5 pensamientos de santa Teresita para vivir el Adviento, el tiempo de preparación para la llegada de Jesús

5 pensamientos de santa Teresita para vivir el Adviento, el tiempo de preparación para la llegada de Jesús

El Adviento avanza, y para aprovecharlo bien, meditemos estos cinco pensamientos que nos ayudarán a acercarnos a Jesús que está por nacer en la Navidad

España, viernes 12 diciembre (PR/25) — Santa Teresa de Lisieux, llamada popularmente, Santa Teresita del Niño Jesús, “Pequeña Flor”, es famosa por su vida sencilla y hermosa como monja carmelita. En particular, su profunda autobiografía, Historia de un alma, sigue cautivando los corazones de quienes la leen.

A continuación se recogen unos pocos fragmentos seleccionados de sus escritos para ayudarnos en nuestra preparación espiritual individual para la Navidad, reconociendo nuestra pequeñez y nuestra constante necesidad de la amable misericordia de Jesús.

 

1Flores para Jesús

«Los días de mi primera comunión han quedado grabados en mi corazón como un recuerdo sin nubes (…) ¿Te acuerdas, Madre querida, del precioso librito que hiciste para mí tres meses antes de mi primera comunión…? Aquel librito me ayudó a preparar metódica y rápidamente mi corazón; pues aunque ya lo venía preparando desde hacía mucho tiempo, era necesario darle un nuevo impulso, llenarlo de flores nuevas para que Jesús pudiese descansar a gusto en él».

2El juguetito del Niño Jesús

«Desde hacía algún tiempo, me había ofrecido al Niño Jesús para ser su juguetito. Le había dicho que no me utilizase como uno de esos juguetes caros que los niños se contentan con mirar sin atreverse a tocarlos, sino como una pelotita sin valor que pudiera tirar al suelo, o pegar con el pie, o abrirla, o dejarla en un rincón, o bien, si le apetecía, estrecharla contra su corazón. En una palabra, quería divertir al Niño Jesús, agradarle, entregarme a sus caprichos infantiles».

 

3Pequeños sacrificios

«Yo soy un alma muy pequeña que no puede ofrecer a Dios más que cosas muy pequeñas. Es más, con frecuencia me ocurre que dejo escapar algunos de esos pequeños sacrificios que dan al alma tanta paz. Pero eso no me desanima: me resigno a tener un poco menos de paz, y procuro poner más cuidado la próxima vez».

4Imitar a María Magdalena

«Sobre todo, imito la conducta de [María] la Magdalena. Su asombrosa, o, mejor dicho, su amorosa audacia, que cautiva el corazón de Jesús, seduce al mío. Sí, estoy segura de que, aunque tuviera sobre la conciencia todos los pecados que pueden cometerse, iría, con el corazón roto de arrepentimiento, a echarme en brazos de Jesús, pues sé cómo ama al hijo pródigo que vuelve a él».

5Ascensor al cielo

«¡El ascensor que ha de elevarme hasta el cielo son tus brazos, Jesús! Y para eso, no necesito crecer; al contrario, tengo que seguir siendo pequeña, tengo que empequeñecerme más y más».

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Fuente: Aleteia
Caridad: la virtud principal para este tiempo de Adviento

Caridad: la virtud principal para este tiempo de Adviento

El Adviento representa la oportunidad de comenzar con el Año litúrgico y hacer un verdadero cambio a nuestra vida cristiana ejerciendo la virtud de la caridad
España, miércoles 10 diciembre (PR/25) — Muchas veces malentendemos el concepto de la caridad, sin tomar en cuenta que se trata de una virtud teologal que perdurará hasta después de nuestra vida terrena, por lo que debe ejercitarse en todo momento.
Y si no le hemos hecho con frecuencia, el Adviento es una gran oportunidad para estrenar esta virtud.

¿Qué es la caridad?

Comentamos que es posible que creamos que «hacer la caridad» significa dar limosna a los pobres y que con eso basta para que nuestra conciencia se tranquilice. Sin embargo, es mucho más que eso.

De acuerdo con el Catecismo de la Iglesia católica, la caridad es una virtud teologal que se nos ha dado en el Bautismo, pero también nos capacita para amar; leamos:

La caridad es la virtud teologal por la cual amamos a Dios sobre todas las cosas por Él mismo y a nuestro prójimo como a nosotros mismos por amor de Dios (CEC 1822).

El amor es la razón por la que Cristo se entregó por nosotros. Por eso lo convirtió en un mandamiento nuevo:

«… ámense los unos a los otros. Así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros» (Jn 13, 34)

El Catecismo destaca que «La caridad asegura y purifica nuestra facultad humana de amar. La eleva a la perfección sobrenatural del amor divino».

