Faena de vacas en el 50%, en el primer semestre

Faena de vacas en el 50%, en el primer semestre

Buenos Aires, 17 agosto (PR/19) — La participación de las hembras en la faena, que fue del 42,9% en el 2017 y del 45,5% el año pasado, resultó del 50,0% en el primer semestre de 2019, con picos de 52,3% en abril y mayo.
Así lo indicó el consultor Ignacio Iriarte, al afirmar que se ingresa en un período de liquidación de hembras.
«De acuerdo a la experiencia histórica reciente y, de acuerdo al registro de faena de hembras del primer semestre de este año, estaríamos desde la primavera pasada entrando en un proceso de liquidación», sostuvo.
Asimismo, advirtió que «es preocupante, además, que en los últimos meses este porcentaje tan elevado registra un fuerte aumento en la faena de vacas, muchas de las cuales deben ser vientres útiles, al mismo tiempo que se da una baja significativa en la faena de terneras».
«Otra manera de registrar la evolución del rodeo de madres es medir la tasa de extracción de las vacas, es decir, la relación entre la matanza de esta categoría y el stock de vacas al inicio de cada ejercicio», añadió.
Iriarte manifestó que «para los últimos siete años se puede estimar que la tasa de extracción de equilibrio de las vacas sería del orden del 11,8%, por lo que de mantenerse la matanza actual, que es en términos absolutos un 20% más alta que en el ejercicio anterior, el stock de vacas a marzo próximo podría experimentar una reducción de unos 420 mil vientres».
«Con los datos de faena de los últimos meses, se puede proyectar una extracción de vacas (faena/stock) del orden del 13,6%, bien por arriba de los niveles de equilibrio», expresó.

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La ganadería siguió al dólar: Rosgan remató en Expoagro Corrientes y levantó todos los precios

La ganadería siguió al dólar: Rosgan remató en Expoagro Corrientes y levantó todos los precios

En un remate excepcional bajo una coyuntura macroeconómica muy complicada se realizó ayer el remate de Rosgan en el marco de Expoagro en la Sociedad Rural de Corrientes. En la previa del remate, donde se habían filmado más de 13.500 cabezas, algunos productores dudaron de lo que podría ocurrir con los precios en el mercado y decidieron no vender su hacienda. Ese porcentaje alcanzó el 22,5%. Sin embargo, los grandes beneficiados fueron los productores que decidieron seguir adelante y alcanzaron en el día de ayer precios muy superiores por las haciendas presentadas.

 El director Ejecutivo de Rosgan, Raúl Milano, fue claro en su análisis post remate: “Los mercados no se suspenden, están para definir precios y valores y vaya si este mercado logró definirlos ayer. Todas las categorías tuvieron precios muy superiores a lo que fue el remate especial de Palermo, y esa subasta ya había recuperado valores. Pero ayer el ternero volvió a crecer y se vendió un 13% más que en Palermo, los lotes mixtos se vendieron un 8% arriba, las terneras casi un 10% más y, atención con esto, las vacas de invernada lograron un 20% de diferencia con el remate anterior. Eso muestra que los frigoríficos están activos pensando en la exportación. También se notó una importante suba en el novillo de exportación, sobre todo el de 2 a 3 años”.

 Con este escenario Milano no dudó en calificar a la subasta como el lugar donde “el criador tuvo su revancha, porque fue el que en los últimos años siempre perdió sufriendo grandes diferencias de precios, pero ayer en Corrientes logró revertir su tendencia”.  Pero, a pesar de esta suba de precios el director Ejecutivo de Rosgan aclara: “Esta suba por supuesto que tiene que ver con la escalada del dólar, pero hay que saber que históricamente en la ganadería nunca se recuperaron los precios  en un corto lapso de tiempo, es un tipo de producción que generalmente tarda varios meses en recuperarse. Sí podemos destacar que en este caso por primera vez hay un rebote casi inmediato que nos permite ser optimistas en ese sentido. Toda esa pérdida de capital que se produjo por el aumento del dólar se empieza a recuperar”.

 Por último, Milano agradeció a los organizadores del evento: “No dudamos en venir a Expoagro por lo que representan estas exposiciones y además no dudamos en venir a esta provincia, ya que Corrientes es ganadera por excelencia y ha sido una de las grandes responsables del rearmando del stock ganadero argentino.

