Fontevecchia cuestionó el entorno de Milei y advirtió: «Un día se preguntarán qué nos pasó»

Fontevecchia cuestionó el entorno de Milei y advirtió: «Un día se preguntarán qué nos pasó»


En una columna de opinión, el periodista y editor Jorge Fontevecchia sostuvo que la responsabilidad por las conductas del presidente Javier Milei no recae únicamente en el mandatario, sino también en quienes lo rodean y avalan sus actitudes. Además, cuestionó el rol de funcionarios, empresarios y dirigentes que, según planteó, contribuyen a profundizar sus comportamientos.

 

 

Buenos Aires, domingo 02 de agosto (PR/26) .- El periodista y cofundador de Editorial Perfil, Jorge Fontevecchia, publicó una columna de opinión en la que analizó distintos episodios protagonizados por el presidente Javier Milei y cuestionó el rol de su entorno político y empresarial.

Como punto de partida, el autor repasó las recientes declaraciones del mandatario, entre ellas la respuesta dirigida a un asistente durante un acto en la Bolsa de Comercio, sus críticas al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, los insultos contra el exministro José Ignacio de Mendiguren durante la Exposición Rural y las acusaciones formuladas en cadena nacional contra la expresidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont.

Según Fontevecchia, estas intervenciones públicas fueron acompañadas por actitudes de respaldo o silencio de funcionarios, dirigentes y referentes del oficialismo, quienes, a su entender, terminan reforzando la conducta presidencial en lugar de marcarle límites.

En ese marco, el periodista afirmó que es legítimo debatir decisiones económicas o cuestionar políticas implementadas en gestiones anteriores, aunque sostuvo que ello no justifica acusaciones de delitos sin respaldo judicial.

La columna también hace referencia a las recientes declaraciones de la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien expresó preocupación por el estado del Presidente. Para Fontevecchia, esas manifestaciones abren un interrogante sobre por qué, después de haber compartido años de trayectoria política con Milei, esas inquietudes recién se expresan públicamente ahora.

Asimismo, el autor cuestionó las declaraciones de dirigentes que defendieron al Presidente y consideró que muchos de quienes hoy acompañan al Gobierno podrían verse interpelados en el futuro por su rol durante esta etapa.

Como reflexión final, Fontevecchia sostuvo que la discusión trasciende la figura presidencial y alcanza a quienes, por acción u omisión, avalan determinadas conductas. En ese sentido, concluyó que con el paso del tiempo muchos podrían preguntarse: «¿Qué nos pasó?», en alusión a la responsabilidad colectiva frente a los acontecimientos políticos del presente.

Primicias Rurales
Fuente: Perfil
No todo lo que reluce es oro…

No todo lo que reluce es oro…

A pesar de cosechas récord y balances exportadores históricos, el agro transita un escenario de incertidumbre y acumulación de pendientes estructurales de cara al ciclo 2026/2027.

 

 

 

 

Escribe Susana Merlo

 

 

Buenos Aires, sábado 1 agosto (PR/26) — Habiendo finalizado ya la Rural de Palermo, generalmente la última chance para que el gobierno de turno haga anuncios puntuales para el sector cada año (lo que no ocurrió), el campo emprende la recta final de la campaña 26/27, tal vez, con expectativas algo mayores a la realidad que transita.

Es cierto que buena parte de los principales indicadores son positivos, al punto que ya se prevé que, clima mediante, el nuevo ciclo permita repetir la excepcional perforamance de la última campaña, con guarismo que fueron reiteradamente reconocidos por todos los funcionarios, desde el Presidente para abajo.

Objetivamente, se está cerrando una cosecha de alrededor de 165 millones de toneladas, unos 20 millones superior al récord anterior, cuando “supuestamente” alcanzó 144 millones, en el 18/19, al final de la Administración de Mauricio Macri; y ahora con récords en maíz (71 millones de tn), trigo (29,5 mill de tn), y girasol (7 mill de tn).

La carne vacuna, aunque cae en volumen exportable, ubicándose en alrededor de 800-820.000 tn, sigue aumentando en monto por lo que va a superar los U$S 4.000 millones de ventas al exterior .

También, según el Indice de Actividad de la Cadena Agropecuaria (IACA) que elabora la Bolsa de Comercio de Rosario, se registró en junio una suba mensual desestacionalizada de 3%, impulsada por el avance de las labores agrícolas y el crecimiento de la actividad agroindustrial y agroexportadora, lo que permitió alcanzar un nuevo máximo histórico.

