Alianza estratégica entre CREA y Cargill: El futuro de la agricultura sostenible en Argentina

Alianza estratégica entre CREA y Cargill: El futuro de la agricultura sostenible en Argentina

Se trata de una iniciativa conjunta basada en datos, evidencia científica y trabajo territorial para fortalecer la competitividad y sostenibilidad del agro

 

Buenos Aires, jueves 30 abril (PR/26) – La Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA) y Cargill Argentina anuncian una nueva etapa de Sistemas Productivos Sostenibles, un proyecto orientado a medir, comprender y mejorar la sostenibilidad de los sistemas agrícolas en la Argentina.

Esta fase articula la experiencia técnica y la red territorial de CREA con la capacidad de escala de Cargill, con el objetivo de generar información, aprendizajes y herramientas que contribuyan a una producción más eficiente y responsable.

El proyecto integra un enfoque basado en datos, evidencia científica y trabajo en territorio, con el objetivo de generar información confiable y comparable que contribuya a la toma de mejores decisiones a nivel productivo, empresarial y del agro argentino.

En un contexto en el que la agricultura enfrenta el desafío de sostener su competitividad en el largo plazo, esta alianza propone abordar de manera integrada las dimensiones económica, ambiental y social de la sostenibilidad, promoviendo una producción más eficiente, responsable y resiliente.

“El desarrollo de sistemas productivos sostenibles requiere articulación, evidencia y compromiso en el territorio. Esta alianza con CREA nos permite avanzar en ese camino, fortaleciendo la generación de información y promoviendo mejoras concretas en el sistema agroindustrial”, señaló Fernando Cozzi, Country Representative de Cargill Argentina.

Por su parte, Fernando de Nevares, empresario agropecuario y presidente de CREA, afirmó: “Este proyecto refleja el valor del trabajo colaborativo y de la toma de decisiones basada en datos para generar conocimiento aplicado. Buscamos aportar herramientas concretas que ayuden a los empresarios a mejorar su desempeño y sostener la competitividad del sector en el tiempo. La clave es compartir para mejorar, integrar datos para decidir mejor y hacerlo con una mirada sistémica: entender cómo impactan las decisiones no de manera aislada, sino sobre el sistema productivo completo”.

Un enfoque integral en tres etapas

El proyecto se desarrollará en tres etapas complementarias. En una primera instancia, se diseñará y validará un sistema integral de indicadores de sostenibilidad y se construirán las bases de datos necesarias para establecer una línea de base robusta.

En una segunda etapa, se avanzará en el análisis e interpretación de resultados, identificando brechas y oportunidades de mejora. Finalmente, una tercera etapa llevará estos aprendizajes al territorio mediante ensayos y casos demostrativos que permitan evaluar el impacto de distintas prácticas productivas.

El alcance territorial incluirá regiones productivas del Gran Chaco y la Región Pampeana, con potencial expansión en función de la disponibilidad de información y la participación de empresas.

Impacto esperado

Entre los principales resultados del proyecto se incluyen el desarrollo de un sistema integral de indicadores de sostenibilidad, la generación de una línea de base del estado actual de los sistemas agrícolas, la construcción de marcos de referencia para la toma de decisiones y la implementación de casos demostrativos en campo.

Asimismo, la iniciativa busca fortalecer el posicionamiento de ambas organizaciones como socios estratégicos en la generación de información transparente y de valor público, contribuyendo al desarrollo de una agricultura más sostenible, competitiva y responsable.

Sobre CREA: es una organización sin fines de lucro conformada por empresarios agropecuarios que intercambian conocimiento, ideas y experiencias en una red colaborativa orientada a la mejora continua de la gestión empresarial, social y ambiental. Con cerca de 2200 empresas distribuidas en todo el país, el Movimiento CREA se sostiene sobre cuatro pilares fundamentales: la experimentación, la capacitación, la transferencia de conocimiento y la integración a la comunidad. Su propósito es inspirar personas, potenciar empresas e impulsar comunidades para crear un mundo mejor. Más información en crea.org.ar

Sobre Cargill: está comprometida a proporcionar soluciones alimentarias y agrícolas para nutrir el mundo de manera segura, responsable y sostenible. En el ámbito del suministro, colaboramos con agricultores y clientes para conseguir, fabricar y entregar productos vitales para toda la vida. Nuestros 155.000 miembros del equipo innovan con propósito, proporcionando a los clientes lo esencial para la vida para que las empresas puedan crecer, las comunidades prosperen y los consumidores vivan bien. Con más de 160 años de experiencia como empresa familiar, nuestro objetivo es mejorar nuestros valores. Ponemos a la gente primero. Nos hicimos más ruidosos. Hacemos lo correcto – hoy y para las generaciones venideras. Para más información, visita Cargill.com y nuestro Centro de Noticias.

Primicias Rurales

“¡Ha resucitado!”

“¡Ha resucitado!”

Evangelio de hoy y lecturas

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis 1, 1 — 2, 2

 

Al principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra estaba informe y vacía; la tiniebla cubría la superficie del abismo, mientras el espíritu de Dios se cernía sobre la faz de las aguas. Dijo Dios:
«Exista la luz».

Y la luz existió.

Vio Dios que la luz era buena. Y separó Dios la luz de la tiniebla. Llamó Dios a la luz «día» y a la tiniebla llamó «noche».

Pasó una tarde, pasó una mañana: el día primero.