El Adviento y las obras de caridad

Esa es la razón por la cual en el Adviento, que es el mismo cristianismo, debe preponderar la caridad en todas nuestras buenas acciones acciones .

Jesús nos dejó un gran compromiso. Porque las expresiones del amor son abundantes y variadas, pero podemos encontrarlas fácilmente en las obras de misericordia corporales, y algunas, en cierta manera son fáciles de ejecutar: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo… pero ¿dar posada al peregrino?

¿quién en estos tiempos se atreve a acoger a un desconocido en su casa? o ¿visitar al preso? Por eso se pone más complicado.

Sin embargo, podemos visitar a un enfermo o acompañar a quien pierda un familiar – por aquella obra de «sepultar a los muertos» -.

Y, más aún, poner en práctica las obras espirituales, que, sinceramente, son más difíciles: «enseñar al que no sabe» – a veces ni nosotros mismos estamos capacitados para hablar de nuestra fe -; «dar buen consejo al que lo necesite» – ¿y si no es correcto lo que les digamos?.

¿O qué tal estas otras? «Corregir al que se equivoca» – aunque nosotros no seamos perfectos ni los más indicados – ; «perdonar al que nos ofende», «sufrir con paciencia los defectos del prójimo»… ¡Qué fuerte!

Y falta aún: «Consolar al triste» aunque nosotros también lo estemos. Y, por último: «Rezar a Dios por los vivos y por los difuntos», sobre todo si no tenemos la costumbre de hacer oración.

Por eso, reiteramos: el Adviento es el tiempo propicio para poner en práctica la virtud de la misericordia, amando de verdad a Dios y al prójimo.

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Fuente: Aleteia

Ha vuelto a la Iglesia gracias a su hijo… ¡que todavía ni ha nacido!

Ha vuelto a la Iglesia gracias a su hijo… ¡que todavía ni ha nacido!

Foto: El bello camino de Hanna para preparar el nacimiento de Jack y el de Jesús 

Por Patricia Navas

 

España, martes 9 diciembre (PR/25) — Hanna está viviendo un Adviento único. Este año todo es nuevo: está en la recta final de su embarazo, se acaba de mudar (de Estados Unidos a España) y ha vuelto a la Iglesia después de muchos años alejada.

“Cuando descubrí que estaba embarazada, el pasado mes de marzo, pensé que sería importante para él tener valores en casa y estar rodeado de una comunidad de gente buena, como la que a mí me había ayudado cuando era pequeña”, explica a Aleteia.

En agosto, ella y su marido, Borja, se trasladaron a Barcelona, la ciudad de su familia política.

“Me encontré un poco perdida tras dejar a mi familia y un trabajo estable y encontrarme con todos los síntomas y retos que presenta la maternidad”, explica.

“Pensé: ¡por probar…! Lo hice más por el niño”, confiesa. Entonces Hanna acudió a un retiro de Emaús. “Fue como un cambio de chip”, asegura.

Todo cambió en Emaús

 

En un solo fin de semana “me di cuenta de que la religión no es para castigar ni para hacerte sentir culpable”.

Ahora va a adoración cada jueves. “Ahí encuentro mucha paz -asegura-. Tengo miedo al parto, a cómo seré como madre, a encontrar un trabajo después, a formar una familia en un país nuevo, son muchos cambios… pero estoy tranquila”.

Hanna asegura que la fe y la comunidad que ha conocido en Santa Inés le han ayudado a afrontar tantos cambios.

Ofrecerle un hogar

Hanna sabe que la próxima Navidad será diferente. En esta ocasión, la preparación para el nacimiento de Jesús está unida a la del nacimiento de su primer hijo.

“Quiero estar en casa y ofrecerle un hogar cuando llegue -señala-. Hemos hecho reformas y ha sido un poco estresante, pero queremos que tenga una calidez”.

Ya tienen una corona de Adviento y el matrimonio ha pensado en decoración y música navideña.

“La Navidad es una época muy bonita -dice-, de ese tiempo guardo los mejores recuerdos con mi familia”.

En adelante, se juntarán las tradiciones españolas con las estadounidenses. “Cantar villancicos, hacer galletas, decorar el árbol, pegar al tió (costumbre catalana) , jugar en la nieve,… yo quiero hacer lo mismo para nuestro hijo, ahora nos toca a nosotros”.

El Tió de Nadal tiene raíces muy antiguas, vinculadas a las celebraciones paganas del solsticio de invierno. En sus orígenes, el Tió representaba la conexión con la naturaleza, y al quemarlo en la chimenea, proporcionaba luz y calor en los días más oscuros del año. A medida que la tradición evolucionó, el Tió dejó de ser solo un símbolo de abrigo y pasó a convertirse en el portador de dulces y, con el tiempo, de los regalos navideños que conocemos actualmente.

