Villa Cañada del Sauce, a 160 kilómetros de Córdoba Capital, es elegido por turistas que buscan desconexión y naturaleza
Los lugareños destacan que aquí reinan la paz y el verde Gentileza
Córdoba, lunes 25 agosto (PR/25) — A160 kilómetros de la ciudad de Córdoba, a 65 de Merlo (San Luis) y a orillas del río Quillinzo está Villa Cañada del Sauce. El pueblito solo tiene 130 habitantes permanentes y en verano suele triplicar su población con turistas que llegan para disfrutar de su tranquilidad. De esos visitantes ocasionales, muchos eligen volver o hacer de este lugar su hogar.
Si bien no hay cifras concretas, en la comuna estiman que la población está compuesta por un 50% de personas nacidas en este rincón del sur cordobés y un 50% que lo adoptó como su hogar.
Muchos comercios y restaurantes solo abren en verano. Tal es el caso del restobar Barba Negra, el bar Lolita o Lo de Tuti, un almacén donde venden pizzas, empanadas y más.
“Esta villa serrana está rodeada por el río Quillinzo, el más grande que tiene la zona de Calamuchita. Nosotros vendemos paz y tranquilidad. Toda nuestra actividad gira en torno del río y es un lugar elegido justamente por eso. Acá se puede practicar también mountain bike y senderismo. La zona se mantiene virgen todavía”, cuenta Mauricio Acosta, jefe comunal de Villa Cañada del Sauce y agrega que el total de plazas hoteleras es para 200 personas entre complejos de cabañas, casas de alquiler y camping.
El río Quillinzo, protagonista del lugar Gentileza
A esto se pueden sumar algunos atractivos como playas públicas y varios miradores: Elpidio Acosta, en la zona céntrica del pueblo cerca de la Biblioteca Pública; Don Venancio, a orillas del río es uno de los lugares permitidos para bañarse y Julio Leuthold, justo en frente del tanque de agua del pueblo.
Los primeros turistas que llegaron a Villa Cañada del Sauce alrededor de 1944 venían desde Buenos Aires. “En ese entonces le decían ‘la villa porteña’ porque eran el 90% de sus visitantes. Hoy llegan de Rosario, Córdoba, Villa María y más. De viernes a domingo viene mucha gente que vive cerca y tiene sus casas de fin de semana”, explica Acosta.
Antes de la actividad turística, la villa era una zona donde se criaba ganado vacuno y caprino. En ese entonces empezó a funcionar una escuela tapera que hoy es la Escuela Adolfo Alsina, una de las dos del pueblo y que está a punto de cumplir 122 años. “Yo diría que Villa Cañada del Sauce tiene como 130 años. Nuestra intención es poner la fecha fundacional del pueblo tomando la escuela como referencia”, agrega Acosta, siguiendo un estudio y reconstrucción sobre la historia del pueblo que está llevando adelante el municipio.
El punto de encuentro
Sobre la costa del río se encuentra el club de pueblo que en verano también funciona como balneario con baños, asadores, mesas y estacionamiento. Es el lugar donde locales y turistas se encuentran y disfrutan de actividades. “El pueblo mantiene mucho la naturaleza, tiene un turismo controlado y se conserva el bosque nativo. A pesar de ser un municipio chico, se hace mucho: se mantienen las calles, se hacen actividades, hay una biblioteca, una planta potabilizadora, electricidad. Ahora tenemos un buen servicio de internet”, detalla Francisco López, que nació en San Martín de los Andes, viajó por el mundo y hoy tiene la concesión del club de Villa Cañada del Sauce.
Francisco estudió Arquitectura en Rosario y se mudó a Buenos Aires para hacer una maestría en Economía Urbana. Trabajó en empresas, como investigador en una fundación y, gracias a su formación, viajó por Estados Unidos y varios países de Europa.
“Me iba muy bien, pero decidí hacer un cambio de vida. Siempre me gustó la montaña, el bosque y me parecía que Córdoba tenía todo eso que me gustaba y que me recordaba a San Martín de los Andes”, cuenta.
Al pueblo lo conoció por internet y encontró en él lo que soñaba: una comunidad chica con sentido de pertenencia y colaboración. “Acá la gente se conoce y se ayuda. Sabemos que entre todos podemos construir una comunidad y mantener un lugar bien conservado y muy atractivo. La gente puede hacer turismo, puede edificar pero siempre buscando que se preserve el bosque nativo”, expresa.
