¿Vender o engordar? Qué hacer con el ternero recriado

¿Vender o engordar? Qué hacer con el ternero recriado

Un estudio muestra el contraste entre el margen proyectado en noviembre último si se optaba por terminar los novillitos y el resultado real logrado en marzo, despachándolos con peso de exportación y precios muy superiores. ¿Convendrá retenerlos este año si el mercado no experimenta esas subas tan abruptas? El análisis de Elizalde& Riffel.

Sebastián Riffel y Juan Elizalde.

Sebastián Riffel y Juan Elizalde.

Buenos Aires, 20 de marzo (PR/26) .- Tras el destete, muchos productores con capacidad para recriar y terminar sus animales se preguntan cómo planificar el negocio: ¿Es mejor vender el recriado en noviembre o encerrar y esperar a la suba estacional de fines de febrero? Para contribuir a la decisión, en un trabajo especial para Valor Carne, la consultora Elizalde & Riffel presenta los márgenes de ambas alternativas en el último ciclo -condicionado por subas bruscas de la hacienda- y analizan el escenario potencial para este año.

En noviembre de 2025, el valor del novillito recriado configuraba una oportunidad comercial atractiva, induciendo a concretar ventas anticipadas con 300-350 kg en lugar de terminarlos.

Un dilema que en realidad ocurre todos los años ya que en primavera se logra el mayor precio interanual del ternero de invernada, lo cual arrastra al precio del novillito recriado.

Sin embargo, quien opta por vender el recriado en primavera no contempla la posterior suba del novillo gordo que se da a partir de febrero, por razones de escasez, lo cual modifica ex post la conveniencia económica de esa decisión.

Recriado vs terminado

El siguiente estudio compara dos estrategias utilizadas sobre un mismo animal: venta del recriado en noviembre 2025 con 320 kg o terminación a corral durante 100 días con una ganancia adicional de 140 kg en el contexto actual de precios significativamente superiores.

Las variaciones del precio de la hacienda, el costo de la ración y el tipo de cambio que condicionan los resultados económicos de ambos planteos, se presentan a continuación:

Con estas relaciones de precios, la recría a pasto seguida de una terminación eficiente a corral permite producir y transformar kilos baratos en kilos valorizados por el mercado, dado que el costo adicional de cada kilo producido a corral resulta inferior al valor de venta.

Sobre esta base, la reciente recomposición del precio del novillo gordo ($/kg 4.973) amplificó este efecto elevando el ingreso final muy por encima del que se hubiera obtenido vendiendo el novillito recriado tres meses atrás (320 kg x $/kg 4.325). 

En plata: quién da más  

En el gráfico siguiente se presentan los resultados del negocio proyectado al 10 de noviembre 2025 (compra a $/kg 4.325 y $/kg venta a 4.154) versus el resultado real logrado con los precios de venta actuales ($/kg 4.973, al 1º de marzo 2026).

Margen bruto expresado en u$s/cab del novillito recriado según el negocio proyectado al 10 noviembre 2025 y del realizado al 1º de marzo 2026.

Margen bruto expresado en u$s/cab del novillito recriado según el negocio proyectado al 10 noviembre 2025 y del realizado al 1º de marzo 2026.

Este gráfico muestra que cuando se proyectó el margen con precios del año anterior, el encierre agregaba u$s/cab 58 adicionales al resultado de la recría pura, que era de u$s/cab 55. Sin embargo, vender el recriado en ese momento inducía a una importante resignación de ingresos con respecto a la situación de marzo, cuando que el precio alcanzado por el novillo tipo exportación permitió más que quintuplicar el margen del engorde, llevándolo a u$s/cab 302.

En concreto, el contraste entre ambas estrategias indica que, aun considerando costos de alimentación, costos operativos y sanidad, el resultado económico de la venta diferida como novillo terminado no sólo incrementó el ingreso, sino que mejoró el margen bruto por animal.

Además, el retorno total sobre capital de trabajo y el retorno mensual demuestran que la decisión de aguantar los animales fue sumamente conveniente, ya que permitió vender a mayores precios que los proyectados al inicio del encierre, capturando una renta adicional sobre el capital. 