 Todos los precios de esta subasta

 Los precios promedios de la subasta en Expoagro fueron: terneros $81,80, terneras $70,77, terneros y terneras $73,44, novillos de 1 a 2 años $71,79, novillos de 2 a 3 años $74,27, terneros Holando $55,35, vacas de invernada $52,09, vacas con garantía de preñez $24.236,16, vaquillonas con garantía de preñez $29.275,86. Para quienes quieran realizar comparaciones con Palermo, estos fueron los promedios del día 2 de agosto: terneros $72,18,  terneras $65, terneros y terneras $68,22, novillos de 1 a 2 años $67,13, novillos de 2 a 3 años $67,47, terneros Holando $54,36, novillos Holando $52,50 y vacas de invernada $43,42.

 Rosgan está integrado por la Bolsa de Comercio de Rosario y las siguientes casas consignatarias accionistas: Reggi y Cía. SRL, Ildarraz Hnos. SA, Etchevehere Rural SRL, Ganaderos de Ceres Cooperativa Limitada, Ferialvarez SRL, Benito Pujol y Cía., Aguirre Vázquez, Cooperativa Agrícola Ganadera Ltda. Guillermo Lehmann, Edgar E. Pastore y Cía. S.R.L., Álzaga Unzué y Cía. S.A y Colombo y Colombo SA.

 María Laura Neffen

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Encuesta CREA: el 47% de los productores aumentará la retención en la cría bovina

Encuesta CREA: el 47% de los productores aumentará la retención en la cría bovina

Buenos Aires, 13 agosto (PR/19) — La última encuesta
de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA),
cerrada en julio, arroja que el 47% de los productores consultados
planea aumentar la retención en su planteo de cría bovina, con una
caída de cuatro puntos porcentuales (pp) en relación a un año
atrás.
Es la menor intención de suba en guardar hembras, en cuatro
años, habrá cambios en los sistemas productivos, con un aumento de
la producción a pasto y mayor peso de las recrías.
Entre los que buscan crecer, el 85% se refirió a las
expectativas del negocio; además, el 12% manifestó que el
incremento será de más del 10% en relación al ciclo anterior.
En tanto, el 11% espera reducir la retención a cría, número que
se incrementó en 5 puntos porcentuales con respecto a julio del
año pasado; entre los motivos, el principal son las cuestiones
climáticas.
El relevamiento, que incluyó 820 empresas y 163 asesores,
arrojó que los productores aumentarán 2,8% la cantidad de vientres
a entorar.
Este dato también muestra una baja con respecto a la medición
de hace doce meses, cuando el incremento medio esperado era de 3,4
por ciento.
En cuanto a la eficiencia en el primer eslabón ganadero, el
porcentaje de preñez (número de vacas preñadas) promedio obtenido
en el tacto de 2019 se ubica entre 80% y 92 por ciento, según la
región.
Por otra parte, en todas las zonas se registran incrementos en
el indicador respecto a su valor histórico de preñez; a nivel
Movimiento CREA, la mejora es de 2,4 pp.
Asimismo el estudio revela que habrá cambios en los sistemas de
producción; en ese sentido, el 46% y 43 por ciento de las empresas
ganaderas planea aumentar la proporción de producción a pasto y el
peso de las recrías, respectivamente.
Del mismo modo, 42% piensa aumentar peso de terminación de la
invernada que es lograr el desarrollo adecuado de distintas
categorías bovinas llevándolas a condiciones óptimas de faena.
En relación al destino de la superficie productiva, el 18 por
ciento aseguró que pasará a la ganadería áreas que en el ciclo
anterior había destinado a la agricultura; respecto a un año
atrás, este punto muestra una baja de 11 puntos porcentuales.
Mientras que en julio se produjo una inesperada alza de la
faena que puede responder a un cambio de tendencia o ser un
suceso fugaz, según el sitio Valor Carne.
La faena argentina alcanzó a 1,27 millones de cabezas en julio,
10% más que hace 12 meses y dado el mayor número de días hábiles
del mes pasado, el procesamiento diario sólo aumentó 5% sobre ese
número.

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Analizan la competencia entre malezas y pasturas templadas

Analizan la competencia entre malezas y pasturas templadas

Para dar cuenta del deterioro de las pasturas frente a las malezas, no hay más que preguntarles a los productores cuánta importancia le asignan a esta problemática en los sistemas pastoriles, sostienen los técnicos. “Seguramente no dudarán en afirmar que las pasturas les duran cada vez menos y que cada vez tienen más ‘baches’ de suelo desnudo o malezas en los lugares donde sembraron especies forrajeras”, describió Agustina Lavarello Herbin, especialista del Instituto de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Agricultura Familiar Región Pampeana del INTA.

