Hoy recordamos a San Pascual Bailón, el santo protector de todos aquellos que trabajan en la cocina

Hoy recordamos a San Pascual Bailón, el santo protector de todos aquellos que trabajan en la cocina

 

Buenos Aires, domingo 17 mayo (PR/26) — Cada 17 de mayo la Iglesia celebra a San Pascual Bailón, fraile franciscano del siglo XVI que destacó por su inmenso amor a Jesús Eucaristía, alimento del alma. Fue tan grande ese amor y tal la dedicación que Pascual le tuvo a Cristo sacramentado -a cuya contemplación consagraba largas horas- que el Papa León XIII, el 28 de noviembre de 1897, lo declaró “Patrono de los Congresos Eucarísticos y de las asociaciones eucarísticas”.

 

Tiempos recios

Aunque el buen Pascual apenas sabía leer y escribir, fue capaz de expresarse con gran elocuencia en torno a la presencia de Jesús en la Eucaristía. Esto ha de ser subrayado doblemente, puesto que sus tiempos fueron los de la expansión de las ideas de la Reforma Protestante.

El Protestantismo, queriendo liberar el espíritu humano de supuestas cargas innecesarias, impuestas por hombres, se dejó seducir por la ola de escepticismo que brotó a causa de la infidelidad de muchos, pero que no tenía por qué acabar con el misterio que Cristo confió a la Iglesia que Él mismo fundó. Lamentablemente, la Reforma Protestante arrasó con dones preciadísimos, indispensables para la salvación, como los relacionados a los sacramentos, empezando por la Eucaristía y la Presencia Real del Señor en las formas de pan y vino.

 

Dios se muestra a los más pequeños y sencillos

 

En lo que a Pascual respecta, siendo solo un hermano lego, confirmó a sus hermanos en la fe, enseñándoles cómo al negarse el milagro de la Eucaristía se imponen graves distorsiones a la comprensión del amor divino. Dios le regaló a Pascual eso que se conoce como “ciencia infusa”, es decir, la adquisición de un vasto conocimiento teológico por acción del Espíritu, sin que haya habido mayores estudios previos.

La Pascua del Espíritu Santo

Pascual Bailón nació en Torrehermosa en el reino de Aragón (España), el 24 de mayo de 1540. El día de su nacimiento coincidió con la fiesta de Pentecostés, llamada en España «la Pascua del Espíritu Santo”, por lo que recibió el nombre “Pascual”.

Debido a su poca instrucción, le fueron asignados oficios muy sencillos: portero, cocinero, mandadero y barrendero.

Su tiempo libre lo dedicaba a la adoración Eucarística, puesto siempre de rodillas con los brazos en cruz. Por las noches regresaba a la capilla y pasaba unas horas más ante el Santísimo Sacramento, luego dormía un rato para después levantarse y continuar su adoración de madrugada, antes de integrarse a las labores cotidianas con sus hermanos.

 

El milagro de la “Ermita de la Aparición”

 

En la pedanía de Orito, Monforte del Cid (España), se encuentra la «Ermita de la Aparición». En ese lugar, que puede ser visitado hoy, San Pascual tuvo una visión de Jesucristo presente en la Eucaristía.

Este hecho fue tremendamente significativo para la vida del santo. Aquel encuentro con el Señor sacramentado, de manera personalísima, le infundió un deseo inmenso por orientar a otros hacia las alturas del espíritu, ahí donde todo el amor de Dios se concentra en el sencillo Pan, alimento de vida eterna.

Este hecho sirvió para que la Iglesia nombrara a Pascual “patrón de los congresos eucarísticos”.

 

Apóstol de la Eucaristía

 

Alguna vez se le confió llevar un mensaje -una carta oficial- al general de la Orden franciscana, que se encontraba en ese momento en París (Francia). Pascual usó aquel viaje como una oportunidad para anunciar el Evangelio y compartir la alegría que llenaba su corazón.

Dijo de él el Papa León XIII: “Abiertamente profesó la verdad de la Eucaristía entre los herejes y, por ello, tuvo que pasar por graves pruebas” (Breve apostólico Providentissimus del Papa León XIII). Muchos, a través de San Pascual, se convirtieron y se acercaron a Dios.