Retorno sobre capital trabajo (Izq) y retorno mensual (Der) expresado en % proyectado al 10 noviembre 2025 vs realizado al 1 marzo 2026.

Retorno sobre capital trabajo (Izq) y retorno mensual (Der) expresado en % proyectado al 10 noviembre 2025 vs realizado al 1 marzo 2026.

Asimismo, estos resultados refuerzan el concepto de “opción real” implícita en la recría. Es decir que, considerando la variación histórica de los precios ganaderos, retener animales equivale a conservar la posibilidad de decidir el momento óptimo de venta en función de la evolución de precios, siempre que el costo de los kilos adicionales sea competitivo.

 ¿Costo del kilo producido? Desde el punto de vista técnico, la diferencia central entre vender recriado o terminado radica precisamente en el costo marginal de producción del kilo adicional. Cuando el engorde se realiza con altos niveles de eficiencia y con insumos de bajo costo relativo, tal como ocurre hoy con la beneficiosa relación carne/granos, el costo del kilo producido a corral se ubica muy por debajo del precio de venta del kilo de animal terminado.

En concreto, en el ciclo 2025-2026, terminar el novillo fue mejor negocio que vender el recriado.

 ¿Las razones? Por un lado, el impacto de la variación estacional en el precio del novillo que ocurre a partir de febrero en adelante, la cual se repite año a año. Sobre esta tendencia histórica, cuando el mercado experimenta subas abruptas, tal como ocurrió este año, esa opción adquiere un valor económico muy significativo.

De cara a la próxima campaña  

Este análisis pone en evidencia un aspecto central en la economía ganadera: la decisión de venta no debe evaluarse únicamente en función del precio corriente del animal recriado, sino también de la capacidad y eficiencia del sistema para terminarlo, lo cual permite capturar mejoras futuras del mercado.

 ¿Y si este año no hay subas tan abruptas? La evidencia sugiere que los planteos capaces de producir kilos adicionales difiriendo el momento de venta, constituyen una estrategia natural frente a escenarios de variaciones de precios relativos. Por el contrario, la venta anticipada fija el resultado en un momento que puede no reflejar el valor del animal terminado, tal como sucede año a año durante el período noviembre-marzo.

En síntesis, la aparente conveniencia de la venta temprana se diluye cuando el sistema tiene potencial para agregar kilos a bajo costo, que posteriormente se validan con precios más elevados. La interacción entre eficiencia biológica y la oportunidad de mercado vuelve a confirmarse como determinante del resultado económico en la producción de carne.

Por: Ing. Agr. Juan C. Elizalde, Ph.D.
Ing. Agr., M. Sci. Sebastián L. Riffel
Redes: @elizalderiffel
Trabajo realizado en el marco del convenio con Phibro Animal Health 

Primicias Rurales

Fuente: Valor carne

Caída de bonos y riesgo país hacia los 620 puntos

Caída de bonos y riesgo país hacia los 620 puntos

Los títulos en dólares continúan bajo presión en medio de un contexto global adverso.

 

Buenos Aires, jueves 19 marzo (PR/26) – Los bonos en dólares volvieron a caer este jueves y continúan bajo presión en medio de un contexto global adverso.

El riesgo país volvió a consolidarse por encima de los 600 puntos básicos, alcanzando los 614 puntos según la medición de J.P. Morgan, de acuerdo a la cobertura de la Agencia Noticias Argentinas.

En renta variable, los ADRs y el S&P Merval mostraron señales positivas: el índice porteño avanzó 2,8% hasta 2.768.681,47 puntos y, medido en dólares, subió 3% hasta ubicarse en u$s1.885,95, marcando sin embargo su tercera baja encadenada en la versión en dólares.

Los papeles líderes que más se destacaron en la rueda local fueron Sociedad Comercial del Plata (+10,7%), BBVA (+6,2%) y Edenor (+5,9%). En Wall Street también predominó el verde: BBVA (+6,4%), Edenor (+6%), YPF (+5,3%) y Grupo Supervielle (+4,8%). En la vereda opuesta, tuvieron pérdidas Corporación América (-3%), Loma Negra (-1,4%), Ternium (-0,6%) y MercadoLibre (-0,4%).

