El maíz tardío, en tanto, se estima en 32 Mt. En el mapa adjunto se muestra la estimación de producción regionalizada (según las delegaciones de la SAGyP) de ambas variedades.

Las delegaciones que mayor oferta de maíz temprano tendrán serían las ubicadas en la región central del país, particularmente hacia el centro-este: las que comprenden zona núcleo, las de la provincia de Entre Ríos, y la delegación Rafaela.

El maíz tardío, en tanto, se concentra en el norte y centro-oeste de Argentina: Santiago del Estero, oeste de Córdoba, San Luis, La Pampa.

En el siguiente mapa se presenta la estimación de variación interanual de la producción de maíz según variedad y región. Se aprecia que la zona central es donde más crece la oferta de temprano, y se recorta la oferta de tardío.

 

 

Siguiendo estas estimaciones y trabajando con el supuesto de que la política comercial se mantenga estable durante el año 2026 (en referencia a programas de tipo de cambios temporarios o alícuotas de retenciones), puede presumirse que los meses más álgidos para la logística de exportación ocurrirán en los primeros meses de campaña.

Partiendo de la estimación de exportaciones totales nacionales para el ciclo 2025/26 de 41 Mt, se proyecta que las exportaciones argentinas en los primeros tres meses de la campaña (marzo-mayo) alcancen 14,8 Mt, un récord histórico para el trimestre.

Vale destacar que este trimestre representa además la ventana de mayor oportunidad para exportar maíz argentino, ya que el resto de los principales países exportadores se encuentra transitando o finalizando su campaña comercial.

En Brasil, la safrinha hace su ingreso al mercado a partir de junio hasta septiembre, mientras que en Estados Unidos el maíz se comienza a cosechar en septiembre hasta diciembre.

A los precios vigentes, esto implica que en la 2025/26 el maíz facilitará un ingreso de dólares por exportaciones de US$ 8.400 millones, un 35% por encima del año anterior. Aun así, quedarían por debajo de los máximos alcanzados en 2020/21 y 2021/22 debido a los menores precios internacionales de los commodities agrícolas.

No debe soslayarse el reto logístico que implicará tamaño volumen para la infraestructura vial, ferroviaria, fluvial, portuaria e industrial de nuestro país, pero particularmente para la región del Gran Rosario. De hecho, las estimaciones embarques desde los puertos del Up-River se sitúan en 31,8 Mt para la campaña maicera 2025/26, también un récord histórico, que supera 31 Mt del ciclo 2018/19.

 

Finalmente, como se prevé una mayor producción y mayores exportaciones de maíz temprano; y teniendo en cuenta que la producción del temprano se concentra principalmente en la zona de influencia del Up-River, se proyecta un fuerte ingreso de maíz a las terminales portuarias en los primeros meses de campaña, fundamentalmente por camión.

 Para el trimestre marzo-mayo se proyectan 12 Mt arribadas por camión a las terminales del Gran Rosario, un 77% por encima de lo arribado entre marzo y mayo por esa vía en la 2024/25.

 

 

Primicias Rurales

Fuente: Informativo Semanal BCR

Presentaron una plataforma digital para ordenar inversiones en la industria maderera

Presentaron una plataforma digital para ordenar inversiones en la industria maderera

La Secretaría de Agricultura puso en marcha una herramienta de Visualización Territorial que permite analizar la disponibilidad de pino con información georreferenciada, clave para planificar proyectos industriales y logísticos en el sector.
Buenos Aires, sábado 24  enero (PR/26) — El sector foresto industrial argentino suma una nueva herramienta orientada a mejorar la planificación productiva y la toma de decisiones de inversión.

La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP) del Ministerio de Economía presentó una Aplicación de Visualización Territorial que permite analizar, sobre una base cartográfica, la distribución espacial de la materia prima forestal, con foco en la especie pino.

La plataforma fue desarrollada desde la Dirección Nacional de Desarrollo Foresto Industrial y ofrece información georreferenciada sobre la superficie implantada, discriminada por estratos etarios y dentro de un radio de búsqueda definido por el usuario.

Se trata de un avance clave para un sector que depende de decisiones de largo plazo y de una planificación precisa de la oferta de madera.

 

Presentaron una plataforma digital para ordenar inversiones en la industria maderera

Información estratégica para decidir

Contar con datos confiables, actualizados y territorialmente localizados es uno de los principales desafíos para mejorar la competitividad de la cadena foresto industrial. En ese sentido, la herramienta integra variables estratégicas como la ubicación de las plantaciones, su rango de edad y la cercanía a la infraestructura logística disponible, aportando una visión integral del territorio.

 

La nueva plataforma de Visualización Territorial permite analizar la disponibilidad de madera de pino y optimizar la planificación industrial del sector foresto industrial argentino. (Foto: SAGyP).

La nueva plataforma de Visualización Territorial permite analizar la disponibilidad de madera de pino y optimizar la planificación industrial del sector foresto industrial argentino. (Foto: SAGyP).

La aplicación permite reducir incertidumbre al momento de evaluar inversiones, optimizar recorridos de transporte y analizar costos operativos asociados al abastecimiento de materia prima. De esta manera, se transforma en un insumo relevante tanto para empresas industriales como para actores vinculados a la logística y la planificación territorial.

El desarrollo de la plataforma se apoya en tres ejes centrales.

El primero es la dimensión de existencias, que posibilita estimar la cantidad de madera disponible en áreas específicas.

