Mi experiencia como voluntario en un hostel: Malasia

Mi experiencia como voluntario en un hostel: Malasia

Foto del escritor: ViajaNico

ViajaNico

Comedor del hostel, foto que tomé para las redes

Te cuento mi experiencia como voluntario en un hostel de Malasia, otro gran momento de mi viaje por el Sudeste Asiático. ¿Todavía dudas en ser voluntario? Seguí leyendo.
Buenos Aires, martes 20 enero (PR/26) — El mes de octubre estaba llegando a su fin. Desde el aeropuerto de Cebú, Filipinas, me subí al avión que me depositaria en la Isla de Borneo, Malasia (previa escala en Manila), y más precisamente en Kota Kinabalu, uno de las principales ciudades malayas en el norte de la isla, y donde he comido los mejores pescados asados en su mercado nocturno.
 

Atrás habían quedado Malasia continental (a la cual volvería luego de cruzar Borneo a dedo), Singapur, Indonesia y mi primer experiencia como voluntario con Worldpackers en una escuela de inglés, Timor del Este y un mes entero recorriendo los paraísos de Filipinas.

 
Mi experiencia como voluntario en un hostel

Una de las tantas comidas que preparó Nabistul, ¡increíble!

Luego de estos últimos meses de un movimiento intenso, andaba con ganas de frenar nuevamente para acomodar la mochila, la cabeza y darle descanso al cuerpo. Después de aquella primera grata experiencia enseguida comencé a buscar un voluntariado por la zona.

Así fue como terminé en Sandakan, en una pequeña ciudad sobre la costa norte de la isla, y más precisamente en el Borneo Seaview Budget & Backpackers Hostel (¡alto nombre!), ubicado a media cuadra del mar y frente al mercado central de la ciudad.

 

Luego de aplicar y recibir el visto bueno, la dueña del lugar se puso en contacto conmigo para contarme un poco acerca del lugar y que tendría que hacer. La charla se volvió muy buena y fluida, y después de contarle sobre mí y sobre el viaje que estaba haciendo, decidió abrirse y contarme un poco más: desde que se había separado tuvo que dejar el lugar y mudarse a Kuala Lumpur, la capital malaya, y desde ese momento la gente que quedo a cargo, unos jóvenes malayos, no se preocuparon demasiado por mantener el lugar, lo que hizo que decayera en calidad y como consecuencia, en ocupación.

Sumado a esto, un viajero le ofreció ayudarla y ella confió en él, lo que no termino para nada bien: esta persona la estafó y le dejó muchos más problemas de los que tenía.

 

Así se presentaba mi horizonte, pero antes de finalizar la charla le dije que no se preocupe, que conmigo eso no iba a pasar y que la iba a ayudar a poner el lugar nuevamente en condiciones. Y así finalizo nuestra charla, que paso de presentación a algo mucho más profundo, con la promesa de que en algunos días ella viajaría hacia el hostel y nos conoceríamos personalmente.

 
Mi experiencia como voluntario en un hostel

 

A dedo rumbo a Sandakan

Y hacia allá fui, desde Kota Kinabalu hice dedo hasta Sandakan, y luego de algunas horas estaba llegando sin problemas a destino. Ni bien entré me di cuenta de que todo lo que había charlado era cierto, y quizás peor: llegué en plena tarde y estaba todo apagado, casi como si estuviera cerrado, y los chicos a cargo en algún lugar con sus amigos usando el hostel como su casa. Al verme se sorprendieron y rápidamente volvieron a lo que deberían estar haciendo.

 

Había quedado con Nabistul, la dueña, en hacer un recorrido y hacer una lista de cosas que creía había que hacer y arreglar, de todo tipo, desde algo roto hasta tema limpieza, algo que le planteé era fundamental.

 

Y así comencé: revise las habitaciones compartidas, privadas, baños, áreas comunes, cocina y le envié por mail todo lo que había visto. Su respuesta fue contundente: hace lo que tengas que hacer, obviamente empezando por lo más urgente.

 

Así fue, me dedique primero a la limpieza, sobre todo de los baños, algo que creo debe ser bastante prioritario para cualquiera que busca donde hospedarse. Arregle lo que hacía falta, re-imprimí los típicos carteles que uno encuentra en los hostels, limpie a fondo cada baño, acomodé las habitaciones, compre aromatizantes, limpie y seguí limpiando.