Y dijo Dios:
«Exista un firmamento entre las aguas, que separe aguas de aguas».

E hizo Dios el firmamento y separó las aguas de debajo del firmamento de las aguas de encima del firmamento.

Y así fue.

Llamó Dios al firmamento «cielo».

Pasó una tarde, pasó una mañana: el día segundo.

Dijo Dios:
«Júntense las aguas de debajo del cielo en un solo sitio, y que aparezca lo seco».

Y así fue.

Llamó Dios a lo seco «tierra», y a la masa de las aguas llamó «mar».

Y vio Dios que era bueno.

Dijo Dios:
«Cúbrase la tierra de verdor, de hierba verde que engendre semilla, y de árboles frutales que den fruto según su especie y que lleven semilla sobre la tierra».

Y así fue.

La tierra brotó hierba verde que engendraba semilla según su especie, y árboles que daban fruto y llevaban semilla según su especie.

Y vio Dios que era bueno.

Pasó una tarde, pasó una mañana: el día tercero.

Dijo Dios:
«Existan lumbreras en el firmamento del cielo, para separar el día de la noche, para señalar las fiestas, los días y los años, y sirvan de lumbreras en el firmamento del cielo, para iluminar sobre la tierra».

Y así fue.

E hizo Dios dos lumbreras grandes: la lumbrera mayor para regir el día, la lumbrera menor para regir la noche; y las estrellas. Dios las puso en el firmamento del cielo para iluminar la tierra, para regir el día y la noche y para separar la luz de la tiniebla.

Y vio Dios que era bueno.

Pasó una tarde, pasó una mañana: el día cuarto.

Dijo Dios:
«Bullan las aguas de seres vivientes, y vuelen los pájaros sobre la tierra frente al firmamento del cielo».

Y creó Dios los grandes cetáceos y los seres vivientes que se deslizan y que las aguas fueron produciendo según sus especies, y las aves aladas según sus especies.

Y vio Dios que era bueno.

Luego los bendijo Dios, diciendo:
«Sed fecundos y multiplicaos, llenad las aguas del mar; y que las aves se multipliquen en la tierra».

Pasó una tarde, pasó una mañana: el día quinto.

Dijo Dios:
«Produzca la tierra seres vivientes según sus especies: ganados, reptiles y fieras según sus especies».

Y así fue.

E hizo Dios las fieras según sus especies, los ganados según sus especies y los reptiles según sus especies.

Y vio Dios que era bueno.

Dijo Dios:
«Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine los peces del mar, las aves del cielo, los ganados y los reptiles de la tierra».

Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y mujer los creó.

Dios los bendijo; y les dijo Dios:
«Sed fecundos y multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que se mueven sobre la tierra».

Y dijo Dios:
«Mirad, os entrego todas las hierbas que engendran semilla sobre la superficie de la tierra y todos los árboles frutales que engendran semilla: os servirán de alimento. Y la hierba verde servirá de alimento a todas las fieras de la tierra, a todas las aves del cielo, a todos los reptiles de la tierra y a todo ser que respira».

Y así fue.

Vio Dios todo lo que había hecho, y era muy bueno.

Pasó una tarde, pasó una mañana: el día sexto.

Así quedaron concluidos el cielo, la tierra y todo el universo.

Y habiendo concluido el día séptimo la obra que había hecho, descansó el día séptimo de toda la obra que había hecho.

SALMO:

Sal 103, 1-2a. 5-6. 10 y 12. 13-14. 24 y 35c
R/. Envía tu espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.

Bendice, alma mía, al Señor:
¡Dios mío, qué grande eres!
Te vistes de belleza y majestad,
la luz te envuelve como un manto. R/.

Asentaste la tierra sobre sus cimientos,
y no vacilará jamás;
la cubriste con el manto del océano,
y las aguas se posaron sobre las montañas. R/.

De los manantiales sacas los ríos,
para que fluyan entre los montes;
junto a ellos habitan las aves del cielo,
y entre las frondas se oye su canto. R/.

Desde tu morada riegas los montes,
y la tierra se sacia de tu acción fecunda;
haces brotar hierba para los ganados,
y forraje para los que sirven al hombre.
Él saca pan de los campos. R/.

Cuántas son tus obras, Señor,
y todas las hiciste con sabiduría;
la tierra está llena de tus criaturas.
¡Bendice, alma mía, al Señor! R/.

 

Segunda lectura

Gn 22, 1-18

 

En aquellos días, Dios puso a prueba a Abrahán. Le dijo:
«¡Abrahán!».

El respondió:
«Aquí estoy».

Dios dijo:
«Toma a tu hijo único, al que amas, a Isaac, y vete a la tierra de Moria y ofrécemelo allí en holocausto en uno de los monte que yo te indicaré».

Abrahán madrugó, aparejó el asno y se llevó consigo a dos criados y a su hijo Isaac; cortó leña para el holocausto y se encaminó al lugar que le había indicado Dios.

Al tercer día levantó Abrahán los ojos y divisó el sitio desde lejos. Abrahán dijo a sus criados:
«Quedaos aquí con el asno; yo con el muchacho iré hasta allá para adorar, y después volveremos con vosotros».

Abrahán tomó la leña para el holocausto, se la cargó a su hijo Isaac, y él llevaba el fuego y el cuchillo. Los dos caminaban juntos.

Isaac dijo a Abrahán, su padre:
«Padre».

