Reparán caminos rurales de la cuenca lechera del oeste bonaerense

 

   Buenos Aires, 16 enero (PR/18) — Caminos rurales de la cuenca lechera bonaerense serán reparados, por lo que funcionarios del Ministerio de Agroindustria de la provincia se reunieron con tamberos para definir los tramos que hay que arreglar con prioridad en la zona.
   El director provincial de Lechería, Juan José Linari, y el director de Leche, Productos Lácteos y Derivados, Marcelo Lioi, recibieron a tamberos de los distritos de 9 de Julio, Bolívar, Trenque Lauquen y Guaminí y analizaron la situación de la red vial en la cuenca lechera de esas zonas, para mejorar la transitabilidad en materia de producción de leche e insumos.
   Además, Linari y Lioi visitaron un establecimiento familiar que produce leche y quesos en General Pinto, que cuenta con habilitación del Ministerio de Agroindustria de la Provincia, y donde se lleva a cabo un proyecto de ampliación de la capacidad instalada.
   Según indicó la información oficial, ambos funcionarios evaluaron las necesidades de la empresa en términos de asistencia financiera, dado que incorporó equipamiento de alta tecnología de origen italiano que aumenta la eficiencia del proceso de elaboración de los quesos. 
 
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Refresco de verano

 La agricultura llegó a la región de la Cuenca del Rio Salado desde hace unas décadas y se ha mantenido dentro de valores relativamente estables en los últimos años.

 

Tambos: qué hacer por el calor

Soy coordinador técnico de la Comisión de Lechería de CREA. Las pérdidas en la producción de leche durante los meses de calor pueden ser muy altas. Para predecir los momentos en los cuales los animales se ven afectados se ha creado el índice de temperatura y humedad (ITH). Un ITH de 68 es el umbral por encima del cual la producción de leche se ve afectada. Sin embargo, la utilidad de este índice está siendo cuestionada en la Argentina, ya que fue creado en el hemisferio norte para condiciones de galpón y la mayoría de nuestro ganado está al aire libre.

Cuando la vaca se ve expuesta a temperaturas demasiado altas, que superan su umbral de confort, se ponen en marcha diversos mecanismos fisiológicos y comportamentales que intentan disminuir la producción de calor y, a su vez, mitigar el exceso. Por ejemplo, la reducción del consumo de materia seca puede caer hasta un 30%. Además, se producen cambios hormonales que determinan de qué forma es utilizada la energía obtenida del alimento, básicamente destinando menos nutrientes para producir leche.

Otros mecanismos para disipar el calor son el jadeo, la disminución de la actividad, mayor consumo de agua, agrupamiento (los animales tienden a buscar sombra sobre sus cabezas) y aumento de la transpiración.

Las estrategias más comunes para mitigar el estrés calórico están relacionadas con el manejo del ambiente: sombras naturales y artificiales (3,5 a 4,5 m2 por animal), ventilación y aspersión en sala de ordeñe y en zonas de comederos, manejo de los horarios de ordeñe y comidas.

Trabajos recientes realizados en Uruguay han demostrado beneficios del uso de sombras y otras alternativas de manejo contra el estrés calórico en zonas templadas, resultado en aumentos de producción del orden de los 2 a 5 litros/vaca/día, dependiendo del momento de la lactancia. Existen otros beneficios, como una mejor inmunidad, mejores índices de preñez y menor tasa de descarte.

Para el mojado previo al ordeñe la recomendación es combinar ciclos de mojado con ciclos de ventilación forzada. En zonas con alta humedad relativa lo aconsejado es que el tamaño de gota durante la aspersión sea lo suficientemente grande para mojar el animal. Caso contrario se produce el efecto adverso ya que se carga el ambiente con mayor humedad. Otras recomendaciones son evitar mover los animales durante las horas de más calor, atrasar el ordeñe de la tarde, encerrar los animales en lugares con sombra y frescos entre el ordeñe de la mañana y la tarde, y por supuesto, ofrecer siempre agua en forma abundante.

Desde la dieta existen algunos detalles. El uso de dietas frías puede ser una estrategia interesante aunque con resultados contradictorios. Estas dietas se caracterizan por el menor grado de fermentación ruminal, lo cual disminuye el calor de digestión.

El uso de grasas bypass o el menor grado de procesamiento de los granos son alternativas válidas. Otra cuestión a tener en cuenta es ajustar los niveles de potasio de la dieta, ya que gran parte de este nutriente se pierde durante la sudoración. Sin duda, uno de los aspectos más importantes es presentar una dieta consistente en calidad composicional y mezclado homogéneo, tratando de disminuir al máximo la capacidad de selección por parte de los animales. Así, en un trabajo con Gonzalo Tuñón, de INIA La Estanzuela (Uruguay), consideramos clave entender el confort de nuestras vacas antes de que la producción baje.

