El Kiwal de Saladillo, la historia de una idea

El Kiwal de Saladillo, la historia de una idea

Nada mejor que homenajear al 8M con la historia de una mujer. Tal es el caso de María de los Angeles, quien junto a Oscar han creado un kiwal en Saladillo donde producen, hacen turismo rural y fabrican mermeladas de alta calidad.

Buenos Aires, 14 de marzo (PR/26) .- Uno a veces se pregunta cómo suceden las cosas. Qué o quién dicta el destino de lo que pasa, cómo será, en qué terminará una aventura o una apuesta por el futuro.

Oscar de Luca es de profesión kinesiólogo, pero el destino, lo transformó en productor de kiwis y hoy se dedica a la producción y al cuidado de las plantas. Su esposa, María de los Angeles Dellatorre, contadora, es además diplomada en Turismo Rural en la Uba lo cual la llevó a dedicarse a la comercialización, difusión y la organización de visitas guiadas en el kiwal.

Ambos nacieron en Saladillo, pero se fueron a vivir a Mar del Plata, que fue cuando comenzó a gestarse el proyecto. “En la chacra familiar había dos plantas que nunca dieron kiwis. Ahí fue cuando Oscar comenzó a investigar y un paciente le dijo que en la zona de Sierra de los Padres y Mar del Plata había un productor al cual podía consultar.

Tal vez fue ahí que nació la pasión, de un detalle, de una curiosidad como suele suceder. Fue entonces que partimos a visitar aquella plantación de la cual nos habían hablado y cuando él la vió se dijo “esto es lo que quiero para mi”.

Ahí comenzó a gestarse el proyecto de instalar una platación de este fruto sabroso y nutritivo.

“Comenzamos a estudiar e investigar dónde comprar las plantas en viveros especializados, sobre la necesidad de plantar una cortina de casuarinas para protegerlos del viento, cómo instalar el sistema de riego y la protección antigranizo. Era el año 2009 cuando empezamos.

Las plantas eran chiquitas hasta la rodilla tanto de kiwis como de las casuarinas que hoy son las cortinas naturales que nos protgen en invierno. Muy lentamente empezamos a comercializar.

Trajimos primero unas 20 plantas para probar porque teníamos claro que no es zona de kiwis, estábamos muy lejos de la zona costera de la Provincia donde se encuentra el cordón frutícola más grande, las ciudades de Mar del Plata, Miramar, Batán, Sierra de los Padres es donde hay más producción de kiwis”, cuenta María de los Angeles.

“En aquellos días realizamos un análisis del suelo y el agua, el clima benefició porque los inviernos son muy fríos y el kiwi necesita mucho mucho frío. Con unas buenas heladas la planta se duerme y junta toda la energía que después, cuando viene la primavera, explota. Hoy tenemos 500 plantas de kiwis entre plantasmachos y plantas hembras. La que da es la hembra, el macho sólo cumple la función de polinizar en el mes de noviembre.

Además de la flor se realiza una polinización manual como para reforzar la ue se realiza naturalmente. Se compra el polen, que te lo venden en un frasquito chiquito de 1 g y cuesta 500 USD, para asegurarnos la producción. Es muy caro en cuanto a insumos, pero con eso te aseguras que la flor cuaje y después salga el fruto.

Recién en el año 2015/2016 estuvimos listos para salir a vender los kiwis. Los primeros 2 años eran solamente para vender en Saladillo hasta que salimos del pueblo un par de años después y no paramos de crecer. Actualmente llegamos a muchas ciudades dentro de la Provincia de Buenos Aires e incluso entregamos pedidos al costado de la ruta en parajes donde la gente no tiene acceso a ir donde estamos vendiendo”, relata.

Como todos los negocios, hay una etapa inicial tras la cual uno comienza a crecer en todos los sentidos. María de los Angeles explica que hace 6 años comenzó a posicionar la marca, la registró y través del Ministerio de Desarrollo Agrario certificó los kiwis como agroecológicos. Esto permitió dar la seguridad al consumidor de que no utilizan agroquímicos.

“Puedo decir que KIWIS SALADILLO es un sello Saladillense reconocido y posicionado por la calidad, dulzor y trazabilidad de la fruta. Sumamos también un valor agregado con los kiwis, esperamos a que madure y comenzamos a prepararlos. Lo que hacemos es pelarlos, embolsarlos y finalmente se frisa, esa es la materia prima que vamos utilizando a medida que vamos produciendo y hoy estamos elaborando artesanalmente no solo mermeladas de kiwi sino también de naranja con producción propia. Somos productores adheridos al Programa Mercados Bonaerenses en la Provincia de Buenos Aires, este programa nos permite ir a todas las ciudades sin restricciones para vender nuestros productos y poder ofrecer el beneficio del 40% de descuento con la cuenta DNI. Eso ayuda muchísimo no sólo para nosotros sino a nuestros clientes”, explica.

