La Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE) celebró en el Salón Dorado del Teatro Colón la entrega de la 15ª edición del Premio ACDE Enrique Shaw, que reconoce proyectos sociales.
Buenos Aires, jueves 13 noviembre (PR/25) — La Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE) celebró en el Salón Dorado del Teatro Colón la entrega de la 15ª edición del Premio ACDE Enrique Shaw, que reconoce a empresas que impulsan proyectos con fuerte impacto social en sus comunidades. Este galardón, que se otorga cada dos años desde 1989, busca destacar iniciativas que promueven el bien común y ponen en práctica valores cristianos en el ámbito empresarial.
En la categoría grandes empresas, el primer premio fue para Limpiolux, por su proyecto Inclusión 360, enfocado en la integración laboral de personas con barreras crónicas de acceso al empleo. La iniciativa combina formación, acompañamiento y desarrollo de habilidades para lograr inserciones sostenibles.
«La nuestra es una empresa con valores de familia. El 80% de las personas que contratamos proviene de sectores vulnerables. Queremos ser la mejor empresa para el mundo», expresó Cecilia Peluso, representante de Limpiolux, al recibir el reconocimiento.
También fueron distinguidos Banco Galicia, por su Programa de Educación Integral, que brinda becas a más de 300 jóvenes de bajos recursos, y Andreani, por su Plataforma de Logística Social, que apoya proyectos educativos, de diversidad e inclusión.
En la categoría PyMEs, el primer premio fue para Esteban Cordero, una empresa familiar autopartista, por su iniciativa Comunidad Cordero, orientada a promover oportunidades laborales para personas con discapacidad y en situación de vulnerabilidad. El proyecto busca consolidar un entorno de trabajo inclusivo basado en la equidad y el respeto por la diversidad.
También recibieron reconocimientos Argensun Foods, por su programa Hoy por ti, que organiza carreras solidarias para fortalecer los lazos comunitarios; e Intacto Welty, de Misiones, por su Red de Recolección y Valorización de Aceites Usados, que genera empleo verde a partir del reciclado. Además, el Vivero Unipar de Bahía Blanca obtuvo una mención especial por su plan de recuperación y reforestación urbana, con el que prevé entregar 20.000 árboles tras la emergencia climática que afectó la zona en 2023.
«Las empresas que presentaron sus proyectos creen en la inclusión social, en el cuidado de la casa común y en el respeto por la trayectoria de cada trabajador», señaló Silvia Bulla, presidente de ACDE.
Por su parte, Miguel Maxwell, líder del equipo del Premio Enrique Shaw 2025, destacó que se reconocen «proyectos de gestión sustentable que afianzan valores con esfuerzo sostenido», mientras que Ana Pico, directora ejecutiva de ACDE, subrayó que los proyectos premiados «ponen a las personas primero y contribuyen a un futuro sostenible».
En esta edición participaron 47 empresas que presentaron 53 iniciativas. La evaluación estuvo a cargo de un centenar de socios de ACDE y de un jurado integrado por referentes del ámbito empresario, académico y periodístico, entre ellos Gabriela Aguilar, Gerardo Bartolomé, Carolina Dams, Santiago Mignone, Silvia Naishtat, Silvia Stang y Sergio Widder, entre otros.+
Bendecir es una acción que pareciera trivial, sin embargo ayuda a conservar la salud espiritual y derrama gracias que no vemos pero que actúan en nuestra vida.
Por Mónica Muñoz
España, jueves 13 noviembre (PR/25) — Todo lo que hacemos en la vida deja marcas en las personas que nos tratan. Por eso, aunque no lo percibamos, bendecir es una acción que derrama toda clase de bienes en las personas, lugares y objetos porque les deseamos que Dios esté con ellos, por eso, la salud espiritual de quienes las reciben se ve afectada positivamente.
Ser bendición
El Catecismo de la Iglesia católica afirma que «todo bautizado es llamado a ser una «bendición» y a bendecir» (CEC 1669). Por eso, nuestra presencia y palabras deben coincidir con nuestro ser de cristianos.
Así mismo, cuando hablamos de las palabras que salen de nuestra boca, es importante que observemos el efecto que tiene sobre aquellos que nos tratan. Por un lado, la imagen que damos a lo además y por otro, que nuestros labios se acostumbren a desear el bien, como aconseja san Pablo a los efesios:
No profieran palabras inconvenientes; al contrario, que sus palabras sean siempre buenas, para que resulten edificantes cuando sea necesario y hagan bien a aquellos que las escuchan (Ef 4, 29).
Bendecir a la familia
Fajar Hengki Wijaya
Ahora, si hablamos de salud espiritual – porque el que bendice se mantiene sano de espíritu y agradable a Dios – , recordemos que la Sagrada Escritura hace referencia a la bendición en mucho pasajes. Por ejemplo, en la bendición de los sacerdotes sobre el pueblo es Dios mismo quien la otorga.
