Transformar la producción con fósforo, el motor que potencia los cultivos

Transformar la producción con fósforo, el motor que potencia los cultivos

FERTILIZAR AC lanza “Sumá P, hacé la diferencia”, y afirma que para alcanzar
mayores rindes y sumar valor a los cultivos, es clave incorporar fósforo a las
estrategias de nutrición. Cada vez que el productor suma este nutriente a su
manejo, está maximizando la rentabilidad de sus cultivos, permitiéndoles que expresen su máximo potencial.

Buenos Aires, 13 de agosto (PR/25) .- FERTILIZAR Asociación Civil, dedicada a promover el cuidado del suelo y una adecuada nutrición de los cultivos, lanza su Programa SUMA P y destaca la importancia de incorporar fósforo a las estrategias de fertilización. Este nutriente no solo es fundamental para incrementar los rendimientos de los cultivos, sino que también mejora la calidad del suelo, permitiendo que este recurso esencial alcance su máximo potencial productivo.

La aplicación de fósforo (P) es una práctica rentable, cuya efectividad ha sido respaldada por décadas de investigación. La concientización sobre el uso del fósforo se basa en varios aspectos fundamentales.

En tal sentido, FERTILIZAR, asociación que este año celebra su 31° aniversario, resalta las funciones esenciales del fósforo en los organismos, especialmente en las plantas, entendiendo la dinámica del nutriente en el suelo, cómo las plantas lo incorporan, y detallando las formas en que se aprovecha y se asimila.

Siguiendo este enfoque, la entidad pone a disposición de asesores y productores
información sobre la fertilización con fósforo, incluyendo los modelos de diagnóstico y las metodologías más usuales para tomar decisiones fundamentales: cómo se fertiliza, cuándo, cómo se decide la dosis y qué fuente de fósforo es la más adecuada para cultivos exigentes como la soja y las pasturas, entre otros.

“Con este material que generamos se podrá apreciar cómo la técnica de aplicación de fósforo mejora la calidad de los suelos y la producción de los cultivos, sosteniendo la rentabilidad de lo producido”, comentó Esteban Ciarlo, coordinador técnico de FERTILIZAR.

Cabe mencionar que el fósforo es un nutriente esencial para todos los seres vivos.
Asegurar su disponibilidad para los cultivos no sólo permite alcanzar mayores
rendimientos, sino que también contribuye a mantener la calidad del suelo, un recurso invaluable para la producción agrícola.

“Con el Programa SUMA P queremos enfatizar que, cada kilo de fósforo aplicado es una inversión en el suelo, una apuesta por la siembra y el futuro del activo más valioso de productor: su tierra. Con fósforo, hacemos que el suelo sea más productivo, rentable y sostenible. Por eso, enfatizamos la importancia de sumar fósforo para mejorar la rentabilidad y los rendimientos, haciendo la diferencia en cada cosecha”, agregó María Fernanda González Sanjuan, gerente ejecutiva de FERTILIZAR.

Primicias Rurales

Fuente: Portal Agropecuario

 

¿Fertilizar el campo natural con fósforo?

¿Fertilizar el campo natural con fósforo?

