Oct 13, 2020 | Informes Técnicos
Buenos Aires, 13 octubre (PR/20) — La presión por el aumento de la productividad conlleva una exigencia mayor en los recursos naturales y en los recursos humanos que están afectados a esa producción. El mundo demanda cada vez más productos que cuenten con certificación de su proceso de producción, y el valor agregado ambiental resulta fundamental en un contexto de consumidores cada vez más exigentes y atentos al cuidado de los recursos naturales.
Nuestro país se encuentra en el cuarto lugar en cuanto al consumo de fitosanitarios, luego de China, Estados Unidos, y Brasil. Por ese motivo resulta fundamental desarrollar tecnologías innovadoras y accesibles que respondan de una manera sustentable al problema de la contaminación, y las camas biológicas o biobeds se convirtieron en una solución viable y práctica para proteger los recursos naturales y la salud humana.
“Las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) tienen 7 requisitos o criterios para poder certificar. Uno de los requisitos habla de la gestión sostenible y responsable de los fitosanitarios”, indicó María del Carmen Rivas, investigadora del Instituto de Suelos del Centro de Investigación de Recursos Naturales (CIRN) del INTA.
En las reglas de juego que define el mercado actual, una herramienta de diferenciación con un rol cada vez más protagónico es el valor agregado ambiental para los productos agropecuarios. Este valor se obtiene cuando se pone en evidencia del consumidor que todo el proceso que involucró obtener ese alimento fue inocuo con respecto al ambiente, lo cual satisface su preocupación con respecto al cuidado de los recursos naturales y cómo se están gestionando”, expresó Rivas. Y agregó: “Cuando se da garantía de que el proceso productivo agropecuario, en todas sus etapas, se realiza de una forma responsable, cuidando y preservando los recursos naturales”.
En la edición de la revista RIA 46 N.º 2, agosto 2020, especialistas del INTA se refieren a los beneficios de implementar esta tecnología.
El origen de las camas data de Suecia en la década del ´90, como una respuesta a la necesidad de encontrar un sistema sencillo y efectivo para minimizar la contaminación por plaguicidas. Es una iniciativa proactiva para abordar y minimizar el riesgo ambiental de la manipulación de fitosanitarios con métodos y protocolos de fácil adopción para el productor.
El INTA ha comenzado a promocionar el uso de las camas biológicas a raíz del vínculo generado con Liticia Pizzul y María del Pilar Castillo, quién fue invitada en el año 2013 al Primer Taller Internacional de Biorremediación (PRITIBIO), organizado por el Instituto de Suelos del INTA y la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA), del cual resultó la posterior publicación del libro “Biorremediación de los recursos naturales”.
El origen de las camas data de Suecia en la década del ´90, como una respuesta a la necesidad de encontrar un sistema sencillo y efectivo para minimizar la contaminación por plaguicidas.
¿En qué consisten las camas biológicas?
Son una construcción sencilla y versátil diseñada para retener derrames y degradar los fitosanitarios. Se implementan varios diseños, según diferentes situaciones, tipo de producción agrícola, condiciones climáticas y disponibilidad de recursos. Consisten en una excavación en el suelo que varía de los 60 cm a 1 metro de profundidad, rellenada en el modelo sueco de abajo hacia arriba por una capa de arcilla, una biomezcla de paja, suelo y turba y una capa de césped en la superficie. El propósito es la retención de los líquidos, en caso de que ocurran derrames accidentales durante el llenado del equipo, y la degradación de los compuestos químicos a través de la acción de los microorganismos que se desarrollaron en la biomezcla.
Hay dos momentos críticos en el manejo seguro de los fitosanitarios: el preparado del caldo y llenado del tanque/mochila aplicadora; el lavado del equipo aplicador y de los envases junto con su correcta disposición final. En esos momentos críticos la recomendación clásica tradicional es contar con equipos o elementos de contención anti derrames, actuando de una forma reactiva, cuando el “daño” ya sucedió. En ese sentido, y de acuerdo con Rivas, lo que caracteriza a las camas biológicas, además de su versatilidad es su proactividad. “Queremos recuperar el concepto de bioprofilaxis, que es de origen griego, integrada por pro que significa “antes”, y por philax, que designa a un “guardián o protector”, subrayó.
En 2018 se propuso en el IRAM hacer una normativa, y recientemente salió a consulta pública la Norma IRAM Guía para la construcción y manejo de camas biológicas, la cual una vez publicada, resultará fundamental para el desarrollo masivo de esta herramienta.
El especialista en implementación de Buenas Prácticas en el uso de Fitosanitarios de la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (CASAFE), Federico Elorza, explicó que en 2019 “lograron instalar las primeras 5 camas a nivel de productores extensivos y hoy hay en construcción 6 más en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba”.
Las camas biológicas son una construcción sencilla y versátil diseñada para retener derrames y degradar los fitosanitarios.
