Ago 27, 2017 | Medjugorje
Ultimo Mensaje, 25 de agosto de 2017 Aparición a Marija
“Queridos hijos! Hoy los invito a ser personas de oración. Oren hasta que la oración se convierta en alegría para ustedes y en un encuentro con el Altísimo. Él transformará su corazón y ustedes se convertirán en personas de amor y de paz. No olviden, hijitos, que Satanás es fuerte y desea alejarlos de la oración. Ustedes no olviden que la oración es la llave secreta del encuentro con Dios. Por eso estoy con ustedes, para guiarlos. ¡No desistan de la oración! Gracias por haber respondido a mi llamado. ” Medjugorje. Reina de la Paz
Ultimo Mensaje, 2 de agosto de 2017 – Aparición a Mirjana
“Queridos hijos, por voluntad del Padre Celestial, como Madre de Aquel que os ama, estoy aquí con vosotros para ayudaros a conocerlo, a seguirlo. Mi Hijo os ha dejado las huellas de sus pies para que os sea más fácil seguirlo. No temáis, no estéis inseguros, yo estoy con vosotros. No os dejéis desanimar, porque es necesaria mucha oración y mucho sacrificio por aquellos que no oran, aquellos que no aman y no conocen a mi Hijo. Ayudadlo viendo en ellos a vuestros hermanos. Apóstoles de mi amor, prestad atención a mi voz en vosotros, sentid mi amor materno. Por eso, orad; orad actuando, orad dando, orad con amor, orad con las obras y con los pensamientos, en el Nombre de mi Hijo. Cuanto más amor deis tanto más recibiréis; el amor surgido del Amor ilumina el mundo; la redención es amor y el amor no tiene fin. Cuando mi Hijo venga de nuevo a la Tierra buscará el amor en vuestros corazones. Hijos míos, Él ha hecho por vosotros muchas obras de amor: yo os enseño a verlas, a comprenderlas y a darle gracias amándolo y perdonando siempre de nuevo al prójimo; porque amar a mi Hijo significa perdonar. A mi Hijo no se lo ama si no se sabe perdonar al prójimo, si no se intenta comprenderlo, si se lo juzga. Hijos míos, ¿de qué os sirve la oración si no amáis y no perdonáis? Os doy las gracias ”. Medjugorje. Reina de la Paz
Ago 3, 2017 | Medjugorje
MENSAJE DE LA VIRGEN DE MEDJUGORJE 25 julio 2017
“Queridos hijos! Sean oración y reflejo del amor de Dios para todos los que están lejos de Dios y de los Mandamientos de Dios. Hijitos, sean fieles y decididos en la conversión y trabajen en sí mismos a fin de que la santidad de la vida pueda hacerse verdad para ustedes. Exhórtense al bien a través de la oración para que su vida en la Tierra sea más agradable. Gracias por haber respondido a mi llamado. Reina de la Paz
Reflexión del mensaje por el padre Gustavo Jamut:
Es bien llamativa la expresión con que la Virgen, abre este mensaje: “sean oración”.
La misma frase nos impulsa a un movimiento más profundo y comprometido que el del simple enunciado: “hacer oración”.
A mi entender, ser oración significa fundirnos con la santísima Trinidad, en una corriente de adoración y de amor recíproco, la cual nos permite reflejar el amor de Dios.
El “hacer” es algo exterior, que se utiliza con el sentido de crear, realizar, producir, ejecutar, actuar, preparar, causar, etcétera.
El “ser” en cambio, es un dinamismo que parte desde la esencia más íntima de la persona, y que se irradia hacia el exterior.
Del “ser oración”, germina la fuerza para trabajar diariamente la tierra de nuestros corazones, a fin de arrancar la cizaña de los pensamientos equivocados, las emociones negativas, las palabras y conversaciones inapropiadas, los pecados de obra y omisión.
Del “ser oración”, surge la decisión de convertirnos permanentemente y ser fieles a lo que el Señor nos pide.
“Ser oración”, no solo es disfrutar de la luz de Dios, sino que nos compromete a sumergirnos en la llama ardiente del Espíritu Santo, para ser transfigurados por él y así poder ser luz para muchos.
El sacerdote Benedictino, Mamerto Menapace, lo ilustra de manera bien clara, a través del cuento “llama viva”, que he sentido de compartir contigo.