Mediante el uso de herramientas de metaanálisis, en este trabajo se plantea entender cuan limitado está el crecimiento del campo natural por la disponibilidad de fósforo. La base de información generada cubre un amplio período de tiempo (1968-2016) y geográfico, totalizando 285 comparaciones entre testigo sin fertilizante y tratamiento de fertilización.
UN POCO DE HISTORIA
Buenos Aires, miércoles 13 agosto (PR/25) — Los pastizales del Río de la Plata, a nivel regional, y el campo natural en particular para el Uruguay, representan un recurso fundamental desde el punto de vista económico y social. Este ecosistema ha sido fuente de alimento para la producción vacuna y ovina, con un altísimo valor biológico lo cual determina la calidad reconocida de los productos finales (carne y lana, entre otros). La diversidad de especies presentes es uno de los factores característicos de estas pasturas y es clave para garantizar su alta estabilidad a lo largo del tiempo. Sin embargo, la limitada producción invernal y la reducida calidad del forraje en otras estaciones del año, han impulsado diferentes estrategias de intensificación.
Desde principios de siglo XX se reportan trabajos de fertilización de campo natural con nitrógeno (N) y fósforo (P). A pesar de los impactos positivos observados, se cuestionaba su utilidad a nivel productivo (Ficher G. en Astori et al., 1979). Desde entonces, se han observado diferentes impulsos de estudio sobre la respuesta a la fertilización fosfatada en campo natural, muchas veces asociada a la incorporación de leguminosas exóticas seleccionadas. Otras veces, buscando promover las leguminosas nativas o la mejor combinación con nitrógeno y potasio. Si bien la fertilización de campo natural con P exclusivamente es poco difundida, varios productores y técnicos fundamentan su uso en el efecto positivo en el estado de los animales. Aunque la deficiencia de P en los animales es frecuente en los sistemas más extensivos, existe poca evidencia en la relación entre el nivel de P en el suelo, en el pasto y en los animales. En las últimas décadas, se han observado nuevos impulsos a la fertilización de campo, asociado con un proyecto de ley1 y con políticas comerciales desde algunas industrias frigoríficas para su aplicación a gran escala.
A diferencia de otras tecnologías con claros impactos en la producción, la sola aplicación de P sigue siendo un área de debate y en la cual los esfuerzos de síntesis y de comprensión de los procesos son aún incompletos. A pesar de los bajos niveles de P en suelo y en planta reportados por varios estudios, las respuestas en producción no son tan claras. Las preguntas, ¿está la productividad del campo natural limitada por P? y ¿es la fertilización con P una herramienta interesante a usar?, no han sido dilucidadas.
¿CÓMO RESPONDER?
Usando herramientas de metaanálisis, buscamos entender cuán limitado está el campo natural por fósforo. Compilamos información proveniente de muchas publicaciones: tesis, series técnicas, reportes técnicos, artículos científicos y demás información producida a nivel nacional y regional. La base de información generada cubre un amplio período de tiempo (1968-2016) y geográfico (Figura 1), totalizando 285 comparaciones («casos») entre testigo sin fertilizante y tratamiento de fertilización.
Figura 1 – Localización de los estudios de fertilización con fósforo (P) recopilados y unidades de suelo dominante. Se indica el tipo de datos disponibles en cada lugar: productividad de forraje (círculos negros), concentración de P en planta (triángulo blanco que apunta hacia arriba) y relación N:P en planta (triángulo rojo que apunta hacia abajo). La extensión original de los pastizales del Río de la Plata, con las subregiones de Pampas (marrón) y Campos (verde) está representada en el mapa interior de América del Sur (Soriano 1991), más detalles en Cardozo et al. 2024.
Figura 1 - Localización de los estudios de fertilización con fósforo (P) recopilados y unidades de suelo dominante. Se indica el tipo de datos disponibles en cada lugar: productividad de forraje (círculos negros), concentración de P en planta (triángulo blanco que apunta hacia arriba) y relación N:P en planta (triángulo rojo que apunta hacia abajo). La extensión original de los pastizales del Río de la Plata, con las subregiones de Pampas (marrón) y Campos (verde) está representada en el mapa interior de América del Sur (Soriano 1991), más detalles en Cardozo et al. 2024.
Se comparó la producción de forraje (en base seca y fresca), la concentración de P en el forraje y cuando el contenido de N fue medido, se calculó la relación N:P, como indicador de posible limitación de P o N. Esta mirada conjunta entre producción y el contenido en planta, fue complementada con información proveniente de dos fuentes extras: i) Laboratorio de Nutrición animal de INIA La Estanzuela, y ii) Asuaga y Berterreche (2019).
Para entender los posibles factores que influyen en la respuesta a la fertilización con P, recopilamos para cada “caso” una serie de variables asociadas al suelo como: el nivel de P disponible, el contenido de materia orgánica, el pH, el % de arcilla, y la capacidad de almacenaje de agua. A nivel de la comunidad (para las 15 especies más importantes) calculamos el porcentaje de especies de invierno o verano, leguminosas, y con estrategia de rápida adquisición de recursos. Finalmente, se consideró el nivel de fertilización usada y la fuente.
Las preguntas, ¿está la productividad del campo natural limitada por P? y ¿es la fertilización con P una herramienta interesante a usar?, no han sido dilucidadas.
Figura 2 – Porcentaje de casos positivos en respuesta a la fertilización con P (p< 0,05) e incremento promedio.
Figura 2 - Porcentaje de casos positivos en respuesta a la fertilización con P (p< 0,05) e incremento promedio.
NO TAN ESCASO FÓSFORO
