Mensaje, 25. noviembre 2017

 
“Queridos hijos! En este tiempo de gracia, los invito a orar. Oren y busquen la paz, hijitos. Él, que vino aquí a la Tierra para darles Su paz, sin importar quiénes son ni lo que son – Él, mi Hijo, su Hermano – a través de mí los invita a la conversión, porque sin Dios no tienen futuro ni vida eterna. Por eso, crean y oren, y vivan en gracia y en la expectativa de su encuentro personal con Él. Gracias por haber respondido a mi llamado."

Mensaje de la Virgen del 25 de octubre de 2017 en Medjugorje, Bosnia-Herzegovina

“Queridos hijos, en este tiempo de gracia los invito a que sean oración.  Todos ustedes tienen problemas, aflicciones, sufrimientos e inquietudes, que los Santos sean para ustedes modelo y exhortación a la santidad. Dios estará cerca de ustedes y serán renovados en la búsqueda por medio de su conversión personal. La fe será esperanza para ustedes y la alegría comenzará a reinar en sus corazones. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”
La Reina de la Paz. Medjugorje
 
Testimonio 
 
La vidente Marija dice: “recuerdo cuando la Virgen nos sorprendió…”
 
“Recuerdo que en los primeros años, un jueves que el mensaje era para la parroquia, la Virgen nos sorprendió mucho cuando nos dijo: “yo llamaré a la puerta de todas las casas”. Nosotros, en aquel momento pensamos que aquello que decía era una cosa increíble pero vemos que la Virgen está llamando al corazón de cada uno de nosotros. Al corazón de los paganos, de los que sufren crisis de fe, como ha sucedido con algunos sacerdotes o religiosas que se han aferrado a las cosas materiales, a las acciones. Somos demasiado activos y hacemos poca oración, por eso la Virgen desea que se retome la oración, la parte espiritual. Ella insiste, insiste continuamente.Yo creo profundamente en la fuerza de la oración. Recordemos una vez más que la Virgen dijo que con la oración y el ayuno incluso las guerras se pueden evitar. Hace poco tiempo estuve en Líbano y me dijeron que tenían un problema que era la falta de un presidente. Me dijeron que no había nadie que pudiera ocupar ese cargo, tenía que ser un maronita porque en esos momentos no había otra persona. Yo les dije: “Oremos, ahora que estamos aquí con la Virgen”.
 
Hemos rezado mucho y después de dos semanas, tenían presidente. Un hombre de oración, un buen hombre. Así hemos visto por enésima vez que Dios escucha nuestras oraciones. ¿Por qué no rezar por nuestros políticos, por nuestros médicos, por nuestros profesores que guían a tantos jóvenes hacia una vida nueva en sus profesiones? 
 
Hace poco ha venido de Honduras el rector de una escuela en la que hay 18.000 jóvenes. Esta escuela se llama Reina de la Paz y para ingresar en ella, es obligatorio asistir primero a un retiro donde piden la oración de efusión del Espíritu Santo sobre ellos. Es una universidad donde se enseña ingeniería, economía, medicina y otras carreras. Lo más importante es el testimonio que ha dado estando aquí. Ha dicho que son 18.000 jóvenes que cada día en el campus central tenemos adoración 24 horas sobre 24 , y en los otros 7 campus tenemos adoración uno el lunes, otro el martes, otro el miércoles, y así hasta llegar a cubrir todos los días de la semana día y noche. Me han dicho que cuando decidieron hacerlo así, pensaron que a muchos padres no les gustaría porque sus hijos no iban a estar a gusto, por lo tanto preveían una bajada en el número de estudiantes. En cambio, no fue así. Después de haber ayudado a los estudiantes con el retiro, el número de jóvenes aumentó y ahora cada año además del retiro para los jóvenes, hay también para los padres.
 
Otra cosa a destacar es que todos los empresarios de Latinoamérica quieren dar trabajo a nuestros jóvenes, porque son personas de oración, personas honestas, personas trabajadoras con voluntad y que han aprendido que son inteligentes porque se han tomado muy en serio la escuela.”
 
Fragmento de la entrevista del P. Livio a la vidente Marija el 25 de agosto de 2017

Mensaje del 25 de septiembre de 2017 en Medjugorje, Bosnia-Herzegovina

 

Mensaje del 25 de septiembre de 2017 en Medjugorje, Bosnia-Herzegovina
“¡Queridos hijos! Los invito a ser generosos en la renuncia, en el ayuno y en la oración por todos los que están en la prueba, y son sus hermanos y hermanas. De manera especial, les pido que oren por los sacerdotes y por todos los consagrados, para que amen con más fervor a Jesús, para que el Espíritu Santo llene sus corazones de gozo; para que testimonien el Cielo y los misterios celestiales. Muchas almas están en pecado, porque no hay quienes se sacrifiquen y oren por su conversión. Yo estoy con ustedes y oro por ustedes para que sus corazones puedan estar llenos de alegría. Gracias por haber respondido a mi llamado.”
 

