En el Credo de los Apóstoles, los católicos profesamos que Jesús luego de morir, “descendió a los infiernos”. ¿Qué sucedió en ese momento? Una gran beata mística tuvo una visión y esto fue lo que “se le reveló”.
Por Abel Camasca
Buenos Aires, domingo 5 abril (PR/26) — En la web de santos corazones.org, administrado por las Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María, se dan algunos extractos de las visiones.
La Beata Emmerick señala que cuando Jesús murió en la cruz, vio que el alma del Señor, en forma luminosa, entró en la tierra. Lo acompañaban el Arcángel Gabriel y muchos otros ángeles.
En un lugar especial, que describe como tres mundos, estaban los patriarcas que precedieron a Abraham y, en otra parte, los que vivieron desde Abraham hasta San Juan Bautista.
Jesús era llevado triunfante por los ángeles y se dirigió hasta donde estaban Adán y Eva. De acuerdo a la visión, Cristo conversó con “los primeros padres” y ellos lo adoraron felices.
Cristo crucificado / Extracto de una hoguera. | Crédito: Dominio Público-Wikimedia Commons; Dirk Ingo Franke (CC BY 3.0)-Wikimedia Commons.
Cabe precisar que lo que la Beata Ana Catalina Emmerick (1774-1824) contó sobre este hecho no es dogma de fe.
Según el relato de la beata, el Señor fue luego a ver a los patriarcas antes de Abraham, quienes tenían poco conocimiento del Mesías. Los ángeles mandaron a abrir las puertas y los malos espíritus que atormentaban a algunos de ellos fueron encadenados. Cristo se dio a conocer ante las almas de este lugar y lo alabaron.
Luego todos ellos se fueron con Jesús al lugar de Abraham. Allí se mostró ante los santos de Israel, entre ellos los patriarcas, jueces, reyes, profetas y Moisés. Asimismo, Cristo vio a sus parientes: Joaquín, Ana, José, Zacarías, Isabel y Juan. La felicidad se tornó indescriptible.
Después, indica la beata vidente, toda esa gran multitud se fue con Cristo a la zona de los “paganos piadosos”, quienes tuvieron “un presentimiento de la verdad y la desearon”. Estaban junto a malos espíritus quienes los habían engañado con ídolos. Entonces, aquellas almas adoraron al Señor.
Posteriormente, continúa el relato, Jesús puso un rostro severo y se fue al abismo del infierno, donde reina la ira, la desesperación, la injuria, el sufrimiento, el disgusto y el terror. Ejércitos enteros de demonios fueron arrojados en este lugar. Además, todos los enemigos tuvieron que adorar a Cristo con mucho suplicio. Lucifer terminó encadenado en el centro del infierno.
La Beata Emmerick concluye este relato señalando que vio a muchas almas salir del purgatorio e ir al cielo. También dice que Cristo fue a diversos lugares, como liberando a toda la creación, mientras que los demonios huían y se iban al abismo.
Además, cuenta que Jesús fue al sepulcro de Adán, que quedaría debajo del Gólgota, lugar donde se elevó la Cruz. Asimismo, observó que Cristo explicó con cariño el cumplimiento de la ley a las almas de muchos profetas y del rey David.
Lo que enseña el Catecismo
El Catecismo de la Iglesia Católica, entre sus numerales 631 y 637 explica lo que quiere decir que Jesús bajó a los infiernos y que guarda cierta relación con lo contado por la Beata Emmerick.
En resumen, el Catecismo señala que “Cristo muerto, en su alma unida a su persona divina, descendió a la morada de los muertos. Abrió las puertas del cielo a los justos que le habían precedido”.
Santo Tomás de Aquino, uno de los pensadores más influyentes del cristianismo, es conocido como el Doctor Angélico tanto por la pureza de su vida como por la profundidad de su teología, especialmente su enseñanza sobre los ángeles y el orden divino de la creación.
España, viernes 30 enero (PR/26) — Santo Tomás de Aquino (1224/1225–1274) fue un fraile dominico, teólogo, filósofo y sacerdote italiano, considerado una de las mentes más brillantes del cristianismo. Lo llaman el doctor Angélico. Nació en Roccasecca, en el Reino de Sicilia (actual Italia), en el siglo XIII, plena Edad Media, una época de gran desarrollo intelectual en Europa gracias al surgimiento de las universidades.