Para un extenso rango de niveles de producción (entre 400 y 17.500 kg/ha), el 74 % de los casos no tuvieron un incremento en producción en respuesta a la fertilización fosfatada y el aumento promedio observado fue de 399 kg/ha/año, que representa un incremento promedio de 15 % respecto al testigo sin fertilizar. Los datos reportados sólo en materia fresca confirman el mismo nivel de incremento promedio observado en los casos con materia seca.
En cambio, la concentración de P aumentó en 59 % de los casos, con un incremento promedio de 36 % respecto al testigo, por efecto de la fertilización fosfatada. Como contrapartida, la relación N:P bajó de manera significativa como resultado de que el contenido de N permaneció igual (Figura 2).
La relación N:P en los casos comparados (9) y en las dos bases extras utilizadas, muestran que la mayoría de los datos (73 %) están por debajo de una relación 11:1, lo que sugiere una mayor limitación por disponibilidad de N que de P en el campo natural. Para ambientes con disponibilidad moderada o baja, como las estudiadas, valores de N:P por debajo de 10- 15 indican que el nitrógeno es limitante, mientras que relaciones mayores 15-20 indican que el fósforo es el factor limitante. Adicionalmente, el consumo de lujo de P observado confirma que la respuesta a la fertilización con P se encuentra en parte limitada por la falta de N (Figura 3).
Figura 3 – Siembra de mejoramiento de campo con Lotus INIA Basalto en establecimiento Beraca de Héctor Do Canto y Sandra Hars, Masoller (Rivera). Red de Evaluación Participativa de Forrajeras INIA.
Figura 3 - Siembra de mejoramiento de campo con Lotus INIA Basalto en establecimiento Beraca de Héctor Do Canto y Sandra Hars, Masoller (Rivera). Red de Evaluación Participativa de Forrajeras INIA.
Mientras que la respuesta en la producción de forraje a la fertilización no es explicada de manera importante por ninguna de las variables accesorias recopiladas, el incremento en la concentración de P en planta está fuertemente (R2=0,52) asociado al nivel de fertilización aplicado, el contenido de arcilla y a la capacidad de almacenaje de agua del suelo, al contenido inicial de P en planta y de manera negativa al % de especies de invierno.
Figura 4 – Relación entre la concentración de nitrógeno (N) y fósforo (P) en los pastizales nativos del Río de la Plata. Los datos de los casos fertilizados con P (triángulo abierto) y no fertilizados (círculo abierto) provienen de los estudios incluidos en el metaanálisis. Superpuestos sobre datos de muestras tomadas en sitios comerciales de Uruguay entre 2002 y 2018 (círculos grises sólidos), y entre 2014-2018 (círculos rojos sólidos).
Figura 4 - Relación entre la concentración de nitrógeno (N) y fósforo (P) en los pastizales nativos del Río de la Plata. Los datos de los casos fertilizados con P (triángulo abierto) y no fertilizados (círculo abierto) provienen de los estudios incluidos en el metaanálisis. Superpuestos sobre datos de muestras tomadas en sitios comerciales de Uruguay entre 2002 y 2018 (círculos grises sólidos), y entre 2014-2018 (círculos rojos sólidos).
Parte de la baja respuesta en producción y en el consumo de lujo observado, puede ser explicado por la gran diversidad de especies que han evolucionado en condiciones de baja disponibilidad de P y en los diferentes mecanismos de adquisición de P que pueden existir. También una mayor presencia de pastos de verano, con menores requerimientos que los de invierno, favorecen al aumento en la cantidad de P en el forraje. Contrario a lo esperado, los casos con leguminosas, que son pocos y con un aporte bajo de las mismas, no tienen un incremento mayor al promedio, lo que interpela la posibilidad de incrementar la productividad a partir de las leguminosas nativas, adaptadas a condiciones de baja disponibilidad de recursos.
Figura 5 – Fertilización fosfatada sobre campo natural. Red de Evaluación Participativa de Forrajeras INIA.
Parte de la baja respuesta en producción y en el consumo de lujo observado, puede ser explicado por la gran diversidad de especies que han evolucionado en condiciones de baja disponibilidad de P y en los diferentes mecanismos de adquisición de P que pueden existir. También una mayor presencia de pastos de verano, con menores requerimientos que los de invierno, favorecen al aumento en la cantidad de P en el forraje. Contrario a lo esperado, los casos con leguminosas, que son pocos y con un aporte bajo de las mismas, no tienen un incremento mayor al promedio, lo que interpela la posibilidad de incrementar la productividad a partir de las leguminosas nativas, adaptadas a condiciones de baja disponibilidad de recursos.
Figura 5 - Fertilización fosfatada sobre campo natural. Red de Evaluación Participativa de Forrajeras INIA.
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CONCLUSIÓN
Los resultados del trabajo aquí presentado permiten afirmar que la sola aplicación de fertilización fosfatada en el campo natural es una tecnología desaconsejada para la intensificación, primero por el limitado impacto en la producción y segundo por los riesgos ambientales asociados a la pérdida de biodiversidad y de fósforo del sistema. Los niveles de extracción de P en los sistemas ganaderos basados en campo natural son bajos (6 – 7 kg P/ha/año) y su agotamiento parece poco probable en el corto plazo.
Aunque el incremento en la concentración de P pueda beneficiar deficiencias de P de los animales, otras estrategias de suplementación de P directamente al animal, en las categoría y momentos en que más lo requieren, parecen ser más eficientes desde el punto de vista ambiental y económico.
Autores: Ing. Agr. MSc. Gerónimo Cardozo1Ing. Agr. PhD Walter Ayala2Lic. Biol. Dr. Felipe Lezama3Ing. Agr. PhD Rafael Reyno1Ing. Agr. MSc. Robin Cuadro1Ing. Agr. MSc. Diego Michelini4Ing. Agr. Dr. Martín Jaurena1Ing. Agr. Dr. Fernando Lattanzi1. Área de Pasturas y Forrajes – INIA 2Director Regional INIA Treinta y Tres 3Departamento de Sistemas Ambientales, Facultad de Agronomía – Udelar 4Estación Experimental de Facultad de Agronomía en Salto – Udelar
Primicias Rurales
Fuente : Engormix.com
Un 2025 con expectativas de crecimiento para el mercado de fertilizantes argentino