Tipos de camas biológicas
Existen las directas cerradas y abiertas, y las indirectas. En las directas se deposita la pulverizadora arriba de la cama biológica y el producto cae directamente sobre la biomezcla. “Dentro de las directas, existen las directas cerradas donde la salida del líquido es mediante la evaporación, y las directas abiertas que tienen debajo de esta excavación un caño que recoge los líquidos. Luego cuando la pulverizadora no está estacionada arriba de la cama biológica, se asperja el líquido sobre esta, de manera de terminar de degradar todo el producto”, explicó Elorza.
El tercer tipo son las camas biológicas indirectas: “la pulverizadora se estaciona sobre una plataforma de material que este impermeabilizada para recoger todos los líquidos en un tanque y asperjar en recipientes apartados de la pulverizadora. Ese tipo de cama biológica es una de las más económicas y es la que más se está implementando hoy en Argentina”, aseguró. También no dejó de lado la posibilidad de hacer una cama biológica sencilla, en un tacho de 200 litros donde se coloca la biomezcla y permite apoyar una mochila pulverizadora. “Eso sirve para los pequeños productores y el costo es muy bajo”.
Desde CASAFE, han notado la alta demanda que hay en capacitación de operarios: “Hay una necesidad muy fuerte de incorporar este tipo de herramientas. Es muy importante la colaboración del INTA, porque en la articulación público-privada está la mejor combinación para solucionar este tipo de problemas del productor. Ahora necesitamos legislación al respecto, porque esta tecnología es muy sencilla y permite bajar el costo al productor y hacer una disposición adecuada y ambientalmente amigable”.
La biomezcla está compuesta por un 50% de material vegetal con un alto contenido de lignina, un 25% de suelo del lugar, porque los microorganismos están adaptados a esos productos fitosanitarios, y un 25% de material humificado, que puede ser turba o reemplazarlo por compost, dado que la turba es un recurso finito y no renovable. El compost tiene un alto contenido de materia orgánica y sirve para retener la humedad y al igual que la turba le da una buena estructura y ayuda en las propiedades físicas de la biomezcla.
Por su parte, Lucrecia Brutti del Instituto de Suelos, detalló el proceso de degradación de los fitosanitarios: “crecen los microorganismos y usan para su crecimiento el carbono y el nitrógeno que hay en esa biomezcla. Van consumiendo carbono y eliminando oxígeno y anhídrido carbónico que va al aire”. El proceso es aeróbico. Explicó que la paja es la que alberga el hongo blanco que degrada la lignina y tiene las enzimas que son capaces de degradar los fitosanitarios.
“Las camas biológicas no son eternas, podrían durar alrededor de 3 años en nuestro país. Una vez que se colmató la cama, tengo que decidir qué hacer con ese residuo”, afirmó Brutti. Es claro que el desdoblamiento de fitosanitarios no quiere decir que los productos resultantes sean inocuos. Ante ello, de acuerdo con la investigadora, pueden hacerse pruebas de ecotoxicidad, usando organismos sensibles y manipulables en un laboratorio como lombrices o semillas. “Hay pruebas rápidas que hacen en 5 días. Ese material si no tiene problemas se puede utilizar en el campo desparramándolo en pequeñas cantidades, caso contrario se puede hacer una biopila tapada con plástico y colocada en lugar seguro con piso impermeabilizado y canales de recolección de los posibles lixiviados. En el lapso de 9 meses a 1 año se degradará lo que no se degrado en la cama. Incluso, ese compostaje se puede utilizar a futuro en una nueva cama o como acondicionador orgánico.
Siguiendo a Brutti, desde el Instituto de Suelos la propuesta que están haciendo es que ese residuo podría formar parte de un sustrato para hacer plantines florales: “Desde Castelar le vimos la veta referida al AMBA y extendida al periurbano: El fitosanitario en conflicto con el habitante”. En otras unidades del INTA, como Hilario Ascasubi, se está trabajando en la construcción de una cama biológica de la mano de Guillermo Tucat de la Universidad Nacional del Sur CERZOS CONICET. INTA Cerrillos por su parte, implementó una cama biológica para una demostración durante el Primer Congreso Nacional de Fitosanitarios, organizado por CASAFE, INTA y el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, en 2017.
Rivas: “Las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) tienen 7 requisitos o criterios para poder certificar. Uno de los requisitos habla de la gestión sostenible y responsable de los fitosanitarios”.
Aspectos a tener en cuenta
Se debe hacer un plan básico del sitio donde se va a instalar. Definir el tipo de cama más conveniente. Es fundamental tener en cuenta la cubierta vegetal, el sistema de impermeabilización, el sistema de recirculación, el suelo, los sustratos orgánicos humificables y los materiales lignocelulósicos que intervendrán en la biomezcla
La cama tiene que estar ubicada en áreas con pendientes menores que el 10%. y separada 150 metros de cualquier curso o cuerpo de agua. Y a 150 metros de áreas anegables.
En cuanto a la temperatura, si bien la ideal para la degradación es de 20°, las camas funcionan tanto en Suecia como en climas tropicales. La humedad, es necesario mantenerla en un 60% para que la degradación sea la correcta.
En el caso de zonas con abundancia de precipitaciones, es importante resguardarla poniéndole un techo o un plástico separado 20 cm del suelo para que corra aire y permita la evaporación del agua de la cama biológica para que el producto se degrade.