La cifra de junio, anualizada, arroja un llamativo +10,9%.

El propio Canciller, Pablo Quirno reconoció en una de sus varias visitas a la Rural que “fueron , 115 millones de tn, por más de U$S 52.000 millones, los exportados en 2025” (por el “campo” como conjunto). Esto representó el 60% del total de divisas ingresadas a la Argentina

Pero el número, seguramente, va a ser superado este año, por el incremento tanto del volumen agrícola, como por la suba de los precios ganaderos. De hecho, ya el primer semestre cerró con un monto cercano a los U$S 27.000 millones (+ 17% respecto al ´25), por más de 60 millones de tn (+ 15%) en igual lapso.

“Las exportaciones de girasol crecieron un 142%, las de trigo un 64% y, por primera vez en la historia, vendimos trigo y maíz argentinos en China”, dijo el Presidente Javier Milei, en la Tribuna de Palermo, durante el extendido reconocimiento que hizo al sector, y que llegó a niveles que hubieran sido insospechados en cualquier otro momento, como cuando afirmó que “cuando la política ataca al campo, no ataca un sector: ataca el cimiento mismo sobre el que se levantó todo lo demás, la base de nuestra Nación”.

O, “convirtieron al sector más pujante del país en el pagador de última instancia de la Argentina. Cuando había crisis, subían las retenciones; cuando faltaban dólares, desdoblaban el tipo de cambio; cuando había inflación, ponían precios máximos sobre la producción. Se dedicaron a faenar, año tras año, a la gallina de los huevos de oro”, dijo Milei ese día.

Pero, parece que semejante “cadena de éxitos”, no alcanza.

Tampoco las más de 1.000 medidas ya adoptadas para liberar al campo (y que se notan.)…

Sin embargo, la “térmica”, el humor del campo es incierto, y las razones también sobran, aunque de magnitudes muy distintas.

 

El vaso medio vacío

 

Se sabe que lo central en cualquier actividad, es la seguridad, la estabilidad en las reglas de juego, pero más aún, en el caso del campo cuya producción, e inversiones, son en general de mediano-largo plazo.

Así, al riesgo que siempre se afronta del clima (este año se espera Niño, con mucha humedad), y de los precios internacionales, que tampoco “manejan” los productores, hay que agregarle el de los conflictos internacionales con 2 guerras activas: Rusia-Ucrania, e Irán-Israel/EEUU, con evoluciones dispares e impactos, tanto en los precios de productos que exporta argentina (granos, aceites, carnes, combustibles, etc.), como en los que importa, como los estratégicos fertilizantes.

También los precios de los fletes (y los seguros por transitar en zona de conflicto) se elevan.

Los gobiernos, incluso el de Milei, conocen muy bien esto por el impacto alcista sobre la inflación que se genera.

Y, si bien con estos temas ya sería más que suficiente para sacudir cualquier inversión, hay otros varios de orden local que se suman para enrarecer el panorama.

Por ejemplo, para atraer a los grandes de la minería e energía, hubo que armas un RIGI y un SuperRIGI que, entre otras cosas, fija por ley la estabilidad de las normas marco que se les dieron a estos capitales para que hagan sus inversiones.

Para el campo la oferta fue muchísimo más acotada pero, ni en este sector, ni en otros varios, tanto locales como del exterior, hay seguridad absoluta sobre la continuidad de estas políticas, tema clave a la hora de las inversiones.

De hecho, el campo está sembrando ahora un ciclo que va a cosechar durante todo el año próximo (2027) en plena campaña presidencial, y frente a un cambio de Gobierno, que aún no se sabe si continuará la misma línea que el que está ahora en ejercicio.

Además, es necesario señalarlo, buena parte de las dudas proviene de las señales que dan otros poderes del Estado como el Judicial, y, más aún, el Legislativo que, hasta ahora, casi no pudieron sustraerse de las internas partidarias, para hacer el trabajo que les encargó la sociedad, o sea, en el caso del Congreso, legislar.

Es cierto que se tomaron muchas medidas y se removieron cantidad de escollos operativos, pero también es cierto que los pendientes continúan acumulándose sin que terminen de cerrarse (lo que facilitaría volverlos para atrás en caso de cambios de signo político).