 
Mi experiencia como voluntario en un hostel

 

¡Dándolo todo!

Luego de algunos días el cambio era evidente y mi trabajo se hacía notar. El hostel se encontraba vacío, lo que me ayudaba para poder hacer todo lo necesario.

 
Antes de cumplir una semana Nabistul se hizo presente y finalmente nos conocimos cara a cara. Después de charlar pude mostrarle todo lo que había estado haciendo, y por suerte todo mi trabajo la dejó muy contenta.
Fue así como cada vez empecé a ayudarla con más cosas: me pidió que me ocupara de las redes sociales y las ponga en condiciones, y si podía también aprovechara mi blog personal para promocionarla un poco y tratar de levantar la baja ocupación. Por supuesto que accedí sin problemas, quería ayudarla en todo lo que pueda y necesite.
 

 

Y como si todas estas tareas no fueran suficientes, aún había algo más. Una pareja neozelandesa que había contratado hospedaje y muchos tours que el lugar también vendía estaba llegando en breve y era necesario buscarla en el aeropuerto. El chofer que habitualmente hacía esto no estaba disponible, así que Nabistul me pregunto si manejaba y si era capaz de hacerlo. Y bueno, ¿Por qué no? Era una experiencia más, y mi primera vez manejando del otro lado (en Malasia al igual que UK se maneja del lado izquierdo).
 

Por suerte todo salió perfecto y no hubo ningún problema, la pareja kiwi era de mi edad, super simpática y enseguida nos llevamos muy bien, a tal punto que antes de dejar el hostel me ofrecieron hospedaje en su casa en Wellington, ya que les había contado que en varios meses iría a trabajar a Nueva Zelanda con mi visa Working Holiday.

 

Si se preguntan o tienen dudas de que recibí a cambio de tanto trabajo, bueno, recibí bastante. Si bien lo incluido era el típico alojamiento más todas las comidas, aprovechando la estadía de la pareja kiwi y de todas las excursiones que iban a realizar, Nabistul me ofreció sumarme a varias de ellas, pagando solamente las entradas a determinados lugares.

Por supuesto que acepté y gracias a esto pude ir a ver orangutanes a un centro de rehabilitación, osos, cocodrilos, navegar por ríos en busca de más animales salvajes y pasear por un bosque lluvioso inmenso.

No hay dudas de que el saldo final fue muy favorable.

 
Mi experiencia como voluntario en un hostel

 

Con Nabistul y la hija en una excursión
 
Mi experiencia como voluntario en un hostel

 

Nenes que cruzamos navegando

La idea de contarles todo esto no es sólo que sepan mi experiencia, sino animarlos a ir un poco más allá. No se trata solo de cumplir al pie de la letra lo que nos propongan hacer y desligarnos de todo, se trata de una experiencia, y si podemos ser útiles y hacer algo más, ¿por qué no hacerlo?

 

Generen lazos con los anfitriones, enrédense con los que los rodea, pueden darle mucho más a quien los recibe y así ustedes sacarle mucho más jugo a su paso, recuerden que los viajes se hacen de experiencias y de la gente que se cruza en él.

 

Luego de casi un mes mi estadía llegaba a su fin, y a pesar de que la dueña me había adoptado y quería que me quedara mucho más tiempo, yo ya andaba con ganas de seguir mi viaje.

 
Mi experiencia como voluntario en un hostel

 

Les dije que me había adoptado..

Me fui contento por una nueva experiencia y viendo todo lo que había logrado en el hostel.

El viaje continuaba….

Espero que el relato de mi experiencia como voluntariado te sea útil y te ayude a tomar la decisión de buscar tu propias experiencias.

 

Si conseguir voluntariados en todo el mundo, yo lo hago por medio de la plataforma mundial de voluntariados Worldpackers. Si querés conseguir un descuento para tu membresía de 1 año para disfrutar de muchas experiencias, hacé clic acá.

Si tenés alguna duda o consulta, ya sabés, me escribís.
Fuente: ViajaNico Blog
Primicias Rurales
Del turismo a mi primera experiencia en un voluntariado: Indonesia

Del turismo a mi primera experiencia en un voluntariado: Indonesia

Por Nico

¿Con ganas de tener tu primera experiencia en un voluntariado?

Te cuento mi GRAN primera experiencia en Indonesia haciendo un voluntariado para que te ayude a largarte.