"¿Quién mejor que yo puede hablaros del amor y del dolor de mi Hijo?"

 "Queridos hijos, ¿quién mejor que yo puede hablaros del amor y del dolor de mi Hijo? He vivido con Él, he sufrido con Él. Durante la vida terrena he experimentado el dolor, porque fui madre. Mi Hijo amaba los pensamientos y las obras del Padre Celestial, el verdadero Dios. Y, como Él me decía, había venido para redimiros. Yo escondía mi dolor en el amor, y vosotros, hijos míos, tenéis numerosas preguntas. No comprendéis el dolor. No comprendéis que, a través del amor de Dios, debéis aceptar el dolor y soportarlo. Cada criatura de Dios lo experimentará en menor o mayor medida, pero, con la paz en el alma y en estado de gracia, la esperanza existe: es mi Hijo, Dios, nacido de Dios. Sus palabras son la semilla de la vida eterna que, sembradas en las almas buenas, producen numerosos frutos. Mi Hijo ha llevado sobre sí el dolor porque ha tomado sobre sí vuestros pecados. Por eso, hijos míos, apóstoles de mi amor, vosotros que sufrís, sabed que vuestros dolores se convertirán en luz y en gloria. Hijos míos, mientras soportáis el dolor, mientras sufrís, el Cielo entra en vosotros. Y vosotros, dad un poco de Cielo y mucha esperanza a quienes tenéis alrededor. Os doy las gracias”.

 
La Virgen ha bendecido a todos los presentes y todos los objetos sagrados traídos para la bendición. Después, los sacerdotes presentes han bendecido a todas las personas y los objetos sagrados; así lo desea la Reina de la Paz. Medjugorje. Bosnia-Herzegovina

“Queridos hijos! Hoy los invito a ser personas de oración".

 Ultimo Mensaje, 25 de agosto de 2017   Aparición a Marija

 
“Queridos hijos! Hoy los invito a ser personas de oración. Oren hasta que la oración se convierta en alegría para ustedes y en un encuentro con el Altísimo. Él transformará su corazón y ustedes se convertirán en personas de amor y de paz. No olviden, hijitos, que Satanás es fuerte y desea alejarlos de la oración. Ustedes no olviden que la oración es la llave secreta del encuentro con Dios. Por eso estoy con ustedes, para guiarlos. ¡No desistan de la oración! Gracias por haber respondido a mi llamado. ” Medjugorje. Reina de la Paz
 
Ultimo Mensaje, 2 de agosto de 2017 – Aparición a Mirjana
 
“Queridos hijos, por voluntad del Padre Celestial, como Madre de Aquel que os ama, estoy aquí con vosotros para ayudaros a conocerlo, a seguirlo. Mi Hijo os ha dejado las huellas de sus pies para que os sea más fácil seguirlo. No temáis, no estéis inseguros, yo estoy con vosotros. No os dejéis desanimar, porque es necesaria mucha oración y mucho sacrificio por aquellos que no oran, aquellos que no aman y no conocen a mi Hijo. Ayudadlo viendo en ellos a vuestros hermanos. Apóstoles de mi amor, prestad atención a mi voz en vosotros, sentid mi amor materno. Por eso, orad; orad actuando, orad dando, orad con amor, orad con las obras y con los pensamientos, en el Nombre de mi Hijo. Cuanto más amor deis tanto más recibiréis; el amor surgido del Amor ilumina el mundo; la redención es amor y el amor no tiene fin. Cuando mi Hijo venga de nuevo a la Tierra buscará el amor en vuestros corazones. Hijos míos, Él ha hecho por vosotros muchas obras de amor: yo os enseño a verlas, a comprenderlas y a darle gracias amándolo y perdonando siempre de nuevo al prójimo; porque amar a mi Hijo significa perdonar. A mi Hijo no se lo ama si no se sabe perdonar al prójimo, si no se intenta comprenderlo, si se lo juzga. Hijos míos, ¿de qué os sirve la oración si no amáis y no perdonáis? Os doy las gracias ”. Medjugorje. Reina de la Paz

"Sean oración", nos invita la Reina de la Paz

 MENSAJE DE LA VIRGEN DE MEDJUGORJE   25 julio 2017

 
“Queridos hijos! Sean oración y reflejo del amor de Dios para todos los que están lejos de Dios y de los Mandamientos de Dios. Hijitos, sean fieles y decididos en la conversión y trabajen en sí mismos a fin de que la santidad de la vida pueda hacerse verdad para ustedes. Exhórtense al bien a través de la oración para que su vida en la Tierra sea más agradable. Gracias por haber respondido a mi llamado.   Reina de la Paz
 
 
Reflexión del mensaje por el padre Gustavo Jamut: 
 
Es bien llamativa la expresión con que la Virgen, abre este mensaje: “sean oración”.
 