En renta fija, la sesión fue negativa para varios bonos: las principales caídas se observaron en el Bonar 2041 (-1,9%), el Global 2041 (-0,7%) y el Bonar 2035 (-0,5%), presión que se reflejó en la suba del riesgo país. Según Portfolio Personal Inversiones, la volatilidad global golpea a la deuda argentina y el contexto externo terminó imponiéndose, por lo que los bonos soberanos en dólares no pudieron sostener el incipiente impulso.

Más allá del frente externo, los títulos soberanos enfrentan interrogantes a nivel local: aunque el Banco Central mantiene un ritmo de compras de reservas, persisten dudas sobre la capacidad de comprimir spreads y sobre cuál será el próximo driver que permita mejorar las valuaciones.__IP__

En el plano internacional, los precios del petróleo fluctuaban por tensiones en Medio Oriente: tras ataques de Irán a instalaciones energéticas en la región —en represalia por un bombardeo en el yacimiento de gas South Pars— el Brent llegó a superar los u$s119 por barril en el pico de la noticia; en el momento de la medición el crudo se ubicaba en u$s107,71 por barril, factor que añade un componente de incertidumbre para los mercados globales.

Por otro lado, el dólar blue cayó a $1.430 para la venta.

El tipo de cambio mayorista avanzó este jueves $0,5 hasta los $1.394,5. Con este nivel, la cotización se posiciona a 17,4% del techo de la banda cambiaria, que este miércoles se ubicó en $1.637,01.

El volumen operado en el segmento contado superó los u$s590,5 millones, según supo la Agencia Noticias Argentinas.

 

El dólar oficial subió en el segmento mayorista, pero se sostuvo por debajo de la franja de los $1.400.

En lo que va de la semana, la divisa estadounidense retrocede $5,5 y la distancia con el techo de la banda quebró un nuevo máximo en lo que va de 2026.

En tanto, los contratos de dólar futuro alternaron subas y bajas leves. El mercado espera que el dólar mayorista se ubicará en $1.406 para fines de marzo. En total, las operaciones de la jornada totalizaron los u$s1.119 millones.

A nivel minorista, el dólar volvió a cerrar a $1.415 para la venta en el Banco Nación (BNA). El dólar tarjeta o turista, equivalente al dólar oficial minorista más un recargo del 30% deducible del Impuesto a las Ganancias, se ubicó en $1.839,5.

En tanto, en el relevamiento de entidades financieras que elabora el Banco Central (BCRA), este promedia los $1.420,41. Por otro lado, los dólares paralelos cotizan con bajas.

El dólar MEP opera a $1.419,77, mientras que el contado con liquidación (CCL) lo hace a $1.466,86. El dólar blue cayó a $1.430 para la venta.

Desde el inicio del nuevo esquema cambiario, el BCRA compró divisas en casi todas las ruedas, con un promedio diario de u$s67 millones.

Pero la acumulación de reservas enfrenta limitaciones, principalmente por los pagos de deuda y la evolución de los activos internacionales.

El tipo de cambio local logra sostener su estabilidad gracias a factores domésticos, como la mayor oferta de divisas y la intervención del BCRA.

Sin embargo, el equilibrio sigue siendo delicado y dependerá de la capacidad oficial para consolidar la acumulación de reservas sin generar presiones inflacionarias.

#AgenciaNA

Primicias Rurales

Mercados bajo presión: la Fed endurece su postura y Medio Oriente dispara el riesgo global

Mercados bajo presión: la Fed endurece su postura y Medio Oriente dispara el riesgo global

Los mercados financieros internacionales volvieron a operar en terreno negativo este miércoles, en un contexto marcado por la combinación de una política monetaria más restrictiva por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) y una fuerte escalada del conflicto en Medio Oriente que impulsa los precios de la energía.

 

 La Reserva Federal de EEUU (FED) consolida el “higher for longer” (Tasas altas por más tiempo) 

Buenos Aires, 19 de marzo (PR/26) .- En su última reunión, la Fed decidió mantener sin cambios la tasa de interés en el rango de 3,50%–3,75%, reforzando un mensaje claro: las condiciones financieras seguirán restrictivas por más tiempo del esperado.

