El gobierno de Lula da Silva reglamentó un ambicioso programa de combustibles sustentables para la aviación, con metas obligatorias hasta 2037 y una capacidad proyectada de más de 2.100 millones de litros anuales para 2030.
Buenos Aires, sábado 15 agosto (PR/26)–El Gobierno de Brasil dio un paso decisivo en su transición energética. El 12 de agosto de 2026, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva firmó el decreto que reglamenta el Programa Nacional de Combustible Sustentable de Aviación (ProBioQAV), una pieza clave de la Ley del Combustible del Futuro.
La medida establece el marco regulatorio definitivo para la producción, certificación, comercialización y utilización del combustible sostenible de aviación (SAF) en todo el país.
Metas obligatorias hasta 2037
El programa fija metas obligatorias y graduales de reducción de emisiones para la aviación doméstica brasileña, que comenzarán a regir en 2027.

Ese porcentaje irá creciendo año a año hasta alcanzar una reducción del 10% en 2037, un horizonte pensado para dar previsibilidad a toda la cadena productiva.
Certificación, trazabilidad y un nuevo mercado ambiental
Brasil también creó un sistema nacional de certificación obligatoria para el SAF, ya sea producido localmente o importado, con requisitos específicos de trazabilidad y sostenibilidad.
A eso se suma el Certificado de Sustentabilidad del SAF (CS-SAF), que permite comercializar por separado el atributo ambiental del combustible, abriendo un mercado propio para ese valor agregado.

Con este esquema, Brasil proyecta una capacidad potencial de producción de 2.100 millones de litros anuales de SAF en 2030, una cifra que lo posiciona como líder regional en combustibles sostenibles.
Una política de desarrollo, no solo ambiental
La experiencia brasileña deja una enseñanza clara: la transición energética puede convertirse en una verdadera política de desarrollo productivo para las cadenas agroindustriales.

Los biocombustibles representan una oportunidad estratégica para agregar valor a materias primas agrícolas como los aceites vegetales, estimular inversiones industriales, crear empleo calificado y fortalecer las economías regionales, además de beneficiar al consumidor.
La mirada desde Argentina
Frente a este escenario, el presidente de CIARA-CEC, Gustavo Idígoras, fue contundente:
“Mientras Brasil construye futuro nosotros vivimos en el pasado, con una ley vigente de estilo soviético y un proyecto de ley en el Senado que no tiene interés legislativo en ser sancionado”, afirmó.

“El futuro de Argentina pasa por generar bioenergías basadas en materia prima agrícola con alta calidad y sustentabilidad, y fomentando la libre competencia. Es el momento de sancionar una Ley en Argentina que genere futuro”, concluyó.

















