Una nutrición inteligente se presenta como una solución altamente efectiva ya que, si son implementadas conjuntamente, conducen al establecimiento de una solución nutricional integral.
Martes, 31 diciembre (PR/24) — La nutrición animal tiene repercusiones significativas, especialmente en la tasa de crecimiento de los porcinos en fase de engorde y el desempeño reproductivo de las cerdas.
La disminución del rendimiento reproductivo de las hembras y el retraso en el crecimiento de machos y hembras destinados a mercado son sus efectos más comunes.
Además, esta situación no solo impacta en la productividad, sino también en las características de la canal, la fertilidad masculina y femenina, el metabolismo y la salud intestinal de los cerdos.
Estos efectos interrelacionados destacan la necesidad de implementar herramientas y estrategias efectivas para mitigar este alto nivel de estrés animal. La definición de estrategias nutricionales orientadas a una nutrición inteligente se presenta como una solución altamente efectiva ya que, si son implementadas conjuntamente, conducen al establecimiento de una solución nutricional integral.
En este contexto, las estrategias nutricionales para mitigar el estrés por calor deben centrarse en dos objetivos clave: mejorar el consumo de alimento de los cerdos, ya que esta es la principal causa del deterioro en su desempeño productivo bajo estas condiciones; y reducir el estrés oxidativo, ya que las altas temperaturas disminuyen la capacidad antioxidante de los cerdos, dificultando su habilidad para neutralizar adecuadamente los radicales libres, lo que impacta seriamente en su sistema inmunitario, crecimiento y reproducción.
Estrategias nutricionales
¿Qué estrategias pueden ser empleadas para mitigar el estrés por calor?
– Reducción del incremento calórico de la dieta
El calor asociado al metabolismo de la proteína dietaria es mayor que el de otros nutrientes, como el almidón (40% frente a 18% de la energía metabolizable). Esto se debe, en parte, a la desaminación de aminoácidos, lo que implica un gasto extra de energía. Reducir la proteína bruta en la dieta, especialmente en ambientes cálidos, alivia el estrés térmico en cerdos de engorde y cerdas lactantes. Para evitar deficiencias, esta reducción debe ir acompañada de una suplementación con aminoácidos sintéticos que logre cubrir los requerimientos de los animales.
– Aumento de la densidad nutricional de la dieta.
En condiciones de un clima con altas temperaturas, elevar la densidad energética (a través de grasas o aceites) es clave para compensar la baja ingesta de alimento. Las dietas altas en grasa aumentan la eficiencia de crecimiento en cerdos bajo estrés térmico ya que, aunque su consumo sea menor, sus requerimientos energéticos logran ser cubiertos. En cerdas lactantes, incrementar la densidad energética también mejora el peso de la camada al elevar el contenido de grasa de la leche, siempre que se mantenga un balance adecuado de lisina-energía.
– Consumo de agua
El agua es esencial para que los cerdos regulen su temperatura y mantengan un equilibrio hídrico adecuado en climas cálidos. Un mayor consumo de agua, junto con una mayor frecuencia de orina, facilita la disipación de calor corporal. A altas temperaturas, los requerimientos hídricos se incrementan significativamente; por ejemplo, las cerdas en lactancia duplican su ingesta de agua a 29 °C en comparación con 20 °C. Por lo tanto, es fundamental asegurar un acceso continuo y adecuado al agua, ya que cualquier limitación en este aspecto intensifica los efectos negativos del calor en el bienestar y desempeño de los cerdos.
– Suplementación con micronutrientes.
Micronutrientes como el selenio (0.5 ppm) y la vitamina E (100 IU/kg) protegen la barrera intestinal en situaciones de estrés térmico gracias a sus propiedades antioxidantes, que neutralizan los radicales libres y previenen daños oxidativos. Además, el cromo puede mejorar la sensibilidad a la insulina y, a través de una mejor circulación sanguínea, contribuye a la disipación del calor por radiación.