El segundo eje está vinculado a la planificación industrial, al permitir analizar la oferta de pino según la edad de las plantaciones y su potencial destino productivo.

El tercer componente apunta a la optimización logística y del transporte, evaluando la disponibilidad de materia prima en función de las distancias a los centros de consumo o procesamiento.

Desde la cartera agropecuaria destacaron que la herramienta fue concebida como un sistema dinámico, en constante evolución. En ese marco, se prevé su enriquecimiento a partir del trabajo conjunto con el sector productivo, incorporando nuevas capas de información y funcionalidades que respondan a demandas emergentes de la actividad.

La iniciativa busca fortalecer la articulación público-privada y generar condiciones más previsibles para el desarrollo de proyectos industriales, en un contexto donde la madera se consolida como una materia prima estratégica, tanto por su valor económico como por su aporte a esquemas productivos sustentables.

Con esta plataforma, se apunta a facilitar decisiones basadas en datos geoespaciales, reducir riesgos y promover inversiones que acompañen el crecimiento del sector foresto industrial argentino.

La herramienta ya se encuentra disponible para su consulta pública a través de la aplicación “Distribución Espacial de la Materia Prima”, accesible desde el sitio oficial del área de Desarrollo Foresto Industrial.

 

Primicias Rurales

Fuente: TN Campo

 

La cebada en Argentina: múltiples usos y circuito comercial de uno de los cultivos más importantes de invierno

La cebada en Argentina: múltiples usos y circuito comercial de uno de los cultivos más importantes de invierno

Por Belén Maldonado – Bruno Ferrari – Emilce Terré de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) 
Rosario, lunes 19 enero (PR/26) — Con una amplia diversidad de usos, la cebada es uno de los cereales de invierno más importantes de Argentina.
En esta nota se analiza cómo se estructura su comercialización en el país, sus principales zonas de origen, destinos y modalidades de negociación.

 

1.    Relevancia productiva y estratégica

La cebada ocupa un lugar relevante dentro de nuestra agricultura: se posiciona en quinto lugar en términos de superficie sembrada y en cuarto lugar en volúmenes de producción. Este cultivo se destaca por ser un insumo esencial para la industria de la maltería, además de su utilización para la alimentación animal. Al mismo tiempo, una proporción significativa de la producción se destina al mercado externo, configurando a nuestro país como uno de los mayores proveedores de este cereal en el mundo. En este marco, resulta pertinente preguntarse ¿cómo se construye el flujo y el patrón comercial de esta producción? ¿Cómo se estructura su comercialización en Argentina? ¿Qué modalidades de contratos predominan?

2.    Logística y flujos comerciales en las últimas 5 campañas

Concentración geográfica de la originación

En base a datos de SIO Granos, se estima que, en promedio, se comercializaron 4,7 Mt de cebada por ciclo comercial durante las campañas 2019/20 a 2023/24, considerando tanto las ventas de cebada forrajera como de cebada cervecera. La originación de la mercadería estuvo fuertemente concentrada, asociada de manera directa a las zonas productoras: el 94% de la cebada vendida se originó en la provincia de Buenos Aires, en tanto muy por detrás le siguieron Santa Fe (2%), La Pampa (2%) y Córdoba (1%). La originación estuvo concentrada incluso al interior de la provincia de Buenos Aires, sobresaliendo los partidos del sur tales como Necochea, Tres Arroyos, Tandil, Coronel Dorrego y Lobería.

Destinos de la exportación y la industria local

En relación al destino de la mercadería, se destaca que la demanda de cebada proviene tanto del mercado local como del exterior. En cuanto al mercado interno, la demanda del cereal se atribuye a que la cebada cervecera constituye la materia prima exclusiva para la producción de malta, insumo fundamental en la producción de cerveza; mientras que la cebada forrajera es valorada por su alto contenido energético, por lo que se destina a la nutrición animal. Asimismo, gran parte de la cosecha del cereal se destina a la exportación: se estima que en las últimas cinco campañas, dos tercios de la producción se colocaron en el mercado internacional.

En este contexto, los datos de SIO Granos advierten que, en promedio, el 69% de la cebada comercializada en las últimas campañas tuvo como destino los puertos del país: el 36% se dirigió a la zona de Quequén, el 22% a Bahía Blanca y el 11% al Gran Rosario. En términos de volumen, esto implica que aproximadamente 3,3 Mt de toneladas de cebada por campaña comercial tuvieron como destino de entrega las zonas de las terminales portuarias de nuestro país.

En lo que respecta a las demás regiones, se destacan las entregas en el Oeste de Buenos Aires y Este de La Pampa (zonas 2 y 6), donde se envió el 19% del cereal comercializado en las últimas cinco campañas, esto es, aproximadamente 917.000 toneladas promedio por ciclo comercial; el Sur de Buenos Aires (zona 3), hacia donde se dirigió el 9% de la mercadería, que equivale a 442.100 toneladas promedio; y el Norte de Buenos Aires (zona 6), que recibió el 1% de la mercadería, equivalente a 61.300 toneladas por ciclo comercial. El 2% restante se distribuyó en las demás regiones del país.

