Nada de IAPI: ¿Qué dice el Plan Quinquenal que negocia la cadena agroindustrial con el gobierno para incrementar el empleo y las exportaciones?

Nada de IAPI: ¿Qué dice el Plan Quinquenal que negocia la cadena agroindustrial con el gobierno para incrementar el empleo y las exportaciones?

Por Matias Longoni

Buenos Aires, 9 agosto (PR/20) — La mesa está servida. La reunión del jueves entre Cristina Kirchner y algunos representantes del flamante Consejo Agroindustria Argentino (CAA) parece haber sido la última curva y ahora solo quedaría una recta por recorrer hacia la meta anhelada por el sector productivo y bastante necesitada por el gobierno para enfrentar la crisis económica: una suerte de plan quinquenal de fomento a las agroexportaciones, que pueda generar divisas genuinas por un crecimiento de los embarques y una mayor creación de empleo.

El CAA, en tiempo récord y bajo la mirada desconfiada de las entidades que conformaban la Mesa de Enlace, se propuso hablar con todos los ámbitos institucionales, incluida Cristina como titular del Senado, que podrían apuntalar esta propuesta, que ahora se está redactando bajo el pomposo nombre de “Ley de Reactivación Agroindustrial y Tecnológica, inclusiva, sustentable y exportadora”. Como se ve, tan largo nombre contiene palabras útiles para que todos se puedan sentir contentos y armar su discurso de apoyo a la iniciativa. La expectativa de los agroindustriales es que pueda ver la luz antes de fin de año.

Con el aval de Cristina, que alentó a los representantes del CAA a avanzar en la formulación del proyecto de ley, ya se comenzó a escribir el trazo grueso de una ley que tendría vigencia desde el día de su aprobación en el Congreso y hasta el 31 de diciembre de 2026, es decir más allá del gobierno de Alberto Fernández. Por eso sería como una suerte de Plan Quinquenal. Su objetivo básico es crear un marco institucional estable para que los sectores de la agroindustria puedan recibir nuevas inversiones que generen más exportaciones y empleo. La palabra clave es estabilidad fiscal por hasta 15 años, más retenciones 0% para las nuevas exportaciones y otros estímulos impositivos para quienes pongan plata para producir más.

Según fuentes confiables para Bichos de Campo, en la redacción de esta ley marco, que tiene por ahora más de 30 artículos, estuvo participando el agroeconomista preferido de Alberto, Gabriel Delgado, que ya desafectado de la aventura de la intervención de Vicentin ahora fue convocado y trabaja codo a codo bajo el paragüas del titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, para trabajar en la formulación de este acurdo con el principal sector generador de divisas.

La iniciativa política del CAA ya recibió también el aval de varios minsitros del gabinete (Felipe Solá, Luis Basterra, Matías Kulfas y Mario Meoni) y varios gobernadores (Juan Schiaretti, Omar Perotti y Jorge Capitanich, entre otros).

Con letra entonces de la cadena agroindustrial pero clara intervención de Delgado en la redacción…¿Qué dice este ambicioso proyecto de ley?

En el artículo 1° crearía “el PLAN NACIONAL DE FOMENTO DE LA INVERSION Y DE LAS EXPORTACIONES AGROINDUSTRIALES ALIMENTARIAS” y define sus principales cometidos: “Promover el incremento de la inversión y de la producción con destino exportación de los distintos actores que forman parte de la cadena agroindustrial y forestal, a fin de mejorar la competitividad sectorial mediante el aumento en las inversiones y el consecuente incremento en los volúmenes de producción exportados”.

En ese artículo también se definen los beneficiarios de las medidas que puedan tomarse y “atendiendo a las restricciones presupuestarias del Estado Nacional”. Solo serán estimuladas: a) las nuevas inversiones; b) las ampliaciones comprobables en la capacidad productiva de las inversiones existentes; c) la modernización de la maquinaria agrícola y los equipos de procesamiento agroindustrial d) los incrementos demostrables en los volúmenes exportados en el caso de los productos de menor valor agregado; e) los cambios en la calidad, atributos o presentación, de alimentos diferenciados con destino exportación; y f) la adopción y escalado de desarrollos tecnológicos alcanzados por el complejo científico-tecnológico público nacional en el área de alimentos y bebidas y en biotecnología; g) las inversiones en bienes y procesos en gestión ambiental que reduzcan las emisiones de gases efecto invernadero en producciones animales y vegetales.