Afrontar el clima
Para afrontar un clima cada vez más cálido, es fundamental que los productores porcinos adopten estrategias de manejo térmico que maximicen la eficiencia y sostenibilidad de la producción. Dietas de bajo incremento calórico o alta densidad energética han demostrado ser eficaces en la reducción del estrés por calor, especialmente en cerdos en fase de terminación y cerdas lactantes. Sin embargo, su éxito depende de un balance óptimo de aminoácidos-energía para satisfacer completamente las necesidades nutricionales de los cerdos.
Con el lema “Nutrir el suelo, alimentar el futuro”, los próximos 7 y 8 de mayo, en Rosario, FERTILIZAR AC convoca a la edición N°17 del Simposio FERTILIDAD. El evento reunirá a los principales profesionales de la temática para compartir conocimientos, avances y experiencias.
Buenos Aires, lunes 30 diciembre (PR/24) — . En línea con su propósito de difundir conocimiento sobre la nutrición y el cuidado del suelo para una producción sostenible, FERTILIZAR AC organiza el Simposio FERTILIDAD 2025, donde se compartirá toda la información actualizada y el conocimiento científico-técnico consolidado sobre el manejo de los nutrientes en los sistemas agropecuarios, en relación directa con la productividad, la calidad de los alimentos y la sostenibilidad del ambiente.
En este marco, se discutirán con los principales especialistas de cada tema, tanto nacionales como internacionales, algunos ejes centrales como la importancia de la nutrición para acortar brechas de producción, así como el rol de nutrientes específicos en el logro de productividades crecientes, y que se sostengan en el tiempo.
La coordinación académica del evento está a cargo de Fernando García, referente internacional en el área de fertilización de cultivos, y de Esteban Ciarlo, coordinador del área técnica de FERTILIZAR AC y profesor de la FAUBA.
Como en todas sus ediciones, el Simposio FERTILIDAD también pondrá sobre la mesa cómo las nuevas tecnologías de procesos e insumos pueden mejorar la eficiencia en el uso de los nutrientes que se aplican a los cultivos, y por ende su rentabilidad.
Los temas centrales de esta nueva edición pasarán por el estado de fertilidad de nuestros suelos y las brechas en aplicación de nutrientes, la conexión de la nutrición de suelos y cultivos con la nutrición humana, los avances en agricultura digital y estrategias de sostenibilidad, y la ya clásica actualización del manejo de nutrientes en distintas regiones del país.
“Estamos muy orgullosos de poder lanzar una nueva edición del tradicional Simposio FERTILIDAD. Los invitamos a todos a ser parte y seguir trabajando juntos por una adecuada nutrición de cultivos, que se traduzca a su vez, en más y mejores alimentos para toda la población”, comentó la Ing. Agr. María Fernanda Gonzalez Sanjuan, gerente ejecutiva de la entidad.
Acerca de FERTILIZAR AC Fundada hace 30 años, FERTILIZAR es una asociación civil sin fines de lucro formada por diferentes actores de la industria agropecuaria (empresas, instituciones, asociaciones de productores, universidades, entre otros), cuyo objetivo es concientizar sobre la importancia del uso racional del fertilizante y la sustentabilidad del sistema productivo, a través de la difusión de información técnico-científica adaptada a la realidad local, que explique las ventajas agronómicas y económicas del agregado balanceado de nutrientes sobre la productividad de cultivos y pasturas y sobre la fertilidad del suelo para una agricultura sustentable.
El año 2025 presenta una oportunidad única para optimizar cada dólar invertido, especialmente en la fertilización. Tras un 2024 marcado por precios deprimidos y sobreoferta, la clave del éxito reside en escuchar al suelo, entender sus necesidades y planificar con inteligencia.
El diagnóstico del suelo es el primer paso hacia el rendimiento. Un buen muestreo y análisis es fundamental para conocer su estado y evitar gastos innecesarios.