Un 2025 con expectativas de crecimiento para el mercado de fertilizantes argentino

Por Guido D’Angelo – Emilce Terré – Julio Calzada de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)
Más lluvias en julio y la intención de siembra de maíz dan buenas noticias al consumo de fertilizantes. Se prevé un crecimiento del 7% en la demanda en 2025, con importaciones en alza y precios internacionales que impactarán en la demanda local.

Rosario, domingo 3 agosto (PR/25) — Las lluvias en julio dieron un “arranque excepcional” para el trigo, como bien ponderó GEA en uno de sus últimos informes. Además, hay expectativas por el incremento en la intención de siembra de maíz en la zona núcleo. Estas dos noticias dan cuenta de un panorama optimista para dos cultivos que engloban el 65% del consumo de fertilizantes de la República Argentina.

De acuerdo con datos de CIAFA y Fertilizar Asociación Civil, el 81% del área con trigo en Argentina tuvo algún tipo de fertilización en 2024. Esta proporción asciende al 84% para el maíz tardío y al 92% para el maíz temprano. La soja es también un cultivo de relevante demanda de fertilizantes en el país, concentrando el 17% del consumo. Más aún, se observa fertilización en el 60% del área de soja de primera y el 47% de la soja de segunda a lo largo del año pasado en el país.

En tanto los principales cultivos extensivos del país son los mayores demandantes de fertilizantes, el actual panorama climático y de humedad de suelos abre un buen contexto para el consumo de nutrientes. No conforme con ello, la reciente baja de derechos de exportación mejora márgenes y da otro positivo incentivo para los fertilizantes.

Esta coyuntura ya puede observarse parcialmente en los datos de importaciones, que muestran una suba del 4,5% interanual en volumen para el primer semestre del año. Las mermas interanuales en volúmenes de fertilizantes nitrogenados se ven compensadas por una suba de importaciones en fertilizantes fosfatados y combinados. Estos últimos incluyen los fertilizantes complejos, con más de un elemento nutriente, combinando nitrógeno, fósforo y/o potasio.

Con 1,34 millones de toneladas importadas en la primera mitad del 2025, nos encontramos ante el segundo mayor volumen importado de fertilizantes del que se tenga registro. Las importaciones se muestran valuadas en US$ 742 millones. De esta manera, se registró un crecimiento del 18% en el valor importado.

Las importaciones en valor crecieron por encima de la suba en volumen por las alzas en los precios promedio de todos los grupos fertilizantes. Un reciente reporte del Banco Mundial atribuye las subas de los precios internacionales a la creciente demanda, restricciones comerciales (especialmente las limitaciones a las exportaciones en China) y los déficits productivos, en este último punto con especial énfasis en el mercado de urea. Otro reciente reporte, en este caso de Ingeniería en Fertilizantes (IF), destacaba que las subas de precios internacionales en fertilizantes todavía no se habían expresado enteramente en los precios locales de los nutrientes.

Con estas expectativas, el consumo de fertilizantes en 2025 en Argentina podría crecer cerca de un 7% respecto a los volúmenes del 2024. No obstante, no debe dejarse de lado que la dinámica de precios de los nutrientes, esencial para los márgenes agropecuarios, puede modificar la demanda doméstica de fertilizantes. Más aún considerando que en el segundo semestre se concentra más del 60% de las importaciones de fertilizantes del país.

Las buenas noticias que traen las lluvias y la humedad de suelos, en conjunto con la baja de derechos de exportación, permite proyectar este crecimiento en la demanda de fertilizantes para el país. En este sentido, la reposición de nutrientes de los suelos en Argentina es primordial para seguir apuntalando los rindes agrícolas y hacer crecer aún más la producción de granos del país.

Primicias Rurales

Fuente: BCR Informativo Semanal

La aplicación de yeso en suelos salinos, una solución innovadora para mejorar los rendimientos

La aplicación de yeso en suelos salinos, una solución innovadora para mejorar los rendimientos

Ensayos realizados por especialistas del INTA Marcos Juárez determinaron que los rendimientos de maíz se multiplicaron y la biomasa del trigo se duplicó con dosis de 2000 kilos por hectárea de yeso. Estos resultados serán ampliados en el Congreso de Salinidad, que se realiza en Córdoba desde hoy hasta el 1 de agosto.

Buenos Aires, 31 de julio (PR/25) .- En la zona del sudeste de la provincia de Córdoba —en los departamentos Unión y Marcos Juárez— alrededor del 40 % de los suelos tienen problemas de salinidad y alcalinidad. Son suelos con aptitud para la ganadería, pero se utilizan en una gran parte para la producción agrícola de cultivos como soja y maíz. Esto implica una baja productividad y gran variabilidad en los rendimientos en función del año, si es húmedo o seco (variabilidad climática).

En este sentido, un equipo de investigación del INTA Marcos Juárez trabaja en alternativas para mejorar la productividad y evitar la degradación de la condición salina del suelo. Se encuentran en evaluación de los investigadores diversas estrategias de manejo como labranzas, cobertura del suelo, aplicación de enmiendas químicas, orgánicas o biológicas. Asimismo, seleccionan especies o variedades de mayor tolerancia, o la utilización del mejoramiento genético de especies para lograr plantas que puedan crecer y producir mejor en suelos salinos y alcalinos.