El Artículo 2º define que para lograr los objetivos planteados y otros objetivos secundarios “la Autoridad de Aplicación podrá formular planes específicos.

El Artículo 3º define con mayor precisión los campos de interés donde deberían volcarse las nuevas inversiones: Inversiones en procesamiento de productos vegetales y animales; Riego; de Contratistas en maquinaria nacional e informática; para la generación de energía en finca; conectividad rural; sistemas de seguridad; robótica, automatización y sensorización; agricultura de precisión; en consorcios que mejoren la logística, la conectividad o la administración del agua; en logística de exportación de productos procesados de origen vegetal y animal; en la adopción de desarrollos tecnológicos alcanzados por el complejo científico tecnológico público nacional.

También define que el plan “promoverá la compra de semillas fiscalizadas y de nueva genética; de bioinsumos; de fertilizantes orgánicos e inorgánicos y la compra de Seguros índices o de productos derivados climáticos”.

El Artículo 4° define los beneficiarios: personas humanas y jurídicas constituidas en la República Argentina o habilitadas para actuar aquí, que además podrán ser fideicomisos, fondos comunes de inversión, universidades nacionales, organismos provinciales y hasta sociedades del Estado, como YPF Agro a modo de ejemplo.

El Artículo 5° dispone la duración del plan, hasta el mencionado 31 de diciembre de 2026.

El Artículo 6º crea un Registro Nacional “en el que deberán inscribirse quienes deseen acceder a los regímenes creados por la presente Ley y las disposiciones contenidas en su reglamentación”.

El Artículo 7º define que podrán inscribirse en ese Registro “quienes realicen actividades agrícolas, agroindustriales, de producciones orgánicas y agroecológicas, pecuarias, acuícolas, pesqueras, forestales, hidrobiológicas, las empresas prestadoras de servicios para el agro y cualquiera otra comprendida en los objetivos del presente régimen”.

El Artículo 8º acxlara que quienes se inscriban deberán presentar “Proyectos de Inversión y Desarrollo compatibles con los objetivos enunciados”, los que serán evaluados por un Comité de Selección.

Luego viene el capítulo de los posibles beneficios para los nuevos inversores.

El artículo 9º define que los mismos “gozarán de estabilidad fiscal por el término de hasta quince (15) años, contados a partir de la fecha de la aprobación del proyecto de inversión o expansión de exportaciones respectivo”.

“La estabilidad fiscal significa que los beneficiarios o los sujetos comprendidos en el presente Plan no podrán ver incrementada su carga tributaria nacional total determinada al momento de su solicitud de adhesión al Registro Nacional mencionado”, aclara el texto preliminar. Esa estabilidad sería aplicable al IVA y al impuesto a los Cheques “a los fines de las actividades incluidas en el presente Plan”. Pero “la estabilidad fiscal alcanza al resto de los tributos nacionales” y a “la carga tributaria de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, provincias y municipios en la medida de su adhesión a la presente Ley”.

El Artículo 10° dispone además una “desgravación para Impuesto a las Ganancias” si las inversiones apuntan a alguno de estos servicios o insumos: fertilizantes orgánicos e inorgánicos, insumos biológicos, semillas autógamas fiscalizadas y contratación de seguros índice. El beneficio sería que se podrán descontar en el resultado fiscal a los fines del Impuesto a la Ganancias un porcentaje especial y adicional del 50% de las facturas correspondientes”.

El Artículo 11° establece además un Régimen Especial de amortización acelerada, a los fines del Impuesto a las Ganancias, aplicable a los bienes de capital adquiridos por los inversores, siempre que tengan que ver con los objetivos. El siguiente artículo define cómo se podrán acoger los beneficiarios a este régimen.

El Artículo 13º, en tanto, determina un marco especial para apelar al diferimiento en el caso de venta de hacienda bovina (carne o leche), ovina, porcina, caprina, equina, de camélidos, bubalina. En estos casos habrá que adherir a un Plan Ganadero provincial vigente.

