Bancos bajo ataque: cómo la inteligencia artificial redefine la seguridad del sistema financiero

Bancos bajo ataque: cómo la inteligencia artificial redefine la seguridad del sistema financiero

Por Luz Mihanovich, directora ejecutiva de Accenture Argentina.
Ciberseguridad financiera en la era de la IA: tres acciones que los bancos pueden comenzar a implementar hoy

Buenos Aires, 15 de enero (PR/26) .- La rápida adopción de la inteligencia artificial está transformando a la banca y desbloqueando nuevas fuentes de valor. Sin embargo, este progreso viene acompañado de riesgos significativos en ciberseguridad, lo que plantea el desafío de encontrar el delicado equilibrio entre velocidad y seguridad mientras aceleran el uso de la IA.

 A medida que los ciberdelincuentes se vuelven más sofisticados, los bancos deben cambiar su estrategia. El foco ya no puede estar únicamente en la prevención de amenazas. En cambio, debe evolucionar hacia la construcción de resiliencia, mediante una mejor detección, una respuesta rápida y capacidades efectivas de recuperación.

En este contexto, hay tres acciones clave que los bancos pueden comenzar a implementar hoy. La primera es el uso de gemelos digitales para asegurar el core digital. El sector bancario cuenta hoy con sistemas centrales legados, un entramado de soluciones y actualizaciones acumuladas por décadas, que no están preparados para la era de la IA. El sector avanza con lentitud debido al temor a los riesgos de intervenir su core digital. Para avanzar hacia una modernización segura, los bancos pueden usar gemelos digitales para probar nuevas arquitecturas, validar la efectividad de las medidas de seguridad y asegurar que el core modernizado cumpla con los estándares requeridos de seguridad y desempeño.

La segunda acción clave es proteger la data. Esto implica garantizar el acceso autorizado a los datos, mantener su confiabilidad y asegurar que estén disponibles cuando se necesiten. Los bancos pueden aprovechar la IA para fortalecer los controles de acceso, mejorar el cifrado y optimizar las prácticas de almacenamiento de datos. La inteligencia artificial también puede mejorar de forma significativa la detección de amenazas y los tiempos de respuesta, predecir posibles brechas de seguridad y automatizar protocolos de protección de datos sensibles.

En tercer lugar, los bancos deben construir resiliencia cuántica desde ahora. La computación cuántica avanza a gran velocidad y ofrece a la banca oportunidades transformadoras para optimizar portafolios, acelerar el análisis de riesgos y perfeccionar modelos de pricing. Pero estas mismas tecnologías también representan un riesgo importante: pronto los ciberdelincuentes podrían abusar de computadores cuánticos para romper los métodos tradicionales de cifrado. Por ello, los bancos deben comenzar cuanto antes la transición hacia estándares de criptografía poscuántica (PQC), tanto dentro de sus organizaciones como a lo largo de su cadena de suministro.

Sin embargo, ninguna de estas acciones será suficiente sin una cultura de seguridad sólida. Un estudio reciente de Accenture muestra que solo 33% de los bancos a nivel global integra la ciberseguridad desde el inicio de sus iniciativas de transformación. Con demasiada frecuencia, la seguridad se trata como un aspecto posterior, agregado de manera fragmentada. Los bancos deben construir una cultura donde la seguridad sea percibida como una responsabilidad de todos. Esto requiere un enfoque de aprendizaje permanente, capacitando a los colaboradores en todos los niveles para identificar y reportar posibles incidentes, y dotándolos de políticas y procedimientos claros para su gestión.

Así también, nada de lo anterior se puede realizar sin el apoyo claro del directorio. Dada la complejidad inherente del problema, la velocidad de evolución de las amenazas y la necesidad de inversión continua, la construcción de defensas sólidas exige un patrocinio activo del C-Level, que reconozca la importancia de las tres acciones expuestas y avance con decisión hacia su implementación. Solo así los bancos podrán navegar de forma segura en la era de la inteligencia artificial.