Vivió y enseñó en centros académicos fundamentales como París, Nápoles y Roma, y su obra marcó para siempre la teología y la filosofía occidental. Fue canonizado en 1323, proclamado Doctor de la Iglesia en 1567 y, siglos más tarde, declarado patrono de las universidades y centros de estudio católicos.
Su pensamiento, que integra fe y razón con una profundidad extraordinaria, sigue siendo referencia obligada hasta hoy. Escribió la Suma Teológica, u tratado exhaustivo sobre Teología.
Es uno de los santos más respetados de la Iglesia Católica es santo Tomás de Aquino, a menudo llamado el “Doctor Angélico”. ¿De dónde viene este término y qué significa?
¿Por qué se le llama “Doctor”?
En primer lugar, en la Iglesia Católica, además de nombrar a ciertos individuos como santos, reconociendo su extraordinaria práctica de la virtud, a lo largo de los siglos, ha señalado a santos específicos como Doctores de la Iglesia. Este nombramiento especial solo puede conferirlo el Papa y lo hace con aquellos hombres y mujeres que son considerados maestros ejemplares en diversos temas teológicos y espirituales.
El título oficial de Doctor proviene de la raíz latina docere, que significa “enseñar”.
Santo Tomás de Aquino escribió extensamente durante su vida, produciendo uno de los textos más fundamentales de la teología católica, la Summa Theologiae. En ella, responde a diversas preguntas que se plantearon en su época, y sus respuestas siguen utilizándose hoy en día en defensa de la doctrina católica.
¿Y qué tal “angelical”?
No se sabe con certeza por qué Santo Tomás llegó a ser conocido como el “Doctor Angélico”. Existen diversas posibilidades, incluyendo una explicación dada por el Papa Benedicto XVI en una audiencia general en 2010:
“Fue llamado también Doctor Angelicus, quizá por sus virtudes y, en particular, por la sublimidad de su pensamiento y la pureza de su vida”.
La Enciclopedia Católica ofrece una explicación similar, destacando que la pureza de mente y cuerpo contribuye a la claridad de visión, y que la vida de Tomás fue considerada “angélica” por el don de la pureza y la profundidad de su intelecto iluminado por la gracia.
Esta tradición se vincula con un episodio de su vida relatado en los procesos de canonización, donde se cuenta que dos ángeles lo ciñeron con un cinturón de castidad, como signo de una pureza que marcaría toda su vida intelectual y espiritual.
Santo Tomás también escribió extensamente sobre los ángeles, y su teología sobre ellos es una de las más completas de toda la historia de la Iglesia.
Frases y enseñanzas de Santo Tomás de Aquino sobre los ángeles
En sus obras, Tomás describe a los ángeles como parte esencial del orden creado por Dios:
“Los ángeles cooperan en toda obra buena que hacemos”.
También explica su acción sobre la inteligencia humana:
“Los ángeles pueden iluminar el pensamiento y la mente del hombre, fortaleciendo el poder de la visión y acercándole algunas verdades que el ángel contempla”.
Para él, el universo está jerárquicamente ordenado, y los espíritus puros ocupan un lugar intermedio entre Dios y el hombre:
Enseña que el mundo de los espíritus puros está entre la naturaleza divina y el mundo humano, y que por la sabiduría de Dios lo más elevado cuida de lo inferior.
Sobre la misión concreta de los ángeles, afirma:
“Dios ha provisto esto nombrando a sus ángeles como maestros y guías para nosotros”.
Y respecto al orden celestial:
“Cada ángel tiene su propio oficio y su propio orden entre las cosas”.
Según su pensamiento, Dios muchas veces comunica sus inspiraciones a los hombres por medio de los ángeles, que actúan como mensajeros y servidores de la voluntad divina. También explica que en la antigüedad se consideraba un honor que un ángel se apareciera a un ser humano, porque los ángeles son superiores en dignidad y cercanía a Dios.
Conclusión
La reflexión de Santo Tomás sobre los ángeles no es un detalle secundario, sino parte de su visión total del universo como un orden querido por Dios. Los ángeles, para él, no son figuras simbólicas, sino inteligencias reales que participan en el gobierno divino del mundo y en la guía espiritual de los hombres.