3. Modalidades de negociación

Temporalidad y tipos de contratos

Llevando la mirada específicamente a las modalidades de comercialización de cebada, los datos de SIO Granos advierten que, en promedio, el 58% de la producción se negocia durante la campaña comercial, la cual se extiende de diciembre a noviembre de cada año. Mientras tanto, el 41% se negocia de manera adelantada, y el restante 1% se comercializa una vez finalizado el ciclo. Dentro de cada categoría, prácticamente la totalidad de las operaciones (99%) corresponde a contratos de compraventa, en tanto los negocios de canje representan apenas el 1% del total negociado.

Hegemonía de los contratos forward

Por otro lado, considerando el momento de entrega de la mercadería, se pueden distinguir dos tipos de contratos: con entrega inmediata, denominados “disponible/contractual”; y con entrega diferida, los cuales se conocen como “forward”1. La elección de la modalidad se relaciona principalmente con el momento en el que se negocia la mercadería.

En las operaciones registradas antes del inicio de la campaña, se advierte una fuerte prevalencia de los contratos forward (98%). Esto tiene sentido dado que la mercadería aún no fue cosechada y por ende no puede comprometerse la entrega inmediata, mientras que los pocos contratos negociados con entrega disponible/contractual previo al inicio de la campaña pueden deberse a mercadería proveniente de campos donde la cosecha comienza con anterioridad al inicio formal del ciclo comercial o negociaciones que se hacen apenas unos días antes de dicha fecha, comprometiendo mercadería pronta a recolectar.

Por su parte, se advierte que en las operaciones que se llevan a cabo durante la campaña, la proporción de mercadería negociada con entrega disponible/contractual (51%) y con entrega diferida (49%) es prácticamente idéntica, mientras que en las negociaciones realizadas después de finalizada la campaña prevalece la entrega disponible/contractual (63%). Sin embargo, tomando en cuenta la totalidad de las negociaciones, se observa una predominancia de los contratos con entrega diferida (69%) frente a aquellos de entrega más inmediata (31%).

Formación de precios y aspectos financieros

Considerando todas las combinaciones posibles de negociación, se destaca que la modalidad más utilizada de comercialización de cebada en Argentina es la negociación previa al inicio de la campaña comercial, con contratos de compraventa y entrega diferida (39%). La segunda modalidad que prevalece es la mercadería negociada durante la cosecha, con contratos de compraventa y entrega disponible/contractual (29%). Por detrás, aunque casi en igual proporción, le siguen las operaciones de cebada durante la campaña, bajo contratos de compraventa y con entrega forward (28%).

Otro aspecto relevante para analizar con la información disponible es la modalidad de fijación del precio; es decir, si la mercadería se comercializa a precio hecho o con precio a fijar. En el caso de los contratos con entrega disponible/contractual, la gran mayoría de las operaciones (90%) se negocia a precio hecho, en tanto el 8% se realiza con precio a fijar y el restante 2% se salda con entrega de mercadería, es decir, mediante operaciones de canje. Por su parte, en lo que respecta a los contratos forward, las negociaciones con precio a fijar mantienen un porcentaje más elevado (27%), aunque la modalidad de negociación más utilizada también es el precio hecho (72%), mientras que apenas el 1% son operaciones de canje.

Referencias para la fijación de precios

A su vez, cuando se negocia un contrato con precio a fijar, suele pactarse un mercado de referencia para dicha fijación. En este sentido, se advierte que más de la mitad de estos contratos (55%) establecen la fijación del precio en base al mercado comprador, es decir, la cotización se pacta a partir del precio que los agentes demandantes ofrecen pagar a sus oferentes en un determinado día. Mientras tanto, el 13% utiliza el Precio Cámara, una cotización de referencia publicada a diario por las Cámaras Arbitrales de Cereales del país, que surge de las negociaciones llevadas a cabo en el mercado físico de granos. Finalmente, hay que tener en cuenta que el restante 32% de los contratos con precio a fijar no especifica la referencia, lo que puede afectar el análisis y las proporciones efectivas para cada tipo de precio utilizado.

Condiciones de pago y plazos de logística

En relación con el momento de pago respecto de la entrega de la mercadería, se estima que el 52% de los contratos se pagan “contra entrega”, es decir, al momento de entregar la mercadería; el 36% se cancela con posterioridad a la entrega, y el 10% de manera anticipada. El restante 1% corresponde a operaciones de canje, que no implican un pago monetario sino en especie.

Por último, resulta importante mencionar los plazos de entrega que predominan en los contratos forward, es decir, cuando se negocia la mercadería con entrega a plazo. Se aclara que, para calcular los plazos de entrega, se toma como referencia la fecha límite de descarga de la mercadería en comparación con la fecha inicial en que puede entregarse la misma, es decir, la longitud del intervalo dentro del cual puede concretarse la descarga de la mercadería.

De esta manera, se advierte que el 39% de la mercadería que se negocia bajo modalidad de contrato forward se entrega en un plazo superior a 180 días a partir de que se habilita la posibilidad de descargar la mercadería. En segundo lugar, se destaca la entrega de mercadería en un plazo entre 0 y 30 días, lo que dicha entrega se establece para un mes en particular, asociado a la necesidad de la mercadería en un momento específico del año. Por su parte, siguiendo un orden cronológico, el 9% de la mercadería se entrega con un plazo entre 31 y 60 días, el 7% entre 61 y 90 días y el 12% entre 90 y 180 días.