Bethania Aimetta —investigadora del INTA Marcos Juárez y coordinadora del Congreso de Salinidad— detalló que “tenemos alrededor de un 40 % de suelos con algún nivel de salinidad en diferentes grados de intensidad, por lo tanto, es importante desarrollar estrategias de manejo tanto de cultivo como de enmiendas para poder aumentar los niveles de productividad de estos ambientes y evitar salinizaciones futuras”.

El equipo de investigación del INTA Marco Juárez realizó ensayos con aplicación de yeso en diferentes cantidades y formas, también con aplicación de guano compostado de feedlot, siembra del cultivo de vicia y uso de algunos productos biológicos comerciales como mejoradores de la condición de suelo que después se ve en el mayor crecimiento del cultivo —en este caso— de trigo, soja y maíz.

El yeso (sulfato de calcio) se aplica en suelos salinos o sódicos principalmente para mejorar la estructura del suelo y reducir la alcalinidad. Su aplicación permite reemplazar el sodio intercambiable del suelo por calcio, un proceso clave en suelos sódicos o salino-sódicos, donde el exceso de sodio deteriora la estructura del suelo. Además, mejora la infiltración y el drenaje del agua, baja el pH en algunos suelos alcalinos, mejora la disponibilidad de nutrientes y facilita el crecimiento de las raíces.

Resultados preliminares del ensayo en maíz muestran que la aplicación de yeso en dosis de 2000 a 8000 kilos por hectárea –con y sin labranza vertical y previo a la siembra en un año seco– incrementó 3,5 veces en promedio el rendimiento. Esto significó que, de un rendimiento de 470 y 230 kilos de maíz por hectárea, sin subsolar y con subsolar respectivamente, pasó a 2207 y 1028 kilos por hectárea.

En cuanto a los parámetros químicos de suelo, hubo una disminución significativa del pH en los primeros 20 centímetros de profundidad, pasando de 8,67 en el suelo sin rotular y sin aplicación de yeso a 7,87 (valor más cercano a la neutralidad) en el suelo sin rotular y con la dosis más alta de 8000 kilos de yeso por hectárea.

Aimetta resaltó: “En el cultivo de trigo de la campaña 24-25, encontramos que la cantidad de materia seca fue significativamente superior cuando se aplicó yeso. No habiendo efecto de la descompactación del suelo, ya con dosis más baja, de 2000 kilos por hectárea, hubo diferencias con el tratamiento sin yeso, y no se encontraron diferencias entre las dosis de yeso aplicada”.

La biomasa de trigo fue de 479 kilos por hectárea de peso seco sin aplicación de yeso, y con 2000 kilos de yeso por hectárea la cantidad de materia seca de trigo por hectárea se duplicó.

Como parte de los ensayos presentados en el Congreso de Salinidad se encuentra también uno sobre efluentes pecuarios y sobre el efecto de fertilización e inoculación en la producción del cultivo de soja en suelos sódicos.

Congreso de Salinidad

Se desarrollará hasta el 1 de agosto próximo bajo el lema “Ambientes salinos: desafíos para su integración en sistemas agropecuarios sustentables”, y se anticipa como un foro multidisciplinario donde expertos, investigadores, profesionales y actores relevantes compartirán conocimientos y mejores prácticas sobre la gestión de recursos hídricos y la salinización de suelos y aguas.

El objetivo es encontrar soluciones innovadoras y sostenibles que preserven los ecosistemas, aseguren la seguridad alimentaria y promuevan el desarrollo socioeconómico de la Argentina.

Los ejes temáticos serán salinidad y alcalinidad en suelos, producción en suelos salinos y alcalinos, tecnologías de manejo aplicadas a los sistemas de producción en suelos salinos y alcalinos, y la vegetación, los cultivos y la microflora en suelos afectados por salinidad y alcalinidad.

Primicias Rurales

Fuente: INTA informa

Diplomatura universitaria superior en nutrición y uso de fertilizantes en cultivos y pasturas

Diplomatura universitaria superior en nutrición y uso de fertilizantes en cultivos y pasturas

Buenos Aires, miércoles 30 julio (PR/25) — Por primera vez la Diplomatura Superior Universitaria en Nutrición y Fertilización de Cultivos y Pasturas , una iniciativa conjunta entre la Facultad de Agronomía- UNLPam y FERTILIZAR, se dicta en el interior de nuestro país. Hasta  el 1 de agosto, se desarrollará la segunda etapa de cursado presencial.

El propósito de esta diplomatura es ofrecer una formación técnica y científica de alto nivel en el manejo de nutrientes en cultivos extensivos, intensivos y pasturas. Su modalidad presencial brinda un entorno académico privilegiado que favorece una experiencia intensiva, aplicada y de intercambio entre colegas, formando profesionales capaces de tomar decisiones informadas y responsables en un contexto productivo cada vez más exigente, donde la calidad de los alimentos y el cuidado del ambiente son prioritarios.