El presidente del organismo, Jerome Powell, reconoció que la incertidumbre global —especialmente por el conflicto en Medio Oriente— podría complicar la lucha contra la inflación.

Las proyecciones oficiales indican apenas un recorte de tasas hacia 2026, lo que refleja la preocupación por un escenario inflacionario persistente impulsado, en parte, por el encarecimiento de la energía.

 Petróleo en alza por el conflicto en Medio Oriente

El frente geopolítico sigue siendo el principal factor desestabilizador. La escalada militar en la región —en el marco de la Guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán— ha afectado directamente la oferta energética global.

Particularmente relevante es la crisis en el Estrecho de Ormuz, por donde circula una parte crítica del petróleo mundial, con interrupciones significativas en el tránsito marítimo.

Como consecuencia:

  • El Brent superó los USD 107

  • El WTI se acercó a los USD 100

El repunte responde a temores de desabastecimiento y posibles ataques a infraestructura energética en la región.

 Wall Street reacciona con caídas

En este contexto, los principales índices de Estados Unidos cerraron con pérdidas, afectados por la combinación de inflación persistente, tasas elevadas y energía cara.

Las acciones retrocedieron ante el temor de que el aumento del petróleo genere una nueva ola inflacionaria y retrase aún más los recortes de tasas.

Además, Powell advirtió que las proyecciones económicas son cada vez más inciertas, lo que incrementa la volatilidad en los mercados.

Un escenario global más complejo

El mercado enfrenta hoy una dinámica desafiante:

  • Por un lado, una política monetaria restrictiva

  • Por otro, un shock de oferta energética

Esta combinación eleva el riesgo de desaceleración económica con inflación persistente, un escenario que los inversores siguen de cerca.

🇦🇷 Argentina: resiliencia relativa

En contraste con el clima global negativo, el mercado argentino mostró mayor resistencia, impulsado principalmente por el buen desempeño del sector energético, que se beneficia del rally del petróleo.

Sin embargo, la cautela persiste en la renta fija, con fuerte demanda de instrumentos ajustados por inflación ante la expectativa de precios elevados por más tiempo.

 Conclusión: un mercado dominado por dos fuerzas

El escenario actual está definido por dos grandes ejes:

  1. Tasas altas por más tiempo (Fed)

  2. Shock energético global (Medio Oriente)

Ambos factores refuerzan un entorno de alta volatilidad y menor liquidez.

 Consejo para inversores

En este contexto, los especialistas sugieren una estrategia prudente y selectiva:

  • Sobreponderar energía y commodities, beneficiados por la suba del petróleo

  • Mantener cobertura inflacionaria (bonos indexados o activos reales)

  • Reducir exposición a activos sensibles a tasas, como tecnología

  • Conservar liquidez en dólares, ante la fortaleza del billete

 En síntesis: el mercado atraviesa una fase donde la clave no es solo crecer, sino proteger capital frente a inflación y shocks externos.

Primicias Rurales

Fuente: IOL

Mercados en alerta: sube el riesgo país, repunta el dólar y el Merval rebota

Mercados en alerta: sube el riesgo país, repunta el dólar y el Merval rebota

La tensión global impulsa al petróleo y presiona a los mercados: sube el riesgo país por encima de 600 puntos, el dólar rebota y las acciones energéticas sostienen al Merval.

Volatilidad financiera, petróleo en alza, decisión clave de la Fed

Buenos Aires, miércoles 18 marzo (PR/26) — En una jornada marcada por la incertidumbre global, los mercados vuelven a mostrar tensión: el riesgo país supera nuevamente los 600 puntos, el dólar ensaya una suba y la bolsa porteña logra recuperarse impulsada por el sector energético.

El foco de los inversores está puesto en dos factores centrales: la evolución del conflicto en Medio Oriente —que mantiene en vilo al mercado energético— y la decisión de tasas de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos. La combinación de ambos elementos está generando movimientos dispares en los activos financieros.

El precio del petróleo volvió a escalar con fuerza y llegó a superar los US$ 109 por barril, en un contexto de creciente inestabilidad geopolítica. Este salto presiona a los mercados globales por su impacto inflacionario, aunque favorece a las compañías vinculadas al sector energético.