El artículo 16° se mete en el asunto más ríspido de la agenda agropecuaria, las retenciones. Si las exportaciones crecen, los productos agropecuarios exportados más allá del punto de partida no las pagarían.

“Fíjase, hasta el 31 de diciembre de 2026 un Derecho de Exportación del cero por ciento (0%) a la exportación para consumo de las mercaderías comprendidas en la presente Ley y siempre que se trate de exportadores que incrementen el volumen de las mercaderías exportadas con respecto al promedio del último trienio calendario inmediato anterior a la fecha del registro de la correspondiente solicitud de exportación para consumo, en los términos y condiciones que al respecto establezca la Autoridad de Aplicación”, define ese artículo, que seguramente será muy discutido. .

Además en el Artículo 17º se determina que el gobierno “deberá establecer, para que rijan hasta el 31 de diciembre de 2026, reintegros impositivos para todas las mercaderías de exportación para consumo, comprendidas en el Anexo de posiciones arancelarias del nomenclador MERCOSUR”. Dicha devolución de impuestos debería calcularse “en base a la metodología de cálculo correspondiente y teniendo en cuenta el grado de procesamiento, en un plazo no mayor a los 60 días”.

Primicias Rurales

Fuente: Bichos de Campo

Energías limpias y etiquetas claras

Energías limpias y etiquetas claras

Por Claudio Figuerola*.

Buenos Aires, 9 agosto (Especial para NA) — Aunque tengamos la sensación de que la pandemia ha detenido el tiempo para muchos procesos o sectores, lo cierto es que solo se trata de una nube que puede distorsionar los diagnósticos.
El acceso a la energía es uno de los pilares fundamentales para el desarrollo humano de la actualidad. Sin ir más lejos, en el marco de la pandemia, el suministro eléctrico en los hogares se ha vuelto más visible dado que más del 70% de los empleos se han desarrollado desde los hogares o en forma remota a nuestros lugares de trabajo.
Y cada vez consumimos más energía.
De ahí que la importancia de la fuente y origen de la energía que consumimos sea un punto central en la agenda del presente, porque condicionará y mucho al futuro. La transformación de las matrices energéticas de los países continúa en marcha y la tendencia muestra que el camino hacia energías más limpias y menos hirientes para el medio ambiente ya cuenta con un recorrido importante.
En Argentina ese proceso se está dando de una manera muy particular, con marcos normativos que impulsan la incorporación de tecnología a la producción de energía y con otro aspecto central que tiene que ver con quienes usan la energía para vivir.
Mientras que en este sentido, la oferta de soluciones de climatización para el invierno mostró cambios importantes en poco tiempo.
Entre 2017 y 2020 la balanza se inclinó fuertemente hacia propuestas centradas en alimentación eléctrica por sobre las estufas a gas. Así, por cada 10 artefactos ofrecidos para calefaccionar, al menos 7 consumen electricidad y sólo 3 lo hacen a gas.
Esta es una buena noticia para la sustentabilidad en nuestro país y para el planeta en general. Pero existe un problema que tiene que ver con la información y la mirada puesta en la eficiencia: 9 de cada 10 productos eléctricos ofrecidos no informa el nivel de eficiencia que alcanzan los equipos. Y de aquellos que sí, son contados con los dedos de la mano los que logran la máxima eficiencia.
Dados estos indicadores, existe una gran oportunidad para que las personas puedan acceder al consumo de energía, pero de una forma eficiente, cuidada, que no impacte en sus economías personales y que les brinde el beneficio que buscan.
La falta de información hacia el consumidor o el desconocimiento que éste tiene de sus consumos no hace más que atentar contra él mismo y contra la cadena de valor que lo abastece.
Desde esta perspectiva, y en particular en lo que a energía se refiere, mejorar los niveles de conocimiento sobre el consumo ayudará a que haya mejores decisiones, un mejor uso de los recursos y una mayor sostenibilidad del sistema, tanto operativa como económicamente hablando.
Y ese sigue siendo un pendiente.
(*) CEO de Wabee .
@claufiguerola.
CF/MAF/JC/GAM
http://www.facebook.com/AgenciaNA

NA 2020-08-09 08:15:36

Arreglo por la deuda: “Cambiamos el balde, falta arreglar la gotera”

Arreglo por la deuda: “Cambiamos el balde, falta arreglar la gotera”

Buenos Aires, 8 agosto (PR/20) — Argentina es como una casa con una gotera en el techo, cuyos dueños como única solución colocan un balde en el piso, de modo que el agua no se derrame por las
habitaciones. Cuando el balde se llena, se lo cambia por otro, pero la gotera (y el problema) sigue.