En la actualidad, el Tió ya no se quema, y en lugar de proporcionar calor, expulsa sorpresas que van desde dulces hasta pequeños regalos. Sin embargo, la esencia de la tradición catalana permanece intacta: celebrar en familia, compartir momentos llenos de humor y disfrutar de la magia navideña.

En muchas localidades de Cataluña, además de los hogares, el Tió también tiene presencia en mercados navideños, donde se organizan actividades para que niñas y niños puedan participar en esta tradición aunque estén lejos de casa.

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Fuente: Aleteia

León XIV: Jesús nos revela un Dios que nos involucra en lo cotidiano

León XIV: Jesús nos revela un Dios que nos involucra en lo cotidiano

Por Patricia Ynestroza
– Ciudad del Vaticano, lunes 8 de diciembre (PR/25) — En una de sus catequesis jubilares más recientes, el Papa León XIV recordó que el Adviento no es una espera pasiva, sino un tiempo para participar activamente en la historia de Dios.
Subrayó que la fe se vive en lo cotidiano y llamó a los fieles a servir a los más necesitados, siguiendo el ejemplo de Alberto Marvelli, joven italiano que dedicó su vida al prójimo. En el adviento recordamos la primera venida de Jesús, el Dios con nosotros, para aprender a reconocerlo.

En el marco del Jubileo de la Esperanza, el Papa León XIV destacó que el tiempo de Adviento no es un período de espera pasiva, sino una invitación a participar activamente en la historia de Dios.

Recordando la primera venida de Jesús y preparándonos para su regreso, el Pontífice subrayó que la Navidad nos revela un Dios que nos involucra: “Esperar significa participar”, afirmó.

“Entonces estaremos juntos para siempre: con Él, con todos nuestros hermanos y hermanas, y con toda criatura, en un mundo finalmente redimido: la nueva creación.”

Un momento en la Plaza de San Pedro en la catequesis jubilar   (ANSA)

Dios está en lo cotidiano

El Papa explicó que Dios se manifiesta en lo cotidiano y que los laicos tienen un papel central en reconocer su presencia y actuar con fe en medio del mundo. “No se trata de mirar desde fuera, sino de involucrarse en la vida, en los problemas y en las bellezas del mundo”, dijo León XIV.

“La Navidad de Jesús nos revela un Dios que nos involucra: María, José, los pastores, Simeón, Ana, y más adelante Juan Bautista, los discípulos y todos los que encuentran al Señor son llamados a participar. Es un gran honor, ¡y qué vértigo! Dios nos involucra en su historia, en sus sueños.”

Servir al Reino de Dios da alegría

Para ilustrar esta enseñanza, recordó la vida de Alberto Marvelli, joven italiano del siglo XX, ingeniero y activista de la Acción Católica, que dedicó su corta vida a servir a los más necesitados durante la Segunda Guerra Mundial. Murió a los 28 años, pero su ejemplo muestra que “servir al Reino de Dios da alegría incluso en medio de grandes riesgos”.

“El lema del Jubileo, “Peregrinos de esperanza”, no es un simple eslogan; es un programa de vida: significa caminar y esperar, no con las manos cruzadas, sino participando.”

El Papa invitó a los fieles a reflexionar: ¿Estamos poniendo nuestros talentos al servicio del bien? ¿Actuamos con la perspectiva del Reino de Dios o solo nos quejamos? “Una sonrisa puede ser signo de la gracia que habita en nosotros”, concluyó.

León XIV recordó que nadie salva al mundo solo, ni siquiera Dios. La verdadera esperanza del Adviento se vive participando juntos, caminando como “peregrinos de esperanza” hasta el regreso definitivo de Jesús.

“Dios no está fuera del mundo ni de esta vida: hemos aprendido a buscarlo en la primera venida de Jesús, Dios-con-nosotros, entre las realidades de la vida. Hay que buscarlo con inteligencia, corazón y manos a la obra.”

 

 

 

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Fuente: Vatican News

Cómo planificar un Adviento tranquilo y lleno de oración

Cómo planificar un Adviento tranquilo y lleno de oración

¿Anhelas un Adviento tranquilo y devoto, preparándote para el nacimiento de Nuestro Señor? Estás en el lugar correcto ¡Hagámoslo juntos!

España, lunes 8 diciembre (PR/25) — Mientras las tiendas promocionan versiones «más grandes y mejores» de todo, te invitamos a vivir un diciembre tranquilo, silencioso y reflexivo para prepararnos al nacimiento de Nuestro Señor. ¿Tú sumas? Hagámoslo juntos. Este es un plan para tener un Adviento en paz este año.