Había una vez un pueblo de luciérnagas. Habitaban la falda de un cerro, en medio de la espesura del bosque, con claros para sus juegos y matorrales para guarecerse durante los días de tormenta.
Muy lejos de allí, del otro lado del valle oscuro y misterioso, brillaba otra luz. Lejana, y sin embargo tremendamente presente, aquella luz parecía tener vida propia. No era de la misma calidad que la de los demás insectos.
Era una luz viva. Aunque permanecía siempre en el mismo lugar atraía poderosamente la mirada y hasta la curiosidad de nuestro pueblo de diminutas luciérnagas. Su existencia y el misterio de su brillo en las noches, tenía intrigadas a todas las luciérnagas. Habían surgido varias teorías para explicar su existencia. Algunas se basaban en el miedo. Otras se burlaban de ella llegando hasta faltarle el respeto.
Alguna vez había que tomar una decisión.
Entonces se convino en convocar a una asamblea general. Allí se discutió, se aventuraron hipótesis nuevas tratando de conciliar posturas irreductibles. Pero nadie quedó satisfecho. Quizá lo único que quedaba en claro era que alguien tendría que arriesgarse y traer respuestas acerca de la luz.
Varios propusieron a varios. Finalmente se levantó la luciérnaga más inteligente. Ella iría a ver, y luego contaría la verdad. Sólo pedía que, para posibilitar su retorno, la noche del regreso, todas tuvieran sus luces encendidas al máximo. Como era inteligente temía extraviarse en el tenebroso valle intermedio.
Y partió. Con la vista clavada en su objeto fue fácil orientarse. Atravesó la oscuridad, dándose cuenta de que cada vez ésta era menos densa a medida que se acercaba a la luz. Y llegó. El amplio ventanal de un castillo estaba abierto ante ella dando entrada al gran salón en cuyo centro ardía un enorme cirio. El resplandor era tan intenso que tuvo que cerrar los ojos para no quedar deslumbrada. Con gran precaución comenzó a volar en derredor de la llama a la máxima distancia posible, pegada a las paredes del lugar. Su asombro crecía a cada instante, Realmente aquella luz era maravillosa. No solamente brillaba, como lo hacían las luciérnagas, sino que alumbraba y deslumbraba. Su riqueza de luminosidad era tan grande que se derramaba sobre cada objeto y lo convertía en brillante. Todo parecía participar del regalo de esa llama y ella recibía sus formas y sus colores.
Con los ojos llenos de aquel espectáculo, retornó al pueblo. Al principio se orientó por la memoria, pero, poco a poco se le fue haciendo visible el resplandor de sus hermanas que alumbraban el regreso. A su llegada contó con lujo de detalles todo lo visto. Había quedado embelesada por aquella luz tan rica que se derramaba sobre todas las cosas y permitía verlas, distinguirlas, reconocerlas. Respondió a todas las preguntas que le hicieron y lo único que logró fue aumentar en su pueblo la fascinación y el ansia de conocer en profundidad la verdad de aquella luz. Porque ella sólo había visto. No había tocado, no había sentido, no podía decir nada, en verdad, sobre la luz misma. Sólo podía informar sobre sus efectos.
Se hacía necesario insistir. Y esta vez se ofreció la más corajuda.
Orientada como su amiga sobrevoló el valle tenebroso poniendo proa hacia el castillo. Entró por el ventanal y luego de imitar a su predecesora, hizo alarde de su coraje y comenzó a acercarse a la llama. Comenzó a sentir su calor. Constató que le comunicaba vida, fuerza, energía. Se sintió revitalizada y con nuevos bríos. Se le fue el frío que traía de su largo vuelo. Le pareció renacer. Y llena de alegría por su descubrimiento, se lanzó hacia la oscuridad de la noche rumbo a su pueblo que la esperaba ansioso.
Su llegada conmocionó a todos. Su entusiasmo era tal que ella misma parecía hacer partícipes a sus compañeras de aquello que había logrado asimilar de la Llama Viva, fuente de calor y energía. Casi no necesitaba explicar lo sucedido. Se diría que ella misma irradiaba lo vivido. Y esto, en vez de calmar la ansiedad y la fascinación de las luciérnagas, terminó por plantearles con fuerza inusitada la pregunta:
-¿Quién es esa luz?