4. Comercialización de cebada en la campaña 2024/25 y panorama de la 2025/26.

Finalizada formalmente la campaña de cebada 2024/25 a fines de noviembre, los datos hasta el momento indican que la comercialización del cereal asciende a 4,5 Mt para dicho ciclo comercial. De esta manera, se infiere que el 39% de la mercadería se vendió antes del inicio de la campaña y el 53% se negoció durante la misma. Así, el 8% de la producción restante se comercializaría posterior a la finalización de la campaña, según los registros de SIO Granos, siendo una proporción bastante más elevada respecto al 1% promedio de las últimas campañas.

En cuanto a las modalidades de contratación, con los datos disponibles hasta el momento, casi la totalidad de los contratos de la campaña 2024/25 (99%) fueron de compraventa, negociando apenas el 1% de la mercadería como canje, en línea con el promedio.

Lo que sí difiere son las proporciones de contratos distinguiendo la entrega de la mercadería: el 58% se negoció con entrega diferida y el 42% con entrega disponible/contractual. Si bien el promedio indica que la mayoría de los contratos solían ser forward, esta proporción era bastante más elevada, del 69%.

En cuanto a la fijación del precio, considerando el total de contratos de compraventa, el 58% de las toneladas se negociaron con precio hecho y el 42% restante se comercializó con precio a fijar. En este sentido, la proporción de mercadería negociada con precio a fijar se duplicó respecto a lo observado en el promedio de las últimas campañas (21%). Por su parte, la referencia más utilizada para esta mercadería resultó nuevamente el mercado comprador (82%), aunque con una proporción marcadamente más elevada frente al 55% promedio. Muy por detrás se posicionó el Precio Cámara (5%), mientras que el porcentaje de contratos que no especifica la modalidad de fijación resultó del 14%.

Finalmente, el 60% de los contratos de compraventa se saldaron con pago contra entrega de la mercadería, mientras que el 19% se pagó de manera anticipada y el 21% a plazo. Respecto al promedio, se advierte un incremento de las negociaciones con pago de la mercadería tanto de manera anticipada como al momento de la entrega, en contrapartida a una importante disminución de la proporción de negocios con pago a plazo.

En lo que respecta a la campaña 2025/26, se registraron hasta la actualidad ventas de cebada por 3,2 Mt en SIO Granos, de las cuales 2,3 Mt se negociaron previo al inicio formal de la campaña en diciembre. De esta manera, se infiere que aproximadamente el 41% de la misma se comercializó de manera anticipada, similar a lo registrado un año atrás.

5. Conclusión y síntesis de la estructura comercial.

En conjunto, los datos muestran que casi la totalidad de la cebada comercializada en Argentina se origina en Buenos Aires, precisamente en los partidos del sur, en línea con las principales zonas productoras del cultivo.

A su vez, casi 7 de cada 10 toneladas tienen como destino las terminales portuarias del país (Gran Rosario y Sur de Buenos Aires), dando cuenta del marcado perfil exportador de este cultivo, en tanto otra proporción relevante se dirige al Este de La Pampa y al resto de la provincia de Buenos Aires. Respecto a la comercialización, la cebada se negocia principalmente bajo contratos de compraventa previo al inicio de la campaña comercial, con entrega forward.

Si bien en la última campaña se advirtió un aumento en la proporción de contratos con precio a fijar, en general se observa una predominancia a cubrir riesgo precio con negocios a precio hecho. A diferencia de otros productos, como la soja, el maíz o el trigo, el mercado de futuros de cebada en Argentina no presenta volumen ni liquidez significativos, imposibilitando la cobertura de precio en este mercado.

El mercado a término tampoco se utiliza entonces como referencia, de manera que, cuando se realizan negociaciones con precio a fijar, la principal referencia es el mercado comprador y, en menor medida, el Precio Cámara.

Debido a que la demanda de cebada se segmenta en mercados con diferentes usos (producción de malta, alimentación animal, exportación, entre otros), se evidencia que los precios de referencia no suelen formarse en un único mercado centralizado sino a partir de las condiciones y necesidades de los distintos sectores de la demanda.

Por su parte, en cuanto al momento de entrega de la mercadería, se advierte que la mayor parte de los contratos forward poseen ventanas de entrega extensas (superiores a 180 días). Esto implica que estas negociaciones no suelen utilizarse para asegurar mercadería en un momento puntual del año, sino que garantizan disponibilidad de volumen a lo largo del ciclo comercial.

A grandes rasgos, estas serían características claves del mercado de cebada en Argentina, que permiten tener una idea de cómo se estructura el circuito comercial de uno de los cultivos más importantes de nuestro país.

1 En el presente artículo se considera que los contratos con entrega inmediata, denominados “disponible/contractual”, comprenden aquellos cuya fecha de entrega se pacta dentro de los 31 días posteriores a la concertación del negocio; mientras que, los contratos con entrega diferida, o “forward”, refieren a las operaciones en las que la mercadería se descarga a partir de que haya transcurrido un mes desde la fecha de concertación.

 

Primicias Rurales

Fuente: BCR Informativo Semanal

En 2025, Argentina se convirtió en el principal abastecedor de aceites vegetales de la India

En 2025, Argentina se convirtió en el principal abastecedor de aceites vegetales de la India

Por Bruno Ferrari – Emilce Terré de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) 
En 2025, India importó 3,56 Mt de aceites vegetales desde Argentina y se convirtió en el principal abastecedor del país. India crece en demanda de aceite de soja y girasol, productos en los cuales Argentina tiene grandes oportunidades hacia adelante.

