“Queridos hijos, por el gran amor del Padre Celestial, estoy con ustedes como su Madre, y ustedes están conmigo como hijos mios, como apóstoles de mi amor que continuamente reúno en torno a mí. Hijos míos, ustedes son aquellos que con la oración se deben entregar completamente a mi Hijo, que no sean más ustedes los que viven sino mi Hijo en ustedes. De manera que todos aquellos que no conocen a mi Hijo, lo vean en ustedes y deseen conocerlo. Oren para que en ustedes vean una decidida humildad y bondad, disponibilidad para servir a los demás; que vean en ustedes que viven con el corazón el llamado terrenal en comunión con mi Hijo; que vean en ustedes dulzura, ternura y amor hacia mi Hijo, como hacia sus hermanos y hermanas. Apóstoles de mi amor, deben orar mucho y purificar sus corazones, de manera que sean ustedes los primeros en caminar por la senda de mi Hijo; para que sean aquellos justos que están unidos a la justicia de mi Hijo. Hijos míos, como mis apóstoles, deben estar unidos en la comunión que proviene de mi Hijo, para que mis hijos, que no conocen a mi Hijo, reconozcan la comunión del amor, y deseen caminar por el camino de la vida, por la senda de la unión con mi Hijo. Les doy las gracias”.
“Queridos hijos, mi vida terrena era simple: amaba y me hacían feliz las pequeñas cosas; amaba la vida, don de Dios, aunque los dolores y sufrimientos traspasaban mi Corazón. Hijos míos, tenía la fuerza de la fe e ilimitada confianza en el amor de Dios. Todos los que tienen la fuerza de la fe son más fuertes. La fe te hace vivir en lo justo, y entonces la luz del amor divino llega siempre en el momento deseado. Esta es la fuerza que sostiene en el dolor y en el sufrimiento. Hijos míos, oren por la fuerza de la fe, confíen en el Padre Celestial y no tengan miedo. Sepan que ninguna criatura de Dios se perderá, sino que vivirá para siempre. Todo dolor tiene su fin y después comienza la vida en libertad, allí donde todos mis hijos vienen, donde todo retorna. Hijos míos, su lucha es dura, lo será todavía más, pero ustedes sigan mi ejemplo. Oren por la fuerza de la fe, confíen en el amor del Padre Celestial. Yo estoy con ustedes, yo me manifiesto a ustedes, yo los animo. Con inmenso amor maternal acaricio sus almas. Les doy las gracias”.
Peregrinacion Divina Misericordia del 6 al 24 abril 2018
Recorriendo Bosnia Herzegovina-Croacia-Polonia-Lituania.
Con el acompañamiento espiritual del P.Eduardo Perez dal Lago, testigo del Milagro Eucaristico de Bs As, el cual participará como orador en el encuentro Maranatha-Medjugorje a realizarse del 7 al 14 de abril de 2018.
“Queridos hijos, que este tiempo sea para ustedes tiempo de oración, para que el Espíritu Santo, a través de la oración, descienda sobre ustedes y les dé la conversión.
Abran sus corazones y lean la Sagrada Escritura, para que, por medio de los testimonios, también ustedes puedan estar más cerca de Dios.
Hijitos, busquen sobre todo a Dios y las cosas de Dios y dejen las terrenales a la tierra, porque Satanás los atrae al polvo y al pecado.
Ustedes están llamados a la santidad y han sido creados para el Cielo. Por eso, busquen el Cielo y las cosas celestiales. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”
El mensaje del 25 de diciembre de 2017 a través del vidente Jakov en Medjugorje:
Queridos hijos,
Hoy en este día de gracia les invito a pedirle al señor el regalo de la fe. Hijos míos, decídanse por Dios y empiecen a vivir y creer en lo que Dios les pide. Creer, hijos míos, significa poner vuestras vidas en manos de Dios, en las manos del Señor que os ha creado y que os ama con un amor inmenso. No sólo sean creyentes con las palabras sino que brinden testimonio de su fe a través de las obras y, por ejemplo, personal. Hablen con Dios con su padre. Abran y donen sus corazones y verá cómo sus corazones cambiarán y cómo su vida admirara las obras de Dios en su vida.
Hijos míos, no hay vida sin Dios, así que yo como madre intercedo y ruego a mi hijo que renueve sus corazones y llene sus vidas con su inmenso amor.