El INTA, el Senasa (del que muy pocos hablan), las leyes de agroquímicos, de biocombustibles, la propiedad privada, la reforma tributaria, la flexibilización laboral, las retenciones, ley de semillas, las normas de tráfico fluvial, puertos, etc., etc., etc., cruciales para destrabar la actividad empresaria, siguen stand by en una rara pulseada entre el Ejecutivo y el Legislativo, como si ambos no tuvieran que defender, como prioridad, la causa máxima del país.

Algunas de ellas ya atravesaron varios gobiernos.

Lo mismo se puede decir de las licitaciones y las obras pendientes, incluyendo el muy promocionado FFCC Belgrano Cargas cuyos pliegos se siguen anunciando y no se concreta, mientras que a la cola siguen otras definiciones más de fondo aún, como la salida al Pacífico por el NOA, reivindicación histórica, que le daría vuelta la cara al país, y que está pendiente desde que se construyó el puerto de Buenos Aires.

El campo, paciente, espera todavía que se concrete el ingreso de las vacunas contra la aftosa para abaratar su costo excesivo, que comprometió el propio Milei hace 2,5 años; que se termine con el arrastre de medias reses “al hombro” que aún subsiste en varios lugares; que se destraben los permisos de experimentación de nuevos productos para evitar generar resistencia, tanto en agricultura como en ganadería, y que se apilan en los pasillos del Senasa; o que se termine con la anarquía de la “tasas” municipales que generan verdaderas aduanas interiores (que están “prohibidas”), pero que nadie parece controlar, entre infinidad de cuestiones más.

Y, aunque la lista puede ser infinita, a los efectos de la “credibilidad” y la expectativa sectorial, la pregunta es: ¿Antes de agregar más cambios, no convendría “cerrar” muchos temas aún inconclusos?. ¿Anclarlos, de alguna forma para evitar la sensación de que “están en el aire”?

El segundo planteo es: ¿Alguien en el gobierno ordena las prioridades de los temas sobre los cuales avanzar?

Por eso, como se señaló antes, nada es peor para la producción (de mediano y largo plazo, como la agropecuaria), que la inseguridad y la falta de horizonte.

Por eso, si el campo ya es récord aún con este déficit de cuestiones, ¿que pasaría si se avanza, aunque sea, en la mitad de los temas?.

El dilema de la economía dividida

El dilema de la economía dividida

 

La Argentina atraviesa un debate profundo sobre el rumbo de su economía. Por un lado, las exportaciones de 100 mil millones de dólares prometen aliviar las divisas y empujar el crecimiento.

 

 

 

 

 

 

Por Jorge Vasconcelos   

 

Buenos Aires, jueves 30 julio (PR/26)–Por el otro, la fragilidad del mercado laboral complica la estabilidad social. Esta brecha entre números globales y el bolsillo cotidiano no debería sorprender a nadie.

El verdadero problema de fondo radica en la pérdida de productividad, que cayó un 8,5 % desde 2012 tras la llegada de los cepos al dólar y al comercio.

Aunque la productividad viene creciendo al 3,4 % anual en los últimos dos años, apenas alcanza para igualar el nivel que el país tenía en 2007. Ante una torta tan acotada para repartir, los inversores prefieren ser cautos y exigen ver reformas irreversibles antes de tomar decisiones de gran escala.

 

Hacia donde lleva el crecimiento desbalanceado

 

Sectores que vuelan vs. sectores estancados

 

Los datos recientes confirman este escenario heterogéneo. La inflación bajó, pero la actividad del segundo trimestre se estancó, alejando la meta del 3,0 % anual.

Sin embargo, hay señales de vida en la economía real. La construcción creció un 9,8 % desestacionalizado en el último trimestre, perfilando un salto potencial del 25,3 % anual.Este repunte es fundamental porque la construcción representa el 9,0 % del empleo total del país, inyectando dinamismo de forma directa en las calles.

 

En abril, el empleo registrado en la construcción creció un 9,8% en Misiones y se generaron más de 850 nuevos puestos de trabajo en el sector

 

La otra cara de la moneda la muestran el comercio, la industria y el transporte, que crecen a un ritmo muy lento de entre 1,9 % y 3,3 % anual.Como estos tres rubros concentran el 34,0 % del empleo nacional, su modesto desempeño explica por qué la sensación de mejora no llega a todos.

 

El reto del crédito y la ingeniería financiera

 

Para acelerar la recuperación, el Gobierno debió avanzar antes en la bajada del riesgo país y la reactivación del crédito privado.