San Pascual Bailón falleció el 15 de mayo de 1592, Domingo de Pentecostés. Abundantes fueron los testimonios de los milagros que se obraron después de su muerte, gracias a su intercesión.

El santo franciscano fue beatificado el 29 de octubre de 1618 por el Papa Pablo V, y canonizado el 16 de octubre de 1690 por el Papa Alejandro VIII.

Su culto floreció sobre todo en su tierra natal (la región alicantina de Orito, Monforte del Cid), pero también en Elche, Alicante, Novelda, Aspe, Crevillente, la Vega Baja y el pueblo de Villarreal; y en el sur de Italia. También se difundió ampliamente en el resto de España y América del Sur.

 

La cocina de San Pascual

 

Un dato curioso, relacionado con América, ha hecho de San Pascual el “patrono de la cocina”.

En tiempos del virreinato de Nueva España (los territorios del Nuevo Continente anexados a la Corona, hoy México) se difundió una hermosa tradición. Las cocineras de la época solían encomendarse a San Pascual como el “santo protector de los fogones y de los accidentes en las cocinas”.

La cultura popular perennizó la costumbre de mencionarlo en frases o refranes, al modo de oraciones como esta: “San Pascual Baylón, báilame en este fogón. Tú me das la sazón, y yo te dedicó un danzón”. Hoy, en algunos lugares se sigue ofreciendo el premio ‘San Pascual Bailón’ a los mejores cocineros.

Si deseas conocer más sobre este amable santo de la cocina, te recomendamos este artículo de la Enciclopedia Católica: https://ec.aciprensa.com/wiki/San_Pascual_Bailón.

Más información:
Al entonar este canto eucarístico el Jueves Santo puedes obtener una indulgencia plenaria

Al entonar este canto eucarístico el Jueves Santo puedes obtener una indulgencia plenaria

Buenos Aires, jueves santo 2 abril (PR/26) — ¿Es posible ganar una indulgencia plenaria el Jueves Santo? Sí. y también si entonas o simplemente recitas, el himno de adoración eucarística Tantum ergo.

Por los méritos de Cristo en la Cruz y la intercesión de la Virgen María y los santos, la Iglesia Católica concede la indulgencia plenaria como una gracia que elimina el castigo temporal del purgatorio debido al pecado.

La indulgencia plenaria se puede aplicar al alma del propio penitente o también a la de un difunto en cuyo nombre se gana, quedando así limpia por completo, como si se tratara de un recién bautizado.

Un documento de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) enseña que aunque con el Bautismo y la Confesión “la culpa sea quitada, y con ella la pena eterna que se debe al pecado —es decir, la condenación, la pérdida eterna de la presencia de Dios—, quedan las consecuencias de los pecados que deben soportar los que los han cometido, tradicionalmente llamadas la pena temporal por el pecado».

¿Qué es la pena temporal? La USCCB lo explica: «Todo acto pecaminoso crea un desorden dentro del alma de la persona humana; distorsiona nuestros deseos y afectos, dejándonos con ‘un apego malsano a las criaturas, que debe ser purificado aquí en la tierra, o después de la muerte en el estado llamado purgatorio'».

Por esta razón, «quienes han recibido el perdón de sus pecados todavía tienen la obligación de pasar por un proceso difícil y doloroso (la pena temporal por el pecado) para ser purificados de las consecuencias de sus pecados y restaurar las relaciones rotas».

 

El Jueves Santo se puede recibir este regalo especial que redunda en la purificación del alma cantando el Tantum ergoque es como se conoce a las dos últimas estrofas del Pange lingua, un himno de adoración eucarística en latín escrito por Santo Tomás de Aquino.

Estos magníficos versos son una expresión de adoración a Nuestro Señor en el Santísimo Sacramento. Por eso se suelen cantar antes de la bendición que el sacerdote realiza con la custodia.

El Jueves Santo, después de la Misa de la Cena del Señor, los fieles están invitados a participar en la adoración del Santísimo Sacramento durante toda la noche. Esto representa a los discípulos que fueron invitados a permanecer despiertos toda la noche con el Señor antes de la traición de Judas. Cantando el Tantum ergo en este momento es como se obtiene la indulgencia plenaria.