Primicias Rurales

Fuente: JeffreyGroup Latin America Marketing |

Radiografía anual y tendencias a futuro en el agro: 2025 el año que aceleró el cambio

Radiografía anual y tendencias a futuro en el agro: 2025 el año que aceleró el cambio

El agro argentino deja atrás un año atravesado por tensiones climáticas, presión de costos y mercados volátiles, pero también por una aceleración histórica en adopción tecnológica. La digitalización, la trazabilidad y la inteligencia artificial pasan de promesa a requisito para competir en 2026.

 

Buenos Aires, 13 de enero (PR/26) .- El 2025 cerró como un año bisagra para el agro argentino. No por un único factor, sino por varios: la superposición de las inundaciones en la zona núcleo, algunas sequías regionales, ajustes de márgenes, reacomodamientos en los mercados internacionales y, sobre todo, por un cambio profundo en la forma en que el productor compra, vende y gestiona su negocio.

Lo que hasta hace algunos años era una promesa —la digitalización del campo— hoy es una realidad consolidada, con impacto directo en la productividad, los costos y la velocidad de toma de decisiones.

Un año marcado por tensiones, adopción tecnológica y resiliencia

A nivel estructural, el agro tuvo que navegar un 2025 que combinó presión en los costos, incertidumbre política y cambios en las dinámicas de exportación. Pero, a la vez, fue un año que aceleró comportamientos que venían creciendo en silencio: la adopción tecnológica, la gestión por datos y el uso de nuevas plataformas digitales para comercializar hacienda y planificar inversiones.

Según datos citados por especialistas del sector, el 70% de los productores argentinos ya utiliza alguna herramienta tecnológica para gestionar su negocio (Cámara Argentina de Agtech, 2025). Esta cifra refleja un cambio cultural profundo: el productor dejó de ver la tecnología como “accesorio” y pasó a elegir soluciones que le permiten mejorar tiempos, reducir costos y ganar previsión.

“A través de la tecnología hoy los productores pueden cotizar gratis y sin compromiso de venta, obtener una referencia real de mercado para tomar decisiones estratégicas y gestionar de manera autónoma sus cobros y pagos, brindando mayor previsibilidad financiera”, explica Emilio Herz, CEO de deCampoaCampo, el mercado ganadero digital más grande del país, y agrega: “En medio de un escenario económico desafiante, los productores que logran planificar con información precisa —y no con corazonadas— son los que marcan la diferencia”.

Uno de los movimientos más claros del año fue el crecimiento del comercio digital de ganado. En 2025, productores, consignatarios, frigoríficos e incluso cadenas de supermercados están utilizando marketplaces digitales para operar a distancia, validar información sanitaria y cerrar acuerdos de forma más eficiente.

El mercado digital dejó de ser complementario para convertirse en parte del canal principal de comercialización. Y hay datos concretos que lo respaldan: la plataforma deCampoaCampo —uno de los jugadores más relevantes del ecosistema— ya reporta más de 3.5 millones de cabezas comercializadas y más de 150.000 usuarios registrados en su ecosistema digital.

A ese número se suma un dato clave: en 2025 el crecimiento en volumen operado fue del 40%, el más alto desde la creación de la compañía hace 15 años. “Si bien todos los años crecimos, nunca lo hicimos a este ritmo. Y no solo en volumen: todas las métricas acompañaron ese crecimiento, tanto en usuarios nuevos como en la cantidad de sociedades que operan habitualmente con la plataforma”, explica Pedro López Meyer, Gerente de Planificación, Soporte y Gestión de deCampoaCampo.

Pero el diferencial del último año no estuvo solo en sumar usuarios, sino en la adopción genuina de la tecnología. “Antes muchos productores descargaban la aplicación pero entraban esporádicamente o no la usaban de manera activa. En 2025 eso cambió: los ingresos a la plataforma para consultar precios crecieron más de un 100%, y la autogestión de cotizaciones y compras pasó del 40% al 85%, demostrando que los usuarios se volcaron a manejar de manera autónoma la plataforma”, detalla López Meyer.

El uso de deCampoPagos, la herramienta para la gestión de cada pago de las operaciones, también creció en adopción: prácticamente el 100% de los usuarios activos, tanto productores como transportistas, autogestionan el saldo de sus operaciones.

Estos datos confirman que la digitalización dejó de ser exploratoria y pasó a formar parte de la operatoria diaria del negocio ganadero, con un nuevo estándar: información, trazabilidad, inmediatez, logística y operación, todo dentro de una misma interfaz.