Desde su primera edición en 2022, la diplomatura ha completado tres cohortes consecutivas, y en este 2025 se inició la cuarta, consolidando la respuesta a una demanda de los profesionales del agro regional.

Se han capacitado más de 100 profesionales provenientes de diversas regiones del país, de organizaciones privadas y públicas y profesionales independientes. Esta diversidad amplía la perspectiva sobre el manejo de nutrientes en distintas condiciones ambientales y sistemas productivos.

El equipo docente está integrado por profesionales e investigadores con destacada trayectoria nacional e internacional, vinculados a instituciones académicas, organismos de ciencia y técnica y al sector productivo. A lo largo de nueve módulos, incluyendo actividades a campo en sitios experimentales, los y las participantes acceden a contenidos actualizados y a herramientas de diagnóstico y manejo que permiten integrar enfoques edáficos, fisiológicos, productivos, ambientales y económicos.

La interacción directa entre docentes y estudiantes, el énfasis en el análisis crítico y la aplicación práctica de los conceptos, junto con la exigencia académica, hacen de esta diplomatura una propuesta formativa única para quienes buscan profundizar sus conocimientos y competencias en fertilidad de suelos, nutrición vegetal, fertilización y sustentabilidad agropecuaria.

Para obtener más información sobre la próxima edición de la Diplomatura, escribí a capacitacion@fertilizar.org.ar.

Aprovechamiento de estiércol bovino para cultivos agrícolas

Aprovechamiento de estiércol bovino para cultivos agrícolas

Con apoyo del INTA, productores CREA usan residuos del feedlot para nutrir el suelo, mejorar el rinde de los cultivos y disminuir el uso de insumos. Aprovechamiento de residuos para fertilizar cultivos, una práctica útil y cada vez más necesaria
Buenos Aires, martes 26 de julio (PR/25) — El uso de estiércol de feedlot en agricultura es una herramienta de manejo en campos mixtos que mejora el bienestar animal, reduce costos y potencia la fertilidad de los suelos. Esta práctica de aprovechamiento agronómico de los residuos sólidos permite disminuir el uso de fertilizantes sintéticos, aumentar la materia orgánica de los suelos y sostener la productividad a largo plazo.

Durante una jornada de Tranqueras Abiertas organizada recientemente por la región Oeste de CREA en el establecimiento Don Polito, se dieron a conocer los resultados de una experiencia con esta metodología impulsada por la empresa Pablo Pedro Courreges (PPC SA), miembro del CREA Villegas, con el acompañamiento del INTA General Villegas.
Hace cinco campañas, la empresa PPC SA comenzó a utilizar el estiércol proveniente de feedlot para los lotes agrícolas. “Los corrales generan mucha bosta que, junto con el barro, pueden impactar negativamente en el bienestar y en la performance animal. Esto condiciona la llegada de los animales a los comederos y, en general, el bienestar dentro del corral”, explicó José Lista, responsable de la Agricultura de la empresa.
Estiércol apilado (sin compostar) en la cabecera del lote

Estiércol apilado (sin compostar) en la cabecera del lote

El retiro del estiércol se realiza con equipos de palas frontales y carros volcadores. Luego se traslada hasta la cabecera de los lotes y se distribuye con equipos esparcidores tirados por tractores, que reparten al voleo entre 20 y 40 toneladas de residuos sólidos por hectárea.

A lo largo de estos cinco años, la firma movió más de 25.000 toneladas de estiércol. Las respuestas en rendimiento fueron variables, según cultivo y año, pero en algunos casos se registraron incrementos de hasta un 16% respecto de testigos sin aplicación. Los cultivos de verano mostraron una respuesta más marcada que los de invierno, con resultados destacados en soja y maíz frente a cebada, trigo o avena.

El uso de estiércol también permitió mejorar los niveles de fósforo en los suelos. “En general, los valores de fósforo en la zona se encuentran en niveles bajos, entre 8 y 12 partes por millón. Con la aplicación de estiércol, vimos lotes que alcanzaron 20 o 30 partes por millón”, señaló Lista. Además, el estiércol aporta zinc, calcio, magnesio y otros micronutrientes, que también se trasladan con mejoras a los cultivos.

La empresa viene realizando esta práctica en unas 1.200 hectáreas, con algunos lotes que recibieron dos e incluso tres aplicaciones. En una primera etapa cubrieron 500 hectáreas ubicadas en la periferia del feedlot. Tras comprobar los buenos resultados, extendieron las aplicaciones a campos vecinos, en un radio de hasta 10 kilómetros. “Arrancamos por lotes con mayor potencial productivo y, a medida que fuimos cubriendo esa demanda, pasamos a otros de menor potencial”, comentó.

Distribución de los residuos sólidos en un lote agrícola.

Distribución de los residuos sólidos en un lote agrícola.

