Buenos Aires, 31 marzo (Especial para NA, por Arturo Navarro*)
Para empezar a tratar temas de la agenda agropecuaria 2017 el
23 de marzo, la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados
de la Nación organizó con pares, el tratamiento informativo del
proyecto de ley del Sistema Integrado de Seguro Agropecuario del
Diputado Nacional por Mendoza Luis Borsani.
El objetivo principal fue generar un espacio de diálogo de los
principales referentes interesados por una política integral para
atender los eventos climáticos, para que sirva como aporte a
nuestros legisladores cuando tengan que legislar.
Tuve la oportunidad en mi intervención de dejar opinión sobre
un tema fundamental para el sector agropecuario y el país.
La información internacional, difundida por expertos y
comunicadores especializados, confirma que los cambios climáticos
serán más reiterados y de mayor envergadura.
Motivo más que suficiente para generar nuevas políticas de
Estado, cuyo paso principal es constituir mesas institucionales
permanentes, para que sea el ámbito donde hacer las propuestas,
discutirlas, consensuar los proyectos y hacer el seguimiento de
las políticas en el largo plazo, como lo hacen todos los países
que tuvieron éxito con políticas para mitigar los riesgos
climáticos, económicos y sociales de toda la comunidad.
Cambian los gobiernos, pero continúan las políticas, porque
están comprometidas todas las partes interesadas en una gestión
permanente "pública-privada".
Los efectos del cambio climático por grandes lluvias o por
sequías tienen dos escenarios muy bien definidos que necesitan
tratamientos específicos por separados.
A.- Grandes masas de agua que inundan extensas superficies y
escurren naturalmente por los cursos del agua que tiene cada
zona, destruyendo todo lo que encuentra en su camino en zonas
rurales y urbanas.
Para mitigar los efectos descriptos, hay que mejorar la
obsoleta infraestructura general, la falta de mantenimiento de
canales y corregir rutas mal construidas.
Muchas de las graves consecuencias de las grandes lluvias son
porque han desaparecido o se han achicado los reservorios
naturales que existían y las aguas corren por cauces que no son
los normales por obras de infraestructura mal hechas y canales
clandestinos realizados en defensa de intereses particulares o
localidades, sin tener en cuenta los intereses generales de la
cuenca.
Por eso es fundamental para poder ordenar la actual situación
con nuevas obras, que esté funcionando a pleno la autoridad de
cuenca de cada región.
B- La compensación de las pérdidas a productores y habitantes
como una forma de atenuarlas. Se podrá hacer, si el país
implementa políticas integrales para atender los efectos de los
eventos climáticos.
Dicha política de Estado debería diseñarse a través de dos
instrumentos que ya se usan en todo el mundo:
1. Políticas para incentivar el mayor uso de los seguros
agropecuarios por medio de compensaciones a la prima, rebaja de
impuestos y/o otros incentivos nacional y provinciales, para poder
aumentar la cobertura del área sembrada al bajar el costo de la
prima del seguro.
De esa manera aumentan los usos del seguro por los productores
y proveedores de insumos, que son los directos damnificados. Todo
lo asegurable se asegura y lo no asegurable se cubre con fondos
catastróficos
2. Políticas creando un Fondo Nacional Permanente Autárquico-
Seguros Multirriesgo para atender todos los daños de los bienes
no asegurables.
Justamente para cubrir los objetivos del punto B está orientado
el proyecto del diputado Luis Borsani que tuvimos la oportunidad
de discutir.
El proyecto se inscribe en las líneas que la dirigencia de
España acordó las políticas para cambiar el país y fijar políticas
de Estado a largo plazo en el año 1978, en el Pacto de la Moncloa,
que incluía políticas para atender los eventos climáticos.
Esas políticas se consolidaron a pesar de los cambios de los
gobiernos, a prueba y error. Hoy tienen continuidad y disponen de
fondos especiales muy importantes, que se pudieron consolidar a
través de los años con el aporte de los mismos protagonistas en
una acción pública-privada permanente.
Los países con producciones agrícolas importantes,
desarrollados y no desarrollados, empezaron aplicando este tipo de
políticas activas. Después avanzaron con otros sistemas de seguro
más sofisticados.
Mientras tanto en el país, si queremos desarrollar los
seguros multirriesgo que sean técnicamente viables y competitivos
para todas las partes, hay que equiparse con tecnología satelital
moderna y específica.
La idea central de estas políticas de Estado para cubrir los
riesgos climáticos es transferir parte de los riesgos al mundo,
por medio de las reaseguradoras internacionales, para de esa
formar achicar la responsabilidad y las pérdidas del Estado por
las menores producciones, la caída de actividad, menos impuestos y
caída de las exportaciones.
Después de muchos años de un trabajo, en Estados Unidos ya
tienen coberturas que aseguran los ingresos proyectados del
productor con diferentes propuestas.
Esto lo pudieron hacer porque hace años vienen trabajando por
medio de una acción pública-privada en políticas que atienden los
riesgos agrícolas.
La ley agrícola eliminó todo otro incentivo al sector
agropecuario y dispuso exclusivamente mayores compensaciones a la
prima de los diferentes seguros que tienen por estado, zonas
productivas y productores.
Es estratégico para un sistema de seguros previsibles y
estables para el agroindustria, el trabajo conjunto de seguros
agrícolas con los mercados a término.
El cubrirse en los mercados a término da certeza sobre el
resultado final del emprendimiento ante la suba o baja del valor
del mercado a todos los protagonistas del servicio del seguro
agrícola que por esencia es un sistema solidario.
(*) Consultor. Ex presidente de CRA y CARBAP
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