El G-6 pidió avanzar con la reforma laboral y llamó a evitar mayor incertidumbre

El G-6 pidió avanzar con la reforma laboral y llamó a evitar mayor incertidumbre

Las principales entidades empresarias respaldaron el debate de la Ley de Modernización Laboral en Diputados y reclamaron consensos para impulsar el empleo formal y la competitividad.

Buenos Aires, jueves 19 febrero (PR/26) — En el marco del debate en la Cámara de Diputados sobre la Ley de Modernización Laboral, el denominado G-6 —que nuclea a las principales entidades empresarias del país— manifestó su respaldo a una reforma que, según señalaron, promueva la creación de empleo formal, brinde previsibilidad y fortalezca la competitividad del sector productivo.

A través de un comunicado conjunto, las entidades remarcaron que el tratamiento parlamentario debe desarrollarse “con responsabilidad”, escuchando a todos los sectores involucrados y priorizando el crecimiento económico, la generación de trabajo y el acceso al financiamiento.

El posicionamiento se conoció en paralelo al paro general convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT), en rechazo a la iniciativa oficial. Si bien el G-6 sostuvo que respeta el derecho constitucional a la protesta, advirtió que el país “necesita consensos y no medidas que profundicen la incertidumbre”.

Las entidades empresarias vienen planteando desde hace años la necesidad de actualizar el marco laboral con el objetivo de reducir la litigiosidad, bajar los costos asociados al empleo formal y combatir la informalidad, que según estimaciones privadas y oficiales ronda el 35% del mercado de trabajo.

En ese sentido, convocaron a la dirigencia política y sindical a construir acuerdos que permitan superar la alta informalidad y generar condiciones estables para el desarrollo productivo.

El G-6 está integrado por la Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA), la Bolsa de Comercio de Buenos Aires (BCBA), la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO), la Sociedad Rural Argentina (SRA) y la Unión Industrial Argentina (UIA).

El comunicado se suma a una etapa de fuerte debate entre el sector empresario y el sindicalismo en torno al rumbo de la política laboral y el impacto que las reformas podrían tener sobre el empleo, la inversión y la actividad económica.

Primicias Rurales

Fuente: Sociedad Rural Argentina

¿Por qué el nuevo código aduanero puede cambiar el mapa importador argentino?

¿Por qué el nuevo código aduanero puede cambiar el mapa importador argentino?

Un DNU que modifica el Código Aduanero incorpora el dictamen anticipado y promete mayor previsibilidad para las operaciones de importación en Argentina.

Por Joaquín «Woker» Méndez, empresario especialista en importaciones.

Buenos Aires, jueves 19 febrero (PR/26) — Durante décadas, importar en Argentina fue sinónimo de incertidumbre. No se trataba únicamente de costos elevados o demoras logísticas: el verdadero obstáculo residía en la imprevisibilidad normativa.

La falta de criterios claros convertía cada operación en una apuesta. Cada contenedor podía transformarse en una sorpresa. Cada planificación, en una conjetura. El reciente DNU que modifica el Código Aduanero introduce un cambio silencioso pero profundamente estructural: la posibilidad de solicitar un dictamen anticipado antes de concretar una importación. A primera vista podría parecer un ajuste técnico.

En realidad, representa una transformación conceptual en la relación entre el Estado y quienes operan en el comercio exterior.

Por primera vez, el importador puede conocer de antemano tres variables críticas: la clasificación arancelaria del producto, la valoración económica según la Aduana y el cumplimiento de reglas de origen.

 Este trípode determina la viabilidad de cualquier operación internacional. Hasta ahora, esas definiciones solían aparecer cuando la mercadería ya estaba en tránsito —o peor aún, detenida en puerto— generando sobrecostos, conflictos administrativos y decisiones forzadas. La reforma introduce un principio elemental en economías abiertas: previsibilidad.