Por su pureza de vida, la elevación de su pensamiento y su profunda teología sobre estos seres espirituales, santo Tomás de Aquino es conocido con justicia como el “Doctor Angélico”.
Buenos Aires, 10 de diciembre (PR/25).- Cada 10 de diciembre se recuerda el milagro de la traslación de la Santa Casa de la Virgen a Loreto, y, de acuerdo a lo estipulado por el Papa Francisco, en esta misma fecha la Iglesia Católica celebra la memoria de la bienaventurada Virgen María de Loreto (Italia). Así, la celebración de esta advocación mariana quedó incluida en el Calendario Romano según decreto de la Congregacio?n para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos del 31 de octubre de 2019.
La Santa Casa
Según una antigua tradición, la Santa Casa de Loreto -una pequeña y rústica vivienda- es la casa de Nazaret en la que vivió la Virgen María. Allí, la Madre de Dios recibió el anuncio del Ángel Gabriel, concibió del Espíritu Santo y, después de estos acontecimientos, vivió junto a Jesús y San José.
Esa misma tradición afirma que la casa habría llegado a Loreto, Marca de Ancona (Italia), desplazándose milagrosamente desde Tierra Santa (Palestina) -razón por la cual a este milagro se le denomina “traslación”-. La Santa Casa, como se le llama habitualmente, estuvo dividida originalmente en dos partes: una pequeña gruta y, al lado, la estructura principal, hecha de bloques o ladrillos. Hoy se encuentra protegida por una cripta marmoleada dentro del Santuario de Nuestra Señora de Loreto (Basílica de Nuestra Señora de Loreto).
El milagro: de Palestina a Loreto
En 1291 los sarracenos conquistaron Tierra Santa con la pretensión de destruir los lugares sagrados del cristianismo. Desde su punto de vista, una vez que se cumpliera ese objetivo, los cristianos ya no podrían celebrar más los misterios de la vida de Cristo.
Para ese entonces, una basílica se erigía sobre la Casa de Nazaret. Esta servía de protección para los restos de la pequeña casa de la Sagrada Familia. La basílica ya había sido reconstruida hasta en dos oportunidades -en 1090 y en 1263-, mientras que la casa permanecía intacta en su interior. Después del ataque sarraceno de 1291, los cruzados no pudieron volver a reconstruir la basílica y el hogar de María quedó desprotegido. Los cristianos pensaron que sucedería lo peor, es decir, que la casa sería destruída.
Mientras los cruzados terminaban por ser diezmados y perdían todo control sobre Tierra Santa, el Señor envió a sus ángeles para que movieran la casa a un lugar seguro. El 12 de mayo de 1291, los ángeles la trasladaron a un poblado llamado Tersatto, en Croacia, sorprendiendo a los habitantes que no podían explicar cómo había llegado la sencilla construcción a ese lugar. En el interior de la edificación se encontró un altar de piedra y, sobre este, una estatua de cedro de la Virgen María con el niño Jesús en brazos. El niño aparecía llevando en su mano izquierda una esfera de oro representando al mundo, con dos dedos de la mano derecha extendidos, como quien imparte la bendición.
Días después de la aparición de la casa, la Virgen se le apareció a un sacerdote del lugar y le reveló cuál era la procedencia de la edificación. María le dijo: «Debes saber que la casa que recientemente fue traída a tu tierra es la misma casa en la cual yo nací y crecí. Aquí fue la Anunciación del Arcángel Gabriel y aquí yo concebí al Creador de todas las cosas. Aquí, el Verbo se hizo carne… El altar que fue trasladado con la casa fue consagrado por Pedro, el Príncipe de los Apóstoles. Esta casa ha venido de Nazaret a tu tierra por el poder de Dios, para el cual nada es imposible”. El sacerdote, que había estado enfermo por mucho tiempo, se curó súbitamente. Comunicado el portento, comenzaron las peregrinaciones al lugar.
El 10 de diciembre de 1294, tres años y cinco meses después de los sucesos, la casa desapareció de Tersatto. Lejos de allí, en Loreto, Italia, unos pastores decían haber visto una casa volando sobre el mar, sostenida por unos ángeles, encabezados por San Miguel. Sobre ella creían haber visto a Jesús niño, cargado en brazos de la Virgen María. Numerosos testimonios, provenientes de otros lugares, también daban cuenta de que “una casa” iba cambiando de lugar misteriosamente. Se dice que primero estuvo en Banderuola, Porto Recanati, al noreste de Roma; y después fue vista en dirección hacia Loreto: primero, en medio de una finca, luego sobre una montaña. Finalmente apareció a las puertas de Loreto, al lado del camino, donde ha permanecido por más de 700 años.