Es lo que ocurre con el stock de deuda pública, que se constituye a
partir de los flujos anuales de déficit fiscal: cuando la deuda resulta impagable, defaulteamos y reestructuramos, para obtener quitas y más tiempo para pagar, pero nunca arreglamos el problema de fondo: el déficit fiscal, que sigue alimentando nuevas deudas, o emisiones exageradas de dinero (que también es deuda).

En el año 2008 el sector público nacional (SPN) contaba con un superávit primario de 2,8% del PIB, que se transformó en un déficit de 3,8% del PIB en 2015. Con Cambiemos, en 2017 dicho desequilibrio aún se ubicaba en 3,8%, pero luego vino una
reacción, quizá obligada por la crisis de 2018, y en 2019 se exhibió un déficit primario de sólo 0,4% del PIB.

En 2020, tras los efectos de la pandemia, el desequilibrio primario se podría ubicar en torno al 8%. Y aquí viene el gran interrogante: ¿tal déficit será transitorio como consecuencia de la pandemia, o se convertirá en permanente, en un nuevo ciclo fiscal expansivo?

Rumores de nuevos planes sociales, como el Ingreso
Básico Universal, que podría costar 2,4 puntos del PIB, no permiten ser muy optimistas respecto a que esta vez sí cerraremos la gotera fiscal.

Con los números fiscales de 2020, si bien afectados por el efecto de la pandemia y concomitantes planes de compensación al sector privado (IFE, ATP, etc.), se tiene que este año se perderán los cerca de 6 puntos del PIB de reducción del gasto primario que se habían logrado entre 2015 y 2019, y se pasará a un peso de 25,1% del PIB,
versus 23,7% en 2015.

Resulta vital que la suba del gasto en 2020 resulte transitoria,
y se vuelva el año próximo a un sendero claro de reducción del déficit fiscal.

El hecho que el acuerdo por la deuda de ley extranjera implique que los pagos más pesados serán a partir de 2024, ya con un nuevo período de gobierno, resultarán un fuerte incentivo para no cerrar la gotera fiscal entre 2021 y 2023. Si ello ocurre, y dado que el gasto público tiene cierta inflexibilidad a la baja, será difícil que en 2024 la
nueva administración logre cambiar la dinámica fiscal y obtener superávit. En todo caso, lo que puede inducir una política fiscal cuidadosa para que el año que viene se reduzca fuertemente el desequilibrio, y luego se pase a equilibrio en 2022 y superávit
en 2023, es la negociación con el FMI, de quien necesitamos también un acuerdo que postergue los pesados vencimientos con ese organismo en 2022 y 2023.

El FMI podría poner el ojo sobre el sistema previsional, que tiene un gasto anual de 11% del PIB, sólo superado en LA por Brasil (13%), pero que ya produjo una reforma el año pasado. Si se considera el gasto en jubilaciones y pensiones de ANSES, y sólo los ingresos genuinos por aportes y contribuciones al sistema previsional, el déficit financiero del organismo en 2019 resultó equivalente a 3,1% del PIB. Si se agrega el déficit de las cajas provinciales de jubilación (0,5%), no transferidas a la Nación, se tiene un déficit previsional total de 3,6% del PIB, lo que representa un 81% del déficit fiscal consolidado de Nación y Provincias.

La discusión por la ley de movilidad previsional constituirá una buena muestra de lo que pueda venir después.