Otra de las cosas que lo maravilló fue la posibilidad de estar en contacto con la naturaleza y lo cerca que queda de otros lugares: hasta Rosario hay 446 kilómetros y a Buenos Aires 741 aproximadamente. “Yo me despierto a la mañana y, desde mi casa, se ve el valle, las montañas. Básicamente amanezco en el bosque”, comenta.
Villa Cañada del Sauce está a 160 kilómetros de Córdoba Capital y es elegido por turistas que buscan desconexión y naturaleza Gentileza
Hoy, de los casi 160 kilómetros que separan al pueblo de Córdoba capital, solo quedan 11 de ripio consolidado lo que hace que sea mucho más accesible.
Si bien el pueblo cambia en verano, Carla Pozzi, oriunda de Francisco Álvarez (provincia de Buenos Aires), asegura que “no pierde su esencia de paz”.
“Cada año llega más turismo en verano. Se nota que el pueblo tiene otro ritmo, se ven más autos a la vera del río, mucha gente caminando, pero no pierde la paz. Podría decirse que la villa se vuelve un poco más bulliciosa”, expresa Pozzi que trabaja administrando dos complejos de cabañas, dos casas de alquiler y en un restaurante los fines de semana.
Ella llegó por primera vez a Villa Cañada del Sauce hace 23 años cuando su familia decidió visitar a su padrino en Semana Santa. Desde ese momento, les gustó tanto el lugar, que volvieron cada verano que pudieron. Carla eligió al pueblo como su casa hace tres años.
“Me mudé a Villa Cañada del Sauce por la calidad de vida. Es un lugar muy tranquilo, con mucha paz y su entorno natural tiene un encanto muy particular. Acá uno puede desconectarse y no tener las preocupaciones que hay en las grandes ciudades. Además de que el ritmo de vida es más tranquilo, uno aprende a tomarse el tiempo con calma y disfruta de las cosas pequeñas”, expresa.
Como parte de su trabajo, Carla suele recibir a muchos turistas y contarles cuáles son los principales atractivos del lugar. “La villa tiene un encanto natural. Estamos rodeados de monte nativo y del río. Hay un pequeño centro, con una plaza de juegos, cancha deportiva, biblioteca, destacamento policial y edificio comunal”, agrega.
Además de las playas y sus vistas panorámicas. “Es un lugar calmo, para desconectar, donde pareciera que el tiempo se detiene y uno se pierde en un pueblito escondido”, finaliza Pozzi.
Cuando hay buen tiempo, la playa es el sitio preferido Gentileza
Nepal ofrece permisos gratuitos para escalar 97 nuevas cumbres y busca aliviar la saturación del Everest (foto: Reuters)
Buenos Aires, lunes 25 agosto (PR/25) — Obtener un permiso para escalar el Monte Everest implica un costo altísimo: USD 15.000, monto que no incluye pasajes aéreos, equipamiento ni la contratación de un guía. Este elevado precio ha convertido la cima más alta del mundo en un reto reservado para quienes pueden afrontar una inversión considerable.
Sin embargo, el país asiático, que busca renovar y ampliar su atractivo turístico, lanza una estrategia inédita destinada a proyectar nuevas rutas de aventura y aliviar la presión sobre el Everest.
El gobierno de Nepal anunció recientemente la apertura de 97 picos en las remotas regiones de Karnali y Sudurpaschim, áreas situadas en el extremo occidental del país, para expediciones internacionales; esta vez, el acceso a los permisos será completamente gratuito durante las dos próximas temporadas de escalada.
La estrategia apunta a diversificar el turismo de montaña y promover regiones remotas del Himalaya occidental (AFP)
Nepal apuesta por regiones remotas para el turismo de montaña
Según explicó Himal Gautam, director del Departamento de Turismo, la decisión persigue el objetivo de captar la atención de los montañistas extranjeros más allá del clásico circuito del Himalaya central. “Existen muchas montañas atractivas y dignas de ser escaladas en estas dos provincias. Además, hay otros destinos turísticos relevantes en la zona”, afirmó Gautam.
Hasta la fecha, el gobierno nepalí abrió 462 montañas a expediciones comerciales, de las cuales 102 permanecen vírgenes a la espera de ser escaladas. No se especificó cuáles de estos picos no han sido conquistados hasta ahora. Muchas de las cumbres de Karnali y Sudurpaschim permanecen lejos de las rutas tradicionales y no han sido promocionadas de forma adecuada, de acuerdo con Gautam, quien atribuye esta situación a la lejanía geográfica y al bajo nivel de desarrollo económico en la región
Nepal cuenta con 462 montañas abiertas a expediciones, de las cuales 102 permanecen vírgenes (Captura de Google Maps)
Karnali limita al oeste con India (estado de Uttarakhand) y al norte con la región china del Tíbet, mientras Sudurpaschim se extiende a 535 kilómetros de Katmandú, la capital, y Karnali a unos 400 kilómetros. Llegar a estas zonas resulta todo un desafío: se requieren vuelos de tres horas y, una vez allí, los caminos son complejos y los servicios, muy limitados.