Fuente: La Nación 

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El clima cálido desafía al ganado vacuno de carne

 

Las condiciones climáticas cálidas crean desafíos para el pastoreo del ganado vacuno. Los animales necesitan satisfacer sus necesidades energéticas manteniendo el equilibrio entre la producción interna de calor y la carga térmica ambiental. Hay varios medios fisiológicos para que el cuerpo disipe el calor, sin embargo, aquellos que involucran los mecanismos del cuerpo resultan en un aumento de las necesidades de mantenimiento de energía. Durante los días calurosos, los animales buscan sombra, viento o agua para vadear, para refrescarse y aumentar las pérdidas de calor por convección y/o conducción. El calor también se produce dentro del animal como parte de su metabolismo, una parte significativa del cual es la fermentación de los piensos en el rumen. Cuando los mecanismos fisiológicos (por ejemplo, la transpiración, el jadeo) y los cambios de comportamiento (por ejemplo, la búsqueda de puntos fríos) diseñados para hacer frente al aumento de la temperatura ambiente alcanzan un máximo, y el animal ha agotado estas opciones de reducción del calor, la única alternativa que queda es reducir la ingesta de alimento. 
 El reto cuando el ganado vacuno de carne  es suplementado con forraje basto es que genera significativamente más calor de fermentación en comparación con el concentrado. Esto es particularmente importante para el animal (¡y el productor!) cuando se ofrecen fardos de alto contenido de fibra durante los días calurosos de verano, ya que de todos los alimentos, generan el mayor calor de fermentación.
 
Trabajando alrededor de los cambios en el comportamiento del ganado
 
La hora del día en que se desarrolla la mayoría de las actividades de pastoreo está determinada por la temperatura ambiente. Durante los días calurosos de verano, hay un cambio en los patrones de pastoreo con más temprano por la mañana, tarde por la tarde y pastoreo nocturno. El pastoreo nocturno se realiza en la zona cercana a donde terminó por la noche ya que hay poco pastoreo direccional por la noche. En condiciones de pastoreo, la ingesta de alimento está regulada por un equilibrio entre el relleno intestinal y la separación de alimento del rumen (digestibilidad). Existe un consenso general de que la ingesta de energía está regulada en lugar de la ingesta de nutrientes individuales específicos. La ingesta de alimento está determinada por la integración de mecanismos fisiológicos, físicos y psicógenos. Cuando se alimentan forrajes de alta calidad y alta energía, la energía es regulada por la demanda de energía fisiológica. En otros términos, el animal pastoreará hasta que se cumplan los requisitos energéticos, siempre que no existan otras limitaciones (por ejemplo, condiciones ambientales adversas). Con forrajes de alto contenido de fibra y baja energía (p. ej. tallos de maíz, paja, hierba madura, etc.), el relleno físico limita la ingesta; el animal come hasta que la distensión del rumen causa el cese, independientemente de si la ingesta de energía es suficiente para cumplir con los requisitos.
 
Elegir el suplemento adecuado
 
Al complementar el pastoreo de ganado, el objetivo es equilibrar nutrientes deficientes y hacerlo de manera eficiente y rentable. De todo lo mencionado anteriormente es claramente importante tener en cuenta los piensos y la temporada. Por ejemplo, los piensos que generan calor excesivo de fermentación son inadecuados como complemento durante los días calurosos de verano. Lamentablemente, cuando los pastos son escasos, hay pocas opciones más allá de la alimentación de los fardos. Hay que hacer el esfuerzo económico para alimentar lo mejor que el presupuesto pueda permitirse para que los animales prosperen durante el verano. Por otro lado, complementar con concentrados durante el calor, aunque aumentan la densidad nutricional de la dieta y producen menos calor de fermentación, puede resultar en casos de acidosis subclínica a clínica y puede reducir la tasa de digestión de fibra.
 
Necesidades energéticas
 
La energía es probablemente uno de los primeros nutrientes limitantes en condiciones de pastoreo estival. La energía se deriva principalmente de pastos maduros y forrajes de baja digestibilidad que resultan en la ingesta de menos nutrientes totales digeribles. La deficiencia energética puede ser primaria (resultante de la baja digestibilidad de la fibra del forraje) o secundaria a un nivel subóptimo de otros nutrientes como la proteína. En el caso de una deficiencia de energía secundaria, complementar con el nutriente que es deficiente (p. ej. proteína) resultará en un aumento de la materia orgánica digestible utilizada por los microbios del rumen. En los casos en los que se pastan pastizales poco o demasiado maduros, la mayoría de las veces se combinan deficiencias energéticas y proteínicas. Los minerales y las vitaminas son también nutrientes importantes a tener en cuenta. De los macro minerales (aquellos presentes en mayor concentración en la dieta) el fósforo, sodio y cloro son los más propensos a ser deficientes en condiciones de campo.
 