El cuidado ambiental en la cartera de proyectos
“Desde el INTA generamos información y tecnologías para el sector agropecuario, y asimismo evaluamos las tecnologías desde todo punto de vista, incluyendo la identificación y efectos colaterales que pudieran estar afectando negativamente el ambiente. Se trabaja también desde el punto de vista de mitigar los potenciales problemas que puedan ocasionar en el ambiente”, afirmó Jorgelina Montoya, coordinadora del Proyecto Gestión Sostenible de Fitosanitarios del INTA.
Como es sabido, el manejo inadecuado de fitosanitarios puede afectar negativamente la calidad del suelo, aire, agua, biodiversidad y la salud de la población. Trabajos realizados por la institución han identificado situaciones de contaminación de agua subterránea asociado a eventos de derrames o manejo inadecuado del caldo de la pulverizadora. Por otra parte, el INTA recibe inquietudes e interrogantes por parte de los mismos usuarios y aplicadores, interesados en conocer cómo manejar y qué hacer con los remanentes y residuos que se generan durante el uso de fitosanitarios. Todo esto ha motivado, la necesidad de profundizar desde la institución cómo manejar esos residuos, y la posibilidad del uso de las camas biológicas resulta una excelente opción.
Siguiendo a la coordinadora, “en el INTA desde hace aproximadamente 20 años se trabaja en torno al tema de la contaminación agroambiental que incluye el estudio del impacto de los fitosanitarios en el ambiente”. Esto ha ido creciendo en las carteras de proyectos y con una mirada cada vez más integral con mayores interrelaciones entre los distintos proyectos en marcha.
Primicias Rurales
Fuente: INTA Informa
Oct 10, 2020 | Informes Técnicos
Por Jorge Freites
Buenos Aires, 10 octubre (PR/20) — Las máquinas agrícolas argentinas están poniendo la mira en Colombia como cliente de interesante potencial para exportar.
En las últimas temporadas, el gobierno colombiano lanzó medidas destinadas a estimular la tecnificación del agro mediante la incorporación de máquinas de última generación.
Es un proceso que, por ejemplo, está aprovechando Brasil con una oferta de máquinas para recolección, silos, clasificadoras de granos, pulverizadoras y cosechadoras.
En el caso de Argentina, hay empresas que ya han hecho pie en el destino sudamericano, como Mainero, Akron, Piersanti y Senor, demostrando que hay un camino por recorrer.
Contactos
Para la Cámara Argentina Fabricantes de Maquinaria Agrícola (CAFMA), Colombia figuraba en la agenda de 2020 como país prioritario.
La situación generada por la pandemia modificó los planes, pero ahora se prepara una misión comercial de manera virtual.
La está organizando la Cancillería con el apoyo de CAFMA, que busca integrar en el tema a diferentes provincias.
Estudio
Por su parte, la Asociación de Fabricantes de Maquinaria Agrícola y Agrocomponentes de Córdoba (AFAMAC), está trabajando en un nuevo proyecto para abordar el mercado colombiano.
La iniciativa se enmarca en el Programa de Desarrollo Exportador realizado junto a ProCórdoba durante 2019, con el fin de identificar países de promisorias perspectivas para los equipos locales.
Colombia apareció como uno de los destinos más competitivos en ese sentido junto a Rusia, Paraguay, Australia, Sudáfrica y Mozambique.
Ahora AFAMAC está realizando un estudio de oportunidades comerciales en Colombia para las empresas socias de la entidad.
El equipo técnico que lo ejecuta está integrado por profesionales de ProCórdoba, de la carrera de Comercio Internacional de la Universidad Nacional de Córdoba, personal de AFAMAC y un consultor argentino residente en Colombia.
Primicias Rurales
Fuente: Maquinac
Oct 10, 2020 | Informes Técnicos
Buenos Aires, 10 octubre (PR/20) – El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) sigue adelante en su trabajo para transparentar la venta -a través de internet- de medicamentos veterinarios y fitosanitarios destinados a las producciones animal y vegetal, y brindar seguridad a los consumidores, extendiendo su órbita de acción a todas las plataformas de comercio electrónico.
La responsable del Programa de Fiscalización y Monitoreo en medios digitales del Senasa, Rosina Leicht Ziegler, explicó que el Organismo cuenta con el apoyo y colaboración de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) y la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) a través de convenios de cooperación oportunamente suscriptos».
«Por un lado aprovechamos la vasta experiencia que tienen en la regulación y la fiscalización digital, y por el otro, compartimos datos e información que nos permiten identificar a los titulares y/o usuarios de diferentes dominios o sitios web, cuyos contenidos puedan estar en infracción, para notificarlos y otorgarles un plazo perentorio de adecuación, además de brindarles asesoramiento técnico-normativo pertinente, que demande cada caso en particular”, detalló.
Además, Leicht destacó que, “tenemos vigente en el ámbito privado, un Convenio firmado con la empresa de comercio electrónico más grande de América Latina y la séptima del mundo, Mercado Libre, con presencia en 19 países. A este trabajo que venimos desarrollando con la ANMAT, la AFIP y Mercado Libre, se suma un trabajo de cooperación iniciado con NIC ARGENTINA, Organismo Nacional encargado de registrar y habilitar todos los dominios .com.ar de nuestro país».