La Aduana —o la Secretaría de Industria— dispone de treinta días para emitir respuesta. Si el plazo se agota sin resolución, el operador puede avanzar utilizando sus propios criterios, respaldado por una garantía. Este detalle, aparentemente técnico, altera la lógica histórica del sistema: el silencio deja de ser bloqueo y pasa a convertirse en habilitación.

Primicias Rurales

2026: el año en que el crédito puede definir ganadores y perdedores en el agro

2026: el año en que el crédito puede definir ganadores y perdedores en el agro

Por Equipo de AgroEducacion
En una clase del Postgrado en Agronegocios de AgroEducación, el especialista Diego Palomeque advirtió que en 2026 el acceso al crédito será el factor clave que definirá ganadores y perdedores en el agro, más que la discusión cambiaria o climática.

 

Buenos Aires, lunes 16 febrero (PR/26) — En una clase abierta del Postgrado en Agronegocios de AgroEducación, el especialista Diego Palomeque advirtió que el principal desafío para el año no será la discusión peso vs. dólar, sino el acceso al financiamiento.

Con una cosecha que, por ahora, se proyecta en torno a promedios, el foco se corre hacia la salud de las carteras de crédito, la mora creciente y la necesidad de gestionar caja como seguro de vida empresarial.

Del clima al balance: cosecha promedio, problema financiero

Palomeque abrió con una lectura climática breve: enero dejó zonas clave con lluvias por debajo del promedio, pero los pronósticos para febrero sugerían un escenario mejor. Con esa base, el expositor remarcó que no se ve una mala sorpresa grande en kilos si el agua acompaña.

“No tanto la discusión peso-dólar… sino por qué en 2026 conseguir el financiamiento para producir va a ser la actividad más desafiante.”

También buscó despegar un reflejo típico del productor -falta agua, suben precios- y ubicó el mercado en clave global, con Brasil como actor dominante en la formación de precios de la soja.

Agua y palanca: la definición financiera del agro

Para ordenar la conversación, sintetizó el negocio en dos factores: oferta hídrica y crédito. La producción, sostuvo, requiere capital de terceros en forma estructural: bancos, mercado de capitales, SGR, proveedores, acopios, exportadores y crédito comercial.

“Para mí la agricultura es agua y palanca. Palanca es crédito, leverage.”

En esa lógica, el riesgo del año no es solo el costo financiero, sino la disponibilidad: cuando el sistema se vuelve selectivo, no hay crédito para todos y los más apalancados quedan fuera de juego.

No caen por resultados, caen por caja

Uno de los mensajes más contundentes fue la diferencia entre rentabilidad contable y supervivencia financiera. Según Palomeque, una empresa puede sostener períodos malos si cuida el flujo de fondos, pero el quiebre aparece cuando se corta la cadena de pagos.

“Una empresa cuando cae nunca es por el estado de resultados, siempre es por el flujo de fondos.”

“El día que te rebotan la cámara de cheques, tu stock de crédito se transforma rápidamente en cero.”


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No hay crisis de liquidez; hay crisis de crédito

El expositor separó dos fenómenos: que falte dinero en el sistema (liquidez) versus que los financiadores no quieran prestar (crédito). Su diagnóstico fue que la mora y los defaults acumulados durante 2025 endurecieron políticas de riesgo, acortaron plazos y elevaron la selectividad.

“No hay un problema de liquidez. Hay una gran crisis de crédito: el que tiene que financiar está asustado.”

Reestructurar para ganar tiempo: San Miguel y Rizobacter

En este contexto, describió el cierre del mercado de capitales para emisores del agro y explicó por qué algunas compañías buscan canjes o refinanciaciones para estirar vencimientos y evitar que el pago hoy vacíe la caja.

Como ejemplos, mencionó la reestructuración de vencimientos encarada por San Miguel y el proceso iniciado por Rizobacter, como estrategias para corregir el perfil de deuda en un entorno sin ‘new money’.