La gratuidad de los permisos se mantendrá durante las próximas dos temporadas de escalada. Posteriormente, el gobierno evaluará el impacto de esta política en la región. Karnali aportará 77 de estos picos, mientras las otras 20 montañas se encuentran en Sudurpaschim.
El turismo de aventura es clave para la economía nepalí, que recibió 1,15 millones de visitantes internacionales en 2024 (Reuters)
Escalada gratuita: el plan para descongestionar el Everest
Esta innovación gubernamental forma parte del esfuerzo de Nepal por descongestionar el Everest, donde la afluencia masiva de visitantes ha generado crecientes problemas de manejo ambiental y riesgos para la seguridad.
La saturación llevó a las autoridades a incrementar recientemente el precio del permiso de escalada del Everest en un 36%, situándolo en USD 15.000, y a exigir a los postulantes la acreditación de experiencia previa: ahora es obligatorio haber ascendido al menos una montaña de más de 7.000 metros en Nepal antes de intentar la cumbre más alta.
Muchas de las cimas incluidas en la nueva oferta de acceso gratuito cumplen estos requisitos, ya que superan esa altitud y pueden servir como entrenamiento o etapa previa para montañistas con aspiraciones de récord. El gobierno aspira a redirigir el flujo turístico hacia destinos alternativos, fomentando también la economía local y el conocimiento de territorios menos explorados.
El gobierno nepalí abre picos en Karnali y Sudurpaschim para expediciones internacionales sin costo durante dos temporadas (Reuters)
Oportunidades para montañistas en picos poco explorados
El turismo constituye un motor clave para la economía nacional. Solo en 2024, Nepal recibió 1,15 millones de visitantes internacionales y el sector sustenta a más de un millón de ciudadanos.
La apertura de nuevos picos representa una oportunidad para repartir los beneficios y desafíos del turismo de aventura en el extenso país del Himalaya, apostando por el desarrollo sostenible y la descentralización de la actividad turística.
Colombia, lunes 25 agosto (¨R/25) — Entre las montañas del Valle del Cauca en Colombia, El Cairo se presenta como un destino que une la tradición cafetera, la arquitectura colonial y paisajes de niebla, lo que le ha valido el apodo de “tesoro entre las nubes”.
El Cairo, Valle del Cauca, uno de los destinos para viajeros apasionados por la naturaleza – crédito Instagram soydelcairopapa
Este municipio colombiano, ubicado en la Serranía de Los Paraguas a 1.850 metros sobre el nivel del mar, forma parte del Paisaje Cultural Cafetero, reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, y se ha consolidado como un referente para el turismo de naturaleza y cultura en la región.
El Cairo se encuentra en una pequeña altiplanicie desde la que se aprecian vistas panorámicas de verdes intensos y suaves brumas.
Con una superficie de 283 km² y una población de 6.845 habitantes según el censo de 2018, el municipio mantiene conexión vial con Cartago y con el sur del departamento del Chocó, lo que facilita el acceso de visitantes que buscan experiencias auténticas en el corazón rural del Valle del Cauca.
Turismo de naturaleza y tradición cafetera en El Cairo
El atractivo de El Cairo radica en la dedicación de sus habitantes a la tradición cafetera, visible en cada rincón del pueblo.
Los viajeros pueden recorrer sus calles en jeeps Willys, buses escalera o a lomo de mula, mientras disfrutan del aroma del café recién preparado y de la hospitalidad local.
El paisaje urbano de El Cairo sigue siendo una combinación entre lo artístico y lo tradicional – crédito Instagram soydelcairopapa
La arquitectura colonial, bien conservada, invita a pasear y a detenerse en las cafeterías para degustar la bebida insignia de la región.
Según el sitio web de Paisaje Cultural Cafetero, “las calles en este pueblo vallecaucano conservan un arraigado estilo arquitectónico, en el que se evidencia un alto grado de conservación, así que recorrerlas mientras se aprecian sus construcciones o se degusta de un rico café es una de las actividades para desarrollar allí”.