En tal sentido, y mediante un trabajo conjunto y coordinado con la ANMAT y NIC ARGENTINA, se mantuvo un encuentro virtual con representantes de Facebook e Instagram, allí se acordó que ambas plataformas presten su colaboración para que el Senasa pueda solicitar la baja de publicaciones o perfiles, cuando se detecte la venta de productos veterinarios y farmacológicos destinados a mascotas, animales no domésticos, alimentos para animales sin registro, fertilizantes, fitosanitarios y artículos de nuestra competencia, que violen la normativa vigente.
La responsable del Programa aseguró que, «también desde el área generamos informes y estadísticas periódicas que nos permiten tener un panorama más claro e identificar cuáles son los productos más sensibles y sobre los que se detectan un mayor volumen de infracciones, para optimizar su abordaje y poder desarrollar paralelamente diferentes acciones y comunicaciones. El propósito es persuadir, informar y generar conciencia a los usuarios en general, sobre las normas que regulan la venta en esos canales digitales y evitar sanciones».
El Programa busca que la presencia del Estado Nacional en las transacciones que se realizan en estas plataformas digitales, ayude a transparentar la actividad y brinde un mayor y mejor grado de certezas al consumidor y a la ciudadanía en general sobre los productos que adquiere.
“A partir de la presencia del Senasa en éste tipo de transacciones digitales, aumentaron las consultas y el inicio de trámites de inscripción y registro de nuevos productos, que hasta el momento, no tenían regularizada su situación. Esto permite a un mayor número de usuarios del sistema público, comercializar sus artículos dentro del marco de la ley, brindando seguridad a los consumidores. Es un gran logro para el Senasa utilizar esta herramienta de fiscalización digital que nos pone a la par de otros organismos técnicos del Estado», completó Leicht.
La operatoria digital desarrollada desde el Programa, permite brindar transparencia y trazabilidad de sus actividades, identificar los temas más sensibles y abordarlos desde un enfoque más integral y actual, es 100% amigable con el medio ambiente dado que no se utilizan insumos materiales tales como papel o tinta, y una de sus principales características es que no genera erogación alguna para el Estado nacional.
Es fruto del compromiso y el esfuerzo de todos los profesionales, técnicos y capital humano que trabajan de manera conjunta, para brindar un mejor resultado para la ciudadanía.
Mercado Libre
En tanto, el Convenio con Mercado Libre permitió introducir ítems exclusivos para el territorio argentino, en sus Políticas de Publicación. Por ejemplo, en los artículos y productos ofrecidos en la categoría de “agroquímicos, fertilizantes y de la tierra” se incorporaron dos campos obligatorios a completar por los vendedores al momento de confeccionar una publicación: «Número de registro o inscripción del producto ante el Senasa» y «Número de habilitación del establecimiento/empresa en el Senasa», lo que permite a los compradores saber sobre aquellos productos debidamente inscriptos y los que no lo están.
Además, Mercado Libre actualizó su listado de Productos Prohibidos, que se encuentran en sus “Términos y Condiciones de Uso del Sitio”, e incorporó aquellos que se encuentran bajo regulación del Senasa y trabaja de manera articulada con los equipos del Organismo estatal, «para acompañar y facilitar nuestra tarea de fiscalización, y brindar mayor y mejor información a sus usuarios», dijo Leicht.
La cooperación de Mercado Libre incluyó además, una comunicación interna efectuada a 130.000 vendedores del sitio que ofrecían productos como “orgánicos” (aquellos de la órbita del Senasa) informando que el marco normativo que regula la producción orgánica, ecológica y biológica en la Argentina, es de exclusiva competencia de éste Organismo sanitario y donde se redireccionaba al sitio web oficial del Senasa para generar conciencia e informar a los usuarios, sobre los requisitos obligatorios para la obtención de esa certificación.
Asimismo el Senasa adhirió sus derechos de Propiedad Intelectual por el uso indebido del nombre o marca dentro del sitio.
Resultados
A más de un año del inicio del Convenio, las estadísticas muestran la detección de 12.540 publicaciones en infracción y dadas de baja. De ese total de productos, 10.965 reportes corresponden a artículos y/o productos veterinarios, farmacológicos, y animales cuya comercialización está prohibida; 867 reportes corresponden a artículos como: alimentos para animales, productos orgánicos, ecológicos y biológicos y 708 reportes, corresponden a artículos como agroquímicos, fertilizantes y plantas, entre otros.
En tanto tomando en cuenta los distritos del país donde están registrados los vendedores de los productos reportados en infracción: 722 corresponden a la provincia de Buenos Aires; 555 a CABA; 48 a Santa Fe y Córdoba; 17 a Mendoza; 9 a Río Negro; 7 a Entre Ríos; 6 a Misiones; 5 a Tucumán y Jujuy; 4 a Corrientes; 3 a Catamarca, Chubut y Neuquén; 2 a Salta y Santiago del Estero y 1 a Chaco, Formosa, La Pampa, San Juan, San Luis y Tierra del Fuego, respectivamente.