Actualmente la plantación de cítricos que comenzó con 150 plantas de limones, naranjas y mandarinas creció.

“Junto con los kiwis yo lo llamo el camino de la vitamina C porque vos tenés marzo, abril, mayo kiwis y después de junio, Julio los cítricos en otoño. Ya tenemos 300 plantas de cítricos más las 500 de kiwis. Hace 3 años cuando empezamos a experimentar el turismo en la plantación recibimos gente de muchísimos lados, el 80% es de Capital y Gran Buenos Aires o La Plata. El resto es de otras provincias, ciudades vecinas y gente local. Ofrecemos un programa que invita a ser cosechero por un día, se interactúa respondiendo preguntas y dudas sobre cómo crecen las platas y ahí empezamos el circuito dentro de la plantación, mostramos nuestras variedades de kiwis y de ahí nos trasladamos a la parte de cítricos para terminar en la matera, donde pueden degustar las mermeladas. Cada uno puede llevar su mate, sentarse y disfrutar la paz y la naturaleza. Es un momento donde se interactúa y se comparte la experiencia. Está actividad es muy linda porque los turistas disfrutan de cortar y elegir su propia fruta. El recorrido turístico dura aproximadamente 2hs desde la charla introductoria, el recorrido y finalmente la cosecha individual. Todo en comunidad, lo hacen en familia, amigos y se divierten mucho. Vivir esta experiencia es despertar todos los sentidos con un único escenario, LA NATURALEZA”, finaliza.

El kiwi de producción bonaerense es un hecho. Esta fruta original de las zonas subtropicales de China, se denominó kiwi en Nueva Zelanda, uno de los principales países productores y el nombre deriva de su parecido con los kiwis, unas aves muy pequeñas y sin alas, de color marrón que proliferan en ese país.

Exótica y nutritiva, esta planta ha encontrado en el territorio de la Provincia de Buenos Aires un terreno ideal para su producción, que en gran mayoría se exporta.
Entre sus atributos se encuentran:

Favorecer la salud digestiva.

Aportar fibra y evitar el estreñimiento.

Fortalecer el sistema inmune.

Es Antioxidante.

Acelera el Proceso de coagulación

Es Fuente de ácido fólico

Protege contra el cáncer

Recorrer un kiwal a apenas 185 km de Caba es una oportunidad única que se suma a la posibilidad de disfrutar de un fin se semana en Saladillo, que no sólo tiene para ofrecer su entorno natural -que incluye el más grande Vivero de la Provincia-, sino una arquitectura histórica, una excelente gastronomía bonaerense y decenas de historias de vida de su gente, creativos e innovadores desde siempre.

Más info: @turismosaladillo @kiwissaladillo – Prensa Turismo Saladillo

Primicias Rurales

Mujeres que lideran el nuevo agro argentino

Mujeres que lideran el nuevo agro argentino

En el marco del Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo,  productoras, ganaderas y profesionales del sector comparten cómo el liderazgo femenino gana terreno en el agro argentino.

Aunque todavía falta un largo recorrido, la imagen histórica del “campo masculino” empieza a quedar atrás. Hoy, mujeres ganaderas, productoras, administradoras y profesionales del agro no solo participan: lideran, deciden e innovan. En un sector en plena transformación, la digitalización se convirtió en una aliada estratégica que amplía oportunidades y fortalece su protagonismo.

Por eso en el marco del Día Internacional de la Mujer, deCampoaCampo, el mercado ganadero digital más grande del país, pone en primer plano las historias de mujeres que están redefiniendo el agro argentino desde la gestión, la producción y la tecnología.

De herederas a líderes: historias de resiliencia y decisión

Para muchas mujeres, el vínculo con el campo nace en la infancia y se consolida a partir de una herencia familiar. Pero en varios casos, ese legado implicó también asumir responsabilidades en contextos difíciles y tomar decisiones propias.

Florencia Ponsone, productora ganadera y agrícola de Santa Rosa, La Pampa, e integrante de la comisión de la Sociedad Rural local, resume su historia con naturalidad: “Soy productora desde que tengo uso de razón. Me crié en el campo de mi mamá, me fui a estudiar y cuando volví empecé a producir la tierra. Hace casi 12 años soy ganadera y también agricultora. El campo ocupa un lugar muy importante en mi vida”.