Rosario, domingo 18 enero (PR/26) — Cuando se mira el mercado de aceite vegetales a nivel mundial, se presenta una predominancia muy importante de India no solo como un gran consumidor de aceites para uso humano, sino que también como el principal importador de este tipo de productos.

Es importante remarcar que India es un gran productor agrícola a nivel mundial, pero la especialización productiva está muy centrada en legumbres y cereales. A modo de ejemplo, en el caso de los cereales, en trigo es el segundo productor mundial con 117 Mt y en arroz es el líder global en materia productiva con 152 Mt según estimaciones del USDA para la campaña 2025/26.

No obstante, la producción de oleaginosas para industrializar y obtener aceites es relativamente baja en términos de las necesidades de consumo que registran a nivel país, por lo que surge como necesidad la importación de estos derivados.

Por el lado de Argentina, India es nuestro principal socio comercial en el mercado de aceites, ya que representa alrededor del 53% de las exportaciones argentinas de aceite de soja y el 35% en el caso del aceite de girasol.

Por su parte, cuando se analiza a los abastecedores de India en materia de aceites vegetales, en 2025 el país registró un nivel de importaciones en torno a 15,7 millones de toneladas (Mt) y Argentina se convirtió por primera vez en su principal abastecedor mundial de dichos derivados, al menos desde el año 2002 en adelante.

Tal como se observa en el siguiente gráfico, Argentina viene creciendo desde el piso de 2023 y en 2025 se estiman importaciones de India desde Argentina por 3,53 Mt de aceites vegetales, también un récord de compras a nivel individual desde el país sudamericano.

En el caso de Argentina, la especialización productiva de aceites se concentra en el derivado de soja y girasol, siendo los dos productos en los cuales concentra India su demanda desde nuestro país. Considerando que este gran volumen de envíos a India es factible por una producción conjunta de estos dos aceites que se estima en 10,48 Mt para la campaña 2024/25, un récord desde al menos el ciclo 2004/05. En este sentido, este récord confirma la capacidad de Argentina para consolidarse como abastecedor confiable capaz de sostener flujos crecientes de exportación hacia socios estratégicos.

Por el lado de Indonesia, es el abastecedor clave del país asiático en aceite de palma, pero las importaciones vienen cayendo fuertemente desde este origen y alcanzando en 2025 un mínimo desde el año 2007 en términos de volumen.

Respecto a este país, se destaca que está registrando un crecimiento moderado en la producción de aceite de palma, al tiempo que el consumo doméstico se duplicó en los últimos 7 años ante el mayor uso del producto para la producción de biocombustibles, por lo que las exportaciones anuales están cayendo.

Respecto a Malasia, que también está enfocado en aceite de palma, registra importaciones relativamente estables si se observa los últimos años, pero tampoco crece en oferta total anual para incrementar sus exportaciones de forma significativa.

En contraposición, se destaca un crecimiento paulatino en la demanda de India desde Rusia por aceite de girasol, Brasil por aceite de soja y Tailandia con foco en aceite de palma. Al tiempo que, cae Ucrania en su relevancia como proveedor por los menores envíos de aceite de girasol desde el pico de 2018, cuando exportó 2,3 Mt de ese producto, y de 2025, cuando alcanzó solo 1,1 Mt.

– Evolución de las importaciones de aceites vegetales de la India y oportunidades en productos claves para Argentina

Por último, es interesante mostrar cómo evoluciona la demanda de importaciones de los principales aceites vegetales de India en perspectiva histórica y las oportunidades para Argentina.

A comienzos de los 2000, las importaciones de la India rondaban entre 4 y 5,5 Mt y estaban muy enfocadas en el aceite de palma. Mientras que, desde 2008 en adelante se comienza a vislumbrar un crecimiento muy importante de la demanda hasta llegar a ubicarse entre 13,7 y 16,6 Mt en la última década. A nivel global, en 2024 se alcanza el récord de importaciones con 16,6 Mt y en 2025 habrían caído, según SEA, hasta 15,7 Mt si se observan los principales aceites.

Sin embargo, hay un punto importante y es que, en este contexto de fuerte crecimiento de las importaciones de aceites, el derivado de la soja y el girasol comenzó a ganar terreno. Desde 2014 en adelante esto se profundiza de forma más estructural, hasta alcanzar un máximo de participación de estos dos productos en 2025 con el 53,1% del total importado, siguiendo estimaciones preliminares de SEA para el último año. Esto es un dato de gran relevancia para Argentina, ya que las importaciones de India en aceite de soja y girasol alcanzaron un récord en 2025 con 8,35 Mt, esto es casi un 50% más que el promedio importado en la última década.

A su vez, esto es un espejo del mismo cambio estructural en la participación de ambos aceites en el consumo interno de la India, lo que está relacionado con el crecimiento económico y la expansión relativa de la clase media india, con mayor poder adquisitivo, en la última década, que le permite sustituir el más barato aceite de palma por los aceites de mayor valor.

Por lo tanto, a primera vista puede pensarse que el contexto actual de la demanda de aceites vegetales de India tiende a concentrarse cada vez más en productos en los cuales Argentina produce y que si los indicadores económicos de ese país se consolidan, existe una gran oportunidad para que Argentina responda a un mercado gigante incrementando la producción e industrialización.

Respecto a los excedentes de harina, también es una oportunidad para profundizar la presencia de Argentina en el mundo y agregar valor en cadenas cárnicas locales para luego salir al mercado externo con productos de mayor nivel de valor agregado en términos generales.