Considerado “constructor silencioso del rendimiento”, el nitrógeno es el nutriente esencial para el crecimiento y rendimiento de los cultivos y su rol es crucial en procesos como la fotosíntesis y la formación de proteínas, componentes esenciales para el desarrollo de hojas, raíces y granos. Por lo tanto, un manejo preciso y estratégico del nitrógeno es fundamental, y fraccionar su aplicación es clave para maximizar su eficiencia y minimizar pérdidas.
Las primeras aplicaciones deben centrarse en pre-siembra o al inicio del ciclo, asegurando que el cultivo tenga un suministro suficiente para su establecimiento, y desarrollo potencial inicial. Posteriormente, se debe reforzar con dosis ajustadas durante el desarrollo activo del cultivo, especialmente en momentos de alta demanda como la floración en maíz y en cereales invernales.
En cultivos como el maíz, más del 50% del rendimiento final está vinculado al suministro de nitrógeno. En 2025, con precios competitivos de nitrogenados, es crucial planificar y particionar aplicaciones, respondiendo a las necesidades de cada lote. En ese sentido, Fronda puede ser un aliado clave para particionar la entrega de nutrientes, coordinar la logística y garantizar que los fertilizantes lleguen cuando y donde se necesiten.
Fósforo y potasio para la sostenibilidad
Con precios relativamente estables, 2025 es el momento de cubrir las necesidades de fósforo y potasio en los cultivos, como así también es fundamental reponer lo que se extrae del suelo, considerando que el fósforo es una inversión a largo plazo para el futuro del lote.
Los micronutrientes, como el zinc y el boro, aunque a menudo olvidados, pueden marcar la diferencia productiva en cultivos de alta extracción o en suelos con deficiencias. Detectar sus carencias y actuar en consecuencia con una dosis pequeña en el momento justo va a potenciar, sin duda alguna, el rendimiento.
Analizando la corriente campaña, si las condiciones climáticas son favorables, los cultivos de gruesa tardíos podrían beneficiarse de aplicaciones adicionales de nitrógeno. Estar preparados con el fertilizante foliar disponible puede ser la diferencia entre un rendimiento promedio y uno extraordinario, FRONDA es esa herramienta.
En un contexto de márgenes ajustados, la eficiencia es clave. Un buen diagnóstico permite ajustar las recomendaciones a cada lote. Lafertilización es una inversión que no solo debe buscar nutrir al cultivo, sino que fortalecer y enriquecer todo el agroecosistema. Integrar la nutrición con la bioestimulación es clave para potenciar la eficiencia, mejorar la resiliencia de los cultivos y regenerar la salud del suelo.
En esta mirada integral de nuestros agroecosistemas, IF (Ingeniería en Fertilizantes) propone un esquema de fertilización completo a través de SOLUM y FRONDA. Fertilizantes de eficiencia mejorada que no solo aportan los nutrientes necesarios en el momento y lugar adecuado, sino que también incorporan tecnologías bioestimulantes autóctonas que promueven el equilibrio y la productividad del sistema en su conjunto.
SOLUM es un innovador fertilizante nitrógeno-azufrado líquido con la incorporación de una exclusiva fórmula bioestimulante, que promueve un mayor desarrollo y salud de los cultivos. Esta especialmente diseñado para etapas de alto requerimiento de nitrógeno, recomendado para las fases de desarrollo y crecimiento vegetativo activo del cultivo.
Por su parte, FRONDA es un fertilizante foliar nitrogenado, formulado con un exclusivo bioestimulante, conformado por un consorcio microbiano nativo, sus metabolitos asociados, ác. húmicos y fúlvicos de elevado valor biológico.
Finalmente, desde IF nos resulta importante destacar para este 2025mirar al suelo con atención, escuchar la vida que late en él y actuar con inteligencia, utilizando las herramientas y estrategias adecuadas para una agricultura eficiente y sostenible.
La empresa Yara inauguró una nueva planta de recubrimiento de fertilizantes granulados.