Un canje preventivo de deuda a comienzos de año hubiera recortado la prima a 400 puntos básicos, abriendo la puerta a financiamiento más accesible.Además, aunque las tasas bajaron al rango de 20 % a 25 % anual, los altos encajes y los impuestos distorsivos frenan su traslado a los préstamos en pesos.

 

Diciembre arrancó con un desplome de tasas: ya se paga menos de 25% anual en pesos por los plazos fijos - Infobae

 

En el frente financiero, el compromiso de vencimientos para 2027 alcanza los 24,9 mil millones de dólares, exigiendo un esquema riguroso de refinanciación. Descontando los acuerdos garantizados y remanentes, quedará un saldo neto a renovar de 13,5 mil millones de dólares, lo que requerirá compras continuas de divisas.

 

El motor del interior y la ventaja del gas barata

 

En la economía real, solo tres provincias han incrementado el empleo privado formal registrado: Neuquén, Río Negro y San Juan.

Aun así, un grupo de 12 provincias logró aumentos del 14 % al 110 % en sus exportaciones, impulsadas por los hidrocarburos, la minería y el agro.Este auge exportador dinamiza la obra pública y privada. El Índice Construya subió un 6,3 %, impulsado por proyectos clave en infraestructura y logística.

 

El mapa argentino de las exportaciones: qué provincias repuntaron y a que país tienen como cliente principal | TN

 

Un caso claro es Vaca Muerta, donde los nuevos proyectos energéticos están convocando a más de 800 proveedores nacionales de bienes y servicios.

A su vez, disponer de gas natural competitivo ofrece un impulso único a industrias como la petroquímica y los fertilizantes.En la Argentina, el costo industrial del gas es un tercio del de Europa y la mitad del de China o Brasil, otorgando un atractivo insuperable.

Este avance de provincias mineras y petroleras redefine el mapa político: sus legisladores forman un bloque clave de gobernabilidad para asegurar las reformas.

 

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: IERAL / Fundación Mediterránea

 

«Vi la final tres veces más»: la autocrítica de Matías Manna sobre la superioridad de España

«Vi la final tres veces más»: la autocrítica de Matías Manna sobre la superioridad de España

 

El analista de video de Lionel Scaloni repasó una y otra vez la final del Mundial 2026 y llegó a una conclusión sin vueltas: España mereció el título. Además, salió a bajarle el tono a las teorías conspirativas que circularon en las redes tras la derrota argentina.

 

 

 

Buenos Aires, miércoles 29 julio (PR/26)–Matías Manna, el analista de videos del cuerpo técnico de la Selección Argentina, no se guardó nada. Volvió a mirar la final del Mundial 2026 varias veces, buscando lo que su trabajo le exige: patrones, movimientos, decisiones tácticas. Y la conclusión, después de tantas repeticiones, fue la misma cada vez.

España fue justo ganador de la Copa del Mundo, aseguró sin rodeos. Con esa frase, Manna se sumó a lo que ya habían planteado antes Lionel Scaloni y Roberto Ayala, dejando atrás cualquier intento de buscarle una explicación paralela a la derrota.

 

Una final que duele, pero que se mira con honestidad

 

«Vi la final dos o tres veces más. En el 2022 me pasó lo mismo», contó Manna en una entrevista con el programa Vuelta y media, de Urbana Play. La comparación con la final de Qatar 2022 no fue casual: ese partido también le costó volver a verlo completo.

 

«Vi la final tres veces más»: la autocrítica de Matías Manna sobre la superioridad de España

 

«No vi la prórroga de esa final y de esta tampoco, pasaron muchas cosas ahí. Es muy emocional la prórroga, no hay tantas cosas tácticas ahí, que es lo que intento buscar», explicó, dejando en claro que su mirada es la del trabajo, no la del hincha.

Y ahí llegó la definición que más resonó: «España fue muy superior«. Sin matices ni excusas, el analista reconoció que la Furia Roja dominó el partido de punta a punta.

 

El gol de Ferrán Torres y el reconocimiento al rival

 

El tanto de Ferrán Torres terminó de sellar un resultado que, según Manna, reflejó lo que había pasado en la cancha. «Fueron superiores durante el partido», insistió, sin dejar lugar a dudas sobre el desarrollo del encuentro.

