Consejos e información para saber leer las etiquetas de los alimentos

Consejos e información para saber leer las etiquetas de los alimentos

Buenos Aires, 4 mayo (PR/20) — En un alimento, la etiqueta es cualquier marbete, rótulo, marca, imagen u otra materia descriptiva o gráfica, que lo identifique en su envase, por ejemplo, de forma escrita, impresa o adherida.

Al realizar las compras podemos observar la diversidad que existe en este tipo de rótulos, sin embargo, hay ciertos elementos constantes que deben aparecer de forma obligatoria y que garantizan que el producto alimenticio pueda comercializarse y su fórmula haya sido analizada y aprobada por las autoridades sanitarias correspondientes.

Precisamente, el rótulo brinda seguridad a la hora de comprar el alimento, porque no sólo contiene datos acerca de su composición y duración, sino también asegura que fue sometido a controles de inocuidad alimentaria.

En esta etapa en donde debemos reforzar los cuidados a la salud, desde el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) indicamos cuáles son los principales aspectos que se deberán tener en cuenta para identificar adecuadamente los alimentos que consumimos.

Qué hay que saber

En la Argentina, la etiqueta debe informar el número de inscripción en el ámbito del Ministerio de Salud de la Nación y el número de registro del Senasa, cuando se trata de establecimientos bajo la jurisdicción de este organismo.

Este registro se presenta con el logo del Servicio seguido por tres números, que indican el establecimiento, el producto y su forma de presentación respectivamente.

Además, el Ministerio de Salud de la Nación lleva un registro de los productos, cuyo número incluyen en la etiqueta la mayoría de los fabricantes.

Específicamente, la información que debe tener el rótulo de un alimento es la siguiente:

•Rotulado nutricional: indica nutrientes y declara contenido energético, específicamente, qué contiene (lista de ingredientes) y cuánto (contenidos netos).
•Identificación: nombre del producto (denominación de venta), producción (lote).
•Procedencia: nombre del fabricante, productor, fraccionador o titular de la marca, domicilio e identificación del establecimiento.
•Duración: hasta cuándo se puede consumir.
•Instrucciones de uso: si corresponde, cómo se prepara o se usa.
•Importador: si corresponde, nombre o razón social y dirección del importador.

Primicias Rurales

Fuente: Senasa

Adictos al asado: los carnívoros en la cuarentena y los «compradores designados»

Adictos al asado: los carnívoros en la cuarentena y los «compradores designados»

Buenos Aires, 28 abril (PR/20) — Por Adrián Bifaretti, Jefe Departamento de Promoción Interna del IPCVA.

Y un día tuvimos que comprar provisiones para nuestro viaje a la incertidumbre…
Cuando empezamos a tomar conciencia que pasaríamos los próximos días de nuestras vidas en casa, la mayoría de los argentinos sintió como si hubieran sido encomendados a una misión espacial a Marte o condenados a vivir en una burbuja sin contacto con el mundo exterior.
Es lógico, nunca atravesamos una situación de estas características o acaso ¿Ustedes encuentran en su anecdotario familiar algún recuerdo con una pizca de similitud a lo que nos toca sobrellevar por estos días? Yo recuerdo una vez, cuando era muy chico, que Don Raúl, un vecino carnicero de mi infancia, contaba que hacía muuuuchos años la gente decía que se venía el fin del mundo. Lo que estaba sucediendo en ese momento no era ni más ni menos que la erupción de uno de los volcanes cordilleranos, que había entrado en actividad y simplemente esparcía sus cenizas de furia por los cielos del país… Pero esto es distinto. Nunca vivimos algo como lo que estamos viviendo.
En este contexto de ciencia ficción, una de las preguntas que nos hicimos cuando tuvimos que guardarnos, y más teniendo el diario del lunes de lo que venía sucediendo en España, Italia y EEUU, fue y ahora ¿Cómo nos arreglaremos con la comida? Si vamos a estar encerrados por quien sabe cuántos días, lo primero es lo primero… ¿Qué vamos a comer? Fue allí cuando algunos (los que pudieron), y con temor a que se produjeran fenómenos de desabastecimiento acudieron a stockearse con la compra de provisiones para este retiro espiritual o enjaule forzoso como prefieran llamarlo.
Precisamente el “Monitor de consumo on line” que lleva adelante el IPCVA muestra que un 44% del panel reconoció que se aprovisionó con elevada cantidad de productos ricos en carbohidratos, como arroz, fideos, etc., y un 37 % hizo lo propio para el caso de las verduras. En el caso de la carne vacuna, un 27 % de la gente manifestó abastecerse en cantidad.  Más allá que este valor refleja el valor promedio de toda la población, quizás un dato que llama la atención es que mientras en el segmento de nivel socioeconómico mejor acomodado (ABC1) solo un 13% compró carne en cantidad para encarar su período de cuarentena, en el nivel más bajo (D1D2), el 31% manifestó abastecerse con abundante cantidad de carne para afrontar el desafío.
Del otro lado del mostrador, las distintas cadenas alimentarios empezaron a transitar este nuevo desafío y de la misma manera hubo que prestar atención a su capacidad de respuesta a este shock inicial de demanda. Según la gente, la cadena de ganados y carnes fue una de la que estuvo a la altura de las circunstancias reaccionando rápido tras la protesta sectorial que acontecía por esos días y puso todo su esfuerzo en abastecer de la mejor manera posible a un mercado asustado y nervioso. Una pregunta del monitor de consumo del IPCVA demuestra que sólo un argentino de cada diez manifestó algún problema puntual con el abastecimiento de carnes y sobre todo en supermercados, el resto no ha tenido inconvenientes o no se ha fijado sobre esta cuestión. Cuando comparamos con otros alimentos, por ejemplo, verduras, harinas, aceites, etc., la gente advirtió mayores problemas de abastecimiento en estos casos en el inicio del confinamiento. (Gráfico 2).