El resultado genuino del ANSES se considera como la diferencia entre Aportes/Contribuciones a la Seguridad Social y las prestaciones a la Seguridad Social de dicho organismo

El FMI también podría insistir sobre el gasto en personal del estado, que en Argentina resulta de 12,7% del PIB (tres niveles de gobierno), cuando en países como Chile, Perú, Uruguay y México se ubica entre 6% y 7% del PIB.

Si Argentina tuviera un gasto en personal estatal como el de esos países, con el ahorro podría construir anualmente 625 mil viviendas de 60 m2 cada una.

La situación en materia de empleo no cambia en 2020, ya que en el primer cuatrimestre el empleo público sube 1,4%, cuando el empleo privado formal cae un 3,6%. A futuro se requieren nuevas reglas fiscales que involucren el gasto en personal del Estado. Por ejemplo, que en provincias y municipios, donde se concentra el empleo público, el gasto en agentes estatales no supere un 50% de los ingresos corrientes. Y una restricción similar, a un menor nivel, para el sector público nacional.

En definitiva, llegamos a un nuevo acuerdo por la deuda, ahora se debe generar una política fiscal que permita pagar en los próximos años las obligaciones repactadas por dichas deudas, y signifique además el ingreso de Argentina a una etapa de sustentabilidad fiscal y crecimiento económico.

Arreglar de una vez la gotera, para después mejorar el resto de la casa.

Primicias Rurales

Fuente: Revista Novedades Económicas.Esta publicación es propiedad del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL).

Denuncia CARBAP distorsión en el precio del trigo argentino

Denuncia CARBAP distorsión en el precio del trigo argentino

Buenos Aires, 6 agosto (PR/20) — La Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP) ve con preocupación la  «manifiesta distorsión» de precios en el mercado del trigo que  impone mayores retenciones al cereal.
«La diferencia existente entre el precio FOB que fija el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca y el precio de las operaciones reales es muy importante y genera una distorsión indirecta del mercado triguero», indicó la entidad que conduce Matías de Velazco, en un comunicado.
Para CARBAP el diferencial, «que varía entre 12 y 15 dólares por tonelada por las diferencias entre el precio FOB oficial de trigo, fijado por el Ministerio y los precios del mercado, que reflejan las operaciones reales, según publican las Bolsas, imponen mayores porcentajes de retenciones que las que se deberían».
La Confederación destacó que «al mismo tiempo, desde el mes de
enero no se anotan nuevas declaraciones juradas de venta al
exterior de trigo, lo cual impacta en el precio interno del trigo existiendo una intervención indirecta de un mercado que debería
ser absolutamente transparente».
Explicó que «la falta de puja por el trigo acordada entre los compradores de manera oligopsónica, impone precios controlados de un cereal que es relevante en la economía del productor
agropecuario».
«Desde CARBAP instamos al Gobierno Nacional a arbitrar los
mecanismos para poner fin a estas intervenciones indirectas al
mercado triguero, en donde sólo se ve perjudicado el productor
agropecuario», dijeron los ruralistas.

Primicias Rurales

Fuente: CARBAP

“El agro tiene que tener voz en agendas más amplias, de causas comunes”

“El agro tiene que tener voz en agendas más amplias, de causas comunes”

Por Sofía Espejo | Agrofy News

Buenos Aires, 6 agosto (PR/20) — El analista de comunicación, Damián Fernández Pedemonte, analiza cómo el sector agro construye su propio relato y qué estrategias puede emplear para mejorar el diálogo con la sociedad.

“El agro tiene que manifestarse en causas que son más amplias, que son comunes a gran parte de la sociedad”, enfatizó el especialista.

“El agro tiene que manifestarse en causas que son más amplias, que son comunes a gran parte de la sociedad”, enfatizó el especialista.

Vicentin, rotura de silobolsas, incendio en el delta del Paraná, producción de cerdos, veganismo, agroquímicos, son algunos de los temas que circulan por las redes sociales y que tienen en la mira a un sector que desde hace tiempo es objeto de repudio para una parte de la sociedad: el agro.

Según el Dr. Damián Fernández Pedemonte, director de la Escuela de Posgrados de Comunicación de la Universidad Austral, para analizar la situación comunicacional entre el campo y la ciudad primero hay que tener en cuenta dos contextos o temporalidades.