Él respondió:
«Aquí estoy, hijo mío».

El muchacho dijo:
«Tenemos fuego y leña, pero, ¿dónde está el cordero para el holocausto?».

Abrahán contestó:
«Dios proveerá el cordero para el holocausto, hijo mío». Y siguieron caminando juntos.

Cuando llegaron al sitio que le había dicho Dios, Abrahán levantó allí el altar y apiló la leña, luego ató a su hijo Isaac y lo puso sobre el altar, encima de la leña. Entonces Abrahán alargó la mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo. Pero el ángel del Señor le gritó desde el cielo:
«¡Abrahán, Abrahán!».

Él contestó:
«Aquí estoy».

El ángel le ordenó:
«No alargues la mano contra el muchacho ni le hagas nada. Ahora he comprobado que temes a Dios, porque no te has reservado a tu hijo, a tu único hijo».

Abrahán levantó los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos en la maleza. Se acercó, tomó el carnero y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo.

Abrahán llamó aquel sitio «El Señor ve», por lo que se dice aún hoy «En el monte el Señor es visto».

El ángel del Señor llamó a Abrahán por segunda vez desde el cielo y le dijo:
«Juro por mí mismo, oráculo del Señor: por haber hecho esto, por no haberte reservado tu hijo, tu hijo único, te colmaré de bendiciones y multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo y como la arena de la playa. Tus descendientes conquistarán las puertas de sus enemigos. Todas las naciones de la tierra se bendecirán con tu descendencia, porque has escuchado mi voz».

SALMO

Sal 15, 5 y 8. 9-10. 11
R/. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.

El Señor es el lote de mi heredad y mi copa,
mi suerte está en tu mano.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré. R/.

Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa esperanzada.
Porque no me abandonarás en la región de los muertos
ni dejarás a tu fiel ver la corrupción. R/.

Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha. R/.

 

Tercera lectura

Lectura del libro del Éxodo 14, 15 — 15, 1a

 

En aquellos días, el Señor dijo a Moisés:
«¿Por qué sigues clamando a mí? Di a los hijos de Israel que se pongan en marcha. Y tú, alza tu cayado, extiende tu mano sobre el mar y divídelo, para que los hijos de Israel pasen por medio del mar, por lo seco. Yo haré que los egipcios se obstinen y entren detrás de vosotros, y me cubriré de gloria a costa del faraón y de todo su ejército, de sus carros y de sus jinetes. Así sabrán los egipcios que yo soy el Señor, cuando me haya cubierto de gloria a costa del faraón, de sus carros y de sus jinetes».

Se puso en marcha el ángel del Señor, que iba al frente del ejército de Israel, y pasó a retaguardia. También la columna de nube, que iba delante de ellos, se desplazó y se colocó detrás, poniéndose entre el campamento de los egipcios y el campamento de Israel. La nube era tenebrosa y transcurrió toda la noche sin que los ejércitos pudieran aproximarse el uno al otro. Moisés extendió su mano sobre el mar y el Señor hizo retirarse el mar con un fuerte viento del este que sopló toda la noche; el mar se secó y se dividieron las aguas. Los hijos de Israel entraron en medio del mar, en lo seco, y las aguas les hacían de muralla a derecha e izquierda. Los egipcios los persiguieron y entraron tras ellos, en medio del mar: todos los caballos del faraón, sus carros y sus jinetes.

Era ya la vigilia matutina cuando el Señor miró desde la columna de fuego y humo hacia el ejército de los egipcios y sembró el pánico en el ejército egipcio. Trabó las ruedas de sus carros, haciéndolos avanzar pesadamente.

Los egipcios dijeron:
«Huyamos ante Israel, porque el Señor lucha por él contra Egipto».

Luego dijo el Señor a Moisés:
«Extiende tu mano sobre el mar, y vuelvan las aguas sobre los egipcios, sus carros y sus jinetes».

Moisés extendió su mano sobre el mar; y al despuntar el día el mar recobró su estado natural, de modo que los egipcios, en su huida, toparon con las aguas. Así precipitó el Señor a los egipcios en medio del mar.

Las aguas volvieron y cubrieron los carros, los jinetes y todo el ejército del faraón, que había entrado en el mar. Ni uno solo se salvó.

Mas los hijos de Israel pasaron en seco por medio del mar, mientras las aguas hacían de muralla a derecha e izquierda.

Aquel día salvó el Señor a Israel del poder de Egipto, e Israel vio a los egipcios muertos, en la orilla del mar. Vio, pues, Israel la mano potente que el Señor había desplegado contra los egipcios, y temió el pueblo al Señor, y creyó en el Señor y en Moisés, su siervo.

Entonces Moisés y los hijos de Israel entonaron este canto al Señor:

SALMO

Salmo responsorial Ex 15, 1b-2. 3-4. 5-6. 17-18
R/. Cantaré al Señor, gloriosa es su victoria.

Cantaré al Señor, gloriosa es su victoria,
caballos y carros ha arrojado en el mar.
Mi fuerza y mi poder es el Señor,
El fue mi salvación.
Él es mi Dios: yo lo alabaré;
el Dios de mis padres: yo lo ensalzaré. R/.

El Señor es un guerrero,
su nombre es “El Señor”.
Los carros del faraón los lanzó al mar,
ahogó en el mar Rojo a sus mejores capitanes. R/.

