Figura clave en la fundación del Estado moderno y refugio para miles durante la Gran Hambruna, el patriarca maronita alcanza los altares tras sanar de forma inexplicable a un oficial musulmán.
Buenos Aires, jueves 30 julio (PR/26)–El patriarca maronita Elías Hoyek ha sido beatificado en una emotiva ceremonia en la sede patriarcal de Dimane. El histórico evento contó con la presencia del Cardenal Marcello Semeraro en representación de la Santa Sede.

A la solemne cita acudieron las principales autoridades civiles y religiosas del país, encabezadas por el presidente Joseph Aoun. Su presencia subrayó la trascendencia de esta celebración para la concordia nacional en un momento histórico crucial.
El arquitecto visionario de la nación moderna
Reconocido universalmente como el Padre del Gran Líbano, Hoyek desempeñó un papel determinante tras la Primera Guerra Mundial. Su valiente defensa diplomática en París en 1919 fue clave para la proclamación estatal de 1920.
Fiel defensor del pluralismo religioso, promovió una nación multiconfesional donde la diversidad constituyera una verdadera riqueza compartida y un sólido puente de convivencia pacífica entre las diferentes comunidades.
El refugio de los humildes ante la adversidad
Durante la devastadora Gran Hambruna que asoló el Monte Líbano, el patriarca transformó conventos y residencias en comedores y albergues para acoger sin distinción alguna a miles de familias desamparadas.
Llegó al extremo de hipotecar propiedades del Patriarcado para comprar alimentos. Ante las dudas sobre las pérdidas financieras, su firme y célebre respuesta fue siempre la misma: «Dios proveerá».
Su entrega incondicional le valió el cariñoso título de «patriarca de los pobres». Aquel conmovedor ejemplo de fraternidad universal dejó un recuerdo imborrable en el corazón de toda la sociedad libanesa.
Una sanación prodigiosa que trasciende fronteras
El milagro que permitió su canonización benefició a un oficial musulmán de la comunidad drusa. Esta prodigiosa sanación física reafirma de manera sorprendente el constante legado de diálogo e intercesión universal de Hoyek.
Tras sufrir una grave caída de cinco metros que le provocó espondilólisis bilateral e intensos dolores crónicos, el militar quedó completamente postrado y sin esperanzas de recuperación según los pronósticos médicos.Sin embargo, amaneció repentinamente curado tras soñar con un anciano de blanco que llevaba un bastón. Más tarde reconoció a aquel personaje misterioso en una fotografía del venerable patriarca maronita.
El Dicasterio para las Causas de los Santos confirmó la certeza moral de esta milagrosa intercesión, destacando que el beneficiario ni siquiera conocía previamente la figura del nuevo beato libanés.
Legado espiritual e institucional perdurable
Además de su valioso servicio patriótico, el beato fundó la Congregación de las Hermanas Maronitas de la Sagrada Familia, dedicada con vocación a la educación y a la asistencia social de los más necesitados.
Formado académicamente en Roma y ordenado sacerdote en 1870, dedicó su existencia al servicio eclesial hasta su fallecimiento en 1931. Sus restos descansan hoy en la localidad de Ibrine.
Primicias Rurales
Fuente: aciprensa

