Primicias Rurales
Fuente: Senasa
Oct 6, 2020 | Informes Técnicos
Por Adrián Bifaretti, jefe de Promoción Interna del IPCVA y Eugenia Brusca, asistente de Promoción Interna.
Buenos Aires, 6 octubre (PR/20) — Un 63 % de la población argentina tiene una imagen buena o excelente del campo. La mayoría de los argentinos, asimismo, consideran que la ganadería es una actividad sustentable.
Así lo demuestra un estudio realizado por el Instituto de promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) , a través de un panel online con encuestas a la población de 18 años o más con acceso a internet.
El relevamiento se realizó en agosto sobre total de 1.100 casos con una muestra representativa según cuotas de sexo, edad, zona geográfica y nivel socioeconómico de la población argentina.
El propósito del estudio es evaluar la imagen que tiene la sociedad del campo, particularmente en relación a la actividad desplegada por la cadena de ganados y carne vacuna.
La imagen positiva del campo durante lo que va de la pandemia tiene que ver seguramente con el hecho que se ha podido garantizar el funcionamiento de las distintas cadenas agroalimentarias y la sociedad no ha sufrido desabastecimiento de ninguna clase de productos.
Cabe destacar que esta imagen positiva es manifestada desde todos los sectores de la población, no encontrando diferencias significativas cuando el análisis se desagrega según diferentes niveles socieconómicos.
El campo está siendo bien visto independientemente de la situación económica de la gente, de si ha recibido ayuda o no por parte del gobierno, de si ha tenido que endeudarse o no y de si ha tenido que dejar de pagar impuestos o servicios o no.
Un tema que siempre preocupa a aquellos vinculados a la producción agropecuaria, es el continuo ataque que sufre el sector ganadero cuando la agenda mediática coloca en el centro de la escena comentarios o advertencias sobre el posible impacto de la producción desde el punto de vista ambiental.
Los resultados del panel online del IPCVA demuestran que los argentinos asocian en general a la producción ganadera como una actividad sustentable.
En este sentido, 62 % de las respuestas vinculan a la producción ganadera con una actividad sustentable, solo un 14 % piensa que no es sustentable y un 24 % de las personas encuestadas no tiene conocimiento del tema o no se sienten en condiciones de dar su opinión.
En general, la asociación de la sustentabilidad de la ganadería con la posibilidad llevar adelante la actividad sin perjudicar el medioambiente, la sustentabilidad económica, así como aquella ligada al arraigo que promueve en el interior del país suele provenir de aquellas personas que poseen una mejor imagen del campo.
En este marco, se advierten igual diferencias en la percepción del tema cuando el análisis se efectúa por segmentos de diferentes edades. Así, mientras que un 18% del segmento de los centennials (18 a 25 años) cree que la actividad ganadera no es sustentable, en la población de 50 años o más este porcentaje baja al 8 %.
Una consideración similar cabe según el nivel socioeoconómico. Mientras en el nivel ABC1 un 25 % de la gente piensa que la producción ganadera no es sustentable, en el nivel socioeconómico más bajo DE, solo un 12 % están de acuerdo con esta aseveración.
Otro de los aspectos conflictivos que debe afrontar el sector cárnico fundamentalmente impulsado por movimientos veganos, vegetarianos y flexitarianos es la recomendación de abandonar o disminuir el consumo de carne vacuna.
La encuesta revela aquí que 61 % de la población argentina no siente culpa cuando los animales se destinan a faena para dar origen a uno de sus alimentos preferidos. Un 39 % en cambio menciona sentir culpa debido a la muerte de los animales.
De nuevo, quienes tienen una mejor imagen del campo, suelen estar relacionadas con aquellas personas que no tienen sentimiento de culpa.
Cuando se le pide a la gente que diga espontáneamente con qué asocia el concepto de bienestar animal, existe un 34 % de las respuestas de la población que no conocen lo que es el bienestar animal o no puede explicar el concepto.
El concepto de bienestar animal se asocia en general a evitar el maltrato y sufrimiento animal.

Sin embargo, aquellas personas que no sienten culpa por la faena para la producción de carne suelen asociar más este concepto a una buena alimentación y salud de los animales durante la cría.
Más allá de analizar la percepciones de la gente frente a estos temas, el estudio analiza también el comportamiento que presentan los argentinos con distintas conductas alimentarias en las conversaciones de las redes sociales.
En este sentido, si bien la cadena de carnes tiene en estos momentos una buena imagen y la “cultura carnívora de los argentos” no está en riesgo por posibles cuestionamientos ambientales, éticos o morales ligados a la faena de animales para la producción de carne, también es cierto que aquellos que adhieren a las conductas alimentarias que abandonan o disminuyen el consumo de carne poseen hoy en día una mayor militancia y activismo en las redes sociales.