En ese marco, las acciones argentinas relacionadas con el petróleo muestran subas en Wall Street, en contraste con los principales índices estadounidenses, que operan en terreno negativo.

En el frente local, la deuda soberana en dólares registra caídas, lo que empuja al riesgo país por encima de las 600 unidades, alcanzando sus niveles más altos del año. Analistas atribuyen este movimiento principalmente a un contexto internacional adverso, con mayor aversión al riesgo, más que a factores específicos de la economía argentina.

El mercado cambiario también refleja cierta presión. El dólar mayorista, que venía mostrando estabilidad, encuentra un piso cercano a los $1.400 y rebota levemente, ubicándose en torno a los $1.420 en el segmento bancario. Mientras tanto, el Banco Central continúa comprando divisas en un escenario de abundante oferta, acumulando más de US$ 3.800 millones en lo que va del año.

En la bolsa local, el índice líder muestra una recuperación cercana al 1%, impulsado principalmente por acciones energéticas y del sector agropecuario. En línea con esto, los papeles argentinos que cotizan en Nueva York presentan un comportamiento mixto, con subas en compañías ligadas al petróleo y bajas en sectores regulados y de servicios.

A nivel global, la persistencia del conflicto en Medio Oriente —con impacto sobre rutas clave de suministro energético— mantiene elevados los precios de los commodities y alimenta el riesgo de un nuevo shock inflacionario. Este escenario condiciona las decisiones de política monetaria y suma presión sobre los mercados emergentes.

Cotizaciones destacadas:

  • Dólar oficial: $1.400 / $1.401

  • Dólar MEP: $1.421,30 / $1.422,70

  • Contado con liquidación: $1.470 / $1.470,80

  • Dólar libre: $1.415 / $1.435

La dinámica actual refleja un equilibrio frágil, donde los factores externos dominan la escena y mantienen a los inversores en estado de cautela.

Primicias Rurales

Fuente: Varias

¿Qué esperar para la demanda de agro argentino de África en la próxima década?

¿Qué esperar para la demanda de agro argentino de África en la próxima década?

Matías Contardi – Guido D’Angelo – Emilce Terré de la Bolsa de Comercio de Rosario
Que se proyecta para la demanda de estos países en granos, aceites, harinas, carnes y lácteos. Una de las regiones que promete mayor crecimiento de población en un contexto global de caídas de tasas de natalidad.

 

Rosario, miércoles 18 marzo (PR/26) — África espera sostenerse como un continente protagonista del crecimiento económico reciente y por venir. Junto con Asia, estas dos regiones concentran naciones que en muchos casos vienen creciendo a tasas por encima de países desarrollados. Esto les da un atractivo cada vez más elevado como mercados agroindustriales.

Por su expansión, su heterogeneidad y sus más de cincuenta estados, África en sí no podría considerarse un mercado único. Es mejor entenderla como una región que engloba múltiples mercados de las más diversas características. Sus países son varían en escala económica, ingreso por habitante, esquemas de comercio internacional y hasta en sus capacidades para garantizar la propia integridad territorial.

Como primera y más amplia división, podemos partir África en dos regiones: África del norte y África Subsahariana. La primera está compuesta por Egipto, Libia, Túnez, Argelia y Marruecos, todas naciones con sus territorios mayoritariamente al norte del desierto del Sahara. El resto de los países africanos componen África subsahariana.

Esta última espera ser la región del mundo que más crezca en población en la década que viene, con un crecimiento del 2,3% anual, mientras África del norte espera ser la segunda región que más crezca en cantidad de habitantes, estimándose un 1,6%, según estimaciones de OCDE y FAO.

De este modo, África Subsahariana y África del norte proyectan acumular el 17,5% y el 6,3%, respectivamente, de la población global hacia 2034. Si bien el continente africano engloba países con perspectivas de crecimiento muy recortadas y severos problemas pendientes para la próxima década, no deja de ser un espectro de mercados con grandes oportunidades para el comercio exterior argentino.