Tecnología, trazabilidad y datos: la agenda que viene

Otro de los ejes del año fue la consolidación de la agenda AgTech en Argentina. El Gobierno y distintos observatorios sectoriales impulsaron iniciativas ligadas a Agricultura 4.0, sensores, automatización, monitoreo remoto, big data y soluciones para ganadería inteligente.

Este marco público-privado aceleró la adopción de herramientas móviles y modelos predictivos. Para el 2026, tres vectores serán determinantes:

1. Trazabilidad obligatoria y mejores estándares. La presión de los mercados internacionales —particularmente en la demanda de carne certificada, baja huella ambiental y mayor control sanitario— obliga a incorporar sistemas de seguimiento digital. Europa, China y Medio Oriente ya dan señales en esa dirección, condicionando precios y cupos.

2. Integración de datos y predicción. Los productores empiezan a centralizar información de clima, genética, sanidad, costos y mercados en plataformas únicas. Esto habilita pronósticos más precisos y decisiones tomadas con menos intuición y más evidencia.

3. Inteligencia artificial aplicada al campo. La IA tendrá un rol transversal en 2026: desde modelos de pricing y análisis de riesgo hasta asistentes que recomiendan cuándo vender, qué insumos comprar o cómo mejorar la performance del rodeo.

Sin dudas, los beneficios que le dan las soluciones tecnológicas a los productores son infinitas: “Cualquier empresa tecnológica que encuentre un problema concreto del productor y logre mejorarle la diaria —ya sea en tiempo, costos o eficiencia— va a ser bienvenida y adoptada rápidamente”, expresa Herz. El desafío, sin embargo, es que la solución tenga idioma de productor: simple de implementar, simple de usar y que le agregue valor.

Muchas soluciones quedan a mitad de camino por falta de usabilidad o por intentar resolver un problema que no es prioritario en la operación diaria. En este contexto, la plataforma se prepara para un salto cualitativo: convertirse no solo en un marketplace, sino en la estructura de procesamiento digital de todas las operaciones del productor, aun cuando hayan sido realizadas fuera del ecosistema de la app.

“En 2026 vamos a permitir que cualquier usuario procese la operación —ya sea que la haya realizado con deCampoaCampo o con cualquier otro canal— dentro de nuestra plataforma”, adelantan desde la empresa. Esto incluye coordinación de transporte, procesamiento de pagos, integración con factoring y gestión del saldo operativo.

El objetivo es claro: que deCampoaCampo funcione como la herramienta que procesa todo lo que entra y sale del campo, agilizando la administración, reduciendo errores y permitiendo al productor tener trazabilidad financiera y operativa en un solo lugar.

2026: un año para decidir

Si el 2025 fue el año de la aceleración, el 2026 será el año de las decisiones estratégicas. Los especialistas coinciden en una agenda mínima que definirá competitividad:

● Más trazabilidad para cumplir normas internacionales.

● Integración de datos para reducir incertidumbre operativa.

● Comercialización digital como eje central del negocio, no como un complemento.

● Automatización y eficiencia para enfrentar márgenes cada vez más ajustados.

● Adopción de IA para mejorar predicción y minimizar riesgo.

La pregunta para el sector no es si la digitalización seguirá avanzando, sino qué tan rápido podrá cada productor sumarse al nuevo modelo productivo que ya domina la actividad.

Sobre deCampoaCampo

Único Mercado Ganadero Digital que le permite a los productores controlar el 100% de su negocio, eligiendo sus propias condiciones comerciales de compra y venta garantizando transparencia y rentabilidad para el productor.

Con 15 años de operación, y el respaldo de Pedro Genta y Cía, consignataria con más de 100 años de trayectoria en el mercado, deCampoaCampo se ha consolidado como una de las cinco empresas que más operan en el país, con más de 3 millones de cabezas comercializadas y un promedio mensual de 40.000 cabezas operadas en todo el territorio.

Además, con su billetera virtual, deCampoPagos, ofrece máxima flexibilidad y control sobre los cobros, permitiendo a los productores acceder a su saldo desde el momento de la carga del lote, realizar pagos de servicios y gestionar plazos de pago de manera eficiente.

