El mate está en el 90% de los hogares argentinos, pero pocas personas conocen las diferencias sensoriales, productivas y culturales que separan a una yerba de otra. Un certamen internacional busca cambiar eso.
Buenos Aires miercoles 3 de junio (PR/26)–Para millones de personas, el mate forma parte de la rutina cotidiana desde la infancia. Está en la mesa familiar, en la oficina, en la facultad, en la ruta y en los encuentros entre amigos. Sin embargo, aunque el consumo atraviesa generaciones y regiones, pocas personas conocen realmente las diferencias entre una yerba mate y otra. Y no hablamos solamente de marcas.
¿Todas las yerbas son iguales? ¿Influye la región donde se produce? ¿Qué cambia según el secado, el estacionamiento o el tipo de molienda? ¿Por qué algunas resultan más suaves, otras más intensas y otras más herbales o ahumadas?
El vino, el café y… la yerba mate
Cada vez más especialistas sostienen que la yerba mate posee una complejidad sensorial comparable a la de las grandes infusiones globales.
La región de cultivo, el clima, el tipo de secado, el tiempo de estacionamiento, la proporción entre hoja, palo y polvo, e incluso la forma de molienda pueden modificar profundamente la experiencia final en boca. Algunas yerbas presentan perfiles más vegetales y frescos; otras desarrollan notas ahumadas, intensas o persistentes.

También existen diferencias culturales y productivas entre países como Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, donde las tradiciones de consumo y elaboración evolucionaron de maneras distintas.

En ese contexto, la evaluación técnica se vuelve fundamental. Marcos Francisca, encargado de los aspectos técnicos del jurado del Mundial de la Yerba Mate, explica cómo se abordará este desafío:
“El certamen reuniá a jurados especializados de distintos países que evaluarán muestras a ciegas bajo protocolos internacionales, adaptados de estándares utilizados en la industria vitivinícola y de destilados. Allí, el nombre de la marca desaparece: solo habla el producto y su calidad intrínseca”.

El ojo del consumidor y la concentración del mercado
Gran parte de esas diferencias todavía son invisibles para el público masivo, que suele elegir por costumbre o precio, sin distinguir el trabajo de laboratorio, selección y receta que hay detrás de cada producto.
Martín Gómez, director del evento, destaca la importancia de cruzar los datos duros del sector con la educación del consumidor:
“Si bien la yerba mate está presente en más del 90% de los hogares argentinos, la mayor parte del consumo se concentra en un número reducido de estilos. Las 10 yerbas más vendidas representan una porción muy significativa del mercado y corresponden, en su mayoría, a yerbas con palo. Esto significa que gran parte de los consumidores tiene un contacto limitado con la enorme diversidad de perfiles, elaboraciones y estilos que hoy existen dentro del universo matero”.

Para Gómez, esta concentración demuestra que el consumidor promedio todavía no percibe del todo la gran variedad de matices sensoriales que el sector tiene para ofrecer. Ese será uno de los ejes centrales que el evento buscará transformar desde su matriz institucional.
Una cata a ciegas y una celebración popular en Buenos Aires
Para romper esa inercia nació el Mundial de la Yerba Mate, que se realizará del 5 al 7 de junio en el Museo del Mate de Buenos Aires. El encuentro buscará posicionar al producto dentro de los grandes complejos identitarios y de valor del mundo.


Nicolás Geiskko, director de marketing y comercial, detalla cómo se vivirá de cara al público:
“Buscamos conectar a la comunidad con el origen de lo que toma cada mañana a través de un espacio dinámico, con degustaciones, paneles materos y propuestas interactivas. No se trata de elitizar el consumo, sino de darle el valor y el espacio de celebración que merece. Lo cotidiano no es trivial; el mate merece reconocimiento y valoración sin perder jamás su cercanía”.

