A esta pregunta la corajuda no podía responder. Ella podía hablar de los efectos sentidos, del calor y de la vida. Pero no tenía experiencia de la llama misma. A pesar de su coraje no se había animado a tocar. Temía entregarse a algo desconocido y que podría haberla consumido…
Pero la pregunta estaba planteada y había que responderla. ¿Quién se ofrecería?
En medio del silencio se sintió una voz chiquita y arrobadora. Era la de la soñadora.
– ¡Voy yo! -dijo sin dudar.
El asombro fue mayúsculo. Nadie la tomaba en serio en el pueblo de luciérnagas. Tenía una imaginación tan frondosa! y un lenguaje tan fantasioso, que cuando quería explicar algo nadie le entendía. ¡Vaya a saber qué explicación traería a su regreso!
Pero su deseo de volar era tan grande y su voluntad tan inquebrantable que partió, fascinada por la luz. Entró por el amplio ventanal con los ojos dilatados clavados en la Llama Viva. Y se dejó seducir. ..
Desde el lejano pueblo se vio un instantáneo, pequeñísimo estallido de luz. Y allá se quedó ardiendo, unida para siempre a la llama que no consume, asume.
Nunca regresó para llevar respuestas. Se quedó allá generando preguntas.
Desde entonces en el pueblo de luciérnagas se sabe que algo de ellas les manda mensajes de luz desde la Llama Viva.
Entre ellas sigue habiendo inteligentes y corajudas. Y seguramente seguirá habiendo soñadoras.
Por lo tanto, recordemos que “Hacer oración” es contemplar “la llama” desde afuera; incluso puede ser tocar, y sentir la presencia viva de Dios, e informar sobre sus efectos; pero esto no es suficiente…
“Hacer oración” puede parecerse incluso al coraje de la segunda luciérnaga, que se acercó a la llama, sintió su calor, y se alegró porque constató que le comunicaba vida, fuerza, energía; pero aún esto no es suficiente, ya que quienes nos rodean se seguirán preguntando: -¿Quién es esa luz?
“Ser oración” -en cambio- es arriesgarse, para sumergirse en la Llama Viva, a pesar de que no seamos tan inteligentes como desearíamos ser, ni tan valientes como otros.
Solamente siendo un poco soñadores y confiando totalmente en las promesas de Dios y en el amor de la Gospa, nos dejaremos seducir por la luz de los Corazones de Dios y de María, y no solo nos acercaremos, sino que “siendo oración”, nos sumergiremos totalmente en ellos, a fin de que ese fuego Divino queme toda la basura que hay en nosotros, y haga resplandecer a través nuestro el verdadero amor de Dios.
Pidamos a la Reina de la Paz que interceda por nosotros, para que no solo “hagamos oración”, sino que toda nuestra vida “sea oración” y así permanezcamos sumergidos en la llama que no consume, sino que asume.
Te envío un fuerte abrazo, te pido que reces por mí, y te doy la Bendición sacerdotal.
P. Gustavo E. Jamut,
Oblato de la Virgen María
Mar 9, 2017 | Medjugorje
Varias personas se han dirigido a mí, sorprendidas, al haberse enterado de que el actual obispo de Mostar había publicado un escrito, a finales del mes de febrero, afirmando que la Santísima Virgen no se aparece en Medjugorje.
La postura de este señor (obispo) es de sobra conocida por los que estamos unidos a Medjugorje: No ve nada positivo en las Apariciones, sino que pone pegas y considera como elementos negativos detalles realmente intrascendentes o insignificantes, incluso algunos que no son ciertos….
Pero, como bien dice el artículo de Arciprensa, que publica sus recientes declaraciones: “Sobre la posición de Mons. Peric contraria a las supuestas apariciones en Medjugorje, el Cardenal Bertone dijo que “debería ser considerada la expresión de la convicción personal del Obispo de Mostar, que tiene el derecho de expresar como Ordinario del lugar, pero que es y sigue siendo su opinión personal”.
Así es: Las afirmaciones del obispo de Mostar son meramente su opinión personal, particular.
Medjugorje es el único caso en la historia de la Iglesia en que la opinión y declaración del ordinario del lugar (obispo) sobre unas supuestas Apariciones de La Santísima Virgen, no es tenida en consideración por el Vaticano.
Es tanta la trascendencia mundial que han tenido estas Apariciones, que se relevó de esta misión al obispo de Mostar y se encargó a la entonces llamada Conferencia Episcopal Yugoslava.
