El cardenal Leonardo Steiner alza la voz por la ecología integral tras el Consistorio, proponiendo la escucha activa de los pueblos indígenas y la aplicación de Laudato si’ como los únicos caminos urgentes para salvar nuestra Casa Común.
Buenos Aires 11 julio (PR/26)–La naturaleza no es un objeto de dominación, sino nuestra Casa Común y, fundamentalmente, una hermana. Con esta profunda convicción, el cardenal Leonardo Steiner reafirmó su compromiso absoluto con el cuidado de la creación.
Durante el reciente Consistorio convocado por el Papa León XIV en el Vaticano, se reunieron líderes religiosos de todo el mundo.En este encuentro global, Steiner llevó la voz viva de la Amazonía para compartir su inmensa riqueza y sus dolores.
El arzobispo de Manaos definió esta experiencia como un profundo momento de gracia, diálogo y verdadera comunión. Bajo el horizonte de la encíclica Magnifica humanitas, las sesiones permitieron entender cómo la Iglesia encarna su misión hoy.
Sin embargo, el cardenal dejó espacio para una autocrítica fraterna sobre los temas abordados en las reuniones. A su juicio, el encuentro debió profundizar mucho más en la ecología integral, una urgencia planetaria inaplazable.
Cuidar el barco antes de que se hunda
Tenemos que recuperar la perspectiva sobre el medio ambiente: no somos exploradores, sino cuidadores de la Tierra. La crisis ambiental actual no es solo climática, sino que implica una profunda dimensión social y humana.
Por eso, es indispensable retomar con fuerza las enseñanzas de la encíclica Laudato si’ en el mundo entero. El Papa Francisco sintetiza nuestra misión ante la creación en dos verbos que son inseparables: cultivar y cuidar.
La Casa Común es como un barco que necesita mantenimiento constante para poder seguir navegando en paz. No puedes sacar una tabla del barco para hacer fuego, porque tarde o temprano el barco se terminará hundiendo.
Esta metáfora amazónica ilustra la presión destructiva que ejerce el modelo económico actual sobre la región.La búsqueda de minerales estratégicos y la explotación petrolera están golpeando directamente a los pueblos originarios.
Los territorios tradicionales son invadidos y degradados, poniendo en riesgo el equilibrio climático de todo el planeta.
La fuerza de una Iglesia que escucha desde las bases
Ante esta compleja realidad, Steiner propone un camino que nace desde abajo, escuchando con atención a las comunidades.La verdadera fuerza de la Iglesia en la Amazonía proviene de la vida comunitaria organizada y el Pueblo de Dios.
El método es claro: se organizan círculos bíblicos en cada comunidad para reflexionar sobre su propia realidad. Las comunidades envían sus aportes, los obispos elaboran una síntesis y la devuelven para continuar el diálogo sinodal.
De este modo, las decisiones pastorales nacen de la vida concreta y responden a las verdaderas necesidades del territorio. Gracias a este proceso, se prioriza la formación de catequistas y el acompañamiento de las zonas más alejadas.
Salvar la Amazonía y proteger nuestra Casa Común empieza por escuchar a quienes habitan y custodian el territorio.
Primicias Rurales
Fuente: Vatican News / Radio Vaticano