En este sentido, Argentina tiene dos acuerdos específicos con África: un acuerdo de libre comercio con Egipto en vigencia desde septiembre de 2017 y un acuerdo de comercio preferencial con la Unión Aduanera del África Austral (SACU: Sudáfrica, Botsuana, Lesoto, Namibia y Suazilandia) desde abril del 2016.

Más del 90% de las exportaciones argentinas a África consisten en productos agroindustriales, con los complejos soja, maíz y trigo como protagonistas y destacadas participaciones de las cadenas lácteas y cárnicas.

África subsahariana espera contribuir 14% adicionalmente a la demanda mundial de commodities en la próxima década. Si bien el crecimiento económico de esta subregión se ubicará por debajo de la media global, el elevado crecimiento poblacional en términos absolutos, y de población urbana especialmente, impulsarán la demanda de alimentos.

No conforme con ello, hay altas expectativas por crecimientos de dos dígitos para la demanda de carnes en la próxima década, de acuerdo con las previsiones del reporte de OCDE-FAO. De hecho, las importaciones totales de commodities agro en África esperan escalar un 55% hacia 2034, de acuerdo con ambos organismos.

En este contexto, se prevé que África aumente sus importaciones de commodities agro ya que su demanda crecería por encima de la producción doméstica. Trigo, arroz, azúcar y sus productos derivados, entre otros, serían los protagonistas.

Comparando los datos del 2025 con las proyecciones hacia el 2034 de OCDE-FAO, África espera demandar 12 millones de toneladas adicionales de trigo, 6 millones de toneladas más de maíz y 7 millones de toneladas de arroz por encima de los niveles del año que acaba de terminar.

De esta manera, la demanda de importaciones de trigo crecería un 22%, guarismo que espera ser del 28% para el maíz y del 38% para el arroz. 

Además, en la próxima década las importaciones de aceites vegetales esperan subir un 24%, pasando de 11,8 a 14,6 Mt de aceites. Por otro lado, las importaciones de harinas y pellets vegetales crecerían un 28%. De esta manera, pasarían de importar 4,2 Mt a 5,4 Mt hacia 2034.

Con una población africana que pasaría de 1.500 millones de habitantes en 2025 a más de 1.800 millones en 2034, este crecimiento poblacional apuntalado por la mejora del ingreso impulsaría el consumo total de carne del continente en un 33% hacia 2034, de acuerdo con OCDE-FAO.

Como parte de este crecimiento no podrá ser abastecido con producción doméstica, se espera en la próxima década un crecimiento del volumen importado de carnes del 42%. De esta manera, dentro de diez años África demandará cerca de 1,5 millones de toneladas adicionales de carne, totalizando importaciones por cerca de 5 Mt al año.

Este crecimiento espera estar compuesto por casi un millón de toneladas de carne aviar y más de 200.000 toneladas adicionales tanto de carne vacuna como de carne porcina. Esto representaría crecimientos de importaciones del 42% para carne aviar, del 24% para la carne bovina y del 121% para la carne de cerdo.

Para tomar dimensión de estos crecimientos para la carne bovina, la cuota Hilton hacia la UE de la que dispone Argentina es de 29.389 toneladas al año, por lo que el crecimiento de la demanda importadora en África espera ser siete veces superior a esta cuota en volumen. Naturalmente, la demanda de cortes no es la misma en dos regiones tan distintas en términos culturales y de ingreso, con diferentes potenciales en ambos mercados.

No conforme con ello, África espera crecer también en sus consumos de lácteos, con una producción limitada, lo que podría impulsar aún más sus importaciones, especialmente en el norte de África. Las importaciones de leche en polvo aumentarían más del 20% en la próxima década, en tanto las de manteca crecerían un 48% y las de quesos un 78%, siempre según las proyecciones de OCDE-FAO.

Asimismo, África es hace más de una década el principal continente consumidor de legumbres del mundo en términos de consumo de legumbres por habitante, con expectativas de un consumo superior a los 12 kilos por persona por año hacia 2034 desde niveles superiores a los 10 kilos actualmente. Ninguna región supera este nivel de consumo por habitante.

Para finalizar, merece la pena destacar que de los más de cincuenta estados que componen África, seis países concentran más del 60% de la economía regional: Nigeria (18% del PIB de África), Sudáfrica (15%), Egipto (13%), Argelia (7%), Angola (5%) y Marruecos (5%).