Origen de la réplica
Dos años después de la llegada de la casa a Loreto, la Virgen se apareció a un ermitaño de nombre Pablo, que vivía en las cercanías, a quien le reveló el origen e historia de la casa. Enteradas las autoridades eclesiásticas del milagro, quisieron corroborar el testimonio del monje y enviaron emisarios desde Loreto a Tersatto para hacer averiguaciones. Allí los emisarios quedaron sorprendidos cuando encontraron una réplica de la casa que había aparecido en Loreto, incluso de las mismas proporciones, pero que había sido construida por los lugareños para reemplazar a la casa original que alguna vez estuvo allí.
Este relato fue cobrando mayor fuerza con los años, en la medida en que cada vez eran más los viajeros que afirmaban que la Casa de Loreto era exactamente igual a la que se había venerado por siglos en Tierra Santa.
El Santuario de Nuestra Señora de Loreto
Con el tiempo, Loreto se convirtió en lugar de peregrinación, y algunos pontífices, como el Papa Clemente VII (p. 1523-1534), tomaron medidas para proteger la reliquia. A lo largo de los siglos XV y XVI, se erigió alrededor de esta la basílica que puede visitarse hoy, en cuyo interior se halla la Santa Casa. Famosos arquitectos participaron en su edificación, entre ellos el célebre Bramante (1444-1514), diseñador original de la Basílica de San Pedro.
Grandes santos como San Francisco de Sales, Santa Teresa de Lisieux, San Maximiliano Kolbe, San Juan XXIII y San Juan Pablo II han peregrinado a la Santa Casa.
Polémica y preguntas sin resolver
Existen algunos registros de la época que indicarían que el responsable de los sucesivos traslados de la casa -de Medio Oriente a Europa- sería un comerciante del siglo XIII llamado Nicéforo Angelo, miembro de la prestigiosa familia Angeli (gobernadores de Epiro).
En todo caso, la piedad popular ha conservado esta hermosa tradición sobre la base de la certeza de que se trata de la genuina casa de Jesús, José y María; y no sin razón: desde el punto de vista científico no se ha podido aclarar cómo pudo la casa ser trasladada, piedra por piedra o en bloques, en tan poco tiempo. Queda sin explicación clara también cómo es posible que su estructura no haya sufrido, como consecuencia de los sucesivos traslados, algún tipo de daño irreparable; como tampoco puede explicarse cómo se mantiene erguida hasta hoy, cuando no posee cimientos.
Buenos Aires, domingo 7 diciembre (PR/25) — A 17 días de la Navidad, el 8 de diciembre se marca en el calendario como una fecha especial: es el día en que las familias se congregan para armar el pesebre.
Esta tradición, arraigada en la costumbre de muchas casas alrededor del mundo, no sólo inaugura la temporada de festividades, sino que, a través de sus figuras y escenografías, narra la historia del nacimiento de Jesús.
De esta forma, se avanza en el espíritu navideño, iniciando oficialmente la cuenta regresiva para el 25 de diciembre. Asimismo, en este día tan especial, los católicos también se reúnen para armar y adornar con luces el arbolito.
¿Cuál es el origen del pesebre de Navidad?
En la carta apostólica que escribió el Papa Francisco en 2019, recordó que los pesebres tienen su origen tras el 29 de noviembre de 1223, cuando San Francisco de Asís recibió la aprobación de la Regla por parte del Papa Honorio III en Roma, según lee en una nota de la agencia de noticias católicas ACI Prensa.
Inspirado por unas grutas que le recordaban el paisaje de Belén, tras su peregrinación a Tierra Santa y posiblemente impactado por los mosaicos de la Basílica de Santa María la Mayor que ilustran el nacimiento de Jesús, San Francisco quiso recrear la escena del nacimiento en un mosaico viviente.