Las olas los cubrieron,
bajaron hasta el fondo como piedras.
Tu diestra, Señor, es magnífica en poder,
tu diestra, Señor, tritura al enemigo. R/.

Lo introduces y lo plantas en el monte de tu heredad,
lugar del que hiciste tu trono, Señor;
santuario, Señor, que fundaron tus manos.
El Señor reina por siempre jamás. R/.

 

Cuarta lectura

Lectura del libro de Isaías 54, 5-14

 

Quien te desposa es tu Hacedor: su nombre es Señor todopoderoso. Tu libertador es el Santo de Israel: se llama «Dios de toda la tierra».

Como a mujer abandonada y abatida te llama el Señor; como a esposa de juventud, repudiada —dice tu Dios—.

Por un instante te abandoné, pero con gran cariño te reuniré.

En un arrebato de ira, por un instante te escondí mi rostro, pero con amor eterno te quiero —dice el Señor, tu libertador—.

Me sucede como en los días de Noé: juré que las aguas de Noé no volverían a cubrir la tierra; así juro no irritarme contra ti ni amenazarte.

Aunque los montes cambiasen y vacilaran las colinas, no cambiaría mi amor, ni vacilaría mi alianza de paz —dice el Señor que te quiere—.

¡Ciudad afligida, azotada por el viento, a quien nadie consuela!

Mira, yo mismo asiento tus piedras sobre azabaches, tus cimientos sobre zafiros; haré tus almenas de rubí, tus puertas de esmeralda, y de piedras preciosas tus bastiones.

Tus hijos serán discípulos del Señor, gozarán de gran prosperidad tus constructores.

Tendrás tu fundamento en la justicia: lejos de la opresión, no tendrás que temer; lejos del terror, que no se acercará.

SALMO

Salmo responsorial Sal 29, 2 y 4. 5-6. 11 y 12a y 13b
R/. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.

Te ensalzaré, Señor, porque me has librado
y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.
Señor, sacaste mi vida del abismo,
y me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. R/.

Tañed para el Señor, fieles suyos,
celebrad el recuerdo de su nombre santo;
su cólera dura un instante;
su bondad, de por vida;
al atardecer nos visita el llanto;
por la mañana, el júbilo. R/.

Escucha, Señor, y ten piedad de mí;
Señor, socórreme.
Cambiaste mi luto en danzas.
Señor Dios mío, te daré gracias por siempre. R/.

 

Quinta lectura

Lectura del libro de Isaías 55, 1-11

 

Esto dice el Señor:

«Sedientos todos, acudid por agua; venid, también los que no tenéis dinero: comprad trigo y comed, venid y comprad, sin dinero y de balde, vino y leche.

¿Por qué gastar dinero en lo que no alimenta y el salario en lo que no da hartura?

Escuchadme atentos y comeréis bien, saborearéis platos sustanciosos.

Inclinad vuestro oído, venid a mí: escuchadme y viviréis.

Sellaré con vosotros una alianza perpetua, las misericordias firmes hechas a David: lo hice mi testigo para los pueblos, guía y soberano de naciones.

Tú llamarás a un pueblo desconocido, un pueblo que no te conocía correrá hacia ti; porque el Señor tu Dios, el Santo de Israel te glorifica.

Buscad al Señor mientras se deja encontrar, invocadlo mientras está cerca.

Que el malvado abandone su camino, y el malhechor sus planes; que se convierta al Señor, y él tendrá piedad, a nuestro Dios, que es rico en perdón.

Porque mis planes no son vuestros planes, vuestros caminos no son mis caminos —oráculo del Señor—.

Cuanto dista el cielo de la tierra, así distan mis caminos de los vuestros, y mis planes de vuestros planes.

Como bajan la lluvia y la nieve desde el cielo, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que cumplirá mi deseo y llevará a cabo mi encargo».

SALMO

Salmo responsorial Is 12, 2-3. 4bcde. 5-6
R/. Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación

«Él es mi Dios y Salvador:
confiaré y no temeré,
porque mi fuerza y mi poder es el Señor,
él fue mi salvación».
Y sacaréis aguas con gozo
de las fuentes de la salvación. R/.

«Dad gracias al Señor,
invocad su nombre,
contad a los pueblos sus hazañas,
proclamad que su nombre es excelso». R/.

Tañed para el Señor, que hizo proezas,
anunciadlas a toda la tierra;
gritad jubilosos, habitantes de Sión,
porque es grande es en medio de ti el Santo de Israel. R/.

 

Sexta lectura

Lectura del libro de Baruc 3, 9-15. 32 — 4, 4

 

Escucha, Israel, mandatos de vida; presta oído y aprende prudencia.

¿Cuál es la razón, Israel, de que sigas en país enemigo, envejeciendo en tierra extranjera; de que te crean un ser contaminado, un muerto habitante del Abismo?

¡Abandonaste la fuente de la sabiduría!

Si hubieras seguido el camino de Dios, habitarías en paz para siempre.

Aprende dónde está la prudencia, dónde el valor y la inteligencia, dónde una larga vida, la luz de los ojos y la paz.

¿Quién encontró su lugar o tuvo acceso a sus tesoros?

El que todo lo sabe la conoce, la ha examinado y la penetra; el que creó la tierra para siempre y la llenó de animales cuadrúpedos; el que envía la luz y le obedece, la llama y acude temblorosa; a los astros que velan gozosos arriba en sus puestos de guardia, los llama, y responden: «Presentes», y brillan gozosos para su Creador.