Carencias
 
Las deficiencias siempre deberían ser motivo de preocupación cuando los animales pastan en pastos que han estado bajo estrés (por ejemplo, sequía) durante un período de tiempo prolongado. El cobalto, cobre, yodo, manganeso, selenio y zinc de los minerales micro o traza son más que probables los que serán deficientes bajo condiciones de campo. Sin embargo, en ciertas áreas el selenio puede estar presente en concentraciones potencialmente tóxicas. Esto puede ocurrir a través de plantas acumuladoras de selenio o a través de pastos tradicionales autóctonos o domesticados. También es posible que las deficiencias secundarias puedan ser causadas por antagonismos minerales. Esto es particularmente cierto en el caso del cobre. El hierro, el molibdeno y el azufre son potentes antagonistas contra la absorción de cobre. En los pastos maduros y secos, los betacarotenos, precursores de la vitamina A, suelen ser deficientes. Las plantas con contenido pro-vitamínico pueden ser evaluadas con bastante precisión al observar su color. El verde indica la presencia de betacarotenos, mientras que un color amarillento indica su agotamiento y/o oxidación. En estas circunstancias, también es más que probable que la vitamina E también pueda ser deficiente.
 
Consideraciones ambientales
 
El medio ambiente desempeña un papel importante en la capacidad de los animales para actuar de acuerdo con las expectativas. La energía suele ser uno de los primeros nutrientes limitantes; su deficiencia es el resultado de un desequilibrio entre la ingesta y el gasto, y está muy influenciada por las condiciones ambientales. Una deficiencia de energía también puede ser secundaria a los niveles subóptimos de proteína en la dieta. Entre los factores que juegan un papel importante en el balance energético se encuentran la temperatura ambiente y el trabajo realizado por el animal. La elección del suplemento adecuado es importante no sólo desde una perspectiva económica, sino también desde el punto de vista del rendimiento animal. Los forrajes fibrosos de digestibilidad limitada se utilizan mejor durante el clima frío cuando el calor de la fermentación es útil para mantener la temperatura corporal del animal. 
 
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Fuente: Drovers

Observatorio forrajero

 

 
Con el apoyo del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), el consorcio formado por investigadores de INTA-AACREA-FAUBA continúa desarrollando un sistema de seguimiento de la productividad forrajera que provee información clave a los sistemas ganaderos de base pastoril de la Argentina.
 
El consorcio que conforma el Observatorio Forrajero desarrolló un seguimiento con base en información satelital que aplicó a zonas ganaderas piloto y actualmente trabaja para expandirlo al resto de las áreas ganaderas del país. 
El trabajo de los últimos meses, que contó con el apoyo del IPCVA, puede resumirse en los siguientes puntos:
-Software para digitalizar lotes y procesar los datos que permitan estimar productividad forrajera a partir de índices espectrales provenientes de distintas plataformas satelitales, registros climáticos y coeficientes ecofisiológicos. Se completó la programación del sistema, se adquirió e instaló un server y se están realizando evaluaciones de desempeño del software.
-Informe de la situación forrajera de todo el país. El último informe se realizó a principios de la primavera y relevó casi 6 millones de hectáreas, que representan prácticamente toda la región pampeana y mesopotámica, y parte de la patagónica, chaqueña y del espinal. Puede verse aquí:  http://produccionforrajes.org.ar/index.php/situacion-nacional-invierno-principios-primavera-2017/ 
-El Ministerio de Agroindustria de la Nación lanzó una plataforma sobre la productividad forrajera. Este desarrollo se apoyó en los resultados de este proyecto y trabaja en forma autónoma. Ver en http://agroindustria.gob.ar/monitoreoforrajero/
 
-La eficiencia en el uso de la radiación es una variable clave para estimar la productividad forrajera. Hemos avanzado en el conocimiento de su variación entre especies y ante cambios ambientales y en la relación que tiene con información satelital. Estos avances permitirán que en el futuro el monitoreo de la producción forrajera contemple variaciones de eficiencia que hoy se consideran constantes. 
 
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Fuente: IPCVA

Cómo enfrentar el calor con prácticas sencillas

 Anticiparse a fenómenos extremos, dimensionar los bebederos según la tropa, fraccionar la alimentación, bajar la concentración de la dieta y cambiar los horarios de suministro, son algunos de los consejos del Ing. Agr. Darío Colombatto. Qué tener en cuenta en los sistemas de autoconsumo.

 

 

 
"Cómo

 
 

Ante la llegada de la temporada de calor, es importante refrescar algunos conceptos básicos de nutrición y manejo que permitirán a los ganaderos estar preparados para minimizar la mortandad de animales y la pérdida de eficiencia.