Mientras por un lado la amplia mayoría carnívora, que en general no siente culpa, suele expresar muy poco los aspectos positivos de sus experiencias consumiendo carne vacuna. Por el contrario, aquellos que sienten culpa, suelen expresar mucho más sus quejas o reclamos en las redes sociales y además, cuando tiene buenas experiencias al comer alimentos de origen vegetal las dan a conocer ampliamente en los entornos digitales.
En consecuencia, el balance de lo que se ve o se escucha en las redes pareciera encaminarse, de continuar con estas tendencias de comportamientos, a un mayor cuestionamiento de la carne de aquellos que hoy están en contra de su consumo y una escasa defensa de la misma por parte de aquellos que están a favor de seguir disfrutando de la misma.
Los mercados son conversaciones y la carne vacuna no va a quedarse callada. Como se ha demostrado en esta investigación, el sector cárnico está hoy en una buena posición de credibilidad que debe saber aprovechar en estos tiempos de covid-19.
Sobre qué hablar y qué no hablar, cuándo, con qué tono, en qué temas tiene sentido involucrarse y en cuales no, en que momentos vale la pena defender una postura en un debate o polémica y en que situaciones no, no está escrito en ningún manual.
A pesar de ello, el IPCVA ya ha tomado cartas en el asunto y si bien esta historia digital de la carne recién empieza y el camino a recorrer es infinito, el alimento preferido de los argentinos ya está instalado en Facebook, Twitter e Instagram y mirando al futuro con muchísimas emociones por compartir.
Primicias Rurales
Fuente: IPCVA
Oct 6, 2020 | Informes Técnicos
Por Laura Pérez Casar
Buenos Aires, 6 octubre (PR/20) — Cada vez son más los consumidores que eligen dietas especiales basados en sus valores.
En su mayoría, los motiva la conciencia ambiental, el bienestar animal y la salud. Este marcado interés en saber qué contienen y cómo fueron obtenidos los productos que los argentinos ponen en su mesa impulsa una tendencia en auge.
Más informados y exigentes, los consumidores tienden a evitar alimentos con ingredientes o aditivos sintéticos en exceso y demandan aquellos saludables, nutritivos y clean label o con etiquetado limpio. Esta tendencia, que comenzó de la mano de los vegetarianos y se extendió con los veganos, hoy alcanza a los flexitarianos.
En la edición de la revista RIA 46 N.º 2, agosto 2020, especialistas se refieren al incremento en el consumo de legumbres y destacan el potencial de la Argentina para afrontar esta demanda.
Esta nueva categoría de consumidores agrupa a quienes, por diversos motivos, decidieron reducir al mínimo el consumo de carne animal, denominados vegetarianos flexibles. Según una reciente investigación de mercado realizada por Innova Market Insights, Alemania lidera este movimiento con un 69 % de su población que reconoce consumir carne una vez a la semana, seguido por el 53 % en el Reino Unido y el 38 % en Estados Unidos.
Por su parte, un informe de enero de 2020 de Markets and Markets estima que el mercado mundial de sustitutos de la carne para 2026 alcanzará los 3,5 mil millones de dólares, lo que representa una tasa compuesta anual del 12,0% durante el período de pronóstico. El mercado está impulsado principalmente por la creciente demanda entre los millennials.
Ahora bien, ¿Qué es un producto análogo de la carne? ¿Existen alimentos capaces de reemplazar a la proteína animal? ¿Qué lugar ocupan las legumbres en este escenario? ¿Es una oportunidad para la Argentina? ¿Tenemos potencial para satisfacer este mercado en auge?
Para Trinidad Soteras, investigadora del Instituto de Tecnología de Alimentos del INTA Castelar, “a escala global, existe una demanda creciente de consumidores que buscan productos alternativos a la carne motivados, principalmente, por aspectos ambientales, nutricionales y relacionados con la conciencia animal. Aunque, también, exigen variedad y buen sabor”.
Así, surgen los análogos de carne que componen una clase de produc-tos alimenticios sin proteínas cárnicas que intentan imitar sus características desde el punto de vista organoléptico y nutricional, simulando las clásicas ham–burguesas, salchichas y nuggets, entre otros.
Un estudio de la Dirección Nacional de Alimentos y Bebidas del ex Ministerio de Agroindustria de la Nación –actual Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca– confirmó que se consolida una tendencia hacia la búsqueda de productos sustitutivos de la carne.
Entre los alimentos emergentes, se destacan las legumbres, semillas, granos y cereales ancestrales o cultivos andinos, y los frutos secos. En esta línea, aseguran que se trata de “una oportunidad para emprender con éxito”.
Gabriel Prieto –referente del INTA en cultivos de invierno– dio un paso más y reconoció: “Desde mediados de 2019 vemos una tendencia creciente y sostenida en nuestro país”, reconoció el especialista de Arroyo Seco, Santa Fe quien confirmó que “la demanda aumentó significativamente”.
Es que, a la tendencia global de alimentación saludable, se suman factores tales como un menor precio de las legumbres frente a los productos cárnicos, el mayor rendimiento culinario y su fácil conservación.
Como si fuera poca la evidencia, una reciente encuesta sobre los hábitos de los consumidores realizada por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) mostró que un tercio de los consultados declaró haber reducido la proporción de carnes en la alimentación, lo que lo amplía el margen de habitantes dentro de la categoría de flexitarianos.