Este es nuestro Dios, y no hay quien se le pueda comparar; rastreó el camino de la inteligencia y se lo enseñó a su hijo, Jacob, se lo mostró a su amado, Israel.

Después apareció en el mundo y vivió en medio de los hombres.

Es el libro de los mandatos de Dios, la ley de validez eterna: los que la guarden vivirán; los que la abandonen morirán.

Vuélvete, Jacob, a recibirla, camina al resplandor de su luz; no entregues a otros tu gloria, ni tu dignidad a un pueblo extranjero.

¡Dichosos nosotros, Israel, que conocemos lo que agrada al Señor!

SALMO

Salmo responsorial Sal 18, 8. 9. 10. 11
R/. Señor, tú tienes palabras de vida eterna

La ley del Señor es perfecta
y es descanso del alma;
el precepto del Señor es fiel
e instruye a los ignorantes. R/.

Los mandatos del Señor son rectos
y alegran el corazón;
la norma del Señor es límpida
y da luz a los ojos. R/.

El temor del Señor es puro
y eternamente estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y eternamente justos. R/.

Más preciosos que el oro,
más que el oro fino;
más dulce que la miel
de un panal que destila. R/.

 

Séptima lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel 36, 16-28

 

Me vino esta palabra del Señor: «Hijo de hombre, la casa de Israel profanó con su conducta y sus acciones la tierra en que habitaba.

Me enfurecí contra ellos, por la sangre que habían derramado en el país, y por haberlo profanado con sus ídolos.

Los dispersé por las naciones, y anduvieron dispersos por diversos países. Los he juzgado según su conducta y sus acciones.

Al llegar a las diversas naciones, profanaron mi santo nombre, ya que de ellos se decía: “Estos son el pueblo del Señor y han debido abandonar su tierra”.

Así que tuve que defender mi santo nombre, profanado por la casa de Israel entre las naciones adonde había ido.

Por eso, di a la casa de Israel: “Esto dice el Señor Dios:
No hago esto por vosotros, casa de Israel, sino por mi santo nombre, profanado por vosotros en las naciones a las que fuisteis.

Manifestaré la santidad de mi gran nombre, profanado entre los gentiles, porque vosotros lo habéis profanado en medio de ellos.

Reconocerán las naciones que yo soy el Señor —oráculo del Señor Dios—, cuando por medio de vosotros les haga ver mi santidad.

Os recogeré de entre las naciones, os reuniré de todos los países y os llevaré a vuestra tierra.

Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará: de todas vuestras inmundicias e idolatrías os he de purificar; y os daré un corazón nuevo, y os infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.

Os infundiré mi espíritu, y haré que caminéis según mis preceptos, y que guardéis y cumpláis mis mandatos.

Y habitaréis en la tierra que di a vuestros padres. Vosotros seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Dios”».

SALMO

Salmo responsorial Sal 41, 3. 5bcd; 42, 3. 4
R/. Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío

Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios? R/.

Cómo entraba en el recinto santo,
cómo avanzaba hacia la casa de Dios,
entre cantos de júbilo y alabanza,
en el bullicio de la fiesta. R/.

Envía tu luz y tu verdad:
que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo,
hasta tu morada. R/.

Me acercaré al altar de Dios,
al Dios de mi alegría;
y te daré gracias al son de la cítara,
Dios, Dios mío. R/.

 

Octava lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 6, 3-11

 

Hermanos:

Cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús fuimos bautizados en su muerte.

Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que, lo mismo que Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva.

Pues si hemos sido incorporados a él en una muerte como la suya, lo seremos también en una resurrección como la suya; sabiendo que nuestro hombre viejo fue crucificado con Cristo, para que fuera destruido el cuerpo de pecado, y, de este modo, nosotros dejáramos de servir al pecado; porque quien muere ha quedado libre del pecado.

Si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él; pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él. Porque quien ha muerto, ha muerto al pecado de una vez para siempre; y quien vive, vive para Dios.

Lo mismo vosotros, consideraos muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús.

SALMO

Salmo responsorial Sal 117, 1-2. 16-17. 22-23
R/. Aleluya, aleluya, aleluya

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia. R/.

«La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es excelsa».
No he de morir, viviré
para contar las hazañas del Señor. R/.

La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente. R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 28, 1-10

 

Pasado el sábado, al alborear el primer día de la semana, fueron María Magdalena y la otra María a ver el sepulcro. Y de pronto tembló fuertemente la tierra, pues un ángel del Señor, bajando del cielo y acercándose, corrió la piedra y se sentó encima.

Su aspecto era de relámpago y su vestido blanco como la nieve; los centinelas temblaron de miedo y quedaron como muertos. El ángel habló a las mujeres:

«Vosotras, no temáis, ya sé que buscáis a Jesús el crucificado. No está aquí: ¡ha resucitado!, como había dicho. Venid a ver el sitio donde yacía e id aprisa a decir a sus discípulos: “Ha resucitado de entre los muertos y va por delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis”. Mirad, os lo he anunciado».

Ellas se marcharon a toda prisa del sepulcro; llenas de miedo y de alegría corrieron a anunciarlo a los discípulos.

De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo:
«Alegraos».

Ellas se acercaron, le abrazaron los pies y se postraron ante él.

Jesús les dijo:
«No temáis: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán».