Yara, líder mundial en soluciones de nutrición vegetal, suma una nueva planta impregnadora de fertilizantes sólidos en Argentina. Esta innovadora tecnología, instalada en colaboración con su distribuidor Agronort, permite el recubrimiento de fertilizantes granulados con micronutrientes esenciales. De esta manera, Yara se convierte en una alternativa para diferenciar el mercado tradicional de fertilizantes, permitiendo la incorporación de micronutrientes claves, como el zinc, en un segmento que generalmente hace foco en macronutrientes como nitrógeno y fósforo.
El “coating”, así es como se denomina la técnica en inglés, refuerza el compromiso de Yara por fomentar una agricultura eficiente y sostenible. La incorporación de micronutrientes al fertilizante granulado facilita la complementación de nutrientes críticos, que cada vez más evidencian deficiencias. Esto es posible gracias a formulaciones especialmente diseñadas, de gran adherencia a los gránulos, sin afectar su calidad física. Otro aspecto novedoso es que, además de micronutrientes, la tecnología de Yara permite el recubrimiento de los fertilizantes granulados con bioestimulantes.
“Con la puesta en marcha de esta planta, reafirmamos nuestro posicionamiento como líderes en fertilizantes. Queremos brindar a los productores herramientas que los ayuden a potenciar el rendimiento de sus cultivos, siempre con un enfoque en la sostenibilidad y en la nutrición balanceada”, destacó Juan Ignacio Holtz, gerente comercial de Región Sur de Yara.
La planta ya se encuentra operativa en el centro de operaciones de Agronort, reafirmando la alianza estratégica entre ambas compañías.
La disponibilidad de nutrientes, los requerimientos del cultivo y la respuesta de soja a la fertilización Fernando Salvagiotti – Grupo de Manejo de Cultivos, Suelo y Agua – INTA Oliveros-
La disponibilidad de nutrientes, los requerimientos del cultivo y la respuesta de soja a la fertilización
Buenos Aires, lunes 23 diciembre (PR/24) — Distintos relevamientos de los niveles de nutrientes en el suelo en Argentina, tanto en región pampeana como extra-pampeana, dan cuenta de la caída de los niveles de materia orgánica y nutrientes, especialmente en áreas con muchos años de agricultura continua con baja reposición de nutrientes (Sainz Rozas et al, 2019). Las caídas de los niveles de la materia orgánica tienen implicancias en la fertilidad física, química y biológica de los lotes.
En el caso de los nutrientes como nitrógeno (N) o azufre (S), más del 90% de la disponibilidad proviene de este origen. También estos relevamientos muestran las deficiencias frecuentes de fosforo (P) o cinc (Zn), y en algunas áreas también de boro (B). Otros nutrientes como potasio, calcio y magnesio han mostrado caídas en los valores de disponibilidad en el suelo, aunque sin llegar aun a niveles en donde el cultivo manifieste la respuesta a la fertilización a excepción de algunos sectores de la región este de Entre Rios y Corrientes para el caso del potasio.
“La demanda de N del cultivo de soja es casi cuatro veces superior a los requerimientos del cultivo de maíz”
El objetivo de una fertilización es satisfacer los requerimientos de nutrientes del cultivo, en las situaciones en las cuales el suelo no puede proveerlos en su totalidad, y así sostener la producción de los cultivos.
La Tabla 1 muestra los requerimientos internos de nutrientes (kg de nutriente por Mg de grano producido) para el cultivo de soja. La exportación de nutrientes con el grano va a depender del total absorbido y del índice de cosecha de cada nutriente (ICN) (Tabla 1). El ICN es la proporción del nutriente absorbido que está en el grano en madurez fisiológica en relación con el total absorbido, varía según el nutriente. Considerando los nutrientes más importantes, este índice es alto para N y P, intermedio para S y K, y bajo para Ca y Mg.