La misma frase nos impulsa a un movimiento más profundo y comprometido que el del simple enunciado: “hacer oración”.
 
A mi entender, ser oración significa fundirnos con la santísima Trinidad, en una corriente de adoración y de amor recíproco, la cual nos permite reflejar el amor de Dios.
 
El “hacer” es algo exterior, que se utiliza con el sentido de crear, realizar, producir, ejecutar, actuar, preparar, causar, etcétera.
 
El “ser” en cambio, es un dinamismo que parte desde la esencia más íntima de la persona, y que se irradia hacia el exterior.
 
Del “ser oración”, germina la fuerza para trabajar diariamente la tierra de nuestros corazones, a fin de arrancar la cizaña de los pensamientos equivocados, las emociones negativas, las palabras y conversaciones inapropiadas, los pecados de obra y omisión.
 
Del “ser oración”, surge la decisión de convertirnos permanentemente y ser fieles a lo que el Señor nos pide.
 
“Ser oración”, no solo es disfrutar de la luz de Dios, sino que nos compromete a sumergirnos en la llama ardiente del Espíritu Santo, para ser transfigurados por él y así poder ser luz para muchos.
 
 
 
El sacerdote Benedictino, Mamerto Menapace, lo ilustra de manera bien clara, a través del cuento “llama viva”, que he sentido de compartir contigo.
 
 

Había una vez un pueblo de luciérnagas. Habitaban la falda de un cerro, en medio de la espesura del bosque, con claros para sus juegos y matorrales para guarecerse durante los días de tormenta.

Muy lejos de allí, del otro lado del valle oscuro y misterioso, brillaba otra luz. Lejana, y sin embargo tremendamente presente, aquella luz parecía tener vida propia. No era de la misma calidad que la de los demás insectos.

Era una luz viva. Aunque permanecía siempre en el mismo lugar atraía poderosamente la mirada y hasta la curiosidad de nuestro pueblo de diminutas luciérnagas. Su existencia y el misterio de su brillo en las noches, tenía intrigadas a todas las luciérnagas. Habían surgido varias teorías para explicar su existencia. Algunas se basaban en el miedo. Otras se burlaban de ella llegando hasta faltarle el respeto.

Alguna vez había que tomar una decisión.

Entonces se convino en convocar a una asamblea general. Allí se discutió, se aventuraron hipótesis nuevas tratando de conciliar posturas irreductibles. Pero nadie quedó satisfecho. Quizá lo único que quedaba en claro era que alguien tendría que arriesgarse y traer respuestas acerca de la luz.

Varios propusieron a varios. Finalmente se levantó la luciérnaga más inteligente. Ella iría a ver, y luego contaría la verdad. Sólo pedía que, para posibilitar su retorno, la noche del regreso, todas tuvieran sus luces encendidas al máximo. Como era inteligente temía extraviarse en el tenebroso valle intermedio.

Y partió. Con la vista clavada en su objeto fue fácil orientarse. Atravesó la oscuridad, dándose cuenta de que cada vez ésta era menos densa a medida que se acercaba a la luz. Y llegó. El amplio ventanal de un castillo estaba abierto ante ella dando entrada al gran salón en cuyo centro ardía un enorme cirio. El resplandor era tan intenso que tuvo que cerrar los ojos para no quedar deslumbrada. Con gran precaución comenzó a volar en derredor de la llama a la máxima distancia posible, pegada a las paredes del lugar. Su asombro crecía a cada instante, Realmente aquella luz era maravillosa. No solamente brillaba, como lo hacían las luciérnagas, sino que alumbraba y deslumbraba. Su riqueza de luminosidad era tan grande que se derramaba sobre cada objeto y lo convertía en brillante. Todo parecía participar del regalo de esa llama y ella recibía sus formas y sus colores.