Leamos en el libro de los Números lo que Dios dice a Moisés:
Habla en estos términos a Aarón y a sus hijos: Así bendecirán a los israelitas. Ustedes les dirán:
Que el Señor te bendiga y te proteja. Que el Señor haga brillar su rostro sobre ti y muestre su gracia. Que el Señor te descubra su rostro y te conceda la paz.
Que ellos invoquen mi Nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré (Núm 6, 26-27).
Y la bendición de los padres también es muy importante porque recibirla es signo de abundancia en todos los aspectos, por eso, para Esaú fue una desgracia habérsela vendido a Jacob por un plato de lentejas (Gén 27).
En nuestros días sigue siendo invaluable, ojalá que los hijos no salgan sin la bendición de sus padres y que los padres bendigan en todo momento a sus hijos – y los padrinos a sus ahijados, los abuelos a los nietos, los tíos a los sobrinos, etc. –
Los que no amamos
Pero lo que más nos cuesta – porque somos seres humanos – es bendecir a nuestros adversarios. Aquellos que no están de acuerdo con nosotros o que nos han dañado de alguna manera.
Esa es la prueba de que verdaderamente amamos como Cristo nos pide que lo hagamos: deseando el bien a los que no nos agradan, por amor a Dios. Por eso, Jesús y los apóstoles son insistentes en otorgar bendiciones:
Bendigan a los que los persiguen, bendigan y no maldigan nunca (Romanos 12, 14).
No devuelvan mal por mal, ni injuria por injuria: al contrario, retribuyan con bendiciones, porque ustedes mismos están llamados a heredar una bendición (1 Pe, 3, 9).
Pero yo les digo a ustedes que me escuchan: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian. Bendigan a los que los maldicen, rueguen por lo que los difaman (Lc 6, 27-28).
De la misma boca salen la bendición y la maldición. Pero no debe ser así, hermanos (Sant 3, 10).
Hagamos el propósito de bendecir a todos y a todo para que Dios siempre esté presente en nuestra vida y en la de los que nos rodean.
Por el incendio que destruyó por completo la capilla Sagrada Familia, la Justicia imputó a un menor. Vecinos, autoridades y fieles se organizaron para reunir fondos y comenzar la reconstrucción.
Buenos Aires, jueves 13 noviembre (PR/25) — Con el objetivo de acompañar y alentar a la comunidad de Pehuén-Có, el arzobispo de Bahía Blanca, monseñor Carlos Azpiroz Costa OP, y el obispo auxiliar, monseñor Pedro Fourneau, presidieron una misa en el lugar del incendio, entre los restos de la capilla Sagrada Familia. La celebración fue concelebrada por el clero bahiense, en un gesto de cercanía y consuelo hacia los fieles afectados.
Por el incendio, que destruyó por completo el templo símbolo de la comunidad, la Justicia imputó a un menor de edad. Vecinos, autoridades y fieles se organizaron para reunir fondos y comenzar la reconstrucción de la histórica capilla.
Un hecho que conmociona
El hecho, que conmociona a la localidad del partido de Coronel Rosales -a unos 80 kilómetros de Bahía Blanca-, ocurrió en la madrugada del sábado, en la víspera del Día de Todos los Santos y de los Fieles Difuntos. Un menor de 15 años fue detenido y acusado de provocar intencionalmente el incendio y de realizar pintadas con símbolos satánicos en los alrededores.
Dos dotaciones de bomberos voluntarios trabajaron durante casi cuatro horas, hasta las cinco de la mañana, para controlar el fuego que consumió la estructura de madera del edificio. La capilla quedó reducida a escombros: el techo se derrumbó y solo permanecen en pie las columnas de hormigón.
Desde las primeras horas del sábado, vecinos, autoridades y fieles comenzaron a colaborar en la limpieza del lugar y en la planificación de la reconstrucción. Mientras tanto, personal policial y peritos realizaron tareas de investigación y recolección de pruebas en el sitio, en el marco de una causa caratulada como «incendio y daño».
Destrucción total del templo
«El techo, las vigas, los bancos y el cielo raso se quemaron completamente. Las columnas de hormigón siguen en pie, pero habrá que esperar un informe técnico para saber si pueden reutilizarse», explicó el delegado municipal de Pehuén-Có, Sergio Pereyra, quien destacó la rápida reacción solidaria de los vecinos. «Están trabajando hombro con hombro para limpiar el lugar; incluso muchos aportaron maquinarias para remover los restos», añadió.
Graciela, una vecina de la localidad, describió que «el destrozo es total» y que «salvo las piedras y el cemento, todo lo demás se quemó».