La oferta turística se amplía con actividades de aventura y contacto con la naturaleza. La ubicación de El Cairo en la Serranía de Los Paraguas permite a los visitantes practicar canoping, senderismo y observación de flora y fauna en un entorno de bosques naturales y santuarios ecológicos. El Bosque Natural de Las Amarillas se ha convertido en uno de los principales puntos de interés para quienes buscan experiencias ecoturísticas.
Patrimonio, historia y celebraciones en El Cairo
La ubicación de El Cairo en la Serranía de Los Paraguas permite a los visitantes practicar canoping, senderismo y observación de flora y fauna en un entorno de bosques naturales y santuarios ecológicos – crédito Instagram soydelcairopapa
El reconocimiento internacional llegó con la inclusión de El Cairo en el Paisaje Cultural Cafetero, una distinción que abarca tanto la zona urbana como la rural y que subraya la importancia de la cultura cafetera y la conservación arquitectónica. La Unesco otorgó este título de Patrimonio de la Humanidad, lo que ha impulsado el desarrollo turístico y la valoración de las tradiciones locales.
Uno de los lugares más emblemáticos del municipio es el corregimiento de Albán, situado a 1.450 metros sobre el nivel del mar. Este pequeño poblado destaca por sus casas de arquitectura antioqueña y su entorno de fincas cafeteras. La Alcaldía lo describe como un “pesebre en vivo” por la tranquilidad que se respira en sus calles. Entre sus atractivos se encuentran la Posada El Balcón de los Recuerdos, el Museo del profesor Orlando Ramírez y los helados tradicionales de Doña Teresa, que forman parte de la experiencia para quienes exploran la zona.
Entre sus atractivos se encuentran la Posada El Balcón de los Recuerdos, el Museo del profesor Orlando Ramírez y los helados tradicionales de Doña Teresa, que forman parte de la experiencia para quienes exploran la zona – crédito Instagram soydelcairopapa
La historia de El Cairo se remonta a 1919, cuando los colonos Pedro Arango, Antonio Carmona, Rafael Velásquez y Ramón Marulanda fundaron el asentamiento a orillas del río Las Vueltas. La llegada de estos pioneros, desplazados por la Guerra de los Mil Días y atraídos inicialmente por la búsqueda de tumbas precolombinas y luego por la riqueza maderera y agrícola, marcó el inicio de una comunidad que ha mantenido su vocación rural y cafetera. Antes de la colonización, la región fue habitada temporalmente por comunidades indígenas, entre ellas la tribu Quimbaya, cuyos vestigios forman parte del patrimonio cultural local.
El territorio de El Cairo es predominantemente montañoso, con relieves que incluyen los altos de Galápagos, La Cruz y Morrón, así como las cuchillas Camellones, El Espinazo, La Carbonera y La Miranda. La economía se sustenta en el cultivo de café, plátano, caña, yuca, frijoles, tomate, aguacate, mora, lulo, granadillas y hortalizas, lo que refuerza el carácter agrícola y tradicional del municipio.
Las celebraciones populares ocupan un lugar central en la vida de El Cairo, con festividades que reúnen a la comunidad y a los visitantes en torno a la música, la cultura y la identidad cafetera. Entre las más destacadas figuran las fiestas del Retorno, la Semana Cívica, las Fiestas de Cultura por la Paz, la Fiesta de los Cachacos cada 28 de diciembre, el Día del Campesino y el Festival Montañeros en los Paraguas, que reflejan la vitalidad y el arraigo de las tradiciones en este rincón del Valle del Cauca.
El turismo grupal congrega tanto a jóvenes como a adultos, se conozcan o no entre sí
Buenos Aires, lunes 25 de agosto (PR/25) .– Una de las principalestendencias del turismo en el semestre es la creciente demanda de tours, shows y excursiones en la naturaleza, que aumentaron un 15% en relación a 2024.
Y luego, los eventos deportivos también marcaron agenda, lo que se vio en las búsquedas a San Pablo , que se multiplicaron por nueve para la semana del Gran Premio de Brasil de Fórmula 1, impulsadas por la participación del piloto argentino Franco Colapinto.
Asimismo, los “tours de compras” ganaron terreno. En esa dirección, Brasil, Chile y Miami registraron un aumento significativo de búsquedas.
En el caso de Brasil, se incrementaron el 218%, lo cual reflejó el interés por acceder a destinos vacacionales a mejores precios, y con el reembolso de traer en el equipaje compras más baratas que en Argentina.
El informe con las principales tendencias del primer semestre del año fue presentado por Despegar, elaborado a partir del análisis del comportamiento de sus usuarios en la plataforma.