Tabla 1: Requerimientos internos, índice de cosecha (ICN) y exportación de nutrientes del cultivo de soja por tonelada de rendimiento (13% humedad)
Nutriente
Requerimiento
ICN
Exportación
Macronutrientes
kg Mg-1
kg Mg-1
N
79
0.75
60
P
7
0.75
5
K
33
0.45
15
Ca
14
0.20
3
Mg
8
0.38
3
S
6
0.55
3
Micronutrientes
g Mg-1
g Mg-1
B
22
0.31
7
Cl
205
0.47
96
Cu
22
0.53
12
Fe
260
0.25
65
Mn
130
0.33
43
Mo
4
0.85
3.5
Zn
52
0.70
36
García & Correndo, 2012; Salvagiotti et al., 2012; Salvagiotti et al., 2008; Hitsuda et al., 2008, Salvagiotti et al, 2021.
La demanda de N del cultivo de soja es casi cuatro veces superior a los requerimientos del cultivo de maíz (aproximadamente 80 kg de N por tonelada de rendimiento), pero es importante destacar que aproximadamente el 60% de este requerimiento de este nutriente es satisfecho por la fijación biológica de N (Collino et al, 2015), por lo que una buena inoculación es importante para asegurar la provisión desde esta fuente. La fertilización con N no brinda ventajas sobre la producción de soja (Salvagiotti et al, 2008).
En el caso del fosforo, al igual que para otros cultivos en la región pampeana, esta capacidad se puede evaluar mediante el análisis de suelo, midiendo el fósforo extractable (Bray 1) en la capa de 0 a 20 cm de profundidad. Cuando los niveles de P están por debajo de 18 ppm, las probabilidades de respuesta a la fertilización se incrementan. La Figura 1 muestra dos ejemplos de curvas de respuesta en función de la dosis de fósforo aplicada y del rango de disponibilidad de fósforo del suelo (Gutierrez Boem y Salvagiotti, 2013).
Figura 1 – Respuesta del cultivo de soja a la aplicación de fósforo en suelos con distinta disponibilidad de fósforo. a: sitios de Buenos Aires, S de Santa Fe y SE de Córdoba (12 y 13 experimentos en el rango 0-8 ppm y 8-12 ppm, respectivamente). b: sitios del centro de Santa Fe 17, 9 y 6 sitios en el rango 5-10, 10-17 y 17-30 ppm, respectivamente. Los símbolos representan la respuesta promedio y las barras verticales el error standard de la media (Gutierrez-Boem y Salvagiotti, 2013).
En el caso de la respuesta a la fertilización con azufre las respuestas se observaron en especial en suelos con una larga historia agrícola, con bajos contenidos de materia orgánica, baja estabilidad estructural, cantidad de años en siembra directa y que, en general, habían perdido parte del horizonte superficial por erosión. También esta respuesta estará relacionada con los años y niveles de fertilización azufrada que se ha venido realizando en cada lote en los últimos años (Martínez y Cordone, 1998; Vilche et al, 2002; Salvagiotti et al 2012). Los resultados de los experimentos en los que se evaluaron dosis creciente de azufre sugieren que, en general, no es necesario aplicar más de 10 kg S ha-1 para alcanzar el máximo rendimiento del sitio (Figura 2).
Figura 2 – Respuesta del cultivo de soja de primera al agregado de azufre. a: Resultados de 10 experimentos con respuesta al agregado de azufre, b: Respuesta promedio para tres rangos de dosis. Las barras verticales representan el desvío estándar (Gutierrez-Boem y Salvagiotti, 2013).
Estudios recientes han mostrado también la respuesta a la fertilización con Zn y B en soja de primera. En un estudio evaluando tres sitios con niveles de Zn por debajo de 1 ppm se han observado respuestas del orden 9.5% por aplicación de Zn, independientemente de la forma de aplicación (al suelo o foliar) (Figura 3). En una red experimentos evaluando la respuesta a la fertilización con B, Bustos et al (2020) observaron respuesta a la aplicación de B aplicado en forma foliar en el 70% de los experimentos con valores de B en el suelo inferiores a 0.6 ppm en los 20 cm del suelo utilizando acetato de amonio como extractante.