Ante la magnitud del daño, el párroco Adán Caraballo impulsa una campaña solidaria para recaudar fondos, con el respaldo del Arzobispado de Bahía Blanca. Se habilitó una cuenta bancaria en el Banco Provincia, bajo el alias ayuda.iglesia.pehuen, destinada exclusivamente a financiar la reconstrucción. «Queremos que la gente pueda colaborar con seguridad y transparencia», señaló el sacerdote.
Desde el día del siniestro, numerosos fieles y vecinos de distintas localidades manifestaron su intención de colaborar. «De todos lados han prometido ayuda. Será un trabajo arduo levantar el templo de sus cenizas, pero lo haremos entre todos», expresó el presbítero Caraballo.
La capilla Sagrada Familia, construida en 1957 por la arquitecta Beatriz Marseillá, tiene un profundo valor simbólico para la comunidad. Sus paredes fueron levantadas con piedras provenientes del barco La Soberana, encallado cerca del balneario en 1879.
Mientras avanza la investigación judicial para determinar las circunstancias del incendio, la comunidad de Pehuén-Có se une en un esfuerzo común para devolverle vida a uno de sus espacios más queridos y mantener encendida la llama de la fe.
Congregó a numerosos jóvenes de la diócesis. La jornada concluyó con la celebración de la misa en la catedral presidida por el obispo Jorge Wagner.
Comodoro Rivadavia, jueves 13 noviembre (PR/25) — Las calles de la zona sur y centro de Comodoro Rivadavia fueron escenario el 8 y 9 de noviembre de la Peregrinación Juvenil Mariana, que congregó más de un centenar de jóvenes de la diócesis y cuyo punto de encuentro y partida fue en la cuasi parroquia San Cayetano.
Acompañados por el lema «Con María, sembramos Esperanza», la columna juvenil no pasó desapercibida y a medida que avanzaban, su peregrinar se volvió un gesto misionero vivo. Con estampitas, velas y stickers, los jóvenes se desprendían de la columna para acercarse a los transeúntes.
A cada persona que volvía del trabajo, esperaba el colectivo o simplemente paseaba, los jóvenes entregaban una pequeña «semilla de luz» acompañada de la frase «Dios no se olvidó de vos», causando sorpresa y emoción en los rostros de quienes lo recibían.
Al caer la noche, la peregrinación alcanzó uno de sus momentos más simbólicos. Al detenerse frente al monumento del Padre Corti, cientos de velas y antorchas se encendieron para iluminar el centro de Comodoro, «simbolizando aquella llama de fe que el padre Corti sembró y que ahora ardía en las manos de la juventud», destacaron los organizadores. Recordando a la ciudad «que la esperanza brilla incluso en la oscuridad».
La peregrinación concluyó en la catedral San Juan Bosco, donde los jóvenes cruzaron la Puerta Santa del Jubileo y participaron de la celebración de la Eucaristía, que fue presidida por el obispo diocesano, monseñor Jorge Wagner, quien recibió a los jóvenes peregrinos y los alentó a seguir siendo esa luz y esa esperanza sembrada en medio de la realidad cotidiana.
Concluida la jornada, los jóvenes volvieron a sus casas, «habiendo demostrado que la juventud, unida a María, es la sembradora de esperanza más poderosa que tiene Comodoro».+
Buenos Aires, jueves 13 noviembre (PR/25) — Un grupo numeroso de sacerdotes, laicas, laicos, consagradas, consagrados y obispos que trabajan en las periferias geográficas y existenciales del conurbano bonaerense se reunieron el 11 de noviembre para reflexionar sobre el legado del papa Francisco.
Monseñor Gustavo Carrara, arzobispo de La Plata y presidente de Cáritas Argentina, introdujo el encuentro con una charla en la que se refirió a Francisco como «profeta de la dignidad humana» resaltando siete gestos y 20 textos del pontífice argentino significativos para la misión entre los pobres.
Como todo profeta, Francisco ejerció su profecía tanto con «gestos» como con «palabras». De entre los gestos más públicos destacó, entre otros, la vista a Lampedusa, su residencia en Santa Marta, la sepultura de un hombre de la calle en el cementerio de los cardenales, las ambulancias enviadas a Ucrania, además de los cientos de gestos ocultos, algunos de los cuales se van conociendo poco a poco.
Palabras y gestos
En relación a las «palabras» proféticas, el arzobispo platense se refirió a algunos de los textos más significativos del magisterio de Francisco y recordó los dichos del papa en Nairobi (Kenia), en las que afirmó que «el camino que Jesús comenzó en las periferias, va desde los pobres y con los pobres hacia todos».
El encuentro incluyó un trabajo en pequeños grupos al modo de la conversación en el espíritu, en el que los participantes compartieron sus resonancias personales, que luego se recogieron en un plenario.