En este sentido hubo una respuesta diferente de la población en relación a los distintos alimentos y ello también repercutió en las reacciones de precios que se fueron dando en el mercado. Al principio, con mayor presión de demanda por miedo a tener que pasar esos días inciertos por venir sin reservas de comestibles en casa, se produjeron algunos desequilibrios entre la oferta y la demanda. Fue allí cuando los precios se movieron en un contexto caracterizado además por la persistencia de una de las mayores inflaciones del mundo. No es de extrañar entonces que tanto las verduras y en menor medida las carnes movieron la aguja de sus cotizaciones a nivel minorista.
Igualmente y a pesar de estos ajustes, cabe recalcar que la carne vacuna en particular evolucionó por debajo del nivel inflacionario interanual, tal cual lo demostró oportunamente un monitoreo de una muestra de 200 puntos de venta en Capital Federal y el Gran Buenos Aires del relevamiento de precios que viene realizando el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina con la misma metodología desde el año 2006.

Hoy nos acordamos con nostalgia sobre algunos aspectos de nuestros hábitos y costumbres antes de la pandemia. Uno de ellos es tener libertad para elegir y movernos entre distintos negocios cuando se trata de comprar alimentos. Si bien es cierto, que tenemos nuestras rutinas y preferencias, también lo es que antes de la cuarentena ya venía existiendo una movilidad bastante marcada de los compradores de carnes, que en medio del contexto inflacionario que atraviesa el país ya estaban apelando a su espíritu de detectives para ver donde conseguir y aprovechar los precios más baratos.
Cuando uno pregunta a la gente qué es lo que principalmente se busca al momento de comprar carne vacuna emerge como variable prioritaria la relación precio / calidad, le sigue en orden de importancia la confianza en el punto de venta y por último aparecen otras razones como la cercanía del negocio y la practicidad para cocinar que también influyen en el acto de compra. Si bien a priori podría haberse pensado que la dinámica de nuestro encierro forzoso podría cambiar el orden de algunas de estas prioridades, las mismas presentan valores similares que en la última medición hecha por el Monitor de consumo on line del IPCVA antes de la pandemia.

Más allá de esta apreciación general de lo que busca el comprador, las tendencias marcan diferencias en términos de género y alguna particularidad generacional.
Con respecto a estos elementos que definen la relación precio calidad, las mujeres le otorgan más importancia relativa al precio en comparación con los hombres y por otro lado estos últimos dan mayor relevancia a la calidad en comparación con las mujeres. En cuanto a las edades de los compradores, si bien el 40 % de la población manifiesta que el precio es la variable más importante durante la compra, la generación de los millenials (26 a 35 años), responde en un porcentaje de 33 % a este factor y de la misma manera otorga mayor influencia a la calidad durante la compra, mencionando a este factor un 28 % de este segmento.