Primicias Rurales

Fuente: deCampoaCampo

Víctor Tonelli: “Para la ganadería y la carne, el acuerdo Mercosur–Unión Europea trae más buenas noticias que dudas”

Víctor Tonelli: “Para la ganadería y la carne, el acuerdo Mercosur–Unión Europea trae más buenas noticias que dudas”

Buenos Aires, lunes 12 enero (PR/26) —  Tras más de 25 años de negociaciones, el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea comienza a transitar su etapa final y genera expectativas en distintos sectores productivos.

En el caso de la cadena de ganados y carnes, el consultor ganadero Víctor Tonelli aseguró que el impacto para la Argentina será claramente positivo, especialmente en términos de acceso al mercado europeo y reducción de aranceles.

“Es una enorme alegría después de tantos años de idas, vueltas y frustraciones. Si bien todavía quedan instancias burocráticas y de aprobación, la sensación es que el acuerdo ya está cerrado. Si la comisaria europea viene a firmar a Paraguay, es porque políticamente está definido”, señaló Tonelli en diálogo con Valor Agro Argentina.

Impacto inmediato en la carne vacuna

Al analizar el capítulo ganadero, Tonelli destacó como primer beneficio concreto la eliminación del arancel para la Cuota Hilton.

“Una vez que se ponga en marcha el acuerdo, el arancel de la Cuota Hilton baja del 20% al 0%. Estamos hablando de casi 30.000 toneladas. Traducido en números, esto implica un beneficio directo e inmediato de al menos 6 millones de dólares para la Argentina”, explicó.

 

 

 

 

A esto se suma una nueva cuota adicional otorgada por la Unión Europea al Mercosur.

“Es una cuota de 100.000 toneladas equivalente res con hueso, que en productos finales son unas 66.000 o 67.000 toneladas, a repartirse entre los cuatro países del bloque. Es incremental: arranca con unas 12.000 o 15.000 toneladas y llega al total en cinco años”, detalló.

La clave, subrayó Tonelli, es el nivel arancelario: “Esa cuota entra pagando solo un 7% de arancel, contra más del 50% que hoy paga cualquier carne fuera de cuota en Europa. La diferencia es enorme”.

Un cambio de posicionamiento internacional

Para el consultor, el acuerdo también coloca al Mercosur en una nueva posición estratégica frente al mundo.

“Durante 40 o 50 años, el Mercosur prácticamente no firmó acuerdos relevantes de libre comercio y además limitó a los países miembros a hacerlo de manera individual. Este es el primer acuerdo verdaderamente importante que logra el bloque”, afirmó.

En ese sentido, remarcó que el entendimiento con la Unión Europea acerca al Mercosur a las condiciones que ya tienen países como Chile o Marruecos: “Nos posiciona como bloque regional en igualdad de condiciones comerciales”.

Las objeciones europeas y la salvaguarda agrícola

Consultado sobre las preocupaciones de ganaderos europeos, especialmente en países como España y Francia, Tonelli fue contundente.

“A muchos productores europeos alguien les hizo creer que en Argentina usamos promotores de crecimiento o drogas prohibidas, cosa que no es cierta. Eso está prohibido y controlado. Cuando haya reclamos formales, Argentina y el Mercosur van a poder demostrar que esas acusaciones no tienen sustento”, aseguró.

También se refirió al Reglamento 1115-2023 de UE y las exigencias ambientales.

“Europa aprobó normas muy rimbombantes, pero cuando bajaron a la letra chica no sabían cómo definir un bosque, qué satélites usar ni cómo validar la información. Por eso hubo postergaciones y seguramente habrá revisiones. Hoy no es un tema de preocupación central”, explicó.

“No es momento de buscar la piedra en el zapato”

En conclusión, Tonelli llamó a poner el foco en los aspectos positivos del acuerdo.

“Antes de mirar la piedra en el zapato, levantemos el pie y festejemos. Para la cadena de ganados y carnes, hasta ahora, todas las noticias son favorables”, concluyó.