Brinda un panorama completo sobre las tendencias de viaje en Argentina, e incluye rankings y datos inéditos sobre cómo viajan las personas en Brasil, Colombia y México, ofreciendo una visión regional clave para entender los hábitos turísticos en Latinoamérica.
Viajes en grupo
La conclusión que se extrae es que aumentó el interés por sumar actividades, se consolidaron los destinos emergentes y el financiamiento adquirió mayor relevancia.
Los viajes grupales (ya sean entre conocidos o desconocidos) donde son compartidos intereses similares, guiados y administrados por empresas o individuos especializados, marcan tendencia.
Suelen incluir transporte, alojamiento, actividades y guías, lo cual optimiza costos y libera al viajero de la planificación.
Son ideales para quienes buscan seguridad, compañía para viajar solos, oprefieren que la logística sea gestionada por expertos.
El imán de Río
“Río de Janeiro se posiciona como uno de los destinos preferidos por los argentinos y se mantiene en el podio de los últimos seis meses. El ranking internacional lo completan Miami, Santiago de Chile y Madrid”, afirmó Paula Cristi, gerente general de Despegar para Argentina y Uruguay.
Hubo asimismo un fuerte crecimiento de destinos menos tradicionales, como las búsquedas hacia Japón, que aumentaron un 95% respecto al mismo período del año pasado, mientras que los destinos exóticos en general crecieron un 134%.
Tokio, El Cairo, Seúl y Johannesburgo se perfilan como nuevas estrellas del turismo argentino.
En el orden nacional, durante los últimos seis meses se consolidaron algunas tendencias, con Bariloche como la gran favorita, seguida por Iguazú y Mendoza.
Financiamiento
El reporte también señala que el 54% de las ventas nacionales se realizan en cuotas, mientras que en viajes internacionales crece la tendencia de pagar en dólares.
En las tiendas físicas de Despegar, 1 de cada 2 operaciones se abona en efectivo, principalmente en moneda extranjera.
“Sabemos que muchos de nuestros clientes prefieren realizar sus pagos en dólares. Siempre buscamos simplificar el proceso de reserva y pago, ofreciendo opciones que se adapten a sus necesidades”, explicó Laura Amorós, gerente senior de Marketing de Despegar Argentina.
En cuanto a los tiempos de planificación, los viajes domésticos se compran con un promedio de 30 días de anticipación, mientras que los internacionales se planean entre 60 y 90 días antes, según la complejidad del destino.
Durante este semestre fue lanzado en Argentina Club Despegar, un modelo de suscripción mensual que permite acceder a beneficios exclusivos y sumar puntos de su programa de fidelización Pasaporte.
Los usuarios pueden usar estos puntos en cualquier momento, combinarlos con promociones y pagar parte o el total de sus productos de viaje.
Esta situación permitió mantener en funcionamiento los sectores habilitados de la montaña. Las temperaturas en se movieron entre los -13°C y los -5°C.
El centro de esquí se cubrió con unos 40 centímetros de nieve fresca en la base. (Foto: Gentileza Los Andes) Agencia Noticias Argentinas
Mendoza, lunes 25 agosto (PR/25) — Una nevada imprevista sorprendió este viernes a turistas y residentes en Las Leñas, lo que prolongó el cierre de la temporada invernal en el centro de esquí ubicado en el departamento de Malargüe.
Tras la intensa caída de nieve, el centro de esquí amaneció con aproximadamente 40 centímetros de nieve fresca en la base. Esta situación permitió mantener en funcionamiento los sectores habilitados de la montaña. Voceros del centro informaron: “Estamos felices porque tenemos unos 40 cm de nieve fresca en la base. Esto hace que la parte habilitada de la montaña (Eros 1, Eros 2 y el Sector 1) pueda seguir disfrutándose a pleno”.
Sin embargo, desde la administración también aclararon que la nevada no fue suficiente para habilitar los Sectores 2 y 3, por lo que recomendaron a quienes planearon visitar el lugar tener en cuenta esta información. El acceso al valle ya fue despejado por el personal de Vialidad, pero el uso de cadenas en los vehículos continuó siendo obligatorio debido a la posible presencia de nieve o hielo en la ruta.
El pronóstico indicó que este sábado, las temperaturas en Las Leñas se movieron entre los -13°C y los -5°C. En las zonas más elevadas del valle, la sensación térmica descendió hasta los -18°C.
Barcelona, domingo 24 agosto (PR/25) — Egipto no es sólo el Nilo o las pirámides. Egipto no se termina de entender sin Alejandría. Existe un rincón frente al Mediterráneo donde la historia se mezcla con la brisa marina, donde la elegancia helenística aún flota en el aire y donde cada paseo es un souvenir inovidable.