Aun así, el analista también quiso destacar el camino recorrido por el equipo de Scaloni: «Argentina puede hacerlo. Hay un estilo de Argentina, una manera de jugar de juntarse a través de los pases que ojalá dentro de 15 años sigan jugando de la misma manera».

 

 

Y sumó una mirada a futuro, con la vista puesta en las divisiones inferiores: «Los chicos en las divisiones inferiores están jugando así», remarcó, convencido de que la identidad futbolística del equipo sigue viva más allá del resultado.

 

Gratitud, trabajo en equipo y un cierre sin vueltas

 

Manna también se tomó un momento para agradecer todo lo vivido durante la Copa del Mundo. «La forma de agradecer es intentar trabajar al máximo», señaló, reconociendo el esfuerzo de todo el cuerpo técnico encabezado por Scaloni.

«Los jugadores han formado un grupo maravilloso», agregó, en un reconocimiento directo al plantel que llegó hasta la instancia decisiva del torneo.

 

Por último, el analista salió al cruce de las teorías conspirativas que circularon en redes sociales tras la derrota. «Son cosas que pasan cuando uno pierde, a lo mejor, o sospecha que puede llegar a haber», explicó.

«Sobre todo en las redes de hoy está todo filmado en todo momento. Entonces, si alguien dice algo, ya empiezan a buscarle la vuelta», agregó. Y cerró con una frase que resume su postura: «Pasó lo que pasó en el campo de juego, felicitar al que le fue mejor en ese partido y seguir adelante».

 

El "Ratón" Ayala será ayudante de campo de Lionel Scaloni en la selección argentina - Infobae

 

Una mirada que coincide con la que, días antes, habían expresado tanto Scaloni como su ayudante Roberto Fabián Ayala, cerrando así, desde el propio cuerpo técnico, cualquier versión alternativa sobre lo ocurrido en la final.

 

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: TyC Sports (tycsports.com)

 

 

El dedo en lo que debería ser una cicatriz

El dedo en lo que debería ser una cicatriz

El reconocido y veterano periodista inglés de The Guardian, Simon Jenkins, escribió una nota diciendo que Las Malvinas no podrán estar en manos inglesas indefinidamente. Tocó una herida abierta que no se convirtió todavía en cicatriz. La diferencia entre una cosa y la otra explica por qué Malvinas no se resuelve, y por qué el obstáculo ya no está solamente en Londres.
Por Sergio Mammarelli

 

El líder de nadie y un peronismo que prefiere ser nadaAbogado laboralista, especialista en negociación colectiva. Ex Titular de la Catedra de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Universidad Nacional de la Patagonia. Autor de varios libros y Publicaciones. Ex Ministro Coordinador de la Provincia del Chubut.

 

 

«La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur… La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes y conforme a los principios del Derecho Internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino.»

— Disposición Transitoria Primera de la Constitución Nacional, 1994

 

 

 

Buenos Aires, martes 28 julio (PR/26) — La bandera que nadie sostenía. La bandera con la leyenda «Las Malvinas son argentinas» no bajó al campo de juego por decisión de un dirigente, ni por una operación de prensa, ni por un plan de la Cancillería.

Cayó.

Se soltó de una tribuna del estadio, la levantaron manos que no la habían llevado hasta ahí, y terminó desplegada frente a las cámaras del mundo por jugadores que dos minutos antes sólo pensaban en una final. Esa es la triste realidad de lo que verdaderamente pasó.

Aclarado esto, si uno quisiera resumir cuarenta y cuatro años de política argentina hacia el Atlántico Sur en una sola escena, no encontraría mejor paralelismo. Una convicción absolutamente sincera, absolutamente compartida, absolutamente conmovedora, que se despliega sola, por gravedad, sin que haya nadie encargado de sostenerla. Un sentimiento nacional sin dueño y sin estrategia.

Tres días después, el domingo, España nos ganó la final. Y seis días antes, el 13 de julio, el Reino Unido y la Unión Europea habían firmado el acuerdo que derriba la verja de Gibraltar. En una misma semana, España se llevó la copa y se llevó la frontera. Nosotros solo nos llevamos la bandera y el aplauso de la tribuna.

Con esta introducción, mi humilde opinión transita por una discusión sobre la diferencia entre tener razón y tener resultados.

En medio de todo ese ruido apareció Simon Jenkins en The Guardian. Un columnista británico de peso, con oficio y sin sospecha de simpatía peronista, escribiendo que las Falklands «no pueden seguir siendo británicas para siempre». El texto cayó en la Argentina como un milagro. Un inglés admitiendo algo que vale más que mil documentos propios.