Resultados

El INTA General Villegas coordina el Grupo de Gestión Ambiental en Feedlot, un espacio público-privado conformado en 2016 por CREA, INTA y empresas del sector, entre ellas PPC SA. “Dentro de este grupo desarrollamos distintas líneas de investigación. Una de ellas es el aprovechamiento agronómico del estiércol, a partir del cual generamos información para las empresas que forman parte del grupo y para el sector en general”, explicó Diez.

Los ensayos se realizan en campos de productores y en la unidad experimental del INTA, donde se evalúa el efecto del estiércol sobre el suelo y los cultivos. Los resultados muestran que las gramíneas son los cultivos que más responden a esta práctica. “Un maíz, respecto a una soja, responde con un mayor rendimiento cuando se aplica estiércol”, señaló Diez. En cambio, en soja, la respuesta suele observarse de manera residual, al año siguiente de la aplicación.

El comportamiento del nitrógeno y del fósforo en el suelo explica esta diferencia. Al aplicar estiércol, se produce un incremento rápido en los niveles de fósforo disponible, mientras que el nitrógeno, en su mayoría presente en forma orgánica, requiere de un proceso de mineralización para quedar disponible para los cultivos. “Más del 60% del nitrógeno contenido en el estiércol está en forma orgánica. Para que se transforme en nitrógeno inorgánico aprovechable por el cultivo, se deben dar condiciones de precipitaciones y temperaturas que permitan esa mineralización”, detalló Diez.

De acuerdo con las mediciones del INTA, en el primer año se encuentra disponible cerca del 30% del nitrógeno aplicado con el estiércol. Durante el segundo año, se libera aproximadamente un 40% del nitrógeno residual, y este proceso continúa en los años siguientes. En cambio, el fósforo queda disponible en su mayoría desde el primer año, con una fracción residual menor para los cultivos posteriores.

Lista destacó el impacto positivo de esta práctica en la ecuación económica de la empresa: “En términos de costos, vemos que es muy conveniente el uso de estiércol, porque los volúmenes que se aplican con el estiércol igualan las cantidades de fósforo monoamónico, con lo cual el costo en dólares por hectárea es muy beneficioso”.

Costos comparados de la aplicación de estiércol versus practicas zonales de reposición de fósforo con fuentes como Fosfato monoamónico o superfosfato triple.

Costos comparados de la aplicación de estiércol versus practicas zonales de reposición de fósforo con fuentes como Fosfato monoamónico o superfosfato triple.

Equivalencias de 16 y 20 toneladas de estiércol, con relación al aporte de nitrógeno y fósforo, principalmente, en función de las fuentes disponibles en el mercado.

Equivalencias de 16 y 20 toneladas de estiércol, con relación al aporte de nitrógeno y fósforo, principalmente, en función de las fuentes disponibles en el mercado.

Sin embargo, no considera esta práctica como un reemplazo de la fertilización sintética, sino como un complemento. “Lo tomamos como un bonus, que nos da la posibilidad de limpiar los corrales y de mejorar la producción. Tal vez más adelante, cuando se estabilicen los lotes, podamos reemplazar parte de las dosis de insumos, pero el impacto económico ya es notorio”, afirmó.

Diez coincidió en que el estiércol no sustituye por completo la fertilización mineral. “Es algo complementario, al menos en los primeros años. Hay empresas que, con más años de aplicación de estiércol, han reducido la compra de fertilizantes fosforados, aunque siguen aplicando fuentes minerales nitrogenadas”, explicó.

Recomendaciones para una aplicación segura

La aplicación del estiércol se realiza de manera similar a una fertilización mineral tradicional, con equipos esparcidores que distribuyen el material sólido al voleo en forma de abanico. Sin embargo, esta modalidad puede generar cierta desuniformidad y requiere considerar las condiciones climáticas para evitar pérdidas durante la operación. “Con vientos superiores a 20 km/h y material muy seco (más del 70% de materia seca) no recomendamos la aplicación, porque se vuelve muy despareja”, explicó Diez.

La época de aplicación recomendada es durante el otoño e invierno, en lotes que se encuentran en barbecho o sin cultivo implantado. “Siempre se aplica previo a la siembra del cultivo. No recomendamos la aplicación sobre cultivos en crecimiento por una cuestión sanitaria, especialmente si el estiércol no fue compostado y no se eliminaron ciertos patógenos presentes en el material”, señaló.

En el caso de cultivos destinados a pastoreo, confección de rollos o silaje, la aplicación de estiércol sin compostar también implica riesgos sanitarios. El momento de aplicación previo a la siembra garantiza un margen de seguridad y permite aprovechar el aporte de nutrientes al suelo para el cultivo que se implantará posteriormente.

Respecto de las dosis, no existe una única recomendación. “En esta zona, el productor suele aplicar entre 20 y 25 toneladas por hectárea, aunque esto depende del contenido de nutrientes y de sales que tenga ese estiércol”, explicó Diez. Ante la aplicación de dosis superiores a 40 toneladas por hectárea, se recomienda realizar un monitoreo del suelo tras la cosecha del cultivo. “Cuando liberamos el lote, realizamos un muestreo para conocer qué ocurrió con el pH, la conductividad eléctrica y los niveles de fósforo, que son las tres variables más sensibles”, indicó.