 

Primicias Rurales
Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario
Riesgo y cobertura en el agro: tendencias en un análisis estructural del mercado asegurador argentino

Riesgo y cobertura en el agro: tendencias en un análisis estructural del mercado asegurador argentino

Por Giuliana Dellamaggiore – Emilce Terré – Julio Calzada de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)
Rosario, lunes 12 enero (PR/25) — Entre 2003 y 2024, la superficie agrícola asegurada se duplicó y alcanzó máximos históricos, con cambios relevantes en la composición de cultivos cubiertos y una marcada concentración en coberturas de granizo simple.

Resumen ejecutivo

  • La superficie agrícola asegurada tuvo un importante incremento: más que duplicó en las últimas dos décadas, alcanzando en 2024 un máximo histórico.
  • A partir de 2020 se observa un cambio en la estructura de la cobertura para los cultivos. Los cereales desplazaron a las oleaginosas como principal grupo asegurado.
  • El costo de cobertura por hectárea para los cultivos anuales promedió $32.000 en los últimos cinco años, una cifra que contrasta con los cultivos perennes, cuya prima por hectárea es 14 veces mayor.
  • El tipo de cobertura de granizo simple se sitúa como la cobertura más difundida, mientras que las coberturas más complejas —multirriesgo y paramétricas— mantienen una participación acotada y decreciente a lo largo de los últimos años.
  • A pesar de la creciente participación en los últimos años, los seguros agropecuarios y forestales aún representan una porción reducida del mercado asegurador. Esta baja participación refleja desafíos estructurales del sector —mayor exposición climática, creciente variabilidad productiva y necesidad de instrumentos más modernos— y pone de manifiesto el amplio margen existente para avanzar hacia esquemas de gestión de riesgos más complejos, diversificados y acordes a las condiciones del agro.

Nota completa

La actividad agropecuaria enfrenta una amplia gama de riesgos exógenos que generan una marcada incertidumbre sobre los resultados, motivo por el cual los productores combinan diversas estrategias de gestión para mitigarlos. En este marco, el seguro agropecuario se consolida como una herramienta central para mitigar los riesgos a nivel producción y capital invertido ante eventos climáticos severos.

El presente informe analiza la evolución de los seguros agropecuarios y forestales en Argentina entre 2003 y 2024, utilizando la información proveniente de la Encuesta sobre Seguros en los Sectores Agropecuario y Forestal de la Superintendencia de Seguros de la Nación, con datos correspondientes a ejercicios julio-junio de cada año y expresados en valores constantes de 2025.

Evolución de la superficie asegurada y cambios estructurales en la composición de cultivos

La superficie agrícola asegurada con algún tipo de cobertura más que duplicó su extensión desde los 11 millones de hectáreas observados en 2003 hasta alcanzar 23,5 millones de hectáreas en 2024.

En términos de composición, hasta el año 2020 las oleaginosas concentraron el mayor porcentaje de superficie cubierta por algún tipo de seguro. No obstante, a partir de dicho año se produjo un cambio estructural en la configuración de la demanda de coberturas, ubicándose los cereales como el grupo de cultivos con mayor proporción de superficie asegurada.

Analizando la evolución de la superficie agrícola asegurada con algún tipo de cobertura durante el período bajo análisis, ésta muestra un primer período de relativo estancamiento hasta el 2007 para, a partir de allí, expandirse con fuerza hasta el año 2013 cuando alcanzó un máximo relativo de 23,5 millones de hectáreas. En 2014, sin embargo, se registró una contracción del 24,5% que inició un estancamiento hasta 2018 para, a partir de allí, comenzar a recuperarse gradualmente. Más allá del efecto de la sequía en 2023, para el año 2024 la superficie asegurada logró recuperar la marca del 2013 e incluso superarla levemente, con 23,6 millones de hectáreas .

Del total de superficie asegurada, alrededor del 99% corresponde a cultivos anuales, mientras que los cultivos perennes mantienen una participación reducida. Hasta 2020, las oleaginosas dominaron la estructura del seguro agrícola, con una proporción promedio del 62% frente al 37% de los cereales.

Sin embargo, a partir de 2020 se produjo un cambio estructural: los cereales pasaron a ocupar el primer lugar y entre 2020 y 2022 alcanzaron una participación promedio del 51%, por encima del 48% correspondiente a oleaginosas.

En 2023 la proporción cereales/oleaginosas llegó a prácticamente un equilibrio (49%/50%). En 2024, la tendencia volvió a invertirse, con una recuperación marcada de los cereales que ampliaron su participación hasta el 59%, mientras que las oleaginosas descendieron al 40%.

Si bien en los últimos diez años la mayor cantidad absoluta de hectáreas aseguradas correspondió a la soja, el cultivo que históricamente mostró la mayor proporción de superficie sembrada cubierta por seguros fue el trigo, con un promedio del 57%, por su exposición a eventos de granizo en noviembre y diciembre.

El caso del maíz resulta particularmente relevante: hasta 2019, la proporción de superficie sembrada asegurada se mantuvo estable en torno al 33%. Sin embargo, entre 2020 y 2023, la cobertura promedio se incrementó en 20 puntos porcentuales y alcanzó un 53% del área sembrada. Esta mayor propensión se intensificó en 2024, donde la superficie asegurada trepó al 92%, el valor más elevado de toda la serie.