Desaparecida la Conferencia Episcopal Yugoslava (después de la disolución de la antigua Yugoslavia) ha sido el mismo Vaticano quien se ha hecho cargo, directamente, de las Apariciones de La Santísima Virgen en Medjugorje.
En el año 2010 Benedicto XVI encargó al Cardenal Ruini que formara una Comisión para estudiar las Apariciones de La Santísima Virgen en Medjugorje.
Esta Comisión estuvo formada por 17 miembros, 5 de ellos cardenales y realizó un estudio serio y minuciosos durante unos dos años.
Sus conclusiones se entregaron a la Congregación de la Doctrina de la Fe y esta se la pasó al Papa Francisco.
Así pues, esta es la situación real: La autoridad y responsabilidad sobre las Apariciones de la Santísima Virgen en Medjugorje no le corresponde al obispo de Mostar, sino a la CDF y al Santo Padre, Papa Francisco.
Como decía al principio: es un caso único en la historia de la iglesia.
El Santo Padre, Papa Francisco, acaba de nombrar a Mons. Henryk Hoser, Arzobispo-Obispo de Warszawa-Praga (Polonia), como “enviado especial” a Medjugorje, con un objetivo pastoral.
Monseñor Hoser ha realizado unas declaraciones hablando positivamente de los claros frutos espirituales de Medjugorje.
Sospecho que esas palabras no le han gustado al obispo de Mostar, que se apresuró a realizar la publicación antes referida y que, realmente, “no viene a cuento”.
Sinceramente, no entiendo el encono del obispo de Mostar contra Medjugorje. Debería estar gozoso, feliz, por tener en su diócesis la parroquia de Medjugorje y procurar apoyarla con todas sus fuerzas…
¿Cuántas parroquias tiene en su diócesis que acojan cada año más de un millón y medio de peregrinos de todos los continentes, de más de 100 países de todo el mundo?
¿Cuántas parroquias tiene en su diócesis que acojan cada año millares de sacerdotes, igualmente de todos los continentes y de más de 100 naciones distintas?
¿En qué parroquia de su diócesis hay las colas inacabables de peregrinos para confesarse, como en Medjugorje?
¿En qué parroquia de su diócesis se reúnen todos los veranos más de 60.000 jóvenes de tantos países del mundo, en Un encuentro Internacional que lleva más de 20 años celebrándose y que dura 5 días?
¿En cuantas de sus parroquias se adora a la Eucaristía, 3 veces a la semana, con el fervor, unción y recogimiento que encontramos en Medjugorje…?
¿Y qué decir de las vocaciones sacerdotales y religiosas, que han nacido por causa de Medjugorje ? Decía el El cardenal Schönborn: “Muchos de nuestros sacerdotes jóvenes recibieron allí la llamada a su vocación, no sólo, estrictamente, en Medjugorje sino a causa de Medjugorje.”
Podría seguir hablando de Medjugorje como “parroquia universal”, “confesionario del mundo”, oasis de paz…
Pero nadie ha definido tan acertadamente Medjugorje como San Juan Pablo II: “MEDJUGORJE ES UN GRAN CENTRO DE ESPIRITUALIDAD”.
El nunca afirmó que la Santísima Virgen se parecía en Medjugorje, pero sí manifestó que “si el no fuera Papa estaría confesando en Medjugorje”. A todos los que le consultaban sobre Medjugorje les animaba a visitarlo, “pues en Medjugorje la gente se convierte, se confiesa, reza, ayuna, cambia de vida…”
Yo he ido más de 60 veces a Medjugorje, desde 1987. He sentido allí la Presencia indescriptible de la Santísima Virgen, como no la he sentido nunca, a pesar de haber estado en Santuarios Marianos como Fátima (donde voy todos los años), Lourdes, Nuestra Señora de los Ángeles (Asís), Guadalupe, Nuestra señora Aparecida (Brasil)…
Nunca he vivido Adoraciones Eucarísticas como en Medjugorje, cuando la Presencia de Jesús es casi palpable y millares de peregrinos, arrodillados, miramos a JESÚS SACRAMENTADO embelasados.
Nunca he visto tantos confesionarios ni tantas colas de peregrinos para confesarse, todos los días…
En mi opinión, no vale la pena discutir si realmente la Santísima Virgen se aparece o no se aparece en Medjugorje, pues como nos dice nuestro querido Patrick en su testimonio: LA SANTÍSIMA VIRGEN VIVE ALLÍ…
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