Armar el pesebre es una actividad que fomenta la unión, ya que es común que los miembros de la familia se juntan para participar juntos en la construcción de esta representación del nacimiento de Jesús (Imagen ilustrativa Infobae)
Así, quince días antes de la Navidad de ese año en Greccio, Italia, le pidió a un hombre llamado Juan que le ayudara a recrear la memoria del Niño de Belén. Durante el día festivo, en presencia de frailes y gente local, se colocaron en el escenario el heno, el buey y el asno, de esa forma, se cumplió el deseo de San Francisco de hacer palpable la natividad.
El Papa mencionó que el pesebre no sólo permite recrear el suceso de Belén, sino que revela la ternura de un Dios que se despoja de su grandeza para encarnar la simplicidad.
¿Cuáles son y qué significan sus figuras?En su carta, el obispo de Roma también brinda el significado de cada una de las figuras del pesebre:
Virgen María
El papa Francisco describió a la Virgen María como una madre que, al observar a su hijo, lo presenta a los visitantes, evocando el misterio divino que la involucró como joven elegida por Dios.
La construcción del nacimiento es una práctica que ayuda a las familias cristianas a centrar la celebración de la Navidad en el aspecto religioso y en la figura de Jesús (Freepik)
El Papa Francisco destaca que, como madre de Dios, María no retuvo a su Jesús exclusivamente para sí, sino que invita a todos a seguir sus enseñanzas.
San José
Con bastón en mano y a veces con una lámpara, el Papa considera a San José como el eterno guardián de su familia y el primer educador de Jesús, un hombre que vivió conforme a la voluntad divina.
Niño Jesús
Habita el pesebre tras su nacimiento y simboliza la humanidad de Dios hecha carne y su humildad al nacer en un establo.
Reyes Magos
El papa aludió a la costumbre de añadir a los Reyes Magos en la Epifanía, quienes, provenientes de Oriente, honran al Niño Jesús y le ofrendan oro, incienso y mirra, simbolizando así el llamado a la evangelización cristiana.
Los pastores
Son los primeros en adorar al Niño Jesús, representando a los humildes y a aquellos que son socialmente bajos, destacando que la salvación está al alcance de todos.
Con el tiempo, esta costumbre se extendió y popularizó en el mundo cristiano, convirtiéndose en un elemento esencial de la decoración navideña en hogares e iglesias (Imagen ilustrativa Infobae)
Los ángeles
El papa También señaló que los ángeles y la estrella simbolizan el llamado a emprender el camino hacia la gruta para rendir homenaje al Señor.
Paso a paso para armar el pesebre
Seleccionar un lugar apropiado y seguro en la casa donde montar el pesebre, que no obstruya el paso y donde se pueda disfrutar visualmente.
Colocar una mesa o superficie plana donde se montará el pesebre. Puede cubrirse con papel, tela verde o material que simule el pasto.
Colocar la estructura principal, que representa el establo o portal, en un lugar destacado de la base.
El proceso de armar y contemplar el nacimiento puede servir como un momento de reflexión personal y colectiva, incentivando valores como la humildad, la generosidad y la solidaridad (Freepik)
Ubicar las figuras centrales: Situar las figuras del niño Jesús (o bien reservarlo para colocarlo en la Noche Buena), María y José dentro del establo.
Añadir los pastores y animales: Distribuir otras figuras alrededor del establo, como los pastores, ovejas y otros animales típicos de la escena.
Se pueden añadir los Reyes Magos en una trayectoria que muestre su camino hacia el pesebre, pudiendo estar más retirados si se desea representar su viaje.
Se puede añadir musgo, piedras, serrín y otros elementos decorativos para crear un ambiente más realista.
Iluminar el pesebre: Instalar luces pequeñas que iluminen sutilmente el pesebre, preferentemente luces cálidas para un efecto más acogedor.
La decoración navideña en familia puede ofrecer múltiples beneficios emocionales, sociales y psicológicos, así como fortalecer vínculos y crear un ambiente festivo (Imagen ilustrativa Infobae)
Asegurarse de que todas las figuras y elementos decorativos estén bien colocados y estables.
Algunas familias realizan una bendición del pesebre como parte de sus tradiciones navideñas, lo cual puede hacerse una vez que está completamente armado.
El 8 de diciembre también se arma el árbol de Navidad debido a la combinación de una tradición religiosa y cultural que tiene sus raíces en la historia de la Iglesia católica y en las costumbres populares de diversos países. Esta fecha está salpicada por la celebración de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, un dogma proclamado en 1854 por el papa Pío IX.