Hablamos de Alejandría, la ciudad que Alejandro Magno fundó en el 332 a.C. para convertirla en la gran puerta de Egipto al mundo. No fue casualidad: el joven conquistador quería un puerto que conectara el valle del Nilo con Grecia, Asia Menor y todo su imperio. Voilà, una urbe pensada desde el inicio para ser cosmopolita, abierta, con vocación de eternidad.
Durante siglos, Alejandría fue capital y cerebro del país, residencia de los faraones ptolemaicos y escenario de la apasionante vida de Cleopatra VII, la última gran reina de Egipto. Aquí florecieron el saber y la ciencia gracias a la legendaria Biblioteca y el Museo, donde trabajaron mentes que cambiaron la historia: Euclides, padre de la geometría; Eratóstenes, que midió la Tierra; Aristarco de Samos, adelantado al heliocentrismo; o Hipatia, filósofa y astrónoma cuya figura sigue inspirando siglos después.
Y como ocurre con los lugares que marcan época, también cambió de nombre. En la Edad Media, los árabes la llamaban Iskandariya, forma que aún hoy se usa en árabe moderno (??????????). Un eco lingüístico que demuestra hasta qué punto esta ciudad nunca dejó de ser referencia.
Situada apenas a 225 kilómetros de El Cairo, Alejandría sigue siendo un balcón abierto al Mediterráneo. Caminar por sus avenidas largas, sus cafés con aire europeo o la Corniche es reencontrarse con una ciudad que, bajo cada piedra, conserva un je ne sais quoi irresistible: mezcla de Oriente y Occidente, de nostalgia y modernidad, de historia y chic eterno.
La bibliotheca alexandrina: un faro del conocimiento
No hay visita completa a Alejandría sin detenerse en la moderna Bibliotheca Alexandrina. Construida en 2002 como homenaje a la legendaria biblioteca desaparecida, su arquitectura de líneas curvas parece surgir del mar, como si quisiera devolver la memoria perdida. Su sala principal puede albergar hasta ocho millones de libros, pero lo que impacta es el ambiente: planetario, galerías de arte, museos internos y un centro de conservación de manuscritos que enamora a cualquier viajero sensible. Aquí, el silencio es chic, casi ceremonial.
La inspiración nace de la Biblioteca original de Alejandría, fundada en el siglo III a.C. bajo el reinado de Ptolomeo II Filadelfo, uno de los faraones de la dinastía ptolemaica. El proyecto surgió con un propósito ambicioso: reunir todo el conocimiento del mundo en un único lugar. Los barcos que atracaban en el puerto debían entregar sus rollos y manuscritos para ser copiados en griego; los originales, se decía, quedaban en la colección.
Se cree que llegó a albergar entre 400.000 y 700.000 rollos de papiro, con obras de Homero, tragedias griegas completas, tratados de astronomía, geometría, medicina y filosofía. Allí trabajaron sabios que definieron la ciencia tal y como la entendemos hoy: Euclides, padre de la geometría; Eratóstenes, que midió la circunferencia de la Tierra; o Aristarco de Samos, que se atrevió a sugerir que el Sol era el centro del universo.
El destino de la Biblioteca original es una de las grandes tragedias de la Antigüedad. No se sabe con certeza cómo desapareció: algunos relatos apuntan al incendio provocado por las tropas de Julio César en el año 48 a.C.; otros, a saqueos posteriores durante la invasión romana o incluso a destrucciones en época cristiana y árabe. Lo cierto es que lo que allí se perdió fueron siglos de saber: tratados que hoy solo conocemos de oídas, un caudal de conocimiento que, de haberse conservado, quizá habría adelantado nuestra historia por centurias.
Por eso, visitar la Bibliotheca Alexandrina moderna no es solo ver un edificio contemporáneo: es un acto de memoria, un tributo a los sabios, un lugar donde la nostalgia se convierte en inspiración.
La ciudadela de Qaitbay: herencia de una maravilla perdida
En el extremo oriental del puerto, donde las olas del Mediterráneo golpean con fuerza, se levanta la Ciudadela de Qaitbay. A primera vista parece “solo” una fortaleza mameluca del siglo XV, sólida, compacta, con muros de piedra color miel. Pero su secreto es fascinante: está construida sobre los cimientos del legendario Faro de Alejandría, una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo.