Antes de la pandemia, el mundo de los compradores argentinos de carne vacuna, presentaba un perfil donde prácticamente la mitad obedecía a un patrón de compras más o menos frecuentes y la otra a un perfil de compras más esporádica. En los tiempos que corren, con un escenario de restricciones, controles, distanciamiento social, tapabocas y en líneas generales un comportamiento responsable de la sociedad respetando el #QuedateEnCasa, las conductas cambian: se va menos seguido a comprar carne y eso se nota en la estadística de la encuesta realizada por internet a más de mil personas.

Es interesante resaltar aquí diferentes comportamientos cuando se pone la lupa en el análisis por segmentos de mercado. Pareciera que si bien los hombres no modifican sustancialmente su frecuencia de compras comparando con la situación previa al Covid-19, las mujeres emergen como las que han espaciado sus compras resguardando más su integridad física y atenuando el peligro de contagio. Salir a hacer las compras para tener qué comer es una aventura peligrosa. Increíble pero real… Alguna diferencia se visualiza también según las distintas regiones del país, siendo más marcada la disminución de la frecuencia de compra en el interior de Argentina cuando se compara por ejemplo con lo que está sucediendo en el Gran Buenos Aires.
Para redondear lo que está aconteciendo con nuestro comportamiento de compra de carne vacuna, no parece haberse alterado hasta el momento el patrón de preferencia por los lugares donde habitualmente se adquiere el producto. Si se advierte un crecimiento incipiente de la modalidad de compra on line y que significa por el momento solo un 2% de las compras concretadas por estos días. Este tema da para un análisis más detallado que llevaré adelante en un próximo artículo y que seguramente compartiré con ustedes a la brevedad.

A seguir cuidándose y a seguir resistiendo…

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Fuente: IPCVA

Consejos para la correcta manipulación de carne vacuna durante su compra y conservación

Consejos para la correcta manipulación de carne vacuna durante su compra y conservación

Buenos Aires, 22 abril (PR/20) — El Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) promueve una correcta manipulación de la carne vacuna tanto en el lugar de compra como en la conservación de la misma en el hogar.

Los alimentos correctamente manipulados no son considerados actualmente como una vía de transmisión del Covid-19. Por eso, en momentos en los que la circulación del virus se encuentra en auge, se enumeran algunas medidas de prevención relacionadas con buenas prácticas de seguridad, higiene, limpieza y cuidado de la carne vacuna tanto en los negocios minoristas como en el hogar.

Cómo evitar la presencia del Coronavirus al momento de compra de carne vacuna.

En primer lugar, se resalta que muchos municipios exigen la utilización de barbijos o tapabocas para la circulación de personas en la vía pública y/o lugares de venta de alimentos. Es importante que el mismo se coloque correctamente, tapando nariz, boca y mentón. Tanto la persona responsable del punto de venta como de los clientes deberían cumplir con esta protección para evitar la propagación del virus.
Al momento de comprar carne vacuna es necesario que el punto de venta cumpla con todas las medidas bromatológicas reglamentadas por la autoridad sanitaria. La carne vacuna debe estar correctamente exhibida y envasada, dentro de una heladera limpia, bajo luz natural y sin amontonamiento entre diferentes cortes y/o productos cárnicos de otras especies. La carne debe verse y ser fresca, de color rojo, sin manchas u olor. Se recomienda que la compra de carnes y productos frescos sea lo último que se sume al changuito, cuando se compra en súper e hipermercados.
Por otra parte, sólo se debe ingresar al punto de venta si el mismo cumple con las medidas necesarias para evitar el amontonamiento de gente. En todo momento mantenerse a más de un metro y medio de distancia entre personas.