Históricamente, los cultivos perennes o plurianuales han presentado primas por hectárea1 más altas que los cultivos anuales: en la última década promediaron 316,8 mil pesos por hectárea, frente a 25,4 mil pesos en los cultivos anuales. Entre estos últimos, durante el período 2014 y 2019 el maíz fue el más costoso de asegurar, seguido por la soja y el trigo.

Sin embargo, desde 2020 se produjo un cambio en la estructura relativa de costos para los cultivos anuales, y la soja pasó a liderar con un promedio cercano a 40 mil pesos por hectárea, seguida por el trigo con 28 mil pesos por hectárea y el maíz con 24 mil pesos de prima por hectárea en promedio.

La ratio siniestros/prima muestra dinámicas distintas entre cultivos: el trigo es el cultivo más volátil, con picos muy elevados en 2016, 2019, 2023 y 2024, señal de una posible mayor exposición a eventos climáticos severos. En cambio, la soja y el maíz exhiben trayectorias más estables y moderadas. La soja es la más estable del conjunto, mientras que el maíz mantiene niveles similares, pero registra un aumento entre 2022 y 2024.

Hasta 2021, el maíz fue el cultivo con mayor capital asegurado por hectárea, seguido por la soja y el trigo. Desde 2022, la soja pasó a liderar ese indicador, desplazando al maíz al segundo lugar y manteniendo al trigo en tercero. En 2023 y 2024 la jerarquía volvió a modificarse: la soja se mantuvo en primer lugar con 1,3 millones de pesos por hectárea, mientras que el trigo ascendió al segundo puesto con 898 mil pesos, y el maíz quedó tercero con 781 mil pesos de capital asegurado por hectárea.

Granizo como cobertura líder y el retorno gradual de las pólizas con adicionales

La contratación de seguros es una práctica extendida en el sector agrícola nacional, siendo actualmente la cobertura que indemniza por daños provocados por el granizo la más difundida.

Entre 2003 y 2014, la cobertura por granizo concentró cerca de la mitad de las pólizas emitidas y, entre 2015 y 2022, su participación se expandió hasta el 87%, consolidándose como la opción predominante. No obstante, desde 2023 comenzó a perder participación, descendiendo al 67% en 2024. En contraste, la cobertura de granizo con adicionales promedió el 49% entre 2003 y 2014, pero se redujo significativamente a un 13% en 2015-2022, reflejando un cambio estructural del mercado. Aun así, esta cobertura mostró señales de recuperación y alcanzó una proporción cercana al 19% de pólizas emitidas en 2024.

Los seguros multirriesgo mantuvieron una presencia marginal, representando apenas el 0,01% de las pólizas emitidas.  Los seguros paramétricos registraron una mayor visibilidad entre 2020 y 2023, con un promedio anual de 98 pólizas emitidas. En 2024 sólo tres de las 35 entidades del ramo ofrecieron seguros multirriesgo y no se identificaron compañías con oferta de seguros paramétricos. Sin embargo, el caso del seguro público-privado de la Provincia de Córdoba organizado por ADIRA (Asociación de Aseguradoras del interior de la República Argentina) atado a la incorporación de buenas prácticas agrícolas se erige como un seguro modelo en este segmento.

En efecto, se trata de una herramienta diseñada para brindar cobertura integral frente a sequía, heladas, granizo, inundaciones, exceso de lluvias, viento, falta de piso e incendio. La cobertura alcanzaría a más de 500.000 hectáreas de soja y maíz, con monitoreo satelital continuo, modelos paramétricos, respaldo internacional y aseguradoras líderes del país. Al formar parte de una prueba piloto provincial, la inscripción y la cobertura no tienen costo para el productor.

Esta importante iniciativa contó con la participación del Ministerio de Bioagroindustria de la provincia de Córdoba junto a representantes de IDECOR, Asecor, ADIRA y de las compañías La Segunda Coop. Ltda. de Seguros Generales, San Cristóbal Sociedad Mutual de Seguros Generales, Sancor Cooperativa de Seguros Limitada y Compañía de Seguros El Norte S.A. junto a representantes de la Mesa de Enlace provincial.

En otro orden y siguiendo con el análisis, el costo promedio unitario que el productor paga por cada contrato de seguro se resume en la relación prima/póliza. Este indicador se ve directamente afectado por la escala de la superficie cubierta por póliza, y también por el costo de la prima por hectárea.

Analizando la evolución de este indicador, se observa que el mismo exhibió una tendencia decreciente entre 2003 y 2017 para la cobertura de granizo simple (con un promedio de 3 millones de pesos constantes por póliza). Sin embargo, a partir del ejercicio 2018, se impulsó el costo promedio de la prima por póliza al alza, con un incremento máximo del 39% en 2021.

El comportamiento ascendente se replicó en el indicador prima/hectárea, impulsado por la necesidad de las aseguradoras de compensar un aumento de la siniestralidad.

La relación prima/póliza para la cobertura de granizo con adicionales mostró una evolución similar a la observada para la cobertura simple. En cuanto al indicador de primas/hectáreas, éste registró una tendencia descendente hasta 2017 y se mantuvo sistemáticamente por encima del costo de la cobertura de granizo simple, con excepción de los años 2012, 2016 y 2017. Sin embargo, a partir de 2020 se produjo un cambio significativo en la estructura relativa de precios: la prima por hectárea de granizo con adicionales pasó a ubicarse por debajo de la de granizo simple.