Sin embargo, habría que leerlo con más cuidado. Jenkins es un buen periodista escribiendo un excelente artículo con tres argumentos que son impecables y están todos vencidos.

El primero es el costo: sesenta millones de libras al año le cuestan las islas al contribuyente británico. Es verdad, pero ese número, que en los setenta era el argumento decisivo del Tesoro para desprenderse del archipiélago, hoy compite contra otra columna del balance. La pesca —el calamar, sobre todo— explica el 63% del producto de las islas y el 92% de sus exportaciones.

Y a unos 220 kilómetros al norte del archipiélago, el proyecto Sea Lion pasó de promesa a decisión final de inversión, con Navitas Petroleum al frente y primer petróleo previsto para marzo de 2028.

Las Malvinas dejaron de ser un gasto imperial para convertirse en un activo. El argumento del costo no se refutó: se lo comió la contabilidad.

El segundo es la descolonización. Jenkins escribe recordando aquel momento en que Naciones Unidas empujaba a Europa a soltar los últimos restos del imperio, y Gran Bretaña ordenaba su retirada del Atlántico Sur. Isleños y la gente del continente se unían con lazos visibles e invisibles de intercambio con dos vuelos a Puerto Argentino desde Comodoro Rivadavia.

Sin embargo, el Protocolo de Madrid, que prohíbe la explotación minera en la Antártida, se vuelve revisable a partir de 2048. Faltan veintidós años. Un Estado que piensa en 2048 no discute descolonización en 2026.

Y el tercero es el «sentido común geográfico«: tarde o temprano, dice Jenkins, estas colonias se integrarán a sus continentes. Es una frase hermosa pero no mueve el amperímetro. La geografía no tiene sentido común y los Estados, jamás van a soltar nada de lo que otros van a querer.

Jenkins, en definitiva, no puso el dedo en una llaga. Lo puso en una cicatriz. Una llaga duele y obliga a actuar. Una cicatriz sólo recuerda que ahí hubo algo, hace mucho, y que el cuerpo siguió funcionando sin resolverlo. La respuesta de Downing Street lo confirmó con una brutalidad casi cómica: «Puede que el Mundial no sea nuestro, pero las Malvinas sin duda lo son». Contestaron con un chiste y se le contesta con un chiste a lo que no se considera un problema.}

 

El espejo de Gibraltar

 

Jenkins invoca Gibraltar como prueba de que estos nudos se desatan. Sin embargo, Gibraltar demuestra exactamente lo contrario de lo que se le hace decir.

¿Qué consiguió España después de décadas de negociación? Consiguió que se derribe la verja. Consiguió libre circulación de personas y mercancías, controles duales en el puerto y el aeropuerto, integración funcional plena. Y consiguió, sobre todo, mantener «intacta» su reclamación de soberanía. Intacta en este caso quiere decir guardada.

Quiere decir que España aceptó el mejor acuerdo práctico posible a cambio de estacionar indefinidamente el reclamo simbólico.

Pero hay además otra diferencia. Gibraltar se destrabó porque existió un tercero. El Brexit rompió un equilibrio y obligó a las partes a construir uno nuevo, con Bruselas empujando desde afuera.

Argentina y el Reino Unido no tienen Bruselas.

En cambio, en el C-24 reunido en Nueva York en junio pasado, en este 2026, con el canciller Pablo Quirno denunciando la militarización y la explotación unilateral de recursos, aprobó por consenso una nueva resolución que pide la reanudación del diálogo bilateral, en línea con la Resolución 2065 de 1965.

Dicho de otro modo, sesenta y un años después de aquella resolución fundante, la Argentina solo ganó por consenso una Resolución donde nadie está obligado a nada.

Mi primera conclusión presumo que no gustará a nadie. Si uno traduce ese modelo gibraltareño al Atlántico Sur —vuelos, comercio, cooperación pesquera, integración práctica, soberanía congelada— el resultado es que la política argentina ya lo declaró inaceptable.

 

El precedente que nadie cita

 

Si algo hay que mirar, no es Gibraltar. Es Chagos. En 2019 la Corte Internacional de Justicia emitió una opinión consultiva —pedida por la Asamblea General de la ONU— declarando ilegal la separación del archipiélago de Chagos de Mauricio. Seis años después, el Reino Unido firmó la transferencia de soberanía.