Lavarello Herbin analizó la competencia entre malezas y pasturas de clima templado-húmedo en fase de establecimiento –etapa en que se define el espacio que cada planta ocupará durante su vida útil–. Con pocos antecedentes previos al objeto de estudio, los resultados indican que, en la competencia por recursos, el impacto negativo de las malezas sobre el rendimiento y la calidad de las pasturas se incrementó cuando éstas tenían una mayor proporción de especies anuales.

Para Lavarello Herbin, este trabajo –presentado en el marco de la Maestría en el Área Producción Animal de la Universidad de Buenos Aires– resulta “una aproximación para tener una idea sobre qué sucede con especies forrajeras ampliamente difundidas en ambientes templado-húmedos de la Argentina frente a densidades cada vez mayores de malezas anuales de invierno”.

De acuerdo con la especialista, “los resultados serían extrapolables a casi totalidad de la provincia de Buenos Aires, el centro y el sur de la provincia de Santa Fe, los sectores meridional y centro-oriental de la provincia de Córdoba, y el tercio oriental de la provincia de La Pampa”.

Desde el punto de vista metodológico, el estudio buscó analizar el impacto de densidades crecientes de una maleza anual (Brassica juncea) sobre la productividad, persistencia potencial –vida útil– y valor nutritivo de especies forrajeras en su etapa de establecimiento, momento en que la planta consolida su desarrollo hasta no depender de las reservas de las semillas y genera sus primeras raíces.

Para eso, se analizaron dos diseños de siembra de forraje: uno que tenía una mayor proporción de cebadilla (Bromus wildenowii, especie anual) que de pasto ovillo (Dactylis glomerata, especie perenne) y otro a la inversa; ambos diseños tuvieron trébol rojo en igual proporción. Se hicieron regresiones según el modelo hiperbólico para establecer las relaciones entre pastura y malezas.

La investigadora, quien recibió una beca del INTA para realizar la formación de posgrado, señaló que la literatura científica ya indicaba que las malezas perjudicaban la productividad de las pasturas. “Estos antecedentes se confirmaron al observarse una reducción en la productividad de la pastura en ambos diseños experimentales”, explicó.

A su vez, se identificó “una menor persistencia potencial de las pasturas a causa de las malezas, un punto importante si se considera la inversión económica que significa la implantación a escala de un sistema de producción”, valoró la investigadora.

Según los resultados del trabajo experimental, las malezas afectaron más a la cebadilla que al pasto ovillo. “Maleza y cebadilla son especies anuales y, por lo tanto, presentaron una superposición temporal en su demanda de recursos que condujo a una mayor competencia”, argumentó Lavarello Herbin.

Además, los ensayos mostraron una mejora en la calidad del forraje debido a las malezas, explicado por un aumento en el porcentaje de proteína bruta en la cebadilla cuando estuvo en menor proporción. “Probablemente, este resultado se deba a que las malezas redujeron el crecimiento de la cebadilla y, por ende, sus proteínas estuvieron concentradas en una menor cantidad de tejido”, indicó la especialista.

“En síntesis, las pasturas con mayor proporción de cebadilla no sólo tuvieron una menor persistencia potencial –es decir que tuvieron una menor vida útil potencial en el tiempo–, sino que también fueron menos productivas y tuvieron menor valor nutritivo en términos de proteína bruta, en relación con el pasto ovillo –especie perenne de más lento crecimiento– que produjo más forraje a lo largo del gradiente de malezas”, reflexionó la investigadora.

En el cultivo de especies forrajeras templado-húmedas, la composición de las comunidades de malezas es muy difícil de prever. No obstante, se destaca la aparición de malezas anuales otoño-invernales, con predominio de crucíferas, como nabo (Brassica nigra), y/o compuestas, como diferentes tipos de cardos (Carduus acanthoidesSilybum marianumCynara cardunculusCirsium vulgare).

En este sentido, Lavarello Herbin explicó que estas especies suelen presentarse acompañadas por ortiga mansa (Lamium amplexicaule), vira-vira (Gnaphalium spp.), boulesia (Bowlesia incana), canchalagua (Veronica persica), apio cimarrón (Ammi majus), manzanilla (Matricaria chamomilla), pensamiento silvestre (Viola arvensis), rama negra (Conyza spp.), capiquí (Stellaria media), entre otras.

Los resultados indican que, en la competencia por recursos, el impacto negativo de las malezas sobre el rendimiento y la calidad de las pasturas se incrementó cuando éstas tenían una mayor proporción de especies anuales.

Recomendaciones de manejo

Para la investigadora, estos resultados indicarían que no habría que aumentar la proporción de especies anuales en las pasturas cultivadas (es decir, aquellas que poseen más de un año de vida útil) sobre las perennes (aquellas que superan al año en producción, como la festuca o el pasto ovillo).