Uno que viene hace más tiempo, que es la dificultad que está teniendo el agro en los últimos diez años de gestionar su imagen, de la gente no vinculada con el agro. “Al no tener un plan común ha cedido su representación social en manos de los políticos fundamentalmente, y de los medios de comunicación”, expresó el especialista.

A esa situación hay que agregarle que cambió completamente el sistema de medios y si antes era difícil tener una comunicación mediática más o menos unificada para el sector, hoy es mucho más difícil eso porque no hay ninguna posibilidad de control. “Las voces son múltiples. Las redes sociales opinan y con sus propios algoritmos van armando comunidades que quedan de un lado y del otro de la grieta. La crisis comunicacional puede surgir de cualquier lado”, continuó explicando.

Un segundo contexto es el actual, con el gobierno kirchnerista donde se activa nuevamente la famosa “grieta” y el recuerdo que tiene el sector de lo que fue el 2008. “Todos estos temas están generando una polarización en las redes sociales. Yo no creo que estos temas correspondan a una estrategia coordinada de comunicación ´antiagro´, pero de hecho cada una de estas agendas lo que hace es poner una parte de las redes defendiendo al agro y otra atacando”.

La agenda del conflicto
El tema Vicentín refleja claramente la polarización: “Fue presentado primero por el gobierno no como expropiación sino como un “rescate”, primero con un decreto de intervención, después mandando el proyecto al Congreso. Eso fue interpretado por la mayor parte de la población como un avance del Estado, entonces la pelea era la defensa de la propiedad privada, de la producción”.

Otra situación similar está pasando con los ataques a los silobolsas. “Por un lado, el gobierno hace un esfuerzo por considerarlo un problema del sector, no privado, en cambio el agro denuncia algo intencional. Por su parte. el ministro de Agricultura insinuó la posibilidad de que gente vinculada al gobierno anterior podría estar detrás del ataque para vincular al actual. Se vuelve a reproducir la grieta, kirchnerismo vs agro”, detalló el analista de medios.

Con respecto a los incendios en el delta del Paraná, tema de esta semana, también se plantea en dos extremos. “Algunos lo ven como inoperancia del Estado para controlar la actividad ganadera, otros que son incendios provocados por los que no quieren se usen las islas para la ganadería, un ataque al agro o el agro el que está del lado de los que lo ocasionan”, continuó explicando Fernández Pedemonte.

Según cuenta el especialista, la opinión pública está especialmente sensible con todos los temas que tienen que ver con estas nuevas agendas que le afectan cada vez más al agro y que circulan sobre todo en las redes sociales: toda la agenda medio ambiental que incluye el tema de los agroquímicos, humedales, suelos o la cuestión de los animales, veganismo que tiene como blanco principal a la ganadería.

Construir el mensaje
Uno de los problemas que advierte el especialista es que el agro no articuló su propio relato para conversar con las agendas: “No piensa en un storytelling común para el sector, que vincule al agro desde otro lado”.

Con respecto al tema de la producción de alimentos, que también fue uno de los aspectos que tomó el gobierno con respecto a Vicentin, el especialista explicó que “es evidente que el agro es el principal actor en la disponibilidad de alimentos para los argentinos, y más en contexto de pandemia, pero nadie lo está diciendo o defendiendo de una manera comprensible para la sociedad”.

Otro ejemplo es el negocio de la ganadería, que va a tener que repensarse si cambia la dieta de la población. “Esto es algo que urge, porque aunque haya períodos de bonanza, esas agendas crecen en todo el mundo y afectan también el negocio. No hay un ámbito donde se pueda pensar esto estratégicamente, que tenga cierta independencia también, que no sea siempre la defensa de una empresa o una cadena de valor sino en un sentido más amplio, continuó diciendo.

“Si hubiera un storytelling compartido, como sucede en otros sectores, cada uno de los productores sería como un vocero de su propia comunidad. Hoy no existe acuerdo ni siquiera sobre un mensaje común y no hay conciencia de la necesidad de comunicar”, enfatizó.

