Un estudio de la Universidad Austral sobre 114 empresas de tecnología digital aplicada al campo en Argentina revela que la mayoría busca optimizar los sistemas actuales, impulsando la alianza con los grandes líderes del sector.

 

 

Buenos Aires, miércoles 17 junio (PR/26) — Un exhaustivo estudio llevado adelante por investigadores de la Universidad Austral analizó detalladamente un total de 114 startups de agricultura digital operando activamente dentro de la República Argentina.

La investigación plantea una pregunta de fondo para el futuro del agro sobre si esta ola de nuevas empresas tecnológicas podrá transformar un mercado liderado históricamente por las grandes corporaciones tradicionales.

El objetivo principal del trabajo fue comprender qué tipo de soluciones específicas están desarrollando y en qué medida estas innovaciones pueden modificar la dinámica competitiva del mercado de maquinarias y agroinsumos.

Uno de los principales hallazgos del paper es que el 80% de las startups no busca desarrollar tecnologías orientadas a reemplazar insumos, equipos o canales comerciales que ya se encuentran vigentes.

Por el contrario, estas empresas ofrecen soluciones que mejoran u optimizan los paquetes tecnológicos actuales, sin intenciones de desplazar de forma directa a las plataformas que ya están establecidas.

Muchas startups agregan valor a través de soluciones que se complementan con las grandes empresas del sector, especialmente en los rubros clave de maquinaria agrícola, semillas seleccionadas y productos fitosanitarios.

Entre estas soluciones se destacan las plataformas de gestión, las herramientas de análisis de datos estructurados, los sistemas de monitoreo continuo, sensores avanzados y servicios digitales para la toma de decisiones.

Este carácter marcadamente complementario se explica porque las soluciones vuelven el paquete existente más preciso, notablemente más integrado o significativamente más eficiente para el productor de la región.

Aparecen ejemplos claros como los sensores de suelo, estaciones meteorológicas, sistemas de monitoreo de maquinaria pesada o los diversos softwares de gestión y asesoramiento digital que integran datos masivos.

Este resultado obliga a distinguir entre dos procesos de naturaleza muy diferente: uno es generar soluciones innovadoras, detectar problemas complejos y abrir nuevas y variadas posibilidades tecnológicas para el campo.

El otro proceso, bien diferente, es escalar, comercializar y distribuir de manera masiva en mercados donde las grandes firmas ya cuentan con infraestructura sólida, redes comerciales y marca.

Las corporaciones tradicionales ya poseen una fuerte llegada al productor y una probada capacidad de integrar tecnologías en plataformas amplias, por lo que el éxito depende de gestionar ambos procesos.

Lejos de restarles relevancia, este análisis ayuda a entender mejor el aporte real de las startups al agro, cuyo valor no pasa necesariamente por desplazar de raíz a los actores tradicionales.

Su función principal consiste en ampliar la frontera de soluciones disponibles, explorar nuevas combinaciones de herramientas y aportar una agilidad innovadora fundamental ante la acelerada digitalización global.

Muchas de estas empresas cumplen un papel verdaderamente clave en la generación de innovación, aunque su crecimiento futuro dependa de insertarse en mercados donde la escala ya tiene dueños.

El caso argentino resulta especialmente interesante debido a que presenta un ecosistema agtech dinámico, caracterizado por una alta capacidad emprendedor y una gran trayectoria en adopción tecnológica.

Incluso en este contexto favorable, el estudio advierte que el potencial transformador no es simplista, ya que no se trata solo de disrupción, sino de articulación y vínculos estratégicos.

El informe completo se encuentra disponible para su lectura, reflejando el trabajo de la Universidad Austral, institución con sedes en Buenos Aires, Pilar y Rosario creada por ACES.