El nombre Qaitbay no es casualidad. Hace referencia al sultán mameluco Sayf al-Din Qaitbay (1416-1496), el noble que ordenó su construcción. Su propio nombre, de raíces turco-otomanas, mezcla dos significados sugerentes: Qait (“retorno” o “firmeza”) y Bay (“señor”, “noble”). Voilà: “el señor firme”, un título que parece hecho a medida para quien quiso devolverle esplendor a un puerto que había perdido su faro.
¿Y quiénes eran los mamelucos? No eran nobles de sangre, sino esclavos convertidos en guerreros de élite. Jóvenes de origen turco, circasiano o georgiano, capturados o comprados, que tras una estricta formación militar e islámica acabaron tomando el poder. En 1250 fundaron su propio sultanato en Egipto y Siria, derrotaron a cruzados y mongoles y gobernaron durante más de dos siglos. En la época de Qaitbay aún eran los señores indiscutibles del Nilo, capaces de dejar su huella en piedra frente al Mediterráneo. Paradojas de la historia: esclavos que se convirtieron en reyes.
El faro original, erigido en el siglo III a.C. bajo el reinado de Ptolomeo II, fue durante casi 1.500 años la guía de los navegantes que entraban al puerto. Con más de 100 metros de altura, era la construcción más alta del mundo después de las pirámides. Una llama, amplificada por espejos de bronce, proyectaba su luz a decenas de kilómetros mar adentro. Oh là là, un prodigio de ingeniería que convirtió Alejandría en la auténtica puerta marítima de Egipto.
Terremotos sucesivos entre los siglos XIV y XV acabaron por derribarlo. Entonces, Qaitbay decidió levantar en el mismo lugar una fortaleza defensiva, aprovechando las piedras derrumbadas del faro. Así, lo que hoy contemplamos es un símbolo doble: por fuera, una ciudadela medieval; por dentro, un eco de una maravilla perdida.
Pasear por sus almenas, sentir el viento salado y mirar el horizonte es un gesto casi ritual: el Mediterráneo te devuelve la sensación de estar en un punto donde la historia nunca se interrumpe. Chic, eterno y profundamente poético.
Qaitbay
La columna de Pompeyo: elegancia solitaria
En una colina tranquila de Alejandría se alza, majestuosa y solitaria, la llamada Columna de Pompeyo. El nombre, sin embargo, es un capricho de la historia: ni está dedicada al general romano Pompeyo ni tiene relación directa con él. Fue erigida hacia el año 297 d.C. en honor al emperador Diocleciano, tras sofocar una revuelta en la ciudad y asegurar el grano de Egipto para Roma. El equívoco nació siglos después, cuando viajeros medievales, fascinados por la columna aislada, la asociaron con el destino trágico de Pompeyo Magno, asesinado precisamente en Alejandría en el 48 a.C. El error se propagó… y voilà, el nombre equivocado llegó hasta nuestros días.
Con más de 25 metros de altura y tallada en un único bloque de granito rojo de Asuán, la columna es un ejemplo sublime de la grandeza romana en suelo egipcio. Imagina el esfuerzo titánico para trasladar y erigir semejante monolito sin la tecnología moderna. Oui oui, pura demostración de poder.
Alrededor de la columna aún se conservan restos del antiguo Serapeum, un templo dedicado a Serapis, una divinidad sincrética creada en Alejandría. ¿Qué significa sincrético? Que no era un dios heredado, sino inventado para unir mundos. Los faraones ptolemaicos -de origen griego- necesitaban gobernar sobre un pueblo profundamente egipcio. Y la solución fue chic: crear un dios que fusionara lo mejor de ambos universos. De Osiris y el toro Apis tomaron la esencia egipcia; del panteón griego, el porte majestuoso de Zeus o Hades. Así nació Serapis, con cuerpo helénico y alma faraónica, capaz de ser adorado por griegos y egipcios por igual.
Ese mestizaje religioso resume a la perfección el espíritu de Alejandría: un lugar donde lo faraónico se abrazaba con lo helénico y lo romano en una armonía sorprendente.
Las catacumbas de Kom el Shoqafa: un mundo bajo tierra
Alejandría guarda muchos tesoros a cielo abierto, pero algunos de sus secretos más fascinantes se esconden bajo tierra. Las Catacumbas de Kom el Shoqafa, descubiertas por casualidad en 1900, son un laberinto de galerías excavadas en la roca que datan del siglo II d.C. En ellas se enterraban familias ricas de la ciudad en plena época romana, y lo sorprendente es el mestizaje artístico que rezuma cada pared.