La conservación de la carne vacuna en nuestro hogar

Al llegar a casa los productos frescos, y en especial la carne vacuna, deben ir inmediatamente a la heladera. Pero antes es necesario desinfectar su envase rociándolo con una solución de alcohol al 70%.
Se resalta que la carne vacuna nunca debe lavarse. Ya que al hacerlo puede generarse contaminación en la cocina y/o lugares del hogar que luego será muy difícil de limpiar.
Al momento de colocar la carne vacuna en la heladera, la misma debe encontrarse previamente desinfectada. Tanto bandejas, recovecos y paredes. La temperatura ideal para un correcto funcionamiento es menos de 5°. El frío desciende y el calor asciende por lo cual la carne vacuna debe almacenarse en el estante inmediato a la bandeja inferior de la heladera. Es la zona más fría, suelen llegar a temperaturas inferiores a 2°.
La vida útil de la carne vacuna en heladeras es de 3 a 5 días. Dependiendo de la frescura del producto, envoltorio y tipo de corte. La carne picada cruda no debe permanecer más de 24 horas en la heladera sin ser cocida. Siempre almacenar la carne vacuna en recipientes aptos, cerrados y rotulados. De esta forma se evitará la contaminación cruzada con otros alimentos, de olores y la higiene de la misma.
La conservación de la carne vacuna por el método de freezado cuenta con una perdurabilidad de 4 a 12 meses a -18°.Es importante que la misma se encuentre correctamente racionada, envasada y rotulada con nombre y fecha de compra.
Para descongelar la carne vacuna se puede utilizar el procedimiento del microondas, sin necesidad de retirar con antelación la misma, o llevarla a la heladera la noche anterior a la preparación.
La prevención es la mejor herramienta para la salud y seguridad de todos los argentinos. Desde el IPCVA estamos trabajando para evitar la propagación del virus en todos los eslabones de la cadena. Todos debemos tomar conciencia que podemos colaborar a una mayor contención de este problema y es por ello que seguimos trabajando para que los productores ganaderos, la industria frigorífica y los propios consumidores logremos en forma mancomunada salir de esta situación.

Nota: Debido al dinamismo de la pandemia y la permanente aparición de nuevos datos e informaciones sobre el virus y su propagación, estas recomendaciones podrían ser adaptadas, modificadas o anuladas ante un nuevo contexto o las indicaciones de la autoridad sanitaria.

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Fuente: IPCVA

 

Bajante extraordinaria del Paraná suma presión a la logística exportadora

Bajante extraordinaria del Paraná suma presión a la logística exportadora

Rosario, 8 abril (PR/20) — Por Patricia Bergero – Julio Calzada – Alfredo Sesé – Emilce Terré – Pablo Ybañez – Informativo Semanal de la Bolsa de Comercio de Rosario– La altura del Río Paraná en el puerto de Rosario ha descendido hasta el metro de altura, nivel que no quiebra hace más de 30 años. Con ello se resiente la carga máxima de los buques, exigiendo extremo cuidado en el practicaje para evitar varaduras.

Registros de lluvias muy por debajo de lo normal en la cuenca de la Hidrovía Paraná-Paraguay han dejado como resultado una bajante extraordinaria de esta vía navegable. Según registros de Prefectura Naval Argentina, para el martes 7 de abril a la altura del Puerto Rosario el Río apenas alcanzaba el metro de altura, muy por debajo del mínimo de 2,47 metros que tiene que registrarse a la altura de Rosario para que Hidrovía S.A. tenga la obligación de garantizar el 90% del tiempo los 34 pies de calado. La última vez que el Río Paraná a la altura de Rosario estuvo por debajo del metro de altura fue el 10 de enero de 1989, hace más de 30 años atrás.

Vale destacar que incluso con estos valores, la determinante (profundidad mínima en el trayecto, que determina el calado máximo de despacho según las normas de navegación establecidas por Prefectura Naval Argentina) está en 31’00’’ en Zona Norte y 31’07’’ en la Zona Sur de Rosario, apenas 3 pies (o unos 0,9 m) por debajo de esos 34’ que en condiciones normales garantiza Hidrovía S.A., cuando el río se ubica 1,47 m debajo de la marca de actuación, demostrando un esfuerzo en las labores de dragado.

Entre las principales problemáticas que esta situación trae aparejada en relación a la logística de exportación y que reportan las mismas empresas del sector y analistas consultados, se destacan:

• Necesidad de ajustar el volumen de carga. En un Handysize o Handymax que normalmente carga entre 35.000 y 40.000 toneladas, cada pie de calado que baja el río representa una pérdida de dicha capacidad de carga de entre 1.500 y 1.800 toneladas. En un Panamax, con una capacidad de carga en tono a los 60.000 a 65.000 toneladas, perder 3 pies de profundidad implica dejar de cargar entre 6.000 y 7.500 t/buque. En el caso que carguen harinas, la pérdida puede ser menor ya que ésta cubica más (pesa menos por volumen de carga).
En particular, en plena cosecha maicera, aquellas empresas que antes cargaban Panamax con 40.000 toneladas del cereal y completaban carga en Bahía Blanca/Necochea hasta las 60.000-65.000 toneladas, hoy salen del Gran Rosario con menos mercadería por la falta de profundidad obligándolas a cargar más maíz en esos puertos del sur bonaerense. Esto plantea problemas en la logística porque hay menor disponibilidad de cereal en el sur bonaerense y los costos de adquisición son más elevados