“La respuesta del cultivo a la fertilización depende no sólo de la disponibilidad de fósforo del suelo, sino también de la dosis aplicada”
Figura 3 – Respuesta del cultivo de soja de primera al agregado de zinc con tres fuentes diferentes en tres sitios de la región pampeana (Martinez Cuesta et al, 2022)
Manejo de la fertilización en soja de segunda
En planteos de producción con una ocupación más intensiva del suelo, en donde se incluyen cultivos de grano o cultivos de cobertura en el invierno, el cultivo de soja puede implantarse como cultivo de segunda, siendo la siembra sobre cultivo de trigo la más ampliamente difundida. La presencia de dos cultivos en un mismo ciclo agrícola genera interacciones que pueden afectar a cada uno de ellos en diferente magnitud. Las prácticas de manejo aplicadas al trigo influyen directa o indirectamente a la soja de segunda. Un atraso en la cosecha del trigo afecta el potencial de rendimiento de la soja siguiente, o el empleo de fertilizantes con nutrientes de menor movilidad en el suelo en el trigo puede dejar remanentes aprovechables para la soja.
La superficie con soja en Argentina ha crecido en forma ininterrumpida hasta la campaña 2016 en donde registró aproximadamente 20 millones de has. A partir de allí ocurrieron dos hechos: (i) la superficie con soja fue disminuyendo hasta aproximadamente 16.4 millones en la campaña 2023/24 y (ii) la proporción ocupada por soja de segunda pasó del 19 al 26% (pasando a representar además del 16 al 21% de la producción nacional de soja (Figura 4).
Figura 4 – Evolución de la superficie de soja de primera y segunda en Argentina desde el año 2000 (Estimaciones agrícolas, 2024)
La respuesta del cultivo a la fertilización depende no sólo de la disponibilidad de fósforo del suelo, sino también de la dosis aplicada. Experiencias de largo plazo han mostrado que aplicaciones de fosforo y azufre por encima de los requerimientos de los cultivos en una secuencia incrementan fracciones de estos nutrientes en el suelo (Biassoni et al, 2023). En el caso del doble cultivo trigo/soja, distintos estudios han mostrado la respuesta del cultivo de soja de segunda cuando se aplican las dosis de fertilización con P y S para el doble cultivo trigo/ soja (Salvagiotti et al, 2004).
Estos trabajos indican que la respuesta de la soja de segunda a la fertilización con fósforo o azufre fue similar ya sea aplicando este nutriente a la siembra del cultivo de trigo para cubrir los requerimientos de la secuencia, como aplicándolos en cada cultivo por separado (Figura 5).
En el caso de la respuesta a la fertilización con S en cultivos de soja de segunda se debería a una deficiencia inducida, ya que (i) la soja de segunda empezaría su ciclo con una menor disponibilidad de azufre en el suelo comparado con la soja de primera, que cuenta con un período de barbecho previo durante el cual se acumulan sulfatos por mineralización y (ii) los residuos del cultivo trigo, con una alta relación C:S, podría provocar una inmovilización de sulfatos por parte de los microorganismos que lo descomponen. Respecto del momento de aplicación del azufre al cultivo de soja de segunda, se ha observado la misma respuesta cuando se fertiliza directamente a la soja de segunda que cuando se aplica al trigo la dosis necesaria para ambos cultivos (Salvagiotti et al., 2004). Esto brindaría ventajas desde el punto de vista del manejo de la logística de la fertilización.
Figura 5 – Respuesta de la soja de segunda a la fertilización con fósforo (A) y azufre (B) según el momento de aplicación de estos nutrientes en diferentes ensayos del sur de Santa Fe y Norte de Buenos Aires. Letras seguidas por la misma letra dentro de cada sitio experimental no difieren entre si según el test de Duncan al 5% (Salvagiotti et al, 2004)
Consideraciones finales
El muestreo de suelos es central para identificar las potenciales deficiencias de nutrientes al momento de planificar la fertilización en soja
La fertilización con nitrógeno NO brinda ventajas en la producción de soja por lo que se debe maximizar la provisión del N a través de la fijación biológica que complementara el aporte de los suelos.
Por debajo de niveles de P de 18 ppm las probabilidades de respuesta a la fertilización con P se incrementan.
