El fenómeno de Medjugorje: de una colina en Bosnia al reconocimiento oficial de la Iglesia. María, como la Reina de la Paz nos bendice, nos da mensajes y quiere nuestra conversión. El Cielo habla a través de Ella, Nuestra Madre.
Buenos Aires, miércoles 24 junio (PR/26) — El 24 de junio de 1981, Día de San Juan Bautista, comenzó en la aldea de Bijakovici (parroquia de Medjugorje, Bosnia Herzegovina) uno de los acontecimientos espirituales más fascinantes de la Iglesia moderna.
Dos jóvenes de dieciséis años, Ivanka Ivankovic y Mirjana Dragicevic, caminaban por la falda del monte Podbrdo cuando divisaron a una hermosa mujer con un bebé en brazos que flotaba sobre una nubecilla.
Poco después se sumaron Milka Pavlovic, Vicka Ivankovic, Ivan Dragicevic e Ivan Ivankovic. Los seis muchachos presenciaron a la figura, de velo blanco y vestido azul, que les hacía señas para que se acercaran, provocando que huyeran asustados.
La tradición católica distingue a San Juan Bautista y a la Virgen María como los dos grandes precursores de Cristo.
La Iglesia celebra el 24 de junio (el nacimiento de Juan) porque él preparó el camino para Jesús, marcando el momento en que los días comienzan a acortarse, simbolizando que él debe menguar para que Cristo crezca.
La Virgen María fue la primera en traer al Salvador al mundo y siempre es vista como quien guía a los creyentes hacia su Hijo. Ella dijo que tenía el sentido de ser precusor que iniciara las apariciones el día de San Juan Bautista, hijo de su prima Santa Isabel.
Al día siguiente, 25 de junio los jóvenes croatas sintieron el llamado de regresar. La Virgen se presentó como la Reina de la Paz, iniciando un ciclo de apariciones diarias que se extiende por 45 años y de millones de peregrinos llegando al lugar.
Cómo empezó
Instintivamente, supieron que era la Virgen María, pero no se acercaron. Ellas y otros cuatro niños sintieron el llamado a regresar al día siguiente, y la Santísima Virgen los atrajo hacia ella, transportándolos sin esfuerzo montaña arriba, sorteando rocas y arbustos espinosos.
La Santísima Virgen se presentó como la Reina de la Paz. Se arrodillaron y comenzaron a rezar. Ella rezó con ellos y prometió regresar al día siguiente.
Desde entonces, hasta el día de hoy, millones de personas de los cinco continentes han visitado Medjugorje para vivir una experiencia espiritual que, en muchas ocasiones, ha cambiado la vida de quienes han acudido hasta allí en peregrinación como lo demuestran los miles de testimonios de curación y conversión, así como los centenares de vocaciones, obras caritativas y nuevas órdenes religiosas surgidas desde entonces.
Lo que ha dado en llamarse “El Fenómeno de Medjugorje” no es otra cosa que la experiencia de vivir las enseñanzas que la Virgen ha dado a la humanidad a lo largo de estos años por medio de sus mensajes que nos recuerdan las enseñanzas de la iglesia con el fin de alcanzar la paz en el mundo y la conversión de todas las almas por medio de la oración, el ayuno, la lectura de la Biblia, los sacramentos y la Eucaristía.
Todo comenzó un 24 de junio de 1981. He aquí el relato de lo sucedido en aquellos primeros días.
Primer día. 24 de junio
Los videntes en aquellos días
El 24 de junio de 1981, día de san Juan Bautista, dos amigas de dieciséis años llamadas Ivanka Ivankovic y Mirjana Dragicevic, están dando un paseo tras las casas de Bijakovici, a un kilómetro de la parroquia de Medjugorje. Mientras pasean por la falda del monte, Ivanka le hace un extraño comentario a su amiga. “Mirjana, creo que la Gospa («Señora» en croata) está en el monte”.