Estos consejos buscan complementar el excelente artículo de los colegas Elizalde & Riffel, publicado hace pocos días en Valor Carne¸ en el que se resaltaron pautas para generar planes estratégicos con inversiones como la sombra o equipos que permitan bajarle la temperatura corporal a los animales.

Lamentablemente, la mayoría de los productores recuerda el problema del estrés térmico cuando llega la estación cálida, por lo que sólo quedan las medidas que mitiguen el problema. Otros, tienen encierres más bien caseros o directamente precarios, lo que limita las chances para realizar esas inversiones.

Así las cosas, sugiero una serie de medidas que todos deberían estar en condiciones de realizar.

– Usar la información disponible en el INTA y en las estaciones meteorológicas cercanas al campo para conocer la probabilidad de la llegada de olas de calor.

– Capacitar al personal en la identificación de síntomas de estrés térmico en los animales, para que puedan detectar e informar sobre situaciones anómalas de comportamiento.

– Limpiar bebederos y asegurar el consumo de agua limpia y fresca. Recordar que en esta época los animales pueden llegar a beber algo así como el 15% de su peso vivo diariamente. Al mismo tiempo, durante los eventos de estrés suelen amontonarse cerca de los bebederos y meter la cabeza o el morro dentro del agua, en un intento por bajar su temperatura corporal. Este comportamiento puede llevar a efectos negativos en los animales menos dominantes de la tropa, los que pueden tener que esperar demasiado para tener su chance de beber. Es fundamental entonces dimensionar los bebederos a la cantidad y peso de los animales que están en cada corral. Recordar que es más importante la velocidad de rellenado del agua en el bebedero una vez que éste se vacía, que la longitud del bebedero mismo.

– En los sistemas de suministro diario, la recomendación es fraccionar la cantidad de alimento a dar en el día en forma diferente al clásico 50:50. Se sugiere pasar a dar un 35-40% por la mañana, y un 65-60% por la tarde.

– Variar, a su vez, los horarios de alimentación, buscando entregar la comida de la mañana lo más temprano posible y la de tarde a la última hora posible, pero siempre trabajando con luz natural. (esto también)

– Se sugiere “bajar un cambio” en la concentración energética de la dieta, incorporando un poco más de fibra dentro de la ración (15-20% de más componentes fibrosos, bajando grano). Esto puede sonar contra-lógico pero se apunta a disminuir el total de calorías que consume el animal y reducir las chances de tener empachos (acidosis) derivados de hambrunas durante el día. Esto habría que hacerlo unos días antes de la ola de calor pronosticada para que el animal ajuste su metabolismo.

– A la par de lo anterior, reducir la cantidad de alimento entregado por día en un 10-15%, cuidando el espacio de comedero para no generar acidosis por competencia extrema. Asegurar 40 cm de frente de comedero por animal.

– Sabiendo que los animales de destete precoz, aquéllos más próximos a salir gordos (dentro del último mes) o los que están hace menos de un mes a corral, son los más proclives a tener problemas de estrés térmico, colocar estos lotes en corrales con la mejor corriente de aire posible. Si hubiera corrales con sombra ya instalada, usarlos para estos grupos de animales.

– No mover hacienda luego de las nueve de la mañana, ni transportarla en camiones durante las horas de mayor calor. Intentar cargar los gordos siempre a la tardecita para que viajen de noche.

Con autoconsumo

Los sistemas de autoconsumo en silos-comedero de chapa han ganado terreno no tanto por ser un planteo superador con respecto al clásico suministro diario, sino porque ofrece una alternativa a productores que cuenta con escaso personal o infraestructura en su campo.

En este tipo de sistemas es prácticamente nula la información científica sobre los efectos del estrés térmico, pero empíricamente se observa que son menores los problemas que en los planteos de suministro diario. Esto podría deberse a la reducción de la competencia por el alimento, ya que el mismo está disponible todo el día versus la oferta acotada que supone la entrega diaria en dos o más fracciones. Así, los animales podrían elegir mejor los momentos para consumir alimento, buscando la tardecita como el momento ideal. Los amontonamientos sobre los bebederos también serían menores al estar más repartidos los momentos de consumo de alimento.

No obstante lo dicho, sería importante considerar bajar un poco la proporción de grano en la confección del silo conforme avanza la estación cálida, buscando reducir la carga metabólica de los animales. Asimismo, aumentar la cantidad de sal común en la mezcla buscando un menor consumo, o al menos que los animales se sirvan porciones más pequeñas en cada ingesta, puede ser una alternativa interesante.

Fuente: valorcarne.com

Por Ing. Agr. Darío Colombatto, PhD

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