 

 

Primicias Rurales

“Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí”

“Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí”

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Reyes 8, 22-23. 27-30

 

En aquellos días, Salomón se puso en pie ante el altar del Señor frente a toda la asamblea de Israel, extendió las manos al cielo y dijo:
«Señor, Dios de Israel, no hay Dios como tú arriba en los cielos ni abajo en la tierra, tú que guardas la alianza y la fidelidad a tus siervos que caminan ante ti de todo corazón.

¿Habitará Dios con los hombres en la tierra? Los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerte, ¡cuánto menos este templo que yo te he erigido!

Inclínate a la plegaria y a la súplica de tu siervo, Señor, Dios mío. Escucha el clamor y la oración que tu siervo entona hoy en tu presencia. Que día y noche tus ojos se hallen abiertos hacia este templo, hacia este lugar del que declaraste: “Allí estará mi Nombre”. Atiende la plegaría que tu servidor entona en este lugar. Escucha la súplica que tu siervo y tu pueblo Israel entonen en este lugar. Escucha tú, desde el lugar de tu morada, desde el cielo, escucha y perdona».

 

Salmo de hoy

Salmo 83, 3. 4. 5 y 10. 11 R/. ¡Qué deseables son tus moradas, Señor del universo!

 

Mi alma se consume y anhela
los atrios del Señor,
mi corazón y mi carne
retozan por el Dios vivo. R/.

Hasta el gorrión ha encontrado una casa;
la golondrina, un nido
donde colocar sus polluelos:
tus altares, Señor del universo,
Rey mío y Dios mío. R/.

Dichosos los que viven en tu casa,
alabándote siempre.
Fíjate, oh, Dios, escudo nuestro,
mira el rostro de tu Ungido. R/.

Vale más un día en tus atrios
que mil en mi casa,
y prefiero el umbral de la casa de Dios
a vivir con los malvados. R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 7, 1-13

 

En aquel tiempo, se reunieron junto a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén; y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Pues los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y al volver de la plaza no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas).

Y los fariseos y los escribas le preguntaron:
«¿Por qué no caminan tus discípulos según las tradiciones de los mayores y comen el pan con manos impuras?».

Él les contestó:
«Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: «Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos». Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres».

Y añadió:
«Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición. Moisés dijo: “Honra a tu

padre y a tu madre” y “el que maldiga a su padre o a su madre es reo de muerte”. Pero vosotros decís: “Si uno le dice al padre o a la madre: los bienes con que podría ayudarte son ‘corbán’, es decir, ofrenda sagrada”, ya no le permitís hacer nada por su padre o por su madre; invalidando la palabra de Dios con esa tradición que os transmitís; y hacéis otras muchas cosas semejantes».

 

Evangelio de hoy en vídeo

Reflexión del Evangelio de hoy

“¿Es posible que Dios habite en la tierra?”

Este fragmento del primer Libro de los Reyes, nos presenta el relato de la consagración del Templo que Salomón había construido al Señor. Se traslada el Arca de la Alianza que contiene las tablas de la ley, desde la tienda llamada del encuentro, que había levantado el rey David, al magnífico Templo en el que no se habían escatimado materiales de calidad y ornamentación muy rica.

El rey Salomón que había sucedido a su padre David al frente del pueblo de Israel, estaba consolidando y organizando todas la conquistas realizadas y, al mismo tiempo, construye el Templo que su padre había prometido hacer al “Nombre de Dios”, expresión que en el lenguaje de la época venía a significar verdaderamente a la persona y la representa, donde está el “Nombre de Yahvé” está Dios presente de una manera muy especial, pero no exclusiva.

Se crea un paralelismo entre la Alianza que Dios realizó con el pueblo en el Sinaí, y la promesa que Dios hizo a David que su reino y su casa perduraría, por lo que Salomón reconoce la fe en Yahvé como único Dios, y confía en que el pueblo de Israel cumplirá su compromiso con Dios.

Reconoce la magnificencia de Dios, que en su inmensa grandeza pueda habitar simplemente en el Templo, pues ni en los cielos ni en la tierra cabe Dios, pero le implora que dirija su mirada hacia él y hacia el pueblo que suplica, para que proteja al templo que quiso para que residiera su Nombre, y proteja al pueblo que le implora su ayuda.

El salmo 83 es un canto a la magnificencia de Dios. Alabando la morada del Señor, deseando gozar de su presencia pues “vale más un día en tus atrios que mil en mi casa.

Hoy la Iglesia celebra la memoria de Santa Escolástica, hermana gemela de San Benito de Nursia, que como él se inclina hacia la vida monástica y, siguiendo el ejemplo de su hermano, fundó un monasterio en Piumarola, cerca de Montecasino, del que fue abadesa, y llevó una vida ejemplar entregada a la oración y al estudio de la Palabra de Dios.

“Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres”

Jesús al ser increpado por los fariseos, porque sus discípulos no guardaban los preceptos de lavarse las manos antes de comer, y otras similares, les recrimina por fijarse más en las apariencias externas que respetar los fundamentos de la ley, que había sido desvirtuada al asociar a la misma una enorme cantidad de preceptos humanos.

Es verdad que muchos de estos preceptos tenían como fin el prevenir frente a enfermedades contagiosas, aunque la gran mayoría lo ignoraban, pero a los fariseos poco les importaba las distintas situaciones humanas, su objetivo último era el cumplimiento de la ley y, fundamentalmente, si la interpretación de la misma redundaba a favor suyo.