También es cierto que entregó la soberanía y se quedó con la base de Diego García bajo un arrendamiento de larga duración. Soberanía para uno, instalación militar para el otro.

Esa idea, ya se venía conversando con los isleños a fines de los setenta, soberanía argentina, administración británica, garantías de autonomía. Sin embargo, esa idea se hizo pedazos el 2 de abril de 1982, cuando una dictadura en decadencia mandó a morir a chicos de dieciocho años a una isla para estirar su propia agonía.

 

Reconocido periodista inglés publicó que «las Malvinas no pueden ser británicas para siempre» y desató la polémica en el Reino Unido

 

Fuera de todo esto, la enseñanza es que la vía existe, y es jurídica antes que diplomática. Si bien la opinión consultiva de la Corte no obliga, cambia el precio político de no negociar. Argentina nunca la intentó en serio.

Ahora la pregunta que importa sería la siguiente: ¿la política argentina firmaría eso? ¿Qué presidente sobrevive a la tapa del diario que dice «cedió la base»?

 

Un reclamo no es una política

 

Hay que decir algo sin eufemismos.

La Argentina tiene un reclamo, no tiene una política. Un reclamo es una posición jurídica que se repite. Una política es una secuencia de decisiones que producen efectos.

Nosotros tenemos lo primero en cantidades industriales y lo segundo casi en ninguna.

Tenemos un mandato constitucional que ordena recuperar los territorios respetando el modo de vida de sus habitantes por medios pacíficos, es decir, un mandato que ordena ganar una partida sin usar ninguna de las piezas que la ganan.

El gobierno de Javier Milei encarna esa contradicción. Es la administración más alineada con Washington y con Occidente de la historia democrática argentina, y esa alineación le dio algo que ningún gobierno anterior tuvo: un guiño de la Casa Blanca respaldando a la Argentina en la polémica de la bandera, después de que el Departamento de Estado ratificara en mayo su neutralidad formal.

Milei dice que las Malvinas son argentinas y que se recuperarán «en el plano diplomático». Lo que no dice, porque nadie lo dice, es con qué.

Cuando Quirno conversa con los kelpers, los excombatientes del CECIM le responden que está validando la estrategia británica de convertir a los isleños en sujetos de autodeterminación. Y tienen razón.

 

 El comodoro (R) con más salidas y llegadas tuvo a la flota británica con su Sky Hawk A B

 

Ese es exactamente el mecanismo con el que Londres transformó una disputa entre dos Estados en una consulta a mil quinientos diecisiete votantes, el 99,8% de los cuales eligió el statu quo en 2013.

Pero los excombatientes también describen la trampa completa: si hablar con los isleños los legitima, y no hablar con los isleños los aleja para siempre, entonces la Argentina eligió hace décadas una posición en la que cualquier movimiento es una derrota. Ignorarlos durante cuarenta años no los volvió más argentinos. Los volvió más británicos, más ricos y autosuficientes.

Los ex combatienete se preguntan si el sacrificio valió la pena.

 

El peine tenía petróleo

 

Borges dijo que Malvinas era la pelea de dos calvos por un peine. Fue una frase brillante, feroz, y con el tiempo se volvió falsa. El peine tenía calamar, tenía hidrocarburos, tenía una ruta hacia la Antártida y tenía una base aérea. Borges se burló de la vanidad y no vio el mapa.

¿Qué desenlaces quedan entonces, mirando los tableros reales de cada país?

El primero, nada se rompe, nada se acuerda, y cada año que pasa las islas son un poco más viables sin la Argentina. El día que el archipiélago se autofinancie del todo, el reclamo argentino no habrá sido derrotado, habrá sido vuelto irrelevante. No perdemos las islas. Nos volvemos innecesarios para su futuro.

El segundo es el Gibraltar criollo: soberanía compartida, o diferida, o arrendada, envuelta en integración práctica. Requiere simultáneamente un gobierno británico con capital político para gastar y un gobierno argentino capaz de sobrevivir a la firma. Las dos cosas al mismo tiempo no ocurrieron nunca.

El tercero es la vía jurídica. Empujar en la Asamblea General una opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia, como hizo Mauricio. Es lenta, es incierta, no obliga a nadie y es —justamente por eso— la única carta seria que la Argentina tiene sobre la mesa y no juega.

Y el cuarto, el que nadie quiere nombrar, es la disolución del problema por absorción.