Con los ojos llenos de aquel espectáculo, retornó al pueblo. Al principio se orientó por la memoria, pero, poco a poco se le fue haciendo visible el resplandor de sus hermanas que alumbraban el regreso. A su llegada contó con lujo de detalles todo lo visto. Había quedado embelesada por aquella luz tan rica que se derramaba sobre todas las cosas y permitía verlas, distinguirlas, reconocerlas. Respondió a todas las preguntas que le hicieron y lo único que logró fue aumentar en su pueblo la fascinación y el ansia de conocer en profundidad la verdad de aquella luz. Porque ella sólo había visto. No había tocado, no había sentido, no podía decir nada, en verdad, sobre la luz misma. Sólo podía informar sobre sus efectos.

Se hacía necesario insistir. Y esta vez se ofreció la más corajuda.

Orientada como su amiga sobrevoló el valle tenebroso poniendo proa hacia el castillo. Entró por el ventanal y luego de imitar a su predecesora, hizo alarde de su coraje y comenzó a acercarse a la llama. Comenzó a sentir su calor. Constató que le comunicaba vida, fuerza, energía. Se sintió revitalizada y con nuevos bríos. Se le fue el frío que traía de su largo vuelo. Le pareció renacer. Y llena de alegría por su descubrimiento, se lanzó hacia la oscuridad de la noche rumbo a su pueblo que la esperaba ansioso.

Su llegada conmocionó a todos. Su entusiasmo era tal que ella misma parecía hacer partícipes a sus compañeras de aquello que había logrado asimilar de la Llama Viva, fuente de calor y energía. Casi no necesitaba explicar lo sucedido. Se diría que ella misma irradiaba lo vivido. Y esto, en vez de calmar la ansiedad y la fascinación de las luciérnagas, terminó por plantearles con fuerza inusitada la pregunta:

-¿Quién es esa luz?

A esta pregunta la corajuda no podía responder. Ella podía hablar de los efectos sentidos, del calor y de la vida. Pero no tenía experiencia de la llama misma. A pesar de su coraje no se había animado a tocar. Temía entregarse a algo desconocido y que podría haberla consumido…

Pero la pregunta estaba planteada y había que responderla. ¿Quién se ofrecería?

En medio del silencio se sintió una voz chiquita y arrobadora. Era la de la soñadora.

– ¡Voy yo! -dijo sin dudar.

El asombro fue mayúsculo. Nadie la tomaba en serio en el pueblo de luciérnagas. Tenía una imaginación tan frondosa! y un lenguaje tan fantasioso, que cuando quería explicar algo nadie le entendía. ¡Vaya a saber qué explicación traería a su regreso!

Pero su deseo de volar era tan grande y su voluntad tan inquebrantable que partió, fascinada por la luz. Entró por el amplio ventanal con los ojos dilatados clavados en la Llama Viva. Y se dejó seducir. ..

Desde el lejano pueblo se vio un instantáneo, pequeñísimo estallido de luz. Y allá se quedó ardiendo, unida para siempre a la llama que no consume, asume.

Nunca regresó para llevar respuestas. Se quedó allá generando preguntas.

Desde entonces en el pueblo de luciérnagas se sabe que algo de ellas les manda mensajes de luz desde la Llama Viva.

Entre ellas sigue habiendo inteligentes y  corajudas. Y seguramente seguirá habiendo soñadoras.
 
Por lo tanto, recordemos que “Hacer oración” es contemplar “la llama” desde afuera; incluso puede ser tocar, y sentir la presencia viva de Dios, e informar sobre sus efectos; pero esto no es suficiente…
 
“Hacer oración” puede parecerse incluso al coraje de la segunda luciérnaga, que se acercó a la llama, sintió su calor, y se alegró porque constató que le comunicaba vida, fuerza, energía; pero aún esto no es suficiente, ya que quienes nos rodean se seguirán preguntando: -¿Quién es esa luz?
 
“Ser oración” -en cambio- es arriesgarse, para sumergirse en la Llama Viva, a pesar de que no seamos tan inteligentes como desearíamos ser, ni tan valientes como otros.
 
Solamente siendo un poco soñadores y confiando totalmente en las promesas de Dios y en el amor de la Gospa, nos dejaremos seducir por la luz de los Corazones de Dios y de María, y no solo nos acercaremos, sino que “siendo oración”, nos sumergiremos totalmente en ellos, a fin de que ese fuego Divino queme toda la basura que hay en nosotros, y haga resplandecer a través nuestro el verdadero amor de Dios.
 
Pidamos a la Reina de la Paz que interceda por nosotros, para que no solo “hagamos oración”, sino que toda nuestra vida “sea oración” y así permanezcamos sumergidos en la llama que no consume, sino que asume.
 
Te envío un fuerte abrazo, te pido que reces por mí, y te doy la Bendición sacerdotal.
 
P. Gustavo E. Jamut,

Oblato de la Virgen María