En línea con su relevancia económica, estos destinos concentran a la vez más del 60% de las exportaciones argentinas al continente africano. En una edición venidera del Informativo Semanal caracterizaremos a en específico a estos países y su potencial para el comercio exterior argentino.

 

 

 

Primicias Rurales

Fuente: BCR Informativo Semanal 

Argentina cambia de piel: estabilidad sin reconversión no alcanza

Argentina cambia de piel: estabilidad sin reconversión no alcanza

La economía argentina atraviesa algo más profundo que una simple estabilización. No se trata solo de bajar la inflación o recuperar previsibilidad: el país está entrando, lentamente, en un nuevo régimen económico. Y ese cambio redefine las reglas de juego para todos los sectores productivos.

 

Buenos Aires, 18 de marzo (PR/26) .- Durante años, buena parte del entramado productivo operó bajo un esquema de protección y tipo de cambio alto, donde la competitividad muchas veces no era una condición necesaria para sobrevivir. Ese modelo está mutando. La menor demanda de dólares, la desaceleración inflacionaria y una mayor apertura están configurando un entorno donde los costos en dólares suben y la vara de eficiencia se eleva.

El resultado es claro: ya no alcanza con estar protegido; ahora hay que ser competitivo.

En este nuevo escenario, los ganadores emergen con nitidez. La energía —con Vaca Muerta a la cabeza—, la minería y el agro pampeano concentran las mejores perspectivas. No es casualidad: son sectores con escala, tecnología, productividad y una inserción directa en los mercados globales. Son, en definitiva, los que pueden jugar con reglas internacionales.

En contraste, las actividades que crecieron al amparo de la sustitución de importaciones enfrentan un desafío estructural. La industria manufacturera tradicional y muchas economías regionales, intensivas en trabajo y con menores niveles de productividad, quedan expuestas en un contexto más exigente. No se trata solo de un problema cambiario, sino de una brecha de eficiencia que ahora se vuelve inocultable.

Sin embargo, el punto más crítico no es quién gana y quién pierde, sino cómo se transita entre ambos mundos.

La economía no se reconfigura de un día para otro. Los sectores dinámicos no absorben la misma cantidad de empleo que aquellos que pierden terreno. El capital no fluye automáticamente hacia nuevas actividades. Y el sistema financiero local, todavía limitado y caro, no está cumpliendo un rol decisivo en facilitar esa transformación. De hecho, se da una paradoja: los sectores más competitivos se financian por fuera del crédito bancario tradicional, mientras que los más rezagados acceden a financiamiento, pero principalmente para sostenerse, no para reconvertirse.

Este descalce —entre los tiempos de la macro y los de la estructura productiva— es el principal riesgo del proceso en curso.

A nivel regional, las diferencias también se profundizan. Las provincias con una matriz más diversificada, como Buenos Aires, Santa Fe o Córdoba, cuentan con amortiguadores, en particular el agro. En cambio, las economías más dependientes de actividades específicas enfrentan transiciones más abruptas. La minería en el NOA abre una ventana de oportunidad significativa, pero con el riesgo de generar enclaves poco integrados al tejido local si no se desarrollan encadenamientos productivos.

En este contexto, la estabilización macroeconómica es condición necesaria, pero no suficiente. Sin un proceso de reconversión productiva, el crecimiento será limitado y socialmente frágil.

Eso implica poner el foco en lo que muchas veces queda en segundo plano: inversión de largo plazo, acceso al financiamiento, infraestructura, capital humano y políticas que fomenten productividad e innovación. También implica asumir que no todos los sectores podrán adaptarse al mismo ritmo, y que la transición tendrá costos.

La Argentina que emerge será más selectiva. Menos tolerante a la ineficiencia, más integrada al mundo y probablemente más concentrada en sectores con ventajas claras. La pregunta no es si ese cambio ocurrirá, sino cuán ordenado será el proceso.

Porque estabilizar es apenas el primer paso. El verdadero desafío —y la verdadera oportunidad— está en transformar.

Primicias Rurales

Fuente: IERAL – Jorge Day