Asimismo, recomendó la implementación de otras medidas como aumentar la densidad de siembra de las forrajeras dentro de la línea de siembra y/o sembrar pasturas pluriespecíficas (aquellas que estén compuestas por más de una especie) con especies más capaces de competir frente a las malezas y capturar mejor los recursos, de tal forma que no queden disponibles para su aprovechamiento.

“Estas estrategias colaborarían en la reducción de la aplicación de agroquímicos”, destacó Lavarello Herbin.

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INTA informa

Repuntó en julio la actividad frigorífica vacuna y el consumo de carne bovina estuvo en 52,8 kilos

Repuntó en julio la actividad frigorífica vacuna y el consumo de carne bovina estuvo en 52,8 kilos

Buenos Aires, 6 agosto (PR/19) — Estadísticas provisorias
oficiales indican que en julio la actividad de la industria
frigorífica vacuna tuvo un importante repunte, la faena de
hacienda bovina fue superior a 1,2 millones de cabezas y el
consumo se ubicó en 52,8 kilos, por habitante, al año.
Así lo destacó la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y
Derivados de la República Argentina (Ciccra)en su informe mensual.
«En el séptimo mes del año la faena de hacienda vacuna fue
superior a 1,2 millones de cabezas, algo que no ocurría desde
octubre del año pasado», precisaron los autores del reporte.
Por undécimo mes consecutivo la participación de las hembras en
la faena total continuó siendo muy elevada, del 48,8% en julio; el
elevado costo del financiamiento hizo que los productores
ganaderos continúen financiándose con la venta de hembras.
En julio de 2019 se faenaron 1,267 millones de cabezas de
hacienda vacuna, es decir 12,2% más que en el mismo mes de 2018.
Por su parte, la producción de carne vacuna llegó a 282 mil
toneladas res con hueso (tn r/c/h) durante el séptimo mes del año
y superó en 7,8% el volumen producido en julio de 2018.
En enero-julio de 2019 la producción de carne vacuna totalizó
1,73 millones tn r/c/h de carne vacuna y resultó 2,0% inferior a
la del mismo período de 2018.
«El consumo (aparente) per cápita de carne vacuna se habría
ubicado en 52,8 kg/año durante julio del corriente año, quedando
9,5% por debajo del promedio agosto 2017-julio 2018. En tanto, el
consumo correspondiente a los primeros siete meses de 2019
equivalió a un promedio de 50,5 kg/habitante/año, con una caída de
-11,8% anual», indicaron.
Los ingresos por exportaciones de carne vacuna ascendieron a
244,7 millones de dólares en junio de 2019; en la comparación
interanual crecieron 55%, +86,8 millones de dólares.
«En esta oportunidad, si bien se trata de datos provisorios,
los ingresos crecieron a mayor ritmo que el volumen exportado,
producto de una mejora de 2,8% anual del precio promedio, que
llegó a ubicarse en 3.729 dólares por tonelada r/c/h», dijeron.
Mientras que en el primer semestre de 2019 se exportaron 225,7
mil toneladas peso producto de carne vacuna, lo que significó un
crecimiento de 61,4% interanual; en total se facturaron 1.192,9
millones de dólares, es decir 36,5% más que en enero-junio de 2018
Lo que resultó diferente fue el nivel de concentración de los
embarques; en enero-junio de 2005, el primer destino, Rusia,
concentró 32% del volumen total, en el mismo período de 2019, el
principal mercado, China, adquirió 72,4% del total.

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Bonos de Carbono: Las prácticas verdes podrían ser un buen negocio para la ganadería

Bonos de Carbono: Las prácticas verdes podrían ser un buen negocio para la ganadería

La ecología y los buenos negocios no necesariamente deben estar en veredas opuestas. Más aún, prácticas ambientalmente amigables aplicadas en el sector ganadero podrían traer una solución a los problemas de liquidez que presenta actualmente el sector.

Éstas buenas prácticas tienen que ver con la elaboración de proyectos que permitan reducir gases de efecto invernadero y/o capturarlos. A través de ellas, además de colaborar con el medio ambiente, podrían generar ingresos por dos vías diferentes. Una de ellas es a través de la venta de los bonos de carbono obtenidos tras la aplicación de estos proyectos. La otra fuente de ingresos proviene del ahorro y/o venta de energía renovable autogenerada a través de la biomasa.