“Las deudas no se pagan: se rolean. El problema aparece cuando el stock de crédito se achica y no podés refinanciar.”

Rotar capital: el nuevo manual del productor

Palomeque insistió en que, con tasas reales positivas y menor crédito, conviene evitar sostener inventario financiado. Planteó revisar spreads y momentos de presión de cosecha, porque vender tarde puede implicar castigo de precio, logística y tasa.

“Hay que amigarse a gestionar caja: más caja y menos stock.”

En términos prácticos, propuso ‘andar livianito’: rotar capital de trabajo, vender cuando hay margen, construir tasa hasta que el flujo vuelva a pedir liquidez, y evitar decisiones basadas en manuales de licuación de pasivos que ya no aplican.

Tres conclusiones operativas para 2026

• El crédito es escaso antes que caro: la selectividad manda.

• Gestión, gestión, gestión: caja, capital de trabajo y stress test del flujo.

• Andar livianito: rotar inventarios, evitar contramargen financiados con deuda y priorizar la liquidez de la compañía.

Cierre: “La liquidez es el seguro de vida de las empresas. El centro hoy es gestionar la liquidez”, sintetizó Palomeque al final de la clase.

Por Equipo de AgroEducacion

Oposición: el desafío de reimaginar la Argentina

Oposición: el desafío de reimaginar la Argentina

Hay muchos que dicen estar mal, pero creen que con el sacrificio estarán bien.

Foto: Apoyo. Algunos se sienten identificados con Milei y su rechazo al pasado y un futuro incierto. 

 

Buenos Aires, sábado 14 febrero (PR/26) —  La frase “es la economía estúpido” quedó grabada en muchos como una verdad incontrovertible. Y se leyó como que los votantes decidían según un cálculo racional de ganancias y pérdidas.

Sin embargo, para el lingüista George Lakoff, la gente no vota necesariamente por sus intereses, sino por su identidad, sus valores y por quien se identifican. Para Lakoff nos manejamos a través de marcos mentales, y si un político logra que acepten su lenguaje indica que aceptaron su lógica.

En el mismo sentido, en la revista Harpers, J. Blakely nos dice que la ciencia política tradicional acostumbrada a pensar el mundo desde una visión racionalista no puede entender el fenómeno Trump. Pone como ejemplo la cobertura que realizó la CNN buscando verificar datos y declaraciones asumiendo que los votantes estaban motivados por el deseo de información precisa cuando muchos se sentían atraídos porque validaba su visión de las cosas.

Con Milei estamos viviendo un fenómeno similar.
Un sector de la sociedad se siente identificado con quien expresa el rechazo al pasado y alienta una forma diferente, pero incierta de futuro. No es casual que Milei haya puesto tanto énfasis en su “batalla cultural”. Ha logrado imponer términos como “la casta” o “socialismo empobrecedor”, que funcionan como marcos morales.
El “yo soy alguien que se sacrifica por un futuro mejor” parece estarle ganando al “no llego a fin de mes”.
En su lógica si el Estado protege, te hace débil; en cambio, si las cosas cuestan y hay sufrimiento, hay conversión a lo digno.
La pobreza actual sería honesta, mientras que el consumo anterior sería una mentira financiada con deuda e inflación. Entre sus votantes la esperanza se mantiene, porque el dolor se entiende como una inversión a futuro. Por eso muchos dicen estar mal, pero creen que con el sacrificio estará bien.

Su estética como rockstar le da el envoltorio perfecto, transforma un mensaje de austeridad en un acto de insurrección. Todo cierra mientras los problemas de hoy puedan ser culpados a las gestiones pasadas.

La oposición quiere enfrentarlo cuestionando su modelo económico aperturista, el que los salarios suban menos que la inflación, el parate de obra pública, el cierre de empresas, la recesión, el que cante en un teatro mientras se incendia la Patagonia. Intentan enfrentar un fenómeno marcado por las emociones y el rechazo al pasado con datos que no interpelan a su electorado. Enfrentan un problema serio.