En el caso de Luciana Medina, productora también de Santa Rosa, La Pampa, el punto de inflexión llegó hace siete años, tras el fallecimiento de su padre, contratista rural y productor agropecuario. Sin experiencia previa en la gestión de la empresa, decidió hacerse cargo de la producción y de la administración. “Aprendí trabajando. Me equivoqué, pregunté, insistí”, resume. Hoy, el campo es la empresa que sostuvo y transformó en su proyecto de vida.

Una historia con puntos de contacto es la de Adriana Mazzucchi, quien a los 19 años perdió a su padre, referente central de la empresa familiar. Hija única, asumió responsabilidades en un entorno históricamente masculinizado, apoyándose en el aprendizaje adquirido desde chica, acompañándolo en el trabajo diario. “No fue fácil, pero supe enfrentar los miedos y resolver”, recuerda.

Para ella, el campo es identidad y pertenencia: “El campo no es solo vida al aire libre, es mucho más. Es una pasión que se lleva en el alma y en el corazón”.

En todos los casos, el camino no fue lineal ni sencillo: la constancia, el aprendizaje y la toma de decisiones marcaron el pasaje de herederas a líderes, consolidando su lugar en un sector en transformación.

Un sector en transformación

Aunque el agro fue históricamente un ámbito masculinizado, las protagonistas coinciden en que el escenario está cambiando.

“Hay más profesionales mujeres, más empoderadas y seguras del trabajo que hacen”, señala Ponsone.

Medina agrega: “Hoy una mujer productora ya es parte activa y visible del agro. No solo acompañamos: invertimos, lideramos y tomamos decisiones”.

 

Desde el ámbito corporativo, Melina Noble, líder del equipo de logística de DeCampoaCampo, observa el fenómeno desde otra perspectiva: “Las nuevas generaciones de hijas y nietas de productores se hacen más visibles y están incursionando cada vez más en el rubro. Hoy nos dan un lugar que antes era más difícil”. Y agrega un factor clave: “Cuando la información y las herramientas están disponibles desde el celular, las oportunidades dependen más de la preparación y la gestión que del género”.

Digitalización: del escritorio al celular

Uno de los grandes catalizadores de este cambio es la tecnología. El celular se convirtió en una herramienta de gestión tan importante como la maquinaria. “Operar desde el teléfono es más eficiente y práctico. La logística y la rapidez que te da una plataforma digital hacen una gran diferencia”, explica Ponsone.

 

Para Medina, que combina producción y administración, la digitalización es clave: “Muchas veces estoy en el campo y al mismo tiempo tengo que tomar decisiones comerciales. Poder acceder a información desde el celular me da rapidez y autonomía”.

Las plataformas digitales permiten comparar ofertas, analizar condiciones y tomar decisiones con mayor claridad. “Cuando una misma persona lleva producción y administración, tener información ordenada y accesible simplifica todo”, destaca Medina.

Noble subraya además el impacto en términos de igualdad: “La digitalización y la tecnología ayudan a que las mujeres estén en igualdad de condiciones y tengan más oportunidades para desarrollarse en el ámbito agropecuario”.

Una mirada que suma valor

Más allá de la tecnología y la profesionalización, las protagonistas coinciden en que la mirada femenina aporta organización, resiliencia y nuevas formas de liderazgo en el agro.

“Creo que aportamos organización, apertura a nuevas formas de trabajar, escucha y bienestar animal”, señala Ponsone.

Luciana Medina suma otra dimensión: “La tecnología pone el foco en la gestión y la estrategia. Hoy el liderazgo no depende de la fuerza física sino de la capacidad de análisis”.

En lo personal, encuentra una metáfora que sintetiza su recorrido: “Cada vez que veo un lote de girasol pienso en resiliencia. El girasol atraviesa viento, calor y tormentas, y aun así crece y busca la luz. De alguna manera, mi historia en el campo fue eso: empezar sin saber, atravesar momentos difíciles y elegir seguir”.

Como el girasol, muchas mujeres del agro argentino avanzan enfrentando desafíos estructurales y culturales, pero sosteniendo proyectos productivos con firmeza y visión de futuro.

En este 8 de marzo, el mensaje también es colectivo. “Que hagan, que se equivoquen, que hagan red entre mujeres agropecuarias. Todo se puede lograr con paciencia y perseverancia. Somos mucho más fuertes de lo que nos hicieron creer”, concluye Ponsone.

 

 

En un agro cada vez más moderno, digital y profesionalizado, el liderazgo femenino ya no es excepción: es presente y es motor del futuro.

 

Sobre deCampoaCampo

Único Mercado Ganadero Digital que le permite a los productores controlar el 100% de su negocio, eligiendo sus propias condiciones comerciales de compra y venta garantizando transparencia y rentabilidad para el productor.

 

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