Compostaje: ventajas y desafíos

Para el aprovechamiento del estiércol, es importante realizar muestreos de cada material antes de definir dosis y estrategias de aplicación. “Es clave diferenciar los tipos de estiércol que se generan en un feedlot. Por un lado, el estiércol fresco, tal como sale del corral. Luego, el estiércol apilado, que se extrae del corral y se dispone en la cabecera del lote para su posterior aplicación. Y, por último, el estiércol compostado, que se obtiene de realizar un tratamiento biológico aeróbico con volteos mecánicos”, explicó Diez. En la región, actualmente el uso más frecuente por parte de los productores es el estiércol apilado (sin compostar).

Tamaño de partícula de estiércol compostado (izquierda) y sin compostar, apilado (derecha)

Tamaño de partícula de estiércol compostado (izquierda) y sin compostar, apilado (derecha)

El compostaje aporta ventajas relevantes en términos operativos y sanitarios. “Una de las más importantes es la reducción de patógenos. El proceso de compostaje eleva la temperatura de la pila por encima de los 50 grados, eliminando bacterias y virus no deseados. Esto permite manejar un material higiénico y seguro, lo que también habilita su comercialización para producciones hortícolas intensivas”, señaló.

Otro beneficio es la uniformidad de la materia seca y la reducción del volumen. “Cuando el estiércol se apila sin remover, la materia seca es muy variable, lo que afecta la uniformidad de la aplicación. En cambio, el estiércol ya compostado es un material de partículas pequeñas con una materia seca uniforme, facilitando una aplicación más pareja en el lote”, indicó.

Lista comentó que la empresa PPC SA aún no realiza compostaje, aunque evalúa incorporarlo a futuro. “Es un paso que estamos analizando, pero implica otra operación con maquinaria, operarios y la necesidad de destinar una superficie específica para realizar las pilas de compostado”, explicó. Al respecto, destacó que la reducción de volumen que genera el compostaje impacta en los costos de traslado y aplicación del material. “Al bajar el volumen, se hace mucho más fácil el traslado. Movemos las mismas toneladas, pero más concentradas, lo que permitiría reducir costos de flete y de aplicación”, afirmó.

La posibilidad de compostar el estiércol representa un valor agregado operativo, especialmente ante la necesidad de trasladar material a campos vecinos. “Al reducir costos de flete y aplicación en un material que se aplica en grandes volúmenes, el compostado podría generar un impacto económico importante”, sostuvo.

Pilas de estiércol compostadas

Pilas de estiércol compostadas

Beneficios a largo plazo

El uso de estiércol genera efectos positivos no solo en el rendimiento de los cultivos, sino también en la fertilidad del suelo a mediano y largo plazo. Para medir estos impactos, desde 2017 el INTA General Villegas lleva adelante un ensayo de larga duración cuyo objetivo es evaluar el efecto acumulado de aplicaciones de estiércol compostado sobre parámetros de suelo.

Luego de ocho años de aplicación bienal de 10 y 20 t/ha de estiércol en el suelo, los balances de fósforo aparente mejoraron sustancialmente, es decir los ingresos de fósforo fueron mayores que los egresos en las franjas que se aplicaron estiércol, resultando en balances positivos (+54 y +180 kg P/ha), mientras que en las franjas sin estiércol el balance fue negativo (-78 kg P/ha) (Figura 2 Izquierda)”, explicó Diez.

A su vez, se detectaron incrementos en la materia orgánica total del suelo aplicando 20 t/ha de estiércol (2,34% en 2020, 3,11% en 2022 y 3,6% en 2024) en los primeros 0-20 cm de suelo, mientras que en las franjas sin estiércol el valor de materia orgánica fue menor al 3% (Figura 2 Derecha), señaló Diez.

Figura 2. Izquierda: Balance aparente de fósforo en el suelo de parcelas con estiércol (10 y 20 t/ha) y sin estiércol (0). Derecha: Porcentaje de materia orgánica (MO) total del suelo en parcelas con 20t/ha de estiércol y sin estiércol (0) desde el 2018 al 2024.

Figura 2. Izquierda: Balance aparente de fósforo en el suelo de parcelas con estiércol (10 y 20 t/ha) y sin estiércol (0). Derecha: Porcentaje de materia orgánica (MO) total del suelo en parcelas con 20t/ha de estiércol y sin estiércol (0) desde el 2018 al 2024.

Diez señaló que el estiércol aporta micronutrientes de relevancia, como zinc, calcio y magnesio. “Hemos visto muy buenas respuestas en lotes que estaban por debajo del umbral crítico de zinc, inferiores a una parte por millón. Con aplicaciones de entre 25 y 30 toneladas de estiércol por hectárea, detectamos un incremento significativo en esos niveles durante el primer año”, indicó.

Por último, resaltó la importancia del monitoreo de propiedades de suelo en el mediano y largo plazo para poder detectar cambios, debido a dosis frecuentes y el efecto acumulado en el tiempo.

Fuente: CREA