1SIMPLEMENTE DI NO

 

Adviento-tranquilo

 

¿Te sobrecargas de compromisos y te comprometes en exceso con demasiada facilidad?
Si hay algo que puede hacer tu Adviento más tranquilo, es decir con prudencia no te comprometas de más en actividades que puedan distraerte de vivir el Adviento. Basta con decir amablemente un «no, gracias».

Quizás este año puedes ver con tu familia un maratón de películas navideñas, en lugar de gastar en entradas de cine o de algún teatro.

Y al decir «no», podríamos buscar un pequeño sacrificio que hacer durante este Adviento para preparar nuestros corazones para la Navidad, al igual que nos sacrificamos durante la Cuaresma para prepararnos para la Pascua. Puedes probar dejar las redes sociales durante todo el Adviento y así ofrecer ese pequeño sacrificio. O realizar actos de solidaridad. Hay mucha gente necesita de alimento y consuelo.

2¡PARA QUE PUEDAS DECIR QUE SÍ!

Cada vez que decimos «no» a algo, abrimos un espacio en nuestras vidas y agendas para decir «sí» a otra cosa.

Así que preguntémonos: ¿a qué vale realmente la pena decir «sí»?

A lo mejor puede ser un calendario de Adviento con libros ilustrados. Puedes hacer uno para tus hijos o bien hacerlo juntos. Así verás el fruto del tiempo y el esfuerzo.

 

Di «sí» a hacer comidas caseras: hornear algo en casa con ellos les puede ayudar a pasar tiempo juntos.

 

Di «sí» a enviar tarjetas de Navidad: podrás ver las caras de tus amigos y también colocar en un lugar especial las cartas que reciban como familia.

Di «sí» al tiempo diario de oración de Adviento. Puedes seleccionar un devocionario y buscar inspiración en ellos, así como en las Sagradas Escrituras.

Cada «sí» será diferente y puede variar entre cada familia, pero pensemos en lo que nos gusta lo suficiente como para decir «sí» este año. Pensemos realmente en lo que aumentará nuestra alegría esta Navidad, en lugar de dejarnos tambalearnos en las fiestas estresados y abrumados.

3PREPÁRATE LO ANTES POSIBLE

iglesia hispana

 

Piensa en preparar todos las decoraciones y obsequios antes de cierta fecha, esto evitará que tengas estrés buscando los obsequios a última hora. En general, cuanto más nos preparamos con antelación, más tranquilas serán las cosas después. (¡Esto es válido para la vida, no solo para el Adviento!)

Ya sea preparando, haciendo las compras navideñas a principios de temporada, podemos buscar formas de prepararnos con antelación para que el Adviento sea más tranquilo y apacible. Pero lo más importante es la inmersión en la espiritualidad.

¿Por qué es importante?

Lo más importante para tener un Adviento tranquilo es hacer espacio en tu agenda —para la oración, para la tranquilidad, para escuchar la voz de Dios— y para disfrutar realmente este tiempo con tus seres queridos. El tiempo que pases con Jesús es lo más importante a lo que puedes decir que sí.

Las oraciones de Adviento se centran en la esperanza, preparación y vigilancia para la venida de Jesús, pidiendo un corazón vigilante, serenos, perdonar y amar, mientras se espera la Navidad, con frases como «Ven, Señor, no tardes», «Enciende nuestras almas», y pidiendo un corazón que sepa esperar, amar y perdonar, enfocándose en la llegada del Mesías como luz y salvación, y usando la Corona de Adviento como símbolo de esa espera y esperanza creciente.
Aquí van unas oraciones Generales de Adviento
  • Para pedir un corazón preparado: «Señor Jesús, en este tiempo de Adviento te rogamos que nos concedas un corazón vigilante, lleno de esperanza y amor por tu venida. Inflama nuestros corazones Espíritu Santo, para que llenos de valentía, permanezcamos alertas y volcados en amor hacia nuestro prójimo, esperando tu llegada. Amén.».
  • Para sanar y amar: «Padre Celestial, sana mi corazón durante este tiempo de Adviento. Ayúdame a amar más plenamente, perdonar más generosamente. Esperar con más paciencia la Navidad, abrazando cada día y cada hora sabiendo la alegría que nos espera. En Tu nombre te lo ruego. Amén.».
  • Para bajar el ritmo: «Querido Jesús, eres la esperanza en nuestro mundo caótico. Este Adviento, ayúdanos a bajar el ritmo, escuchar tu voz y concentrarnos en lo que realmente importa. Ponemos nuestra esperanza en ti mientras preparamos nuestros corazones para celebrar tu nacimiento en Navidad. Amén.». 

 

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Fuente: Aleteia / IA