Critican desde un discurso del pasado y un cálculo racional de pérdidas. Un pasado que también está comenzando a ser cuestionado por su propia base social. Es lo que sucede cuando el encantamiento del líder desaparece.

Le pasó a Menem. Le está pasando a Cristina. También a Macri. ¿Llegará la desilusión por Milei? Muy probablemente en el momento en que un sector de quienes lo apoyan comience a percibir que el sacrificio actual está siendo desperdiciado, que no hay mejor futuro y que el Presidente es alguien que disfruta con el dolor ajeno.

Pero para que esto se produzca por acción y no por decantación del tiempo se necesita una voz capaz de sacudir emociones. Y una propuesta de generar un nuevo orden que no signifique la vuelta al pasado.

Un ejemplo de la impotencia actual es que en la discusión sobre la reforma laboral la oposición no propuso una alternativa superadora. Entonces, o encuentra un nuevo liderazgo, ya sea individual o colectivo, que encarne la posibilidad de lo nuevo, o deberá esperar el cansancio social.

Tiene a su favor que prevalece una mayoría en la opinión pública que cree que este rumbo termina en empobrecimiento, pero ese sector carece de representación política homogénea. Es claro que la oposición necesita reimaginar la Argentina.

 

Fuente: Perfil Columnas

Primicias Rurales

Triple shock global: Trump suma 8 millones de toneladas de soja, los biocombustibles disparan el aceite y la sequía mete presión en Argentina

Triple shock global: Trump suma 8 millones de toneladas de soja, los biocombustibles disparan el aceite y la sequía mete presión en Argentina

Un nuevo acuerdo entre EE.UU. y China, cambios en la política de biocombustibles norteamericana y la sequía en la zona núcleo redefinen el escenario de los granos. Mientras Chicago se recalienta por la soja, Brasil queda sobreofertado y Argentina encuentra una oportunidad en el aceite, pero con alta volatilidad y decisiones comerciales clave en el corto plazo.

 

Rosario, Santa Fe, lunes 9 de febrero (PR/26) –  Después de varias semanas de relativa calma, los mercados agrícolas entraron en una etapa de fuerte volatilidad por la combinación de tres factores que, analizados en conjunto, están cambiando las reglas de juego para la soja y arrastrando al resto de los granos.

El primer impacto llega desde la geopolítica. El expresidente estadounidense Donald Trump habría conseguido el compromiso de China de comprar 8 millones de toneladas adicionales de soja de EE.UU., lo que impulsó con fuerza los precios en Chicago. Sin embargo, el efecto no es tan lineal para Sudamérica.

“Esta noticia no crea demanda nueva, no desaparecen stocks: simplemente cambia el origen del negocio. Todo lo que exporte EE.UU. es soja que no va a exportar Brasil”, explica Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.

Según el especialista, el antecedente inmediato muestra que este tipo de acuerdos suele generar un fuerte movimiento especulativo. En la negociación previa entre EE.UU. y China, los fondos pasaron de estar vendidos a comprarse más de 20 millones de toneladas, empujando los precios, para luego tomar ganancias y devolverlos a niveles anteriores.

“Hoy los fondos estaban neutros en soja y muy vendidos en maíz, por eso están comprando agresivamente. Chicago tuvo récord de volumen operado. Pero esto ya lo vimos: la suba puede ser intensa y después desinflarse”, advierte Romano.

Desde la óptica sudamericana, el mayor perjudicado sería Brasil. Con China obligada a seguir comprando soja estadounidense, el país vecino podría acumular grandes volúmenes sin salida inmediata.

“Brasil corre el riesgo de terminar con mucha soja trabada en puertos, lo que va a presionar las primas de exportación a la baja, incluso más de lo que suba Chicago”, señala Romano. En ese contexto, el precio global no debería modificarse demasiado, pero sí habrá fuertes diferencias regionales: FOB más alto en EE.UU. y más bajo en Brasil.

