En la Solemnidad de la Santísima Trinidad, León XIV advirtió que la polarización y el desprecio a la diversidad secan el alma humana, e invita a redescubrir la alegría transformadora de la comunión divina.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Buenos Aires, martes 2 de junio(PR/26)– Durante la alocución previa al rezo del Ángelus en una cálida y luminosa jornada en la Plaza de San Pedro, ante más de 20 mil fieles y peregrinos de todo el mundo, el Papa León XIV invitó a profundizar en el Misterio de la Santísima Trinidad.

El Santo Padre enfatizó que el centro de esta celebración es “la vida de Dios que se nos ha entregado en Jesucristo” y derramada en los corazones mediante el Espíritu Santo, tomando forma terrenal en la Iglesia como un sacramento vivo de comunión, dinamismo y fecundidad inagotable, donde el cielo y la tierra logran tocarse.

 

El Diálogo con Nicodemo: La Oportunidad de Renacer

 

Inspirado en el pasaje evangélico que relata el encuentro nocturno entre Jesús y Nicodemo —miembro del prestigioso Sanedrín—, el Pontífice recordó cómo el Maestro reveló que incluso para un adulto es plenamente posible renacer.

Jesús iluminó la noche de aquel gobernante con una verdad eterna que hoy resuena con fuerza: Dios no envió a su Hijo para juzgar o condenar, sino para ofrecer vida eterna y salvación a todo aquel que cree en Él, transformando la existencia desde sus cimientos.

 

 

 

La Trinidad como antídoto ante la destrucción y la polarización

 

 

El Sucesor de Pedro recalcó que, al habitar en el Misterio Trinitario, el ser humano se encuentra verdaderamente en su hogar original. Sostuvo con firmeza que “la vida de Dios es maravillosa y cautivadora, da paz a nuestro corazón” y nos capacita para amar a todo y a todos, reconociendo que cada criatura está intrínsecamente diseñada para la relación y el encuentro. Por contraposición, advirtió con gravedad que las divisiones, las polarizaciones y el desprecio de la diversidad traen al mundo destrucción, tristeza y aridez, rompiendo el tejido de la fraternidad humana.

 

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El riesgo de envejecer en la queja

 

Retomando la figura del líder judío, quien posteriormente defendió con valentía a Jesús ante los desprecios de los jefes del consejo, León XIV destacó que Nicodemo ya había asimilado el Espíritu de la comunión que abre el corazón a la verdadera novedad.

En este sentido, lanzó una fuerte advertencia espiritual: “Quien no acoge el Espíritu envejece pronto, sumido en la queja; se encuentra solo, nunca tiene el ánimo festivo”. En contraste, invitó a la multitud a unirse a la alegría de la jornada, exhortando a trabajar por la perfección, vivir en armonía y mantener la paz, con la certeza absoluta de que el Dios del amor estará siempre con nosotros.

 

 

 

 

 

 

 

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Fuente: vatican news–Alina Tufani Díaz–Ciudad del Vaticano