 

 

Fuente: Valor Agro: Escucha Víctor Tonelli. Consultor de ganados y carnes

Primicias Rurales

 

Opinión: en el agro de hoy gana el que más rápido aprende

Opinión: en el agro de hoy gana el que más rápido aprende

Por Mariano Cirio | Lartirigoyen S.A – Docente de AgroEducacion

Durante años, el agro argentino fue un reflejo del país: un negocio de oportunidades, de reflejos rápidos y decisiones financieras. Hoy, el tablero cambió. La estabilidad macroeconómica parece haber llegado —al menos por un tiempo—, pero vino acompañada de rentas más bajas y márgenes más ajustados. En este nuevo contexto, donde ya no alcanza con comprar bien, la pregunta es otra: ¿qué puedo controlar y qué no? El clima, los precios o las reglas del juego siguen fuera de nuestro alcance.

Buenos Aires, 6 de enero (PR/26) .- Pero incluso en esas variables externas, hoy existen herramientas que nos permiten gestionar el riesgo con inteligencia: modelos climáticos de alta precisión que orientan decisiones de manejo, seguros multirriesgo más sofisticados, y coberturas de precios que cobran sentido cuando se conoce con exactitud el costo por tonelada producida. En definitiva, el contexto no se controla, pero la exposición al riesgo sí se puede administrar.

Del instinto al dato
La gestión moderna del agro dejó de ser un ejercicio de intuición para convertirse en una disciplina de precisión. Hoy, el productor que mide, analiza y actúa a tiempo es el que logra sostener su rentabilidad en un mercado estable, pero sin viento de cola. La tecnología nos permite hacerlo. Drones que mapean variabilidad y aplican con exactitud quirúrgica. Inteligencia artificial (IA) que anticipa plagas, optimiza la nutrición y sugiere el momento ideal de aplicar o cosechar.

Cada hectárea tiene una historia distinta y ahora podemos escucharla en tiempo real. Esa información —que antes estaba dispersa— hoy se integra en tableros, sensores, imágenes satelitales y plataformas colaborativas. La decisión ya no se toma mirando el cielo: se toma mirando los datos.

La nueva ventaja competitiva
En esta nueva etapa del negocio agrobioindustrial, eficiencia es sinónimo de rentabilidad sostenible. Se trata de hacer más con menos, de transformar cada litro de gasoil, cada kilo de fertilizante o cada hora de trabajo en el máximo valor posible. La eficiencia técnica busca mejorar la respuesta del cultivo con precisión.

La eficiencia económica, conocer el costo real por tonelada y el retorno de cada insumo. Y la eficiencia temporal consiste en actuar en el momento justo: porque no gana el que compra más barato, sino el que compra mejor.

Casos concretos lo demuestran: reducciones del 15% en dosis sin pérdida de rinde, ahorros logísticos del 10% y márgenes 7% mayores por manejo sitio-específico. La diferencia no está en el precio, sino en el uso inteligente.

Tecnología que atrae y transforma
El campo vive una paradoja hermosa: mientras algunos creen que la digitalización lo aleja de su esencia, en realidad lo está acercando a nuevas generaciones. Los drones, las plataformas de datos y la IA son también un gancho social: los chicos vuelven a mirar al agro con curiosidad, con la sensación de que hay ciencia, desafío y propósito. La agricultura digital no reemplaza al talento humano: lo amplifica. Permite integrar disciplinas, conectar al asesor con el productor, al productor con la industria y a toda la cadena con el consumidor. El resultado es un ecosistema más inteligente, colaborativo y trazable.

Una cadena, un sistema
Ya no hablamos solo del “campo”. Hablamos de la cadena agrobioindustrial, donde la eficiencia no termina en la tranquera: continúa en el molino, en la fábrica de alimentos, en la logística y hasta en la góndola. La trazabilidad, el carbono, la calidad y la transparencia son nuevas monedas de valor. Ser eficiente no es solo gastar menos, sino entender cómo cada decisión local impacta en el sistema global. Esa mirada integral es la que diferencia al productor del empresario agroindustrial.

El contexto ya no se anticipa; se gestiona. La planificación rígida dio paso a sistemas flexibles, que aprenden y se ajustan en tiempo real. La resiliencia dinámica —apoyada en datos, automatización e inteligencia artificial— se volvió la nueva ventaja competitiva. Porque en esta era del agro moderno, no gana el que más sabe, sino el que más rápido aprende. El futuro no será del que gaste menos, sino del que use mejor.