Ampliar la agenda: sumarse a las causas comunes
La larga rivalidad del agro con otros sectores proviene de haber hablado siempre hacia adentro. “El agro se ha esforzado por contener a los distintos eslabones de la cadena de producción más que hablarle a la sociedad, a la ciudad. Cuando puede enganchar con una agenda más amplia, que no se percibe como una defensa sectorial, egoísta, endogámica del campo que se está viendo siempre a sí mismo, hay una reacción del conjunto de la sociedad”, explicó el analista.

“Eso sucedió con el banderazo. No fue la defensa de una empresa en particular o de un sector sino que se vinculó con una agenda donde la gran parte de la población empezó a ver el riesgo de que el Estado avanzara sobre el sector privado y libertades”, detalló y dio otro ejemplo: “Algo parecido podría pasar con el tema silobolsas, eso engancha con la agenda inseguridad, que está creciendo impresionantemente sobre todo en la provincia de Buenos Aires”.

“El agro tiene que manifestarse en causas que son más amplias, que son comunes a gran parte de la sociedad”, enfatizó el especialista.

Vincularse con otros actores
Tal como explica el analista, si bien el agro tiene una gran capacidad de tender puentes, de red y articulación al interior del sistema, tiene dificultades para comunicarse con el exterior. “No alcanza con ese relacionamiento, hace falta además una exposición pública. Generalmente, en todas estas situaciones la voz que sale es justamente la que tiene para el mundo agro la peor imagen: la Sociedad Rural Argentina. Eso acrecienta el prejuicio”.

“Yo creo que hay momentos en los que el sector piensa y se sensibiliza con la comunicación con la sociedad y después se relaja. Esta situación tiene que llamar de vuelta a la necesidad de tender más puentes. Esos puentes ya no son simplemente tener una buena relación con los medios o tener periodistas amigos, hay que entender los distintos grupos de interés en los que se encuentran los científicos no agro”.

El especialista destaca que muchas veces en conflictos que afectan al medio ambiente puede suceder que algunos investigadores del CONICET se pongan en contra del agro porque los ponen del lado de los que están desprotegiendo el medioambiente. “Pensar la comunicación estratégica del sector es pensar en esas agendas nuevas y pensar en quiénes son las que impulsan y cómo se vincula el agro con cada uno de estos actores”.

Profesionalizar la comunicación
Tal como explica Fernández Pedemonte, en una cultura que tiene cada vez mayor sensibilidad hacia lo que es riesgo, hay que prestarle muchísima atención a las agendas: “No alcanza con una defensa técnica de las mejores prácticas o de los efectos que tienen los agroquímicos sobre las personas porque eso no llega, hay que desarrollar un modo de decir que sea más relevante y más comprensible para la gente no agro”.

Llevar a cabo eso requiere de mucha profesionalización y lo que hay que conseguir es una plataforma donde hacerlo: “Quizás es muy difícil hacerlo a nivel país y hay que empezar haciéndolo por cadenas de valor, como la leche, cerdos o por regiones y luego ir uniendo. La principal dificultad a nivel comunicacional la tienen las entidades que representan al agro, más que las empresas”,

A su vez, detalló que hoy no tiene tanto poder de fuego un medio: “Puede haber un influencer en las redes que tiene la capacidad de instalar un tema o introducir una crisis».

Prejuicios y licencia social
Por último, Fernández Pedemonte explicó que un paso muy importante para mejorar la comunicación es tomarse muy en serio las agendas y los prejuicios, de dónde proceden, sino surgen acciones que no hacen más que profundizar la grieta. “Post covid todo eso se va a acrecentar, que es todo lo que tiene que ver con lo medioambiental”.

Hace dos años, desde la Universidad Austral, con ayuda de algunas entidades, elaboraron un trabajo sobre la percepción de jóvenes urbanos, donde se pudo ver que muchos de los prejuicios se deben a la desinformación. “Cuando uno le pregunta a los jóvenes cuáles son los valores de Argentina, los primeros que dicen tienen que ver con el agro, pero a la vez ignoran otros aspectos, como la adopción de tecnología, de innovación porque no llegan a esa información”.

Hace unos días Néstor Roulet, ex secretario de Agregado de Valor de la Nación, hizo un tuit donde expone la real brecha que existe entre los que saben de agro y los que no.