En soja de segunda, si bien la fertilización con P y S en el trigo puede dejar efectos residuales, esto ocurrirá cuando se haya planificado la dosis de estos nutrientes para el doble cultivo.
Bibliografía
Biassoni, M; Vivas, H.; Gutiérrez-Boem, F; Salvagiotti, F. 2023. Changes in soil phosphorus (P) fractions and P bioavailability after 10 years of continuous P fertilization. Soil & Tillage Research, 232, 105777 https://doi.org/10.1016/j.still.2023.105777
Bustos, A.N., Alvarez, C., Barbieri, P.A., Eyherabide, M. y Sainz Rozas, H.R. 2002. Diagnóstico de la disponibilidad de boro para soja mediante el análisis de suelo y tejido foliar. Actas XVVII Congreso Argentino de la Ciencia del Suelo
Collino D J, Salvagiotti F, Perticari A, Piccinetti C, Ovando G, Urquiaga S and Racca RW. 2015. Biological nitrogen fixation in soybean in Argentina: relationships with crop, soil, and meteorological factors. Plant Soil 1-14
Cordone, G. y Martínez, G. 2001. Efecto de la aplicación de distintas dosis de nitrógeno y azufre sobre el rendimiento del doble cultivo trigo-soja. Para mejorar la producción 18 – SOJA – EEA Oliveros INTA
García, F.O., A. Correndo. 2012. Cálculo de requerimientos nutricionales. IPNI, Programa Latinoamérica Cono Sur.
Gerster, G. 2000. Fertilización azufrada en trigo/ soja. Para mejorar la producción 15 – SOJA – EEA Oliveros INTA.
Gutierrez Boem F y Salvagiotti F. 2015. Nutritional management of soybean. In: Fernando Garcia & Hernan Echeverria (Eds.) Soil Fertility and Fertilization of crops. Ediciones INTA. Pages 131-168.
Hitsuda, K., K. Toriyama, G.V. Subbarao y O. Ito. 2008. Sulfur management for soybean production. In: J. Jez (ed.) Sulfur: A missing link between soils, crops and nutrition, Agronomy monograph 50, ASA-CSSA-SSSA, pp. 117-142
Martínez, F. y G. Cordone. 1998. Resultados de ensayos de fertilización azufrada en soja. Para mejorar la producción nº 8: 53-57, INTA EEA Oliveros.
Martínez Cuesta, N.; Carciochi, W.; Wyngaard, N.; Silva, Sandra; Salvagiotti, F., & Barbieri, P. 2022. Zinc fertilization strategies in soybean: plant uptake, yield, and seed concentration. Journal of Plant Nutrition. DOI: 10.1080/01904167.2022.2067059
Sainz Rozas, H., Eyherabide, M., Larrea, G., Martínez Cuesta, N., Angelini, H., Reussi Calvo N. y Wyngaard, N., 2019 Relevamiento y determinación de propiedades químicas en suelos de aptitud agrícola de la región pampeana Argentina. En: Actas del Simposio de Fertilidad 328 (Fertilizar Asociación Civil, 2019).
Salvagiotti F., Ferraris G., Quiroga A., Barraco M., Vivas H., Prystupa P., Echeverría H., Gutiérrez Boem F.H. 2012. Identifying sulfur deficient fields by using sulfur content; N:S ratio and nutrient stoichiometric relationships in soybean seeds. Field Crops Research 135:107-115.
Salvagiotti, F., G. Gerster, S. Bacigalupo, J. Castellarín, C. Galarza, N. Gonzalez, V. Gudelj, O. Novello, H. Pedrol y P. Vallone. 2004. Efectos residuales y directos de fósforo y azufre en el rendimiento de soja de segunda. Ciencia del Suelo, 22: 92-101.