Las tres primeras condiciones (Confesión, Comunión y oraciones por las intenciones del Papa) se pueden llevar a cabo unos días antes o después de realizar las obras enriquecidas con la indulgencia (en este caso, cantar el Tantum ergo durante la adoración); pero es recomendable que la Comunión y la oración tengan lugar el mismo día en que se realice la obra.

Esta es la letra del Tantum ergo:

Tantum ergo Sacramentum
Veneremur cernui
Et antiquum documentum
Novo cedat ritui
Praestet fides supplementum
Sensuum defectui.

Laus et iubilatio,
Salus, honor, virtus quoque
Sit et benedictio
Procedenti ab utroque
Compar sit laudatio.
Amen.

Y ésta una traducción al español:

Veneremos, pues, reverentes
tan sublime Sacramento;
y la antigua figura (litúrgica)
ceda el puesto al nuevo rito;
la fe supla
la incapacidad de los sentidos.

Al Engendrador (el Padre) y al Engendrado (el Hijo)
sean dadas alabanzas y júbilo,
gloria, honor, poder y bendición;
una gloria igual sea dada
al que de ambos procede (el Espíritu Santo).
Amén.

Primicias Rurales

Fuente: ACI Prensa

El Papa: No teman si el Señor los llama, en Él los corazones encuentran paz

El Papa: No teman si el Señor los llama, en Él los corazones encuentran paz

El Papa León XIV envía un mensaje a las Conferencias SEEK26, que se celebran simultáneamente en Ohio, Texas y Colorado. Dirigiéndose a los jóvenes, les recuerda que el celo misionero nace de un encuentro auténtico con Cristo; una alegría que es imposible no compartir.

Por Benedetta Capelli

Ciudad del Vaticano, sábado 3 enero (PR/25) —  «Queridos jóvenes, ¿qué buscan? ¿Por qué están aquí en esta conferencia?». Estas son las preguntas que el Papa León XIV dirigió en un videomensaje en inglés a los numerosos participantes de SEEK26, una iniciativa que comenzó el jueves 1 de enero y concluirá el lunes 5 de enero, y se celebra simultáneamente en Columbus, Ohio, Fort Worth, Texas, y Denver, Colorado, en los Estados Unidos.

El evento – organizado por FOCUS (Fellowship of Catholic University Students) – reúne a miles de católicos y está marcado por la oración, la adoración, las conferencias y las celebraciones.

Papa León XIV

Las preguntas del Papa llegan al corazón de quienes lo escuchan. Son las palabras que Jesús dirigió a sus discípulos y que aún hoy nos inquietan y nos interpelan. Preguntas que inquietan, que nos hacen reflexionar, que nos inspiran a seguir adelante.

“La respuesta se encuentra en una persona. Sólo el Señor Jesús nos trae verdadera paz y alegría, y colma cada uno de nuestros deseos más profundos”.

El celo misionero

León XIV invita a los jóvenes a estar «abiertos a lo que el Señor tiene reservado» para cada persona presente. Las conferencias, enfatiza, pueden ser una oportunidad para encontrarnos con Cristo por primera vez o para profundizar nuestra relación con él. Sin embargo, es evidente que después de encontrarlo, todo cambia, y como los discípulos, podemos decir: «¡Hemos encontrado a quien buscábamos!»; de ahí el espíritu misionero.

“El celo misionero nace del encuentro con Cristo. Deseamos compartir con los demás lo que hemos recibido, para que también ellos conozcan la plenitud del amor y la verdad que solo se encuentran en Él”.

Déjense guiar

Por lo tanto, el Papa León asegura sus oraciones por una alegría compartida en un auténtico encuentro con el Señor, e insta a los jóvenes, durante estos días de amistad y adoración Eucarística, a no tener miedo de preguntar qué espera Jesús de ellos, ya sea el sacerdocio, la vida religiosa, el matrimonio o la vida familiar.

“Si sienten la llamada del Señor, no tengan miedo. Una vez más, permítanme enfatizar que solo Él conoce los deseos más profundos, quizás ocultos, de su corazón y el camino que los llevará a la verdadera plenitud. ¡Dejen que Él los guíe!”.

Finalmente, el Pontífice encomienda a la Virgen María las conferencias, iniciadas en la Solemnidad de María, Madre de Dios, para que a través de ella podamos llegar a Jesús, a su amor, y encontrar la paz en Aquel que tanto hemos buscado.

Primicias Rurales

Fuente: Vatican News