El propio nombre es revelador. “Kom el Shoqafa” significa en árabe “la colina de los tiestos”, porque en la superficie se acumulaban montículos de cerámica rota: restos de vasijas y objetos utilizados en rituales funerarios que, una vez quebrados, eran arrojados allí. Lo que parecía un vertedero de fragmentos escondía, bajo sus cimientos, uno de los conjuntos funerarios más extraordinarios del mundo antiguo.
Aquí, lo egipcio y lo romano se miran de frente y se abrazan. Entre sarcófagos y relieves puedes encontrar a Anubis, el dios chacal, vestido como un legionario romano; escenas funerarias con jeroglíficos y, al lado, motivos clásicos de columnas jónicas y frontones grecorromanos. Un auténtico déjà-vu cultural donde los mundos no se excluyen, sino que se funden con elegancia.
La estructura se organiza en varios niveles conectados por una gran escalera en espiral. Al descender, la luz se apaga poco a poco y la piedra se vuelve húmeda, creando una atmósfera que es a la vez solemne y teatral. Se cree que estas catacumbas pudieron haber servido también como espacio para banquetes funerarios: un comedor subterráneo donde las familias compartían comida y vino con los difuntos, convencidos de que la vida y la muerte formaban parte del mismo ciclo. C’est simple: otra forma de convivir con lo eterno.
Caminar hoy por Kom el Shoqafa es viajar a un Egipto híbrido, donde faraones tardíos, emperadores romanos y dioses compartían escenario. Un lugar que demuestra que Alejandría nunca fue solo egipcia ni solo romana, sino un mosaico chic de culturas.
La Corniche: paseo entre el mar y la historia
Para terminar, nada como caminar por la Corniche, el largo paseo marítimo de Alejandría. Entre cafés de aire parisino, palacetes decadentes y hoteles que recuerdan épocas coloniales, se abre la panorámica del Mediterráneo. Aquí uno entiende por qué la ciudad tiene ese je ne sais quoi: es cosmopolita, vibrante y, al mismo tiempo, profundamente nostálgica. Tomarse un té frente al mar
Tras sumergirte en tumbas, columnas y bibliotecas, llega el momento de volver a la superficie y sentir que Alejandría respira junto al mar. La Corniche, su larguísimo paseo marítimo, es el escenario perfecto para comprender la esencia mediterránea de la ciudad. Aquí, los cafés de aire parisino conviven con palacetes coloniales, hoteles con sabor decimonónico y el ir y venir de un tráfico caótico que, de algún modo, también resulta poético.
La Corniche no es una reliquia faraónica ni romana: es una creación moderna. Su trazado comenzó a principios del siglo XX, en plena época de fuerte influencia europea. Ingenieros británicos, franceses e italianos contribuyeron a darle forma, y desde entonces se ha ido ampliando hasta convertirse en la gran arteria costera que hoy recorre más de 15 km frente al Mediterráneo. Una vía funcional, sí, pero también un balcón urbano donde Alejandría se exhibe con orgullo.
¿Y por qué ese nombre tan chic? Corniche viene del francés y significa literalmente “carretera junto al mar o sobre un acantilado”. La misma palabra se usa en Marsella o Beirut. Y claro, francés tenía que ser: evocador, elegante, chic… como los viajes de GrandVoyage.
Caminar por la Corniche al atardecer es como hojear las páginas de un álbum vivo: jóvenes egipcios paseando de la mano, pescadores lanzando sus redes, familias tomando un helado frente a la brisa marina. El mar golpea contra los espigones y la luz se funde en un horizonte que parece no acabar nunca. Voilà, la vida en Alejandría se explica en ese instante. Es quizá la mejor forma de decir “oui oui, estoy en Alejandría”. Sentarse en una terraza con una taza de té a la menta o un café turco mientras el sol se esconde es la mejor forma de despedirse de la ciudad. Es en ese preciso momento cuando entiendes que Alejandría no solo fue un centro cultural, político y religioso; también es, y seguirá siendo, un estado de ánimo mediterráneo, un souvenir inoubliable que acompaña al viajero mucho después de regresar a casa.
Por qué con Grandvoyage
Después de hojear manuscritos en la Bibliotheca Alexandrina, coronar la Ciudadela de Qaitbay sobre los cimientos del faro perdido, descifrar la elegancia solitaria de la Columna de Pompeyo y descender a las Catacumbas de Kom el Shoqafa, el paseo al atardecer por la Corniche te regala la estampa perfecta: Mediterráneo en calma, luz en dorado y esa mezcla chic de Oriente y Occidente que convierte cada instante en un souvenir inoubliable.