Para Soteras “La necesidad de disponer de alimentos de calidad para una población en expansión sumada a la imperante necesidad mundial de lograr que las cadenas de valor sean más sostenibles, hace que las proteínas provenientes de fuentes distintas de los animales entren en escena con fuerza, solas o en combinación con la carne”.
En este sentido, consideró que “los cambios de hábito en la alimentación representan un desafío”, dada la necesidad de disponer de alimentos de calidad para una población en expansión sumada a la imperante necesidad mundial de lograr que las cadenas de valor sean más sostenibles, hace que las proteínas provenientes de fuentes distintas de las animales entren en escena con fuerza, solas o en combinación con carne”.
Según la investigadora, “es indiscutible que los paradigmas de la alimentación se encuentran en plena transformación y los esfuerzos de la industria de análogos están enfocados en reducir al mínimo la brecha entre el gusto, la textura y la experiencia de comer carne con aquella experimentada al consumir sus análogos libres de carne”.
Y agregó: “Si bien la adopción de los productos alternativos a la carne se encuentra en pleno desarrollo, se vislumbra el auge de los mismos por parte del sector alimentario, al tiempo que se espera que el número de flexitarianos continúe creciendo”.
Hay nueva categoría de consumidores que, por diversos motivos, decidieron reducir al mínimo el consumo de carne animal, denominados vegetarianos flexibles.
Legumbres: protagonistas en la transformación

Arvejas, lentejas y garbanzos. Las tres especies de legumbres se presentan como alternativas promisorias. En el libro ‘Legumbres, semillas nutritivas para un futuro sostenible’ de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) se destacan las propiedades de este alimento y se lo considera como uno de los más nutritivos del planeta y extraordinariamente beneficioso para la salud.
Además, se las describe como plantas muy eficientes: su cultivo permite intensificar las rotaciones, con beneficios en los cultivos sucesores con el nitrógeno fijado naturalmente y una mayor disponibilidad de agua. A su vez, tienen un costo bajo para los agricultores, pueden ser cultivadas en tierras secas con un tiempo de conservación prolongado.
En este mismo sentido, Prieto subrayó que “una de las principales ventajas que tiene la incorporación de legumbres en los esquemas productivos, a diferencia de los cereales, es la capacidad de fijar nitrógeno del aire, mediante la simbiosis con bacterias específicas, y mejora la estructura del suelo a partir de rotaciones más intensas en siembra directa”.
“Cuando se incorporan legumbres, como antecesor de los cultivos de verano, los beneficios se multiplican, no sólo porque tienen un consumo de agua menor que el trigo o porque dejan un mejor balance de nitrógeno en el suelo, sino que, además, desocupan el lote 20 días antes que el trigo lo que permite asegurar así más recursos para el cultivo sucesor”, destacó Prieto.
Con respecto al garbanzo, Ana Fekete, investigadora del INTA Cerrillos –Salta– señaló que “tiene perspectivas positi-vas en cuanto a su participación en el comercio exterior” y destacó la extensa trayectoria del INTA Salta en el desarro-llo de cultivares mejorados en un con-texto nacional con poca disponibilidad de variedades.
“Más allá de ser una leguminosa para grano seco importante por la cantidad y calidad nutritiva de sus componentes, hoy representa una oportunidad para la Argentina, por su calidad para exporta-ción a países Mediterráneos de Europa, así como del Mercosur y andinos de América”, expresó Fekete.

Las estimaciones para el sector calculan una proyección de crecimiento de hasta el 20 % en los próximos años.
Un consumidor que demanda, un sector que ¿responde?
Las últimas cifras de la Cámara de Legumbres de la República Argentina (Clera) coinciden con las publicadas por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) y aseguran que la producción de legumbres en la campaña 2017/18 alcanzó las 686.500 toneladas en la Argentina, mientras que las exportaciones alcanzaron el 75 % de la producción con 512.000 toneladas.
Incluso, hay estimaciones para el sector que calculan una proyección de crecimiento de hasta el 20 % en los próximos años en la demanda de alimentos de origen vegetal y análogos de la carne las que ubican a las leguminosas en un rol protagónico. Ahora bien, ¿cuáles son los desafíos a los que se enfrenta el sector? ¿la Argentina puede abastecer este mercado en auge? ¿es realmente una oportunidad?
Para Prieto, “la Argentina es el país con mejores chances del mundo de satisfacer estas necesidades y abastecer este mercado en alza”. De acuerdo con el especialista, nuestro país presenta ventajas competitivas clave tales como la bondad de sus inviernos y la fertilidad de sus suelos, con menores costos que implica la fertilización o riego. Es que, según detalló, las legumbres de invierno –arveja, lenteja y garbanzo– se siembran en invierno sin resignar a los cultivos de verano como soja y maíz. Además, no compiten con otros cultivos de invierno como la cebada o el trigo.