Por último, respecto a los prejuicios que hay que erradicar, el especialista explicó que “hay sectores más sensibles que necesitan una licencia social para operar, como las mineras, las farmacéuticas. El agro siempre consideró que tenía todos los avales para producir porque todos lo necesitan, pero cada vez necesita más la licencia social para operar y debería preocuparse por generarla”.

Primicias Rurales

Fuente: Agrofy News

Todo pasa, y nada se queda, los cultivos del hemisferio norte se presumen enormes

Todo pasa, y nada se queda, los cultivos del hemisferio norte se presumen enormes

Por Celina Mesquida – RJO’Brien | Especial para Agroeducación

Buenos Aires, 5 agosto (PR/20) — Una vez más, la demanda se encuentra escondida debajo de la larga y amplia sombra de la oferta. Y este año, particularmente, esa sombra puede ser un poco más grande ya que muchos esperan una producción récord de soja y maíz en USA.

Las condiciones de los cultivos sin cambios en maíz respecto a la semana pasada y las mejores de los últimos 26 años en soja, impulsaron movimientos de los fondos que rápidamente liquidaron posiciones encontrando nuevos mínimos en el contrato de septiembre y diciembre en maíz y mínimos del rango reciente en soja.

La relación SX/CZ explorando el máximo de 2.75. Los spreads de maíz acarreándose, sobre todo el septiembre con diciembre encontrando un nuevo bajo, esto no nos habla de una estructura alcista en las gráficas de maíz. Al mercado no le queda claro si lo evidenciado fue el bajo estacional o si aún la tendencia será buscar los 3 dólares en maíz al comienzo de la cosecha en USA.

Ha pasado más de una semana sin que China demande soja desde USA. Por otro lado, los datos oficiales de exportación de julio de Brasil revelaron otro mes monstruoso de ventas de soja, ya que enviaron 10.37 Mill de t, muy por encima de la de 7.44 Mill de t del año pasado. Las exportaciones de febrero a julio totalizaron 70.8 Mill de t, 21.7 Mill de t más que mismo periodo el año pasado.

El mercado del aceite de soja continúa siendo la parte fuerte de la molienda, los valores encontraron apoyo a raíz del informe de molienda de julio del USDA que reveló existencias por debajo de la estimación promedio.

La harina por su parte, nuevamente coqueteando con los bajos de los contratos más cercanos, no le da mucho impulso al margen de molienda.

La molienda de maíz para etanol parece quedarse tranquila con los números de maíz que se usarán para esta industria en este año comercial. Sin un nuevo brote masivo de COVID y con números sólidos (aunque no normales) de demanda de gasolina, no se espera un nuevo recorte en este punto de la demanda de maíz. Es importante aclarar que a la fecha la producción de DDGs es ha sido de 16,7 Mill de t desde 18,9 Mill de t el año pasado.

No es sólo la cosecha de USA parece estar creciendo, la unión de granos ucraniana UGA aumentó su estimación para la producción de maíz a 38.9 Mill de t, frente a 36.8 Mill de t y aumentó las ideas de exportación a 33.0 vs 30.3 Mill de t.

Las exportaciones de maíz de Brasil en julio en 4,15 Mill de t fueron muy inferiores a las expectativas, y bastante más bajas que 5,9 Mill de t del año pasado. Sin embargo, este número no debe interpretarse como alcista, ya que eso solo significa que Brasil tendrá una línea de exportaciones de maíz más larga este año.

El reporte del USDA de agosto será la próxima semana, y si bien la expectativa apuntará al aumento en los rendimientos esperados para soja y maíz, es válido recordar que la metodología no incluye muestreo a campo, solo encuestas a Farmers e imágenes satelitales. No quiero ser reiterativa con este tema, pero el reporte del USDA más allá de permitir el acomodo de precios con relación a las fuerzas fundamentales de oferta y demanda, será una quiniela que activará órdenes de compra o de venta según sea la desviación dominante de la información ofrecida y lo que el mercado espere. Corto plazo vs largo plazo, no te descuides.

@celimesquida – RJO’Brien | Docente de Agroeducación

Primicias Rurales

Fuente: Agroeducación