La ratio prima/póliza de los seguros multirriesgo exhibe una marcada volatilidad a lo largo del período analizado. Si bien en 2022 se registró una fuerte reducción del costo de la prima por póliza, el indicador volvió a incrementarse de manera sostenida a partir de 2023, alcanzando en 2024 un valor promedio cercano a los 417 millones de pesos de prima por póliza emitida.

La relación prima/hectárea para este tipo de cobertura se ha mantenido en un promedio de $29.000 en los últimos cinco años. Dado los hectareajes asegurados (283.000 Ha) y el número de pólizas emitidas (48) para los datos promedio de los últimos cinco años, se infiere que quienes contratan este tipo de seguros son productores relativamente grandes. Es decir, productores que en promedio aseguran 5.900 Ha por póliza.

En términos de superficie cubierta, el seguro contra granizo mantuvo el liderazgo a lo largo de todo el período analizado —con la excepción de 2007—, alcanzando en los últimos diez años un promedio de 14 millones de hectáreas aseguradas.

La cobertura de granizo con adicionales promedió 4,9 millones de hectáreas en el mismo período, aunque mostró una dinámica más expansiva en los años recientes, particularmente entre 2022 y 2024, cuando registró un incremento sostenido en la superficie asegurada.

La transformación del seguro agrícola argentino 

En términos generales, aunque el monto total de primas emitidas en el mercado asegurador mostró una trayectoria creciente, la participación de los seguros agropecuarios y forestales dentro de ese total presentó una tendencia a la baja entre 2010 y 2015, situándose en un promedio de 2,18%.

Entre 2015 y 2018, su participación se estabilizó en torno al 1,33%, luego de la caída abrupta registrada en 2014. A partir de 2018, el segmento retomó una senda de crecimiento que sólo se vio interrumpida en 2023, para luego recuperar e incluso ampliar su participación, alcanzando un máximo histórico de participación en el ejercicio 2024.

 

El capital asegurado mostró una fuerte expansión entre 2006 y 2008, seguida por una etapa de estabilidad desde 2009 hasta 2017, cuando las variaciones interanuales compensaron subas y bajas.

A partir de 2018 comenzó un ciclo de crecimiento sostenido que alcanzó máximos históricos en 2021 y 2022 (28,7 y 29,8 billones de pesos). En 2023 se produjo una contracción del 35% y, aunque en 2024 hubo recuperación, el capital asegurado (24,7 billones) se mantuvo por debajo de los picos previos. Solo el 0,5% del capital corresponde a riesgos pecuarios, mientras que el resto pertenece a seguros agrícolas.

La cantidad de pólizas emitidas se mantuvo estable, con un promedio anual de 141.000, salvo incrementos significativos en 2007, 2010 y 2024, año que registró el máximo histórico (188.584 pólizas).

Las primas emitidas crecieron en torno al 7% en el período analizado: tras las caídas de 2009, 2012 y 2015, la recuperación iniciada en 2019 —con un aumento del 46%— derivó en un máximo histórico de 957,7 mil millones en 2024. En cuanto a siniestros, la cantidad de eventos pagados se mantuvo estable, con picos en 2013, 2019 y 2024, mientras que el monto total abonado por siniestros creció en promedio 16% y alcanzó niveles récord en 2023 y 2024 (506,51 y 880,12 millones de pesos).

Por último, el índice de siniestralidad2 registró un aumento promedio de 0,7 puntos porcentuales entre 2010 y 2024. Sus máximos históricos se observaron en 2013 y 2023, cuando alcanzó valores de 105,4 y 103,2, respectivamente, evidenciando que en esos años la recaudación por primas resultó insuficiente para cubrir los montos pagados por siniestros.

Los seguros agropecuarios como un instrumento de transferencia de riesgos

La producción agrícola es, en esencia, una fábrica a cielo abierto: opera bajo una exposición permanente a fenómenos climáticos que escapan por completo al control del productor.

Conscientes de esta vulnerabilidad, los agricultores desarrollan estrategias de mitigación que abarcan desde la elección de cultivos y prácticas de manejo hasta la definición del canal comercial, buscando amortiguar el impacto de eventos adversos sobre sus resultados.

La gestión del riesgo, sin embargo, requiere combinar estas decisiones privadas con instrumentos que aporten mayor certidumbre a una actividad caracterizada por una elevada variabilidad entre rendimientos esperados y efectivamente obtenidos.

Entre estos instrumentos, los seguros agropecuarios cumplen un rol central al permitir transferir a entidades especializadas los riesgos derivados de eventos climáticos de gran magnitud.

En un contexto donde el cambio climático intensifica la frecuencia y severidad de los daños, se vuelve necesaria una actitud proactiva por parte del sector público, los productores y la industria aseguradora. Lo que está en juego trasciende el patrimonio individual de cada agricultor: se trata de resguardar la continuidad de una cadena productiva que explica cerca del 20% del PBI y del empleo privado del país. Fortalecer los mecanismos de gestión del riesgo no es solo una necesidad técnica, sino una condición para la sostenibilidad del sistema agroindustrial argentino.

 

1Las cifras monetarias se encuentran expresadas a valores constantes de 2025.
2 Índice de Siniestralidad=((Siniestros Netos Devengados)/(Primas Netas Devengadas))

 

 

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Fuente: BCR Informativo Semanal