Fuente:  Mariano Cirio | Lartirigoyen S.A – Docente de AgroEducacion

Primicias Rurales

Ganadería: la oportunidad está servida, ahora falta el Estado

Ganadería: la oportunidad está servida, ahora falta el Estado

La ganadería argentina llega a 2026 con precios históricamente altos, buena rentabilidad y una demanda internacional que, aun con ajustes, sigue firme. No es mérito del Estado: es resultado del mercado y de años de resiliencia productiva. La pregunta clave es otra: ¿va a acompañar el Gobierno este momento o va a dejar que se diluya, como tantas veces?

Buenos Aires, 5 de enero (PR/26) .- Porque el problema de la ganadería nunca fue la falta de potencial, sino la falta de políticas consistentes.

El primer punto es obvio: la presión impositiva. No se puede hablar de inversión ganadera de largo plazo con derechos de exportación vigentes, impuestos distorsivos y tasas locales que no vuelven en servicios. Un ejemplo concreto: productores que pagan tasas viales “para mantenimiento de caminos” y siguen sacando la hacienda por caminos intransitables. Eso no es presión fiscal: es un sobrecosto que destruye competitividad. Si el Estado no puede bajar impuestos de golpe, al menos debería poner un cronograma claro y cumplirlo.

El segundo eje es el crédito. La ganadería no se financia en 180 días. Retener vientres, mejorar genética o subir peso de faena requiere años, no meses. Hoy, salvo excepciones, el crédito no acompaña el ciclo biológico. Sin líneas a 5 o 10 años, con tasas razonables y períodos de gracia, el mensaje es claro: inviertan, pero arréglense solos. Así no hay salto productivo posible.

Pero donde el atraso ya roza lo absurdo es en los últimos tres puntos, los más urgentes.

Infraestructura rural: no hablamos de autopistas, hablamos de caminos básicos. Cada lluvia fuerte paraliza zonas productivas enteras. La mercadería no sale, el costo logístico sube y la competitividad se pierde antes de llegar al frigorífico. El Estado cobra, pero no ejecuta. Y nadie rinde cuentas. Sin control y sin obras, cualquier mejora de precios se licúa en el barro.

Sanidad e informalidad: Argentina quiere vender carne de mayor valor, pero convive con doble estándar sanitario y una informalidad que limita el acceso a mercados exigentes. Mientras competidores avanzan en trazabilidad y certificaciones, acá todavía se discute si controlar es “molestar al productor”. No: controlar bien es habilitar mejores precios. Un SENASA técnico y ágil no es un costo, es una ventaja competitiva.

Inserción internacional y previsibilidad: el caso China fue una advertencia. Se evitó un daño mayor, pero dejó en claro el riesgo de depender de un solo mercado. Estados Unidos, Asia y la Unión Europea están ahí, pero requieren diplomacia comercial activa y continuidad. Y puertas adentro, una sola condición: nunca más cierres ni cupos a la exportación. El productor invierte hoy si sabe que mañana no le cambian las reglas.

La conclusión es simple y dura:
la ganadería ya hizo su parte. Produce, invierte cuando puede y responde cuando el contexto acompaña. Ahora le toca al Estado. No con discursos, sino con menos impuestos distorsivos, crédito real, caminos transitables, sanidad seria y reglas estables.

La oportunidad está servida. Si se vuelve a desperdiciar, no será por culpa del campo.

Primicias Rurales – Ing. Arg. Pedro A. Lobos

China pierde impulso y el buen clima en Sudamérica presiona a la baja los precios de los granos

China pierde impulso y el buen clima en Sudamérica presiona a la baja los precios de los granos

La desaceleración de las compras chinas y las excelentes perspectivas productivas en Sudamérica cambian el pulso del mercado agrícola. En Argentina, el buen estado de los cultivos y las proyecciones de cosechas abundantes en soja, maíz y trigo reordenan precios, estrategias comerciales y expectativas para los próximos meses.

 

Rosario, Santa Fe, viernes 2 enero (PR/26) —  El mercado internacional de granos atraviesa un cambio de escenario. El entusiasmo que semanas atrás generaban las compras chinas de soja estadounidense comenzó a diluirse, mientras el foco se traslada nuevamente a Sudamérica, donde el clima acompaña y refuerza las expectativas de una campaña muy voluminosa.