Jesús les pone un ejemplo incontestable, y es que los preceptos eximen de la ayuda a los padres ancianos, si los bienes con los que iban a ayudarles los declaraban como “corbán”, es decir, ofrenda al templo, con lo que el mandamiento de honrar a los padres, quedaba eximido por la donación al templo.

Desgraciadamente, no se tratan de problemas ancestrales, hoy en día se sigue dando más importancia a la forma externa que al núcleo de nuestra fe, y sobre todo si con esto se mantienen los privilegios de unos pocos.

Jesús nos está animando continuamente a mantenernos firmes en lo realmente importante, el amor a Dios y al prójimo, y olvidarnos un poco de todo lo accesorio.

¿Nos mantenemos firmes en nuestra fe, o tenemos una fe de quita y pon? ¿Le damos más importancia a la forma externa, o lo que nos importa realmente es el fondo de nuestras convicciones?

 

D. José Vicente Vila Castellar O.P.

D. José Vicente Vila Castellar O.P.
Fraternidad de Laicos Dominicos de Torrente (Valencia, España)

 

Nací en Valencia en febrero de 1951 y bautizado en la Pila Bautismal de San Vicente Ferrer, en el seno de una familia con valores religiosos. Soy Licenciado en Medicina y Cirugía con la especialidad en Obstetricia y Ginecología que he ejercido hasta la jubilación. Siempre he estado vinculado a movimientos eclesiales y en 1996, tras varios años colaborando con el convento de los P.P. Dominicos de El Vedat en Torrent, fuí admitido en la Fraternidad Laical de Santo Domingo de dicho convento. He sido elegido presidente de la misma y también Presidente Provincial en varias ocasiones. En noviembre de 2024 fuí designado Presidente del Consejo Nacional de la Familia Dominicana de España.

Evangelio de hoy en audio

“Dios camina a nuestro lado y se deja tocar”

“Dios camina a nuestro lado y se deja tocar”

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Reyes 8, 1-7. 9-13

 

En aquellos días, congregó Salomón a los ancianos de Israel en Jerusalén —todos los jefes de las tribus y los cabezas de familia de los hijos de Israel ante el rey—, para hacer subir el Arca de la Alianza del Señor desde la ciudad de David, Sion. En torno al rey Salomón se congregaron todos los varones de Israel. En el mes de Etanín, el mes séptimo, por la fiesta, vinieron todos los ancianos de Israel y los sacerdotes condujeron el Arca e hicieron subir el Arca del Señor y la Tienda del Encuentro, con todos los objetos sagrados que había en ella.

El rey Salomón y todo Israel, la comunidad de Israel reunida en torno a él ante el Arca, sacrificaron ovejas y bueyes en número no calculable ni contable.

Los sacerdotes acarrearon el Arca de la Alianza del Señor al santuario del templo, el Santo de los Santos, a su lugar propio bajo las alas de los querubines. Estos extendían sus alas sobre el lugar del Asca, cubriendo el Asca y sus varales.

No había en el Asca más que las dos tablas de piedra que Moisés depositó allí en el Horeb: las tablas de la alianza que estableció el Señor con los hijos de Israel cuando salieron de la tierra de Egipto.

Cuando salieron los sacerdotes del santuario —pues ya la nube había llenado el templo del Señor—, no pudieron permanecer ante la nube para completar el servicio, ya que la gloria del Señor llenaba el templo del Señor.

Dijo entonces Salomón:
«El Señor puso el sol en los cielos,
mas ha decidido habitar en densa nube.
He querido erigirte una casa para morada tuya,
un lugar donde habites para siempre».

 

Salmo de hoy

Salmo 131 R/. ¡Levántate, Señor, ven a tu mansión!

 

Oímos que estaba en Efratá,
la encontramos en el Soto de Jaar:
entremos en su morada,
postrémonos ante el estrado de sus pies. R/.

Levántate, Señor, ven a tu mansión,
ven con el arca de tu poder:
que tus sacerdotes se vistan de justicia,
que tus fieles vitoreen.
Por amor a tu siervo David,
no niegues audiencia a tu Ungido. R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 6, 53-56

 

En aquel tiempo, terminada la travesía, Jesús y sus discípulos llegaron a Genesaret y atracaron.

Apenas desembarcados, lo reconocieron y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaba los enfermos en camillas. En los pueblos, ciudades o aldeas donde llegaba colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos la orla de su manto; y los que lo tocaban se curaban.

 

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Reflexión del Evangelio de hoy

Dios inmenso y Dios cercano

La auténtica experiencia religiosa del ser humano consiste en situarse ante un Dios que es inmenso, inabarcable, misterioso y eterno (si no, no sería Dios) y que, a la vez, es cercano, asequible, garantía del sentido de su vida, luz para su camino vital, meta absolutamente deseable, porque es capaz de dar la felicidad completa y sin fin, (de lo contrario no sería MI Dios).

Unir esa transcendencia y esa cercanía del Ser “más superior de todo lo que puedo concebir como mi superior, y simultáneamente, Aquel que es lo más íntimo de mi propia intimidad”, como explicaba san Agustín, es entrar en el misterio de lo fascinante y tremendo en que consiste la vivencia clave del ser creyente.