Buenos Aires, martes 9 diciembre (PR/25) — Llevaba casi 3 meses viajando. Nunca había estado tanto tiempo fuera. Mi año sabático había comenzado hacía rato y todo iba sobre ruedas. Disfrutando de nuevas culturas, comidas, lugares, paisajes, todo se venía dando tal cual lo había pensado antes de salir, tal vez mejor.

tanto entorno nuevo me llevaba a pensar en ir un poco más allá, involucrarme más de lleno y dejar que las experiencias sean las que marquen el «éxito» de mi viaje, y no solo las fotos y los paisajes que me rodeaban.

Así fue surgiendo de a poco la idea de mi primera experiencia en un voluntariado. Empecé a leer diversos grupos de viajeros y muchos remarcaban las buenas experiencias que habían tenido en distintas partes del mundo. Luego de procesarlo un poco fue que tomé la decisión y empecé a buscar donde ir. No tenía una idea clara de que tipo de voluntariado buscaba, y las opciones eran muchísimas, así que preferí elegirlo más por ubicación que por tareas/oficio.

Tenía ganas de algún lugar poco turístico para escaparle a lo habitual y de paso ganar en tranquilidad, y como ya me encontraba en Indonesia, un inmenso país con muchas opciones, decidí que fuera ahí mismo.

Mi primera experiencia en un voluntariado

Los chicos atentos en una clase

Después de un poco de búsqueda e investigación, encontré el lugar: seria en la isla de Sulawesi, en un pequeñito pueblo llamado Belopa, lejos de grandes ciudades, sin turismo, sin grandes atracciones y sin mucho para hacer más que estar con la gente del lugar, y con algún que otro voluntario que coincida conmigo.

No bastó más que enviar mi solicitud y recibir una respuesta inmediata: mi nuevo destino me esperaba en los próximos días con los brazos abiertos.

Y hacia allá fui, luego de un ferry y un bus nocturno, arribé a destino. En la improvisada estación de buses me estaba esperando Madi, un pequeño y sonriente personaje que era el encargado de llevar adelante la casa/escuela, y que luego de presentarnos me dijo: Ahora que vivís en mi casa, ya sos parte de mi familia.

Mi primera experiencia en un voluntariado
Madi con alguno de los chicos
Mi voluntariado se trataba de una casa/escuela de inglés, y mi tarea no era más que ayudar a los pequeños chicos y adolescentes a practicarlo. A Madi no se le ocurrió mejor idea para sus alumnos que atraer extranjeros hasta ese recóndito punto de Indonesia y hacer que los chicos se saquen los miedos y charlen con ellos, les cuenten cosas y apliquen lo aprendido en cada clase en distintos ejercicios.

En 2007 fue cuando Madi decidió abrir su propio centro de Inglés ELC (English Learning Center) donde podría ser libre para desarrollar una enseñanza informal más adaptada a los alumnos. El primer año que abrió solo tenía dos alumnos, y cuando yo llegue, ocho años después, tenía más de 100.

Mi primera experiencia en un voluntariado
La casa/escuela de Madi
Su sueño es lograr que todos los niños de Belopa puedan hablar inglés para que cuando crezcan puedan conseguir mejores trabajos.

Pero todo esto lo hace sin ayuda y sin grandes instalaciones, por eso lo de casa/escuela, porque ahí mismo donde vive con su esposa y 2 hijos, también improvisa un aula y lugar para acoger a los voluntarios.

Un aula fuera de la casa que se terminó de armar cuando estuve allá

Así como para muchos la precariedad puede ser un impedimento, para él no lo fue. Cobrando muy poco por sus clases, y hasta aceptando chicos gratis ya que no podían pagarlo, es como lleva adelante todo su idea. También incorporó un tema inmenso como el mismísimo país: la basura. Decidió agregar a sus clases tareas de reciclaje y reutilización de la misma, haciendo pequeñas construcciones con botellas, latas, plásticos y hasta con las mismas ramas caídas de las palmeras.

Todo este entorno hizo que me sintiera muy a gusto, haciendo cosas nuevas, aprendiendo y ayudando a aprender. Pero si bien apenas llegué nunca lo hubiese imaginado, los que se terminaron convirtiendo en los principales responsables de mi experiencia fueron los chicos.

Si, ellos, con su ingenuidad, su inocencia y su humildad, esa que ya cuesta encontrar por estos lados en adolescentes occidentales de las grandes ciudades.