El segundo factor clave viene de la política energética. En Estados Unidos se publicaron las guías para distribuir el subsidio a los biocombustibles, que será de un dólar por galón y estará atado al índice de “intensidad de carbono” (Carbon Intensity, CI). La metodología favorece especialmente a la industria sojera estadounidense.

Las materias primas con menor huella ambiental, como aceites usados o grasas animales, reciben mayor subsidio, pero solo si son de EE.UU., México o Canadá, lo que deja afuera importaciones desde China, Brasil o Asia. Además, finalmente no se incorporó el criterio de uso indirecto del suelo (ILU), que hubiera dejado a la soja fuera del esquema. “Todo esto crea demanda adicional de aceite y empuja a que EE.UU. muela más soja. Es claramente alcista para el aceite, que ya tiene una relación stock/consumo muy baja”, explica Romano.

Para Argentina, esta es una buena noticia. A diferencia de Brasil, el país exporta mayormente soja procesada en forma de aceite y harina. “La molinería argentina es la que nos puede salvar de la presión negativa de precios del poroto. Con más demanda de aceite, nuestra performance puede ser mejor que la brasileña”, destaca el investigador de la Universidad Austral.

El tercer factor es climático y local: la sequía en la zona núcleo argentina, que llegó justo en el momento crítico para la soja, durante la floración, con altas temperaturas y falta de agua. “La soja venía muy bien, pero cuando entró en floración se cortó el agua y apretó el calor. En ese contexto, la planta aborta flores y ya empezamos a descontar rindes en la zona núcleo”, señala Romano.

Aunque se registraron algunas lluvias en los últimos días, fueron tardías, desparejas y sin continuidad clara. Los modelos climáticos no coinciden y las precipitaciones se siguen postergando. “Si las lluvias vuelven de inmediato, habría margen para una baja de precios. Pero cuanto más se demoren, mayores serán las pérdidas potenciales y eso puede disparar subas locales”, advierte.

En maíz, el panorama es algo más mixto. El temprano ya pasó la floración, por lo que la seca afectó el llenado y recortó rinde potencial, aunque sin escenario de desastre. El tardío todavía tiene chances de recuperación, sobre todo en el norte, donde las lluvias vienen acompañando, aunque aparece otro riesgo: la chicharrita.

Integrando los tres factores, el escenario es complejo. En Chicago se ve la mayor probabilidad de suba, por la combinación del acuerdo con China, la política de biocombustibles y el clima sudamericano. Sin embargo, eso no garantiza una mejora directa para los productores de la región.

“Si Chicago sube, es muy probable que el poroto sudamericano no lo copie. Todo lo que suba el mercado de referencia, lo van a descontar las primas, especialmente con la enorme oferta que está poniendo Brasil”, resume Romano.

En Argentina, el impacto será más visible en los subproductos. El aceite podría capturar parte de la mejora, mientras que la harina seguirá abundante, aunque con precios ya en niveles muy bajos.

“La industria suele aprovechar la presión de cosecha para bajar el precio del poroto y mejorar su margen. El piso lo pone la exportación y la decisión del productor de vender. Pero si la seca se profundiza y hay menos producción, puede desaparecer la presión logística y cambiar todo el escenario”, concluye Romano.

La estrategia, en este contexto, exige cautela. Las subas impulsadas por fondos pueden ser intensas pero transitorias, y la clave estará en no dejarse llevar solo por Chicago.

“No hay que encapricharse con los precios externos. Si las subas se trasladan al mercado local y los valores nos cierran, es momento de vender y asegurar margen”, recomienda el especialista.

 

Primicias Rurales

Fuente: Universidad Austral

 

 

Mercado de granos: un ingreso de divisas con sorpresas

Mercado de granos: un ingreso de divisas con sorpresas

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