• Demoras en el proceso de exportación. La bajante obliga a mayor prudencia de los pilotos y prácticos en las maniobras con los buques, en particular en los canales de acceso y pasos críticos ya que existe una posibilidad creciente que se registren varaduras en el río, lo cual puede afectar la óptima navegación en el sistema

• Demoras en la llegada de las barcazas proveniente de Paraguay con soja. Las demoras se ubican entre 10 y 15 días. Esta mercadería es muy importante para la industria local porque, mezclada con poroto de soja de origen argentino, ayuda a elevar el nivel de proteína de la harina de soja para cumplir con las exigencias de la demanda internacional.

• Posibles demoras en la carga de buques con aceite de soja. Esto puede generar inconvenientes en las fábricas que tienen suficiente stock de mercadería para moler pero posiblemente tengan que demorar el ritmo de molienda, para no saturar la capacidad de almacenaje de aceite demorando -por tanto- el ritmo de exportación de harina.

• Posible ralentización del programa de embarques de maíz en Abril y Mayo, lo cual podría generar problemas de saturación en la capacidad de almacenaje del grano dentro de los puertos. A su vez podrían darse menos cupos para camiones para que ingresen con maíz al Gran Rosario.

Demás está decir que si bien el interés del presente artículo se centra en los efectos de la bajante del Paraná sobre la actividad de las terminales portuarias en nuestra zona, los efectos de esta situación extraordinaria van mucho más allá de las exportaciones agroindustriales y abarca efectos sobre el ecosistema del río, la actividad pesquera, la labor de las plantas potabilizadoras, la navegación deportiva y de placer, entre otros aspectos.

Si bien el cauce de los ríos es consecuencia de una multiplicidad de factores, algunos de los cuales operan en el corto plazo y otros en un lapso más largo, no cabe dudas que la persistencia de un déficit de lluvias sobre el sur de Brasil, Paraguay y el noreste argentino sobre fines de febrero y marzo ha tenido un singular efecto sobre el cauce de los ríos Paraná, Paraguay, Uruguay e Iguazú, según informó el INTA en la semana. Empeorando el panorama, no hay pronósticos de lluvias con envergadura suficiente al menos hasta mediados de abril, e incluso si ello ocurriese, este caudal de agua puede tardar hasta 20/30 días en reflejarse en una suba del río a la altura de nuestra ciudad. Los especialistas José Luis Aiello y Marcelo Gil analizan en otra nota de este informativo semanal dicha problemática.

El siguiente cuadro, elaborado por el Instituto Nacional del Agua, muestra la tendencia esperada para las mediciones a partir de la situación al 07 de abril. En ese entonces, a la altura de Rosario el nivel del agua se encontraba en 1,051 m cuando la altura media para abril es de 3,76 m. Al 14 de abril el pronóstico apuntaba a una profundización de la bajante hasta 0,98 m y sin señales de reversión de la tendencia incluso para el 21/04, cuando el río descendería 8 cm a 0,90 m.


Indudablemente, la tendencia de la bajante del río tiene siempre un singular impacto en la logística de exportación pero hoy, en el marco de la pandemia mundial por coronavirus y su necesario impacto sobre los flujos globales de personas y mercadería, todo desvío de lo normal golpea con más fuerza. Si a lo anterior se le suma la temporalidad del fenómeno en plena cosecha gruesa argentina, se comprende por qué será imprescindible seguir con cuidado la tendencia del caudal del río en las semanas que vienen.

Nota de los autores: Agradecemos la valiosa colaboración de Guillermo Wade, gerente de CAPYM, y de los señores Hugo Prendes, Ángel Menendez y Leandro Kazimierski, quienes generosamente aportaron información histórica sobre la altura del Río Paraná.

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Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario

 

Proyecto normativo para fortalecer la inspección de bodegas de buques

Proyecto normativo para fortalecer la inspección de bodegas de buques

Buenos Aires, 13 marzo (PR/20)  – El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) elaboró un proyecto normativo que busca fortalecer los procedimientos de inspección de bodegas de buques en el marco de la certificación fitosanitaria para la exportación de productos de origen vegetal.