“Durante el invierno, se ocupa entre el 25 y el 35 % de la tierra disponible en la zona núcleo”, aseguró, al tiempo que recalcó que hay un 60 % de suelo barbechado durante los meses invernales con capacidades oseosas, a merced de las malezas tolerantes y la pérdida de agua por el consumo de las malezas o por la evaporación directa. “Pocos países del mundo pueden hacer doble cultivo como la Argentina porque los inviernos son tan crudos que no tienen tierra disponible para trabajar”, indicó Prieto.
La promoción, un desafío
De acuerdo con el referente en legumbres del INTA, esta creciente demanda plantea un desafío para los productores y toda la cadena de legumbres, principalmente, referida a la promoción para la inclusión de estos cultivos.
“Es importante que desde el gobierno y desde los organismos técnicos difundamos las bondades de este cultivo, fomentemos su incorporación a las dietas forrajeras y hasta impulsemos su incorporación como ingrediente a la industria alimenticia”, recalcó Prieto. Es que, para el referente del INTA, cortar la harina de trigo con harina de legumbres en la industria panificadora implica potenciar el aporte adicional de proteínas y de otros nutrientes tales como hierro y zinc a los alimentos. También puede ser incluida en otras recetas y sumarlo desde las golosinas hasta los fideos.
Primicias Rurales
Fuente: INTA Informa
Sep 24, 2020 | Informes Técnicos
Buenos Aires, 24 septiembre (PR/20) — A comienzos de este año el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) declaró la emergencia fitosanitaria por la plaga de tucura sapo en las provincias Chubut, Río Negro y Santa Cruz.
En este contexto, técnicos del Senasa, del Ente de la región Sur y del INTA brindan recomendaciones para el monitoreo y el control de este insecto perjudicial para el agro.
Conocida como tucura sapo, Bufonacris claraziana es una de las especies más dañinas para el recuso forrajero en la región patagónica porque consume prácticamente todo el material verde que encuentra a su paso, desde los tiernos pastos de los mallines hasta los más duros de la estepa.
“El manejo preventivo es el eje principal para combatir a esta plaga”, señaló Valeria Fernández Arhex, especialista del INTA Bariloche e investigadora del Conicet (IFAB) y explicó: “La vigilancia permanente permite la emisión de alertas y el control temprano”.
La finalización del invierno marca la necesidad de iniciar la actividad de monitoreo de los establecimientos ganaderos para detectar los primeros nacimientos de tucuras en campos rionegrinos en la zona de Yamaniyeu –departamento de 25 de Mayo– e identificar las mosquitas, en las etapas tempranas del ciclo de vida de la plaga, sobre las cuales el control es mucho más eficaz.
Al respecto, Guillermo Oliva Tagle –presidente del Ente de la Región Sur– destacó la importancia del manejo preventivo: “La falta de control de tucuras sapo en el momento adecuado puede provocar un aumento de densidad poblacional tan alto que, aun adoptando distintos métodos de control, no se logre bajar la cantidad de insectos y eso genere pérdidas económicas significativas para el productor”.
Las tareas de monitoreo comienzan en los sitios en los que se registraron posturas u ovoposiciones (colocación de huevos) en temporadas anteriores. Es importante identificar y registrar esos sitios, observar si existen orificios en el suelo y comprobar la presencia de huevos. En caso de detectar huevos o nacimientos, la Emergencia Fitosanitaria establece la obligación de realizar la denuncia en forma previa, simultánea o posterior a la acción de control. Además, es necesario referenciar el sitio y registrar las especies vegetales y las condiciones del paisaje.
Registro de nacimientos de tucura sapo

Foto: Ninfa Tucura Sapo
De acuerdo con Francisco Azzaro, técnico del Senasa, “si en el monitoreo se detectan nacimientos, es fundamental realizar pulverizaciones con tucuricidas registrados y autorizados por el Senasa, utilizar los elementos de protección personal y garantizar el uso seguro y responsable de productos fitosanitarios”.
Además, Azzaro señaló que el cebo tucuricida, formulado a base de salvado de trigo e insecticida, es muy eficaz en el control.
La aplicación de los productos químicos debe realizarse mediante el uso de equipos terrestres como motomochilas, pulverizadoras autopropulsadas y de arrastre con botalón o lanzas.
Si bien el momento óptimo de control ocurre en los primeros estadios ninfales, ante una situación de estallido poblacional, estas medidas deben implementarse en todos los estadios para interrumpir el ciclo, detener o ralentizar el aumento poblacional de la plaga.
Además del control químico, existen especies de mamíferos, reptiles y aves que se alimentan de estos insectos plaga como la Loica común, Tero, Sobrepuesto común, choique, Becasina común, Bandurria, Cachirla común, Pico de plata, Gaucho Serrano, lagartijas y aves de corral que son capaces de regular la población de tucuras y beneficiar al ambiente.
En esa línea, la especialista del INTA señaló que comenzaron el estudio de alternativas de control para evaluar la factibilidad de las tucuras como fuente alimenticia para peces, cerdos y aves de corral.
“Estamos buscando soluciones alternativas e innovadoras que fomenten la sostenibilidad y la autosuficiencia de la producción de proteínas de la Argentina”, concluyó Fernández Arhex.
Primicias Rurales
Fuente: INTA Informa