Si no lo sabían, ya de por si los indonesios son súper curiosos y “fanáticos” de los extranjeros, y en mi caso no iba a ser la excepción. Mi altura y mi barba les llamaban mucho la atención, lo que hacía que todas las miradas estuvieran puestas en mí, (y claro, en el otro voluntario que había).

¿Cómo se traducía esto? ¡En fotos! Todos los días, después de cada clase, la sesión de fotos y selfies comenzaba, y sin exagerar podía durar más de media hora, nadie quería quedarse sin la suya. Todo esto iba directo y sin dudarlo a las redes, Facebook se cansaba de ver mi cara y yo que no paraba de agregar nuevos amigos indonesios a mi perfil.

Si bien no soy de esos que se sacan muchas fotos, lejos estaba de molestarme este ritual. Con el paso de los días la confianza fue creciendo y después era yo el que le pedía fotos a ellos, un poco en serio y un poco en chiste, como pidiéndoles un recuerdo, y aclarando que lo hacía para mí, que yo era quería una foto con ellos y no ellos una conmigo.

Por supuesto que esta curiosidad se expandía en el pequeño pueblo, y si bien ahí no me pedían fotos, salir a dar una vuelta o a comprar algo era un camino asegurado de miradas curiosas por todos lados. “Bule bule” se escuchaba al pasar, es que bule es como le llaman los indonesios a los extranjeros, sobre todo occidentales, una palabra que escuché casi constantemente en mis 3 meses por aquel país.
Conforme pasaron las semanas yo ya me sentía muy a gusto con todo el entorno, pero como todo, esto también tenia un final. Luego de algunas semanas ese cierre iba a llegar, por tema de visas y tramites que tenía que hacer tuve que irme y seguir camino.
Mi primera experiencia en un voluntariado

 

Con Madi, otro dos voluntarios de España y varios de los chicos

Conectarme con los chicos del pueblo fue una experiencia súper enriquecedora e inolvidable, de esas que acarician el alma. Llegué con la idea de poner mi granito de arena y mi experiencia para ayudar a un grupo de chicos con ganas de aprender, pero resultó que el que más aprendió fui yo.

Mi primera experiencia como voluntario había llegado a su fin, pero me fui convencido de que esta había sido el punta pie inicial para muchas otras que vendrían, mi viaje continuaba e iba a tener tiempo de sobra para volver a vivir algo así.

Y si, finalmente hubo más, pero esas se las contare más adelante…

Espero que el relato de mi primera experiencia en un voluntariado te sea útil y te ayude a tomar la decisión de buscar tu primera experiencia.

Si te preguntás por donde lo conseguí, fue por medio de la plataforma mundial de voluntariados Worldpackers. Si querés conseguir un descuento para tu membresía de 1 año para disfrutar de muchas experiencias, hacé clic acá.

Si además vas a andar por el Sudeste Asiático, e Indonesia, no dejes de leer mis itinerarios por las islas de Java, Sumatra y mi visita a la selva de los orangutanes, Flores, Bali y mucho más.
INDONESIA

Indonesia es un país del Sudeste Asiático formado por más de 17.000 islas, ubicado entre el océano Índico y el océano Pacífico. Limita con Malasia, Papúa Nueva Guinea y Timor Oriental. Su capital es Yakarta.

Principales destinos turísticos:

  • Bali: playas, templos, arrozales, surf y cultura hinduista.

  • Yakarta: capital moderna con mercados, museos y vida urbana.

  • Yogyakarta: centro cultural, templos de Borobudur y Prambanan.

  • Islas Gili: playas paradisíacas, buceo y ambiente relajado.

  • Komodo: hogar del dragón de Komodo, ideal para aventuras y snorkel.

  • Sumatra: volcanes, selvas y avistaje de orangutanes en Bukit Lawang.

Cómo llegar desde Argentina:
No hay vuelos directos. Los viajes suelen incluir dos a tres escalas según la aerolínea.
Rutas habituales:

  • Buenos Aires ? Doha ? Yakarta o Bali (Qatar Airways)

  • Buenos Aires ? Estambul ? Yakarta o Bali (Turkish Airlines)

  • Buenos Aires ? Dubái ? Yakarta o Bali (Emirates)
    Tiempo total de viaje: 28 a 40 horas, según conexiones.

Fuente: Por NicoViaja blog
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