Salvagiotti, F., K.G. Cassman, J.E. Specht, D.T. Walters, A. Weiss, A. Dobermann. 2008. Nitrogen uptake, fixation and response to fertilizer N in soybeans: A review. Field Crops Research, 108: 1-13
Vilche MS, Cordone G, Martínez F, Galarza C, Gudelj V y Bisaro V. 2002. Parámetros que condicionan la respuesta de soja (Glycine max (L.) Merr.) a la fertilización azufrada. Actas XVIII Congreso Argentino de la Ciencia del Suelo
Buenos Aires, jueves 19 diciembre (PR/24) — En los últimos años, la agricultura sustentable ha pasado de ser una cuestión de visión de los productores y las empresas, ligada meramente a la cultura organizacional, a ser un punto crucial en la rentabilidad.
Hoy, más que nunca, las empresas comercializadoras de productos agrícolas pueden posicionar la producción con ventajas competitivas al demostrar el origen sustentable de los lotes, en respuesta a los estándares internacionales de calidad. Pero, sobre todo, gana el ambiente y el bajo impacto climático.
Por ese motivo, continuar reforzando y fomentando la implementación de estrategias para adoptar modelos de producción sustentables es vital, pero tiene que ir acompañado de una cadena de valor robusta. El sponsoreo sustentable es una estrategia efectiva para fertilizar los brotes de un sistema de producción regenerativo, responsable y climáticamente inteligente.
Poner un incentivo para el productor, que es el corazón de la producción, es fertilizar el crecimiento de una cadena de valor de la más alta calidad, porque permite cumplir con estándares de primer nivel. En los últimos años, el concepto de valor agregado se ha reinventado, para mejor, para ofrecer productos que destacan por su calidad, pero no en lo superficial, sino en la sustancia, en sus orígenes.
Además, existen beneficios en la rentabilidad para ambas partes. Los créditos «verdes» y la financiación preferencial por cumplir con prácticas sustentables, por ejemplo, pueden reducir costos de producción hasta en un 30% (World Bank Group), ya que permiten a los agricultores acceder a tecnología eficiente y moderna con menor impacto ambiental. Esto se traduce en ahorros operativos a largo plazo, lo que incrementa la competitividad del producto final y aumenta hasta en un 10-15% su valor en el mercado internacional (Foro Económico Mundial).
Cuando las empresas premian al agricultor con apoyo técnico y recursos, no solo le están brindando mayor capacidad productiva, que implica mejores oportunidades comerciales, también están promoviendo la adopción de estrategias más eficientes desde origen. Según datos del ROI Institute, el Retorno de Inversión (ROI) de las campañas de financiamiento sustentable puede alcanzar hasta un 3 a 1, gracias al aumento de la exposición, la construcción de confianza sólida con los consumidores y evitar el Greenwashing.
Este valor agregado se traslada a los siguientes eslabones de la cadena potenciando al máximo el rendimiento en cada etapa, y es impulsado desde organismos gubernamentales en todo el mundo, como es el caso de la Mesa Técnica de Finanzas Sostenibles en Argentina.
Tal como decía El Principito: “Lo esencial es invisible a los ojos”. Hoy el foco de calidad en los productos de origen agrícola es su modo de producción, su impacto ambiental y social, y su huella de carbono. Estas cosas no son tangibles de manera material frente al producto, pero sí son medibles y calculables. En este sentido, la trazabilidad es la herramienta que refuerza el vínculo entre la producción sustentable y los mercados, convirtiendo lo inmaterial en algo medible y demostrable.
La posibilidad de ofrecer indicadores sustentables directamente en el origen de la producción es el eslabón necesario para que los esfuerzos de los productores y los estímulos económicos y comerciales de las empresas se conviertan en ventajas competitivas frente a los mercados.
Asimismo, esta información llega al consumidor, culminando su impacto transversal en toda la cadena con la construcción de un consumidor responsable y con conciencia ambiental, que seguirá demandando productos agrícolas social y ambientalmente sustentables.
Apoyar a los productores en la adopción de buenas prácticas agrícolas es una estrategia inteligente para las empresas que quieren seguir materializando su visión de sustentabilidad y bajo impacto. Argentina tiene todo para fortalecer su producción en esta dirección y seguir ofreciendo valor agregado desde lo que realmente importa.