El encuentro convocó a alrededor de 70 participantes, de nueve diócesis del Gran Buenos Aires y estuvieron presentes -además del arzobispo de La Plata- los obispos Eduardo García (San Justo), Carlos Tissera (Quilmes), Eduardo Redondo (auxiliar de Quilmes) y Juan Carlos Romanín SDB (emérito de Río Gallegos).
La convocatoria tuvo lugar en el Parque «Tierra, Techo y Trabajo», de la localidad Papa Francisco, partido bonaerense de La Matanza.
«La fraternidad no es un sueño hermoso pero imposible; no es el deseo de unos pocos ilusos», advirtió este miércoles 12 de noviembre, el papa León XIV durante la audiencia general, celebrada en la Plaza de San Pedro.
El pontífice continuó reflexionando sobre la muerte y resurrección de Cristo y cómo vivir esta espiritualidad pascual en nuestra vida diaria «infunde esperanza a la vida y nos anima a invertir en la bondad».
Además, destacó cómo esto nos ayuda a cultivar la fraternidad, que es «sin duda uno de los grandes desafíos para la humanidad contemporánea, como lo vio claramente el papa Francisco«.
La fraternidad no es un sueño imposible
El pontífice recalcó que la fraternidad surge de algo profundamente humano. Como seres humanos, tenemos la capacidad de formar relaciones y vínculos con los demás. Sin estas relaciones, afirmó el Papa, no podríamos sobrevivir, crecer ni aprender. Cuando coexistimos y convivimos, nuestra humanidad se realiza plenamente.
Por otro lado, si nos replegamos en nosotros mismos, corremos el riesgo de sentirnos solos y, potencialmente, narcisistas, ya que solo nos preocupamos por nosotros mismos. «El otro se reduce entonces a alguien de quien podemos tomar, sin estar nunca dispuestos a dar, a ofrecernos», explicó León XIV.
La fraternidad no puede ni debe darse por sentada, aunque los conflictos, las guerras, las tensiones sociales y los sentimientos de odio actuales parezcan contradecirlo. Sin embargo, advirtió: «La fraternidad no es un sueño hermoso pero imposible», ni tampoco «es el deseo de unos pocos ilusos» y subrayó que cuando coexistimos y vivimos juntos, nuestra humanidad se «realiza plenamente».
Pero para «encontrar el antídoto contra las enfermedades que intentan vencer la fraternidad, continuó, debemos acudir a la fuente donde podemos ser fortalecidos: Dios».
Todos los hermanos y hermanas
La fraternidad proviene de una raíz antigua que significa «cuidar, tener presente, apoyar y sostener». Un buen ejemplo es el rol de hermano o hermana o, en general, pertenecer a la misma familia. Todos sabemos que los desacuerdos y la división pueden dañar las relaciones, ya sean familiares o entre desconocidos.
Por lo tanto, hoy es más necesario que nunca reflexionar sobre el saludo que San Francisco de Asís utilizaba para dirigirse a todos, sin importar quiénes fueran: «Omnes fratres«. Esto significa «todos hermanos» y los ponía a todos en el mismo nivel, reconociendo su dignidad común.
Siglos después, el papa Francisco siguió este ejemplo con su encíclica Fratelli tutti. Este «tutti» es «un rasgo esencial del cristianismo».
Esta fraternidad, como destacó el Santo Padre, se basa en el mandamiento de Jesús: «Gracias a Él, que nos amó y se entregó por nosotros, podemos a su vez amarnos los unos a los otros y dar la vida por los demás».
Ama como Jesús nos ama
Como dice el Evangelio de Juan, Jesús nos amó hasta el final. Antes de su pasión, sabiendo lo que iba a suceder, «experimentó el tormento y el abandono más terribles». Pero, tan solo tres días después, con su resurrección, comienza una nueva historia. Con ella, los discípulos «se convierten en hermanos plenos» porque «lo reconocen como el Resucitado, reciben el don del Espíritu y dan testimonio de él».
El pontífice concluyó exhortando a todos a apoyarse mutuamente en medio de las dificultades y adversidades y afirmó que los hermanos y hermanas «no dan la espalda a quienes están necesitados, y lloran y se alegran juntos en la búsqueda activa de la unidad, la confianza y la mutua dependencia».
«Estamos llamados a amarnos los unos a los otros como Cristo nos amó», reiteró y añadió: «La fraternidad que nos dio Cristo, nos libera de la lógica negativa del egoísmo, la división y la arrogancia, y nos restituye nuestra vocación original, en nombre de un amor y una esperanza que se renuevan cada día. La Resurrección de Jesús nos muestra el camino para llegar a Él: siendo «todos hermanos y hermanas».+