En la lectura de hoy, en la que se recuerda la consagración del Templo de Salomón en Jerusalén, se exponen bien esos dos aspectos: la nube que lo llena es símbolo de que Dios es Dios y la concreción del Arca dentro del Templo, señal de su cercanía misericordiosa. Y también se indican tanto el protagonismo de Dios, “El Señor ha decidido habitar en la nube oscura”, como el necesario protagonismo del pueblo, representado por Salomón: “Sí, yo te he construido la casa de tu Señorío, un lugar donde habitarás siempre”. La finalidad buscada por estos dos protagonistas, el divino y el humano, es la alianza, la cercanía, el amor fiel: «Un lugar donde habitarás para siempre».

Para nosotros no es fácil vivir en esa tensión entre transcendencia e inmanencia, entre Dios y nuestro mundo. Tendemos a separarlos. O una imagen de Dios que es simple proyección de nuestros sueños de omnipotencia, un Dios mágico e infantilizador, o, en el otro extremo, un hombre autosuficiente, cerrado en sí mismo, narcisista, que termina devorado por los límites que tiene (dolor, angustia, muerte, fracasos) y que hace tener a los demás (injusticia, guerras, violencia, desamor).

Límites que, si los vive en Dios y según Dios, se superan con la dinámica del Reino de Jesús: Dios como Padre, nosotros como hijos y hermanos, con el Espíritu que nos hace comunidad que busca y obra la justica y la paz y así, con Cristo, vence a la muerte.

En el año 587 antes de Cristo, el templo de Salomón, fue destruido y se perdió el Arca de la Alianza, los dos símbolos de la presencia generosa de Dios con su pueblo. ¿Se rompió esa unión de Yahveh con la humanidad? El pueblo había sido infiel, pero Dios mismo se va con ellos al destierro, compartiendo su suerte, sus dolores, sus crisis de fe, sus esperanzas (Ez 11, 22-24) y, con ellos, retornará a Jerusalén (Ez 43, 1-12).

Jesús: Dios con nosotros

Jesús nos muestra en el evangelio de hoy, que es uno de los sumarios-resúmenes de su actividad, cómo camina para encontrarse con las personas, para curarlas, para hacerse tocar y, a través de ese toque que une la concreción del cuerpo con la fe, se produzca la relación íntima que sana y da futuro.

Es curioso que este texto en el que Jesús y su acción es tan concreta y corporal, venga detrás del texto en que se habla de Jesús caminando sobre las aguas en medio de la tormenta del lago que amenaza a los discípulos.

En ese momento, dice el evangelio: “ellos, viéndole caminar sobre las aguas creyeron que era un fantasma y comenzaron a gritar” (Mc 6, 49).

Creyeron que era un fantasma, algo no real, fruto de la imaginación y del miedo. Esta es una tentación que nos amenaza a todos los creyentes. En medio de las dificultades, pensar que la fe, el Reino, Dios mismo, son unos fantasmas inútiles construidos por nuestros terrores y sueños.

La respuesta de Jesús es reveladora: “Animo, yo soy, no temáis” (Mc 6, 50). La causa para que venzan el miedo es el ánimo que les transmite. Y la fuente de ese ánimo es que él es el “Yo soy”, el misterioso nombre de Yahveh revelado a Moisés.

Dios con nosotros, Dios hecho carne, palpable, en una corporalidad que se continúa en los sacramentos. Dios hacia nosotros, a mi encuentro. Nunca Dios contra mí, contra nosotros, ni siquiera indiferente a mí, a nosotros.

Su cercanía y seguimiento no son, pues, fantasías, Son, de hecho, un realismo animoso y curativo.

En mi experiencia de Dios ¿uno la vivencia de su trascendencia: adoración alabanza, acción de gracias, conocimiento de él por la Escritura… con la inmanencia: Dios en mi corazón, en el hermano, en la sociedad, la Iglesia, la historia con sus gozos y esperanzas?

¿Me dejo tocar sanadoramente por Cristo (ahora resucitado) a través de los sacramentos y de la carne doliente de mi prójimo?

¿Soy, a imagen de Cristo y en su seguimiento, alguien que se acerca y cuida? ¿O voy por la vida “de fantasma?

 

Fr. Francisco José Rodríguez Fassio O.P.Fr. Francisco José Rodríguez Fassio O.P. Convento de Santo Domingo Ra’ykuéra (Asunción, Paraguay)

Soy dominico y sacerdote, nacido en Granada en 1951. Ingresé en la Orden de Predicadores en 1968 y fui ordenado sacerdote en 1975. He cursado estudios de Filosofía y Teología en España, Roma y Múnich, y me he dedicado durante décadas a la formación y docencia en diversos ámbitos.

Evangelio de hoy en audio

Fuente: Dominicos.Org
“ Gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra ”

“ Gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra ”

Lectura del santo evangelio según san Lucas 2, 1-14

 

Sucedió en aquellos días que salió un decreto del emperador Augusto, ordenando que se empadronase todo el Imperio.

Este primer empadronamiento se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Y todos iban a empadronarse, cada cual a su ciudad.

También José, por ser de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, que se llama Belén, en Judea, para empadronarse con su esposa María, que estaba encinta. Y sucedió que, mientras estaban allí, le llegó a ella el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada.

En aquella misma región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño.

De repente un ángel del Señor se les presentó; la gloria del Señor los envolvió de claridad, y se llenaron de gran temor.

El ángel les dijo:
«No temáis, os anuncio una buena noticia que será de gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.»

De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:
«Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad».

Palabra del Señor