“Las compras chinas avanzan, pero el mercado empieza a dudar de que se llegue a las 12 millones de toneladas comprometidas. Además, muchos de esos embarques se concentran en un período en el que Brasil ya tendrá soja nueva disponible, lo que presiona a la baja los precios del poroto sudamericano, incluida la soja argentina”, explicó Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.

Los fondos especulativos reflejan este cambio de humor: tras una posición inicialmente muy comprada en soja, comenzaron a desarmar posiciones, en línea con un mercado que anticipa mayor oferta. En paralelo, las estimaciones privadas vuelven a ubicar la producción sudamericana cerca de 180 millones de toneladas, apoyadas en una normalización del clima tras algunas demoras en la siembra.

 

Cultivos bien implantados y alto potencial productivo para el país

En el plano local, las lluvias en el norte del país impulsaron con fuerza la siembra, mientras que en el centro y sur los pronósticos algo más secos ponen el foco en un enero clave para definir rindes. Aun así, el estado general de los cultivos es muy favorable.

“Hoy los cultivos en Argentina se ven muy bien. Más allá de algunas dudas climáticas hacia el sur, el nivel de humedad es mayoritariamente óptimo y sostiene expectativas de rindes elevados”, señaló Romano.

En soja, la siembra nacional alcanzó el 75,5% del área, casi 10 puntos por debajo del año pasado, pero en línea con el promedio histórico. El 96% de los lotes presenta condición hídrica óptima, especialmente tras las lluvias en el norte. Los pronósticos mantienen aportes para el centro-norte del país, aunque con menores registros hacia el sur.

“Con una Sudamérica bien abastecida y China comprando con más cautela, el mercado empieza a anticipar un escenario de precios más presionado para la soja, aun cuando la producción argentina muestra un muy buen potencial”, indicó el especialista.

Maíz: demanda firme y una campaña local muy relevante

 

El maíz muestra una dinámica distinta. Las compras sobre Estados Unidos siguen a muy buen ritmo y, pese a una producción elevada, los precios internacionales resisten gracias a una demanda activa.

En Argentina, la siembra ya cubre el 77,7% del área, con un avance semanal de 8 puntos. Si bien está levemente retrasada frente al año pasado, se ubica 12 puntos por encima del promedio histórico. El 87% del maíz temprano se encuentra en condición excelente o buena y ya transita su período crítico.

“Con la importante superficie de maíz temprano y lluvias que siguen acompañando, podríamos ver una cosecha cercana a las 30 millones de toneladas en esta primera etapa, lo que limita subas externas. Por eso, precios por encima de los 180 dólares resultan muy tentadores para la campaña nueva”, destacó Romano.

Para el maíz tardío, las mejoras en las lluvias del norte del país abren la posibilidad de alcanzar una producción total cercana a 60 millones de toneladas, siempre que el clima continúe acompañando.

 

Trigo: mucha oferta, precios atractivos y el desafío de la calidad

 

En trigo, el mercado internacional vuelve a sentir el peso de la oferta. Rusia definió una cuota de exportación de 20 millones de toneladas, el doble que el año pasado, moderando expectativas de una menor área en el próximo ciclo.

En Argentina, la cosecha avanza al 84,3%, con rindes promedio de 42,9 qq/ha, por encima de los promedios históricos. La recolección ya finalizó en el centro y norte del país y avanza hacia el sur, con un flujo de mercadería que se dirige principalmente a los puertos de Bahía Blanca y Necochea.

“Los precios locales en torno a 180/185 dólares por tonelada empiezan a generar interés vendedor. Con una cosecha tan grande y abundante oferta mundial, son valores que resultan interesantes”, afirmó Romano.

Sin embargo, el especialista advirtió sobre un punto clave: la baja calidad del trigo argentino, especialmente por los bajos niveles de proteína. “Esto implica descuentos de entre 5% y 8% en el precio recibido por el productor y obliga al exportador a buscar destinos forrajeros. Aun así, los altos rindes logrados compensan esos descuentos y le dan sustento económico a estos niveles de precios”.

 

Primicias Rurales

Fuente: Universidad Austral