El día del partido contra Inglaterra se celebra a San Buenaventura: El Doctor Seráfico, guía de luz y fe. Franciscano.Ya podemos recurrir a su intercesión.
Buenos Aires, martes 14 julio (PR/26) — Mañana miércoles 15 de julio, la Iglesia celebra a San Buenaventura, teólogo y místico franciscano, llamado Doctor Seráfico por su ardiente amor divino. Su vida, marcada por la profunda sabiduría, es un ejemplo de piedad cristiana y entrega total a Dios y hacedor de milagros!!!
Cuenta la tradición que, siendo un niño, fue curado milagrosamente por San Francisco de Asís, quien al verlo sano exclamó: “¡O buona ventura!”. Años más tarde, su humildad fue tal que, al sentirse indigno de comulgar, un ángel le trajo la hostia consagrada directamente a sus labios.

Un serafín le lleva la hostia
Su muerte ocurrió en Lyon durante el Concilio de 1274, tras lograr la unión con la Iglesia Ortodoxa. Aunque sus restos fueron profanados y quemados siglos después, su brazo derecho se preserva como reliquia en su ciudad natal, testificando su legado eterno.
Este miércoles 15 de julio, mientras la mirada del país se posa sobre la semifinal entre Argentina e Inglaterra en el Mundial 2026, en Atlanta, a las 16 (hora argentina) la liturgia católica conmemora a San Buenaventura. El santo, conocido como el “Doctor Seráfico”, es un baluarte de la fe y la sabiduría intelectual, cuya vida estuvo intrínsecamente ligada a lo sobrenatural y al amor ardiente por Dios.
La figura de Buenaventura destaca por un milagro eucarístico que estremece a los fieles: su humildad era tan profunda que, al sentirse indigno de recibir el Cuerpo de Cristo, un ángel Serafín tomó la hostia de manos del sacerdote y la condujo directamente a sus labios. Este evento, junto a su curación infantil por intercesión de San Francisco de Asís, lo consagraron como un ser elegido por el cielo.
Su legado es el de un estratega de la paz

Como Ministro General de los Franciscanos y artífice de la unión con la Iglesia Ortodoxa en el Concilio de Lyon, demostró que la diplomacia y la verdad histórica son las armas más poderosas para zanjar conflictos. En un día de alta tensión deportiva y social, su intercesión es un llamado al respeto, la memoria y la oración.
San Buenaventura nos enseña que el conocimiento y el fervor no son enemigos, sino que deben caminar juntos.
Mientras el deporte genera pasiones, el “Doctor Seráfico” —quien fuera llamado así por la cercanía de su alma a los serafines que rodean el trono divino— nos recuerda que la verdadera gloria reside en la búsqueda de la verdad y en la memoria de los héroes que nos precedieron.
Que este 15 de julio, bajo la protección de este santo místico, la jornada transcurra bajo el signo de la identidad y el honor. Que su ejemplo de fidelidad a los principios y su paz interior sirvan de guía para un pueblo que busca en la cancha y en la vida, no una guerra, sino la expresión más alta de su cultura, su historia y su identidad nacional.
