Un Atlántico Sur donde el archipiélago deja de ser una disputa bilateral para convertirse en una casilla dentro de un tablero mucho más grande, con flotas chinas en el borde de la milla, con la Antártida entrando en zona de revisión y con potencias decidiendo entre ellas quién controla el corredor austral.

En ese escenario la Argentina no discute con el Reino Unido. Mira.

En mi humilde conclusión, lo que vimos en el Mundial, es que la bandera cayó de la tribuna y el mundo entero la vio. Fue un instante hermoso y fue completamente gratuito. No costó una negociación, no costó un voto, no costó una decisión difícil, no le costó a nadie su carrera política. Por eso pudimos desplegarla todos juntos, sin discutir.

Lo otro, tiene la forma exactamente inversa. Es feo, es técnico, es largo, dura más que un mandato, no se filma, no se canta, se firma con la mano temblando y probablemente lo haga alguien a quien vamos a acusar de traidor.

Puede ser que tarde o temprano un gobierno del Reino Unido tendrá el coraje de volver a negociar. Puede ser. La pregunta, es si ese día llega, ¿quién sostiene la bandera de este lado?

 

 

 

 

 

Primicias Rurales
Por Sergio Mammarelli, especial para Primicias Rurales
Messi, Milei y el talento que Argentina tarda en reconocer

Messi, Milei y el talento que Argentina tarda en reconocer

Una reflexión personal de la periodista Mercedes Colombres, sobre Lionel Messi, el cambio de la Selección Argentina y la dificultad que, según el autor, tienen las élites argentinas para reconocer a quienes desafían los modelos tradicionales. Una mirada que también establece un paralelismo con Javier Milei.

 

 

 

 

 

Buenos Aires, domingo 26 julio (PR/26) — El primer encuentro con Messi. 💙🇦🇷 Los que me conocen bien saben que no sé nada de fútbol. Mis compañeros de La Nación saben como chillaba cada vez que un p.. partido de Estudiantes me atrasaba la salida.

Pero recuerdo como si fuera hoy cuando conocí a Leo Messi, en 2005 o 06, x los chicos de LN Dep. (La Nación Deportes)

En Alemania un puente tenía estampado a Messi y acá nadie lo conocía. Leí sobre él. Recorté notas. Y le conseguí un afiche a Salvador Terán y le conté que ese chico parecía ser una estrella.

Las críticas y una intuición

 

 

Mientras tanto el 80% de los periodistas deportivos, tan maradonianos, lo odiaban. Decían que era europeo.

Quizás por eso me cayó bien de entrada. A mí todo el estilo El Marginal, drogón, incumplidor, kuka y borrachín de Diego me caía como el traste.

Messi era lo contrario.

El paralelismo con Javier Milei

 

Me pasó como con Javier Milei. Me cayó instantáneamente bien aunque no lo conocí en persona como a J.

No entiendo por qué, porque cada día lo criticaban más. La Nación era maradoniana. Lo criticaban mucho.

Pero yo lo quería no porque lo criticaban, sino porque, al igual que Milei, él era él y no iba a cambiar para complacer a cinco periodistas.

Quizás entonces me daba cuenta que las élites argentinas son geniales en NO detectar el genio y se apuran a aplastar a los Messi o a los Milei que desafían sus parámetros de viejos ch…. y no les hacen reverencias.

La importancia de los incentivos

 

 

Para peor el tipo se ganaba todo en Barca. ¡Pecado!

¿Cómo no iba a jugar igual en Argentina en el predio (destartalado) de la AFA de la época y con dirigentes y periodistas populacheros y berretas?

Se llama INCENTIVOS.

El chico jugaba donde había orden.

El cambio de la Selección

 

Debut de Messi con la camiseta argentina

Al final después de 2000 años Argentina entendió y trajo orden al equipo.

Y el chico también evolucionó.

Y con un EQUIPO y un técnico con cerebro y sin complacencia con los medios empezó a ser una máquina.

Que es lo que debió ser siempre si la dirigencia argentina entendiera algo de incentivos y de copiar lo que funciona de otros países.

El legado de Messi y Scaloni

 

 

 

 

 

No sigo fútbol, pero amo a la Selección de Messi y Scaloni, que mostraron al mundo y a los chicos una cara diferente a la de Diego M.

Gracias x ese ejemplo. Gracias x ser humildes y agradecidos.

Y por las copas también, pero es lo menos importante de esta historia.

Por Mercedes Colombres

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