EL sector ganadero es uno de los sectores más señalados por ser uno de los principales contribuyentes a la emisión de gases de efecto Invernadero (GEI). La ganadería, se estima que emite tres tipos de GEI -Metano (44%), Óxido Nitroso (29%) y Dióxido de carbono (27%)- siendo el gas metano el mayor responsable, no sólo por su participación mayoritaria sino también por el grado de contaminación que produce, muy por encima del dióxido de carbono. Vale aclarar que, si bien esto ha sido ratificado por diferentes fuentes especializadas, también es cierto que el campo, a diferencia por ejemplo de la industria, resulta un gran receptor de gases, determinando un balance que podría debatirse incluso si éste llega a ser positivo para el medio ambiente.

De todas formas y más allá del resultado del balance, la emisión existe y las prácticas que apliquemos para reducirla contribuyen positivamente al planeta y pueden incluso ser una buena noticia para las finanzas de la empresa que las aplique.

Los bonos de carbono surgen luego de que en el año 1997 se celebrara e Protocolo de Kioto entre países industrializados, excepto USA. A través de este tratado, los países firmantes se comprometieron a reducir la emisión de GEI, responsables -entre otras cosas- del calentamiento global.

Existen diferentes tipos de Bonos, dependiendo de la forma en que éstos fueron generados:

• Certificados de Reducción de Emisiones (CERs)

• Montos Asignados Anualmente (AAUs)

• Unidades de Reducción de Emisiones (ERUs)

• Unidades de Remoción de Emisiones (RMUs)

Nuestro país no es un país firmante del Protocolo de Kioto, pero participa en el mercado de carbono a través del Mecanismo para un Desarrollo Limpio (MDL), previsto también en el Protocolo de Kioto (PK).

Este mecanismo consiste en promover la realización de proyectos de reducción y/o absorción de emisiones de GEI en países no firmantes que serán retribuidos a través de los CERs.

Si bien existen 6 clases diferentes de GEI, para medir la reducción de emisiones se mide en toneladas de CO2 equivalentes y éstas a su vez se traducen en CERs.

Para obtener los CERs, las empresas – entre las que podrían estar empresas agropecuarias argentinas- deben presentar proyectos para reducir y/o absorber la emisión de GEI. En relación al sector ganadero, entre algunas de las actividades que podrían llevarse a cabo, podemos citar al manejo de praderas, generación de energía renovable a través del manejo de estiércol, incremento de la resistencia a enfermedades, mejora de la calidad del forraje y, entre los avances más recientes, la incorporación de evaluaciones genómicas que permitan la selección de animales menos proclives a tener altos niveles de bacterias productoras de metano.

Los bonos de carbono representan el derecho a emitir una tonelada de dióxido de carbono. Es decir, estos certificados son obtenidos por quienes reducen la emisión de gases de efecto invernadero o capturan carbono y se los venden a firmantes del PK y necesitan emitir gases por encima del límite permitido. De esta manera, se mantiene el balance establecido como objetivo en el Protocolo.

Para llevar a cabo estos proyectos, existen numerosos programas a nivel local e internacional que acompañan a los mismos a través de asistencia técnica como así también financiera.

¿Cómo obtener los certificados?

En primer lugar, las empresas que deseen obtener CERs deben elaborar un proyecto de MDL. Este deberá basarse en generar una reducción de emisión de GEIs, de manera saludable y sustentable, acreditar que la reducción de emisiones conseguida por el proyecto no hubiera ocurrido de igual forma si éste no existiera y presentar un mecanismo de control que cuantifique la reducción de emisiones lograda con el proyecto.

Luego de ser desarrollados, estos proyectos deben ser aprobados en dos instancias: primero a nivel nacional (a través de la Oficina Argentina de Mecanismo de Desarrollo Limpio (OAMDL) perteneciente a la Secretaría de Medio Ambiente y una segunda instancia internacional frente a la Junta Ejecutiva del MDL, bajo la órbita de las Naciones Unidas.

Una vez que se certifican las reducciones de GEIs logradas por el proyecto MDL, la Junta Ejecutiva ordena al Registro del MDL -con asiento en Naciones Unidas- la expedición de los CERs correspondientes a los titulares de proyectos y/o compradores de los certificados, en su caso.

Los certificados se negocian como todo título valor, primero en un mercado primario a través del sistema de licitaciones y luego en el mercado secundario a través de las Bolsas que listan estos productos. A su vez, la forma de negociación puede llevarse a cabo tanto de forma SPOT (contado) o a través de contratos de futuro.

En el gráfico se observa la evolución del contrato de Futuro de bonos de carbono negociados en el ICE (International Currency Exchange). Como puede observarse, el precio ha ascendido desde principios del 2018 un 250%.

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Fuente: Mercado Ganadero