Pero la joven sarajevita ignora a su acompañante por lo absurdo de su frase y sigue caminando dejándola un poco atrás. Pocos instantes después se encuentra con Milka Pavlovic, una jovencita de Bijakovici que está guardando las cabras de la familia, y a Vicka Ivankovic, de diecisiete años, que andaba buscando a las dos primeras. Mirjana decide desandar con Milka y con Vicka los pocos pasos que ha dado desde donde dejó a Ivanka.

Cuando llegan al lugar las tres muchachas, ellas ven también, a una distancia indeterminada, a una hermosa joven de unos dieciocho años, de ojos azules y pelo moreno, con la tez blanca y las mejillas ligeramente sonrosadas, que sostiene en sus brazos a un pequeño bebé al que no logran ver, aunque aprecian que se mueve envuelto en una manta o toca. La joven viste un largo vestido azul claro, y un velo blanco cubre su cabeza, sus hombros y su espalda.
La muchacha, de una belleza indescriptible según relatan las chicas, no pisa el suelo, sino que flota a un metro de altura sobre él, y sus pies están cubiertos por una nubecilla blanca.
Unos minutos después llegan hasta donde están ellas dos muchachos del pueblo: Ivan Dragicevic e Ivan Ivankovic. Al estar estos seis muchachos ante la mujer, ésta les hace señas con una mano para que se acerquen a ella, y entonces, los seis salen corriendo, asustados por lo que ven.

La respuesta de la Iglesia a Medjugorje
El Papa Benedicto XVI establece la Comisión Ruini.
Ante la extraordinaria magnitud del fenómeno de Medjugorje —decenas de millones de peregrinos, miles de conversiones y un aumento documentado de las vocaciones sacerdotales—, el papa Benedicto XVI autorizó una investigación formal del Vaticano. El cardenal Camillo Ruini fue nombrado presidente de la Comisión Teológica Internacional, encargada de estudiar las apariciones, sus frutos y las cuestiones teológicas que plantearon.
La Comisión Ruini finaliza su trabajo.
Tras cuatro años de exhaustiva investigación, la comisión concluyó sus conclusiones. Si bien el informe completo se mantuvo en secreto, posteriormente se reveló que la comisión recomendó que los primeros siete días de apariciones —del 24 al 30 de junio de 1981— se reconocieran como auténticamente sobrenaturales. Asimismo, se reconocieron formalmente los extraordinarios frutos espirituales del fenómeno de Medjugorje.
El Papa Francisco autoriza peregrinaciones oficiales.
En una decisión histórica, el Papa Francisco autorizó a las diócesis y parroquias de todo el mundo a organizar oficialmente peregrinaciones a Medjugorje. Esto representó un cambio decisivo: de una autorización prudente a un estímulo pastoral activo. Por primera vez, la Iglesia no solo permitía ir a Medjugorje, sino que invitaba formalmente a los fieles a hacerlo.
Nihil Obstat: el reconocimiento más alto disponible
El 19 de septiembre de 2024 marcó el inicio de un nuevo capítulo. El Dicasterio para la Doctrina de la Fe del Vaticano, bajo la dirección del Cardenal Víctor Manuel Fernández, publicó una nota que otorga a Medjugorje el nihil obstat , que en latín significa «nada impide su presencia».
Esta es la máxima y más favorable resolución disponible actualmente según las nuevas normas del Vaticano para evaluar supuestos fenómenos sobrenaturales. No declara formalmente las apariciones como sobrenaturales (sólo el Santo Padre puede hacer tal declaración según las nuevas normas), pero afirma que no se han detectado aspectos particularmente críticos o riesgosos, y que los frutos espirituales son genuinos y abundantes. Se anima explícitamente a los obispos a promover las peregrinaciones a Medjugorje.
Mi recomendación
Fui cuatro intensas veces a Medjugorje y recibí gracias, algunas inexplicables, pero la Virgen cambió mi vida y me llevó a Jesús. Si quieren lean el libro «La Virgen Reina en Medjugorje» que pueden descargar en este mismo portal.
Seguro la Reina de la Paz los cubrirá con su poderoso y cariñoso manto. ¡Que Ella los bendiga! Matilde Fierro, editora de Primicias Rurales y periodista por 50 años.


