El director nacional de Operaciones del Senasa, Juan Ángel Cruz, presentó el proyecto ante representantes de las cámaras de la actividad portuaria durante un encuentro celebrado en la sede del organismo.

En la reunión, Cruz realizó un abordaje general de los contenidos del proyecto y recibió el compromiso de las cámaras de realizar sus aportes para optimizar la operatoria.

“A pesar de que el Senasa cuenta con un procedimiento de consulta pública, es importante la presentación de proyectos normativos de manera directa, donde las partes asumen compromisos de participación”, comentó Cruz al término del encuentro.

En tanto que María Rebizo de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara) y partícipe del encuentro afirmó que “la reunión fue muy positiva y permite continuar trabajando de manera articulada entre el sector público y privado en la mejora del sistema de inspección de bodegas”.

Agregó que “esto significó un avance importante en la reducción de casos de corrupción reconocido por la Red Marítima Anticorrupción y una mejora en la eficiencia para la exportación, manteniendo el control de la inocuidad de los productos que exportamos y las condiciones fitosanitarias certificadas por el Senasa. Analizaremos el proyecto de norma que nos fue compartido para hacer llegar nuestros comentarios al respecto a las autoridades del Senasa”.

Por el Senasa también estuvieron presentes el coordinador general de Puertos de la Dirección Nacional de Operaciones, Juan Pablo Giménez, y el director de Productos de Origen Vegetal, Gabriel Amura, junto con otros profesionales de la Dirección Nacional de Inocuidad y Calidad Agroalimentaria.

Por las cámaras portuarias asistieron representantes del Centro de Navegación; del Grupo Internacional de Clubes de Protección e Indemnidad; de la Red Marítima Anticorrupción; de las cámaras de Puertos Privados Comerciales (CPPC), de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA), de la Empresa de Control (Cadecra) y de Puertos Privados y de Agricultural Services-Agri Divice Coordinatión Assistant.

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Fuente: Senasa

En el 2019, la producción de carne aviar presentó significativa  expansión y alcanzó récord en volúmenes

En el 2019, la producción de carne aviar presentó significativa expansión y alcanzó récord en volúmenes

Buenos Aires, 9 marzo (PR/20) — La producción de carne aviar en 2019 totalizó 2206 miles de toneladas, con un crecimiento del 6,6% en comparación con las 2069 miles de toneladas del año anterior.
Así lo consignó hoy la consultora IES Investigaciones Económicas Sectoriales en un informe.
El consumo interno por habitante se ubicó en los 43,4 kg per cápita, al año «siendo 1,1% superior al valor del mismo período de 2018», sostuvo el reporte.
En tanto, el consumo aparente, por su parte, registró una expansión del 3,4% al alcanzar las 1945 miles de toneladas en el
año, por lo que volvió a marcar un récord histórico y superó el del 2015.
Por su parte, en 2019 se enviaron al exterior 265,1 miles de toneladas, 36,9% por encima de las 193,6 miles de toneladas de
igual período del año 2018.
Medidas en valores, las ventas al exterior mostraron un incremento del 44,5% por un total de US$ 425 millones frente a los
US$ 294,2 millones de 2018.
«El volumen de los pollos importados es ínfimo, equivalente al 0,4% del consumo en el acumulado a diciembre de 2019, con unas 7,2 miles de toneladas compradas al exterior, lo que se traduce en una caída del 25%», se dijo.
Mientras que «en valores, el escenario presenta una reversión, con una expansión del 4,6% acumulada, al efectuarse compras al exterior por US$ 23,8 millones».
De acuerdo con el análisis de IES, el acumulado a diciembre de 2019 muestra a China como principal comprador de los productos avícolas argentinos, con el 66,3% de las compras en valores; seguido por Chile, con el 9,5%; por Sudáfrica, con el 8%; Rusia, con el 4,4%; y Brasil, 3,1%.
En cuanto a las cantidades, China ocupó el primer lugar con el 49,6% del total de las exportaciones, seguido por Chile con el
9,6%; Sudáfrica y Rusia, con el 20,3% y 7,1% respectivamente.
Para Alejandro Ovando, director de IES Consultores «la mejora del sector dependerá de un potencial crecimiento de las
exportaciones, ya que el mercado doméstico no crecerá en 2020».

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